EL
ASESOR SECRETO DE KIRCHNER Estas fotos
son del pasado, cuando el presidente simpatizaba con la convertibilidad y el menemismo,
es decir los 90, pero, son una aproximación a la realidad, es decir lo
que ocurre ahora. 
Kirchner,
posiblemente,para amargura de lalos derechosos (") , no sea "zurdo"
o marxista, en todo caso es oportunista. Mingo, desea
volver, nada lo trastorna más en la ciudad de Bostón que esto y
espera ansioso los llamados "secretos" de Don Néstor Kirchner. ESTATIZANDO
LA DEUDA: A partir de 1976: Las empresas privadas son alentadas a tomar
créditos internacionales. En 1980: Se inicia el fenómeno de
convertir deuda internacional de empresas privadas en deuda del Estado. A
principios de 1976, cada habitante de Argentina debía al exterior U$S 320;
a fines de 1983, cuando los militares se fueron cada habitante pasó a deber
U$S 1.500 (en otros términos: la deuda trepó de 8 mil a 45 mil millones.
¿En qué se fue el dinero?: 1) compra de armas (y pagar comisiones
por la compra), según estimaciones del Banco Mundial, se emplearon 10.000
millones; 2) cubrir deudas de empresas privadas, esta conversión es inaugurada
por el ministro Sigaut y seguida por los sucesivos ministros como Jorge Whebe,
así como los directivos del Banco Central, incluyendo a Domingo Felipe
Cavallo. En cubrir las deudas de varias poderosas empresas privadas se
nos fueron 5.000 millones. Esas empresas habían tomado préstamos
en el exterior y por imprevisión se encontraron de pronto en situación
delicada. El Estado salió al rescate. Entre las empresas aludidas se contaban:
Celulosa Argentina (1.500 millones), Cogasco (1.350), Autopistas Urbanas (950),
Pérez Companc (910), Acíndar (650), Bridas ( 600), Banco de Italia
(550), Alpargatas (470), Techint (350 millones). FUENTE: Revista "LA
NACION" del 6-5-01, pág. 22 a 24, artículo "COMO EMPEZO
LA DEUDA EXTERNA" por JAIME PONIACHIK. |
En
un no tan viejo artículo , que logró sortear la censura de pagina
12 o el final de un diario , por los meses de abril del 2004 David Cufrè
decía: Todo cambia cuando el que está
del otro lado de la línea es el Presidente. En esas conversaciones siente
que vuelve a vivir. Las fuentes consultadas coincidieron en que Kirchner y Cavallo
tuvieron siempre una relación amistosa, que incluía visitas del
matrimonio santacruceño a la casa del ministro cuando éste formaba
parte del gobierno de Carlos Menem. Para ninguno de los informantes es una sorpresa
que el diálogo entre ellos continúe. La relación, sin embargo,
no es entre pares como se planteaba incluso cuando Cavallo era uno de los hombres
más poderosos del país, sino de subordinación…" Y
en otros párrafos: "Estamos contentos con que no nos nombre",
admite, usando el plural como los hinchas de fútbol, uno de los pocos incondicionales
que le quedan al ex líder de Acción por la República. "Fijate
que cuando demoniza a los '90, a nosotros no nos menciona", argumenta,
como prueba del trato especial que Kirchner le reserva a Cavallo. El dato, como
contracara, patentiza la dimensión de la ruina política de quien
fue, por dos décadas, un protagonista central de la escena pública.
Hoy se contenta con que el máximo jefe del Estado no lo critique, y
con que lo rescate del olvido, aunque sea de manera secreta y para obtener de
él información y opiniones que acomoda junto a otras que extrae
de muy distintas fuentes…." Kirchner,
más que ningún otro presidente desde la vuelta de la democracia,
con Carlos Menem en el polo opuesto, tiene un particular interés por entender
el funcionamiento de la economía. Los cavallistas cuentan una anécdota
que atribuye ese interés a una antigua discusión entre los entonces
ministro de Economía y gobernador, que Cavallo -según esta versión-
ganó claramente, tocando el orgullo de Kirchner, que decidió ponerse
a estudiar. Los kirchneristas no dan el menor crédito a esa historia, pero
confirman la vocación presidencial por formarse un criterio propio sobre
temas económicos.
