
Noviembre,01 de 2002 1600hs
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Lease en modo pontencial
PARESTESCO CURIOSIDADES
MI PRIMO AL KASSAR
DIARIO EL PROCESO DE MEXICO- REF. YAHOO.MX

martes 12 de febrero, 12:45 PM
Menem: el dinero del desengaño
Ginebra.- Las autoridades suizas señalaron desde el pasado mes de octubre
que el expresidente argentino Carlos Menem estaba relacionado directamente con
dos cuentas bancarias abiertas en la vasta plaza financiera helvética.
En total, el monto alcanza “una cifra inferior a los 10 millones de dólares”, según palabras del propio juez de instrucción que llevaba el caso, Claude Wenger, quien ordenó el bloqueo inmediato de esos fondos.
La razón --de acuerdo a fuentes judiciales de Ginebra-- se atribuye a un proceso de “enriquecimiento ilícito durante su mandato”. Es decir, al lavado del dinero resultante de las transacciones de armas a Croacia y Ecuador, realizadas entre 1991 y 1995 y que, según las investigaciones del Parlamento argentino, habrían dado beneficios por 60 millones de dólares, especialmente a los Menem.
Gracias a una ley suiza promulgada en 1998 en virtud de la cual se obliga a las instituciones financieras a comunicar al Ministerio de Justicia toda cuenta que pueda parecer sospechosa, varios bancos revisaron las fortunas de sus “destacados” clientes y de esta forma las dos cuentas fueron descubiertas.
La primera de ellas, de 650 mil dólares depositados en una sucursal ginebrina del banco UBS, beneficiaba a la primera esposa de Menem, Zulema Yoma, y a la hija de ambos, Zulemita, pero consta que fue abierta por el propio ex mandatario, según aclaró en su momento Wenger.
La segunda, cuyo monto permite que el total de ambas se acerque a los 10 millones de dólares, está a nombre de una sociedad detrás de la cual se encuentra Ramón Hernández, el antiguo secretario personal del otrora mandatario rioplatense.
Suiza reaccionó seriamente a este caso, sobre todo por su necesaria política interna que urge a los bancos a limpiar la imagen de paraíso fiscal que se han forjado por casos parecidos a éste.
Por ello, y dada su relación familiar con una ciudadana argentina, Wenger dejó la investigación en manos de Paul Perraudin, el mismo magistrado que indaga desde hace varios meses sobre la fortuna de otro expresidente latinoamericano que acumuló fondos presuntamente turbios durante su mandato: Carlos Salinas de Gortari, sobre quien, según trascendió, deberá finalizar sus investigaciones en los próximos días y decidir sobre los 140 millones de dólares que se le atribuyen.
Las conexiones
De acuerdo con una investigación periodística publicada en el semanario ginebrino L’Hebdo, el juez federal argentino Jorge Urso reaccionó a la iniciativa helvética y se apresuró a entregar a Perraudin, el 20 de septiembre pasado, una lista con 200 nombres de personas sospechosas y cercanas a Menem.
Según las indagaciones de las dos periodistas a cargo de la nota --que cuentan con copia de todos los documentos y las revelaciones de varias fuentes-- , “el tráfico de armas a Ecuador y Croacia, en el cual Menem está mojado hasta el cuello, habría significado unos 100 millones de dólares, según consta en las demandas judiciales “.
La lista que recibió Perraudin vincula también a Monzer Al-Kassar, el traficante de armas de origen sirio, primo lejano de Menem y ya conocido por la justicia de Ginebra: en julio pasado las autoridades locales congelaron sus cuentas por su responsabilidad en la venta ilegal de armas polacas en los Balcanes, violando el embargo decretado por Naciones Unidas.
Otro personaje conocido de la política bonaerense, Alberto Kohan, ex secretario general de la presidencia de Menem e íntimo de éste, también está bajo la lupa de Perraudin, tras dos comisiones rogatorias enviadas por la justicia argentina solicitando antecedentes sobre sus posibles cuentas en Suiza.
Kohan es procesado por las autoridades de su país por enriquecimiento ilícito entre 1989 y 1999. Su nombre aparece en las investigaciones sobre corrupción, pero también sobre el mismo caso de tráfico de armas.
En este contexto, el juez de Buenos Aires solicitó a su homólogo suizo especial cooperación con tal de ver los alcances internacionales de las negociaciones de Kohan y así poder avanzar en la complicada madeja de la corrupción.
Entre los datos facilitados por la justicia argentina destaca uno: Kohan es el único propietario de la sociedad minera Argmine Investments, con sede en las Islas Caimán, y en la que la empresa suiza Cap Con S.A. poseería un 10% de participación.
El magistrado argentino pidió los eventuales movimientos bancarios entre las dos sociedades para encontrar el rastro de la cuenta BSWI 902 SU 9504 ARG, en el banco SBS, hoy perteneciente a la UBS.
