
septiembre 10-2002-1500hs
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Lease en modo pontencial
¿Será esto el poder... sera esto lo que nos espera, o simplemente, deberemos elgir el mal menor. Un país y una nación no se gobierna sin justicia social . Es así el destino...es así la desgracia de ser argentino?-Que futuro tenemos?, que podemos hacer desde Seprin. Es malo o bueno, talvez llegar sea el precio a pagar?. ..
Sólo podemos decir : En Dios confiamos, y pueda que sea un buen hombre después de todo...y que nada de esto se aproxime a la realidad ...puede que todo sea un sueño.
RODIRGUEZ SAA. SUS VINCULOS CON EL NARCOTRAFICO Y LAVADO- BIOGRAFIA NO AUTORIZADA
Cuando
Pablo Escobar Gaviria –el fallecido narco Colombiano- era atacado por aquellos
críticos que le endilgaban ser capomafia de Colombia y ser autor de la muerte
de tantos adversarios, este último se defendía argumentando que no era tan mala
persona, ya que ayudaba a mucha gente que no tenía recursos con dinero concreto.
Dinero que, obviamente, era producto de sus negocios con los estupefacientes.
Esa
estrategia, la de ayudar a los más necesitados mientras se hacen negocios con
la muerte de tantas otras personas, ha demostrado ser efectiva a lo largo del
paso de la historia. Con una mano se protege a aquel que lo necesita y con la
otra se lo mata.
Nuestro
país, que no puede ser menos en ese tipo de vicios, tiene su propio exponente.
Casualmente uno de los más emblemáticos en estos días: ni más ni menos que Adolfo
Rodríguez Saá, ex gobernador de la provincia de San Luis y actual Presidente
de la Nación.
Rodríguez
Saá fue elegido cinco veces para el cargo de gobernador, al que llegó en un
Dodge 1500 usado en 1983. En ese lapso de tiempo cambió el auto y mucho más.
Según
se pudo ver en el programa Telenoche Investiga, emitido por Canal 13 en noviembre de este año,
una cámara oculta mostró a Gustavo Cerioni, de la Secretaría para la Pequeña
y Mediana Empresa, al subsecretario de Eventos Industriales Silvio Closa y al
escribano oficial Rafael Echenique ofreciendo un aprovechamiento indebido del
régimen de promoción industrial y señalando al gobernador como responsable.
“No te creas que voy a hacer algo sin
que él lo sepa”, enfatizaba Cerioni, y agregaba que Rodríguez Saá era “fascinante”
en el armado de negocios.
Las
autoridades provinciales afirmaron que las imágenes de la cámara oculta habían
sido manipuladas. Algo parecido a lo argumentado en 1993, cuando Rodríguez Saá
–según la postura oficial, obviamente– fue forzado a coprotagonizar con Esther
Sesín escenas de infidelidad y cocaína
que cancelaron sus sueños presidenciales.
Si
el gobernador sobrevive a tales escándalos es porque su gestión exhibe cifras
inusuales: subió la recaudación impositiva, aumentó salarios estatales y bajó
la desocupación. San Luis encierra una paradoja: la provincia funciona y crece,
pero está cuestionada por la concentración
de poder, el clientelismo político y las denuncias por corrupción.
Para
lograr entender el flujo de dinero que se mueve en San Luis hay que atreverse
a nombrar esas tres palabras malditas que todos conocen en la provincia pero
que nadie se atreve a mencionar: lavado de dinero.
La
evidencia está a la vista. Parte
de ella son los casinos.
Alguien
que se anima desde el anonimato me dice:
“¡Cómo están puestos! Pero no va nadie.
¿Suena a lavado de plata? Una provincia donde la gente no quiere usar la cabeza
es el medio justo para eso”.
Rodríguez
Saa asegura ser el político más abierto a los cuestionamientos, sin embargo
llama la atención que todos teman dar su nombre cuando hacen críticas.
La
gente de San Luis sabe que tres casinos son demasiados, pero el hecho de que
pertenezcan a los Rodríguez
Saá hace que nada pueda decirse al respecto.
Respecto
al tema económico es evidente que, debido al flujo de dinero de dicho lavado
–amén de los negociados antes mencionados-, San Luis es una de las provincias
más destacadas a nivel administración.
La
imaginación de los puntanos sobre los Rodríguez Saá ha sido estimulada por 17
años de poder y control. La desbordan las denuncias de corrupción y enriquecimiento
ilícito, y no hay conversación en la que no aparezcan historias elocuentemente
gráficas. Dicen que muchos favorecidos por la promoción industrial instalaron meros galpones, que Rodríguez Saá tiene una cadena
de hoteles en Islas Canarias, y que compró toda la edición para la Argentina de la revista
española Hola que incluía una nota
sobre el tema.
También
rumorean que aportó dinero a la campaña del presidente estadounidense George
Bush Jr. y que compra votos por $ 50 y $100.
“Es harto elocuente
que los Rodríguez Saá no pueden justificar su patrimonio”, me asegura uno de los periodistas puntanos que más
ha investigado los bienes de la familia, mientra me aclara que “la
promoción industrial no es de Rodríguez Saá, sino anterior: de 1981 y 1982.
