14-06-01

 

UN FUNCIONARIO DEL GOBIERNO, QUE NO DESEA SER COMPLICE DEL VACIAMIENTO DE LOS RECURSOS NATURALES DEL MAR ARGENTINO , NOS ENVIA ESTA INFORMACION

 

Mantenemos reserva de identidad

 

PESCA ILEGAL Y ENTREGA DEL PATRIMONIO POR FUNCIONARIOS CORRUPTOS

 

 

Estimados amigos de Seprin:

Un negocio millonario para unos pocos.

 

 Tal vez no sea un tema tan candente y jugoso como la detención de Menem, o la caída del gobierno de De La Rúa, pero si se ponen las pilas verán que es sumamente interesante y que el vaciamiento de Aerolíneas Argentina, (que no deja de ser una empresa privada) es apenas un juego de niños comparada con el vaciamiento de Nuestros Recursos Naturales con el consentimiento de la clase política dirigente, el FMI, la UE, etc.

Por esto recomiendo la lectura del siguiente artículo publicado por CEDEPESCA:

 

 

 

 

COYUNTURA PESQUERA

Del Surrealismo al Realismo Mágico

Una vez más, las autoridades pesqueras nacionales han cambiado. Entre la fatiga del personal de la Dirección Nacional y del INIDEP, y la incertidumbre de los protagonistas de la pesca, nuevamente el tiempo se acelera y la semana pasada se transforma en el siglo pasado.

Luces y sombras

La gestión de Horacio Rieznik tuvo sus luces y sus sombras. Fue la gestión de un hombre honesto, y al mismo tiempo autoritario y un tanto delirante. Quedarán en el olvido sus objetivos de un control satelitaldetallado de la actividad, la acuicultura que en poco tiempo generaría 5.000 puestos de trabajo derivados de la pesca, las ventas de rabas crocantes por 500 millones de pesos, otros 500 millones por la salmonicultura en Isla de los Estados, el buque artesanal de aluminio con laterales inflables, el potero/cerquero combinado, el mercado a término latinoamericano de pescado, el control sobre 350 millas, los dispositivos de ultrasonido sumergidos en la milla 200 para que los peces no salgan de nuestra Zona Económica Exclusiva...

Seguramente se recordarán vagamente sus desaciertos, siempre definidos en la soledad de la autosuficiencia: la supresión de la tasa de embarque de inspectores, la política y las resoluciones sobre calamar, las desautorizaciones permanentes a su personal de control, el corredor...

Pero tal vez se mantengan vivos algunos de los aciertos de su gestión: la aprobación del Reglamento de la Pesca Artesanal y el apoyo económico a algunos de sus protagonistas; el cambio de concepto para las infracciones¨ de los pescadores costeros cuando van a la variada; la previsibilidad en el manejo de la merluza; la mejora en los sistemas de control, via Monpesat e inspectores; haber sentado las bases para una recuperación de la merluza mediante el régimen de emergencia; la puesta en marcha del cobro de aranceles de extracción (aunque deberían ser más equitativamente proporcional a reales ingresos de los pescadores), algunos éxitos en materia de acuicultura de agua dulce, y sobre todo, la falta de sospechas de corrupción, lo que en Argentina, y en la administración pesquera en particular, no es poco decir...



Ajedrez fatal

Los últimos dos meses de la gestión Rieznik fueron tristes. Vinieron Lopez Murphy y Savanti, cambió la estructura de la Secretaría que pasó a integrar, como Subsecretaría, la nueva de Producción. Todos los proyectos se retrasaron: había que cambiar logos y menciones. Cayeron esos funcionarios y vinieron Cavallo y Regúnaga. Otra vez Agricultura pasó a ser Secretaría. Otra vez a cambiar logos y menciones. En cada uno de esos cambios la incertidumbre respecto de la continuidad de hombres y proyectos. Y cuando parecía que la situación, para bien o para mal, se estabilizaba con las nuevas autoridades, sobrevino un nuevo cambio, esta vez terminal para la gestión del Ingeniero Rieznik.