Según la investigación de la revista L’Hebdo, un nombre clave en la vida política y en la suerte de Menem cayó en manos de la investigación alpina. Se trata del actual procurador general de Argentina, Nicolás Becerra, gracias a cuya sentencia el exmandatario logró salir en libertad tras las acusaciones por tráfico de armas que lo retuvo varios meses en arresto domiciliario. Es gracias a él, también, que Menem logró salir de su país y cumplir con su promesa de una luna de miel en México con su segunda esposa, la chilena Cecilia Bolocco. Incluso, fue Becerra quien ayudó a Monzer Al- Kassar en la obtención de la ciudadanía argentina.
Según Juan Gasparini, periodista que en junio pasado publicó los resultados de una profunda investigación sobre narcoterrorismo en Chile y Argentina, en un libro titulado La Delgada Línea Blanca, la cuenta de Becerra fue abierta en 1991, en Mendoza, cuando el jurista dirigía un estudio de abogados en esa ciudad.
Gasparini afirmó a Apro que la cuenta lleva el nombre de “Naranja, color de la lista justicialista, su partido”, sin precisar el saldo posible. Los fondos se encontrarían “en una sucursal de Zúrich del banco Crédit Suisse. El administrador de la cuenta de Becerra, el suizo Hans Peter Winkler, fue delegado de esa entidad bancaria durante 20 años en la plaza financiera de Montevideo, nuestro paraíso fiscal de la región”.
Según las informaciones obtenidas por L’Hebdo, Becerra pidió a Winkler que la correspondencia bancaria no le fuera dirigida a su domicilio, sino a su agencia de cambios de confianza en Mendoza, Maguitur, de propiedad de la exdiputada menemista Ana Mosso, hoy involucrada con los carteles colombianos de la droga, según un informe de la Cámara de Diputados de ese país.
Winkler, en su aparición en la prensa helvética, admitió haber realizado repetidos viajes a Montevideo y a Mendoza para atender clientes y reconoció que trabajó con Maguitur, pero aseguró que no recordaba a Becerra, sin por ello descartar que éste tuviera una cuenta en su banco.
Futuro en juego
Desde su liberación, y de manera más elocuente en las últimas dos semanas, Menem ha aprovechado cada micrófono o periodista dispuesto a escucharlo para prevenir acerca de su regreso triunfante a la Casa Rosada. Se presenta como única opción de gobierno. Para ello critica severamente la labor del nuevo presidente, Eduardo Duhalde, incluso cuando éste no había siquiera tenido la posibilidad de ejercer su cargo.
Sin embargo, de acuerdo a las conclusiones de las periodistas de L’Hebdo, el futuro de Menem no se verá en las urnas electorales, sino que se decide aquí, al borde del lago Leman.
La razón es obvia: si las acusaciones de lavado de dinero se verifican con las cuentas ya encontradas, sus fechas de apertura y sus montos, será difícil que el expresidente pueda justificar tal fortuna. Bajo tal sospecha nuevas investigaciones deberán ser abiertas, esta vez a nivel internacional. Y la posibilidad de un nuevo mandato peronista liderado por Menem se perfila extremadamente difícil, pese a sus discursos y planteamientos optimistas.
Es más, corre el riesgo de volver a la confortable casa de su amigo Armando Gostanián, en las afueras de Buenos Aires, donde pasó sus cinco meses de arresto domiciliario.
Es por eso que el exmandatario ha reaccionado rápido a esta situación. Hace tres semanas, durante sus vacaciones, contrató los servicios de un abogado para controlar los hechos de Ginebra. Y se inclinó por Pascal Maurer, el mismo que defendió a Luis Martínez, un paramilitar argentino, que fuera detenido en Suiza en los años 80 cuando cobraba el rescate del secuestro del banquero uruguayo Carlos David Koldovski, raptado en la capital argentina.
Asimismo, Menem ha insistido en desmentir la existencia de las cuentas suizas pese a las informaciones oficiales dadas por las autoridades judiciales. Incluso las desafió.
El procurador de Ginebra, Bertrand Bertossa, en una reciente comida informal con la prensa internacional, sonrió al enterarse de la actitud de Menem, agregando que no puede "sino confirmar la existencia de ambas cuentas y del monto de ellas, tal como Wenger afirmó".
Bertossa, preocupado por despejar toda duda respecto a esta situación, añadió que "personalmente recibí la información respecto a la existencia de tales fondos hace ya varios meses, tanto de parte de los bancos como del gobierno argentino".
Según L’Hebdo, los “pataleos” de Menem podrían continuar un tiempo: los bancos helvéticos aún no se han pronunciado abiertamente respecto a los demás fondos sospechosos, que podrían dar la pista del dinero restante. Es decir, posiblemente 90 millones de dólares más.
