Este libro fue bajado de Internet. Esta Publicado.-Seria un Libro Agotado y además un Libro que la SIDE compró todas sus ediciones: Versiones oscuras dicen que están en 25 mayo 11 en un sótano húmedo... son sólo versiones. El autor afirma que aún  a pesar de haber sido un  éxito, ninguna editorial lo quiso publicar nuevamente .-Es Un libro muy polémico, que une a Personajes del Poder anterior y actual.

 

Por "Christian E. Sanz" Y Prologo de Juan Salinas

 

"LA LARGA SOMBRA DE YABRAN"

 

 

 

 

 

 

Contenido:

 

-Prólogo: Los misterios de Tío Al Yabrán ("Christian E. Sanz"-

Cap I. ”RAICES DEL PODER”

-Las raíces crecen bajo tierra

-Hogar, dulce bunker

-Mis hijos naturales: legítimos y putativos

-Amistad: divino tesoro

-El señor de los anillos

-La perinola: toma todo

-Siempre fuimos compañeros

-El juego de la OCA

-Pasaporte a la aventura

-Los Invasores

-Los superagentes no se rompen

-Donde las águilas se atreven

 

-Cap II. ”COMPRAR LA LEY”

-Duro de votar

-El valor de la ley

-A Cavallo regalado

-Segundas partes nuncas son buenas

-Imagen de radio

-Nosotros, que nos quisimos tanto

 

-Cap. III. “LA VERDADERA ADUANA PARALELA..”

-Su atención por favor!

-Perdiendo el control

-Depósitos a plazo fijo

-No hay nada más lindo que la familia unida

-Amigos son los amigos

-Zona franco

-Gran negocio Gran

-Los tres mosqueteros

-Preguntas sin respuestas

-Bailar pegados

-Conflictos de exportación

 

-Cap IV. “ATENTADOS Y LA GUARDIA IMPERIAL”

-Ejército en las sombras

-La Pesada

-Zaprám rima con Yabrán

-La cuadratura del círculo

-Más allá de la frontera

-Conexiones peligrosas

-Atentados: la aventura del hombre

-Sorpresa y media

-No hay dos sin tres

-El cartero dispara dos veces

-Durmiendo con el enemigo

-La procesión también va por dentro

 

-Cap V. “DROGAS”

-Blancas encomiendas

-El condor pasa

-Conservando la “línea”

-El primero te lo regalan...

-La madre patria: Conexión España

-Buenos muchachos

-Mercasur

 

-Cap VI. “LA MAFIA”

-El primer mundo

-Argentinísima

-Basura de negocios

-Cuando un amigo se va

-Camino al cielo

-La boca del pez

-Mambrú se fue a la guerra

-Gente que busca gente

 

-Cap VII. “EL GRUPO”

-Lo que el viento se llevó

-Lazos de sangre

 

-Cap VIII. “SECRETOS COMPARTIDOS”

-La fuerza del cariño

-Porque es un buen compañero...!

-Enemigos íntimos

-No va más!

 

-Cap IX. “AHORA, MULTINACIONALES”

-Entrevista con un vampiro

-El correo del zar

-El fantasma de Canterville

-Duda cartesiana

-Unidos o dominados

-Sintonía de amor

 

-Cap X. “TRAICION AL AMANECER”

-La fiesta inolvidable

-Crimen por encargo

-Testigo indiscreto

-Los sospechosos de siempre

-Al final del camino

-Historia universal de la infamia

-Otra vuelta de tuerca

-El amor en tiempos de cólera

-La sociedad de los poetas muertos

 

-Cap XI. “EL PRINCIPIO DEL FIN…”

-Dios los cría...

-Somos mucho más que dos

-El fierecillo domado

-A modo de final...

 

-Cap. XII. “MUERTO AL LLEGAR”

-Sinfonía inconclusa: Hipótesis sobre una muerte

-Bibliografía

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PROLOGO

 

Los misterios del Tío Al Yabran

 

La única diferencia sustancial entre Alfredo Enrique Nallib Yabrán y otros empresarios que se

enriquecieron vertiginosamente en el curso de una década, durante los oscuros “años de plomo”

de la última dictadura, fue su sistemático recurrir a la violencia como última ratio.

Lejos del estereotipo del gánster que suelen pintar el cine y la televisión, fue en este sentido como

en los demás, un administrador cuidadoso. El primer misterio del Tío “Al Yobrán” (como

pronuncia su apellido Monzer al Kassar, oriundo del mismo pueblo de sus padres pero nacido en

un hogar de las clases altas) es el garrafal error de apreciación que a todas luces constituyó el

asesinato de José Luis Cabezas. ¿El crímen de Cabezas se explica por la borrachera de la

impunidad o Yabrán jamás decidió asesinarlo y alguién se montó en su evidente deseo de darle

una lección y le cantó Jaque Mate?

Lo cierto es que su destino pudo haber sido otro de no mediar este crímen, en el cual no cabe

duda que estuvieron implicados sus custodios. Cuando Cabezas fue secuestrado y asesinado,

Yabrán venía ganándole la partida a su archirrival, Domingo Cavallo, el ministro de Economía del

mismo Gobierno que lo tenía como socio en las sombras y principal financista.

Dentro del sistema, Cavallo es la antítesis de Yabrán. La horma de su zapato. Mientras aquél

quiere reformar el Estado y no ve otro camino que compatibilizar los usos y costumbres

nacionales con el baremo de los países industrializados, a fin de agregar a la Argentina a este

bloque de cualquier modo, aunque más no sea con el estatus de Nueva Zelanda, Yabrán creía a pie

juntillas en los valores del sistema tal como éstos fueron siempre se aplicaron en Argentina: para

triunfar hay que ser amigo del juez y sobre todo, correr con el caballo del comisario.

Como Pablo Escobar, Yabrán quizá pensara que lo perseguían por haber pasado con rapidez y

eficiencia de ser, como aquél, un humilde ladrón de lápidas a un brillante empresario de

inversiones de riesgo. Que no le permitían triunfar personalmente porque triunfos como el suyo

suelen ser familiares: el resultado de los afanes de dos o tres generaciones. Que lo envidiaban

porque había triunfado.

Cuando Cavallo reparó en que tras las elecciones de 1995 y la sospechosa muerte de su hijo,

Menem se había inclinado decidida y definitivamente en favor de su enemigo; cuando comenzó a

sospechar que todas sus conversaciones eran grabadas y se dió cuenta que no podía confiar en los

policías que lo custodiaban, sintiéndose acorralado, arremetió contra Yabrán como un toro en la

arena de la Cámara de Diputados, donde lo hizo objeto de sus embates durante once horas

seguidas. Allí lo estigmatizó como jefe de “una mafia enquistada en el poder” y obligó a Menem,

primero a farfullar que no conocía de mafias y, después, a enmudecer.

Desde entonces, Cavallo fue considerado -por el Gobierno que integraba- un traidor a una ley no

escrita y se desató una guerra apenas asordinada por el temor a una fuga masiva de capitales. Pero

cuando Cabezas murió, el eje Menem-Yabrán parecía tener ganada la partida: era Cavallo, no

Yabrán, quién estaba cerca de la cárcel.

Cabezas y el momento y lugar en que fue asesinado constituían el denso centro de demasiadas

encrucijadas. Y demasiados procuraron sacar alguna tajada que los beneficiara, hasta el punto de

que el testamento político de Yabrán, la solicitada que tenía preparada para su publicación en

Clarín, cuando decidió que antes que verse preso, mejor era volarse la tapa de los sesos, se

lamenta de que la muerte de Cabezas hubiera sido utilizada por “unos y otros” para tapar

crímenes aún más horrendos, como “el bombardeo de la AMIA”. Yabrán sabía de qué hablaba,

porque toda su organización hizo lo imposible porque no se avanzara más allá de la superficie en

la tarea de identificar a los asesinos de 86 personas, entre connacionales y bolivianos.

Para comenzar, Cabezas estaba a metros de la casa veraniega de Duhalde y su cadaver

carbonizado y humeante fue previsiblemente visto por el gobernador cuando, a eso de las siete de

la mañana, pasó por aquél camino generalmente desierto para ir a pescar a una laguna.

Duhalde se creía el futuro Presidente y se había atrevido a cortar relaciones con Yabrán y a

obstaculizar el propósito de éste de construir una segunda Pinamar (hasta el advenimiento del

menemismo el principal refugio de clases pudientes que rehuían a la exposición pública) en torno

a un puerto deportivo.

Para continuar, para seguir, Cabezas acababa de salir de la fiesta del principal socio-competidor

de Yabrán, el “capitán” Oscar Andreani, de quién era amigo desde que se había convertido en el

fotógrafo de sus hijos. Andreani lo recibía en la cocina y tomaba mate con él. Estaba muy

conmovido desde que, no hacía dos meses atrás, había salvado la vida por estar a pared de por

medio de una impresionante balacera. Fue cuando la sede de su empresa, en Avellaneda, fue

blanco del asalto más cruento de los anales de la historia policial de la Argentina, con el saldo de

una decena de muertos: todos los asaltantes, el principal testigo y dos policías.

A Andreani, que se imaginaba tratando a Yabrán como a un par una vez que su amigo Duhalde

fuera presidente, muchas cosas de ese asalto no le cerraban: el jefe de los policías, por ejemplo,

había sido el comisario Mario Rodríguez, alías Chorizo, un experto en “ratoneras” al que se le

atribuían más de cien muertos. Las ratoneras son emboscadas. Es necesario que haya un buchón

entre los asaltantes, y la carencia de éstos se suple “embalando” rateros para que peguen el salto y

se animen a acometer asaltos a mano armada, algo que se logra ofreciéndoles el “dato”, algunos

gramos de cocaína y, en ocasiones, hasta las armas.

De ahí lo de ratoneras: trampas para cazar rateros. Lugares donde los gatos-policías esperan

emboscados. Hay variantes: fusilarlos cuando se aprestan a consumar el asalto o, la más utilizada,

esperar a que lo cometan. En ambos casos, siempre uno de los asaltantes logra huir: es el

confidente.

Y en el segundo, casi de cajón que será acusado de haber huído con el dinero, que nunca aparece.

En estas emboscadas no hay heridos. Los malvivientes no leen los diarios y acuden una y otra vez

a las mismas ratoneras. Y son muy cabezones, de otra manera no se explicaría que siempre

mueran de uno o dos tiros en la cabeza. Por lo que nadie puede narrar la génesis del asalto, ni

decir el nombre del traidor.

Pero en ocasión del asalto a Andreani también murieron dos policías, uno de ellos oficial y con un

balazo dado por detrás. ¿Qué había pasado?

Andreani dudaba: el Chorizo Rodríguez era señalado en voz baja como uno de los muchos

comisarios mensualizados por Yabrán. Y Rodríguez tenía sendos primos, también comisarios, al

frente de las comisarias de Villa Gessell y Pinamar, eje durante ese verano y los anteriores de un

intenso tráfico de cocaína.

El primo de Pinamar, Alberto Gómez, alías El Paisano o La Liebre, era un lacayo de Yabrán. Sin

embargo, por alguna razón, Cabezas confiaba en él, lo visitaba en la comisaría y comía asados

con el comisario en la casa de su suegro.

Casado con una chica del lugar y conocedor de las entretelas de una ciudad que en invierno

apenas supera las siete mil almas, Cabezas estaba obsesionado con Yabrán. Había diseñado

cuidadosamente el operativo en el que se tomó al empresario que no tenía rostro una primera serie

de fotos, y había seguido luego detrás de su rastro como un perro de presa. Estaba convencido de

que Yabrán era más poderoso que el propio Presidente y le resultaba obvio que en Pinamar se

estaba blanqueando dinero sucio a raudales. También tenía motivos para sospechar que entre

todo aquello y el virtual monopolio de la cocaína por la policía bonaerense, había un hilo

conductor.

