Octubre 4, 2004 10:19
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JUNIOR

Creo que estamos frente a una tragedia donde cada apreciación debería tomarse con muchísimo cuidado y no permitir que se utilice este lamentable hecho para quitar y echar culpas ni que se preparen escenarios con tintes de favoritismos políticos, porque si hay algo que se aprende bien en este país es a disfrazar verdades.

Hemos sido duramente golpeados por un caso estremecedor de violencia, donde los argentinos no somos ajenos a estos hechos, pero lo más difícil de digerir aún, es la seguidilla de hechos de violencia que enmarcan a esta sociedad en el cuadro perfecto del “engaño”.... y sorprende que algunos quieran ocultar que “este país no tiene descanso respecto de la violencia.”

En esta oportunidad nos encontramos frente a un hecho que llegó más lejos, trastocó los escenarios de la escuela, esta vez para representar una obra con triste final, donde pierden la vida tres inocentes, hay otros niños heridos  y donde Junior decide que debe acabar la suya y la de sus padres, por así decirlo.

Evidentemente este joven posee severos trastornos de personalidad, y seguramente antes de afirmar los motivos que desencadenaron a este horrible hecho, habrá de dejar a los especialistas, psicólogos, sociólogos, etc. para que puedan evaluar, definir, y aportar las elementos necesarios, y  para que se formulen las herramientas reales que aporten soluciones. Me parece innecesario transitar sobre el desayuno y las medias de Junior, torturando a “todos los padres que buscan de alguna manera respuestas, aunque lamentablemente en los medios también”.

Todo, en su contexto, es difícil de digerir en una sociedad marcada por la “Violencia”, y no es que se enmudece frente a hechos de esta naturaleza sino que el margen de tiempo entre un hecho y otro produce un desgaste generalizado creando un  amesetamiento de capacidad de respuesta y ese es el resultado que apreciamos, el que se percibe en el común de la gente.

La sociedad apenas puede permeabilizarse para  absorber un hecho aberrante, que luego le sucede otro, y así constantemente como lo vemos y escuchamos a diario. 

Junior; otro caso más en el telón social  para refrendar la impavidez de los argentinos que apenas pueden entender que sucede, y tal vez de eso se trate, de confundir, de adelantarse a opiniones y afirmaciones tanto de políticos para explicar lo inexplicable, como los medios de comunicación que se apresuran a quitarse “espacios”, para ser jueces y jurados de un hecho trágico, lamentable, que brota en Carmen de Patagones pero es el mismo gran cáncer que tiene Argentina.

Por supuesto es mejor medir el rating y posicionarse en líneas políticas que medir las consecuencias para una sociedad, sobretodo medir y tratar con respeto y cautela las afirmaciones, pensando en que esos padres también murieron ese día con sus hijos, ....lo mismo los padres de Junior y el mismo Junior.   

Se oyó decir: Junior asesino! tendría que estar preso!  ... Junior fóbico, violencia de la peor, anonimato extremo, brote psicótico, El infierno de Dante: el mejor amigo de Junior, etc. Etc....... y seguirán los títulos que darán que hablar al menos unos días más.

No se puede instalar que el arma estaba al alcance del chico. En ese caso se podría decir también que cualquier hijo de un policía, por ejemplo, podría ser un  “asesino normal”  (como dicen algunos medios) ya que se crió y creció en un hogar donde seguramente habrá visto el arma reglamentaria de su padre en varias oportunidades.

No se puede resolver una tragedia dentro de la gran confusión y dolor que apenas podemos digerir pero es claro que tuvo que existir un síntoma que no pudo persuadirse a tiempo para evitar la tragedia.

La familia es el componente primario de contención, pero en hay que considerar el caso específico de la existencia real de violencia del padre como afirman algunos medios, si golpeaba o no a Junior. Asimismo en caso de que no fuere un padre violento... autoritario o rígido, me pregunto si también los sistemas económicos no llevan a un núcleo familiar al desborde, pudiendo ser el padre de Junior el que tal vez haya disparado del arma esa mañana contra sus propios compañeros laborales, o la misma madre que subiera al puente para lanzarse al vacío ....que diría la sociedad?? El sistema económico que dispara directo al núcleo familiar no es autoritario??? Que calibre emplea?