El testigo “C”
El 18 de julio de 1994 la población de Buenos Aires no creía lo que ocurría en pleno centro de la ciudad. Una sangrienta explosión redujo a cenizas la moderna sede de la Asociación Mutual Israelita de Argentina (AMIA). Más de 80 personas perdieron la vida y cerca de 200 resultaron heridas.
Después de siete años de investigación, los peritajes apuntan hacia la pista iraní, y más aún, indican que Menem, entonces Presidente, habría “guardado silencio” respecto a las evidencias de que el atentado había sido organizado por extremistas de Irán. Ello, a cambio de 10 millones de dólares.
La eventual responsabilidad de Menem quedó al descubierto hace sólo unos días, cuando el portavoz del Gobierno suizo confirmó que a mediados de diciembre el fiscal de Argentina, Eamon Mullen, solicitó una nueva investigación a los bancos helvéticos con tal de determinar si existen cuentas a nombre del exmandatario, de la República de Irán o de antiguos representantes de ese régimen, que podrían vincularlo con el caso AMIA.
A lo anterior se suman las declaraciones del “testigo C”, un ex dirigente de los servicios secretos iraníes, que luego colaboró con la inteligencia alemana. Hoy protegido con nueva identidad, el hombre asegura que podrá reconocer al emisario argentino que habría gestionado un cobro de 10 millones de dólares en favor de Carlos Menem para encubrir a los culpables del atentado.
También afirma que el monto fue depositado en un banco de Luxemburgo ubicado en Ginebra. La cifra coincide con la descubierta en octubre en la misma ciudad.
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http://www.exceso.net/exceso/exjun00/p060s1.htm
Junio de 2000
Edición Número: 131
ARTICULOS
El rastro blanco de los Pinochet
Una minuciosa investigación realizada en Chile pone de bulto que
algunos hijos y sobrinos de Augusto Pinochet, aprovechando el omnímodo
poder que éste ejercía sobre el largo país sureño,
estuvieron estrechamente vinculados con una mafia siria cuyos ilícitos
incluyen, entre otras minucias, el contrabando de cocaína y armas. Un
narcotraficante preso en Estados Unidos terminaría de blanquear el cuento
revelando otras posibles conexiones entre los árabes y los familiares
de Pinochet
Juan Gasparini desde Chile
Durante los años de la dictadura de Pinochet, Yamal Edgardo Bathich se consideraba un intocable. Y no se equivocaba. Detectives de la Policía de Investigaciones de Chile aún lo recuerdan cuando llegó detenido a la Brigada de Narcóticos en la segunda mitad de los ochenta. Quienes lo detuvieron a la salida de una discoteca con cocaína en su poder jamás sospecharon el lío en que se estaban metiendo.
No llegó a permanecer media hora bajo la custodia de los agentes policiales. Incluso antes de que llegara la llamada telefónica de la Dirección General de Investigaciones ordenando su inmediata liberación, un destacamento de hombres fuertemente armados irrumpió en el recinto policial. Dijeron pertenecer al grupo operativo de la Central Nacional de Informaciones, CNI, el servicio de seguridad e inteligencia del régimen militar. Formaban parte de la guardia personal de Marco Antonio Pinochet Hiriart, el menor de los dos hijos varones del presidente. El joven Pinochet no se bajó de su automóvil, estacionado sobre las aceras de calle Borgoño junto a los vehículos de su escolta. Se limitó solamente a esperar a Bathich con la puerta trasera de su vehículo abierta.
En esos años, Marco Antonio Pinochet y Yamal Bathich eran amigos y socios. Chile Motors S. A. se llamaba la empresa que compartían. Se dedicaban a la importación y venta de motores diesel usados de alta cilindrada. Bathich había nacido en 1953 y venía de una localidad rural ubicada a unos 140 kilómetros al sur de Santiago. En ese pueblo se radicó su padre Mohamed Bathich cuando emigrara de Siria en 1929.
Su amigo Marco Antonio Pinochet fue, de los cinco hijos de Augusto Pinochet, quien en su juventud más problemas causó a sus padres. "Este niño aún no logra sentar cabeza", fue durante años una de las frases recurrentes de su madre. En 1975, incluso antes de que se cumplieran dos años del golpe militar, Marco Antonio se vio envuelto en un accidente automovilístico que le costó la vida a su acompañante, la joven Natalia Ducci Valenzuela. Desde adolescente Marco Antonio mostró un temperamento retraído. Frecuentó la agitada vida de los hijos de la "buena sociedad" de Viña del Mar, la ciudad balneario cercana al puerto de Valparaíso, donde estudiaba economía en la Universidad Católica. Taciturno y algo ingenuo, se inclinó menos por los libros que por las correrías nocturnas con sus amigos.