El nuevo Secretario, Marcelo Regúnaga, en medio de una cruzada reivindicatoria de su gestión bajo el gobierno de Menem, se aprestaba a organizar el retorno triunfal de su protegido, Fernando Georgiadis. Para ello recreó la Subsecretaría de Pesca, pero, una rápida movida del ex Secretario y actual vicegobernador bonaerense, Felipe Solá, aparentemente basada en el anterior desempeño de dicho funcionario, frenó con éxito tal designación, debiendo conformarse el ubicuo señor Georgiadis con ser apenas Director del INIDEP, asesor de Regúnaga, y su representante en el Consejo Federal Pesquero. La Subsecretaría quedó vacante; y a efectos de controlar el totum, crearon un GABINETE DE PESCA desde el cual controlaban cada paso del Director Rieznik que así, una vez más, parecía asegurar su continuidad en medio de la tormenta..

Sin embargo, poco duró la estabilidad del nuevo esquema. Desde el Congreso, legisladores patagónicos de la Alianza, con el apoyo de muchos de sus pares justicialistas, consideraron que había llegado

Un momento largamente acariciado. La rejerarquización del área la volvía a transformar en un bocado apetecible. Operaron en Presidencia, y pese a la feroz oposición de la dupla Regúnaga-Georgiadis, que llegaron hasta el ridículo en su afán obstruccionista, finalmente salió el Decreto Nº 519/2001 que muy escuetamente nombra al ex senador santacruceño Juan Melgarejo como Subsecretario de Pesca de la Nación.

Pero tampoco en este bando tuvieron mucho tiempo para celebraciones. En el esquema original, se presuponía una participación jerárquica de representantes de Mar del Plata con vistas a establecer una política de estado, para lo cual tuvieron lugar conversaciones con su intendente, Elio Aprile, y sus representantes. Julio Di Gerónimo fue el hombre ungido por la gente del municipio pesquero más importante, con el apoyo de los representantes de la Provincia de Buenos Aires. Su cargo sería el de Director Nacional de Pesca.

El mismo día que se publicó el Decreto 519, Horacio Rieznik renunció. Al día siguiente, y sin notificar ni consultar al nuevo Subsecretario, el Secretario Regúnaga hizo uso de una facultad delegada por el Presidente cuando no había Subsecretaría, y designó nueva Interventora en la Dirección Nacional a la vieja funcionaria Nélida Videla, ex encargada del sector de Fiscalización (permisos) y antigua amiga de Georgiadis.

La declaración de guerra fue evidente: controlando la situación por arriba y por debajo del nuevo Subsecretario, la gestión de Regúnaga y Georgiadis apostó todas sus cartas al ahogo y el fracaso de Melgarejo. El esquema de gobernabilidad no llegó a armarse. Di Gerónimo por ahora es apenas asesor del Subsecretario. El acceso a la información de todo este equipo es lento y problemático, y su capacidad de tomar decisiones relativa. Pero claro que nadie se conforma con estas posiciones. Y el medio juego de esta partida está apenas comenzando...



Tareas pendientes


Lo triste en todo este juego de posiciones, de ataques y contraataques, de ofensas y revanchismos, es que los temas importantes se van relegando al olvido. Los controles se relajan. El estado de ánimo del personal que debe estar pensando en la batalla diaria por una actividad pesquera sustentable, decae y se distrae en la más importante batalla por la supervivencia personal.

Quedan muchos temas pendientes a resolver por cualquier administración.

En primer término, hay que seguir administrando la emergencia de la merluza, y probablemente ya hay que ir pensando en repetir el esquema exitoso del primer semestre en el segundo Complementariamente, el calamar, la merluza de cola y el conjunto costero bonaerense requieren también un plan de manejo previsible.

En segundo término, aún con avances, los sistemas que posibilitan un control eficaz son aún muy débiles, y la mejora en los cruces de información todavía no han alcanzado el status de un sistema debidamente protocolizado. Como agravante, el sistema de Observadores a Bordo todavía sigue padeciendo de demoras en los pagos, y de hecho durante el año 2001 prácticamente no se realizaron embarques debido a la desfinanciación del programa. Asimismo, los cuerpos de inspección en buques y en muelle no han alcanzado la necesaria profesionalidad y transparencia que cualquier sistema de control requiere, y mucho más un eventual sistema de cuotas individuales. Los vaivenes políticos no han beneficiado para nada el logro de tales objetivos.

