Junio 30, 2004 12:10
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CUADRO DE SITUACIÓN ARGENTINA.

Publicamos cuatro análisis politicos, muy interesantes sobre la situación de la Argentina pre revolucionaria. Uno de FOIA( reservado) , Otro de Vicente Massot ( el conspirador según K-boys) y el último de Alberto Tell Y Beccar Varela . Los cuatro muy Interesantes.

PANORAMA POLITICO- FOIA 

KIRCHNER-DUHALDE: UN MOMENTO DE SERENIDAD

Néstor Kirchner advirtió que su pelea con Eduardo Duhalde puede tener consecuencias

imprevisibles y pone en serio riesgo la gobernabilidad, por lo cual ordenó a su equipo político a que enfriara la contienda, al menos mientras recorre China: habrá una tregua frágil, que durará sólo hasta que uno de los dos bandos vuelva a descontrolarse.

A esta altura ya nadie tiene dudas de que en los próximos doce meses la pelea Kirchner-Duhalde

dominará todas las decisiones de gobierno y los debates parlamentarios. Ello afectará el plan

institucional y comprometerá la gobernabilidad. Lo que se juega en el fondo es el liderazgo en la alianza de poder y la disputa por cargos legislativos en las listas candidatos de las elecciones de 2005, especialmente en la provincia de Buenos Aires

"No queremos hacer reuniones para la foto, como las legendarias cumbres entre Duhalde y

Carlos Menem, que se amigaban y luego se volvían a pelear. Era un mamarracho. Queremos evitarlo", dijo un hombre que conversa a toda hora con Kirchner. Habrá, eso sí, un silencio de unos días.

Luego, podrían acordar que uno y otro formulen declaraciones conciliadoras para dar una imagen

de recomposición que devuelva la confianza a la sociedad, cada vez más alarmada por el conflicto piquetero y por la inseguridad. Precisamente, estos dos últimos temas son los que comprometen seriamente el futuro del Gobierno, según el análisis de los propios oficialistas.

Las cartas en la alianza de poder están echadas. Duhalde esta convencido de que Kirchner busca

penetrar en su territorio, Buenos Aires, para ganarle terreno político, aumentar el número de diputados fieles y tener tropa propia que le garantice gobernabilidad hasta el final de su mandato. Pero confesó que está convencido de que el Presidente, en ultima instancia, comenzará una cruzada para ponerlo preso.

De allí Duhalde, que asegura en privado que apoyará al Gobierno para no quedar identificado

con un complot, comenzó a abroquelarse con Menem y Mauricio Macri para protegerse del patagónico.

Kirchner, por su parte, está convencido de que Duhalde quiere obstruir su gobierno para condicionarlo.

En tanto, espera noticias de Suiza para avanzar contra las cuentas de Menem y de otros ex funcionarios y enviar el mensaje duro hacia el resto de la clase política.

Era obvio que la pelea Kirchner-Duhalde afectaría la gobernabilidad, tarde o temprano. Y que la

sociedad castigaría en las encuestas a los dos contrincantes. La Casa Rosada sólo lo advirtió esta

semana que pasó. "A veces, los Presidentes se sorprenden de cosas obvias. Kirchner y su entorno es bastante ingenuo. Creen que todo es voluntarismo", comentó un operador del peronismo que trabaja para Kirchner.

La pelea de fondo, como adelantó este panorama hace dos semanas, es por la conformación de

las listas de candidatos a diputados del PJ bonaerense en 2005. Kirchner quiere legisladores propios para desembarazarse de la estructura duhaldista, se sabe. El patagónico comenzó a advertir sólo ahora que no será tan sencillo obligar a Duhalde a negociar cargos.

Sobretodo, se dio cuenta de ello luego de la embestida de Aníbal Fernández contra Alfredo

Atanasof por las muertes del Puente Pueyrredón, en 2002. El diputado duhaldista le iba a contestar al ministro del Interior con la difusión de serios inconvenientes que sufre la intendencia de Quilmes, que está en manos de Sergio Villordo, un hombre de Fernández.

Villordo está apuntado por un accidente automóvilístico en el que resultó muerto un boliviano y

hay causas penales. En realidad, ese caso está movilizado por otro duhaldista enemigo de Fernández, el también quilmeño Eduardo Camaño, titular de Diputados. Camaño, Atanasof y Duhalde quieren que Aníbal Fernández deba dejar su cargo.

Como anticipó este panorama, comenzaron a ventilarse en revistas de poca tirada las cuestiones

más temidas por el kirchnerismo: el destino de los fondos de las regalías de Santa Cruz, las cuentas secretas de esos 500 millones de dólares, los banqueros involucrados y otras cuestiones. Ello encendió alarmas en la Casa Rosada.

Esta última cuestión está íntimamente relacionada con la pelea Kirchner- Duhalde, por lo que el

Presidente ordenó enfriar el combate.

El viaje a China será una excusa para silenciar a los combatientes mediáticos. Luego, los

operadores de la negociación distribuirán una nueva relación de poder entre el Presidente y Duhalde, gestión cuyos resultados aún no se conocen. "Hay que repartir los tantos y determinar quién se queda con cada cosa", dijo enigmáticamente a FOIA un mediador del conflicto.

CÓMO SE FRENÓ LA "TERCERA GUERRA MUNDIAL"

Es todo un símbolo: para frenar la guerra entre Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde debió

intervenir el ministro de Defensa. José Pampuro operó fuertemente para frenar lo que parecía la

Tercera Guerra Mundial y convenció finalmente al duhaldista Alfredo Atanasof de que no asistiera al programa A Dos Voces, por TN, el miércoles pasado a la noche, donde se preveía que abriría fuego pesado.

Atanasof se resistió en un principio a complacer el pedido que Pampuro le formuló de parte de

Kirchner. Como "Plan ‘B’", el ministro de Defensa, otro hombre de origen duhaldista, le ofreció a

Atanasof una moneda de cambio: también Alberto Fernández y Aníbal Fernández desistirían de ir a la emisión de dicho ciclo.

El programa de TN había montado un gran debate entre el duhaldismo y el Gobierno en el

conflicto sobre los piqueteros. Con las acusaciones de Aníbal Fernandez como antecedente, Atanasof planeaba recordar al aire la causa judicial que obligó al ministro a fugarse durante siete días cuando era intendente de Quilmes, allá por los 90.

También, Atanasof iba a cargar fuerte contra el actual intendente de Quilmes, Sergio Villordo,

hombre de Aníbal Fernández y enemigo del duhalismo, sector que lo acusa por la muerte en un

accidente de un ciudadano boliviano. Villordo tiene una pelea de pago chico no resuelta con del otro quilmeño, Eduardo Camaño.

La negociación comenzó en la tarde del miércoles. Atanasof estaba en el despacho de Camaño

de la presidencia de la Cámara de Diputados. Recibieron visitas: eran los diputados del subbloque

kirchnerista, encabezados por Osvaldo Nemirovsci. "Sería bueno bajar el tono de la pelea. Para ello, sería conveniente que no fueras a la televisión", comentó uno de los leales a la Casa Rosada.

"Yo no quiero pelear. Y menos por los medios. Pero no me pueden pedir que no opine sobre un

tema tan delicado como el conflicto piquetero, donde Duhalde y todos nosotros tenemos una posición tomada", replicó con serenidad Atanasof. Hubo un fuerte cruce de palabras y los kirchneristas dejaron el lugar previo acuerdo de seguir negociando.

Momentos después, Pampuro llamó a su viejo compañero de gabinete, Atanasof. Pampuro era

secretario general de Duhalde cuando Atanasof era jefe del Gabinete en la gestión duhaldista. Si bien no son amigos, son buenos interlocutores entre sí. Pampuro arrancó: "Alberto (Fernández) me dice que si no vas al programa, él tampoco iría para no ahondar el conflicto. Y se compromete a hacer gestiones para que tampoco vaya Aníbal (Fernández)".

La negociación continuó por carriles amigables. Tanto que hasta se acordó que se postergará el

lanzamiento formal del subbloque kirchnerista de diputados, arma que sacó a relucir Kirchner para combatir a Duhalde, cuando éste fue a visitar a Camaño a Diputados para demostrar su poder sobre el Congreso. "Ellos van a desinflar el subbloque kirchnerista", dicen cerca de Atanasof. En rigor, solo se postergaría el lanzamiento, porque en realidad nunca existió ese subbloque como tal. Son todos diputados dispersos que responden al Presidente en líneas generales.

Luego de la conversación con Pampuro, Atanasof recibió un llamado de la producción de TN, en

el que se le avisaba que "se levantaría el bloque" porque habían ingresado otros invitados y había que acomodar la extensión del programa para que no compitiera con la transmisión del partido Boca-Once Caldas por la Copa Libertadores. Atanasof se quedó con la extraña sensación de que el programa había sido montado y desmontado por la Casa Rosada.

El acuerdo momentáneo entre Duhalde y Kirchner es no ahondar el conflicto que se profundizó

desde hace tres semanas. Por ahora, habrá silencio mientras ninguno de los dos bandos se pase de la línea establecida. "Todo dependerá de que ellos no sigan con más agresiones. Nosotros nos

quedaremos tranquilos, pero atentos a lo que dicen. De lo contrario, seguimos la guerra", dijo Atansof.