Si se hubieran instalado todos los proyectos aprobados, San Luis tendría el
mismo producto bruto que Corea del Sur. De todos modos, la economía se dinamizó.”
Al
hablar del incremento salarial, se enfurece:
“Es propaganda.
No pueden fijar el salario mínimo de la actividad privada porque es una ley
nacional. Y el aumento no comprende a todos los empleados públicos, ni a los
municipales, porque no hay un mango: es la provincia que menos coparticipación
da a los municipios, según se arrodillen ante Rodríguez Saá”.
El
mismo periodista me cuenta que “las empresas
constructoras que liciten, por decreto, deben agregar a su oferta el 0,5 por
ciento para publicidad en el diario de mayor tirada, el de Alberto Rodríguez
Saá –hermano de Adolfo-, donde además se concentra la publicidad oficial”.
Lo
cierto es que Adolfo Rodríguez Saá ha sido gobernador por casi 18 años, gracias
a la reelección indefinida de la que gozó y un férreo control político, en medio
de un sistema que nunca ha ofrecido alternativas.
El
oficialismo ha controlado la legislatura y tras una campaña en los medios de
comunicación dominados por su familia, Rodríguez Saá cambió a los jueces del
máximo tribunal provincial: no hay control ni equilibrio de poderes.
El
Diario de la República (el de mayor tirada) está dirigido por la hermana del
gobernador, Zulema y su competencia, La Opinión, por el primo, Eduardo. También
son favorables al gobierno Canal 3, TVC Puntana y Carolina Cable Color, y las
radios Lafinur y Dimensión.
La
pregunta es: ¿Debe permitirse que alguien cometa ilícitos de todo tipo sólo
porque muestra un costado medianamente positivo de gestión de Gobierno o brinda
algún tipo de asistencia social a la gente?
En
otras palabras: el hecho de dar algunas mínimas prebendas a la población ¿le
da carta abierta a cualquier delincuente como para abusar de su poder?
La
única respuesta posible la tiene la gente. Esa misma gente que se conforma con
las sobras del sistema.
Hemos
llegado a un nivel de corrupción política tal que, por el hecho de no tolerar
a los delincuentes de siempre, preferimos poner a un narcotraficante, lavador
de dinero y ladrón como presidente, sólo porque nos conforma con una parte del
botín. Es patético.
De
esa manera desvirtuamos nuestros propios valores y no le damos chance al futuro.
De
esa manera nos conformaremos mañana con políticos que sean un poco menos malos
que los que nos tocan hoy día en suerte.
De
esa manera nos volveremos cada vez más conformistas y nuestro nivel de pensamiento
crítico se diluirá junto a los millones y millones de dólares que nos roban
cada día.
Eso
sí... con las migajas que nos dejan podremos seguir subsistiendo como para poder
seguir siendo parte de ese círculo vicioso que permite que el sistema funcione.
Ese
mismo sistema que creemos controlar con un par de cacerolas que golpeamos con
la convicción de que mejoramos las cosas a futuro.
Tal
vez para poder entender quien digita en verdad nuestro destino tendríamos que
mirar un poco más al norte del planeta y no creer que somos el ombligo del mundo.
Christian
Sanz
ABEL
REYNOSO EX JEFE DE LA DEA EN ARGENTINA.
SOBRE RODRIGUEZ
SAA Según
informes de la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA), que reveló hace tres
años Abel Reynoso,
delegado de esa oficina en Argentina, las provincias de San Luis y Catamarca
eran las de mayor concentración de pistas clandestinas para avionetas en el
país. En el caso Rodríguez Saá aún hoy se mezclan las versiones de deudas
impagas del Adolfo con narcotraficantes que vía Chile ingresaban drogas y dinero
sucio al país.
En
realidad la historia de los hermanos Rodríguez Saá tiene puntos de contacto
con la de los hermanos Carlos y Eduardo Menem, de La Rioja. Por eso en
la interna peronista se demuestran silenciosamente odio. Se trata de un ejemplo
más de la saga de caudillos cuasi feudales que impera en el noroeste argentino
y mantiene con mano de hierro el dominio de los estados provinciales.

RODRIGUEZ SAA BIOGRAFIA NO AUTORIZADA :
San
Luis pareció florecer bajo el poder del gobernador Adolfo Rodríguez Saá y el
Régimen de Promoción Industrial que alentó la radicación de empresas a cambio
de exenciones impositivas. Pero funcionarios provinciales se siguen valiendo
de ese sistema para recaudar al margen de la ley. Hoy se multiplican los galpones
vacíos y las empresas fantasmas que gozan de beneficios económicos sin producir.
No dio la cara. No dio explicaciones. No respondió preguntas. Pero todos sus
funcionarios lo mencionaron como el único que toma las decisiones en la provincia.
"El Adolfo", como lo llama la gente, "El león" para sus
allegados, firma los decretos con fecha adulterada que permiten que se sigan
instalando empresas en la provincia. A cambio pide dinero. Y así mantiene su
poder.