En tercer lugar, la administración pesquera requiere la independencia de los vaivenes financieros que la sacuden a cada comienzo de año. La implementación del cobro de aranceles de extracción ha sido precaria y voluntarista, con el agravante de que los aranceles correspondientes a la pesca en aguas provinciales no se integran al FONAPE, según la Resolución 10 del Consejo Federal Pesquero, y ello, en opinión de varios juristas, estaría en contradicción con la Ley Federal de Pesca. Como sea, el hecho es que la administración pesquera nacional solo podría disponer del 30 por ciento de estos aranceles, una vez descontado el pago directo a las provincias y los fondos coparticipables.

Esto no sería grave, si las provincias usaran todo lo recaudado para la administración de la pesca. Pero resulta que esos fondos se integran en las rentas generales de esas jurisdicciones y solo una pequeña parte se destina a tareas de manejo y control pesquero.

Por otro lado, la incipiente estructura administrativa de la Dirección Nacional de Pesca, que carecía de ella, es a todas luces insuficiente para efectuar el seguimiento necesario de este tema tan crucial. Para este año se previó una recaudación de pesos 4.600.000, lo cual ronda el 0,6 por ciento del valor total de las exportaciones pesqueras, muy lejos de los parámetros internacionales que oscilan entre el 2 y el 10 por ciento del valor total de la producción pesquera. De ahí que cada principio de año la licitación de licencias de pesca de calamar es vista como un salvavidas frente al peligro de desfinanciación de la administración pesquera. Por ese concepto, este año ingresaron pesos 8.600.000, la mitad de lo cual se coparticipa. Pero esa salida cortoplacista enardece a quienes con justa razón, abogan por el apoyo a la flota potera nacional, con la gravitación económica y laboral que podría significar su crecimiento.

En cuarto lugar, la estructura interna de la Administración pesquera no termina de hacerse funcional. Las diversas áreas trabajan en forma relativamente aislada, y hasta competitiva. No existen unidades de manejo de pesquerías específicas. Los planes de capacitación son apenas incipientes.

Pero el desafío principal que la administración pesquera tiene por delante es la implementación de un sistema de cuotas individuales consensuado y transparente, para lo cual la experiencia ha demostrado que existen dificultades tal vez insuperables.



Las famosas cuotas


En su momento, los legisladores actuantes en la aprobación de la Ley Federal de Pesca, vieron en este instrumento una tabla de salvación. Un instrumento mágico que, gracias a las leyes del mercado, funciona solo en el logro de la racionalización de la sobrecapacidad pesquera.

Los empresarios de las empresas pesqueras más importantes las vieron como una alternativa válida de seguridad jurídica, frente a la inestabilidad permanente de hombres y políticas en la administración pública. También, y no menos importante, aparecían como una posibilidad interesante para apoderarse de porciones mayores de las capturas.

Los economistas y los abogados involucrados en la temática pesquera, las vieron, desde distintos ángulos, como una nueva e interesante posibilidad laboral.

Sin embargo, para quienes, en el Consejo Federal Pesquero, deben decidir el cómo y el quién de la adjudicación inicial, las cuotas individuales de captura han devenido una suerte de pesadilla.

Y es que no resulta fácil resolver una ecuación donde se conjugan permisos de pesca cuestionados, estadísticas de captura poco fiables, y criterios de adjudicación con seguros y muy altos costos políticos y sociales (Ver: La razón de la sinrazón de la cuotificación).

Se requerirá, sin dudas, el abandono de todo afán autoritario, oídos bien abiertos, y la gestión de algún hábil mediador que pueda encontrar un consenso entre las distintas partes en pugna. De lo contrario, cualquier proyecto morirá antes de nacer.



La razón de la sinrazón de la cuotificación


Se sabe, se ha dicho y repetido, que el proceso de adjudicación inicial de cuotas individuales es el más delicado desde el punto de vista jurídico y político, y su falta de aceptación generalizada puede dar lugar a una serie de procesos judiciales y administrativos que lo paralizarían por completo, sumiendo a la administración pesquera en el descontrol.