OTRO RETROCESO DE KIRCHNER

Tal como informamos en el panorama de la semana última, Néstor Kirchner se ve obligado a

retroceder luego de plantear durísimas batallas. Esta vez, le ocurrió en su pelea con Alfredo Atanasof, que representa el núcleo duro del sector que lidera Eduardo Duhalde. "El Presidente tiene una dosis alarmante de ingenuidad. Plantea combates en los que luego tiene que retroceder", analizó una destacadísima fuente de la Casa Rosada, donde domina la preocupación.

Kirchner sostuvo una pelea a muerte con el gobernador bonaerense, Felipe Solá, durante dos

semanas: utilizó a todos los gobernadores a los que hizo desfilar por la Casa Rosada para castigar a Solá y luego tuvo que retroceder y darle $ 600 millones anuales. En Balcarce 50 aseguran que ese era el final cantado porque a la provincia había que socorrerla.

En esta oportunidad, Kirchner se enoja con Duhalde y ahora ordena una gestión para bajar los

decibeles cuando peligra la gobernabilidad y comienza a desplomarse en las encuestas.

Otro ejemplo que recuerdan en la Casa Rosada consiste en que el jefe del Gabinete, Alberto

Fernández, maltrató a más no poder a los gobernadores José Manuel De la Sota, de Córdoba, y a Jorge Obeid, de Santa Fe. "A De la Sota lo comparó con Videla", dijo el ladero presidencial. "Y ahora lo lleva a China", agregó. "A Obeid le hizo de todo: le suspendió reuniones; habló pestes de Reutemann; ahora es el mejor amigo", razonó la fuente.

Ese analista, del entorno presidencial, confió en que los gobernadores ahora advirtieron que

fueron utilizados durante el conflicto con Solá para embestir contra el bonaerense. Y no lo toman con mucha gracia: más bien los caudillos provinciales le desconfían cada vez más a Kirchner. "De la Sota sabe que Kirchner lo va a traicionar. Por eso, su apoyo a la Casa Rosada hay que tomarlo con pinzas", dicen al lado de Kirchner. "Obeid lo mismo", agregan.

"Con Duhalde, pasa lo mismo. Uno no puede avisarle a su enemigo que dentro de un año lo va a

matar. Lo más probable es que el te mate a vos. Y Kirchner le avisó que quiere controlar el PJ

bonaerense con un año de anticipación. Lo está obligando a reaccionar. Es obvio. Pero de esto Kirchner no se da cuenta en un principio, es un gran ingenuo, y sólo reacciona cuando el desastre ya está en marcha", asegura un confidente del patagónico, preocupado como nunca.

EL DESMADRE PIQUETERO DIVIDE AL GOBIERNO

El presidente Néstor Kirchner seguirá por ahora con su política de no reprimir ni ordenar a la

Policía Federal que desaloje a los grupos piqueteros de edificios públicos y empresas privadas: el

patagónico no quiere que se ventile públicamente que la policía está "herida"; Kirchner teme que las mismas fuerzas del orden sean las que al reprimir provoquen muertos y heridos para desgastar al Gobierno.

El origen de ese supuesto resentimiento policial son las continuas purgas y por las denuncias

oficiales de corrupción entre sus filas. "Esto es lo que pasa y no se puede decir", dijo preocupado un funcionario, que conversó el tema con Kirchner.

El Gobierno teme un escenario similar al de las muertes de Kosteki y Santillán, en junio de 2002.

Por eso, en el caso de recurrir a fuerzas de seguridad, el Presidente echaría mano a la Gendarmería, que según sus allegados, "es más confiable y seria".

Según dicen en Seguridad Interior, con bastante preocupación, la única orden que baja del

secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, a la Policía Federal es que "se limite la protesta, que se moleste lo menos posible a los vecinos y transeúntes y que se negocie con los piqueteros el alcance del corte o de la toma del edificio". El conflicto piquetero se está desmadrando, admiten alarmados.

Muchos funcionarios aconsejan a Kirchner una política firme de restablecimiento del orden, sin

represión. Entre ellos se destacan el ministro de Justicia, Gustavo Beliz, el secretario de Seguridad Interior, Norberto Quantín, y el operador peronista Juan Carlos Mazzón. Uno de estos funcionarios fue consultado por Kirchner en estas horas: "¿Qué te parece que hagamos?", le dijo el Presidente.

El funcionario respondió que debía recurrir a la policía, aunque sin reprimir. "No me gusta la

policía", le contestó secamente Kirchner. Por ese motivo, la Casa Rosada apartó desde hace mucho tiempo a Quantín del manejo del conflicto piquetero, pese a que a este funcionario le correspondería tomarlo a su cargo porque atañe a las fuerzas de seguridad interior. Quantin, aseguran a su lado, se siente cómodo de que lo hayan apartado de esa responsabilidad. Sucede que entrevé que Kirchner está sin rumbo en este tema.

Si por Quantin fuese, los piqueteros deberían ser desalojados por la fuerza pública en el acto, ya

que cometen delitos de acción pública que los funcionarios públicos están obligados a denunciar.

El Presidente comentó en privado que "fue un error" dejar que tres ministros suyos fueran a

apoyar a los piqueteros amigos de la Casa Rosada, en una asamblea en Parque Norte. "No podías dejar que ese acto se convirtiera en una pelea contra Duhalde. Vos creías que estabas peleando contra Raúl Castells, para aislar a los piqueteros duros, y resulta que Luis D’Elía utilizó el acto para acusar a Castells de estar instigado por Duhalde. Se corrió el eje de la pelea", le dijo Mazzón al jefe del Estado.

Le recordó también que fue entonces cuando Alfredo Atanasof dijo que este es un "gobierno piquetero", que legitima "métodos reñidos con la democracia".

Kirchner, al parecer, admitió su error en privado, aunque no lo hará en público. "También, si

tiene de estratego en este tema a Parrilli", deslizó un operador de Kirchner. Al parecer, Parrilli no

cuenta con la estima de los más experimentados políticos de Balcarce 50. Dicen que el secretario

general de la Presidencia solía perder las elecciones internas del PJ en Neuquen contra candidatos que no revestían ningún relieve político.

Por las divisiones en el Gobierno sobre la política a seguir con los piqueteros, Kirchner aparece

desconcertado sobre cuál política seguir frente al conflicto social. Por eso, instruyó a Aníbal Fernández para que sostuviera en público la idea de que es la Justicia la que debe marcar el límite de tolerancia. El argumento, admiten en la Casa Rosada, no se puede sostener por mucho tiempo. El Código Procesal Penal indica que son los funcionarios públicos quienes deben denunciar delitos cuando toman conocimiento de ellos. "Aníbal está capacitado para sostener cualquier cosa", admiten en el entorno presidencial.

Al no asumir el riesgo de posibles víctimas en hechos de violencia, Kirchner quiere que el

conflicto sea resuelto por otro poder que no es el Ejecutivo. "Pero todos en el Gobierno, de a poco, se dan cuenta de que hay que poner un límite. Que cada día que pasa es más complicado ponerlo. Pero quieren que sea otro el que lo haga", analizó un funcionario oficial de la Casa Rosada.

DATOS POLÍTICOS

Néstor Kirchner debió recibir a Juan Carlos Blumberg para contrarrestar el efecto negativo de la

falta de resolución del secuestro de Cristian Ramaro, por cuanto la sociedad reclama que se

encuentre a los culpables. Las críticas periodísticas preocuparon a la Casa Rosada sobremanera. Si bien la promesa de apresar a los delincuentes fue formulada por el gobernador bonaerense, Felipe Solá, y corresponde a la jurisdicción provincial, Kirchner sospecha que la falta de resolución de ese hecho podría afectar la imagen general del Gobierno. La gente no hace distinción de jurisdicciones en materia de seguridad, dicen cerca de Kirchner. Por ello, el Presidente hizo un gesto público de respaldo a Blumberg, para satisfacer a la clase media urbana, que reclama seguridad y a la que el Presidente no quiere perder.

La visita de Blumberg a Kirchner fue leída como una señal de debilidad del ministro de Justicia,

Gustavo Beliz. Su plan de seguridad aún no se comenzó a instrumentar. Se autopostula para el

cargo el actual secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde. Es improbable que haya

cambios, por ahora.

Carlos "Chacho" Alvarez tiene una llamativa cercanía a Néstor Kirchner, aunque está preocupado por la pelea abierta con Eduardo Duhalde. Dice que no es conveniente en este momento y que le resta al Gobierno más de lo que le suma en términos de imagen y de gobernabilidad.

En la Casa Rosada comenzó a preocupar la llegada de datos de encuestas que revelan un descenso en la imagen pública de Néstor Kirchner y de Eduardo Duhalde luego de la pelea que mantuvieron el último mes. "La gente no quiere inestabilidad. No quiere la pelea", aseguró un buen analista de la Casa Rosada. "Yo me río porque Kirchner dice que la gente dice que entre ambos él tiene razón.

¡Y claro: si la gente apuesta por la estabilidad institucional! ¿A quién le va a dar la razón? ¿A

Duhalde?", completó el experimentado operador, con despacho a metros del de Kirchner.