La Promoción Industrial fue pensada para generar trabajo y reactivar la economía
de las provincias. En San Luis produjo una explosión en los 80. En esa época
se radicaron 2 mil empresas, de las que hoy sólo subsisten 70. Son las únicas
que, por ley, deberían conservar los beneficios del sistema. Pero, violando
las normas, el gobierno provincial sigue recaudando: promete los mismos privilegios
a quienes quieran instalarse en suelo puntano y a cambio se queda con una "contribución".
Una sola firma basta para garantizar la operatoria y es la del máximo responsable
de la provincia: el gobernador Adolfo Rodríguez Saá. En el 83, cuando fue promulagada
la Ley de Promoción Industrial, San Luis pareció un paraíso. A las empresas,
el Estado no les cobró ni el IVA ni el Impuesto a las Ganacias, entre otros
beneficios. Sin embargo, apenas permanecen 70 empresas o galpones semivacíos
que ofician como depósito.La ley tuvo vigencia por 15 años, hasta que un decreto
del ex ministro de Economía Domingo Cavallo en el 96 prorrogó los beneficios
por otros 15 años, sólo para aquellas empresas que, habiéndose instalado bajo
el Régimen de Promoción Industrial, continuaran produciendo. Sin embargo, Telenoche
Investiga probó que no es así: funcionarios del Gobierno, bajo la tutela de
Rodríguez Saá, implementan maniobras que vulneran esa norma. Se trata de negocios
millonarios que provocan pérdidas graves para el Tesoro de la Nación.La investigaciónT.I.
llegó a San Luis simulando ser una consultora con dos clientes interesados en
instalarse en la provincia. El primer encuentro fue con Gustavo Cerioni, funcionario
de la Secretaría de Pequeña y Mediana Industria de la Presidencia. Entre el
91 y el 97 se había desempeñado como Subsecretario de Industria, y desde el
97 hasta el 98 como Subsecretario de Acción Social. Es uno de los ejecutores
de la política de seducción desplegada por Rodríguez Saá para atraer empresarios
y uno de los especialistas en quebrantar la ley.Cerioni le ofreció a T.I. transferir
los beneficios de una empresa que gozaba de Promoción Industrial. Es decir,
el equipo iba a convertirse en propietario de una firma que se había instalado
en San Luis bajo el sistema. Para eso, era imprescindible que el decreto que
se firmara para permitirles gozar de los beneficios sin el pago de impuestos
llevara la fecha en la que Cerioni había sido funcionario. Violar la ley era
la única forma. Y debían firmar tanto él como el Gobernador.El "decreto
a medida" tenía un costo. Sobre el cálculo de las exenciones impositivas
que gozaría la empresa en 15 años se sacaba un porcentaje que iría a parar a
la caja del gobierno provincial. Los operadores de Rodríguez Saá habían aprendido
de memoria la operatoria: armar el mejor negocio para el cliente y cobrarle
en función de ese negocio.En total, la gestión de Cerioni valía más de dos millones
de pesos. La idea era vender una empresa beneficiada con la Promoción Industrial
para no pagar impuestos. La mano de obra era lo de menos: en San Luis, el trabajo
de un operario vale un peso la hora. Es, en realidad, en las "contribuciones"
para la provincia donde están los egresos más importantes: la habilitación cada
siete meses tiene un costo; organizar un evento o una exposición valen también.Silvio
Closa ocupa un puesto estratégico en el Ministerio de Industria y es el apoderado
de la empresa que quería vender Cerioni. Fue el segundo contacto de T.I. y quien
dio las garantías de su gestión para concretar la operación.En tanto, Rafael
Echenique es escribano de Gobierno. Su oficina está instalada en el mismo edificio
que Cerioni, a pasos de la Gobernación. Siendo el hombre que Rodríguez Saá elegió
para dar fe a los actos institucionales, ante el interés de T.I. desplegó un
amplio abanico de ofertas. Las instalaciones fabriles que mostró valían entre
25 y 60 millones. Esas cifras extraordinarias equivalían al monto que el supuesto
empresario ahorraría en la exención impositiva.Existe otro negocio y consiste
en permitirle a un empresario cambiar el rubro de su firma, un beneficio que
sólo pudo solicitarse en el 96. De esta manera, una empresa puede conseguir
instalar otra, aunque sea para otro producto, bajo el mismo Régimen de Promoción
Industrial, duplicando, en este caso, sus beneficios. Las prácticas fraudulentas
que engendró este sistema se siguen, así, desarrollando en terreno oficial:
la Casa de Gobierno de San Luis. Y todas las propuestas deben llevar la firma
del Gobernador, que termina avalando una estrategia para vulnerar la ley. El
dominio de "El Adolfo" o "El León" en la provincia es absoluto,
y el imperio que construyó en 17 años de gestión, un caso sin precedentes en
la historia argentina, parece inamovible.
Los protagonistas

• La organización
Adolfo Rodríguez SaáHace 17 años está al frente de la gobernación de San Luis.