En Viña y Santiago, Marco Antonio Pinochet estuvo siempre en medio de una corte de incondicionales. A fines de los setenta se le unió Yamal Bathich, quien siempre se rodeó de hermosas mujeres, muchas de ellas modelos de agencias de su propiedad. No le fue difícil transformarse en parte del decorado de las discotecas y clubes nocturnos de Santiago y Viña del Mar. Si no era directamente dueño o socio de los locales que frecuentaba, se comportaba como si así lo fuera. Jactancioso, se caracterizó desde muy joven por usar automóviles llamativos y pagar los consumos nocturnos de sus amigos y conocidos.
Cuando Bathich llegó a Santiago desde la provincia a principios de los setenta no era sólo el hijo de un emigrante sirio. Su padre Mohamed Bathich, además de ser un hombre rico, tenía familiares influyentes en Siria y en la Argentina. Su primo, Mohamed Al Kassar, originario de la ciudad de Yabrud, había sido embajador de Siria en Polonia, Bulgaria, Canadá e India.
Garzón también sabe de esto
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La posición de Al Kassar se había fortalecido cuando Al Hassad se instaló en el poder en 1971. Pertenecía a la misma minoría religiosa de los Al Hassad, la Alahuita, y al mismo partido, el Baas. Pero era sobre todo en las redes del narcotráfico sirio-libanés donde se asentaban las bases del poder económico y político de Mohamed Al Kassar.
A partir de los primeros años setenta los dos hijos mayores de Mohamed Al Kassar, Ghassan y Monzer, primos de Bathich, viajaron frecuentemente a Sudamérica. Vinculados al narcotráfico, a los grupos terroristas palestinos y a la inteligencia siria, los dos jóvenes Al Kassar se pasearon por el mundo con documentación falsa o con pasaportes oficiales sirios en los que sus verdaderos nombres no aparecían.
Monzer viajó a Argentina en 1974. Tras una corta estadía en Buenos Aires, se trasladó a Córdoba, donde vivían unas tías. Luego viajó a La Rioja para visitar a la familia Yoma, parientes y antiguos vecinos de Yabrud. Su prima lejana, Zulema Yoma, estaba ya casada con un joven y pujante político peronista local, también de origen sirio, llamado Carlos Saúl Menem.
De La Rioja se dirigió a Corralitos, localidad situada en la periferia de Mendoza, donde visitó la casa de los Zajur Hasan, otra familia de Yabrud, parientes cercanos de los Al Kassar y de los Bathich. No se sabe si en esa oportunidad Monzer Al Kassar viajó de Mendoza a Santiago de Chile. Sin embargo, es probable que al menos uno de los hermanos Al Kassar haya viajado a Chile durante los primeros años de la dictadura militar para visitar al tío Mohamed Bathich y establecer relaciones con la Dina. La inteligencia siria mantenía buenas relaciones con los aparatos de seguridad de Pinochet.
A finales de los setenta, la discoteca César de Playa Amarilla de Concón era uno de los centros nocturnos predilectos de Marco Antonio Pinochet y de su grupo de amigos. Arturo Pinochet, primo hermano de Marco Antonio, era concesionario de ese local nocturno. Bathich y Arturo Pinochet fueron socios en actividades mineras, así como en la compra de chatarra a la División de Chuquicamata de Codelco, la compañía estatal que monopolizaba la producción y comercialización del cobre chileno. Marco Antonio Pinochet también participó en esos negocios. A mediados de los ochenta, Bathich se asoció con Carlos Cardoen.
Los Pinochet y el narcocontacto
El 19 de marzo de 1987, la Corte Federal del Distrito de California del Sur,
en San Diego, solicitó a la Corte Suprema de Chile, a través de
la Embajada de Estados Unidos en Santiago y la Cancillería chilena, la
detención preventiva de Frankell Iván Baramdyka para solicitar
su extradición por el delito de tráfico de estupefacientes. Baramdyka,
alias Trinidad Moreno, fue arrestado en la oficina de la empresa Redes del Pacífico
en mayo del mismo año. Según testigos, fue detenido por dos individuos
que lo subieron a una camioneta Volvo patente diplomática CD 0386, perteneciente
a la embajada norteamericana. Baramdyka fue conducido directamente a la comisaría
de carabineros de la calle Miguel Claro en el distinguido barrio de Providencia.
Mientras lo interrogaban, se hizo presente el coronel de la OS-7 de carabineros,
Fernando Manuel Arancibia, quien lo trasladó al undécimo piso
de Bulnes 80, sede de la OS-7, el destacamento especial antidrogas de carabineros
de Chile. Durante los ocho meses de detención, mientras duró el
proceso de extradición, Baramdyka permaneció por "razones
de seguridad" recluido en las oficinas de Bulnes 80, según una orden
de la Corte Suprema.
Durante ese período Baramdyka habría sido visitado varias veces por agentes de la DEA y de la oficina de Aduanas de Estados Unidos. Estos, a cambio de su colaboración, le habrían ofrecido un trato. Baramdyka en sus declaraciones ante la Corte Suprema chilena, se refería a un poderoso don Patricio.