Dicen que en la pelea entre la Casa Rosada y el duhaldismo el jefe del Gabinete, Alberto

Fernández, es el más sensato dentro de la irracionalidad del conjunto. Ello tendría una razón

concreta: Fernández es un ex duhaldista, que ocupó el cargo de director en el Banco de la

Provincia de Buenos Aires y no tiene interés en que se refloten causas judiciales que involucren a

ese banco ni al kirchernismo.

Juan Carlos Mazzón entiende que "nunca existió" el subbloque kirchnerista. "Es solo un conjunto de diputados que firmaron su apoyo a la ley de coparticipación, sin unión entre sí", dijo el operador político de la Casa Rosada que es crítico de Kirchner. Mazzón asegura que la Casa

Rosada maneja mal los consensos en el Congreso: la ley de responsabilidad fiscal fue rechazada

por once provincias, entre ellas tres gobernadas por amigos del Presidente: Jujuy (Eduardo

Fellner); Formosa (Gildo Insfrán), y San Juan (José Luis Gioja).

Esas provincias se quedan afuera del acuerdo de la responsabilidad fiscal porque dicen que, tal

como dice Néstor Kirchner, no pueden firmar algo que luego no pueden cumplir. Se les exige que

no pueden endeudarse anualmente más del 15% de su producto bruto y en algunos casos tiene

deuda comprometida por más del 30% de su ingreso. "Pero no es que se oponen a la ley porque

son enemigos, sino porque de lo contrario se caen sus provincias", le dijo Mazzón al Presidente.

Dicen los operadores kirchneristas que es preocupante la poca capacidad de operación política de

la Casa Rosada sobre el parlamento.

El intendente de Ituzaingó, Alberto Descalzo, asegura que tratará de hacer un sano equilibrio en la pelea entre Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde. "Yo no quiero la pelea. Soy amigo de Eduardo

Duhalde, lo voy a ver la semana que viene, y Kirchner no me pidió que me pasara de bando. No

hablamos de eso, sino de obras públicas y apoyo al Gobierno. Pero no soy ni duhaldista ni

kircherista: soy peronista", dijo Descalzo. Señaló que la mayoría de los intendentes van a adoptar

su actitud, salvo los que tienen compromisos de un lado y de otro.

Un duhaldista recordó que Carlos Menem repartía fondos a diestra y siniestra a los intendentes

durante su gestión como presidente tanto en Córdoba, Mendoza y Santa Fe. "Nunca logró sacar

más del 3% de los votaos en esas provincias. No es sólo repartir fondos", dijo el hombre.

En la Casa Rosada confirman que Aníbal Fernández tuvo desde el comienzo una misión específica como ministro del Interior: armar un tejido político de intendentes que respondan a la causa de Néstor Kirchner. Fernández tiene el aval de Kirchner para capitalizar su armado político para su candidatura a gobernador, siempre que en última instancia reporte a la Casa Rosada. La operadora política de Aníbal es Teresa García, viceministra y coordinadora del Consejo Federal de Municipios, órgano con el que debe operar. Teresa García es una vieja adversaria del matrimonio Duhalde en la provincia.

La misión de reclutamiento de Anibal Fernández es paralela a la que desarrollan Carlos Kunkel,

Dante Dovena, José Salvini y otros ultra kirchneristas. Hasta el momento, con mucha sinceridad,

un allegado a Teresa García dijo que "no se reclutó ningún intendente". "Tenemos varios amigos:

pero nadie te dirá hasta último momento para quien jugará en las elecciones", aseguró ese

funcionario, más allá de las operaciones de prensa de la Casa Rosada.

Los hombres de Néstor Kirchner aseguran que Alberto Balestrini, intendente de La Matanza, será el candidato a gobernador bonaerense que impulsará la Casa Rosada. "Nunca se habló de ese tema", dijo un íntimo allegado a Balestrini. "Es más, Alberto tiene serias diferencias con Kirchner, así como con Duhalde. Tiene cuentas pendientes de ambos", agregó el informante.

Eduardo Duhalde, aunque parece ser el que maneja los tiempos en la confrontación con Néstor

Kirchner, también tiene sus recaudos en el choque directo. Según ha dicho Aníbal Fernández –que lo conoce por demás-, el jefe del PJ bonaerense siente pánico ante la posibilidad de ir preso o vivir una persecución judicial como la que soporta actualmente Menem. Y recuerda que cada vez que lo amenazan con carpetas sobre su gestión en la provincia o en la Nación, se deprime.

En la disputa Kirchner-Duhalde, un hombre del bonaerense está siendo mirado con siete ojos

desde la Casa Rosada. Se trata de Alfredo Atanasof, el ex jefe de gabinete, quien desde que

participó de las reuniones con su jefe en el Congreso, puso en alerta al "oficialismo K". Y él ya lo

ha notado: tiene pinchadas las cinco líneas de sus oficinas.

Informes que maneja reservadamente tanto el gobierno como el duhaldismo, alertan sobre la

posibilidad de que se produzcan hechos de sangre como consecuencia del posible enfrentamiento

entre los piqueteros "blandos" bendecidos por el oficialismo y los sectores duros.

Aunque no se informó nada de ello en los medios de comunicación nacionales –gracias al esfuerzo y presión de Alberto Fernández y compañía- trascendió que el presidente de la Nación fue silbado en Río Turbio. Lo que se desconoce es si lo fue por los familiares de las víctimas únicamente, o si también el resto de los trabajadores se sumó.

Fondos reservados del gobierno nacional fueron los que pagaron el segundo rescate que permitió la liberación del hijo de un empresario de Tigre, según se comenta en medios cercanos a los organismos de seguridad y explican que el motivo debe encontrarse en que no se decidió correr el riesgo político implícito en un nuevo escándalo en esta materia.

Todavía no tomaron estado público, pero hacia el fin de la semana pasada se concluyeron algunas encuestas que situarían la aceptación de la figura del presidente en 36 puntos y la del gobierno no más allá de 22. Las presiones para que no vean la luz no serían pocas.

En algunos ámbitos oficiales, suelen enumerar los parientes que el ministro de Planificación

Federal, Julio De Vido, tiene en el Gobierno: su hijo Facundo, que es su secretario privado; su

hermano, Hugo Eduardo De Vido, consiguió un puesto en la Secretaría de Ciencia y Tecnología,

que depende del Ministerio de Julio; Alessandra "Lali" Minniccelli, su esposa, tiene un cargo en la

SIGEN; su cuñado, Claudio Minnicelli, es asesor de la Secretaría de Transporte.

En la Cancillería están preocupados por el manejo del tiempo del Presidente, quien suele hacer

esperar a quienes lo visitan. En concreto, habría al menos dos presentaciones diplomáticas con

quejas por este problema.

Las declaraciones del embajador británico en Argentina habrían tenido dos causas, según se ha

podido averiguar. Una, que el Banco HSBC, representante de la banca de Hong Kong, habría

sufrido desinteligencias en la negociación de algunos títulos públicos y habría hecho valer por ello

sus fuertes lazos con las finanzas británicas. Otra, que Gran Bretaña tendría información de que

tras las intervenciones diplomáticas del canciller Rafael Bielsa sobre Malvinas, ahora el gobierno

argentino se aprestaría a realizar un acto de fuerza vinculado al archipiélago.


 

 

 

 

 

 

 

InC. Massot / Monteverde & Asoc. 29/6/04 inc@ba.net

El análisis político y económico de los doctores Vicente Massot y Agustín Monteverde

Aguas mansas… y turbias El de los piqueteros ha sido, sin disputa, el tema excluyente de la semana. Merece, por esta razón, un análisis exhaustivo que apunte menos a desentrañar la naturaleza del fenómeno que a dar cuenta de sus entronques con la política del gobierno. En términos generales, la aparición y desenvolvimiento de los piqueteros se inscribe dentro de la crisis de los lazos o vínculos de representación que ha golpeado por igual a los partidos políticos y a los sindicatos de trabajadores en la Argentina de los últimos años. Pero no reside en ello el dato que importa rescatar.

 Cuanto interesa aquí es entender la relación —por momentos amistosa y por momentos tormentosa— de los D’Elía, Pitrola y Castells respecto de la administración kirchnerista.

 En este orden de cosas es conveniente dar de lado con todo prejuicio ideológico y evitar, en la medida de lo posible, las expresiones de deseo. Kirchner no es Castro ni Castells es Agustín Tosco. 

Dicho de manera diferente: ninguno de los dos son revolucionarios en el sentido que lo eran el líder cubano y el dirigente más representativo del gremialismo marxista combativo en la década del `70. Más allá de las intenciones que tengan y del discurso que desarrollen, no hay condiciones objetivas —para utilizar una expresión setentista— capaces de abrir un espacio posible a la revolución en nuestro país. Kirchner es un híbrido: fantasea con un retorno imposible a los 70, cuya reivindicación se corresponde mal con el modelo social demócrata que es el punto límite de cualquier experiencia gubernamental de izquierda en el mundo occidental. Castells, en cambio, es una suerte de viejo vizcacha de la protesta social que se enanca en la pobreza y la marginalidad para hacer política. Ahora bien, tanto el gobierno como los piqueteros —los así llamados duros como los denominados blandos— tienen sus planes respectivos. 