Pero no se extrañe,
no sólo tiene a Mingo en el asesoramiento en la deuda y menesteres de pagar
a los acreedores y en su lucha contra el FMI, también esta presente Alberto,
el infiel Fernández, y Claudio Moroni al frente de la Sindicatura General
de la Nación, un hecho quizá más escandaloso aún que
la designación de Martín Pérez Redrado al frente del Banco
Central y de Miguel Pesce en la vicepresidencia.( Se explayó el censurado
Nudler).
Sobre el amigo Alberto Fernández:

En
1999 Fernández, gracias a su estrecha vinculación con las aseguradoras,
la mitad de las cuales pertenecían a bancos, pudo ocuparse de la financiación
de la campaña del hincha del Taladro. Iribarne fue, precisamente, quien
cumplió, desde la llegada de Eduardo Duhalde a la Presidencia, la encomendada
tarea de inutilizar la Sigen, peculiar misión en la que luego le sería
de gran provecho la designación como Síndica General Adjunta de
Alessandra Minnicelli, esposa de Julio De Vido y persona que, según opinión
generalizada en el organismo de contralor, ni siquiera conoce lo mínimo
como para serle útil a su marido el ministro. El
actual jefe de Gabinete llegó en 2000 a la Legislatura porteña como
candidato de Acción por la República y, años antes, había
sido nombrado por Cavallo como superintendente de Seguros. El vínculo entre
ellos, sin embargo, se interrumpió por una pelea que tuvieron en 2001,
cuando Cavallo intentaba negociar un acuerdo con las provincias y Fernández
-como delegado de Kirchner- le jugó en contra. Con Pessoa, encargado de
las relaciones con el Congreso de la Jefatura de Gabinete, Cavallo sigue siendo
amigo. Y Madcur, secretario de Coordinación Técnica de Economía,
lo había acompañado en 2001 en su aventura en el Palacio de Hacienda.
El padre de Madcur, Monir, es un empresario de la construcción que respaldó
siempre al cordobés, aunque ahora están algo distanciado. Es
así estimado lector, que poco a poco mostramos la verdaderas caras del
señor K.
Nada es lo parece, y lo que es, es
peor aún… TEMAS RELACIONADOS : Cavallo
en Harvard, con saudades de Buenos Aires Se le acaba el contrato
en Harvard y lo deprime pensar en seguir en EE.UU. Su consuelo son las esporádicas
charlas telefónicas con su viejo amigo Kirchner. La desilusión por
no ser “un segundo Sarmiento”. Cavallo enseña en la Universidad de
Harvard, pero quisiera volver a la actividad en la Argentina. Por
David Cufré - PAGINA 12 , el 12 DE ABRIL DE 2004 La idea
de vivir otro año en Estados Unidos lo deprime. Su contrato con la Universidad
de Harvard termina en junio y por estos días tiene que decidir si negocia
su renovación o inventa algún otro proyecto. Ingenio no le falta,
aunque sus íntimos reconocen que es difícil encontrar en él
rastros de su carácter avasallante de otros tiempos. “Tampoco es Chacho
Alvarez, que se pasó cuatro meses jugando al playstation”, describe con
saña uno de sus antiguos colaboradores. Domingo Cavallo vive su estadía
en Boston como un exilio. Maldice a quienes responsabiliza por su situación,
pero admite con resignación que sobrevaloró sus fuerzas para enderezar
el rumbo de un plan, su plan, que estaba a punto de derrumbarse. “Saber que no
quedará en la historia como un segundo Sarmiento lo tortura”, apunta otro
ex ayudante, que tenía acceso libre a su despacho, y agrega, bajando la
voz, un dato resonante: “Lo único que le importa es cuando de tanto en
tanto lo llama Kirchner”. Página/12 rastreó la actual situación
de Cavallo con fuentes del Gobierno, del sistema financiero, con empresarios afines
al mediterráneo y con hombres de su (ex) partido, Acción por la
República. Todos coinciden en que su única obsesión es volver,
pero sabe que todavía no es el momento. Lo comprobó personalmente
en su última visita al país. Cavallo estuvo aquí entre el
20 de diciembre y el 10 de enero últimos. Uno de los objetivos del viaje
–que hizo para pasar las Fiestas con su madre– era testear la reacción
de la gente al verlo. Por eso voló en líneas comerciales de Nueva
York a Buenos Aires y, luego, a Córdoba. Nadie lo agredió ni lo
insultó, pero el ex superministro palpó el rechazo que produce su
figura. Lo siente también, con dolor, por los pocos llamados que recibe
en Estados Unidos. Todo cambia cuando el que está del otro lado de la
línea es el Presidente. En esas conversaciones siente que vuelve a vivir.