Hablaba de Patricio Madariaga, el cónsul de Chile en Los Angeles. Madariaga es hermano de la que fuera ministra de Justicia y Educación de Pinochet, Mónica Madariaga y primo de los hijos de Pinochet.
Madariaga, que no era un diplomático de carrera, fue nombrado encargado de negocios y cónsul general en Los Angeles para que se ocupara de los asuntos de Augusto Pinochet, hijo, radicado en esa ciudad desde 1983. Baramdyka contó que fueron sus amigos narcotraficantes colombianos los que lo pusieron en contacto con el consulado chileno en Los Angeles. Varias pandillas de fabricantes de cocaína colombianos, según Baramdyka, compraban éter y acetona al Complejo Químico Industrial del Ejército chileno.
A pesar de que la compra se hacía a través de empresas de pantalla, los colombianos negociaban directamente con oficiales del ejército de Chile o sus representantes. Para estos efectos, estaban permanentemente en contacto con el coronel Gutiérrez del Instituto Geográfico Militar de Santiago, o con su representante en Los Angeles, un señor de apellido Alcalde. Fue ésta la persona con que Baramdyka hizo contacto a inicios de 1984, en el consulado de Los Angeles, para entregarle, de parte de los colombianos, 2 millones de dólares en efectivo en pago por una partida de productos químicos.
Alcalde trabajaba estrechamente con Augusto Pinochet, hijo. Aunque a Baramdyka no le consta que ambos fuesen socios, "actuaban como si así lo fueran". Baramdyka hizo la primera entrega de dinero a Federico Humberto Silva Pizarro, a petición de Alcalde. Este, Pinochet y Silva, más don Patricio, coordinados con los servicios de inteligencia chilenos, estaban, según Baramdyka, envueltos en diversas actividades ilegales en Estados Unidos, como compra y tráfico de armas a Chile, espionaje industrial de sistemas de armamentos, copia de planos y fórmulas químicas y lavado de dinero.
Baramdyka no tardó en encontrar un acomodo con los chilenos. "Como todas las semanas hacía viajes de Miami a Los Angeles trayendo cocaína de mi negocio de importación de flores", explicó, "mis camiones viajaban vacíos de la costa oeste al este. Entonces los del Consulado de Chile me pidieron si podía transportarles dinero y otras cosas de Los Angeles a Houston y Miami. Les habré transportado al menos 100 millones de dólares en seis meses".
"En Miami se lo entregaba a algunas azafatas de LAN. En Houston tenían muchos amigos. Desde esa ciudad el dinero, las armas o los sistemas electrónicos eran contrabandeados por barco a Chile y otras partes del mundo".
Según Baramdyka, compró para los militares chilenos armas de corto alcance M-10 y M-9, pistolas calibre 380 y 22 con silenciadores y, aproximadamente, 2 millones de dólares en equipos de aviación que fueron sacados de Estados Unidos por el puerto de Houston.
Monzer Al Kassar, otro de la cuerdita
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Gracias al apoyo del ejército, Cardoen fabricaba armas pesadas para las FFAA de Chile y bombas de aviación para Saddam Hussein, por ese entonces en guerra con Irán.
El fabricante de armas chileno estaba estrechamente vinculado con Augusto Pinochet, hijo, y con el esfuerzo de la dictadura chilena por levantar una industria nacional de armas. A pesar de que diversos testigos afirman que Bathich y Cardoen fueron socios, nadie ha logrado descubrir aún la naturaleza de esa asociación.
Gracias al apoyo del ejército, Cardoen fabricaba armas para las FFAA
de Chile y bombas para Saddam Hussein, entonces en guerra con Irán. El
fabricante de armas estaba vinculado con Augusto Pinochet, hijo, y con el esfuerzo
de la dictadura chilena por levantar una industria nacional de armas
Si para Bathich las cosas iban de viento en popa, no se podía decir lo
mismo de su amigo Marco Antonio Pinochet. En esa época, otra joven, Francisca
Guzmán Riesco, resultó gravemente herida en uno de los tantos
choques de Marco Antonio, esta vez en moto. Sus cada vez más frecuentes
e incotrolables crisis hicieron que sus padres tomaran la decisión de
sacarlo del país y mandarlo a Estados Unidos, bajo la tutela de su hermano
Augusto, instalado a la sazón en Los Angeles, la ciudad menos angélica
del continente.
Fue así como en 1985 Marco Antonio Pinochet se transformó de la noche a la mañana en "agregado civil" de la Embajada de Chile en Washington. No es casualidad que Augusto Pinochet padre haya elegido Washington como destino para Marco Antonio: su embajador ante Estados Unidos era Hernán Felipe Errazuriz, el abogado chileno que 18 años más tarde asistiría a su defensa en Londres.