El de Kirchner, claramente, es acumular poder con el propósito de enfrentarse —si acaso se desatase la guerra— a Duhalde para luego, en el 2007, buscar la reelección. El de los piqueteros es transformarse, en un país en el cual casi la mitad de su población se halla bajo la línea de pobreza, en interlocutores u opositores —según se den las circunstancias— privilegiados del gobierno. Suponer que D’Elía, Castells o Pitrola —los más destacados de entre los cabecillas del fenómeno bajo análisis— apuntan a tomar el poder en la Argentina es incurrir en un grosero error de cálculo. Lo cual no quita que haya soñadores más o menos irresponsables. Siendo así, es lógico que las líneas directrices de sus estrategias tiendan a cruzarse. Cuando el gobierno enarbola el argumento de que no habrá de criminalizar la protesta social para justificar su inacción frente a los piquetes ¿por qué lo hace? No puede ignorar que la espiral de la violencia crece y a medida que redobla su convicción de no reprimir la señal que envía a los piqueteros es la de escalar en sus demandas. ¿Es acaso suicida? ¿Está jugando con fuego? Nada de eso. Sabe lo que hace, aun cuando el resultado de su estrategia sea una incógnita. Obviamente el gobierno apuesta a que las cosas le salgan bien, pero podrían salir mal y entonces peligraría la gobernabilidad. La estrategia de Balcarce 50 respecto de los piqueteros es producto, a nuestro juicio, de tres malos resultados? Distinto sería si la ciudadanía hubiese reaccionado y se hubiese manifestado de manera vehemente. Pero no ha sido así. Por supuesto semejante política tiene riesgos, que no son menores. 

El primero y, seguramente, el más obvio es que los piqueteros pueden resultar incontrolables, como quedó demostrado con la toma de la comisaría de la Boca por parte de D’Elía y sus acólitos. En siete o diez días más el hecho será olvidado, cual sucede siempre entre nosotros, pero si la escalada se prolongase en el tiempo y creciese en intensidad la opinión pública podría comenzar un viraje que terminase dándole la espalda a Néstor Kirchner. De momento, el oficialismo apuesta a 1) que el crecimiento de la economía se mantenga, con el superávit fiscal correspondiente y la desocupación continúe su marcha descendente; 2) que, en consecuencia, los piqueteros pierdan fuerza; 3) que los vasos comunicantes con los duros y los blandos no pierdan vigencia para tratar de acotar los riesgos de un desborde y 4) que la promesa de no reprimir evite un escenario del tipo Puente Pueyrredón. Los mencionado cuatro puntos son otros tantos supuestos implícitos. No está escrito en ningún lugar que se vayan a desenvolver en consonancia con las aspiraciones del gobierno. Pero, aun cuando se diesen de esa manera, como la estrategia de Kirchner bordea el precipicio, si alguno de los grupos duros o blandos traspone el límite de la paciencia o, si se prefiere, de la tolerancia ciudadana, el conflicto puede escalar hasta extremos peligrosos. ¿Cuál es ese límite? Es la pregunta del millón. Nadie sabe responderla porque las reacciones colectivas son, de ordinario, irracionales. Hasta la semana próxima.

Compacto y destacado

No hay medida económica alguna que pueda compensar el daño a la confiabilidad institucional y al clima de negocios en general que significa un gobierno condescendiente con los perturbadores de la paz pública. 

 Ante la ya acostumbrada inacción oficial, Mc Donald’s decidió no negociar bajo extorsión con los piqueteros y formalizó una denuncia ante la justicia. 

Se complica la relación con el G-7. • Molestia de EEUU por la reacción del canciller Bielsa y otros ministros respecto a declaraciones en off del secretario R. Noriega. • Gran Bretaña, Francia, Italia y Japón —luego de sus anunciadas objeciones en el directorio del Banco Mundial— harán sentir su presión frente a la tercera revisión del acuerdo que el FMI tratará en la segunda quincena de julio. 

 Más complicaciones con la deuda: nueva demanda de class action ante los tribunales de Nueva York. Más de 500000 inversores individuales de Europa y EEUU que compraron bonos argentinos con anterioridad a la declaración del default quedarían cubiertos por esta acción colectiva.

 Engañoso anuncio de Lavagna sobre el flujo de capitales durante el primer trimestre. • Según Lavagna se habría interrumpido la fuga de capitales, observándose un "ingreso neto de U$ 777 MM". • Hay U$ 3500 MM de vencimientos incumplidos de amortizaciones de la deuda externa, que no se computan como salida. • La salida neta de capitales resultaría así de U$ 2725 MM (lo que proyecta una salida superior a la del año pasado). Fuertes presiones por el proyecto de ley de promoción de inversiones "nuevas" en infraestructura y bienes de capital.

 

Esto significa eliminar con carácter retroactivo las exenciones que se le concedieron oportunamente. Además de la violación de garantías preceptuadas en forma expresa en la Constitución, la pretensión resulta especialmente ofensiva si consideramos que mientras eso ocurre el Ejecutivo esta presionando al Congreso por la aprobación de un proyecto de ley que contempla privilegios impositivos dirigidos a un proyecto eminentemente comercial y que más que duplican esa cifra.

 Tal como anticipáramos, volvieron a cambiar las reglas de juego para los despidos: prorrogaron el régimen de indemnización aumentada a través de un programa de eliminación gradual. 

 A partir del próximo mes se reduce en 10 % el monto indemnizatorio, que queda en el 180 %. 

 La eliminación progresiva correrá según la disminución que opere en la tasa desempleo de los próximos meses. 

 La próxima rebaja ocurrirá solo cuando la Encuesta Permanente de Hogares alcance el 14 %. 

 No se anunció un programa preciso de eliminación gradual. 

 Se volverá al régimen común recién cuando el índice de desocupación sea de un dígito. Con la desaceleración que se observa en la caída del desempleo, recién en cuatro años se alcanzaría ese nivel. 

 De esta forma, no hay fecha cierta para la eliminación, tanto más si se tiene en cuenta la desaceleración de la actividad y, particularmente de la recuperación del empleo. 

 La indemnización de privilegio rige exclusivamente para los contratados antes del 2003. 

 Nuevo cambio de reglas de juego para los aportes personales previsionales: se postergó nuevamente la recomposición escalonada de los aportes. Se genera mayor capacidad de consumo a costa de destruir los haberes previsionales futuros.

 

ÿ Desprecio del fisco por los ciudadanos: obligan a reempadronarse en solo 20 días a unos 600000 monotributistas.  Pretensiones arbitrarias y fácticamente imposibles: el decreto —publicado el viernes 25— fija el 30 de junio como fecha límite para que aquellos que figuran en la desaparecida categoría de "responsable no inscripto" opten por inscribirse en el IVA o en el montributo. 

 El desprecio por el contribuyente no ayuda a combatir la evasión sino que la incentiva.  El nuevo régimen es complicado, costoso administrativamente y abarca sujetos con ingresos elevados (eximiéndolos de Ganancias e IVA y restándole generalidad a esos tributos). 

 Perspectivas:  Se aprecia un estancamiento en la generación de puestos de trabajo para el segundo semestre de este año.  Teniendo en cuenta la desaceleración de la actividad y la menor elasticidad con la ocupación (en pocos meses pasó de 1 a 0,2), difícilmente el nivel de desempleo hacia fin de año se reduzca más de un punto respecto a la última medición (14,4 % computando como empleados a beneficiarios del plan Jefes).  

El crecimiento del PBI para este año rondará el 7 % pero el arrastre para el año próximo será bajo —menor a 1,4 %. • El superávit fiscal del corriente año podría alcanzar los $15000 MM y la recaudación sumaría unos $ 91000 MM. Es, a la vez de un signo de disciplina fiscal, una manifestación de la fuerte transferencia de ingresos del sector privado al público que significa la actual estructura tributaria. 

 De todas formas, esta situación de superávit fiscal presenta varias vulnerabilidades: no computa el pago de intereses de la deuda en proceso de renegociación y obedece en gran medida a la existencia del impuesto a los débitos y créditos bancarios y de las retenciones a las exportaciones.


 

 

 

Política / Cuadro de Situación

ALBERTO MAXIMO TELL

28 de junio de 2004

§ Lavagna: Otro paso en la diferenciación de Kirchner * Temor por el aislamiento del gobierno * El sueño presidencial * Entre Chacho Álvarez y Cavallo: ¿cómo salir? * Una transversalidad de centro.

§ Ley fiscal. Incógnitas: Las principales cláusulas de negociación en la ley de Responsabilidad Fiscal que le ofrecen al FMI.

§ Seis anotaciones sobre la crisis piquetera: El gobierno recae en el síndrome de la ESMA * D’Elía, de la foto con el gabinete a la toma de comisarías * La fantasía de que el orden callejero sea responsabilidad de los fiscales * No hay represión "progre" * El entredicho con el duhaldismo * La sospecha de un puente entre Castells y Mércuri.

§ La guerra fría: Kirchner seduce a Solá con $ 700M * Giannetasio levanta el perfil * Duhalde muestra las uñas * La carpeta que desvela a Aníbal Fernández * Scioli bajo la lupa.

§ Cabos sueltos: El mercado que inquieta a la dirigencia bonaerense * La oposición de despereza * Macri y López Murphy, más cerca * Guiños entre López Murphy y Carrió * El juego de Macri * Sueños duhaldistas sobre el presidente de Boca.