Las fuentes consultadas coincidieron en que Kirchner y Cavallo tuvieron siempre
una relación amistosa, que incluía visitas del matrimonio santacruceño
a la casa del ministro cuando éste formaba parte del gobierno de Carlos
Menem. Para ninguno de los informantes es una sorpresa que el diálogo entre
ellos continúe. La relación, sin embargo, no es entre pares como
se planteaba incluso cuando Cavallo era uno de los hombres más poderosos
del país, sino de subordinación. “Estamos contentos con que no
nos nombre”, admite, usando el plural como los hinchas de fútbol, uno de
los pocos incondicionales que le quedan al ex líder de Acción por
la República. “Fijate que cuando demoniza a los ‘90, a nosotros no nos
menciona”, argumenta, como prueba del trato especial que Kirchner le reserva a
Cavallo. El dato, como contracara, patentiza la dimensión de la ruina política
de quien fue, por dos décadas, un protagonista central de la escena pública.
Hoy se contenta con que el máximo jefe del Estado no lo critique, y con
que lo rescate del olvido, aunque sea de manera secreta y para obtener de él
información y opiniones que acomoda junto a otras que extrae de muy distintas
fuentes. Kirchner, más que ningún otro presidente desde la vuelta
de la democracia, con Carlos Menem en el polo opuesto, tiene un particular interés
por entender el funcionamiento de la economía. Los cavallistas cuentan
una anécdota que atribuye ese interés a una antigua discusión
entre los entonces ministro de Economía y gobernador, que Cavallo –según
esta versión– ganó claramente, tocando el orgullo de Kirchner, que
decidió ponerse a estudiar. Los kirchneristas no dan el menor crédito
a esa historia, pero confirman la vocación presidencial por formarse un
criterio propio sobre temas económicos. Además de Roberto Lavagna,
ministro en el que confía pero con el que se cruzó más de
una vez, Kir-chner consulta la opinión y lee los papers de otros economistas.
El presidente del Banco Central, Alfonso Prat Gay, quien forma equipo con su vice,
Pedro Lacoste, y el consultor –ex empresario, ex presidente del Banco Central–
Javier González Fraga, suelen acudir al despacho del jefe de la Casa Rosada.