En aquellos años Errazuriz, socio del estudio Cruzat, Ortúzar, Mackenna y Novoa, fue el primer secretario del Banco Andino de Panamá, creado con la participación de Umberto Ortolani, brazo derecho de Licio Gelli, jefe oculto pinochetista de la logia masónica Propaganda 2. Pinochet nombró a Errazuriz embajador de la República de Chile ante Estados Unidos, con la misión, entre otras cosas, de apoyar las actividades de Augusto Pinochet, hijo, en Los Angeles y de convertirse en tutor del hijo menor, Marco Antonio. Más tarde, Pinochet llamaría a Errazuriz a Chile para que asumiera el cargo de ministro de Relaciones Exteriores.
En el año 1986, nuevamente en Chile, Marco Antonio Pinochet se asoció con Bathich en Bathich Motores Ltda., y luego, cuando ésta cambió de nombre, en Chile Motors S. A. El mismo Marco Antonio se preocupó de comunicárselo a sus amigos y conocidos. Se lo veía frecuentemente en las oficinas de la empresa, cuyo rubro declarado era la importación de motores usados.
El abogado Héctor Novoa fue encargado en 1986 de constituir en Panamá la United Trading Motors Corp. Esta sociedad panameña de acciones al portador realizó ese mismo año una serie de inversiones en Chile, entre ellas, el aporte del 90 por ciento del capital de la empresa Bathich Motores Ltda. Héctor Novoa es hermano de Jovino Novoa, actual senador de la UDI por Santiago, amigo y socio desde los años setenta del bufete de abogados de Hernán Felipe Errazuriz.
Si antes de asociarse con Marco Antonio Pinochet Yamal Edgardo Bathich era ya considerado en Chile un joven de éxito, a partir de 1986 se transformó en un verdadero potentado. Jamás hizo nada para ocultarlo. No fue difícil impresionar a la sociedad santiaguina y conquistarla. Durante años fue el rey del jet set local. Poseía el único Roll Royce del país, con placas y volante de oro -recuérdese la pasión de ciertos sirios por la ostentación. Tenía casas en el sur, apartamentos en varios balnearios de moda y centros invernales de ski, en los cuales hacía alarde de su colección de automóviles, lanchas y vehículos deportivos. Por lo general viajaba de un lugar a otro en helicópteros de su propiedad. Ser invitado a sus fiestas, donde participaban modelos, estrellas de televisión y reinas de belleza, era considerado un verdadero privilegio por aquellos que lo frecuentaban. Durante años se comentó de boca a oído que Bathich mantenía un romance con Jaqueline Pinochet, la menor de las hijas del dictador.
Uno que sabe más por diablo que por viejo
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El 27 de abril de 1988, por decreto de la Dirección Nacional de Aeronáutica, fue autorizado el funcionamiento de un helipuerto en los terrenos de Bathich Motores. De todas las compañías comerciales de aerotransportes existentes en Santiago sería la única en poder operar directamente desde un helipuerto privado ubicado fuera de los aeródromos establecidos. Los helicópteros de Bathich podían volar sin que las torres de control de la aeronáutica civil fueran informadas, un privilegio misterioso que intrigaba a los agentes de la DEA en Chile.
Bathich y Marco Antonio Pinochet compraron hogares colindantes a orillas del lago Rapel, una localidad campestre ubicada a unos 80 kilómetros al sudeste de Santiago. Al lugar sólo podía accederse en lancha o helicóptero. Ahí ambos proyectaron la construcción de un imponente resort.
Una de las primeras medidas que tomó Patricio Aylwin tras asumir la presidencia de Chile en 1990 fue nombrar director de la Policía de Investigaciones de Chile a Horacio Toro, general (r) del Ejército, ligado estrechamente a los obispos católicos chilenos. Días después de asumir, Toro recibió una inquietante información. Pocos meses antes, a fines de 1989, un joven colombiano, llamado Jesús Ochoa Galvis, se había instalado en el país. Según datos de la inteligencia antinarcóticos de Colombia, este personaje, que no tenía antecedentes penales, era primo de los Ochoa Vázquez, una de las familias del cartel de Medellín. La situación era extremadamente delicada porque el colombiano estaba vinculado con los negocios de Bathich. Toro, como muchos otros en Chile, sabía que estaba también vinculado con los hijos de Pinochet y con la inteligencia militar.