La revisión de los permisos


Las autoridades pesqueras, tanto la Secretaría como el Consejo Federal Pesquero, anunciaron que un primer requisito ineludible para avanzar en el proceso de cuotificación y estructurar el Registro de la Pesca (un instrumento indispensable), era la revisión de los permisos de pesca, y la nulidad de aquellos que hubieran sido mal otorgados.

Para ello se contrató una auditoría con la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, que encontró alrededor de 70 permisos de pesca con irregularidades importantes. Y ello a pesar de que en ámbitos con acceso a información del Consejo Federal Pesquero, se cuestionaba la calidad de la auditoría mencionada.

Entre los defectos señalados por dichas fuentes se menciona la falta de homogeneidad en la profundidad de análisis de cada expediente, la falta de conocimiento específico evidenciada por una importante cantidad de informes, la falta de contraste de datos entre expedientes, cierta desorientación acerca de lo que debían buscar, y el hecho de que alrededor de 80 expedientes nunca fueron analizados.



La fiabilidad de los partes


Si la falta de claridad acerca de quienes deberán ser receptores de las cuotas es un problema grave, que enturbia el proceso, no lo son menos las imprecisiones y defectos importantes de los partes de pesca obrantes en la Dirección Nacional de Pesca.

A efectos de determinar la fiabilidad de las bases de datos existentes, se efectuó otro convenio con la Universidad de Buenos Aires, y esta vez con su Facultad de Ingeniería. El objeto de este estudio fue, mediante muestreos, determinar porcentajes de partes no fiables en el conjunto existente. En el muestreo general, el 52,4 por ciento de los partes examinados carecía de un sello de recepción, y el 8,2 por ciento no eran originales, entre otros problemas detectados. Cuando el muestreo se orientó hacia aquellos partes con mayores capturas, el 15,3 por ciento no eran originales y el 34 por ciento carecía de sello de recepción.

Pero lo más importante es que, en la modelización de capturas efectuada en el estudio del muestreo orientado, un 32 por ciento de los partes indicó capturas anormalmente altas, lo que requeriría, según los expertos de la Universidad, un estudio detallado de los mismos.



El indispensable consenso


El tercer problema a resolver es: qué especies cuotificar. El Consejo Federal Pesquero ya ha tomado una decisión al respecto, con un criterio más bien universalista, en la idea de que ese es el mandato de la Ley. Están incluidas en el listado las especies demersales de altura (merluza, merluza de cola, abadejo, merluza negra, polaca, granadero), el calamar y el denominado variado costero.

En el caso de las pesquerías costeras, tanto de merluza en el sur, como la de variada en la costa bonaerense, las organizaciones de pescadores se han opuesto clara y firmemente al manejo mediante el sistema de cuotas. Ello preanuncia una fuerte tendencia al desconocimiento de las mismas si son impuestas de esta manera, e ignora una recomendación básica de todos los consultores de diversos países que concurrieron a la Argentina a brindar su experiencia: la búsqueda de consenso.

En Canadá, Australia, Nueva Zelanda Estados Unidos o donde sea, la mayoría de los pescadores debe estar de acuerdo antes de introducir un sistema de manejo por cuotas. De lo contrario, no funcionará.

Además, técnicamente, el manejo de una canasta de especies con una captura máxima global se contradice con la necesidad de controlar las capturas máximas de cada una de las especies de la canasta, una vez que se adjudique un cupo conjunto. Y por otro lado, no todas las especies del variado cuentan con información biológica adecuada para establecer capturas máximas permisibles.

No se comprende muy bien este deseo de complicarse la vida en una etapa más bien experimental de aplicación del sistema. Si es para evitar que el corrimiento de especies cuotificadas hacia especies no cuotificadas haga estragos en la pesquería costera, ello se podría lograr igualmente mediante otras restricciones a la flota de altura. Las pesquerías costeras, por el contrario, son casos típicos en los cuales las tendencias modernas son hacia una mayor participación de los pescadores en el manejo.

Al mismo tiempo, el otorgamiento de una cuota global de merluza a los pescadores costeros del sur del paralelo 42 es plenamente posible. Son varios los países en los que ambos sistemas de administración conviven perfectamente.



