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JUNIOR
Creo
que estamos frente a una tragedia donde cada apreciación debería tomarse
con muchísimo cuidado y no permitir que se utilice este lamentable hecho
para quitar y echar culpas ni que se preparen escenarios con tintes de
favoritismos políticos, porque si hay algo que se aprende bien en este
país es a disfrazar verdades.
Hemos
sido duramente golpeados por un caso estremecedor de violencia, donde
los argentinos no somos ajenos a estos hechos, pero lo más difícil de
digerir aún, es la seguidilla de hechos de violencia que enmarcan a esta
sociedad en el cuadro perfecto del “engaño”.... y sorprende que algunos
quieran ocultar que “este país no tiene descanso respecto de la violencia.”
En
esta oportunidad nos encontramos frente a un hecho que llegó más lejos,
trastocó los escenarios de la escuela, esta vez para representar una obra
con triste final, donde pierden la vida tres inocentes, hay otros niños
heridos
y donde Junior decide que debe acabar la suya y la de sus padres,
por así decirlo.
Evidentemente
este joven posee severos trastornos de personalidad, y seguramente antes
de afirmar los motivos que desencadenaron a este horrible hecho, habrá
de dejar a los especialistas, psicólogos, sociólogos, etc. para que puedan
evaluar, definir, y aportar las elementos necesarios, y
para que se formulen las herramientas reales que aporten soluciones.
Me parece innecesario transitar sobre el desayuno y las medias de Junior,
torturando a “todos los padres que buscan de alguna manera respuestas,
aunque lamentablemente en los medios también”.
Todo,
en su contexto, es difícil de digerir en una sociedad marcada por la “Violencia”,
y no es que se enmudece frente a hechos de esta naturaleza sino que el
margen de tiempo entre un hecho y otro produce un desgaste generalizado
creando un
amesetamiento de capacidad de respuesta y ese es el resultado que
apreciamos, el que se percibe en el común de la gente.
La
sociedad apenas puede permeabilizarse para
absorber un hecho aberrante, que luego le sucede otro, y así constantemente
como lo vemos y escuchamos a diario.
Junior;
otro caso más en el telón social
para refrendar la impavidez de los argentinos que apenas pueden
entender que sucede, y tal vez de eso se trate, de confundir, de adelantarse
a opiniones y afirmaciones tanto de políticos para explicar lo inexplicable,
como los medios de comunicación que se apresuran a quitarse “espacios”,
para ser jueces y jurados de un hecho trágico, lamentable, que brota en
Carmen de Patagones pero es el mismo gran cáncer que tiene Argentina.
Por
supuesto es mejor medir el rating y posicionarse en líneas políticas que
medir las consecuencias para una sociedad, sobretodo medir y tratar con
respeto y cautela las afirmaciones, pensando en que esos padres también
murieron ese día con sus hijos, ....lo mismo los padres de Junior y el
mismo Junior.
Se
oyó decir: Junior asesino! tendría que estar preso!
... Junior fóbico, violencia de la peor, anonimato extremo, brote
psicótico, El infierno de Dante: el mejor amigo de Junior, etc. Etc.......
y seguirán los títulos que darán que hablar al menos unos días más.
No
se puede instalar que el arma estaba al alcance del chico. En ese caso
se podría decir también que cualquier hijo de un policía, por ejemplo,
podría ser un
“asesino normal”
(como dicen algunos medios) ya que se crió y creció en un hogar
donde seguramente habrá visto el arma reglamentaria de su padre en varias
oportunidades.
No
se puede resolver una tragedia dentro de la gran confusión y dolor que
apenas podemos digerir pero es claro que tuvo que existir un síntoma que
no pudo persuadirse a tiempo para evitar la tragedia.
La
familia es el componente primario de contención, pero en hay que considerar
el caso específico de la existencia real de violencia del padre como afirman
algunos medios, si golpeaba o no a Junior. Asimismo en caso de que no
fuere un padre violento... autoritario o rígido, me pregunto si también
los sistemas económicos no llevan a un núcleo familiar al desborde, pudiendo
ser el padre de Junior el que tal vez haya disparado del arma esa mañana
contra sus propios compañeros laborales, o la misma madre que subiera
al puente para lanzarse al vacío ....que diría la sociedad?? El sistema
económico que dispara directo al núcleo familiar no es autoritario???
Que calibre emplea?
