
Noviembre 5, 2004 14:05
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Semana turística hemos tenido... Nos dimos el lujo de sentirnos hermanos de los uruguayos y por una vez, no nos equivocamos al sentirnos anchos y ajenos frente a los americanos. ¿Acaso no ha sido esa la voluntad, tantas veces manifiesta, por gran parte de la sociedad y la dirigencia? Resultó extraño no ver a los piqueteros festejando en Plaza de Mayo las enormes distancias que nos separan de Estados Unidos. Ellos, los villanos. Nosotros, los mártires, involuntariamente endeudados... Pero henos aquí de nuevo. La realidad siempre saca pasaje de regreso, los límites se tornan implacables. Atrás quedarán las horas de distensión jugando a ver si Bush o Kerry nos harían más o menos mimos. Quizá sea mejor no tomar conciencia del papel que hemos hecho creyéndonos partícipes de la contienda electoral americana o ¿cómo volvemos del ridículo? Mientras en el club americano algunos compatriotas -mimetizados con el Tío Sam- se sentían ciudadanos del país del Norte, los protagonistas de su propia historia emitían su voto y retornaban al trabajo. La democracia no la hacían ellos sufragando. La democracia se hacía a sí misma más allá de obligaciones cívicas, al margen de toda estadística y lejos de escándalos, conspiraciones y empecinamientos ciegos. Pero no hay paraísos terrenales, es cierto. Hay sí, países serios. Hay democracias sin eufemismos, federalismos sin dependencias, y antagonismos que terminan una vez que se sabe quién resultó electo. Estados Unidos sigue siendo pues, Estados Unidos. Nunca dejó de serlo. Nosotros en cambio, en el lapso de 48 horas, dejamos de ser, fuimos ellos, los otros, los vencedores y los vencidos.... Da lo mismo, es idéntico el juego. Acá, espera un Presidente que no impuso un "progresismo"
como Tabaré (Pretensión de unos cuántos, hacer creer
que, cruzando el charco, nos han copiado) En rigor, Tabaré Vázquez,
más allá de que pueda o no gobernar bien, asume el poder
tras conquistar a un 50% del electorado uruguayo. A su vez, los votos
de John Kerry y los de George Bush tampoco fueron prestados... Pero las urnas detrás de las fronteras ya están cerradas y en casa, todavía, no sabemos si hay un intruso de carne y hueso andando a sus anchas por la urbe de cemento o si acaso se trató de uno de esos personajes de Pirandello que, en busca de un autor, cayó preso de la imaginación maniquea de un funcionario sureño... En casa, nos están poniendo ya los adornos navideños por que no hay tiempo que perder y es compulsivo también el espíritu de festejo. Además, papá espera para llevarnos a la cama y hacernos dormir con un nuevo cuento. Entonces, ingenuos o inmaduros, tratamos de pispiar a ver si la historia es de orientales, de magos, príncipes o embusteros... Hasta que no estemos prestos con traje de sueños y bien dispuestos,
no habrá sorpresa. Se acabaron las vacaciones. Volvimos del Este y también del Norte. O al menos, hemos de volver antes de que den las doce y la Casa Blanca devenga rosada, los estados federales se transformen en feudos con caudillos maniatados, Hollywood se reduzca a un estudio de filmación puntano o la gran ciudad se entregue a ejércitos de cartoneros que encuentran consuelo en las bolsas de supermercados. Aquellas que, un ex mandatario, les separó para que pudiesen "trabajar" mejor... Mientras aguardamos la "novedad" prometida, el "dulce" tan anunciado, al menos analicemos cuántos países alcanzaron la prosperidad y el crecimiento con sólo escuchar de pronto, a un presidente diciendo... -"Había una vez, un oriental muy bueno que regalaba 20 mil millones de dólares a un pobrecito pueblo `condenado al éxito...'" Continuará...
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