Fue electo jefe de Estado provincial cinco veces consecutivas, un récord sin
precedentes en nuestro país. Ex funcionarios y actuales colaboradores de su
gobierno aseguraron que él debe avalar todas la operatorias de la provincia.
Ante T.I. dijo que las sospechas sobre él son infundadas y que la Justicia lo
sobreseyó en todos los casos en los que lo investigó por enriquecimiento ilícito.
Gustavo Cerioni Fue subsecretario de Industria y de Acción Social del gobierno
de Adolfo Rodríguez Saá. Fue uno de los ejecutores de la política de seducción,
desplegada por el gobernador, para atraer empresarios. En la actualidad se desempeña
en la Secretaría de Pequeña y Mediana Industria de la Presidencia."A mi
me encanta jugar con las normas, es una cosa que te tienta. (…) ¿Por qué San
Luis tiene más industrias que La Rioja, San Juan o Catamarca?. ¿Por qué está
bien posicionada? No. Hecha la ley, hecha la trampa. Entonces, cuando los negros
de Buenos Aires se daban cuenta, éste (Adolfo Rodríguez Saá) ya se la había
mandado a guardar".
Silvio ClosaOcupa un puesto estratégico en el Ministerio de Industria. También
es apoderado de la empresa que Gustavo Cerioni quiso venderle a los periodistas
encubiertos.
Roberto JudaEs el dueño de la empresa que Gustavo Cerioni intenta venderle a
los periodistas encubiertos. A la gente que trabaja con él le paga un peso la
hora, aunque invierte buenas sumas de dinero en contribuir con la caja negra
de la provincia."En San Luis, hasta ahora, todo lo que me dijeron que sale,
sale. Todo tiene un costo. La habilitación cada seis meses tiene un costo. Cuando
hay un evento hay que participar. Cuando hay una exposición hay que estar siempre.
Buscan algún 'manguito'".
Rafael Echenique Es el escribano del gobierno de San Luis. Fue el encargado
mostrarle a los supuestos compradores los diferentes galpones que estaban a
la venta."Este que te estoy mostrando…, hablando gubernamentalmente, 50
lucas… 50 lucas te lo saco. (…) ¿Es metalúrgica? Tengo una muy buena. Empresa
y galpón. Veinticinco palos te puede ser útil. Tengo otra química: 60 palos.
No es para cualquiera, no es para secos", le dice a los periodistas encubiertos
al calcular la cifra que el supuesto empresario puede ahorrar por no pagar impuestos.
Quién
es Adolfo Rodríguez Saá
Adolfo Rodríguez Saá nació hace 53 años en la provincia de San Luis. Estudió
abogacía, se casó y tuvo cinco hijos. A los 36 años asumió por primera vez como
gobernador, cargo que ocupa ininterrumpidamente hasta la fecha. Nació en Argentina
el 25 de julio de 1947 en la ciudad de San Luis, capital de la provincia del
mismo nombre. Es hijo de Carlos Juan Rodríguez Saá y Lilia Ester Paez Montero.
Proviene de una familia que marcó la historia política de la provincia de San
Luis desde mediados del siglo XVII. Si bien casi todas las generaciones de los
Rodríguez Saá actuaron en la vida pública, la herencia más directa fue de su
abuelo, el "Pampa" Adolfo Rodriguez Saá y de su tío abuelo, Ricardo
Rodríguez Saá. El primero fue gobernador de la provincia durante los años 1909
a 1912 y el segundo desde el año 1934 al 1938.Cursó sus estudios en la Escuela
"Juan Pascual Pringles" dependiente de la Universidad Nacional de
San Luis y egresó en 1966 como Maestro Normal Superior y Bachiller. Luego estudió
Derecho en la Universidad Nacional de Buenos Aires y en 1971 se recibió de abogado.
Durante los años 1972 y 1973 fue profesor de las cátedras de Sociología e Instrucción
Cívica en 5° año del bachillerato humanístico de la Escuela Normal Mixta "Juan
Pascual Pringles". A pesar de ejercer su profesión, realizó una vasta actividad
política. Con tan sólo 24 años se convirtió en apoderado del PJ provincial y
dos años después fue el diputado puntano más joven. A los 26 años se casó con
María Alicia Mazzarino, una joven proveniente de una familia humilde de Junín
que se dedicó a dar clases de inglés en la Universidad de San Luis. Con ella
tuvo cinco hijos: Feliciana, nacida el 16 de marzo de 1974, Mariana, nacida
el 11 de mayo de 1976, Agustina, nacida el 14 de julio de 1979, Adolfo, nacido
el 22 de enero de 1983 y Santiago, nacido el 10 de noviembre de 1985.Entre leyes
y pañales, continúo actuando en política. Así fue que durante los años 1976
y 1985 fue Congresal Provincial y entre 1983-1991 Congresal Nacional del Partido
Justicialista. A partir de 1987 hasta 1994 fue Consejero Nacional. En 1994 se
convirtió en Convencional Constituyente Nacional. Desde 1985 al 1995 fue el
Presidente del Partido Justicialista, Distrito San Luis. A partir de 1996 hasta
el 2000 es Vicepresidente Tercero del Partido Justicialista Nacional. Su mayor
logro político fue ejercer ininterrumpidamente el cargo de gobernador de la
provincia de San Luis desde el 10 de diciembre 1983 hasta la fecha. Hecho histórico
y sin precedentes en la República Argentina.