Alberto Fernández alienta esos encuentros. Julio De Vido, por su parte,
le acerca a Kirchner los documentos que prepara su economista de cabecera, Eduardo
Curia. Roberto Frenkel también llega con sus escritos al Presidente, mientras
que Arnaldo Bocco, presidente del Banco de Inversión y Comercio Exterior,
y Felisa Miceli, titular del Banco Nación, son igualmente escuchados. Las
opiniones de Guillermo Reca, jefe para América latina de Merrill Lynch,
banco contratado por el Gobierno para que lo asesore en la reestructuración
de la deuda, le sirven a Kirchner para armarse un mapa y conocer cómo piensan
en los centros financieros internacionales. Cavallo es otra pieza de ese tablero,
por más que su estrella ya no brille como en los ‘90. Las invitaciones
que recibe para dictar conferencias en universidades y foros económicos
en distintos países cayeron de manera dramática. Su figura no tiene
ni el lustre ni la influencia de aquellos años. Es más, una de las
pocas cosas que lo alegra es que en agosto de 2003 pudo dar un salto de la New
York University, adonde lo habían contratado para ofrecer charlas un año
antes, a la Universidad de Harvard, adonde cumple una función que lo entusiasma
más, como profesor titular de la cátedra de Estudios Latinoamericanos.
El día a día se le hace más llevadero, ya que está
en contacto permanente con sus alumnos, corrige papers y puede intercambiar ideas
sobre lo que ocurre en la Argentina. A pesar de que sus preocupaciones son
más mundanas y que ya no puede soñar con el bronce, Cavallo tiene
acceso al establishment internacional. Y por eso Kirchner lo llama cada tanto.
Es una persona a la que le puede hacer preguntas sobre cómo piensan figuras
como William Rhodes (uno de los vicepresidentes del Citibank), Stanley Fischer
(presidente de Citigroup Internacional y ex número dos del FMI) o Andrew
Crockett (presidente de JP Morgan y candidato a la jefatura del FMI). Ellos, entre
otros, integran el Grupo de los 30, un selecto club de economistas y banqueros
del que también forma parte Cavallo. A Kirchner le interesa estar al
tanto de los movimientos en esas alturas y el mediterráneo puede ayudarlo.
Quiere saber cómo juegan esos actores en medio de la pulseada por la reestructuración
de la deuda. A pesar de su decadencia personal, los contactos de Cavallo siguen
siendo muy poderosos. Larry Summers, ex secretario del Tesoro de Estados Unidos,
es presidente de la Universidad de Harvard y quien lo contrató para trabajar
allí. Otros miembros del G-30 son Gerald Corrigan (director del banco de
inversión Goldman Sachs), Paul Krugman (economista de gran influencia en
Estados Unidos), Jacob Frenkel (de Merrill Lynch y asesor en el megacanje) y Paul
Volcker (ex presidente de la Reserva Federal). Cavallo intenta revalorizarse
frente a esos personajes mencionando sus conversaciones con Kirchner. Les dice
que el presidente argentino “tira y tira pero no rompe, conoce las reglas del
juego y le interesa llegar a un acuerdo para salir del default”. El ex ministro
valora su contacto con Kirchner como el único puente que lo mantiene unido
a la Argentina, aunque sabe que su relación con la ciudadanía está
tan dañada que quizá nunca se arregle. Otras líneas que tiene
con el actual gobierno son Alberto Fernández, Juan Carlos Pessoa y Leonardo
Madcur. El actual jefe de Gabinete llegó en 2000 a la Legislatura porteña
como candidato de Acción por la República y, años antes,
había sido nombrado por Cavallo como superintendente de Seguros. El vínculo
entre ellos, sin embargo, se interrumpió por una pelea que tuvieron en
2001, cuando Cavallo intentaba negociar un acuerdo con las provincias y Fernández
–como delegado de Kirchner– le jugó en contra. Con Pessoa, encargado de
las relaciones con el Congreso de la Jefatura de Gabinete, Cavallo sigue siendo
amigo. Y Madcur, secretario de Coordinación Técnica de Economía,
lo había acompañado en 2001 en su aventura en el Palacio de Hacienda.