Acuciado por su instinto y por la redacción del semanario para el que trabajaba, Noticias,

Cabezas buscaba con ahínco sorprender a Yabrán con una amante, y también se había interesado

en una sospechosísima saga de robos a las casas de Pinamar. Robos cometidos por rateros a

sueldo de policías que a su vez eran subordinados de La Liebre y del Chorizo... quien a su vez era

íntimo del principal barón del duhaldismo y protector de una red de dealers: pequeños traficantes

que operaban en la zona.

Los policías que empleaban a los “escruchantes” de mansiones eran los mismos que no hacía un

año habían iniciado una feroz ofensiva contra Diego Maradona y su manager, sospechado de ser

el dealer y proveedor de mujeres de algunos íntimos del Presidente.

Algunos amigos del manager habían comenzado artesanalmente a introducir una nueva droga de

diseño: el Extasis, lo que desafiaba a los monopolizadores de la distribución de la más telúrica

cocaína. La ofensiva judicial y policial materializada en el “Operativo Cielorraso”, llamado así

porque su principal objetivo se encontraba junto al “techo”, fue diluyéndose tras sus éxitos

iniciales. Quienes la habían lanzado, creían contar con el respaldo de Duhalde, pero éste se había

desmarcado, privándolos de protección.

¿Fue el asesinato de Cabezas una venganza? Y si así lo fue ¿De quién? ¿De Yabrán? ¿De la

policía? ¿De ambos? ¿O de algún poder multinacional interesado en sacar de escena a Yabrán?

Lo único claro como el agua fue que la guardia de corps de Yabrán y policías bonaerenses

participaron del asesinato.

Expuesto a la luz pública, Yabrán comenzó a desmenuzarse como un vampiro en el Sahara, a

pesar de la solidaridad que le demostró públicamente el Gobierno.

Yabrán exigió y obtuvo que lo recibieran en la Casa Rosada para recibir públicamente sus quejas.

Y aunque Menem hizo trabajar de chambelán al coordinador de sus ministros que le puso cara y

oídos, la soleada escena constituyó una de las postales más alucinantes de la época. Millones de

argentinos descubrieron brutalmente en esa escena que no era Menem el jefe de Yabrán: ambos

tenían poderes complementarios y equivalentes, y que gran parte de sus negocios comunes

permanecían en la sombra.

Después, sin solución de continuidad, vino la caída. Fue con el primero de los dos golpes

demoledores con que Duhalde resucitó de entre los muertos y acotó el poder de Menem: la

confesión de la mujer del principal asesino material de Cabezas, el policía Prellezo, de que éste

trabajaba para Yabrán.

Tras recibir el golpe del knocout, Yabrán tardó algo, demasiado, en comprender cabalmente que

había sido puesto fuera de combate. Traicionado y abandonado por parte de sus pretores,

amenazado para que no abriera la boca, un Yabrán al que habían persuadido de poner a nombre

de otros o vendido las empresas que nunca tuvo a su nombre ni había reconocido, seguía

confiando en sus amigos. Hasta que al llegar aquella partida de policías a la estancia en la que se

ocultaba, comprendió que estaba perdido. Las amenazas habían sido claras: su familia sufriría las

consecuencias. Y él no podía imaginarse amedrentado en una celda, temiendo cada día el

momento de la ducha. Y tampoco podía imaginarse sucio, ni sufriendo humillado. Por lo que

puso drástico fin a su carrera, evitándolas.

De la misma manera en la que su nombre e imagen habían irrumpido en los medios,

monopolizando sus portadas, de repente desapareció, dejando decenas de interrogantes sin

respuesta.

Para empezar, ¿quién era realmente Yabrán? Podríamos decir que fue nuestro Al Capone, aún

más grande que el original a pesar de tomarse escrupulosamente en cuenta las muy distintas

escalas de los Estados Unidos y la Argentina.

Ambos se especializaron en la formación de oligopolios y en la fijación de precios de una variada

gama de servicios. Ambos sobornaron a políticos, gobernantes, policías y guardiacárceles (aunque

El Turco aventajó a Caracortada al penetrar profundamente en las fuerzas armadas) y ambos

fueron decididos enemigos de cualquier sindicato u organización que no pudieran controlar.

Capone creció gracias a la Ley Seca, como los Broffman y los Kennedy. Yabrán creció durante la

dictadura, como los Bulgheroni y los Macri, pero también los Fortabat y Soldati. Capone “fue el

primero en utilizar el camión, el teléfono y la metralleta para unificar el crimen”, destacó Andrew

Sinclair al prologar la ilustrativa biografía del gángster de Chicago que escribió F.D. Pasley.

Yabrán fue el primero en utilizar los camiones transportadores de caudales, las sacas de correo y

las armas de fuego” para hacer lo propio. Y si “Capone había conseguido posiciones importantes

en los negocios de comunicaciones y limpieza”, Yabrán ejercía su control sobre el mercado de las

agencias de seguridad ofreciéndole un segundo empleo a policías, gendarmes, guardiacárceles y

suboficiales de las fuerzas armadas, mientras conchababa a sus mujeres en sus empresas de

limpieza.

A los comisarios de más rango también les conseguía trabajos bien remunerados, al servicio de

políticos amigos o en sus propias empresas, que se habían extendido hasta los canales de cable.

Yabrán fue mucho menos sanguinario que Capone, pero también fue mucho más eficiente en

utilizar la violencia potencial, aleccionadora y disuasora. Lo hizo tras asimilar el fracaso de las

mafias rosarinas de los años 20 y de constatar el fracaso de la Camorra, la N’drangheta y la Cosa

Nostra en hacer pie en estas playas en los últimos treinta años. Y de escuchar el rezongo de sus

hombres por encontrar que todos los negocios ilegales se encontraban férreamente controlados

por el aparato de seguridad del Estado.

Pero como no confiaba enteramente en los policías que pagaba, reclutó a su servicio a muchos de

los más conspicuos prebostes de los más eficientes campos de concentración y exterminio de la

historia americana.

Astutos, inteligentes, grandes organizadores, resueltos e insensibles, Capone y Yabrán quizá

hubieran podido hacerse ricos como decenas de ladrones de guante blanco y lavar el dinero

malhabido si no hubieran sido, como fueron, hijos de inmigrantes nacidos en los márgenes: en los

suburbios de Brooklyn el primero, y en un pequeño pueblo de Entre Ríos el segundo.

Ambos fueron generosos a la hora de recompensar favores y atenciones -como si rindieran tributo

a algún negado complejo de inferioridad- y modélicos padres y hombres de familia que respetaron

a ultranza los rústicos tabúes acuñados durante en sus infancias y fortalecidos, en el caso de

Yabrán por apotegmas tan educativos como “ojo por ojo y diente por diente” y “al enemigo, ni

justicia” y “el mejor enemigo es el enemigo muerto”.

Capone y Yabrán fueron por igual apolíticos y conservadores, decididos enemigos de cualquier

revuelta o desafío al orden establecido y amigos sinceros de jueces, policías y funcionarios

corruptos, y se consideraban a si mismos como auténticos hombres de negocios, aunque duros,

básicamente honestos, ya que eran los pocos que conservaban su palabra y pagaban sus deudas y

compromisos aunque no estuvieran escriturados en contratos.

A su modo de ver, todos hacían de una manera u otra lo mismo que ellos, sólo que lo ocultaban

detrás de una maraña de subterfugios leguleyos. La extorsión y el crímen no eran más que medios

para obtener metas socialmente glorificadas, anheladas no sólo por simple ansía de dinero, sino

por que consideraban que el Poder podría volverlos más que impunes: invulnerables. El Poder,

estaba para ellos más claro que el agua: borraraba cualquier pecado original.

No estaban tan errados, pues quizá sea verdad que es mayor crimen fundar un banco que

asaltarlo. Al menos la historia argentina demuestra que los que fundan y vacían bancos suelen ser

los mismos. Y aunque casi todo el mundo conoce bancos quebrados, casi nadie conoce banqueros

fundidos.

Yabrán apostó a la globalización, articulando sus negocios con otros grupos internacionales, pero

la globalización le pasó por encima, como a tantos otros emprendedores artesanos argentinos.

Es que lo suyo era demodée en un país que aspira a ser receptor de los fondos de capitales que

exigen a coro seguridad jurídica para sus inversiones. Esto es: que jueces y policías les garanticen

el retorno de sus ganancias, y no que deban necesariamente sobornarlos para lograr hacer lo que a

cualquiera con suficientes amigos en el Estado le corresponde por derecho propio.

A Yabrán, como a Capone, le faltó el charme suficiente para entremezclarse en los clubes, círculos

y entidades empresarias que, quizá, le hubieran permitido a sus hijos difuminar los orígenes de

una fortuna súbitamente amasada.

¿Era el jefe de una mafia argentina o apenas uno, el más notorio, de sus capos familiares? ¿Acaso

era el socio local de una vasta organización internacional?

Quizá fuera todas esas cosas a la vez, pero averiguar si sólo era el socio oculto del Poder local o de

uno internacional exige profundizar en varios temas. Por ejemplo en cómo YPF perdió mil

millones de dólares durante la dictadura. En cómo la autopista a Ezeiza costó casi la misma suma.

En de qué manera se destruyó el correo nacional. En cuál fue el desarrollo de la Logia Propaganda

Due de Licio Gelli, más allá de resonantes fichajes como los de Massera y Suárez Mason. Entre

otros.

También implica estudiar a fondo el desarrollo del Irangate, el negocio de los transportes de

caudales y del clearing bancario, el proyecto de construir el misil Cóndor II, los negocios con la

Fuerza Aérea y el control de los aeropuertos, las relaciones de Yabrán con Siria y otros países

árabes, su breve pasaje por Italia y los negocios encarados en España por su amigo Heberto Gut

Beltramo.

Y los de Jorge Antonio, de su maestro Diego Ibañez, y de Emir Yoma, el otro vértice del triángulo

criollo. Y medio centenar de atentados pequeños y medianos, desde el incendio de las sacas de un

correo privado, pasando por el “suicidio” del brigadier Etchegoyen, hasta llegar a las voladuras de

la embajada de Israel y la AMIA.

Y, sobre todo, el tráfico de armas y de drogas, desde la epoca del affaire Irán-contras hasta las

ventas a Bosnia y Croacia.

Pasaran cincuenta años y seguirán apareciendo libros que se interroguen sobre la figura de

Yabrán, que creció como un hongo entre las sombras en el mundo de la plata dulce y el auge de la

triangulación de armas, drogas y dinero, del mismo modo que Capone iluminado por los tableteos

de las metralletas Thompson en medio de una Ley Seca que permitía ganancias jamás inferiores al

ciento por ciento.

El libro de Franco Caviglia y Christian Sanz tiene el mérito de ser el primero y desbroza el camino

obligado que pronto recorrerán otros interesados en iluminar las zonas más oscuras de las últimas

décadas de historia nacional, una tarea impostergable para que Argentina se dote de una cultura

que le permita volver a ser, como alguna vez prometió ser, un crisol de razas: el espejo donde la

Humanidad pueda mirarse para atisbar un futuro deseable.

 

 

Juan Salinas

San Telmo, 25 de octubre de 1998.

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 1: Raíces del poder.

 

" El poder es tener impunidad. Ser poderoso es ser un impune, un hombre al que no le llega nada

(...) Para mí, un poderoso es el que consigue o tiene la posibilidad de conseguir una ventaja”

 

Alfredo Enrique Nallib Yabrán.

 

 

LAS RAÍCES CRECEN BAJO TIERRA

 

-“Pero Mingo, no hay pruebas... Todo el mundo habla de Yabrán pero no hay nada contra él.