Me parece que es una sociedad hipócrita, donde en primer lugar se debe analizar el contexto del hogar del niño u adolescente, cuanto tiempo pasa solo hasta que sus padres regresan del trabajo?, porque existe ese margen voraz que increpa en la comunicación del núcleo? Como vive hoy una familia “normal” con hijos que están en la escuela, con deudas, preocupaciones, inyecciones de consumismo extremo que perforan ese canal de comprensión y comunicación que  el niño necesita para con sus padres”?... hasta donde golpea la “crisis” en su más amplio concepto; esta preparada esta sociedad para reconstruir valores?   castigar al chico no permitiéndole salir hasta levantar la nota esta mal o está bien?...

Aparentemente en el caso de Junior, ya habría existido sintomatología de alusión al suicidio, por algunos escritos en su pupitre (“muerte a los que no sirven”, y signos o cruces invertidas, que deberán tener otras connotaciones con respecto a la orientación satánica que desprende la música de Marilyn Manson); pero lo cierto es que el chico presentaba signos de violencia, según la Jueza Ramallo , y que eran desde la misma infancia. Ahora, cuando ocurrió el hecho se escuchó decir eso, como que previamente se sabía de esos síntomas. Entonces nunca siquiera se citó a los padres, a la madre? No parece todo muy extraño?...

Retomando el tema de la pregunta sobre como es posible que un chico tenga fácil acceso a un arma, yo me pregunto exactamente lo mismo respecto de los jóvenes que fabrican las “tumberas” , y ni siquiera son hijos de suboficiales de la prefectura, pero peor aún es que no compran las armas sino que las fabrican y también matan....

Hoy el quiebre institucional tiene sus nuevos formatos y es de fabricación Argentina. La escuela como institución formadora y nexo entre familia y sociedad ha sido en los últimos tiempos manoseada de su rol principal.

Las escuelas no son comedores, ni deben cumplir roles de agentes de seguridad revisando a los alumnos para verificar si asisten con armas (cualquiera fuere su tipo), ni llenar vacíos que son competencia del Estado que debe impartir políticas necesarias para ello.

Hoy nos toca esta penosa realidad pero es necesario no olvidarse que la gente tiene miedo todo el tiempo, de sus hijos que sean secuestrados, sus negocios asaltados, ...... y Etc. Etc. Por eso muchos decidieron cumplir roles que tampoco le competen, sino al gobierno nacional en crear políticas y reordenar las fuerzas policiales (sin que ello quiera decir que la Institución policial sea manoseada), para que la sociedad comience a tener confianza, y los motores nuevamente comiencen a  funcionar. Sin embargo no salimos del asombro cuando seguimos con el manoseo y la falacia que nos sumerge en otro capítulo de un “Arslanian” que depura a los puros? Que anuncia complot de atentado?

Queda claro para algunos sea de paso, que si alguien quisiera complotarlo no sería un “anunciante”, mucho menos creer para aquellas mentes enfermas que alguien puede suicidarse, matar, o inmolarse porque esté contra de un sistema o persona.

Que llevo a la sociedad a armarse, cuando un comercio sufrió 16 robos en un año?, recordemos y no seamos hipócritas, “Esta es una sociedad en la que se formó el concepto No te metas. No investigues sobre este tema o este otro… las amenazas y la violencia no datan de hace poco, son históricas, porque es cierto que el país necesita reconstruir su historia, también estuve y fuí vìctima y soy Argentina, pero no se puede abrir una puerta para abrir otra peor.

¿Quién vuelca índices sobre los Jóvenes que se drogan y beben alcohol, y se retuercen a ritmos que ni siquiera conocen? Es un síntoma?      

Esta sociedad está muy enferma, y necesita ayuda. Hay síntomas de Junior en todas partes, y a diario vemos la peor de las violencias: “La falta de políticas, la ausencia de representantes, el olvido de los pueblos, “solo cuando se necesitan votos”, las mentiras sobre los índices de muertes, abusos infantiles, violencia en los hogares, hambre y miseria, y de casos de Junior que completan el escenario de una Argentina olvidada.        

  Dios Bendiga y proteja a la Argentina, por la paz y la lucha contra el terrorismo en todas sus formas.

Por María Beatriz A.

 

 
 

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