El padre de Madcur, Monir, es un empresario de la construcción que respaldó
siempre al cordobés, aunque ahora están algo distanciados. Mientras
espera el momento en que pueda volver a la Argentina –por más que ya no
tiene ilusiones de rearmar su partido, que quedó completamente desarticulado,
su deseo es vivir aquí–, Cavallo imagina nuevos negocios. Con su último
intento no le está yendo muy bien: montó una consultora para ofrecer
ayuda a empresarios argentinos –y latinoamericanos en general– que quieran entrar
al mercado de Estados Unidos. El plan original consistía en abrir oficinas
en Nueva York, Boston y Washington, pero la repercusión no fue la que esperaba
y sólo mantiene a un grupo de empleados en Nueva York. Ante cada golpe,
Cavallo se refugia en su familia. Lo consuela que al menos ahora sus hijos están
cerca: Eduardo cursa un doctorado en Políticas Públicas en Harvard,
Alberto vive en Boston y va por una maestría en negocios en el MIT y Sonia
reside con su esposo y su hijo en Washington. Una de las pocas ventajas que encuentra
Cavallo de su actual situación es que tiene tiempo para ver a su nieto,
Daniel, hijo de Sonia, a quien sólo conocería por fotos si hubiera
nacido en sus años de superministro.
| | |
LA NOTA CENSURADA DE PAGINA 12.. De títeres y
titiriteros Por Julio Nudler * Por Julio Nudler * Para
la congoja causada por la reciente muerte del salteño Roberto Guzmán
hay ahora un triste consuelo: al menos no alcanzó a enterarse del nombramiento
de Claudio Moroni al frente de la Sindicatura General de la Nación, un
hecho quizá más escandaloso aún que la designación
de Martín Pérez Redrado al frente del Banco Central y de Miguel
Pesce en la vicepresidencia. Guzmán, autor del memorable libro "Saqueo
asegurado", fue entre 1994 y 1996 liquidador del Instituto Nacional de Reaseguros,
enfrentándose desde ese cargo con uno de los sectores más corruptos
de la Argentina: el del seguro. Pero Guzmán -nombrado por Domingo
Cavallo, que gradualmente pasó a arrepentirse de haber elegido a una persona
tan decente e insobornable- no debió lidiar sólo contra los aseguradores
privados, que pretendían tener acreencias contra el NDER por unos 2.000
millones de pesos/dólares, sino también contra el tándem
que conducía la Superintendencia de Seguros de la Nación: Alberto
Fernández y su incondicional y apolítico Moroni. Ellos presionaban
para que el Inder "reconociera" una deuda de casi 1.200 millones con
el sector, cuando Guzmán (que denominaba a ese delirio "un cut off
a la criolla") demostró fehacientemente que el pasivo a lo sumo llegaba
a 500 millones. Frustró así uno de los mayores robos contra el Estado.
Persona bien educada al fin, cuando debió dejar su cargo en diciembre de
1995, el actual Jefe de Gabinete del presidente Kirchner se cruzó hasta
el Instituto a presentar sus saludos, declarando en ese momento que, luego de
haber conducido la SSN desde la asunción de Carlos Menem, pensaba dedicarse
a la política. En ese cometido lo ayudó Alberto Iribarne, patrón
del Justicialismo porteño. En 1999 Fernández, gracias a su
estrecha vinculación con las aseguradoras, la mitad de las cuales pertenecían
a bancos, pudo ocuparse de la financiación de la campaña del hincha
del Taladro. Iribarne fue, precisamente, quien cumplió, desde la llegada
de Eduardo Duhalde a la Presidencia, la encomendada tarea de inutilizar la Sigen,
peculiar misión en la que luego le sería de gran provecho la designación
como Síndica General Adjunta de Alessandra Minnicelli, esposa de Julio
De Vido y persona que, según opinión generalizada en el organismo
de contralor, ni siquiera conoce lo mínimo como para serle útil
a su marido el ministro. Pocas semanas atrás, Página/12 constató
que en la página de Internet de la Sindicatura el currículum de
la señora seguía "en preparación", luego de meses
y meses. ¿Pero es que ni siquiera había presentado su CV para ser
designada? Tras la nota de este diario, alguien se apresuró a subir al
sitio los magros antecedentes de la dama. Aunque estos despropósitos, absolutamente
impropios de una república, en la que se supone que los servidores públicos
deben rendir cuentas, provoquen melancólicas sonrisas, en realidad involucran
hechos gravísimos. El bochornoso caso de la cónyuge de De Vido no
es la excepción. A ella le asignaron como responsabilidad de síndica
el PAMI. La consecuencia de su intervención, junto con la escasa solvencia
técnica de Graciela Ocaña -porque en estas cuestiones la honestidad
es condición necesaria pero no suficiente-, han conducido a que debiera
anularse la licitación para la compra de medicamentos para los jubilados.