Fiesta en Damasco por la liberación de Monzer Al Kassar; a la izquierda,
Bathich, el contacto en Chile
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Pocos meses antes, a fines de 1989, un joven colombiano, Jesús Ochoa
Galvis, se había instalado en el país. Según la inteligencia
antinarcóticos de Colombia, este personaje era primo de una de las familias
del cartel de Medellín. La situación era delicada porque estaba
vinculado con los hijos de Pinochet
Con máxima discreción, ordenó una minuciosa y paciente
tarea de inteligencia. Al cabo de un año y medio, el general Toro recibió
un acabado informe sobre Ochoa Gavis en Chile. El colombiano, de 33 años,
técnico de laboratorio de profesión, había alquilado en
Santiago una casa en una zona residencial del barrio aristocrático de
Providencia, donde se encontraban también sus oficinas. Había
comprado uno de los sitios del resort del lago Rapel. Usaba un flamante BMW
731, matriculado a nombre de Tircal Holding S. A., sociedad panameña
cuyo domicilio en Chile era Teatinos 248, décimo piso, la dirección
del bufete Eluchans y Cía. Casi todos los días se trasladaba a
las dependencias de Chile Focus Motores S. A., el nuevo nombre de la empresa
Chile Motores S. A., en la calle Américo Vespucio 1313. Una o dos veces
por semana viajaba a San Fernando, una ciudad cercana a San Vicente de Tagua
Tagua, donde visitaba sus dos empresas: una exportadora y una empaquetadora
de frutas. El colombiano era, además, socio de una fábrica de
miel de exportación.
Con Menem, todo el Sur es turco
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Los investigadores sospechaban que el grupo de Bathich era una poderosa infraestructura. Bathich viajaba frecuentemente a Europa y permanecía temporadas en Hamburgo y Marbella.
En el Líbano, había ganado en 1991 una licitación para
la reconstrucción del puerto de Beirut con Mohamed Kashogui, hijo de
Adnam Kashogui, conocido traficante de armas árabe
El abogado Héctor Novoa aparecía ahora como representante legal
de las empresas de Ochoa. El mismo abogado representaba también a Focus
Chile Motores S. A., la antigua compañía importadora de motores
de Bathich y Marco Antonio Pinochet, ahora con un nuevo nombre. Novoa aparecía,
además, presidiendo su directorio. Los otros dos directores eran Bathich
y Alex Jacob Neder. Este último había vivido diversos años
en Miami y era hijo de un general (r) de la fuerza aérea, Elías
Jacob Helo, ex embajador de Pinochet en Jordania. Dos sociedades, Focus Investment
Corp y Elisse Investment Corp, constituidas por Novoa en Panamá, ahora
aparecían como dueñas del negocio de importación de repuestos
y motores de camiones. Estas sociedades habían ingresado al país
millones de dólares a través del Banco O'Higgins. Ese banco había
intervenido en diversas actividades del grupo y Novoa era miembro de su directorio.
Los investigadores sospechaban que el grupo de Bathich era una poderosa infraestructura para realizar operaciones de tránsito de cocaína a gran escala. Se presumía que Bathich lograba introducir la cocaína y pasta base de cocaína a Chile en los motores usados traídos por tierra desde puertos brasileños y argentinos. Bathich pasaba gran parte del tiempo fuera de Chile. Viajaba frecuentemente a Europa y permanecía largas temporadas en las ciudades de Hamburgo y Marbella. También se trasladaba a menudo a una casa que había comprado en Ibiza. En el Líbano, había ganado en 1991 una licitación para la reconstrucción del puerto de Beirut con Mohamed Kashogui, hijo de Adnam Kashogui, el conocido traficante de armas árabe nacido en Turquía.
En 1992, Bathich recibió a su amigo Kashogui en Chile. Organizó en su honor una gran fiesta en la discoteca Alive, de su propiedad. Pocos meses antes, Bathich fungió como anfitrión, en Santiago, de Rahman El Assir, libanés, tío de Mohamed Kashogui y cuñado de Adnan Kashogui.
El 3 de junio de 1992, Bathich y Al Kassar fueron detenidos en el aeropuerto de Barajas, Madrid. Viajaban desde Viena en un jet privado, matrícula OE GBR. Ese mismo avión, de propiedad de Al Kassar, había sido utilizado en 1986 para rescatar de Italia a Abu Abbas, el terrorista palestino responsable del secuestro del barco de pasajeros Achille Lauro.
Días más tarde, el juez español Baltazar Garzón ordenó la excarcelación del chileno que viajaba con un pasaporte sirio a nombre de Yamal Bathich. El español mantuvo, en cambio, a Al Kassar bajo arresto para procesarlo por los delitos de falsificación de documentos, tráfico ilegal de vehículos, tenencia ilícita de armas y participación en actos de terrorismo internacional.
La noticia del arresto en España permitió a los investigadores chilenos descubrir que Monzer y su hermano Ghassan habían viajado varias veces a Chile en 1991 y 1992 con sus nombres, usando pasaportes de la Argentina entregados por el gobierno de Menem. Bathich, a su modo, seguía siendo en Chile un intocable. ¿Y qué pasaría si el Servicio de Impuestos Internos se dejara caer sobre Focus Chile Motores?