Equidad y transparencia


Está también la cuestión de cómo cuotificar: Si los criterios no son justos, o la adjudicación es vista como no transparente, el proceso naufragará irremediablemente como sistema de manejo, aunque no tal vez como negocio para algunos Puestos en el cómo, es importante subrayar que no es lo mismo adjudicar cuotas de una pesquería subexplotada que hacerlo en una en plena explotación o sobreexplotada. En la primera, las capturas históricas no llegan a cubrir la máxima permisible, y por lo tanto en la adjudicación inicial deben considerarse los derechos históricos junto a los derechos de los nuevos actores y los aspirantes a serlo en la pesquería. Un caso típico es la pesquería de merluza de cola, si consideramos el período indicado por la Ley de Pesca (1989-1996).

Con relación a las especies en plena explotación o sobreexplotadas, como la merluza, no pueden tomarse en forma mecánica los criterios que prioriza la Ley, por cuanto podrían cometerse injusticias muy graves.

Ya hace dos años, CeDePesca presentó en sociedad (Ver Comunidad Pesquera Nº 2) una propuesta de adjudicación inicial en la que, para sustraerse a los evidentes desequilibrios que implican poner en una misma ecuación empresas con plantas y numerosos buques, y empresas pequeñas con uno o dos buques y sin plantas. Proponíamos allí la estratificación de la flota y una primera adjudicación global por estrato, para recién allí distribuir por buque sobre la base de parámetros comparables.

Por otro lado, debe tomarse en cuenta la verdadera participación de cada buque en una determinada pesquería, porque podría ocurrir que, habiendo participado en las capturas de una determinada especie en una muy baja proporción, este hecho, sumado a la mano de obra, las inversiones y el procesamiento volcados a otras especies le permitan sumar puntos para la primera, creando una injusticia para aquellos que sí viven de la pesca de esta especie, y obligándolos a comprar la cuota de manos de quien la tiene pero no la usa. En suma, tenemos allí un peligro de "negocito" de segundo orden, pero posiblemente muy lucrativo.



Las consecuencias sociales


Por último, pero para nada menos importante, el proceso de cuotificación puede ir acompañado de gravísimas consecuencias sociales.

Con cualquier modelo de adjudicación inicial de cuotas, se espera que la flota fresquera de altura reciba aproximadamente la mitad de las capturas totales disponibles. Si la captura máxima se fijara en 200.000 toneladas, la flota fresquera tendría aproximadamente 100.000 toneladas para capturar. Es decir, aproximadamente el 42 por ciento de sus capturas históricas.

De las 22 mil personas aproximadamente que se desempeñan en forma directa en el sector, ya sea en tierra o en el mar, unas 8.500 están relacionadas directamente con la captura o procesamiento de la merluza. Unas 5.000 de estas personas perderían su empleo a partir de la cuotificación.

Particularmente sensible a este fenómeno es Mar del Plata, en la que aproximadamente 6.000 trabajadores están relacionados directamente con la captura o procesamiento de merluza, de los cuales la mitad aproximadamente lo hacen a través de cooperativas de trabajo.

Si consideramos las familias involucradas, unas 30.000 personas quedarán seriamente comprometidas en su medio de vida por la cuotificación. Y esto es más acuciante aún si se toma en cuenta que más del 40 por ciento de quienes trabajan en el sector representan el único ingreso de la familia. No está de más subrayar que tal situación se produciría en un contexto de un 20 por ciento de desocupación.

Es bastante utópico suponer que los planes de ayuda social argentinos podrían contribuir en algo a paliar esta crisis.

Por ello, sería razonable que la cuotificación de esta especie se efectúe con el mejor criterio, pero que quede en suspenso su aplicación a las capturas hasta tanto el recurso se recupere a su pleno nivel (alrededor de 400.000 toneladas). Mientras tanto, el derecho de pesca estaría asegurado para el poseedor de la cuota, brindándole una seguridad jurídica de mediano plazo, y además ya podría disponer de libertad para comprar y vender cuotas, con lo cual la racionalización de la flota se desarrollaría de todas maneras.
___________________________________

CeDePesca
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Mar del Plata
ARGENTINA

 

Más Información...

 

Observadores Científicos INIDEP

.