Los experimentados técnicos de la Sigen, hoy completamente desmoralizados
al ver que todo sigue igual o peor, les advirtieron, ya ocho meses atrás,
que la licitación era un método absolutamente inapropiado para esa
finalidad, pero las señoras no les hicieron caso. Los resultados están
a la vista. La cuestión es obvia: fuera del conjunto de la industria, representada
por las cámaras que la agrupan, no existe quien pueda garantizar la provisión
en un día, en cualquier rincón de la Argentina, de un medicamento
a determinar, que a un médico se le ocurra prescribirle de pronto a un
anciano, el Enalapril para la presión, por ejemplo, y que difícilmente
el afiliado acepte ver sustituido por otra marca. Consiguientemente, en medicamentos
de uso general se presentó una sola oferta: la del conjunto de las cámaras.
En oncológicos ocurrió lo propio, aunque con una segunda oferta
de la droguería San Javier, pero que no garantizada el abastecimiento en
24 horas. Por tanto, la licitación se cayó, perdiéndose así
la oportunidad de conseguir que los afiliados paguen menos por sus medicinas,
ya que ellos abonan en promedio el 50 por ciento. En una palabra: la irresponsable
designación de Minnicelli, inepta para el cargo, terminan pagándola
los jubilados. ¿El presidente Kirchner seguirá ignorando
el clamor por su destitución y la necesidad de elegir a los funcionarios
por su solvencia y no por razones espurias? Los hechos protagonizados por Moroni
en la SSN en sus dos gestiones como titular (la inicial sucediendo a Fernández,
antes de ser a su vez desplazado en febrero de 1998 por Daniel Di Nucci, hombre
del Grupo Juncal, perteneciente a la Banca Nazionale del Lavoro, con rol protagónico
del sindicalista combativo Armando Cavalieri; la segunda, por obra y gracia de
Duhalde, con obvia influencia entre bambalinas de Fernández) son de una
gravedad poco usual. El diseñó, por ejemplo, un sistema que
desamparó totalmente a los pasajeros de medios de transporte. Es, por citar
sólo un caso, el fraude que sufrieron los deudos de los nueve estudiantes
muertos el 27 de diciembre de 1996 cuando el micro en que viajaban a Bariloche
chocó con un camión en el partido de Laprida. Hubo también
muchos heridos, algunos graves, que tampoco vieron un peso. Ello pese a que El
Rápido Argentino tenía contratado el seguro de rigor con La Uruguaya
Argentina, LUA. Pero falta un detalle: mientras Moroni no tuvo cargo en la SSN,
entre febrero de 1998 y marzo de 2002, fue sucesivamente asesor y directivo ¡de
LUA, precisamente! Esa compañía, que en realidad eran dos y ninguna,
como corresponde a la engañosa arquitectura de un timo, fue utilizada por
los hermanos Mario y Sergio Cirigliano, que a comienzos de los '90 sólo
eran dueños de las líneas 61 y 62, para construir su imperio, abarcando
en él Metrovías, TBA, Transporte Automotor Plaza, las líneas
36, 141 y 64, además, entre otras tenencias, del subte de Río de
Janeiro. Moroni y Armando Canosa, ex secretario de Transporte, operaron desde
el Estado para el progreso empresario de los Cirigliano. ¿Se mencionó
antes a Daniel Di Nucci? Pues bien: su hermano Luis fue director comercial de
LUA Seguros La Porteña. En verdad, a La Uruguaya Argentina la habían
fundido, pero utilizaban la sigla LUA para confundir, haciendo creer que era la
misma. Cuando el superintendente Juan Pablo Chevallier-Boutell decidió