Perfil de un caudillo
Adolfo Rodríguez Saá maneja la provincia de San Luis desde hace 17 años. La
gente lo llama "el Adolfo", sus amigos le dicen "el león".
Desde el 10 de diciembre de 1983 hasta la fecha ha sido elegido Gobernador.
Sin embargo, tras casi dos décadas, las protestas golpean el liderazgo de este
emperador feudal.En 1982, Orlando Britos, el hombre que marcaba candidaturas
y trazaba estrategias en el PJ puntano, le ofreció al joven abogado Adolfo Rodríguez
Saá la candidatura a gobernador para los comicios que se acercaban. "Compañeros,
ya tenemos al futuro gobernador", comunicó Oraldo Britos a un grupo de
militantes justicialistas que lo esperaba en la calle, frente al estudio de
Adolfo Rodríguez Saá. Con una imagen de hombre seguro y capaz, y una sonrisa
pintada de oreja a oreja, Rodríguez Saá logró cinco mandatos consecutivos como
gobernador de San Luis, un hecho sin precedentes en la historia argentina. Pudo
ser indefinidamente reelecto, desde 1983 hasta hoy, gracias a una reforma constitucional
en 1987. Junto a su hermano menor Alberto, actual senador nacional, construyó
un poder con pocos límites en la provincia de San Luis.Carlos, el padre de los
hermanos Rodríguez Saá, había sido secretario electoral y jefe de Policía, pero
fue del abuelo Adolfo y del tío abuelo Ricardo de quienes recibieron la mayor
influencia política. El "Pampa" Adolfo había sido gobernador de la
provincia desde 1909 a 1912 y Ricardo Rodriguez Saá ocupó el mismo cargo en
la llamada "década infame" de los años 30, por el Partido Demócrata
Liberal. Adolfo y Alberto absorbieron durante muchos años ese conservadurismo
familiar hasta que en 1972, inesperadamente, se proclamaron peronistas y combativos.
En 1973, con tan sólo 26 años, Adolfo sería diputado provincial.Durante los
años de la dictadura militar, entre 1976 y 1983, desaparecieron de la superficie
política. Recién en 1982 Oraldo Britos los puso otra vez en órbita cuando le
ofreció a Adolfo la candidatura a la gobernación de la provincia de San Luis.Nació
así el "adolfismo", vertiente del peronismo puntano que durante 17
años se expandió sumando adhesiones gracias a un discurso un tanto demagógico
y una política con tintes paternalistas. En la última campaña electoral repartió
60 mil gallinas ponedoras para ganar votantes.La permanencia en el poder de
Adolfo Rodríguez Saá se debe en parte a que no sólo maneja los tres poderes
del Estado sino que también es amo y señor de la prensa. Miembros de su familia
manejan los principales medios de comunicación: el Diario de la República es
dirigido por su hermana Zulema; el diario La Opinión está en manos de otro pariente;
Canal 13, el único canal de aire, es estatal; FM Lafinur es dirigida por su
ex cuñada y ex diputada nacional, Antonia "La Tona" de Rodríguez Saá;
las dos empresas de canales de cable están en manos de gente amiga.. Adolfo
Rodríguez Saá ha manejado una provincia por casi dos décadas, a pesar de los
escándalos en los que se ha visto envuelto y de las acusaciones sobre "feudalismo
corrupto" y enriquecimiento ilícito que recaen sobre él y su familia. Gran
parte de la adhesión que mantiene en el electorado desde el 83, se afirma en
la radicación de fábricas en la provincia favorecidas por la ley de Promoción
Industrial, en la construcción de más de 30 mil viviendas que la gente paga
en interminables cuotas de entre 60 y 90 pesos y de su hábil política negociadora
con el poder ejecutivo nacional, tarea que desempeñó su hermano Alberto en la
Cámara del Senado Nacional. Según las propias palabras de Adolfo "para
gobernar cuarenta años una provincia hay que hacerlo con la familia y los amigos".Un
año atrás, Adolfo Rodríguez Saá soñó con la Presidencia de la Nación, lanzándose
como pre-candidato del PJ para renunciar rápidamente después de haber gastado
un presupuesto generoso en afiches y spots publicitarios. Aunque sigue soñando
con destinos nacionales, su poder comenzó a quebrarse en los últimos comicios
provinciales, cuando retuvo la gobernación con lo justo y perdió la capital
puntana ante un ex aliado político. Para ganar por otros medios ese distrito,
es que ahora impulsa una idea de su hermano Alberto para dividir el municipio
en cuatro, creando tres nuevas comunas con sus intendentes. Su rival, el intendente
Ponce, vería reducido su poder a la zona céntrica de la ciudad y su presupuesto,
a una cuarta parte del actual. El efecto de esta propuesta, que intentó aprobar
sin consultas y rápidamente gracias a su dominio de las dos cámaras legislativas,
fue el levantamiento de miles de puntanos que están en desacuerdo con la división
de la capital. Las piedras lanzadas contra la Legislatura de esta provincia
sacudieron como nunca el andamiaje político del gobernador Adolfo Rodríguez
Saá. Con este episodio se vislumbran las grietas que comienzan a aparecer en
un poder que ya lleva 17 años de mandato ininterrumpido. Pareciera que cierto
hartazgo social surge ante la imagen de un caudillo acostumbrado a mandar.