Mirá, le he pedido un informe a la side y no tienen una sola prueba”, rezongo Carlos Menem.

-“Carlos, vos sabés que la side no es eficiente. No es ninguna novedad que no tenga información”

–respondió el ministro Domingo Cavallo.

-“¿Y quién es más eficiente? ¿quién tiene una prueba?” –dió por zanjada la discusión el

Presidente.

 

El diálogo tuvo lugar en noviembre de 1994. Antes de que pasaran nueve meses, Cavallo iba a

denunciar que Alfredo Yabrán era “el jefe de una mafia enquistada en el Poder” ante el pleno de

la Cámara de Diputados y con trasmisión directa a todo el país.

 

Nallib Miguel Yabrán llegó a la Argentina desde Siria en 1920, y poco después se instaló en el

pueblo de Larroque, a unos 40 kilómetros de Gualeguaychú, provincia de Entre Ríos. Aunque no

puede asegurarse con certeza de que lugar exacto de Siria provenía, su apellido procede de

Yabrud, una pequeña ciudad de Siria que hoy no llega a los 70.000 habitantes y que entonces no

bordeaba los 20.000.

Yabrud tiene una situación estratégica. Está a 38 kilómetros al norte de Damasco sobre la

carretera nacional 5, y es la encrucijada que une a las principales ciudades sirias con el fértil valle

libanés de Bekaa, del que la separa la cordillera del Antilíbano, que se extiende paralela a la costa

mediterránea.

De Yabrud son originarios, entre otros famosos, los Al Kassar, los Tfeli y los Menehem, parte de

cuya familia cambió (o, mejor dicho, le cambiaron) el apellido por Menem.

Yabrud siempre fue el lugar por donde desde épocas inmemoriales tanto el hashish como los

derivados del opio –ya sean cosechados en el valle como los procedentes de Turquía y del

“Triángulo del Oro” asiático- recalaban antes de pegar el salto hacia Europa. Su fama es tan

turbia que los damasquinos tiene un refrán: “Mejor tratar con un judío que con alguién de

Yabrud”.

Prolífico y longevo, Nallib tuvo diez hijos y casi la misma cantidad de ocupaciones: comerciante,

peluquero, prestamista, criador de vacas y heladero, entre otras. De sus hijos, además de Alfredo,

el más pequeño de los varones, habían muerto anteriormente otros dos chicos.

Dos hermanas de Alfredo viven en Buenos Aires: la psicóloga Beatriz y Nelly. Los otros cinco

viven en Larroque: Angélica, la mayor, maestra jubilada, más conocida como Coca; José, alias

Toto, quién se encarga de la administración de los campos de Alfredo a través de la firma Yabito

(su apodo de pequeño); Miguel, llamado familiarmente Negrín, dueño de una empresa de

transportes que recorre todo el país; Carlos, que se hizo conocido públicamente cuando atacó a

tiros a una periodista, y María del Carmen.

 

Fue Alfredo, nacido el 1 de noviembre -Día de Todos los Santos- de 1944, quién haría famoso el

apellido. Una paradoja en un hombre que siempre procuró no llamar la atención.

De pequeño, lo llamaban Quico. Quienes lo conocieron entónces lo recuerdan con pantalones

cortos y camisa blanca recorriendo el pueblo con un carrito hecho con un cajón de manzanas y

ruedas de bicicleta para ofrecer los helados que fabricaba su padre. Recuerdan también su férrea

voluntad de no dejarse prepotear por nadie. Para cuando cumplio 15 años, había reemplazado

aquél carrito por uno tirado por un caballo y techado. Cursaba por entónces el colegio nacional

en el “Villa Larroque”. Algunos pocos alumnos recuerdan a Quico como muy vivaz e inteligente.

“Al profesor de Matemáticas, lo daba vuelta, sabía más que él”, evocó Arminda Cabrera.

Alfredo recibió su título de bachiller en 1961, dentro de una escuálida promoción de apenas ocho

estudiantes. Estaba orgulloso de poder darle esa satisfacción a sus padres. Pero tras los festejos,

resultó obvio que el pueblo ya no tenía nada que ofrecerle. Así fue que se marcho a Buenos Aires

con unos pocos pesos. “Quería estudiar ingeniería química porque le interesaba el petróleo”,

recuerda su hermano Carlos. Pero la falta de dinero lo condujo a buscar trabajo, y lo consiguió

como ayudante de pala en una panadería, donde probablemente haya observado con atención el

modo mafioso en que se regulaban los precios del sector, gremio desde donde hace mucho

menudean los pequeños atentados para disciplinar a los advenedizos que pretenden vender pan

más barato o poner despachos en zonas que no fueron previamente acordadas.

Más tarde trabajó en Burroughs como vendedor y reparador de máquinas de oficina, “uno de los

mejores”, según se enorgullecía. Uno de sus mayores éxitos fue proveer de máquinas a la petrolera

estatal YPF, ocasión en la que conoció a Diego Ibañez, quién pronto, tras ser asesinado Adolfo

Cavalli, se convertiría en el secretario general del poderoso Sindicato Unico de los Petroleros del

Estado (SUPE).

Yabrán y varios de sus amigos, entre ellos Alejandro Barassi y Alberto Isaac Chinkies, tuvieron

que irse de Burroughs cuando quedó claro que cuando ellos hacían buenos negocios, no

necesariamente los hacia la empresa. Desde entónces Barassi y Chinkies gozaron de la confianza

de Yabrán, quien los designaría sucesivamente presidentes de su empresa insignia, OCASA.

Yabrán y Barassi ingresaron en Transportes Juncadella SA, la empresa transportadora de caudales

de los hermanos Enrique (comodoro retirado) y Amadeo Juncadella, estrechamente relacionada

con las Fuerzas Armadas y de Seguridad y los servicios de informaciones. Fue allí donde progresó.

Mucho.

A mediados de 1975 gobernaba la viuda de Juan Perón, María Estela Martínez (a) Isabelita, y se

registraba el apogeo del poder del superministro de Bienestar Social, José López Rega (a) El

Brujo, principal impulsor del terrorismo estatal de la Alianza Anticomunista Argentina (AAA) o

Triple A. Fue por entónces, más precisamente el 28 de junio, cuando Yabrán y su esposa, Cristina

Pérez, aparecieron como dueños mayoritarios de una empresa surgida de las costillas de

Juncadella: la Organización de Clearing Argentino SA (OCASA) con 130.000 acciones. Más que

las que permanecían en manos de los hermanos Juncadella.

Este gran salto que hubiera hecho palidecer de envidiada a Mao Tsé Tung, sigue envuelto en

brumas. Crónica, diario para nada hostil al misterioso empresario desaparecido, publicó

sucesivamente dos versiones acerca de sus razones. La que podríamos llamar versión Heidi es:

"parece ser que con los ahorros y una indemnización que le pagaron en Juncadella, Yabrán se

compró un camionicito y comenzó a distribuir encomiendas y cartas dentro de la Capital Federal y

el Gran Buenos Aires con OCASA, y, como quiera que el transporte de correspondencia era

monopolio del correo estatal, la de Yabrán -aunque tolerada por los sucesivos gobiernos- era una

actividad clandestina pero floreciente que le permitió hacerse rico de la noche a la mañana”.

Esta versión coincide con lo expresado por el propio Yabrán: "Un amigo empresario (se supone

que Amadeo Juncadella) me ofreció el 50 por ciento de OCASA, una empresa muy pequeña que

prestaba preferentemente servicios a los bancos. Como nosotros éramos eficientes y el correo un

desastre, empezamos a tentarnos con nuevos servicios, nos gustó y desarrollamos la OCASA

pujante que hoy se conoce, de la cual soy en la actualidad el accionista mayoritario".

Yabrán dio esta explicación al enviarle una carta a la revista Noticias, la que puntualizó luego que

en realidad Yabrán se hizo con el control absoluto de OCASA, ya que su mujer también había

adquirido acciones. Yabrán pasó a ser, junto con su esposa, María Cristina Pérez, el principal

accionista de OCASA, aun con mayor poder que sus antiguos jefes, Enrique y Amadeo

Juncadella.

La otra versión de cómo Yabrán desbancó a los Juncadella pertenece también a Crónica. Resulta

más verosímil: Yabrán habría hecho una fortuna "en Florencia, Italia, donde fundó una empresa

asociado con el presidente de Libia, Muhammar Khadafi", dice escuetamente.

Khadafi acababa de hacer un acuerdo con López Rega, estaba asociado con el Grupo Agnelli y el

mismísimo Vaticano en la producción y venta de armamentos. Es decir, con la Logia

Propaganda-Due de Licio Gelli, integrada en nuestro país, entre otros, por el almirante Emilio

Eduardo Massera y el general Carlos Guillermo Suárez Mason.

Originalmente, OCASA había sido pensada por los hermanos Juncadella como un muletto de

Juncadella, que con 300 camiones valuados cada uno entre 50 y 70 mil dolares, controlaba el 70

por ciento del movimiento de efectivo en la plaza bancaria.

Juncadella fue en su origen una empresa familiar fundada en 1932 por el inmigrante catalán

Francec Juncadella. Desde entónces tuvo un crecimiento sostenido, aunque razonable, hasta que,

como varios de los que más tarde conformarían los grupos económicos mas poderosos del país,

experimenta un boom a partir de 1976, al amparo de la tablita de José Alfredo Martinez de Hoz y

su curiosa -y no menos funcional a los rapidos negocios privados- doctrina de la subsidiariedad

del estado.

Mientras José Alfredo y su amigo, el ex ministro del Interior Albano Harguindegui, iban de safari

al Africa, Amadeo Juncadella se dedicaba a otra clase de caza mayor. Fue así que para el ocaso de

la dictadura militar tenía ocho filiales en Brasil (bajo los nombres de Minaseorte SA y Prosegur

SA), y sucursales en Paraguay (Prosegur Paraguay SA), Chile (Prosegur Compañía de Seguridad

SA), Uruguay (Transportadora de caudales Juncadella - Musso SA), Estados Unidos (Prosegur

Incorporated), España y Lugano (Suiza).

Para entónces hacia rato, desde 1980, que Yabrán tenía todo el paquete accionario de OCASA.

Los negocios colaterales al transporte de caudales pueden ser todo lo fructíferos que las

disposiciones bancarias y la inflación lo permitan. Desde la inversión en las mesas de dinero de los

sueldos de los empleados del estado "distraídos" por tres o cuatro días (recuérdese que, por

ejemplo, hasta muy entrado el año ‘83, momento en que las autoridades recordaron que tenían un

banco, el pago de los sueldos de empleados de la Municipalidad de Buenos Aires estuvo a cargo

de Juncadella), la violación de la norma que establece la obligatoriedad del encaje bancario hasta

el transito ad eternum de los fondos de entidades amenazadas de embargo, Juncadella y OCASA

incurrieron en todas.

En las primeras extensas periodísticas sobre las actividades de Yabrán, los periodistas Alberto

Ferrari y Alberto Ronzoni (ver La biclicleta blindada I y II, publicadas en el mensuario

cooperativo El Porteño a fines de 1987) afirmaron que OCASA fue, en origen, un invento de

Juncadella para forzar y ganar nuevas licitaciones en los Bancos de La Nación y la Provincia de

Buenos Aires, proceso que se puso en marcha tan pronto como los militares asaltaron el poder el

24 de marzo de 1976.