prohibir que LUA La Porteña siguiera emitiendo pólizas a pesar de
su insolvencia, Duhalde (es decir, Fernández) lo echó para poner
en su lugar a Moroni, que obviamente no halló nada malo en que se continuara
estafando a los asegurados. Moroni fue quien convirtió al seguro obligatorio
en un arma letal contra los transportistas chicos. A fines de 1997 implantó
un régimen por el cual las pólizas que estaban forzados a contratar
tendrían una franquicia de 40.000 pesos/dólares. En la práctica,
esto implicaba que los colectiveros debían afrontar la gran mayoría
de los siniestros, a pesar de estar asegurados. Incapaces de soportar el pago
de las indemnizaciones, recibían préstamos de un sistema de mutuales
armado por Moroni. Por ese medio les generaban deudas impagables, que desembocaban
en su expropiación. Fernández se encargó en su larga
gestión al frente de la SSN de amparar el ocultamiento que muchas compañías
hacían en sus balances de los juicios que tenían entablados en su
contra por siniestros, ello para no tener que constituir las reservas de rigor.
Protagonistas extremas de estas maniobras fueron las cooperativas Belgrano
y Bernardino Rivadavia, que acaparaban el 70 por ciento de los seguros del transporte
público de pasajeros. El hundimiento de la primera dejó colgados
del pincel 20 mil juicios y otras tantas víctimas. Como los transportistas
-que se creían asegurados- debieron hacer frente a las indemnizaciones,
no pocos prefirieron quebrar. Pero los recursos de Moroni eran inagotables: en
marzo de 1997 hizo que Menem, con algún argumento poderoso, firmase un
inconcebible DNyU suspendiendo por 36 meses todas las ejecuciones de sentencias
contra transportistas y aseguradoras, independientemente de su situación
patrimonial. La mayoría automática de la Corte Suprema garantizaba
estas aberraciones. Ahora Moroni es el hombre que Kirchner y Fernández
presentan a la sociedad como garantía de que la lucha contra la corrupción
en el Gobierno es una alta prioridad. ¿Qué suponen acerca de la
inteligencia de los argentinos? ¿Creen que este pueblo sigue aceptando
el "roban pero hacen"? No: aunque hagan, si roban deben ir presos, hoy,
mañana, cuando se los pueda condenar. ¿El títere controlará
al titiritero? La Argentina sigue siendo un cambalache. ---------------- |
PD:
VERBITSKY EN DEFENSA DEL GOBIERNO COMENTANDO LA NOTA CENSURADA , DA VERGüENZA
AJENA... -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- DEUDA: 24)
Informe producido por la Comisión Investigadora creada por Decreto 1901/90.-
Aportado por el perito Alberto Tandurella a fs. 5730/746, la cuestión principal
que aborda el informe son las pérdidas del BCRA por 67.500 millones en
el período que se inicia a partir de 1980, donde en el Capítulo
II, de conclusiones del trabajo, punto 2.2, página 16/18, referido a la
magnitud de la deuda externa y las consecuencias de la misma, recuerda en relación
a su monto y evolución a partir del período 1976/1981: “Que solamente
en el período 1983/1989, la deuda externa argentina aumentó el 33
%, mientras el PBI creció el 9 %, solamente para pagar intereses de la
deuda externa (aproximadamente dólares 4.600 millones anuales), se requería
el 6 % del PBI anual, y equivalía al 22 % del gasto público. Durante
ese período los servicios de la deuda, superaron el flujo de nuevos préstamos.
