
Noviembre 10, 2004 12:09
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Kirchner entre Menem, Castells, los chinos y los medios La principal usina de rumores nacional es la Casa Rosada. La “Operación China” terminó en papelón. El retorno de Menem tiene fecha. Castells en Buenos Aires. Por Juan Carlos Sánchez
Como es su costumbre, culpa a los medios de prensa: “la novela que plantearon los medios” dijo, intentando vanamente patear hacia fuera mientras que nadie ignora que los rumores nacen de la Casa Rosada. Desde allí se inflan globos de ensayo, se generan operaciones distractivas y se entretiene a la sociedad mientras la vida sigue su curso. Al contar con medios cautivos, tanto de él como de Duhalde, con facilidad telefónica sugieren contenidos y títulos con letras de catástrofe. Es su estilo. El Presidente dejó de ser novedad y hasta noticia. Ya se pueden adivinar sus movimientos, es reiterativo en su discurso y anuncios y cada vez menos creíble. Entonces, para calmar sus ansias de permanecer en la primera plana, dibuja en el aire lo que no aparece ni en la realidad ni en las políticas de estado.
La “Operación China” fue un intento de quitar de en medio a dos protagonistas del escenario nacional, al ex Presidente Carlos Menem y al líder piquetero Raúl Castells. No lo logró. Y no solamente eso, sino que tuvo que afrontar el papelón de que el mismo gobierno Chino desestimase el mega anuncio que of de record emergió como panacea de los males argentinos desde las entrañas de su propia administración. China, una Nación habitada por algo más de mil cuatrocientos millones de ciudadanos y se supone, de alrededor de trescientos millones más de indocumentados —la limitación a la cantidad de hijos, uno para los habitantes de las ciudades y tres para los campesinos, y las duras penas por excederse, hacen que muchos niños no sean registrados— se estremece ante la palabra hambre. Con semejante población, cualquier desfasaje en la producción de alimentos, cualquier pequeño error, cualquier sequía o inundación, puede producir una hambruna que dejaría miles —si no millones— de muertos. El gigantismo del país mide en términos de catástrofe incontrolable lo que para, por ejemplo nosotros, los argentinos, puede ser un problema relativamente fácil de solucionar. China, entonces, debe salir al mundo a conseguir territorios fértiles para controlar y transformarlos en sus productores de alimentos. Invertirá, sí, en tierras pero —y tal como se dijo desde el rumor desmentido a posteriori— en energía, transporte, agua potable e infraestructura que le faciliten el acceso desde su almacén de alimentos a los puertos nacionales desde donde saldrán los productos directamente hacia la mesa de sus conciudadanos. De esa manera logrará el control de vastas extensiones hoy poco productivas o improductivas de la Argentina. Simultáneamente estará en condiciones de fijar precios internos, tanto de los productos como de los servicios vinculados a ellos y descomprimirá algo de su hacinamiento urbano exportando trabajadores a nuestro suelo. La Argentina avanzará así en el camino de ser un importante productor de materias primas y de alimentos sin mayor valor agregado o con precios tan bajos que poco incidirán en la balanza comercial. Todo un retroceso.
El análisis precedente es mezquino, pero no es el objeto de esta nota. Corresponde a los economistas profundizar en las consecuencias y resultados posibles a la luz de los anuncios que harán las autoridades locales y visitantes en los próximos días. Sí vale como especulación política.
Porque es llamativo que el mega-anuncio salvífico que proclamaría el Presidente Kirchner antes de finalizar el año —la fecha no se sabe a ciencia cierta, lo que indica improvisación y descontrol en la información— fue promocionado cuando la piel bonaerense y santacruceña se estremeció ante la firmeza con que Carlos Menem amenazó con abandonar su exilio en Chile y desembarcar en La Rioja para luego desplazarse hacia la Capital, coincidente con la visita que Raúl Castells hizo a Buenos Aires.
Distraer hasta que aclare parece ser el lema mediático de Kirchner.
Los seguidores de Carlos Menem fijaron fecha posible para su retorno: entre el 24 y el 25 de Noviembre. “Anteayer se certificaron en Cancillería las firmas en los pedidos de ‘libertad anticipada’ y cese de ‘captura Internacional’ las que serán presentadas mañana esperándose la respuesta en los próximos dias”, adelantó Julio Cesar “Chiche” Araoz a PyD. “Vuelvo en Noviembre y nos vamos a divertir…” aseguró hace más de dos meses a PyD el ex Presidente en nota exclusiva. “Hagan el encuentro —de Resistencia, anunciado para el 26 de Noviembre— que quizá estaré con ustedes…” anunció al Director de Radio Resistencia, Atilio Velásquez ayer mismo. Kirchner se encuentra en la encrucijada de estar obligado a negociar la libertad de Menem aceptando condiciones intragables para su personalidad soberbia o a impedir el retorno con nuevas medidas judiciales, con lo que admitiría su temor por la presencia del riojano en estos pagos. Queda la alternativa de detenerlo a poco de llegar y de exhibirlo como trofeo, esposado de ser posible, ante los medios de prensa. Ridículo para una nación que pretende ser civilizada, absurda y riesgosa medida política que puede terminar catastróficamente. Menem, con un sorbo de agua es capaz de inundar la Patagonia y Kirchner lo sabe.
El Presidente ya tuvo que ceder ante Castells
El piquetero quedó en libertad y, coincidente con la visita presidencial a Resistencia, Castells viajó a Buenos Aires. El tema ya fue desarrollado recientemente desde estas páginas y no vale abundar sobre él, pero cabe reiterar que al final de esa nota dijimos que ahora le tocaba a Kirchner aceptar de buen grado la negociación sobre la libertad de Menem o degustar los amargos sabores de la derrota.
Concluyendo, los espacios se achican y los tiempos se acaban para Kirchner. Resiste solamente porque Eduardo Duhalde no se resigna a cargarse al lomo otro Presidente y menos aún el que impuso tramposamente y porque en el fondo de la cuestión subyace axiológicamente que el peronismo no abandona el poder. De sí mismo poco aporta a la construcción de un poder propio. Las estructuras provinciales son un mamarracho, completadas a los ponchazos con seudo dirigencias irrelevantes en su gran mayoría y la transversalidad, fue. Acaba de descubrir con el papelón chino que la manipulación de la información tampoco sirve y que la realidad, única verdad, duele cuando pisotea.
¿Qué inventará? Fuente: http://www.politicaydesarrollo.com.ar/index.php
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