El nuevo ministro de economía, Martínez de Hoz, nombró director del Banco de La Nación a su

amigo -e hijo del dueño del Banco Ganadero- Juan Ocampo, quien ocupó su despacho en el

imponente edificio de Rivadavia y Balcarce en compañía del coronel Rómulo Colombo, designado

al frente de la gerencia de personal. Colombo cesanteó a más de cien empleados alegando razones

gremiales y políticas. En el interín, otros veinte trabajadores pasaron a engrosar la lista de

"desaparecidos". Mientras el coronel hacía esta "limpieza" que garantizaba la ausencia de

protestas, Ocampo ordenó reacondicionar los camiones blindados del Banco Nación en los talleres

del tercer subsuelo. Cuando estuvieron listos, los puso a la venta. Los compró Juncadella a precio

vil. Desde entónces, aquellos mismos camiones, ahora con el nombre de Juncadella en grandes

caracteres, se encargaron del grueso del transporte de caudales del Banco Nación, que en la

práctica se había quedado sin flota propia.

La historia es sencilla y de tan repetida, casi rutinaria. Si bien en sus negocios con las empresas

privadas proveedoras de servicios el estado argentino actuó tradicionalmente como un gigante

descerebrado y manirroto, aquellas nunca dejaron de advertir la conveniencia de contar con

competidoras de paja que presentaran presupuestos "optativos" en las distintas licitaciones. Cae

de maduro que el sentido de este recurso, que en términos elegantes se denomina “cartel” es el

inverso al que se espera de la libre competencia. Para decirlo de otro modo, siempre es preferible

asaltar al gigante en banda que hacerlo de a uno.

Es este principio rector que dió nacimiento a OCASA, producto de un acuerdo entre Juncadella y

OCA, uno de los correos privados más antiguos del pais, con sede en Córdoba y participación de

la Fuerza Aérea.

En 1976 Juncadella desistió de continuar prestando un servicio al Banco Provincia que le

resultaba poco ventajoso, solicitando que se convocara a una licitación. Los militares, que se

habían adueñado de todos los resortes económicos a sangre y fuego, accedieron. A la convocatoria

se presentaron dos oferentes: la propia Juncadella y la novel OCASA, que con suerte de

principiante se alzó con el contrato a pesar de haber licitado por valores muy superiores a los que

el banco solía pagar. Naturalmente, el precio de Juncadella era todavía mayor.

“OCASA carecía de camiones y fue preciso pintar de amarillo y negro varios de los grises de

Juncadella", escribieron Ferrari y Ronzoni. OCA puso en venta su parte del paquete accionario de

OCASA a los hermanos Juncadella, disconforme con "algunas cosas raras que constituían

recursos comerciales empleados en el mercado", pero Yabrán logró evitar que los Juncadella le

quitaran el manejo de la empresa, a la que hizo crecer de manera vertiginosa a partir de 1979,

cuando se convirtió en la principal permisionaria de Empresa Nacional de Correos y

Telecomunicaciones (Encotel).

OCA no vendió su parte sólo por “algunas cosas raras”. Estaba asfixiada porque Encotel le había

iniciado una demanda de 8 millones de dolares por incumplimiento de contrato.

Ferrari y Ronzoni escribieron a fines de 1987 que ese juicio se había definido hacía “pocos meses

con un resarcimiento menos oneroso: OCA, ahora perteneciente al grupo Yabrán, se compromete

a trasladar 30 kilos de correspondencia diaria hasta Rosario durante 10 años".

Naturalmente, Yabrán había comprado OCA con el compromiso de asumir los costos del juicio de

Encotel, el correo estatal que logró penetrar hasta convertirse en el poder detrás del trono durante

los años de la dictadura, poder que no solo decreció, sino que se consolidó durante los primeros

años de democracia.

Es lo que explica que Yabrán haya logrado cambiar el pago de 8 millones de dolares a Encotel,

por 3.650 viajes de OCA a Rosario, a razón de 2.200 dólares cada uno.

Que OCA, OCASA y Juncadella estaban cuando menos cartelizadas era obvio, pero lo que no

resultaba por entónces tan obvio era que el control del “cartel” no había quedado en manos de los

hermanos Juncadella, sino del testaferro que éstos habían puesto al frente de OCASA. Es decir, de

Yabrán.

¿Cuándo Yabrán logró subordinar a los Juncadella? Fue un proceso y es difícil definir una fecha.

Según la historia echada a rodar por Crónica, Yabrán tuvo que escapar de Italia a mediados de la

década de los 70 perseguido por la DEA, que lo acusaba de ser un experto blanqueador de dinero

proveniente del narcotráfico. Es más: aseguró que desde entónces, Yabrán tuvo vedada la entrada

tanto a Italia como a los Estados Unidos.

Quizá el año clave haya sido en 1978, cuando Massera creía tocar el cielo con sus manos

ensangrentadas y se celebró un mundial de fútbol cuya seguridad fue ejercida por Batallón 601 de

Inteligencia del Ejército y cuya copa no se guardó en las bóvedas del Banco Nación, sino en la

sede-fortaleza de Juncadella, en la calle Tres Arroyos.

Lo cierto es que, en 1980, Yabrán ya controlaba el ciento por ciento del paquete accionario de

OCASA, lo que acota como máximo a 1979 el momento en que Yabrán se convirtió en el capo

oculto del correo y de los transportes de valores.

Como fuere, al año siguiente (1980), Encotel introdujo modificaciones a la ley Postal, autorizando

a las empresas privadas a transportar correspondencia. Según delegados de los trabajadores del

Correo, los autores del proyecto fueron los abogados Rodolfo Balbín y Pablo Rodriguez de la

Torre, ambos muy vinculados a Yabrán. Hasta el punto de que, en la práctica, Balbín (ya

fallecido, conocido como El Duque y sobrino del extinto líder radical) era el delegado de Yabrán

en la Asociación de Permisionarios de Encotel (APE).

Para entónces, Yabrán había desaparecido hasta del directorio de OCASA, donde también lo

reemplazó Balbín, quién además de presidirla era su síndico titular.

Yabrán tenía a su servicio a militares de alta graduación, como los generales Naldo Dasso,

Antonio Vaquero y Alberto Bocalandro, y el coronel Carlos Alberto Zone, quienes se rotaban en

el directorio de OCASA.

Vaquero tuvo mucho poder durante la dictadura, hasta el punto que el periodista Joaquín

Morales Solá solía referirse en sus notas de Clarín al "grupo de las tres V" que habría integrado

junto a los dictadores Jorge Rafael Videla y Eduardo Viola.

Fue Vaquero quien, al parecer, ejerció una considerable influencia para que OCASA fuera la única

empresa autorizada a trabajar en Aeroparque. Además, ya retirado, Vaquero operó para

destrabar una licitación que Yabrán habían ganado en Encotel, impugnada por Manuel Tienda

León SA, que comenzó a sufrir molestos accidentes.

Otra de las tareas de las que se encargó el general fue la de persuadir a algunos propietarios de

campos de Entre Ríos a que le vendieran 2000 hectáreas a Yabito.

Entre 1982 y 1985 el ex intendente metropolitano, el brigadier Osvaldo Cacciatore, trabajó para

Yabrán como director de una subsidiaria de OCASA, X Express, empresa que terminaría siendo

dada de baja por Encotel gracias a un enorme cúmulo de irregularidades.

Otro brigadier cercano a Yabrán, Armanini, consiguió para OCASA un depósito en el aeroparque

metropolitano.

En cuanto al coronel Zone, fue el último administrador militar de Encotel. Tras renunciar, en 1983

se trasladó a las oficinas del undécimo piso de Cordoba 1328, que eran de Yabrán, lo que nos

exime de mayores comentarios.

Yabrán había comprado esas oficinas a través de su inmobiliaria Aylmer en octubre de 1981 a una

empresa llamada Fundar SA, intervenida por la Comisión Nacional de Reparación Patrimonial

(Conarepa): el vehículo utilizado por la dictadura para la usurpación sistemática de bienes

pertenecientes a opositores exiliados, detenidos o desaparecidos. En nombre de Fundar SA firmó

las escrituras el capitán de navío (RE) Arnoldo Cennari, administrador de la Conarepa.

En esa oficina funcionaron Lanolec y Yabito, dos de las tres empresas (la otra es OCASA) que

Yabrán siempre reconoció como propias, y también sirvió como primera dirección legal de

Bridees, la empresa de seguridad que le servía de custodia, cuyo nombre querría decir “Brigada de

la Escuela (de Mecánica de la Armada)”, integrada por conspicuos represores del “grupo de

tareas” de la ESMA y del Servicio Penitenciario Federal (SPF).

Antes de dejar Encotel para ir a trabajar con Yabrán, el coronel Zone tuvo la delicadeza de

renovar por 10 años las licencias de OCA y OCASA. La norma era renovar los permisos por un

plazo máximo de 5 años.

Cuando Zone saltó del Palacio de Correos a las oficinas de Yabrán, el gerente de explotación de

Encotel, Aldo Irrera se marchó a Estados Unidos 15 días con todos los gastos pagos en compañía

de su esposa.

Irriera fue sumariado tras la recuperación democrática, cuando al revisarse los contratos pudo

verificarse que le había hecho firmar al correo estatal un contrato con una subsidiaria de OCASA,

Villalonga Furlong, por dos millones de dolares anuales a cambio de un servicio postal que en

ningún caso podía costar más de 500 mil.

Irrera, un íntimo de Balbín, soportó otros dos años en Encotel, y cuando se fue, la continuidad de

la “línea” estaba garantizada. Su cuñado, Arturo Oscar López ya era director general de Encotel.

El período del gobierno del general Reynaldo Benito Bignogne, tras la derrota de Malvinas, fue

muy propicio para el crecimiento del Grupo Yabrán. El poder detrás del trono de ese gobierno, el

último de la dictadura, fue Carlos Bulgheroni, un empresario que había pasado de tener una

polvorienta oficina en la Diagonal Norte (desde donde procuraba ganar licitaciones de provisión

de Bridas para la petrolera estatal YPF) a hacerse vertiginosamente rico en poco más de un lustro.

Entre Bulgheroni y Yabrán había una afinidad natural: ambos eran nuevos ricos, ambos tenían y

cultivaban todo tipo de contactos con los militares gobernantes y ambos también habían

conformado pequeñas estructuras de seguridad que, en el caso de la de Bulgheroni, estaba

enfocada claramente hacia la recolección de informaciones. Como un pequeño servicio de

inteligencia y una “patota” al mismo tiempo.

Juntos hicieron lo de El Gatopardo, y lograron ingresar a la democracia sin que nadie les

reprochase nada, dispuestos a hacer negocios tan o más pingües con los funcionarios radicales que

los coronados en el silencio y la oscuridad con los jerarcas de la dictadura militar.

Lo hicieron a través de un período especialmente del desmantelado y caro correo estatal

argentino, acentuado por la multiplicación de huelgas y otras medidas de fuerza de su personal, y

en medio de robos y extravíos de sacas de correspondencia. Ante este panorama, las empresas

privadas se pasaban en masa a los prestatarios privados. Lo que se vio potenciado cuando por

resolución oficial se autorizó el "servicio ocasional" puerta a puerta, sin necesidad de contrato

previo pero limitado a aquellas "permisionarias que dispongan de 60 vehiculos exclusivos para

efectuar el servicio y abonen 110 mil australes por año en concepto de renta postal". Solo OCA y

OCASA cumplían dichos requisitos.

Esto, en síntesis, lo poco que un puñado de periodistas independientes había podido averiguar a

fines de 1987. Pero cuatro años después, el ministro Cavallo y el semanario Noticias comenzaron a

referirse públicamente a quién hasta entónces era apenas conocido por la gente vinculada a los

correos, a los transportes de valores y a los aeropuertos como El Turco Yabrán (así, sin nombre de

pila) o El Amarillo (en relación al color de los camiones de OCASA) y que todavía menos trataban

entre dientes y ceremoniosamente como Don Alfredo.