Los
escándalos de Rodríguez Saá
El Gobernador se vio envuelto en un secuestro con video de tintes pornográficos
incluido. Firmó transferencias de medio millón de pesos para entidades que él
y su familia presiden. Y las declaraciones de su hermano quebraron las relaciones
con la Iglesia.Lo que le sucedió al Gobernador de San Luis ese jueves por la
noche aún sigue siendo un misterio. A fines de octubre de 1993, Adolfo Rodríguez
Saá denunció haber sido secuestrado mientras estaba con su funcionaria y amante
Esther "La Turca" Sesín, el 21 de ese mes, en un hotel alojamiento
puntano llamado "Y... no C". En aquella oportunidad, Rodríguez Saá
dijo haber sido obligado por sus secuestradores a participar de un video degradante,
mientras era vejado por los delincuentes. También se habló de drogas, esposas
y otros elementos, pero la realidad nunca quedó del todo clara. Este episodio
siguió dando pie a múltiples lecturas sobre presuntas venganzas u operaciones
armadas en las que el Gobernador variaba alternativamente en los papeles de
victimario y víctima. Luego de ese incidente, San Luis vio construir la que
pasó a llamarse la "Casa del Perdón", una fastuosa residencia amurallada,
con salida a dos calles y ubicada a pocas cuadras del centro, que el Gobernador
construyó para su mujer, con la que siguió formalmente casado.Su romance con
los votantes tampoco fue alterado por esa infidelidad. Incluso, una de sus parientes
mujeres le echó la culpa por el desliz amoroso al propio General San Martín,
"que obliga a los hombres puntanos a cumplir con más de una mujer"
desde que se llevó buena parte de la población masculina para integrar el Ejército
de los Andes. Sin embargo, la infidelidad parece ser un tema preferido por los
Rodríguez Saá, su hermano Alberto, a la vez, senador nacional con desahogos
de poeta, escribió una "Cantata trágica de la muerte de Pringles"
para este Coronel, máximo héroe puntano, en la que le hizo aparecer una amante,
personaje no registrado por la historiografía oficial de la provincia.No conformes
con lo sucedido, los hermanos Rodríguez Saá siguieron haciendo de las suyas.
Fiel a su estilo, Alberto Rodríguez Saá difundió por radio su ateísmo y, con
aire borgeano, definió a la Biblia como "un libro de ciencia ficción".
A partir de allí, las relaciones con el Arzobispado provincial quedaron, obviamente,
resquebrajadas.Hace menos de un mes, el 11 de octubre, el Gobernador autorizó
la transferencia de algo más de medio millón de pesos a tres fundaciones que
presiden él mismo, su hermano y su esposa.La información salió publicada en
el Boletín Oficial de la provincia, en los decretos mediante los cuales el Ejecutivo
puntano cedió 503 mil pesos a estas tres organizaciones no gubernamentales.Así,
se entregaron 217 mil pesos a la Fundación de Investigación Social Argentino-latinoamericana
(FISAL), que preside el propio Adolfo Rodríguez Saá.El Estado puntano también
benefició al hermano del Mandatario, Alberto Rodríguez Saá, quien recibió 94
mil pesos para su Instituto de Ciencia y Cultura El Diario.De acuerdo con el
decreto, firmado meses atrás estableciendo esa transferencia de dinero, según
publicó también el Boletín Oficial, el monto fue destinado a la gira y puesta
en escena de la "Cantata trágica de la muerte de Pringles".Finalmente,
el Gobierno de San Luis estableció un convenio con la Fundación de Acción Social
(FAS), que preside María Alicia Mazzarino de Rodríguez Saá, esposa del Gobernador.
De esta manera, se concedió a la fundación de la primera dama provincial 192
mil pesos, destinados a un Programa de Desarrollo Juvenil. Las repercusiones
no tardaron en llegar y varios frentes opositores hicieron sentir su desacuerdo
con estas transferencias por demás dudosas.
El imperio de los Rodríguez Saá
Cuando accedieron al poder en 1983, los Rodríguez Saá tenían un patrimonio típico
de clase media, 17 años de gobierno después, sus bienes alcanzan valores millonarios.Cuando
llegó a la gobernación en 1983, Adolfo Rodríguez Saá declaró tener el patrimonio
propio de un representante de la clase media, casi tan humilde como el de su
hermano Alberto, quien hoy también es sospechado de ser dueño de un patrimonio
millonario. En 1990 fue acusado formalmente de enriquecimiento ilícito, sin
que la Justicia puntana pudiera encontrar delitos en su contra. La acusación
fue firmada por sus actuales opositores, el diputado aliancista Juan José Laborda
Ibarra y el secretario de Hacienda de la Municipalidad de San Luis, Arturo Petrino.