Lavagna El desborde piquetero y la pelea abierta del gobierno con el duhaldismo esfumaron esta semana un hecho significativo para las relaciones –y tensiones-- en el seno del oficialismo. Se trata de la declaración de Roberto Lavagna al "Financial Times" acerca de la necesidad de activar los mecanismos legales para impedir la violencia de los piqueteros. Lavagna hizo esa advertencia en el momento en que todo el gobierno, en especial Alberto y Aníbal Fernández, reiteraban su decisión de "no reprimir".

Lavagna se propone como una voz distinta dentro del gabinete por tercera vez. La primera oportunidad para que hiciera notar un matiz diferente en su conducta la brindó el acto de creación del Museo de la Memoria en la ESMA y el retiro de los cuadros de Jorge Rafael Videla y Benito Reynaldo Bignone en el Colegio Militar. El ministro de Economía no asistió a esas ceremonias y comentó en su entorno que la conducta de Néstor Kirchner lo había alarmado.

Pasaron pocos días y Lavagna proporcionó otra nota discordante. Transcurría la cresta de la crisis energética y, desde Lima, donde se encontraba asistiendo a una reunión del BID, dijo que había que aumentar las tarifas de los servicios, interrumpir el suministro de gas natural comprimido y mantener las exportaciones de gas a Chile. Casi un programa energético, contradictorio con el que para esa época lanzaban Alberto Fernández y Julio De Vido. Con la pimienta que le proporcionaba la venganza: Lavagna había sido despojado por los santacruceños del área energética, que él administraba durante el gobierno Duhalde. A partir de esas manifestaciones limeñas, la relación entre el ministro y su colega De Vido empeoró notoriamente, hasta llegar a su pésimo estado actual. Se informó más de una vez en este "Cuadro..." cómo Lavagna indujo pedidos de informes en contra del ministro de Infraestructura en el Congreso.

La conducta disparatada que Kirchner y su equipo siguieron frente a los grupos piqueteros, adoptando como fuerza propia a uno de los sectores, dieron la ocasión para otro paso al costado del principal ministro del gabinete. Esta diferenciación se constituye con varios rasgos y expresa en sí misma un tramo del proyecto político de Lavagna. Su condición de posibilidad hay que buscarla en un movimiento de fuerza que el economista le impuso al presidente durante la última negociación con el FMI. El fin de semana anterior a la decisión de pagar el vencimiento del 9 de marzo, Lavagna negoció con John Taylor y con Ann Krueger bloqueándole a la Casa Rosada cualquier información sobre esas tratativas. Carentes de datos, los hombres del presidente intentaron llenar en los diarios el vacío informativo con versiones de un impensable "Plan B" en cuya autoría convivían desde Alfonso Prat-Gay hasta Eduardo Curia. El titular del Palacio de Hacienda cerró el acuerdo con el Fondo dejando que la información cayera con cuentagotas sobre el equipo central del gobierno. Y no lo echaron por eso. Ni siquiera se abrió una crisis bajo sus pies. A partir de entonces el perfil de Lavagna comenzó a recortarse, a veces hasta de modo explícito: por ejemplo, cuando le dijo a "Clarín", en París, que "yo no soy de los que al presidente le dicen todo que sí".

Estas insinuaciones de Lavagna forman parte de una estrategia política concebida para aproximarse a la Presidencia de la Nación. No debe olvidarse nunca que el ministro quiso ocupar el lugar de Kirchner en 2003, cuando le insinuó a Eduardo Duhalde la posibilidad de postergar las elecciones de abril y encolumnar al oficialismo detrás de su propia postulación (el tema se discutió en aquel célebre asado servido en la casa de Carlos Ruckauf en Villa Gesell). Kirchner guarda ese antecedente en su memoria.

Ahora Lavagna retomó aquel hilo. No porque quiera irse del gobierno y emprender esa carrera de inmediato. Su principal motivación se basa en un diagnóstico: cree que el presidente provoca demasiadas crisis y que, por lo tanto, su gestión puede ir degradándose paulatinamente, sin llegar a la reelección. En este panorama Lavagna destaca un dato principal: cree que Kirchner ha entrado en un aislamiento internacional riesgoso, sobre todo por la desconfianza que se ha ganado en el gobierno de los Estados Unidos. "Washington ha decidido no apoyarnos más y éste es el principal problema de este gobierno" le dijo Guillermo Nielsen el sábado a la noche a un importante dirigente de la oposición, durante una reunión social en la que se encontraron de manera casual.

Este deterioro del vínculo con la administración de George W. Bush es un factor del corto plazo. Seguramente no. Y también hay que pensar en que tampoco motivará en los Estados Unidos una conducta obstructiva para la gestión de Kirchner. Pero para Lavagna, en el mediano plazo, el aislamiento le impone un techo infranqueable al gobierno. Este dato vuelve más severo en cuestiones sensibles como la del acuerdo por la deuda, en la que el ministro disiente con el presidente, sobre todo en la conveniencia de aplicar un desembolso en efectivo que haga más seductora la oferta (al parecer Kirchner sólo habría evaluado la posibilidad de aplicar u$s 1.000M a esa operación, cifra que Lavagna considera absolutamente insuficiente).

El ministro de Economía tampoco está pensando en una salida anticipada del gabinete. Cree que esa actitud lo convertiría en una especie de Carlos "Chacho" Álvarez, que baja del barco cuando todavía no hay síntomas evidentes de descomposición, quedando de ese modo como el causante de la crisis. Al contrario, Lavagna cree que lo mejor que puede pasarle es que Kirchner lo eche en el momento oportuno.

Mientras tanto, el ministro teje una trama política multipartidaria, a la que confía su evolución posterior. En esa urdimbre Duhalde es una fibra principal. Lavagna confía especialmente en el ex presidente, con el que mantiene una relación fluida aunque casi clandestina. De nuevo, como en Villa Gesell, quiere ofrecerse como una alternativa a Kirchner, ahora para 2007. No hay que menospreciar las amistades y vínculos que construyó Lavagna como ministro de Economía del gobierno anterior, con dirigentes de provincia (en su momento el más cercano fue Ramón Puerta, con quien imaginó una fórmula presidencial), ministeriales (desde Ruckauf a Juan José Álvarez o José Pampuro) y hasta sindicales: el ministro había imaginado un lanzamiento presidencial apoyado en el gremialismo de Armando Cavalieri y en el entramado empresario que podían acercarle sus amigos de Techint (hoy tironeados también por De Vido).

El dinamismo de aquella vinculación con el duhaldismo se notará especialmente en el Congreso. El presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Camaño, acaso sea hoy el político más afín a Lavagna. El ministro de Economía se ha propuesto demostrar que obtiene una masa de adhesión parlamentaria más importante que la que recoge el presidente. En otras palabras: que el duhaldismo le concederá a él un apoyo parlamentario que le retaceará progresivamente a Kirchner. Hay contraprestaciones para ello: ¿o alguien escuchó un solo juicio de Lavagna en contra de las pretensiones de la provincia de Buenos Aires en materia de coparticipación?

Duhalde está dispuesto a estimular las ambiciones de Lavagna y no hay que esperar que recuse sus expectativas. Pero está muy lejos todavía el momento en que el hombre de Lomas de Zamora conciba a su ex ministro como un hombre clave en el juego del poder electoral de la Argentina.

Candidato y ministro, este economista cultiva también al radicalismo. No es novedoso: siempre fue un peronista encabalgado en el bipartidismo, a tal punto que ocupó la Secretaría de Industria del gobierno de Raúl Alfonsín sin renunciar a su condición de peronista. De aquella administración se eyectó quejándose del lanzamiento de "un festival de bonos". Nunca recompuso del todo la amistad con el economista de cabecera del ex presidente radical, Mario Brodersohn. Sin embargo sí consiguió recuperar la amistad de Alfonsín, con quien se entrevista periódicamente. Pero no es el ex presdiente el contacto más estrecho de Lavagna en la UCR. Allí tiene dos interlocutores frecuentes en Jesús Rodríguez y en Marcelo Strubrin. Otros contactos llegan de la mano de Guillermo Nielsen, quien es radical y está especialmente ligado a Rodolfo Terragno.

El salto que imagina Lavagna y que irá modelando de manera progresiva, no es otro que el que en su momento pensó para sí mismo Domingo Cavallo. Se trata de la constitución del "tecno-político", es decir, de un ministro de Economía que, asociada su imagen al desenlace de una crisis, imagina que puede dejar de ejercer un rol auxiliar en la política para convertirse directamente en líder. En ese sueño está embarcado Lavagna y para llevarlo adelante abrió un abanico de relaciones e intercambios, que van desde los empresariales (aquí el rol de su antigua consultora Ecolatina es decisivo) hasta intelectuales (frecuenta a escritores, filósofos y cientistas políticos) y diplomáticos.

