
Septiembre 23, 2004 23:56
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PANORAMA
POLÍTICO SEMANAL Por
Gabriela Pousa “TODO
BIEN” En
menos de una semana, no ha quedado espacio para otra polémica que no sea
la reestructuración de la deuda. No importa que desconozcamos hasta el
mismísimo significado de “reestructuración”, menos aún debe
interesarnos saber de qué trata el negocio con tufillo a negociado. En
rigor, quienes han echado un vistazo al tema, podrán observar que, más
que propuestas, lo que se ha puesto sobre la mesa es determinante. Y…
“¿Todo bien?” Sí. Todo bien. De
afuera llegan algunas voces discordantes. Adentro, las traducciones son
imprecisas. Da la impresión que el gobierno defiende, adherentes y
refractarios, deshojando una margarita. No importa quién apoya y quién
critica. La trama se inició sin argumento y, en consecuencia, el final
sigue abierto. Sin embargo, se está desparramando un ostentoso decorado
en tribunas y escenario… Los
conflictos desaparecen sin resolverse. La inseguridad, el desempleo, el
hambre, los enfrentamientos internos quedan postergados. Ni siquiera se
habla de los superpoderes que, hasta hace unos días, parecían trazar una
línea divisoria entre la vida y la muerte. Estamos en el reino de lo efímero.
Todo lo que es, deja de ser. Y lo único constante es el “mientras
tanto” entre mensajes. Las apariencias engañan. La realidad, también. Recién
empieza el segundo tiempo y el equipo de Néstor Kirchner ya ha sido
proclamado, goleador del campeonato. En horas quizá, se dirá que
Argentina ha ganado. No importa si la pelota sigue rodando. Es el modus
operandi del gobierno: dar por hecho lo que aún no se ha logrado. Por
eso, tras las marchas de Blumberg se dijo que los secuestros habían
terminado. ¿Los de Tigre, Siguiendo
la estrategia del Ejecutivo, y pese a que la técnica conmemore ciertos
acontecimientos tristes de antaño, también en esta supuesta
“democracia”: Vamos ganando… Los
medios hablarán de la algarabía de los mercados, los gráficos tendrán
líneas ascendentes, habrá estadísticas donde, los porcentajes
positivos, serán sujeto, verbo y predicado. Y…
“¿Todo bien?” Sí. Todo bien. Así
queda comprobado una vez más, que somos un pueblo adolescente. En este
aspecto, es lamentablemente cierto: la televisión es nuestro reflejo más
fiel. Incapaces
de aprender, en medio del examen, repetimos sin pensar lo que nos sopla el
de adelante. ¿Qué importa si éste se equivoca? El error de muchos no
puede ser condenado porque evidencia el fracaso del profesor. Entonces,
millones de argentinos seguimos equivocándonos impunemente. Si acaso
alguien intenta cuestionarnos, elevaremos raudos el dedo acusador. La
culpa nunca es nuestra. Liberados, pues, de todo cargo, y aún cuando no
se han aprobado las materias para pasar de año, ya estamos concentrados
en los vericuetos del viaje de egresados. “Los
bonistas extranjeros se rinden a nuestros pies”, puede ser
tranquilamente el titular de un diario… En
Casa de Gobierno sólo atienden el calendario. Octubre pasa volando, todavía
rige el suspenso del negociado y, con la inseguridad, que se arreglen en
el conurbano-, especulan en algunos despachos. En Noviembre, con suerte,
algunos colegios terminan el ciclo lectivo y la rutina se desvanece. En
Diciembre, con las navidades y las despedidas de año, la gente se
entretiene… ¡Listo! Entonces, ministros y funcionarios, hacen un tilde
junto al 2004 y lo envuelven para regalo. El 2005 es distinto. Los
almanaques indican olimpíadas de internas y sobredosis de proselitismo. Y…
“¿Todo bien?” Sí. Todo bien. En
la última semana, amén de la deuda, nada sucedió y nada ha de suceder
hasta que los titulares de los medios no anuncien el éxito del gobierno
en la enigmática reestructuración. Habrá festejos. Nos llenarán de
regalos… ¡Más obras públicas para la careta de la dama y el bolsillo
del caballero! ¿Cómo resistirse a semejante despliegue de “premios”?
¡Estaremos recibiendo un futuro próspero y benévolo! El que se queja,
pierde. Los aguafiestas están vedados por decreto. El que no ostente
agradecimiento, queda fuera del libreto. Como puede quedar Roberto Lavagna
si quiere erigirse dueño del éxito… Pero,
¿se pagó la deuda? Bueno, en realidad… En realidad, no sabemos qué
pasó. Y lo que sigue es misterio. ¿Puede endilgársele toda la culpa al
gobierno por ello? Acaso, ¿el pueblo quiere saber de qué trata todo ésto?
Hay más dudas que certezas en torno a la respuesta. A juzgar por los años
que venimos dando examen sin conocimiento parece que la ignorancia nos
sienta mejor. Es más cómoda, claro… “No hay peor sordo que el que no
quiere oír”, se dice comúnmente. En
la prueba nos plantean: “Entre el paisaje que rodea a las villas miseria
o alguno pintado por Monet: ¿Con cuál se quedaría?” No es compleja la
elección. Tan sólo es falsa la disyuntiva… Finalmente,
nada imprevisible ha ocurrido últimamente en Argentina. Hasta podría
decirse que: ¡Eduardo Duhalde tenía razón! Estamos condenados al éxito…
¿Para qué nos hicimos mala sangre durante tanto tiempo? Si…
“¿Todo bien?” Sí. Todo bien. Las
AFJP y el Gobierno sellaron un acuerdo. ¿La buena noticia? ¡La buena
noticia es el acuerdo, no la plata de su jubilación! Si le interesa esto
último usted es insensible y conspirador. En En
consecuencia, en estos días, no habremos de enterarnos qué se estuvo
negociando, sólo se nos dará el triunfo de la consumación. Es
sabido que, Roberto Lavagna, quedará tras sus maniobras con viento a
favor para sus aspiraciones políticas. El Presidente, por su parte, tendrá
más espacio para moverse con comodidad en el seno del PJ con miras a los
comicios que vienen. El rédito de los argentinos: ¿Inversiones? ¿Prestigio?...
Los
acreedores italianos se quejan al Fondo Monetario. Piden que éste salde
las diferencias. Kirchner ha conseguido incluso, un enemigo común. Después
de inventar reyertas de entre-casa, ha optado por las causas foráneas.
Mientras, entrena puertas adentro arremetiendo, otra vez, contra
militares. Y volvemos al circo viejo. Justicia,
ex funcionarios, “plumas negras”…, si no hay causas en contra, se
las inventa. 2Y…
“¿Todo bien?” Sí. Todo bien. El
Presidente, mientras, desde su pedestal de arena, sigue denostando
vecinos. Siempre se supo que de afuera, las cosas se ven más nítidas. El
Canciller chileno encima, a ciertos aspectos de GABRIELA
POUSA (*) Analista
Política. Licenciada en Comunicación Social (Universidad del Salvador)
Master en Economía y Ciencias Políticas. Sociología del Poder (Oxford)
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