 

La actual situación de crisis del sector pesquero argentino es el resultado de una combinación  de factores: la sobrepesca de algunas de las principales especies, sobrecapitalización, problemas económicos, prácticas de pesca irresponsables con altos niveles de descarte y desperdicio, deficiencias en los procesos de resolución de conflictos y toma de decisiones, etc. La realidad demostrado que es falsa la creencia de que los recursos eran inagotables y se podía hacer cualquier cosa. Por el contrario, el desempleo, la  miseria y la angustia de mucha gente nos recuerdan que los recursos son limitados y que es necesario incorporar los conceptos propuestos por FAO y otros organismos internacionales, de que la pesca debe ser una actividad sustentable en el mediano y largo plazo.

 

Reconvertir la pesca argentina en una actividad sustentable implica tomar decisiones importantes que pueden afectar los intereses y el trabajo de mucha gente. Es evidente que, tal como se recomienda internacionalmente, estas decisiones deben estar basadas en el conocimiento y la información  Debemos sumar a esto la próxima implementación del régimen de Cuotas Individuales de Captura para las principales especies, lo que plantea aún mayores exigencias de información ya que esto implica la necesidad de contabilizar cuanto ha pescado cada barco hasta cubrir su cuota individual, con una fuerte tendencia a lograr los máximos beneficios de ella, lo que puede incentivar la subdeclaración y el descarte de especies y tamaños de menor valor comercial.  Por esta razón, es imprescindible disponer de una fuente de información independiente  que permita conocer la situación y evolución de los recursos, como opera la industria en todas sus facetas y como reaccionan los pescadores ante las medidas de regulación.

 

El Proyecto Observadores del INIDEP embarca permanentemente personal entrenado en buques de las distintas flotas pesqueras con el objeto de obtener información continua y confiable aplicable a la investigación y administración de los recursos. La aptitud, la capacitación y la experiencia de los observadores los convierte en testigos independientes de lo que sucede en el mar. Su trabajo diario y tesonero aporta información de enorme valor para el seguimiento de las pesquerías, son una vía de comunicación que permite entender la visión del problema que tiene cada sector y, además, podrían convertirse en agentes de promoción de prácticas de pesca responsable colaborando en los procesos de cambio que deben darse en las pesquerías argentinas. Por esta razón, disponer de personal con estas condiciones es un capital de trabajo de enorme valor, que es necesario mantener y renovar permanentemente. 

 

Los antecedentes de este proyecto se remontan a los años 1987 y 1989,  relacionados con los acuerdos de colaboración con Japón. Sin embargo, el comienzo formal del mismo puede fijarse a finales del año 1993, contando con financiación del Banco Mundial hasta finales del año 1995, razón por la cual no hubo embarques en 1996. En  1997 el proyecto recibió financiación del convenio con la Unión Europea hasta enero de 1999. Recién pudieron reiniciarse los embarques en noviembre de 1999 gracias a que el Consejo Federal Pesquero dispuso un aporte del FONAPE. En el mes de marzo del 2000 comenzaron las empresas armadoras a colaborar haciéndose cargo de una parte importante de los costos diarios del Proyecto Observadores. Lamentablemente, a comienzos del año  2001 debieron suspenderse nuevamente los embarques ya que fueron derogadas las resoluciones que comprometían el aporte empresario y el CFP no disponía de fondos para financiarlas, con la de que nuevamente, al igual que en el año 1999, se produjo un conflicto por haberes adeudados.

 

La actual suspensión de los embarques de observadores, debido negativa por parte del CFP de asignación de presupuesto,  ya está produciendo un daño difícil de reparar en una de las fuentes reconocidas de información biológica-pesquera, afectando la construcción de las “series históricas” de datos requeridas para optimizar la evaluación y la administración de las pesquerías y hacer frente a las mayores demandas que impone mantener pesquerías sustentables, especialmente  bajo un régimen de Cuotas Individuales de Captura. Por ello es importante que todos los actores involucrados, tanto del ámbito oficial como del privado, se hagan cargo de la necesidad e importancia de aportar los fondos necesarios para:

 

 

Asegurar la continuidad de las actividades del Proyecto Observadores como fuente de información sistemática y permanente.

 

 

 

 

Mar del Plata, junio de 2001.