1. Ley fiscal. Incógnitas

El viaje de Néstor Kirchner y Roberto Lavagna a China, con 9 gobernadores de provincia, y las gestiones que realizarán en Buenos Aires Alberto Fernández y Oscar Parrilli, terminarán por despejar las incógnitas que hacen todavía trabajosa la aprobación de la Ley de Responsabilidad Fiscal. Los lineamientos generales de este proyecto, que constituye la principal condición de la renegociación con el FMI, fueron expuestos detalladamente en el "Cuadro..." del lunes pasado. A continuación se enumerarán los aspectos de la norma que todavía están indefinidos o que son materia de objeción por las provincias:

§ Se crea un sistema integrado de información fiscal que homologa la contabilidad de la Nación con la de las provincias. Es una reforma de las que más apreciará el Fondo y permitirá por primera vez que se realicen comparaciones válidas entre las distintas jurisdicciones. Pero no se define quién establecerá ese sistema, cuánto costará o quién lo pagará (art. 9).

§ Se propone la creación de fondos anticíclicos pero no se definen montos o proporciones relativas al superávit. Lo mismo sucede con la idea, tendiente al mismo objetivo, de transferir promedios móviles de coparticipación entre Nación y provincias.

§ Se establece con claridad el límite al endeudamiento de cada jurisdicción. Las provincias no podrán gastar en servicios de la deuda más que 15% de lo que transfieren a los municipios en concepto de coparticipación. Pero no está fijado el límite correspondiente a la Nación. Por otra parte, los gobernadores pretenden que, así como la Nación reestructurará su deuda con los acreedores privados con plazos de hasta 42 años, también el Estado nacional les refinancie las deudas con plazos similares. Hay que recordar que 16 provincias están severamente endeudadas con la Nación y no podrían cumplir con ese 15% de límite que pretende fijar la ley. El año que viene comienzan los pagos correspondientes a servicios de esa deuda que la Nación absorbió y canjeó por títulos.

§ No se incluye en el concepto de "responsabilidad fiscal" al sector público financiero (Banco Central, Nación, provincia de Buenos Aires), que tienen que ver con la emisión y el otorgamiento de avales (el caso del provincia, que transfirió al Tesoro provincial la cartera incobrable, es el más elocuente de todos).

§ No aparecen cláusulas que estimulen a las provincias que tuvieron solvencia fiscal durante los últimos años y que, al menos, deberían tener un derecho prioritario en la integración del Consejo de Responsabilidad Fiscal que se creará y que tendrá a Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe como miembros permanentes.

§ Fija la relación gasto/PBI en los niveles que se alcancen este año. Esta decisión estimula hoy a los gobernadores a "dibujar" gastos que eleven esa ratio, que regulará la capacidad de gasto futura. No contempla una modificación en esa relación en el caso de que mejore la eficiencia de la provincia o de la Nación en la recaudación. Podría suceder que, a mayor recaudación, los fondos adicionales no pudieran gastarse.

2. Seis anotaciones sobre la crisis piquetera

Durante los próximos días se asistirá a un giro del gobierno en el modo de enfrentar el problema piquetero. La asociación con uno de los sectores de ese movimiento, convertido en una especie de fuerza de choque del presdiente, amenaza con convertirse en uno de los desaciertos políticos más llamativos de la gestión Kirchner. Y se trata de un desacierto de los que más rápidamente quiere salir un gobierno con exacerbada sensibilidad por los movimientos de la opinión pública y los medios de comunicación, que condenaron de manera inmediata la complacencia con que se actuó desde la Casa Rosada. Un problema en el que debe prestarse atención a los siguientes aspectos:

a) Otra vez la ESMA. La relación del gobierno y los piqueteros ha provocado una doble crisis. Por un lado, en la misma administración, que una vez más se mostró peligrosamente incondicional ante las pretensiones de un sector. Como sucedió con los organismos de derechos humanos en el episodio de la ESMA, otra vez Néstor Kirchner perdió el centro político y el control de los acontecimientos. Y la marcha del proceso terminó, de nuevo, enfrentándolo con el PJ y, sobre todo, con el duhaldismo. Así ocurrió en la ESMA, cuando el presidente cedió el centro de la escena a Hebe de Bonafini, y así sucedió esta semana desde la visita de tres ministros a la asamblea piquetera de Parque Norte.

b) El gobierno incurrió en dos ingenuidades. Por un lado, la de suponer que sería posible inducir en la opinión pública una diferenciación rotunda entre piqueteros "buenos" (los que encabeza Luis D’Elía) y piqueteros "malos" (los que representan Raúl Castells y Néstor Pitrola). Para la opinión pública, por lo que revelan las mismas encuestas que contrata Alberto Fernández, no existió nunca tal diferenciación. Menos ahora, con D’Elía tomando una comisaría e imponiendo su autoridad sobre la policía federal.

c) La otra ingenuidad consiste en pensar que hay un sector de los piqueteros que puede actuar con prudencia dentro del marco institucional y convertirse en un factor de estabilidad. La desmentida llegó durante el fin de semana, cuando D’Elía, que pasó el fin de semana pasado con tres ministros en Parque Norte, pasó este otro web-end en la toma de una comisaría. En Brasil ya se demostró que no, cuando Lula da Silva quiso auspiciar a un sector de los "Sin tierra" y terminó desbordado por ellos. La idea de gobernar sobre la base de movimientos de protesta está destinada siempre al fracaso. Sucede que los mismos piqueteros están llevando adelante una tarea de ensayo-error, en la cual definen también un rol que se va perfilando en la medida en que suceden los hechos.

d) Kirchner y sus ministros quedaron atrapados en el dilema represión/no represión, con total desapego por el problema del cumplimiento de la ley. La estrategia oficial aspira a que cualquier responsabilidad en el uso de la fuerza quede en manos del Poder Judicial o de los fiscales. No del Ejecutivo. Un sueño candoroso al que se asomaron todos los gobiernos anteriores. Y al que Kirchner llega por el fantasma del caso Kosteki y Santillán, por el que Duhalde tuvo que dejar el poder antes de tiempo. El drama con el que se encuentra el oficialismo actual (por el que ya pasó Felipe Solá en la provincia, cuando designó a Juan Pablo Cafiero al frente de la policía) es que no hay una receta "progresista" para reprimir y sostener el orden. El presidente cometió un error adicional al decir que no podría intervenir para aplicar el orden con "esta policía de gatillo fácil". Esa acusación equivale a haber convocado a una huelga de brazos caídos en todo el aparato de seguridad del área metropolitana. De la "no represión" se pasó ahora a la tolerancia en una toma de comisarías.

e) El duhaldismo le dio un golpe doloroso al gobierno cuando Alfredo Atanasof dijo que el gobierno de Kirchner "encabeza el partido piquetero". Fue a partir de ese momento y antes de partir a China que Kirchner ordenó una tregua que negociaron Alberto Fernández y José Pampuro. Y el gobierno debe tolerar que le reproche vínculos con los piqueteros la dirigencia que cometió un error histórico: el de poner la administración de un seguro de desempleo como los planes Jefes y jefas de hogar en manos de una organización política y no del Estado.

f) Así como el duhaldismo quiere involucrar a Aníbal Fernández en la crisis por las antiguas vinculaciones de un cuñado suyo, ex sandinista, con este movimiento, en la Casa de Gobierno están convencidos de que Raúl Castells recibe financiamiento duhaldista a través de Osvaldo Mércuri, el presidente de la Cámara de Diputados de la provincia.

3. La guerra fría

Antes de marcharse de viaje por 10 días, Néstor Kirchner promovió una tregua con Eduardo Duhalde. Esa tregua se basó en dos decisiones. Por un lado, sacar de la superficie mediática el debate en torno a los piqueteros, que el duhaldismo introdujo cuando le mandó a decir a uno de sus "duros", Alfredo Atanasof, que "el presidente encabeza el partido piquetero" (la acción de D’Elía durante la semana le fue agregando poder de daño a esa frase). Por otro, suspender la creación de un subloque propio, que sólo prometía restar fuerza parlamentaria al gobierno. Sin embargo la guerra entre ambos sectores sigue, transformada en una especie de guerra fría en la que cada uno se cuida de provocar daños irreparables.

Uno de los movimientos principales de esa guerra lo desarrolla la Casa Rosada con su pretensión de capturar a Felipe Solá. Alberto Fernández le comprometió al gobernador un fondo especial de $ 700M al año. Es una especie de reedición del fondo del conurbano, al que Solá correspondió con un gesto riesgoso: la formación de un bloque propio en la legislatura bonaerense, des-encuadrado de la fuerza que allí controla Eduardo Duhalde.

Como reacción ante esta actitud desafiante de Solá, la vicegobernadora Graciela Giannetasio comenzó a levantar su perfil. No debería sorprender una aparición más sistemática en la prensa en los próximos días. El papel de esta ultraduhaldista será analizado hoy por la tarde durante una reunión de intendentes del conurbano que presidirá Hugo Curto.

Duhalde dio instrucción a los suyos de no agredir al gobierno ni entorpecer la sanción de leyes. Pero también aclaró que cada agresión será respondida. Precisamente fue en obediencia a esta lógica que Atanasof y Eduardo Camaño, los dos negociadores con el kirchnerismo, provocaron la orden presidencial de tregua: "¿Quieren que la sigamos? Pues la próxima aparición será para hablar de la plata de Santa Cruz".

