Octubre 22 de 2003 1200 hs

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¿ARGENTINA ASUME UN DESTINO LATINOAMERICANO?

En la tercera semana de octubre, visitaron Buenos Aires curadores de la famosa Tate Gallery de Londres, con el objeto de adquirir obras de arte argentinas para dicha colección. El argumento que expusieron de por qué visitar el país con este objeto, fue "comenzar a cambiar la línea, y no focalizar en arte occidental".

Es decir que para estos expertos en arte, la Argentina ya ha dejado de formar parte del mundo occidental en términos de cultura.

Pero más allá de la polémica que pueden despertar estas declaraciones, varios indicadores confirman que la Argentina ha dejado de ser el país que determinaron como destino exactamente un siglo atrás, los constituyentes de 1853, que fue construir un pedazo de Europa en esta parte de América Latina.

Desde una perspectiva concreta, un estudio de AC Nielsen, da que cuenta que la forma de consumir en la Argentina, se ha transformado en la de un país latinoamericano promedio. En los años noventa, el 80% del consumo estaba en los hiper y supermercados y ahora está sólo el 38%, con una penetración similar a la que registra América Latina.

Pero este cambio en la forma de consumir, coincide con la nueva pirámide social que este año dio a conocer la Asociación Argentina de Marketing. En 2002, como en 1996, el 10% es clase alta y media alta. En cambio la media, bajó del 35 al 20% perdiendo 15 puntos en estos seis años. La baja se mantiene en el 50% como entonces, mientras que el llamado segmento marginal, que era el 5% ahora es el 20%. Es decir que 15 puntos pasaron de la media a la baja y 15 de ésta a la marginal.

Cabe señalar el hecho que en los años sesenta el 60% de la pirámide social argentina era clase media -era muy similar a la pirámide social europea- en los setenta bajó al 50%, en los ochenta al 40% y en la segunda mitad de los noventa al 35%. Hoy sólo uno de cada cinco argentinos ha quedado en la debilitada clase media, que era la gran diferencia argentina respecto al resto de América Latina.

Los indicadores sociales nos muestran que hoy en el país más de la mitad de la población está bajo el nivel de pobreza, algo más de la cuarta parte en indigencia o pobreza extrema, sólo una de cada tres personas de la población económicamente activa es trabajador formal o en blanco, una de cada cuatro es un desempleado estructural, uno de cada seis un desempleado formal y en el futuro, sólo una de cada tres personas tendrá prestación jubilatoria. Parece una crisis extrema para la Argentina de acuerdo a lo que el país fue, pero estos indicadores están en el promedio que hoy tiene América Latina.

Se trata de una situación que no ha empezado hoy. Entre 1950 y 2002, el ingreso per cápita en Japón creció el 1000%, en el Asia -que no es Japón- 400%, en Europa Occidental 300%, en Brasil 230%, en los Estados Unidos, México, Canadá y Chile 200%, en el promedio de América Latina 140%, en África 70% y en la Argentina sólo el 50%, siendo la peor performance en este campo en el último medio siglo.

Para la Argentina, implica un retroceso enorme el estar ahora en los indicadores promedio de América Latina.

Esta "latinoamericanización", también parece darse en el campo de las inversiones. Es así como en el último año y medio, brasileños y mexicanos han desplazado a europeos y norteamericanos, como los inversores más importantes en el país.

Pero esta situación también tiene manifestaciones en el campo político social.

En los últimos días, la grave crisis por la cual atraviesa Bolivia, mostró en las calles de Buenos Aires, a los piqueteros manifestando y cortando vías públicas, reivindicando las luchas sociales de este país como propias y homologándolas con las del norte argentino, como las que tienen lugar en Jujuy.

En el campo intelectual, son varios los artículos publicados en los últimos meses, reclamando que el país asume su destino latinoamericano e incluso llamando a retomar las raíces "indoamericanas".

De ser así, el país no sólo está cambiando la política económica de los noventa, está modificando el objetivo fijado hace un siglo y medio por los constituyentes de 1853, que entonces tomaron a Europa como el modelo a seguir. Si bien desde mediados del siglo pasado, nos fuimos alejando de este modelo, todavía en la década pasada, discutíamos si en 15 años alcanzábamos el PBI que tenía España o si en 25 años llegábamos al de Italia.

Desde una perspectiva más conformista, puede decirse que la Argentina está asumiendo con realismo un modelo de acuerdo a lo que el país hoy es realmente y no en función de lo que fue y que el proyecto de ser Europa en América Latina, que rigió entre mediados del siglo XIX y mediados del siglo XX, se ha tornado inviable y que en consecuencia es necesario asumir la realidad tal cual es.

En conclusión, los indicadores sociales y económicos muestran que la Argentina se ha transformado en un país latinoamericano promedio, frente a lo cual es necesario advertir que ello no sólo implica cambiar el modelo económico de los noventa, sino también renunciar al proyecto determinado hace un siglo y medio por los constituyentes de 1853, de ser Europa en esta parte del mundo.


Fuente: NuevaMayoria.com para InvertirOnLine.com