La denuncia incluía datos curiosos, como la compra de seis autos cero kilómetro
al contado y en muy pocos días en una misma concesionaria de San Luis. Rodríguez
Saá tendría casas, autos último modelo, una residencia soñada en un cerro de
Las Chacras, cerca de la capital, reales o imaginadas empresas y propiedades
en el exterior y presuntos capitales obtenidos de supuestas coimas a las empresas
que se radicaron en la provincia.Según el intendente capitalino, Carlos Ponce,
ex peronista y ahora su principal opositor, "Rodríguez Saá tiene la fortuna
política más grande del país". Para Elías Taurant, un ex miembro del Tribunal
Superior que fue obligado a renunciar, "su fortuna ranquea entre las más
altas a nivel sudamericano". A Petrino le sorprende "que para mostrar
su enriquecimiento ilícito sólo hablen de sus casas, que son lo menos significativo
económicamente". El concejal aliancista Hugo Seitúa menciona que las empresas
que se radicaron en la provincia "debieron pagar retornos del 10 por ciento"
y que "no alcanzaría la imaginación para ver todo lo que se podría haber
hecho con ese porcentaje, que en 17 años de gobierno, a 40 ó 50 millones por
año, es de unos 800 millones que se 'perdieron'".Hasta ahora, el Gobernador
saltó todas las vallas que le pusieron y el año pasado soñó con el sillón de
Rivadavia, lanzándose como pre-candidato para renunciar rápidamente después
de haber gastado un presupuesto generoso en afiches y spots.Se sabe que Rodríguez
Saá vive alternativamente en dos propiedades suntuosas. En el centro su casa
tiene 1240 metros cuadrados y cuesta un millón de pesos. En las afueras de San
Luis, sobre el cerro, tiene una chacra de 34 hectáreas con parque, pileta, dique
propio y helipuerto. La fortaleza vale 2 millones de pesos; sin embargo, el
Estado provincial la valuó en 5 mil pesos y paga 10 pesos de impuesto inmobiliario
cada dos meses.Pero esta no es la única imputación que pesa en su contra. También
fue acusado del vaciamiento del banco provincial por un grupo de legisladores
opositores, quienes lo denunciaron ante la Procuraduría de San Luis para que
explique cómo multiplicó su patrimonio desde que asumió por primera vez el cargo,
el 10 de diciembre de 1983. Entre otras cuestiones, quieren saber el origen
de los fondos con que su esposa, Alicia Mazzarino, compró una mansión de cuatro
plantas, de 800 metros cuadrados, tasada en 1.200.000 pesos, cuando en 1983,
antes de asumir como Gobernador, declaró bajo juramento que tenía una casa hipotecada
y dos autos usados, un Volkswagen rural y un Renault 12. Su hermano Alberto
también fue acusado de enriquecimiento ilícito. Al asumir su cargo de senador
declaró una única propiedad, mientras que hoy, sería dueño, junto con Adolfo
de varias propiedades en Capital Federal y Punta del Este. Además, serían propietarioos
de un diario, "El diario de la República" -el ex "Diario de San
Luis", comprado por Alberto, que monopoliza la publicidad oficial. Según
fuentes locales, los Rodríguez Saá y sus esposas habrían comprado una gran cantidad
de automóviles cero km. en 1988. Adolfo, aparte de la mansión en donde vive,
tendría varias propiedades más y Alberto optó por una fortaleza en un campo
de El Durazno.Por otra parte, la oposición denuncia que el Poder Judicial se
encuentra en evidente dependencia del Ejecutivo provincial. Carlos Sergenese,
presidente del Superior Tribunal y del Jurado de Enjuiciamiento fue el abogado
de Adolfo Rodríguez Saá en un pleito judicial contra el diario "La Razón".
Además fue ex subsecretario de Hacienda; ex ministro de Gobierno; ex presidente
- interventor del Banco de la Provincia de San Luis; ex interventor del Centro
de Jubilados de la Provincia; ex director de Rentas; y ex interventor de Hidronor.