El problema de los fondos perdidos por la provincia en el exterior se está convirtiendo en una piedra cada día más molesta en el zapato. La versión de que los principales hombres del presidente tienen la obligación de conseguir fondos para reponer esa suma y, de ese modo, evitar cualquier investigación el día en que Kirchner deje el poder, es cada día más habitual. Aunque se trate de un ardid de la acción psicológica. El gobierno pretende replicar con otras "investigaciones", en general referidas al Banco Provincia y los descalabros cometidos allí por Duhalde y su gente (ver "Cuadro..." de 04.06.22).

Aníbal Fernández sigue siendo el blanco preferido de los duhaldistas, que lo ven como un desertor del propio bando. Por eso en el entorno de Duhalde dejan correr la versión, que inquieta al ministro del Interior, acerca de que existe una copia de la causa que lo tuvo a él como imputado cuando era intendente de Quilmes. En aquel momento, dicen todas las versiones, Fernández estuvo prófugo una semana, escondido en la Subsecretaría de Seguridad de la Provincia (el secretario era por entonces Alberto Piotti). El ahora ministro del Interior no se presentó ante los tribunales hasta que dos dirigentes del duhaldismo de aquel tiempo negociaron con el juez el cambio de carátula de la causa. Esos dos dirigentes, insisten esas versiones muy verosímiles, fueron el diputado quilmeño Ángel Abasto –jefe político de Fernández en ese tiempo—y Reinaldo Pierri, hermano del entonces presidente de la Cámara de Diputados, Alberto Pierri. Ahora los hombres de Duhalde mortifican a Fernández haciéndole saber que conservan una copia de los viejos papeles y que los harán conocer si él insiste en molestar al ex presidente y, sobre todo, a su esposa Chiche, la más irritada con el gobierno de Kirchner.

En el duhaldismo no desconectan de esta guerra la aparición de una investigación sobre Daniel Scioli por malversación de fondos de una fundación. Es sólo una de las pesquisas que le tienen preparada en el corazón del gobierno, donde lo identifican en un juego conspirativo del duhaldismo.

4. Cabos sueltos

Si se quiere comprender el fondo de la guerra Kirchner-Duhalde, el factor que más excita su duelo de liderazgo, hay que prestar atención a estos dos datos: a) 30% del electorado bonaerense no vota o vota en blanco; b) el PJ perdió en la provincia 1 millón de votos entre la elección de Carlos Ruckauf (1999) y la de Felipe Solá (2003). El problema que esos datos presagian para las elecciones del año próximo inquieta enormemente a Kirchner y refuerza su percepción de que el duhaldismo debe ser reformado o desplazado.

Pero los mismos datos alimentan también la vocación de poder de las corrientes opositoras que han comenzado a desperezarse, insinuando algún dinamismo.

De hecho, durante la semana pasada se multiplicaron los contactos entre hombres de Mauricio Macri y de Ricardo López Murphy en el seminario organizado por la fundación Friedrich Neumann en el hotel Sheraton. López Murphy habla ya de la creación de una coalición amplia para las elecciones del año próximo. El líder de Recrear ha avanzado en su contacto con Elisa Carrió. Son acercamientos personales y también mediados por dirigentes de la UCR como el porteño Rafael Pascual, quien comió la semana pasada con la dirigente del ARI. Los tres están organizando una presentación pública con la excusa de un homenaje a Ricardo Balbín por los 100 años de su nacimiento.

Sobre Carrió hay que apuntar un detalle: fue la estrella central de la reunión de ADEPA, organización de empresas periodísticas que orbitó siempre alrededor de "Clarín".

Los aniversarios de Balbín y de Juan Perón (30 años de su muerte) darán para todo tipo de insinuación política. Sin ir más lejos, López Murphy aparecerá hoy en el Senado para recordar al fundador del peronismo de la mano de Antonio Cafiero.

Macri es el más prudente de todos los actores de este campo. Es lógico: su fuerza, en Buenos Aires, está alimentada por muchos peronistas ligados a Duhalde (Ritondo, Santilli, Argüello, etc.) que le piden que no abra una guerra contra el ex presidente. Pero Macri ha comenzado a hacer algunas aproximaciones en sentido contrario. A sus contactos con López Murphy agregó un puente con los intendentes del radicalismo que se reunieron este fin de semana en Olavarría. Son una fuerza nada despreciable, que puede convertirse en la base de entrada de cualquier dirigente de importancia en la provincia. El paso adicional que dará Macri es la creación de una mesa de su partido, Compromiso para el Cambio, en la provincia de Buenos Aires.

Todos los contactos que realiza el presidente de Boca tienen un corolario: las adhesiones que obtengan están condicionadas a que él no selle ningún acuerdo electoral con Duhalde. Mientras tanto, en el duhaldismo tienen otros planes para él. Eduardo Camaño le propuso, directamente, que se postule como candidato a senador del PJ el año próximo, con Chiche Duhalde como primera candidata a diputada. Oferta rechazada.

Alfredo Atanasof, en cambio, sugirió que no participe de la elección personalmente y que avale sólo una lista en la provincia que iría con un candidato a senador común con el PJ (Chiche o Eduardo Duhalde). El duhaldismo podrá o no romper con Kirchner. No se puede saber ahora, con los datos con que contamos. Pero en cualquier caso está inquieto por la aparición de alguien que pueda capturar el mercado electoral que perdió el ex presidente en los últimos cuatro años, durante los cuales el no-voto se convirtió en la segunda fuerza provincial.

Interna en la pingüinera: Todavía no se formó y ya tiene dos corrientes el kirchnerismo de la Cámara de Diputados. Hay ultras del sur, que son los diputados de Santa Cruz, comandados por Daniel Varizat y Osvaldo Nemirocsi. Y ultras del norte, como Alberto Irrazábal (Misiones) y Jorge Marconetto (Santa Fe). Las diferencias entre unos y otros aparecieron cuando los patagónicos resolvieron quedarse con todos los cargos de las comisiones disponibles.

Shell: La versión corre entre empresarios del sector energético, de los mejor informados. El gobierno tendría en estudio, a propósito de la constitución de ENARSA, la captura de la empresa Shell, que estaría por decidir su salida del país. Hasta se habla de negociaciones ya realizadas en Ámsterdam.

Fundaciones: Las investigaciones tributarias que pusieron en la mira a varias instituciones ligadas a fundaciones de Pérez Companc son la primera manifestación de una ola de pesquisas sobre instituciones de ese tipo, algunas de las cuales son la sede de intelectuales o economistas a los que el gobierno supone trabajando en su contra.

MIRANDO PARA OTRO LADO

El gobierno está en China. Lamentablemente, hace ya tiempo que tenemos la sensación de que el gobierno se encuentra en latitudes distantes de nuestra peligrosa cotidianeidad.

Resulta sugestivo el obstinado silencio gubernamental respecto de los hechos de violencia sucedidos en los últimos días.

Como si los acontecimientos hubieran ocurrido en algún lejano país ajeno a la responsabilidad de los gobernantes, se asiste con sorpresa, a una pasividad irritante que no solo no conduce a ninguna solución de los conflictos que se presentan, sino que además se traduce en una escalada de violencia progresiva que se retroalimenta y se potencia sobre la base de la indiferencia estatal.

El evidente y justificado descontento de un gran sector de la sociedad argentina, es traducido por el gobierno, como una impiadosa solicitud de brutal represión contra compatriotas necesitados. De esta manera, invocando un argumento falaz, pretende, sin éxito, justificar la falta de soluciones.

La interpretación que, desde el Estado, se realiza del descontento, temor e inseguridad de la sociedad, resulta de una simplicidad y ligereza irresponsable, que no dimensiona adecuadamente el preocupante escenario actual.

Lejos de reclamar represión, la sociedad está clamando por orden, por seguridad, por paz, por tranquilidad. La sociedad está demandando el goce y ejercicio pleno y libre de los derechos constitucionales que a todos nos asisten. O de lo contrario, deberíamos plantearnos, si es que no nos asisten a todos. La sociedad está clamando por soluciones de fondo. Aquellas que provienen, no de sentarse a mirar, o ignorar una realidad incontrovertible de violencia, sino de programar, diseñar nuevas alternativas, proyectar estrategias, en definitiva, promover soluciones concretas.

Interpretar que, quienes buscan el orden están reclamando represión, es reconocer que el propio gobierno no vislumbra otra solución, lo que se constituye en un dato preocupante para la sociedad entera.

En estos días, se está intentando promover nuevas inversiones extranjeras en el país. Se está tratando de atraer capitales para generar nuevos proyectos en el país. Pero, si los intentos, no van acompañados por la imagen de un escenario nacional con condiciones de seguridad jurídica, de orden y de respeto, difícil será que empresas extranjeras vengan a exponerse a ser blanco de ataques de grupos exaltados que identifican capital extranjero con responsabilidad por las necesidades sociales.

Nada puede construirse en el medio de un terremoto. Pero la diferencia, con nuestra realidad, radica en que, el terremoto responde a una catástrofe natural que no puede detenerse por el accionar del hombre. En tanto, las convulsionadas circunstancias que dan marco a la realidad argentina de la actualidad, son susceptibles de ser modificadas por el accionar seguro, sereno y prudente de una conducción sabia y responsable que cuente con los programas adecuados, con los proyectos necesarios y con las soluciones posibles.

Pero para ello, es condición indispensable, contar, con la decisión y voluntad política firme de asumir con abnegación cualquier costo político que demande la adopción de aquellas medidas conducentes y eficaces.