 

 

HOGAR, DULCE BUNKER

 

Hasta su “muerte”, Yabrán vivió en una mansión con entrada principal por la calle Pueyrredón

1501 de la localidad de Acassuso, partido de Vicente López. Vista desde el exterior, parece un

castillo. Tiene 16.000 metros cuadrados, muchos de ellos jardines, y está tasada (más bien por lo

bajo), en 8 millones de dólares. Yabrán se la compró a los antiguos dueños de la chocolatería

Aguila-Saint y tiene una plazoleta de cemento por fuera de los muros de su extremo norte que es

presidida por un águila, se conoce al lugar como la Barranca del Aguila. Por debajo de la

plazoleta y de la calle, dice una leyenda, corre un túnel que une la fortaleza de Yabrán con la casa

de su vecino, Amadeo Juncadella.

La mansión tiene almenas y torres dotadas de cabinas con vidrios blindados y polarizados y se

encuentra vigilada contínuamente por unos treinta hombres que se comunican por handys.

Yabrán vivía allí con su mujer y sus tres hijos: Eduardo, Mariano y Melina, su preferida, a quién

le organizó una fastuosa fiesta a los 15 años que incluyó fuegos artificiales en otra hermosa

propiedad que tenía a pocas cuadras de allí, en la calle Alvear 1495.

Quienes lograron entrar al bunker de Yabrán dicen que no está descuidado ningún detalle del

rubro seguridad y que, en muchas salas, no hay aparatos de teléfono a causa de la obsesión del ex

propietario por evitar que interfieran sus conversaciones o se informe desde allí acerca de sus

movimientos o los de sus familiares. Las comunicaciones dentro de la fortaleza se hacen,

obligatoriamente, por medio de handys e intercomunicadores.

Hasta que Cavallo popularizó su nombre en 1991, de Yabrán se sabía personalmente muy, pero

muy poco. Apenas que era fanático de River y muy amigo de Juan Destéfano, quien fuera

presidente de Racing e íntimo del presidente Carlos Menem; que le gustaba levantarse temprano y

tomar mate como a todo buen panza verde (como se llama a los entrerrianos por el color de las

pecheras de las tropas del caudillo López Jordán) y salir de vacaciones con su familia.

Y que en algunas, contadas ocasiones, había regresado a Larroque como triunfador. En uno de

estos viajes, en 1985, apareció con un camión que transportaba siete Ford Sierra nuevos, uno para

cada uno de sus hermanos. En otro, invitó a su suegra y a su hermano Negrín a Madrid, donde les

dio una sorpresa: una cena con Isabel Perón.

 

Si algo detestaba Yabrán, era que le sacaran fotos. “Nadie, ni siquiera los servicios de inteligencia

tienen fotos mías en sus archivos”, dijo en una tensa entrevista con Héctor D’Amico, director de

Noticias.

No era del todo verdad porque circulaba una sola, de cuando Yabrán tenía veintipico y todavía

era simplemente Quico, en la que esbozaba una amplia sonrisa y tenía el pelo completamente

negro. Pero no había ni siquiera una del último cuarto de siglo.

La fobia de Yabrán por las fotos se extendía a los periodistas y había logrado inoculársela a sus

familiares. El 13 de octubre de 1991, los custodios de su mansión ahuyentaron al periodista

Gustavo González, de Noticias, disparando un tiro que pasó a unos pocos centímetros por sobre

su cabeza. Y una periodista del diario La Prensa, Florencia Alvarez, recibió un tiro de calibre 38

en el muslo cuando en Larroque le insistió a Carlos Yabrán en su pretensión de entrevistarlo.

Noticias había logrado obtener fotos suyas en Pinamar, mientras miraba fuegos artificiales que el

mismo había encargado. Las fotos habían sido obtenidas burlando a su custodia en un operativo

organizado por José Luis Cabezas. Yabrán no quería por nada del mundo que se publicaran.

Según algunos, porque acostumbraba a utilizar falsas identidades en sus movimientos,

transacciones comerciales e inspecciones a las filiales de sus propias empresas. Otras fuentes iban

aún más lejos y alegaban que Yabrán, como Munzer al Kassar, solía usar pasaportes con falsa

identidad.

¿Para qué utilizaría Yabrán pasaportes falsos? El diputado mendocino Raúl Vicchi expresó

públicamente sus sospechas acerca del porque. Según él, estaba “vinculado al tráfico internacional

de heroína y la producción y elaboración de tal droga realizada en el Valle de la Bekaá”, en

territorio libanés pero ocupado por tropas sirias.

No sólo Crónica, en la oportunidad ya aludida, sino también La Nación, hicieron saber de sus

informaciones acerca de que Yabrán había tenido que marcharse de Italia a causa de su relación

con las drogas. Y los informes de Inforsec (una agencia privada creada al iniciarse la dictadura

por el Batallón 601 de Inteligencia del Ejército, y pasada tras las asonadas carapintadas a la férula

de la SIDE), vocero oficioso de la CIA, lo acusaban abiertamente de lavar dinero proveniente del

tráfico de drogas.

“El objetivo principal (del Grupo Yabrán) es negar todo el contrabando que se encuentra en los

depósitos de LADE” (Líneas Aéreas del Estado: los mismos que después pasarían bajo el control

de una sociedad entre Yabrán y la Fuerza Aérea, la Empresa de Cargas del Atlántico Sur SA o

EDCADASSA), afirmaba uno.

Se trataba de una ingente cantidad de “mercaderías no amparadas por documentación aduanera,

bultos canguro, equipajes no acompañados, etc. Las empresas ingresan a la pista para obtener la

correspondencia pre y post aérea de Encotel. Están siendo investigadas por la Policía Federal por

su vínculos con el tráfico de drogas”, agregaba.

Pero Yabrán controlaba en realidad a gran parte de los comisarios de la Policía Federal, que le

debían incontables favores. Y así fue cómo, en 1992, la sede de Inforsec fue volada por una

bomba.

 

 

MIS HIJOS NATURALES: LEGÍTIMOS Y PUTATIVOS

 

De todas las empresas que controlaba, Yabrán jamás reconoció más que cuatro, OCASA, la

agrícola-ganadera Yabito, Bosquemar (empresa madre de sus emprendimientos turísticos en

Pinamar), la inmobiliaria Aylmer y la empresa de taxis aéreos Lanolec.

En cambio, negó siempre y sistemáticamente sus vínculos con:

-Inversiones y Servicios SA.

-OCA: Correo privado.

-Andreani: Correo privado.

-Skycab: Correo privado.

-Juncadella: Transportadora de caudales.

-Transbank: Transportadora de caudales.

-Villalonga Furlong: Transporte de cargas.

-Intercargo: Servicio de rampas.

-Interbaires: Free Shops.

-EDCADASSA: Depósitos fiscales.

-Orgamer: Empresa de seguridad.

-Bridees: Empresa de seguridad.

-Servicios Quality Control: Empresa de seguridad.

-Tecnipol: Empresa de seguridad.

-DHL: Correo privado.

-Ciccone Calcográfica: Confección de pasaportes, cheques, cédulas y registros de portación de

armas.

-Prosegur: Empresa de seguridad y transporte de caudales.

 

También se le han atribuído las empresas Servemar, Compar, Asistencia de Vehículos

Comerciales, Zapram SA, Zapram SRL, Zapram Technical, Shelter, Ocupar, Transportes Vidal y

Udes. Y nunca faltaron los rumores que le adjudicaban el control de Juncadella –probablemente a

través de Prosegur- lo que su vocero, Wenceslao Bungue, no logró desmentir convincentemente.

Dicho de otro modo: Yabrán ha controlado el mercado del transporte de dinero, la

documentación bancaria y financiera, de correspondencia y de carga doméstica, y el control de

bodegas de importación y exportación. Toda una cadena que le permitía trasladar cualquier suma

y cualquier cosa de puerta a puerta.

 

 

AMISTAD: DIVINO TESORO

 

A Yabrán se lo vinculó públicamente con personas de gran poder, comenzando por el propio

Presidente de La Nación, Carlos Saúl Menem. Un día después de que Cavallo denunciara a

Yabrán en el Congreso, Menem aseguró desconocer “a las mafias que denuncia el ministro” desde

la escalerilla de un Lear Jet de la empresa Lanolec, propiedad de Yabrán. La relación entre ambos

resultó tan obvia que la ex esposa de Menem, Zulema Yoma, dijo que “me da asco que Menem

ande tratando de tapar las amistades que tiene con Yabrán”. Por lo demás, el Presidente lo

defendió varias en veces en público, a quién consideró “un empresario más”.

Yabrán siempre tuvo buena llegada con el ministro del Interior, Carlos Corach, quién decidió

indeminizar a una de sus empresas, Intercargo por el rompimiento de contrato, que la ligaba al

Estado, con la friolera de 44 millones de dólares cuando sólo le correspondían unos cinco

millones. Además, se apresuró a desligar a Yabrán del asesinato de José Luis Cabezas y a dar

como establecido que éste había muerto por disparos de la pistola de uno de los miembros de la

gavilla conocida como “Los Pepitos”, ligados a un prostíbulo del puerto de Mar del Plata.

Ermán González nunca desmintió haber defendido los intereses de Yabrán desde los ministerios de

Economía y Defensa y admitió haberlo visitado. También habría destrabado el cobro de una

deuda, por lo que Yabrán le habría facilitado el dinero para comprar un departamento en la calle

Larrea 1381 de la Capital Federal.

Otro de los estrechos allegados a Yabrán lo fue el ex subsecretario de Seguridad, luego interventor

eterno de la Dirección Nacional de Migraciones y hoy director de este organismo, Hugo Franco,

alías El Ratón. Franco fue impulsor, junto con Corach, de la privatización de la hechura de los

DNI a medida del Grupo Yabrán, subasta que ganó el grupo Siemens cuando Yabrán se

encontraba en la debacle.

El ex ministro y actual senador Eduardo Bauza, alías El Fideo, mantenía aceitadas relaciones con

Yabrán, aunque cuando le resultó necesario, puso distancia con él.

El juez federal de San Iisidro, Roberto Marquevich, benefició con varios de sus fallos a empresas

de Yabrán. Según un informe de inteligencia, el Grupo lo recompensó por estos favores

comprándole un chalet en San Isidro.

 

El secretario general de la Presidencia, Alberto Kohan, dijo a los pocos días del asesinato de

Cabezas que “investigarlo a Yabrán es una locura”. A confesión de partes, relevo de pruebas.

Según Zulema Yoma, el senador Eduardo Menem fue una pieza clave en la relación del gobierno

con Yabrán. Aún así, una de las hipótesis del brutal asalto que sufrió la casa del senador (un

polícia muerto y otro malherido) es que lo hayan cometido allegados a Yabrán a consecuencia del

intento del hermano presidencial de olvidar aquél vínculo.

Monzer al Kassar visitó a Yabrán en su principal estancia entrerriana. El narcotraficante y

traficante de armas habría mantenido relación con Yabrán a través del extinto presidente de la

firma Prosegur de España, Herberto Gut Beltramo, un antiguo empleado y más tarde socio de

Amadeo Juncadella..

El actual embajador en el Vaticano, Esteban Caselli, alías Cacho o El Obispo, le solicitó por

escrito a la Fuerza Aérea por “expreso pedido del presidente” que la empresa Lanolec pudiera

instalar un hangar en Aeroparque. Según Cavallo, Caselli fue un personaje clave en el

contrabando del oro y de las armas y estaba estrechamente relacionado a Yabrán.

Durante la gestión de Horacio Jaunarena como ministro de Defensa, durante el gobierno de Raúl

Alfonsín, se decidió conformar la sociedad entre la Fuerza Aérea y Yabrán, EDCADASSA, que se

consolidó durante el gobierno de Menem gracias a los desvelos de Erman González.