El 7 de diciembre de 1992, un grupo de inspectores se presentó en las oficinas de la empresa y pidió acceso a la contabilidad. La solicitud les fue negada. Regresaron más tarde, acompañados por carabineros (la policía militar chilena) y una orden judicial. Procedieron a sellar todos los cajones y muebles que contenían documentación. Un carabinero quedó custodiando el ingreso durante la noche. Al día siguiente los inspectores regresaron para descubrir que todos los sellos colocados habían sido violados. Hombres de Bathich, acompañados por altos oficiales militares, habían ingresado al recinto la noche anterior. Los documentos contables habían desaparecido. En uno de los patios internos humeaban aún las cenizas de papeles y archivos. Los detectives de la Brigada de Narcóticos y Delitos Económicos de Investigaciones, llamados a intervenir, encontraron un pequeño arsenal: escopetas recortadas, cascos de guerra, chalecos antibalas, pistolas, revólveres, municiones y una pistola Uzi con mira infrarroja.
El 9 de diciembre de 1992, Bathich salió de Chile rumbo a la Argentina. Dos días más, tarde Ochoa Galvis, su socio colombiano, escapó con toda la familia. Alex Jacob Neder, el gerente y director de Focus Chile Motores, fue arrestado meses más tarde. El abogado Novoa fue declarado reo casi de inmediato. Su situación procesal era delicada. Aparecía fuertemente vinculado con el grupo y su responsabilidad iba mucho más allá de la de un simple abogado o representante legal. Su hermano Jovino era entonces precandidato de la pinochetista UDI a la presidencia de Chile. Para evitar la cárcel fue internado en una clínica psiquiátrica, aduciendo un estado grave de depresión.
En los primeros días de agosto de 1993, después de depositar una fianza de 15 millones de dólares, Al Kassar recobró la libertad en España. En la segunda semana de septiembre un equipo de Canal 13 de Buenos Aires, encabezado por el periodista Gustavo Silvestre, intentó entrevistar a Al Kassar en el Palacio Mifadil en Marbella, España, su residencia habitual. Fueron recibidos, en cambio, por Bathich, quien en ausencia de Monzer hizo de anfitrión.
Bathich junto a Fernández Lairos, jefe del comando que asesinó
a Letelier
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En los meses y años siguientes, aunque pesaba sobre Bathich una orden de captura internacional, el chileno-sirio entró y salió clandestinamente de Chile a su antojo. Bathich se entregó a la Justicia chilena a fines de 1996 después de permanecer escondido en una hacienda de San Martín de los Andes, propiedad de un traficante de armas argentino. Pasó algunos meses recluido en el Anexo Cárcel Capuchinos de Santiago, una especie de albergue para detenidos por delitos económicos. En su primera comparecencia ante el juzgado declaró que había vivido en Marbella, en el Palacio Mifadil de su primo Monzer Al Kassar.
Apenas en mayo de 1999, Bathich, Novoa, Alex Jacob Neder y otros involucrados en el caso fueron multados y condenados a penas de reclusión inferiores a 302 días, con goce de libertad condicional "por irreprochable conducta anterior".
Tanto Bathich como el abogado Novoa declararon ante los tribunales que se conocieron en 1985 a través de Mauricio Budnik, importador de automóviles en Chile. Budnik, igual que Bathich, pertenecía al grupo de íntimos de Marco Antonio Pinochet.
Sin embargo, al gestionar en 1990 ante el Comité de Inversión Extranjera el ingreso de cuatro millones de dólares provenientes de las dos sociedades constituidas en Panamá el año anterior, el abogado Novoa informó oficialmente que la totalidad de las acciones de dichas sociedades estaba controlada por un único inversionista, Ajmed Jarallah, un empresario kuwaití con inversiones en medios de comunicación, supuestamente amigo de los Al Kassar y de los Kashogui.
Alex Jacob Neder, director y gerente general de Focus Chile Motores, declaró en el proceso que Jarallah habría tenido problemas y no había hecho su aporte de capital. Quien terminó invirtiendo, según Jacob, en las sociedades panameñas, fue directamente el primo de Bathich, Monzer Al Kassar. Cinco días más tarde el mismo rectificó sus declaraciones indicando que había sido el colombiano Jesús Ochoa Galvis quien en definitiva aportó el dinero.
Antes de que Al Kassar fuese arrestado en España, en 1992, Bathich no escondió sus relaciones comerciales con su primo. Para él fue siempre un motivo de orgullo. Era sabido que Bathich, al menos desde 1986, representaba en Chile los intereses de su primo Al Kassar. Por lo demás, investigadores judiciales chilenos poseen pruebas concluyentes de que Al Kassar es el dueño de los dineros que Bathich movió y sigue moviendo en Chile. Esto quiere decir que desde 1986 hasta 1989 la familia Pinochet, a través de Marco Antonio, y muy probablemente de Augusto Pinochet, hijo, estuvo estrechamente vinculada con los negocios de Al Kassar en América del Sur.
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