Me
parece que es una sociedad hipócrita, donde en primer lugar se debe analizar
el contexto del hogar del niño u adolescente, cuanto tiempo pasa solo
hasta que sus padres regresan del trabajo?, porque existe ese margen voraz
que increpa en la comunicación del núcleo? Como vive hoy una familia “normal”
con hijos que están en la escuela, con deudas, preocupaciones, inyecciones
de consumismo extremo que perforan ese canal de comprensión y comunicación
que
el niño necesita para con sus padres”?... hasta donde golpea la
“crisis” en su más amplio concepto; esta preparada esta sociedad para
reconstruir valores?
castigar al chico no permitiéndole salir hasta levantar la nota
esta mal o está bien?...
Aparentemente
en el caso de Junior, ya habría existido sintomatología de alusión al
suicidio, por algunos escritos en su pupitre (“muerte a los que no sirven”,
y signos o cruces invertidas, que deberán tener otras connotaciones con
respecto a la orientación satánica que desprende la música de Marilyn
Manson); pero lo cierto es que el chico presentaba signos de violencia,
según la Jueza Ramallo , y
que eran desde la misma infancia. Ahora, cuando ocurrió el hecho se escuchó
decir eso, como que previamente se sabía de esos síntomas. Entonces nunca
siquiera se citó a los padres, a la madre? No parece todo muy extraño?...
Retomando
el tema de la pregunta sobre como es posible que un chico tenga fácil
acceso a un arma, yo me pregunto exactamente lo mismo respecto de los
jóvenes que fabrican las “tumberas” , y ni siquiera son hijos de suboficiales
de la prefectura, pero peor aún es que no compran las armas sino que las
fabrican y también matan....
Hoy
el quiebre institucional tiene sus nuevos formatos y es de fabricación
Argentina. La escuela como institución formadora y nexo entre familia
y sociedad ha sido en los últimos tiempos manoseada de su rol principal.
Las
escuelas no son comedores, ni deben cumplir roles de agentes de seguridad
revisando a los alumnos para verificar si asisten con armas (cualquiera
fuere su tipo), ni llenar vacíos que son competencia del Estado que debe
impartir políticas necesarias para ello.
Hoy
nos toca esta penosa realidad pero es necesario no olvidarse que la gente
tiene miedo todo el tiempo, de sus hijos que sean secuestrados, sus negocios
asaltados, ...... y Etc. Etc. Por eso muchos decidieron cumplir roles
que tampoco le competen, sino al gobierno nacional en crear políticas
y reordenar las fuerzas policiales (sin que ello quiera decir que la Institución policial
sea manoseada), para que la sociedad comience a tener confianza, y los
motores nuevamente comiencen a
funcionar. Sin embargo no salimos del asombro cuando seguimos con
el manoseo y la falacia que nos sumerge en otro capítulo de un “Arslanian”
que depura a los puros? Que anuncia complot de atentado?
Queda
claro para algunos sea de paso, que si alguien quisiera complotarlo no
sería un “anunciante”, mucho menos creer para aquellas mentes enfermas
que alguien puede suicidarse, matar, o inmolarse porque esté contra de
un sistema o persona.
Que
llevo a la sociedad a armarse, cuando un comercio sufrió 16 robos en un
año?, recordemos y no seamos hipócritas, “Esta es una sociedad en la que
se formó el concepto No te metas. No investigues sobre este tema o este
otro… las amenazas y la violencia no datan de hace poco, son históricas,
porque es cierto que el país necesita reconstruir su historia, también
estuve y fuí vìctima y soy Argentina, pero no se puede abrir una puerta
para abrir otra peor.
¿Quién
vuelca índices sobre los Jóvenes que se drogan y beben alcohol, y se retuercen
a ritmos que ni siquiera conocen? Es un síntoma?
Esta
sociedad está muy enferma, y necesita ayuda. Hay síntomas de Junior en
todas partes, y a diario vemos la peor de las violencias: “La falta
de políticas, la ausencia de representantes, el olvido de los pueblos,
“solo cuando se necesitan votos”, las mentiras sobre los índices de muertes,
abusos infantiles, violencia en los hogares, hambre y miseria, y de casos
de Junior que completan el escenario de una Argentina olvidada.
Dios
Bendiga y proteja a la Argentina, por la paz y la lucha contra el terrorismo
en todas sus formas.
Por María Beatriz A.
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