La deuda aumentó a 22.000 millones y los servicios devengados fueron de
25.000 millones. Las exportaciones anuales promedio fueron de 10.000 millones,
y las importaciones de alrededor de dólares 6.000 millones, por lo tanto
el saldo promedio del balance comercial fue de 4.000 millones, este saldo fue
menor que el monto de los servicios de la deuda externa”.- Y en el punto
2.3 referido a las transferencias al sector privado a través del déficit
fiscal y la política financiera y cambiaria, expresa: “Que quienes perdieron
todo ese dinero fue el conjunto del pueblo argentino a través del proceso
inflacionario”.- Y que el destino del dinero que dio origen a las pérdidas
del BCRA fue: a) el financiamiento del déficit fiscal, 40% de la emisión
monetaria, con emisión de deuda externa, interna y de billetes; b) el subsidio
al sistema financiero, 45% de la emisión monetaria; y c) el subsidio a
los negocios del comercio exterior y operaciones de cambio, el 15 % de la emisión
monetaria.- Se adjunta a fs. 17/18, proveniente de la información
del BCRA y otros organismos del Estado -página 8- la deuda externa de los
principales deudores del sector privado al 22-1-85 por un total de dólares
23.000 millones. Nótese que en un listado de primeros setenta deudores
26 de los mismos corresponden a entidades que operan en el sistema financiero
argentino.- DEUDOR MONTO En millones de dólares COGASCO
SA 1348 AUTOPISTAS URBANAS SA 951 CELULOSA ARGENTINA SA 836 ACINDAR
SA 649 BANCO RIO 520 ALTO PARANA SA 425 BANCO DE ITALIA 388 BANCO
DE GALICIA 293 BRIDAS SA 238 ALPARGATAS SA 228 CITY BANK 213 CIA
NAVIERA PEREZ COMPANC 211 DALMINE SIDERCA 186 BANCO FRANCES 184 PAPEL
DE TUCUMAN 176 JUAN MINETTI SA 173 BANCO MERCANTIL 167 ALUAR
SA 163 BANCO GANADERO 157 CELULOSA PUERTO PIRAY 156 BANCO CREDITO
ARGENTINO 153 BANCO COMERCIAL DEL NORTE 137 BANCO DE LONDRES 135 BANCO
TORQUINST 134 BANCO ESPAÑOL 134 SADE 125 SEVEL 124 BANCO
DE QUILMES 123 PARQUES INTERAMA 119 CIA DE PERFORACIONES RIO COLORADO
119 SWIFT ARMOUR 115 IBM 109 BANCO SUDAMERIS 107 FIRST
NATIONAL BANK OF BOSTON 103 ASTRA A EVANGELISTA SA 103 MERCEDES BENZ
92 BANCO DE CREDITO RURAL 92 DEUTSCHE BANK 90 INDUSTRIAS METALURGICAS
PESCARMONA 89 BANCO ROBERTS 89 BANCO GENERAL DE NEGOCIOS 87 ALIANZA
NAVIERA ARGENTINA 82 PROPULSORA SIDERURGICA 81 FORD 80 ASTILLEROS
ALIANZA SA DE CONSTRUC. 80 MASUH SA 80 CONTINENTAL ILLINOIS NATIONAL
BANK 76 BANCO SHAW 73 PIRELLI 70 DEERE AND COMPANY 69 CEMENTO
NOA 67 BANCO SUPERVIELLE 65 ALIMENTARIA SAN LUIS 65 LOMA NEGRA
62 SELVA OIL INCORPORATED 61 MACROSA 61 SIDECO ARGENTINA 61 CHASE
MANHATTAN BANK 61 BANK OF AMERICA 59 ASTRA CIA ARGENTINA DE PETROLEO
59 DEMINEX ARGENTINA 57 INDUSTRIAS PIRELLI 56 ESSO 55 LA
PENICE SA 53 MANUFACTURES HANOVER TRUST 53 PETROQUIMICA COMODORO RIVADAVIA
52 CIA GENERAL FABRIL FINANCIERA 52 PANEDILE ARGENTINA 51 FIAT
51 BANCO PCIA DE BUENOS AIRES 50 OTROS 11.116 TOTAL 23.000
|