 

 

 

Cálculo de valor de las capturas estimado a partir de las mareas con observadores a bordo y extrapolado a toda la flota.

 

Tiempo marea

Tons por barco

Precio por Ton

USD /buq/marea

USDflota/marea

Mareas/ año

Total/año

70

500

$2,051.00

$1,025,500.00

$41,020,000.00

5

$205,100,000.00

70

1500

$3,100.00

$4,650,000.00

$18,600,000.00

5

$93,000,000.00

45

50

$9,000.00

$450,000.00

$29,250,000.00

6

$175,500,000.00

25

135

$5,300.00

$715,500.00

$2,146,500.00

10

$21,465,000.00

25

250

$2,283.00

$570,750.00

$41,094,000.00

7

$287,658,000.00

70

90

$9,146.00

$823,140.00

$6,585,120.00

5

$32,925,600.00

15

35

$800.00

$28,000.00

$8,400,000.00

20

$168,000,000.00

 

 

 

 

 

 

$983,648,600.00

 

 


 

EXPORTACION DE PRODUCTOS PESQUEROS

TOTAL POR PRODUCTOS. AÑO 2000 (en Miles de U$D)

 

 

 

 

VIVOS

$17.12

FRESCOS O REFRIGERADOS

Enteros, Eviscerados y H&G

Truchas

$37.17

 

 

Salmones

$40.50

 

 

Lenguados

$15.94

 

 

Escualos

$37.13

 

 

M. Hubbsi

$4,790.92

 

 

LD Merluzas

$0.00

 

 

LD Pescados

$5,123.74

 

Híg. / Lech.

Huevas

$6.38

CONGELADOS

Enteros, Eviscerados y H&G

Salmones

$146.10

 

 

Lenguados

$1.46

 

 

Caballas

$1,726.21

 

 

Escualos

$365.98

 

 

Róbalos

$39.55

 

 

M. Hubbsi

$14,040.14

 

 

M. Australes

$9,924.23

 

 

LD Merluzas

$664.09

 

 

Corvinas

$4,274.89

 

 

Pescadillas

$1,065.15

 

 

LD Pescados

$79,813.00

 

Híg. / Lech.

Huevas

$378.84

FILETES Y DEMAS CARNES DE PESCADO

Frescos

Refrigerados

$4,715.37

 

Congelados

De Merluza

$85,542.84

 

 

LD Filetes

$78,715.86

 

 

LD Carnes

$49,713.75

PESCADOS SEC. / SAL. O AHUMADOS

SECOS / SALADOS

Anchoas

$9,277.82

 

 

LD Pescados

$2,296.02

 

AHUMADOS

Filetes

$0.00

 

 

LD Pescados

$201.85

MARISCOS

CRUSTÁCEOS

Langostinos

$247,128.42

 

 

Camarones

$0.81

 

 

Centollas

$188.56

 

 

Cangrejos

$0.48

 

 

LD Crustáceos

$0.72

 

MOLUSCOS

Ostras

$0.00

 

 

Vieiras

$26,747.11

 

 

Mejillones

$3.70

 

 

Calamares

$73,705.92

 

 

Caracoles

$57.80

 

 

Pulpos

$0.00

 

 

LD Moluscos

$117,584.30

 

Prod. de Mar

en Mal Estado

$253.87

 

Ext. y Jugos

de Pescado

$4,670.74

 

Grasas y Aceites

de Pescado

$4.41

PREPARACIONES Y CONSERVAS

DE PESCADOS

Sardinas

$43.64

 

 

Atunes

$2.35

 

 

Surimi

$2,041.30

 

 

Caballas

$55.38

 

 

Anchoas

$780.90

 

 

LD Pescados

$984.13

 

DE MARISCOS

Cangrejos

$317.01

 

 

LD Mariscos

$4,004.67

 

Pasta

Surimi

$1,892.77

 

HARINA DE PESCADO

Apta P/C H.

$405.66

 

 

No Apta P/C

$5,019.12

 

 

TOTAL

$838,865.79

 

 


TOTAL MARITIME CATCH PER PORT AND FLEET 1999 IN TONNES

 

 

 

PUERTOS

FRESQUEROS

Subtotal

PROCESADORES