El ex ministro de Obras Públicas Roberto Dromi benefició notoriamente a Villalonga Furlong en

sus relaciones con Encotel pergeñando un decreto que se firmó en 1990.

El actual ministro de Justicia y ex embajador en Washington, Raúl Granillo Ocampo, mantuvo

buenas relaciones con Yabrán al menos desde 1989, cuando se desempeñaba como secretario

Legal y Técnico de la Presidencia.

El ex jefe del bloque radical de diputados, César Jaroslavsky, siempre reconoció ser amigo de

Yabrán y haber gestado varios encuentros entre éste y el entónces ministro Cavallo.

El ex secretario norteamericano de Estado, Henry Kissinger fue contratado por Yabrán para

evaluar la imagen y eficiencia de sus empresas y, de paso, para “lavarles” un poco la cara.

Renunció a la tarea en 1995.

Elías Jassan, el ex ministro de Justicia (cargo al que debió renunciar cuando se descubrió que

habia mantenido más de cien contactos telefónicos con Yabrán desde el asesinato de Cabezas)

había sido antes vicepresidente de Interbaires. Jassan le dió el reparto de la correspondencia del

Ministerio de Justicia a OCA. “No tengo ni he tenido relación alguna con el señor Yabrán”,

mintió descaradamente en noviembre de 1996. Eso le costó el cargo.

Emir Yoma. era uno de los principales nexos entre Yabrán y el gobierno y lo ha recibido tanto en

su casa como en sus oficinas.

Horacio Massaccesi dijo que siendo gobernador rionegrino mantuvo reuniones con el empresario.

"Cuando la situación financiera de la provincia se hizo inmanejable hubo que reunirse con

empresarios que tenían en sus manos la suerte de la provincia", se justificó.

El ex juez federal Carlos Branca, hoy preso por corrupto, trabó un embargo por 30.000 dólares

contra Cavallo por una denuncia de OCASA. Más tarde se descubriría que integraba una banda

de contrabandistas.

También tuvieron relaciones con Yabrán, Fernando de la Rúa (que fue apoderado de OCA),

Carlos Grosso; el ex intendente de Pinamar, Blas Altieri; el comisario Juan Adrián Pellachi y,

entre otros, los jueces federales Rodolfo Canicoba Corral, Jorge Urso y María Romilda Servini de

Cubría.

 

(Yabrán era amigo personal de monseñor Marcelo Martorell, ecónomo del Arzobispado de

Córdoba y brazo derecho del cardenal Raúl Primatesta, quien reconoció haber recibido una

importante donación de OCA. "No me consta que OCA sea de Yabrán. El solo nos presentó a sus

presidentes, los señores (Nelson) Pozzoli y (Héctor) Colella", explicó. Yabrán también se reunió

con el cardenal primado de la Argentina, Antonio Quarracino, a principios de septiembre de 1995.

Para Cavallo, no hay duda de que Pozzoli era un testaferro de Yabrán. “Hace lo que diaria,

cotidiana y horariamente le dice el señor Yabrán” afirmó en noviembre de 1994).

 

 

EL SEÑOR DE LOS ANILLOS

 

“La campaña de Menem está alimentada por unos veinte millones de dólares que le dió el Turco

Yabrán”, dijo el entónces titular de la side, Facundo Suárez al comité de la campaña de Eduardo

Angeloz para las presidenciales de 1989.

Un estrecho colaborador de José Luis Manzano -cuando este era Ministro del Interior- dijo: “Me

consta que en 1989 Yabrán puso cinco millones de dólares en efectivo, en billetes de baja

denominación y en apenas 24 horas, que fue lo que más me maravilló. El que los trajo fue Cacho

Caselli en persona”.

Según Cavallo, Caselli fue un “personaje clave” porque “fue el contacto que movió los

expedientes (para Yabrán), el que llevaba y traía las cosas y él que movía influencias. Desde la

época de SOMISA siempre trabajó con (el director de Migraciones) Hugo Franco. Ambos hacían

los contactos para las mafias del oro, de las armas y de Yabrán, y yo creo que las tres están

intimamente vinculadas ”, expresó.

Quien fuera un alto cargo de la SIDE en los últimos tiempos del gobierno de Alfonsín, puntualiza

que “hay una confusión: Facundo Suárez habló de veinte millones de dólares no en relación a la

campaña para las elecciones presidenciales, sino el total que le dió a Menem para enfrentar a

Cafiero en las internas de 1988 y a Angeloz en las presidenciales de 1989”.

Vale. Lo cierto es que Yabrán tambien habría donado 4 millones para la campaña de Angeloz, y

Jaroslavsky admitió haber recibido alguna pequeña suma de su bolsillo. Todo indica que Yabrán

muchas veces consolidó vínculos políticos mediante la entrega de fuertes sumas de dinero para las

campañas políticas, generosidad que también alcanzó a ciertos comunicadores.¿Lo dejamos ahí?

La generosidad de Yabrán nunca fue gratuita. Sometía a quienes pagaban a recibir órdenes. “Esta

es la lista de lo que tenés que hacer", solía decirles con voz calma, la boca en una semisonrisa

sardónica y sus fríos ojos celestes mirando fijo.

 

 

LA PERINOLA: TOMA TODO

 

Un modus operandi habitual en el Grupo fue el de amedrentar para evitar la competencia, la

destrucción o bien absorción de ésta bajo presión.

Veamos el caso del Expreso Los Pinos SRL, una empresa de Paraná, integrada originalmente por

los hermanos Mario Alberto y Enrique Carlos Harispe. Los Pinos se decicaba desde mediados de

los años 70 a la correspondencia interbancaria: el movimiento de cheques. Lo que comúnmente se

llama clearing. Como muchas empresas medianas, Los Pinos recién obtuvo autorización para

funcionar como permisionario de Encotel en abril de 1980, cuando extendió sus actividades a

todas las provincias del norte.

Los Pinos hacia nada menos que el clearing del Banco de La Nación en todo el norte argentino.

Pero en 1981 sus dueños recibieron una llamada telefónica de un coronel que se desempeñaba en

dicho Banco, quien les informó que su contrato había sido rescindido unilateralmente por

“razones de seguridad nacional”. Y, de inmediato, las camionetas amarillas de OCASA

comenzaron a hacer todo el clearing en esas extensas regiones.

Luego de esta rescisión, Expreso Los Pinos comenzó a tener dificultades económicas. A mediados

de 1984 comienza a trabajar para la empresa Hugo Benjamín Lifschitz, quien promueve una

reunión entre Alberto Harispe y Alfredo Yabrán. En esa reunión Yabrán le dijo a Harispe que

tenía que venderle la empresa a él a un precio que era irrisorio. El almuerzo culminó en una

discusión. Posteriormente, Harispe se reunió una vez más con Yabrán en un bar y, por tercera vez

en el Hotel Mayorazgo de Paraná, dónde Yabrán le exigió la entrega de la empresa. La negativa de

los Harispe fue el detonante de una “guerra de baja intensidad”.

El 29 de noviembre de 1984 se realizó la apertura de las ofertas para la licitación 32/84 de clearing

para el Banco del Chaco. Se presentaron Expreso Los Pinos, OCA, OCASA, Villalonga Furlong e

Intercar. Se la adjudica Expreso Los Pinos con la cifra más baja. Todos los demás oferentes

impugnaron, pero Intercar inició también una fuerte campaña en procura de que licitación se

anulara. Publica varias solicitadas en los principales diarios de Resistencia donde cuestiona la

subasta y a las autoridades del banco.

Y después, cuando lleva apenas unos pocos días prestando los servicios, en enero y febrero de

1985, dos camionetas de Expreso Los Pinos son sacadas de la ruta por accidentes sospechosos.

El día 9 de marzo se comete un atentado incendiario en el garage de la firma en Resistencia. Se

incendió una camioneta y los bomberos pudieron evitar que el fuego se extendiera a otros

vehículos estacionados. La policía encontró un bidón con restos de nafta y una linterna. Los

elementos no eran de la empresa.

Mientras tanto, se apilan los pedidos de informes sobre la licitación en Diputados y las denuncias

de sindicalistas contra la empresa.

Y el golpe definitivo: Hugo Lifschitz, luego de intentar convencer a los Harispe de llegar a un

arreglo con el Grupo, es nombrado presidente de Intercar, que a continuación se lanza a comprar

cheques posdatados y créditos de terceros contra Expreso Los Pinos o sus propietarios, en un

intento de ahogarlos económicamente.

Y OCASA e Intercar comienzan denuncian a los Harispe ante la Justicia. A pesar de que las

denuncias son rechazadas por su evidente falta de fundamentos, Encotel resuelve no renovarles el

permiso que poco tiempo atrás les había quitado.

De una conversación grabada poco después a Lifschiz, surgieron diálogos muy sugestivos que

fueron presentados oportunamente ante la Fiscalía de Investigaciones Administrativas, a cargo

entónces del Dr. Ricardo Molinas. De dicha grabación se desprende que Lifschitz pretendía

generar un paro del personal de Expreso Los Pinos para que no pudieran prestar servicio.

También deja en evidencia que mantuvo una conversación con Alfredo Yabrán en la que éste le

propuso darles la licitación del Banco de Entre Ríos a cambio del control del 10% de Expreso Los

Pinos y que Harispe no aceptó. Que Yabrán tenía como objetivo destruir a Expreso Los Pinos.

Etc...

La empresa Intercar, actualmente actúa como fusión con la empresa Skycab, cuyo domicilio en

aquella época era el de la firma Aylmer, que Yabrán reconoce como propia.

 

Otro caso lo tenemos con la firma Autocompensación, empresa que se dedicaba a la entrega de

correspondencia, documentación o valores “puerta a puerta” y clearing bancario, llegando a

representar al 10% del mercado, gracias al amparo del permiso concedido por Encotel. A

mediados de 1990, pese a no haber sufrido sanción alguna por parte del órgano de contralor

durante casi diez años, comenzó a ser severamente controlada y sumariada por incumplimientos

de insignificante entidad, lo que provocó la revocación del permiso y negación por parte de

Encotel de renovarlo.

Esta situación llevó a Autocompensación a la extrema reducción de la actividad, con paralización

de la mayoría de los vehículos, gastos fijos imposibles de afrontar y otras situaciones que la

llevaron a la cesación de pagos.

Del informe general del síndico, que se desprende del expediente de la quiebra, surge que la causa

básica de la crisis de la fallida, fue la revocación de la autorización para funcionar como

permisionaria de Encotel por parte de ese organismo de contralor y que la quiebra se decretó

como consecuencia de la falta de cumplimiento del acuardo preventivo inicialmente homologado

en los autos.

Su ex-dueño, José Arana, solo agrega: “Aunque no tengo pruebas documentadas, (sé que es)

Yabrán quien nos obligó a cerrar la compañía. (...) En 1982 nos propuso fusionar nuestras

empresas. Si le decimos que no, nos mata, pensamos. Si le decimos que sí, desaparecemos”.

Y desaparecieron nomás...

 

Para continuar, veremos el caso de la firma D.H.L., una empresa Internacional que se constituyó

en 1979 entre dos ciudadanos británicos.

D.H.L. se ha dedicado al servicio de courier y como tal está adherida a la organización

internacional D.H.L. Ricardo Giachino y Carlos Roberto Mackinlay eran sus abogados.

Cuando estalla la guerra de Malvinas y se decreta la indisponibilidad de los bienes británicos, los

socios originarios deciden venderla a sus abogados. Estos adquieren en la proporción de 90% el

primero y 10% el segundo. Posteriormente Giachino niega la calidad de socio de Mackinlay

imputándole la calidad de testaferro de él, lo cual desencadena un juicio entre ambos que dificulta

la administración de la sociedad.

