Marzo 3, 2004 14:03
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Las dos caras de Kirchner
El 71% de los argentinos respalda a Kirchner. Pero si éste insiste en el discurso populista frente al FMI y no aclara su plan económico, ese apoyo puede volverse en su contra en el mediano plazo.


Los argentinos están cada vez más seguros del gobierno de Néstor Kirchner. La semana pasada, éste rompió su propio récord en el Indice de Confianza, al registrar una evaluación positiva de un 71%.

Pero ese respaldo no es fortuito, sino motivado en gran medida por la preocupación del Presidente y sus asesores en aprobar medidas que alimentan fácilmente el apoyo ciudadano, como el hecho de haber dado carácter prioritario en su agenda a la persecución judicial a los ex funcionarios públicos involucrados en actos de corrupción. La confianza también se justifica por el crecimiento alcanzado en 2003, que llegó al 8,4%.

Es esa plataforma la que explica el discurso populista que Kirchner insiste en defender frente al Fondo Monetario Internacional (FMI). Durante la apertura del período legislativo del Congreso argentino, el lunes 1, el Presidente advirtió: "No pagaremos a costa del hambre de los argentinos". Además, dijo que la responsabilidad del endeudamiento "no es de este gobierno, sino de los que cobijaron esas políticas y protegieron a ladrones y corruptos", y aseguró que su gobierno "no se comprometerá a nada que no pueda cumplir".

Kirchner parece olvidar que Argentina ya está comprometida: tiene una deuda que bordea los US$ 180 mil millones, con US$ 88 mil millones en cesación de pagos desde 2001. Por algo, el Grupo de los 7, que reúne a los países más ricos y accionistas mayoritarios del FMI (Estados Unidos, Gran Bretaña, Japón, Alemania, Francia, Italia y Canadá), lanzó duras advertencias al gobierno transandino. El secretario del Tesoro de EEUU lo llamó a "negociar de buena fe con los acreedores" y el ministro de Finanzas alemán dijo que "el período en que Argentina no ha pagado es ya demasiado largo".

Por ello, aunque en el corto plazo le esté reportando dividendos políticos, Kirchner parece equivocar el camino frente al FMI. En especial porque, además de grandes instituciones bancarias, entre los acreedores se cuentan miles de pequeños inversionistas y pensionados -la mayoría de Japón e Italia- que fueron atraídos por sus bonos. Estos no se conformarán con la "oferta" de una merma de un 75% de la deuda y el no pago de los intereses desde que se declaró el default, que el gobierno argentino defiende de cara al 9 de marzo, cuando la directiva del FMI vote la revisión de su programa crediticio.

El peligro para Kirchner, Argentina y la región es que las señales de recuperación de la economía son aún insuficientes: el efecto "rebote" es en gran medida el responsable del crecimiento de 8,4% en el 2003, pero éste aún deja el producto agregado un 11% inferior al nivel registrado hace cinco años. A esto se suma la ausencia de un modelo económico claro y definido, que aún se mueve entre los esfuerzos para controlar el gasto, la necesidad de cumplir con el plan de US$ 1.600 millones en Obras Públicas para crear empleos y la oposición a las privatizaciones.

Estas señales no alientan la inversión extranjera, lo que hace doblemente riesgoso el no cumplir los compromisos con el FMI. En la economía de hoy, desconectarse de los circuitos globales es inviable. Y a mediano plazo, puede incluso significar que el respaldo popular del gobierno se vuelva en su contra.

Fuente la Tercera.cl

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