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¿ARGENTINA ASUME UN DESTINO LATINOAMERICANO?
En la tercera semana de octubre, visitaron Buenos Aires curadores
de la famosa Tate Gallery de Londres, con el objeto de adquirir
obras de arte argentinas para dicha colección. El argumento
que expusieron de por qué visitar el país con este
objeto, fue "comenzar a cambiar la línea, y no focalizar
en arte occidental".
Es decir que para estos expertos en arte, la Argentina ya ha dejado
de formar parte del mundo occidental en términos de cultura.
Pero más allá de la polémica que pueden despertar
estas declaraciones, varios indicadores confirman que la Argentina
ha dejado de ser el país que determinaron como destino exactamente
un siglo atrás, los constituyentes de 1853, que fue construir
un pedazo de Europa en esta parte de América Latina.
Desde una perspectiva concreta, un estudio de AC Nielsen, da que
cuenta que la forma de consumir en la Argentina, se ha transformado
en la de un país latinoamericano promedio. En los años
noventa, el 80% del consumo estaba en los hiper y supermercados
y ahora está sólo el 38%, con una penetración
similar a la que registra América Latina.
Pero este cambio en la forma de consumir, coincide con la nueva
pirámide social que este año dio a conocer la Asociación
Argentina de Marketing. En 2002, como en 1996, el 10% es clase alta
y media alta. En cambio la media, bajó del 35 al 20% perdiendo
15 puntos en estos seis años. La baja se mantiene en el 50%
como entonces, mientras que el llamado segmento marginal, que era
el 5% ahora es el 20%. Es decir que 15 puntos pasaron de la media
a la baja y 15 de ésta a la marginal.
Cabe señalar el hecho que en los años sesenta el
60% de la pirámide social argentina era clase media -era
muy similar a la pirámide social europea- en los setenta
bajó al 50%, en los ochenta al 40% y en la segunda mitad
de los noventa al 35%. Hoy sólo uno de cada cinco argentinos
ha quedado en la debilitada clase media, que era la gran diferencia
argentina respecto al resto de América Latina.
Los indicadores sociales nos muestran que hoy en el país
más de la mitad de la población está bajo el
nivel de pobreza, algo más de la cuarta parte en indigencia
o pobreza extrema, sólo una de cada tres personas de la población
económicamente activa es trabajador formal o en blanco, una
de cada cuatro es un desempleado estructural, uno de cada seis un
desempleado formal y en el futuro, sólo una de cada tres
personas tendrá prestación jubilatoria. Parece una
crisis extrema para la Argentina de acuerdo a lo que el país
fue, pero estos indicadores están en el promedio que hoy
tiene América Latina.
Se trata de una situación que no ha empezado hoy. Entre
1950 y 2002, el ingreso per cápita en Japón creció
el 1000%, en el Asia -que no es Japón- 400%, en Europa Occidental
300%, en Brasil 230%, en los Estados Unidos, México, Canadá
y Chile 200%, en el promedio de América Latina 140%, en África
70% y en la Argentina sólo el 50%, siendo la peor performance
en este campo en el último medio siglo.
Para la Argentina, implica un retroceso enorme el estar ahora en
los indicadores promedio de América Latina.
Esta "latinoamericanización", también parece
darse en el campo de las inversiones. Es así como en el último
año y medio, brasileños y mexicanos han desplazado
a europeos y norteamericanos, como los inversores más importantes
en el país.
Pero esta situación también tiene manifestaciones
en el campo político social.
En los últimos días, la grave crisis por la cual
atraviesa Bolivia, mostró en las calles de Buenos Aires,
a los piqueteros manifestando y cortando vías públicas,
reivindicando las luchas sociales de este país como propias
y homologándolas con las del norte argentino, como las que
tienen lugar en Jujuy.
En el campo intelectual, son varios los artículos publicados
en los últimos meses, reclamando que el país asume
su destino latinoamericano e incluso llamando a retomar las raíces
"indoamericanas".
De ser así, el país no sólo está cambiando
la política económica de los noventa, está
modificando el objetivo fijado hace un siglo y medio por los constituyentes
de 1853, que entonces tomaron a Europa como el modelo a seguir.
Si bien desde mediados del siglo pasado, nos fuimos alejando de
este modelo, todavía en la década pasada, discutíamos
si en 15 años alcanzábamos el PBI que tenía
España o si en 25 años llegábamos al de Italia.
Desde una perspectiva más conformista, puede decirse que
la Argentina está asumiendo con realismo un modelo de acuerdo
a lo que el país hoy es realmente y no en función
de lo que fue y que el proyecto de ser Europa en América
Latina, que rigió entre mediados del siglo XIX y mediados
del siglo XX, se ha tornado inviable y que en consecuencia es necesario
asumir la realidad tal cual es.
En conclusión, los indicadores sociales y económicos
muestran que la Argentina se ha transformado en un país latinoamericano
promedio, frente a lo cual es necesario advertir que ello no sólo
implica cambiar el modelo económico de los noventa, sino
también renunciar al proyecto determinado hace un siglo y
medio por los constituyentes de 1853, de ser Europa en esta parte
del mundo.
Fuente: NuevaMayoria.com para InvertirOnLine.com
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