Las presiones sobre la empresa comenzaron en noviembre de 1986 con una demanda anónima

recibida por la Fiscalía Nacional de Investigaciones Administrativas, a cargo del fiscal Ricardo

Molinas. Al mismo tiempo la Aduana realiza una cantidad importante de procedimientos de

intercepción y apertura de la correspondencia. En uno de los procedimientos participó Roberto

“Oreja” Fernández, quien trabajaba para Juan Carlos Delconte y era sindicado como “hombre de

Yabrán” (ver Cap. 3).

En diciembre de 1987 se envía una circular anónima a los clientes de D.H.L. Internacional

informando que se realizaba contrabando mediante la utilización de los servicios de la empresa.

Entre los años 1986 y 1988, fueron realizados 26 sumarios contra D.H.L. Internacional, y una gran

cantidad de trámites parlamentarios. Algunos diputados, inclusive pidieron al PEN que dejara sin

efecto la autorización de D.H.L.

Luego de todo lo descripto se produce la firma de los siguientes acuerdos:

a-El reconocimiento de Giachino a favor de Natalio Levitán de la propiedad del 50% de las

acciones de D.H.L. Internacional.

b-La compra de Giachino a Mackinlay de la propiedad del 10% de las acciones y la firma

simultánea de los desestimientos de acciones judiciales cruzadas. Dichas operaciones se realizaron

en el estudio del Dr. Rodolfo Balbín.

Llamativamente, a menos de dos meses del arreglo con el Grupo, se suscribe un acuerdo de

conciliación con Encotel que da por terminados todos los sumarios anteriores.

Giachino sostiene que llegó a suscribir los contratos por las presiones a las que fue sometido.

Prueba de ello es que al día siguiente del acuerdo dejó constancia de dicha circunstancia ante un

escribano público.

Durante el período que duró el control del Grupo, este colocó a dos de sus empleados en D.H.L.

Internacional: En el área de operaciones a Arnaldo Eduardo Verzura y en el área comercial a Juan

Carlos García, quienes comenzaron a derivar clientes hacia las empresas del Grupo Yabrán.

 

Un seguimiento de las empresas que se atribuyen a la captación por parte del Grupo permite

verificar que el modus operandi es siempre el mismo. A continuación, resumimos un documento

de inteligencia que versa sobre el modo utilizado por el Grupo para apoderarse de algunas

empresas:

 

-Intercar (actualmente Skycab):

-Dueños originales: Medargo y Tozzi.

-Medio de captación: Se provoca la ruptura de ambos socios.

-Representante del grupo: señor Lobosco.

 

-Villalonga Furlong:

-Dueños originales: Varios.

-Medio: Se compra al señor Queijó y a los Bancos que él manejaba (Shaw y Boston).

-Representante: Andrés Gigena.

 

-Transportes Andreani:

-Dueño original: Familia Andreani.

-Medio: Campaña de desprestigio (denuncias de contrabando, etc.) y la consiguiente participación

de Encotel. Finalmente logran parte de su objetivo, ya que Oscar Andreani les vende el

departamento de documentación especializada (permiso de Encotel).

 

En el ámbito de las versiones, hay dos que serían las más fuertes en lo que respecta a la relación de

Alfredo Yabrán y Andreani. La primera asegura que Oscar Andreani ha sido testaferro de Yabrán.

La segunda, en cambio, sostiene que fueron “socios del miedo”: Yabrán controlaba a Andreani

mediante actos violentos.

 

-Transbank SRL:

-Dueños originales: Hermanos Frattini.

-Medio: Si no es una empresa “tomada”, responde totalmente al “grupo Yabrán”, ya que de su

dirección desaparecieron Roberto Frattini por venta de su parte.

Actúan ex funcionarios pertenecientes al grupo.

 

-Compar:

- Dueños originales: Alzugaray, Rodríguez y Aste.

-Medio: Por las representaciones que detenta Julio Rodríguez (representante de la rama caudales)

y otras de igual importancia (APE, ambulancias, etc), hacen figurar que la misma también forma

parte del “grupo Yabrán”. Lo demuestran las cotizaciones que suscribe con el Automóvil Club

Argentino y el Banco de Avellaneda.

 

-Servemar:

- Dueños originales: Los cuatro hermanos Escaba.

-Medios: Fue la primer empresa atacada por Encotel y se le hicieron tantos sumarios, que

solamente la intervención de Alfonsín(h) la salvó de la revocatoria.

Creador con DHL Internacional y Transportes Andreani de Autónomos del Correo (Cepac),

quedaron solos y no tuvieron más remedio que seguir las directivas del “grupo Yabrán”.

 

 

SIEMPRE FUIMOS COMPAÑEROS

 

La relación del Alfredo Yabrán con la estructura del peronismo nació de la mano del ala sindical.

El metalúrgico Lorenzo Miguel y el fallecido petrolero Diego Ibañez se ubican en la historia como

amigos del empresario. Por el año 1.983, Yabrán solía frecuentar las oficinas del SUPE en

Bartolomé Mitre al 800, donde, puertas adentro, hablaba de sus negocios mientras Ibañez

proyectaba sueños electorales. Se sabe que Yabrán aportaba para la campaña electoral y que de

esos días data su acercamiento a Juan Carlos Rousselot y Julio Mera Figueroa.

Hombres cercanos a Ibañez cuentan, a modo de anécdota, que cuando fue secuestrado su hijo,

Yabrán le ofreció un millón de dólares para pagar el rescate. Ibañez no llegó a aceptarlo o

rechazarlo, a los pocos días éste apareció asesinado.

Uno de los motivos de su crecimiento fue la prestación de servicios postales a los bancos del Oeste

y de Junín, pero, por sobre todo al Banco Ciudad, donde en tiempos de la dictadura militar trabó

amistad con el abogado Francisco Gazquez Molina, por aquel entónces director de la entidad y

hoy "dueño del 10% del paquete accionario de OCASA".

Instaladas las autoridades radicales, el “grupo” comienza a desarrollar tareas de penetración en

distintas oficinas de Encotel. Captan al subadministrador Ross; colocan a Gerardo Mapelli como

empleado y van sumando a personal de mediana importancia. El año 1.987 es trascendente para

sus planes, ya que logran desplazar a Ordoñez de la jefatura de Autorizaciones a terceros y

colocan en su lugar a Gerardo Mapelli, que será la pieza clave para consumar la acción de Encotel

contra las empresas “rebeldes”, multándolas o revocándoles directamente el servicio.

Nuevamente mejora su posición con las designaciones de Cerqueiro en Explotación, Vanini en

Asuntos Jurídicos y Ramgeyer en Inspección General. En el mismo sentido, lograron la renuncia

de Uriarte y Forte y la designación de Raúl Carmelo Vacalluzzo al frente de Encotel. Con esto

consiguen no solo dominar la segunda línea de la empresa estatal, sino también a los que dirigen.

Las medidas que toman (aparte de la revocatoria de la tercera permisionaria en el orden nacional,

como fue Autocompensación), favorecen al Grupo con renovación de permisos, con régimen de

excepciones, promoción de renta postal, etc.

De esta manera, el Grupo Yabrán se apoderó de Encotel, titular por ley del monopolio postal.

Hubo que esperar hasta 1.993, año en que Cavallo desreguló la actividad e impuso las leyes del

mercado.

 

Yabrán también supo hacer buenas migas con varios altos jefes de la Fuerza Aerea, entre ellos, los

brigadieres Ernesto Crespo y Raúl Juliá, y aportó dinero para la campaña presidencial de Italo

Luder, en 1.983.

Fue durante otra campaña presidencial, la de 1.989, que Yabrán vió en persona -por primera vez-

a Carlos Menem y sería el mismo Ibáñez, amigo en común, el encargado de las presentaciones

formales.

 

Según declaraciones de Zulema Yoma hechas en el año 1997, “Yabrán y Carlos se conocen desde

hace 15 años. Se veían en el departamento de la calle Cochabamba como amigos que son”.

Zulema le ofreció a Cavallo declarar como testigo de esos encuentros cuando él lo creyera

necesario. Por otro lado, la periodista Gabriela Cerrutti cuenta que cuando Yabrán visitaba el

bulín de Menem en la calle Cochabamba 2617, éste pedía a las personas que se encontraban en el

lugar que los dejaran solas. “Conversaban sentados sobre la cama mientras comían los dátiles que

traía Yabrán”.

 

El amarillo sabe elegir a sus abogados, fue cliente del abogado Pablo Argibay Molina,

perteneciente (en ese momento) al estudio jurídico del penalista Carlos Fontán Balestra (abogado

de Carlos Saúl Menem). Argibay Molina también ha sido defensor, entre otros, de José Luis

Manzano, Maria Julia Alsogaray y Armando Cavalieri.

-"Aquí se inventó un triángulo desde mi persona como defensor del presidente y como defensor de

Yabrán. Y que esto significaba una organización de tipo mafiosa...", le dijo el abogado a la revista

Noticias de septiembre de 1.995, en ocasión de haberse producido una ruptura entre los abogados

del estudio, a causa de lo denunciado por Domingo Cavallo en el Congreso Nacional.

 

 

EL JUEGO DE LA OCA

 

“Durante el año 1.993 el giro total del sector postal ascendió a 1.352 millones de dólares”, era uno

de los titulares que se podía leer en algunos medios. Del total de la “torta”, el 33% correpondió al

sector estatal, el 59% a los privados y el 8% a las firmas pequeñas del sector.

“Dentro de los privados las líderes que figuran son OCASA y OCA, que se llevan el 70% del

mercado total y con respecto a las empresas que brindan servicio internacional, la más importante

es DHL, seguida por Federal Express y OCASA, concentrando entre las tres el 60% del mercado”.

Nótese que casi todo el mercado se lo reparten las empresas que se vinculan con Yabrán.

 

Hasta no hace muchos años atrás, la condición de permisionario se obtenía a través del

cumplimiento de requisitos estructurales específicos, tales como patrimonio neto contable no

inferior a 800 mil portes postales (es decir U$S 304.000 aproximadamente) y otros que hacían muy

dificultoso que alguien pudiera ingresar al mercado postal.

 

Los volúmenes manejados por Encotesa cayeron sistemáticamente desde 1.985 y se acentuaron a

partir de 1.987, cuando se desreguló la actividad y los privados comenzaron a operar en el

mercado en forma abierta. La empresa estatal nunca pudo recuperar la pérdida de terreno frente a

las prestadoras privadas.

A la hora de hablar de las perspectivas generales de este negocio hay una posición muy optimista

por parte de las permisionarias ya que, mundialmente, el mercado duplicó sus volúmenes.

 

El ex Diputado Federico Zamora denunció en el año 1.992 que OCASA detentaba el monopolio

del mercado “gracias a acuerdos leoninos firmados con Encotel y en las prácticas desleales con las

competencias”.

Gracias a Encotel, en abril de 1.982, OCASA adquirió el derecho de efectuar el servicio de Pre y

Post embarque aéreo y en agosto de ese año amplió sus facultades de permisionaria para “operar

en el plano internacional” y en envíos “puerta a puerta”, siendo la única empresa autorizada para

funcionar en Aeroparque y cuyas camionetas pueden acceder hasta la bodega de los aviones.

 

Luego de un tiempo, Yabrán optó por desaparecer del directorio de OCASA (aunque sin perder el

control del paquete accionario) y puso en su lugar a un hombre de confianza: el doctor Rodolfo

Balbín (fallecido hace poco tiempo), sobrino de Ricardo, el famoso caudillo radical.

 

Finalmente, gracias al impresionante crecimiento que tuvo, OCASA terminó absorbiendo a OCA

que, de la mano de Yabrán, supo progresar cuando se convirtió en la principal accionista de

Encotel.

