Trabajaba en el área de control
pesquero del Estado desde 1985 y dirigía esa repartición
desde mayo de 2001. En las últimas semanas denunció
irregularidades, posibles actos de corrupción y una
paulatina merma en las facultades fiscalizatorias.
Pero apenas unos días después de su
último planteo oral, sus superiores en una de las áreas
más sensibles del Gobierno -la Secretaría de
Agricultura, Ganadería y Pesca
del Ministerio de Economía-, en lugar de iniciar
investigaciones internas y reforzar los controle
decidieron desplazar a la denunciante.
Así surge de las notas, comunicaciones
internas e informes cruzados entre la interventora
separada de la Dirección Nacional de Pesca,
Nélida Videla Sánchez, y sus superiores directos, el
santacruceño Gerardo Nieto,
subsecretario de Pesca,
y Miguel Campos, secretario del área, a cuyas copias
accedió LA NACION.
Campos minimizó las acusaciones.
"El desplazamiento (de Videla Sánchez) se decidió
porque la intervención en la Dirección de Pesca
no podía durar toda la vida. Eso es todo. Queremos poner
en orden el área", comentó a LA NACION.
Las acusaciones de Videla Sánchez -que
cumplía funciones de control de pesca
desde 1985 y era interventora desde mayo de 2001- refieren
a centenares de millones de dólares generados por la pesca
que el Estado no fiscalizaría. En forma oficial, la pesca
reporta exportaciones por más de US$ 870 millones al año,
US$ 110 millones más que la carne vacuna.
"Hasta fines de septiembre último
la Prefectura Naval Argentina me comunicaba directamente
todo buque que detectaba operando en la zona de veda de
merluza común. Por orden verbal del subsecretario Nieto
a la Prefectura, esas comunicaciones dejaron de
efectuarse, sólo se lo comunicaban a él", refirió
Videla Sánchez en la nota 1009/04, con la que rompió con
el ministerio.
La funcionaria desplazada recordó que
tras esa orden de Nieto
la orden de "regreso a puerto de todo buque que fuera
detectado operando sin autorización en zona de veda (...)
dejó de cumplirse a partir del mes de octubre, cuando la
Prefectura Naval dejó de remitir la información".
Las notas de Videla Sánchez incluyeron
recordatorios de pedidos que rechazó Nieto,
ex subsecretario de Pesca
y ex ministro de Economía en Santa Cruz durante el último
gobierno de Kirchner. Entre ellos, "un sistema de
control en que concurrieran distintos organismos del
Estado, como ser la Prefectura, Aduana, AFIP, Pesca.
Nada de ello se hizo", recordó.
Entre las empresas pesqueras
cuestionadas en las últimas semanas por la ex
interventora, ahora asignada a tareas administrativas en
el Palacio de Hacienda, figura Conarpesa, la firma que
colaboró en la campaña electoral de Kirchner, según la
denuncia de la dirigente de ARI Elisa Carrió.
Conarpesa fue, por ejemplo, la única
firma pesquera que para mediados de enero último no había
pagado los aranceles "en concepto de derecho único
de extracción". Videla Sánchez ordenó entonces
"la suspensión del despacho a la pesca
o inmediato regreso a puerto" de catorce buques de
esa firma, que saldó su deuda cuatro días después.
"Corrupción o ignorancia"
Conarpesa también protagonizó otro
cruce conVidela Sánchez, ya que la interventora
desplazada se resistía a transferirle la "cuota de
captura" de otro buque, ordenado por la Justicia, al
barco Anita Alvarez, que carecía de su respectivo permiso
de pesca
cuando la senadora Cristina Fernández de Kirchner
participó en el acto de botadura de la nave.
Pero por resolución 407/04, del 31 de
marzo último, Campos desplazó a Videla Sánchez de la
Dirección Nacional de Pesca
por razones "de oportunidad, mérito y
conveniencia". La reemplazó Carlos Roberto Ospital,
un agente de la Jefatura de Gabinete sin experiencia en el
área.
Un día después, y sin saber que había
sido removida de su cargo, la funcionaria le devolvió a Nieto
dos expedientes "con proyectos aprobados por el
Consejo Federal Pesquero". En ellos se autorizaba a
dos buques extranjeros a pescar en aguas internacionales,
y que luego podrían operar en la Zona Económica
Exclusiva.
Con el apoyo del Servicio Jurídico del
Ministerio, Videla Sánchez los remitió a Nieto,
recordándole que "llama la atención que el Consejo
no autoriza permiso de pesca
de gran altura a los buques de bandera nacional con
permiso de pesca
vigente que así lo requieren. Al parecer a los buques
extranjeros sí".
La funcionaria le informó a Lavagna
por nota 1010/04 que "el sistema de control
(pesquero) es deficiente", que "falta un plan de
manejo sustentable para la merluza común" y que
desaparecieron expedientes, entre otros puntos. Hasta ayer
no había recibido respuesta.
Videla Sánchez requirió algo más al
titular del Palacio de Hacienda: "Un sumario
administrativo (...) para aportar soluciones a tantas
irregularidades que desde hace años se vienen cometiendo
en el sector ya sea por corrupción, por ignorancia o por
actitudes rayanas en la irresponsabilidad", deslizó.
Por Hugo Alconada Mon
De la Redacción de LA NACION
"El Estado no
controla a las empresas"
"Lo que busco es que se cumplan
las funciones de la Dirección de Pesca.
Nieto
no debería estar allí", dijo la ex interventora
desplazada en el área Nélida Videla Sánchez, al ser
consultada por LA NACION. "Mi interés es que no se
siga con los favoritismos en la explotación
pesquera", denunció.
"El Estado es el principal
depredador del mar porque no controla a las empresas
pesqueras", insistió.
Dos referentes de la explotación
defendieron el desempeño de Videla Sánchez en el Estado.
"Ella es la única que ha hecho algo importante sobre
los permisos irregulares de pesca",
comentó a LA NACION un empresario de pesca
de altura que opera desde Mar del Plata.
Desde la vereda opuesta, el ex
subsecretario de Pesca
y actual presidente de Refundar, Luis Jaimes, también
reclama la nulidad de los permisos pesqueros irregulares y
la efectiva aplicación de la ley federal de pesca,
sancionada en 1997 durante la gestión menemista, pero que
hasta ahora nunca fue aplicada por las sucesivas
administraciones.
"El sistema de control pesquero en
general es corrupto, con algunos comportamientos
mafiosos", comentó Jaimes a LA NACION.