A pesar de que ya lo hicieron todos sus colegas de la Cámara Alta, los senadores
del PJ de San Luis Alberto Rodríguez Saá y Carlos Sergnese siguen negándose
a difundir sus declaraciones juradas de bienes. El diputado de la Alianza de
San Luis, Juan José Laborda Ibarra, lo denunció por supuesto enriquecimiento
ilícito y afirmó que tendría bienes por 22 millones de pesos.Según la acusación,
Alberto Rodríguez Saá pasó de tener una casa y dos vehículos usados en 1983,
a poseer actualmente 25 inmuebles y participación accionaria en sociedades anónimas.Laborda
se pregunta cómo hizo el senador con un "único" ingreso como legislador
de unos 5 mil pesos mensuales, para comprar directamente o a través de testaferros
esos 25 inmuebles que incluyen un edificio ubicado en Rivadavia y Pedernera,
donde está instalada una réplica de un casino de Las Vegas con Estatua de la
Libertad incluida, valuado en 1 millón de pesos; una vivienda en la calle Lavalle,
donde tiene una cancha de básquet propia y que rondaría los 400 mil; el Palacio
Mollo tasado en 700 mil pesos; una vivienda en la calle Junín, donde funciona
la Fundación de Investigación Social Argentino-Latinoamericana (70 mil); la
ex hostería de Merlo adquirida a la provincia mediante remate público (400 mil);
por 250 mil pesos habrían adquirido la ex hostería provincial de Balde; por
700 mil, la Hostería de Cruz de Piedra; los Campos en el Durazno, de más de
1.000 hectáreas, con un casco histórico les habrían costado 1.500.000.Además,
la denuncia también afirma que Rodríguez Saá sería el propietario en Buenos
Aires de varios departamentos, uno ubicado en Libertad al 1200, cuyo valor llega
al millón de pesos. En Uruguay, tendrían un departamento en el edificio El Torreón
de Punta del Este, tasado en otro millón de dólares. Sin contar los varios vehículos,
entre ellos, un BMW 1999 valuados en 200 mil dólares en total.Para el delito
de enriquecimiento ilícito, el Código Penal establece que se invierte la carga
de la prueba; es decir que los Rodríguez Saá deberían demostrar con qué ingresos
lícitos aumentó su patrimonio desde el 83 hasta la fecha.
Rodríguez Saá, un apellido con historia
Rodríguez Saá es sinónimo de caudillo en la provincia de San Luis. Los antepasados
del actual gobernador marcaron la historia política de la región desde mediados
del siglo XVII y casi todas las generaciones de la familia se desarrollaron
en la vida pública. El puesto de gobernador fue ocupado nueve veces por distintos
Rodríguez Saá. Sin embargo, desde la década del 30 hasta 1983 la familia estuvo
apartada del poder. El último que ocupó ese cargo fue Ricardo en 1934, hasta
que en 1983 Adolfo llegó al poder de la provincia y continuó con la tradición
familiar.La primera persona en llevar el apellido compuesto Rodríguez Saá nació
en San Luis a mediados del siglo XIX, cuando el comerciante José Elías Rodríguez,
descendiente de un granadero del general San Martín, se casó con Feliciana Saá.
La historia a ella no la favorecía, ya que su tío Juan había encabezado una
rebelión federal en 1840 y terminó refugiado entre los indios, a quienes acaudilló
y con los cuales se ganó el seudónimo de Lanza Seca por su ferocidad. Años más
tarde, en 1860, Juan Saá fue gobernador de San Luis y se convirtió en el primero
de la familia en llegar a las altas esferas políticas. Para ese entonces, el
país se hallaba dividido en dos estados: Buenos Aires y la Confederación Argentina.
En 1861, Saá fusiló a Antonio Aberastain -gobernador de San Juan en ese entonces
y entrañable amigo de Domingo Faustino Sarmiento- porque mediante un golpe militar
había instalado en la provincia sanjuanina una política favorable a los intereses
del Estado de Buenos Aires y en detrimento de la Confederación Argentina. A
raíz del fusilamiento, el mismo año, se produjo un enfrentamiento que terminó
con la victoria de Bartolomé Mitre, líder de Buenos Aires, sobre Justo José
de Urquiza en la batalla de Pavón. A partir de entonces, Mitre pasó a ser el
presidente de una República Argentina totalmente unificada.La repercusión de
este acontecimiento fue inmediata en San Luis y Juan Saá tuvo que exiliarse,
pero esto no significó el fin de su carrera de caudillo. En 1866 volvió para
dirigir -junto a su hermano Felipe, también nombrado gobernador- una sublevación
en la provincia de San Luis contra el gobierno de Mitre, aprovechando hábilmente
que el ejército nacional peleaba en la guerra del Paraguay (1865-70). Sin embargo,
a pesar de un éxito inicial, fue derrotado por el general Paunero en 1867. A
partir de entonces, el caudillo se retiró de la vida pública. Los Saá retornaron
a las altas esferas políticas con Teófilo, que derrocó, en 1893, a Jacinto Videla
Poblet, que tenía la legislatura provincial copada por un gran número de sus
familiares.Pero la primera persona en la historia política de San Luis que llevó
el apellido compuesto Rodríguez Saá fue "el Pampa"Adolfo, abuelo del
actual Gobernador, cuando en 1909 se consagró gobernador de la provincia. Desde
mediados de la década del 30, cuando Ricardo se apartó de la vida política,
la dinastía de los Rodríguez Saá vivió alejada del poder. Pero el 10 de diciembre
de 1983, con la asunción de Adolfo, el actual gobernador, la familia de apellido
compuesto vio cómo los deseos de sus antepasados se hacían realidad y se continuaba
con una tradición acuñada hace casi dos siglos.
El Régimen de Promoción Industrial
___Posteado Américo (alias)
NOTAS DE SEPRIN:
VIDEOS DE TELENOCHE OCULTOS SOBRE SAA:
http://www.seprin.com/menu/notas76.htm