El problema no es nuevo, de manera tal que constituye una aspiración legítima de la sociedad, el pensar que el actual gobierno, previo a su asunción, tenía ya diseñada una estrategia para hacer frente a esta situación. Parece difícil creer, que la estrategia consista en detenerse a presenciar como se avasallan los derechos, se invaden los espacios públicos, que dejan de ser públicos, para convertirse en privativos y exclusivos de un grupo, se intimida con actos de violencia, se provoca con tomas de edificios públicos y privados y se altera de una manera preocupante y peligrosa la convivencia de una sociedad en la que algunos, concluyen, en una concepción maquiavélica de pensamiento, justificando el empleo de cualquier medio, para alcanzar el fin perseguido.

En definitiva, no se busca la represión en modo alguno. Pero es legitimo aspirar a una sociedad que se respete y que en el marco del orden y la paz, busque con responsabilidad la solución a sus problemas.

ALBERTO MAXIMO TELL


 

 

HASTA DONDE PUEDEN LLEGAR LOS "PIQUETEROS"

Cosme Beccar Varela

La táctica "piquetera" como forma revolucionaria no tiene límites. Se está ensayando en Bolivia desde hace un año y, mediante ese sistema, ya derrocó al Presidente Sanchez de Losada, tiene extorsionado al actual Presidente y acaba de asesinar en forma salvaje a un modesto alcalde del interior.
Todos recordarán que el año pasado hubo en Bolivia una intensa agitación dirigida por el dirigente "cocalero" Evo Morales y el dirigente indígena aymará y campesino Felipe Quispe. Cortaron rutas y calles, ocuparon las plazas y exigieron la renuncia del Presidente Sanchez de Losada, un neo-liberal que pretendía equilibrar el presupuesto público reduciendo el deficit conforme a las exigencias del FMI y privatizar la exportación del gas de Bolivia.
Los manifestantes, en su mayoría gente de las clases más pobres y de raza aymará, eran conducidos por sus líderes a realizar acciones cada vez más agresivas. El movimiento creció alentado por la pasividad del gobierno. Sus reivindicaciones sociales y nacionalistas frente al liberalismo de Losada resultaban pegadizas y difíciles de refutar en ese clima de furia. La Central Obrera de Bolivia (COB), sectores del clero y de las clases medias "progresistas se sumaron a la protesta.
Cuando el movimiento ya era grande, el gobierno ordenó reprimir una manifestación para rescatar a unos turistas, causando varios muertos, todos de las clases ínfimas de Bolivia. Ese fue el golpe de gracia para el régimen y Losada debió huir del país.
La reacción del gobierno fué tardía y torpe. Era lo que necesitaba el movimiento de agitación para obtener el triunfo total.
Sospecho vehementemente que los dirigentes "piqueteros" no derramaron ni una lágrima por las víctimas a las que ellos mismos habían enviado al frente como "carne de cañón". Es parte del sistema "piquetero" el usar gente simplísima y hasta niños y mujeres, con escasa comprensión de los verdaderos objetivos del movimiento, como tropa descartable y prescindible útil sólo por su número y eventualmente como víctimas esgrimibles en la propaganda.
Losada debió mantener el orden desde un principio; debió denunciar la falsa motivación social del movimiento y señalar que eran reclamos políticos nacionalistas contra actos de gobierno, cosa aceptable si se canalizara por vías pacíficas pero inaceptable si toma un cariz subversivo, como sin duda lo eran los cortes de rutas y calles. A la primera violación de la ley debió detener a los dirigentes y dispersar a los seguidores para lo cual no era necesario matar a nadie.
Huyó Losada y subió el vicepresidente Carlos Mesa, pero como prisionero político de los agitadores. No puede gobernar si los contraría. Estos continúan presionando. Su última acción ha sido el asesinato de Benjamín Altamirano, modesto alcalde del pequeño pueblo de Ayo Ayo, indigena aymará de 45 años de edad y perteneciente al partido "populista de derecha", Nueva Fuerza Republicana.
El pobre hombre fue acusado por sus opositores locales (izquierdistas) de haber malversado los fondos del municipio. Fue absuelto por un Tribunal de La Paz pero "un grupo de personas lo interceptó en una calle céntrica de la capital" y lo llevaron a Ayo Ayo donde "una turba enfurecida lo golpeó, lo ató y le prendió fuego" ("Clarín", 16/6/2004, pag. 22). También quemaron su casa y expulsaron a los cinco policías del pueblo.
Antes de salir, los policías identificaron a los cabecillas del tumulto asesino y detuvieron a uno de ellos, el Concejal Saturnino Apaza. Otros concejales intervinieron en el asesinato.
Me pareció importante que Ud., estimado lector, pudiese ver algunas fotos que ilustran este horrible episodio. En la Sección "Documentos" de este periódico podrá ver tres fotos:
1) El cuerpo del alcalde Altamirano incinerado, al pié del poste al que fue atado para ser asesinado. La crueldad y la cobardía de los asesinos queda en evidencia. Sus acusaciones de "corrupción", además de haber sido desechadas por un Juez de La Paz, no han sido probadas por sus acusadores. Pero el crimen de estos está a la vista.
2) El Concejal Saturnino Apaza, acusado del crimen, junto con otros concejales, en un tribunal de La Paz. La expresión dura en el rostro anguloso, altanero y siniestro. No es difícil imaginarse a este hombre cometiendo el crimen del que se lo acusa.
3) Las tres hijas del pobre Altamirano, de riguroso luto, llorando desconsoladamente junto al féretro de su padre. Son tres adolescentes, de rasgos indígenas, horrorizadas y transidas de dolor. Han quedado huérfanas, sin casa y sin pueblo. ¿Quien puede acusarlas de algo? Son las víctimas inocentes de un crimen horrendo.
El 27 de Abril del 2004 algo análogo ocurrió en el pueblo de Ilave, Perú, habitado también por aymarás. El alcalde Cirilo Robles Callomamani, también acusado de corrupción, fue apresado por una multitud enfurecida, atado a un poste y apuñalado hasta morir.
En ambos casos se puso en ejecución el mismo procedimiento "piquetero" con este final trágico.
El procedimiento "piquetero" es el mismo en Bolivia, Perú y la Argentina. Por ahora no hubo aquí linchamientos aunque sí muertes provocadas (como la del camionero de Salta), privaciones de la libertad y daños a la propiedad. Pero ¿quien puede asegurar que en algún momento los "piqueteros" de aquí no llegarán a lo mismo?
El movimiento "piquetero" de aquí y de allá tiene la misma raíz ideológica marxista, como queda probado hasta la saciedad por sus declaraciones, actos y líderes. Para más datos, publico en la sección "Correo del Lector" la declaración "La hora de los pueblos" aprobada en la Asamblea de los "piqueteros blandos" con asistencia de tres ministros del gobierno Kirchner, el 21/6/2004. Su estilo marxista es inconfundible.
Las características de la estrategia "piquetera", enumeradas a modo telegráfico, me parece que son las siguientes:
1) Revolución social incesante, con acción directa basada en la irresponsabilidad y el anonimato. Las máscaras anulan toda posibilidad de acusación individual por imposibilidad de identificación.
2) Aparente dispersión de fuerzas pero, en realidad, dirección unificada aunque revocable a cada momento por el estado de revolución permanente del sistema.
3) Simplificación argumental usando "ideas-fuerza" cerradas totalmente a todo respuesta racional. A partir de quejas con algún fundamento, se reclaman medidas políticas de amplio alcance (p.e."romper con el FMI"; "no al imperialismo", "que se vayan todos", etc).
4) Los reclamos se hacen con furia descontrolada y decisión de romper y "escrachar". Esto último no está muy lejos del linchamiento al que pueden llegar en cualquier momento. Esta furia se auto-alimenta a medida que se van cometiendo desmanes.
5) El objetivo es político y se relaciona con la conquista del poder, pero un poder demoledor sin gobierno. Al gobierno de Kirchner por ejemplo, aunque simpatiza con ellos, lo miran apenas como una etapa a superar. El poder lo van conquistando cada día imponiéndose sobre la población ordenada e inerme y lo usan para: a) atemorizar y debilitar las instituciones; b) abolir el Derecho por un sistema de exigencia pasional de "todo o nada" que arrasa con las leyes y las garantías individuales; c) implantar el igualitarismo total derogando toda superioridad, toda cultura y toda civilización acusadas de ser odiosas formas de violencia contra el pueblo: las costumbres y el nivel cultural aceptados serán sólo los más bajos que se encuentren en las filas "piqueteras"; d) hasta que la sociedad no haya caído hasta ese punto la agitación y la demolición serán la consigna permanente; e) revocar la moral de las virtudes y substituirla por el odio revolucionario perpetuo que justifica todos los medios.
No todos los "piqueteros" tienen conciencia de lo que están haciendo y hacia donde va su movimiento. Pero esa es la realidad última, lo sepan todos o no.
Una desoladora característica de este monstruo político es que aquellos objetivos demoledores se logran cada día en alguna medida es decir, cada día que dure la acción "piquetera" es un triunfo para ellos y una derrota para la civilización cristiana porque ese día algo habrá sido demolido. Para el movimiento "piquetero" actuar ya es triunfar.

Cosme Beccar Varela

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