
Noviembre 9, 2004 12:30
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PANORAMA POLÍTICO SEMANAL, 8DE NOVIEMBRE, 2004 Por Gabriela Pousa ES TRISTE... "Cree en aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" André Gide. Uruguay y la neo-izquierda, George Bush y la decepción de los argentinos, China y la salvación... No es fácil admitir -menos aún digerir- que estos hayan sido los temas centrales en los últimos días. Como si, en verdad, el rescate de Patricia Nine haya sido el final de los secuestros extorsivos, como si los superpoderes garantizaran un super gobierno, como si la educación lograra convertirse en prioridad para el Estado, como si desaparecieran cartoneros, piqueteros, villas miseria, etc. Como si no existiesen más, diez millones de pobres en Argentina... Si acaso estuvieran prestas a arribar al país, inversiones chinas, no deberíamos escatimar elogios o al menos agitar esperanzas. No porque aquellas fuesen a solucionar mágicamente los problemas que aquejan sino porque mostrarían quizá, una apertura o actitud diferente de parte de la actual administración. En rigor, la administración dejaría ver, por primera vez, un interés concreto en solucionar la crisis que afecta a la Argentina. Sin embargo, el grado de impericia del gobierno, la improvisación que caracteriza la gestión de Néstor Kirchner, no admite agitar demasiadas expectativas en torno a las versiones que circulan, muchas de ellas en forma más antojadiza que fidedigna. ¿Cómo es posible que 37 millones de argentinos estemos sometidos al reloj arbitrario de un jefe de Estado o de un grupo de ministros y funcionarios? ¿Cómo es posible que estemos esperando como rebaño que el paraíso soñado? Y de ser cierta la buena nueva, ¿con qué derecho, pues, se manipula el "futuro" del país sometiéndolo a correveidiles, rumores o ecos vilipendiados? Pensar un gabinete burlándose del pueblo en despachos aclimatados, no suena hoy tan descabellado como lo es creer en un ejército de asiáticos desplazándose en carabelas para desembarcar en suelo patrio. Así es como terminamos enfrentados, indefectiblemente, al dilema de siempre. Y es que la culpa de este atropello a la razón no es de la neo-izquierda que avanza en la región, menos aún la tiene la reelección de Bush ni se halla inmersa en la filosofía oriental de Mao. Hay una sociedad que consume el show, que aplaude a los acróbatas, que paga caro la entrada a esta función.... Esa misma sociedad deberá analizar si la "neo-izquierda" que hoy proclaman mayoritaria en la región -empezando por Argentina-, tiene, en rigor de verdad, algún rasgo en común cuando se cruza la frontera. Porque Chile dista considerablemente de tener un mandatario con los caprichos de nuestro jefe de Estado, Uruguay proclamó vencedor a un candidato que en sus primeras declaraciones aseguró que "jamás tocaría la propiedad privada de los ciudadanos" (Tabaré dixit) Y ni siquiera Hugo Chávez admitiría el grado de desorden que prevalece en esta geografía. ¿Cuántos intrusos saldrían ilesos de un merodeo por el Palacio de Miraflores?
Y estos son sólo algunos ejemplos. Atreviéndonos a más, ¿quién podría imaginarse un piquete a Fidel Castro finalizando con un "Fernando Esteche" prófugo para la justicia pero no para un periodista mediático? Triste es que, de las elecciones en los Estados Unidos, sólo quede de este lado un par de debates sin asidero o un peculiar dato estadístico -en boca de un ministro- buscando denostar el caudal electoral americano. Más triste todavía es que de la conducta cívica de aquel pueblo sólo importemos la polémica acerca del matrimonio entre individuos del mismo sexo. La trivialidad enceguece. Quizá sea preciso que el gobierno comience por entender que el país no necesita mega-anuncios, "regalos" navideños empaquetados con lujo, ni grandes decorados para acceder a la posibilidad de un futuro. Los argentinos no deberíamos demandar grandilocuencias y si acaso, éstas se nos ofrecen, sería más conveniente analizar el costo de la limosna excesiva. No hace falta la santidad para desconfiar de la clase política dirigente. Nadie duda que las inversiones, serían como, un soplo de aire fresco para poder remontar lentamente la crisis económica. Pero, de nada servirían las mismas, si llegan a un país sin reglas de juego, sin seguridad jurídica y sin una concepción económica que pueda escindirse de la faz netamente política. Es paradójico que, cuando la cuestión económica no encabeza la lista de prioridades de la ciudadanía se nos quiera vender la bienaventuranza en forma de ecuación matemática. ¿Para qué la posibilidad de alcanzar una calidad de vida más vasta? Véase lo que sucede a los "pobres" legisladores negando sus declaraciones juradas, temerosos de que por ellas se conviertan en señuelos de secuestradores... En rigor, en estas circunstancias, inversiones genuinas no parecen tener cabida. Creer en la bonanza de la piedad china diagnostica una sociedad más que ingenua, enfermiza. Argentina necesita ser génesis de confianza (¿Acaso confía en sí misma?) Si alcanzara un monto de dinero para cicatrizar tantas heridas podría empezarse a construir la fe, trayendo de regreso los fondos de la provincia de Santa Cruz cuyo paradero no lo reclaman los paladines de los derechos humanos ni la justicia setentista... ¿Desde cuándo la República puede volver a ser gracias a un anuncio sin voz, sin argumento, y sin fecha? Si bien se mira, el Presidente podría ahorrarse el séquito de comentaristas de pasillo que lanzan "sorpresas" como si fuesen capítulos de telenovela a sabiendas que, el suspenso, no siempre es el mejor clima. ¿Y cómo hará ahora Néstor Kirchner para satisfacer tanta expectativa? ¿Volveremos a la cadena nacional de radiodifusión como cuando se anunciara la transparencia para la elección de jueces en la Corte Suprema? Esa misma Corte que, tras la mediatizada proclama, paradójicamente o no, avaló la pesificación asimétrica... Al margen de todo predicado, al país le falta, para comenzar un camino que conduzca a la salida, contar con instituciones básicas que garanticen la independencia de poderes y no la dependencia de superpoderes... 3 Más allá de las inversiones precisas para garantizar el crecimiento es menester contar con un plan de reestructuración que lo sustente. De la deuda, sin ir más lejos, seguimos sin saber un ápice de lo que sucede. ¿O será que Kirchner está asumiendo su faz noventista? En ese caso, al revival de ese modus operandi que supo implementar cuando fuera gobernador de provincia, le estaría faltando una confesión. Porque en ese caso, al Presidente, es posible que de China, lo seduzca más el carácter autoritario del régimen político que los capitales capaces de "salvar" a la Argentina.
GABRIELA POUSA (*) Analista Política. Licenciada en Comunicación Social (Universidad del Salvador) Master en Economía y Ciencias Políticas (ESEADE) Sociología del Poder (Oxford) Queda prohibida su reproducción total o parcial sin mención de la
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