Como la reglamentación preparada por la división Normas y Servicios de Encotel era considerada

de sumo peligro para sus intereses (podrían ingresar muchas empresas como permisionarias), el

Grupo proyecta la “Resolución Nº 2.422-Encotel ‘93”, imponiendo muchas trabas a los aspirantes

a permisionarios, y va más allá al firmarse un contrato a Encotel a favor de Villalonga Furlong

(subsidiaria de OCASA) por dos millones de dólares anuales a cambio de un servicio que no

pasaba de quinientos mil dólares, y que llevó a que se iniciara un sumario contra Villalonga

Furlong. No hay que olvidarse que estas empresas actúan en relación muy estrecha con los

depósitos fiscales de EDCADASSA y su tarea consiste en el traslado de correspondencia y

mercadería que proviene de los embarques y desembarques que se realizan en la Aduana de

Ezeiza.

En junio de 1.993, OCASA también fue partícipe de otro escándalo. La Dirección General

Impositiva denunció un fraude en su perjuicio por medio de la utilización de “boletas truchas”

como forma de evasión impositiva. Según Carlos Tacchi (secretario de ingresos públicos de ese

momento) lo hicieron “efectuando contrataciones con otras dos firmas, cuyos nombres, si mal no

recuerdo, son Priler e Interestudio”(sic).

 

 

PASAPORTE A LA AVENTURA

 

“-Ud. les hizo ganar la licitación a dos empresarios cuestionados”, se escuchó decir a un enojado

Cavallo contra el Comisario General Adrián Pelacchi, jefe de la Policía Federal. El enojo estaba

asociado a la concesión de otorgar pasaportes y cédulas de identidad al consorcio integrado por

Ciccone Calcográfica y OCASA, es decir a Yabrán. Sin poder dar explicaciones al ministro,

Pelacchi le pidió una audiencia al Presidente Menem, quien lo recibió de inmediato y que luego de

escucharlo le dijo que “decida según su criterio. No se deje impresionar, yo no intercedo por

nadie”. Como es su costumbre, el Presidente no tomó partido.

 

Alberto y Nicolás Ciccone son hermanos y accionistas mayoritarios de Ciccone Calcográfica, un

establecimiento gráfico que, desde 1.978 no dejó de crecer y que se encarga de la impresión de

documentación de sum importancia para bancos e instituciones varias.

El crecimiento de los Ciccone se puede dividir en cuatro etapas principales:

1-Gracias a la conexión con el almirante Carlos Lacoste, cuando era presidente del Ente

Autárquico Mundial 1.978, pudieron obtener la adjudicación para imprimir las entradas del

susodicho Mundial de futbol.

Todas las empresas vinculadas con el EAM ‘78 gozaron de un beneficio no menor: la posibilidad

de importar sin aranceles. La Junta Militar consideraba al Mundial un objetivo estratégico para

romper el cerco internacional levantado por Amnesty y las organizaciones defensoras de los

derechos humanos.

Ciccone pudo importar máquinas gráficas a un precio preferencial en un momento en el que la

economía argentina tenía aranceles muy elevados y se gozaba de un tipo de cambio muy bajo. Se

sabe que aún después de la liquidación del EAM ‘78, dicha empresa gráfica pudo seguir

importando en esas condiciones por que Lacoste se había “olvidado” de informar al Ministerio de

Economía acerca de la disolución.

2-Otra vez gracias a la relación con Lacoste, los Ciccone pudieron ingresar en el Ministerio de

Bienestar Social, del que dependía Lotería Nacional y se llevaron el negocio de la impresión de

billetes de la misma. Luego existió un acuerdo con IBM Argentina para quedarse con su planta de

impresión de tarjetas perforadas utilizadas en los juegos como Prode y otros que aparecieron

después, como el Loto. Durante varios años la empresa continuó usufructuando ese negocio,

excediéndose de los previstos debido a otra licitación iniciada por Lotería y que también ganó

Ciccone, para establecer el sistema informático punto-a-punto que reemplazaba a las tarjetas

perfoverificadas. Asimismo comenzó a imprimir billetes y valores para las provincias, sus bancos y

loterías. Por ejemplo para La Rioja.

3-La influencia sobre La Casa de la Moneda, sin cuya connivencia, Ciccone no podría haber

continuado creciendo, ya que la mayoría de sus contrataciones fueron precisamente con el Estado.

A comienzos del gobierno de Alfonsín, la relación entre Ciccone y La Casa de la Moneda sufrió

fricciones, pero el administrador que interfería (de la mismísima familia Illia), fue desplazado por

un “imprevisto escándalo”. Con Armando Gostanián (amigo del presidente), la relación de los

Ciccone alcanzó niveles desconocidos, a punto tal que hasta les otorgó la responsabilidad de

imprimir los tristemente célebres “Menemtruchos”.

4-Los proyectos de diversificación de actividades, básicamente los sistemas informáticos para el

Estado y el proyecto de renovación del sistema de pasaportes y cédulas. Este último negocio

(frenado en su momento por Béliz y Manzano), es parte de la creación de una red informática que

vincularía a todas las oficinas de migraciones de la Argentina.

 

Cavallo ha vinculado a Ciccone y Yabrán con un proyecto que el Estado evaluó aprobar cuando

José Roberto Dromi era Ministro de Obras y Servicios Públicos y que consistía en que las

empresas del Estado privatizaran el control de los medidores, la facturación, la distribución

domiciliaria de esa correspondencia y hasta el cobro de las tarifas. El proyecto nació cuando

todavía era Ministro de Economía Nestor Rapanelli y continuó durante el comienzo de la gestión

de Antonio Erman González, pero no funcionó porque no había privatización posible en esas

condiciones de la distribución eléctrica o de gas o de aguas sanitarias.

La influencia de Yabrán sobre Ciccone Calcográfica se dio a través de un crédito por U$S 25

millones –aproximadamente- que la Banca della Svizzera Italiana otorgara a dicha firma y que la

misma no pudo restituir. El 19 de enero de 1995, como parte de su aporte para solucionar los

problemas financieros que tenía la provincia de Córdoba, Alfredo Yabrán depósito la suma de

U$S 25 millones a una tasa del 14% anual con vencimiento al 19 de abril de 1995 en el Banco

Provincia de Córdoba. Producido el vencimiento, se ordenó al Banco de Córdoba a girar los

fondos a la cuenta de titularidad del empresario postal (8A51420A) en la Banca della Svizzera

Italiana, sucursal Nueva York.

Esta relación de triangulación de la deuda de Ciccone Calcográfica, explicaría (entre otros

motivos), las razones de las asociaciones de las empresas en licitaciones tan cuestionadas como la

provisión de pasaportes y documentación automotor.

Por otro lado es llamativo que el Sr. Alberto Isaac Chinkies, quien fuera director y gerente general

de OCASA, hoy detente el cargo de gerente general de Ciccone Calcográfica. Una gran casualidad,

sobre todo si tenemos en cuenta que Chinkies fue compañero de Yabrán en la empresa Burroughs

y que ambos fueron despedidos (juntos) de la misma.

Más allá de esto, hay numerosas similitudes entre Ciccone Calcográfica y Yabrán que llaman

poderosamente la atención. Algunas de ellas son:

-Ambos han tenido muy buena relación con las fuerzas de seguridad. Yabrán tenía vínculos con

Gendarmería Nacional, Prefectura Nacional y Fuerza Aérea. Los Ciccone con la Policía Federal.

 

-La vinculación de los Ciccone con la Policía les permitió resolver más o menos rápido el secuestro

del que fue víctima uno de los hermanos y que dejó secuelas a toda la familia.

 

-Si bien ambos desarrollan negocios con el sector privado, las concesiones con el Estado son parte

fundamental de su facturación.

-Ambos ejercen un lobby bastante importante sobre los organismos del Estado relacionados con

su tarea. Yabrán mantenía mala relación con el correo público desde que Cavallo era ministro de

Economía. Los Ciccone no padecen dificultades semejantes con Casa de la Moneda. Hoy en día

una obsesión de estos últimos es que no se privatice dicho organismo público o bien la posibilidad

de participar en la licitación.

-Ambos tienen diálogo directo con la Casa de Gobierno y lograron profundizar vínculos con

varios e influyentes políticos cercanos a la presidencia.

 

 

LOS INVASORES

 

Según algunos testimosnios “off the record”, el nexo entre Yabrán y la ley de correos -y su

enfrentamiento con Cavallo-, tuvo que ver con el deseo de monopolizar el mercado postal y poder

manejar las tarifas del mercado a su antojo (acto expresamente prohibido por la ley), no

permitiendole a una "cierta empresa extranjera interesada" la posibilidad de entrar en un negocio

que mueve muchos millones de dólares.

Pero para entender parte de este enfrentamiento hay que hacer una breve reseña. La empresa

extranjera citada se llama Federal Express y se dedica al transporte de correspondencia en los

Estados Unidos.

La historia de Federal Express comienza con Fred Smith, un ex piloto de helicópteros en Vietnam

(donde había sido herido y condecorado), quien después de la guerra fundó una empresa dedicada

al negocio de la aviación. Años más tarde compró con un crédito de 20.000 dólares una compañía

regional de correos privados, que más tarde sería Federal Express.

En 1.982, la compañía de Smith compró Flying Tigers, una compañía aérea integrada por 100

aviones piloteados por veteranos de la guerra de Vietnam y que algunos sostienen que pertenecía a

la CIA o la DEA.

Luego formó una subsidiaria llamada Federal Express Cargo, dedicada al transporte de

mercaderías por vía aérea en rutas internacionales. El mercado de cargas aéreas internacionales en

Argentina tiene un volúmen anual de 50.000 kg. Sin embargo, a Federal Express Cargo no le

interesa el mercado local, porque tendría que trasladar parte de sus aviones a la Argentina y el

movimiento de importación y exportación es muy chico frente al de la ruta de Oriente.

En Estados Unidos, Federal Express opera con alrededor de 60 millones de piezas postales por mes

en un mercado de 200 millones (más del 25%) y hay que recordar que el mercado argentino es de

24 millones de piezas postales cada 30 días.

Cuando en 1.988 Federal Express se instala en la Argentina, empieza a dedicarse al transporte de

correspondencia internacional, un mercado mucho más chico que el local, donde se envían

solamente 60.000 piezas postales mensuales. El liderazgo de este segmento del mercado lo tiene la

empresa local DHL, que cuenta con un padrón de 20.000 clientes en la Argentina y oficinas

propias en 70.000 localidades distribuídas en 190 países (más que los que integran las Naciones

Unidas).

En el tema Federal Express, Alfredo Yabrán temía que la empresa entrara en el negocio local de la

correspondencia, que como dijimos es de 24 millones de cartas mensuales y donde Yabrán maneja

8 millones, otro tanto Encotesa y otro las empresas “piratas”.

En algún momento trascendió que a Federal Express no le interesaba el mercado local y que solo

se preocupaba del transporte de cartas a nivel internacional -en competencia con DHL y OCASA-,

pero es casi evidente que la disputa contra Yabrán tiene como impulsores a Federal Express y la

embajada de Estados Unidos.

 

 

LOS SUPERAGENTES NO SE ROMPEN

 

La historia de EDCADASSA y consecuente "influencia" sobre Ezeiza comienza a fines del año

1.975, cuando agonizaba el gobierno de Isabel Perón y la doctrina de Seguridad Nacional era algo

así como el dogma sagrado de los militares. En esa oportunidad se tomó una decisión

administrativa sobre la que, en ese momento nadie prestaba mucha atención. A través de un

decreto presidencial, se rescindieron los contratos de los dos concesionarios que manejaban los

depósitos fiscales del Aeropuerto de Ezeiza. Una de las empresas concesionarias estaba integrada

por todas las líneas aéreas que operaban en la aeroestación. El mismo decreto otorgaba el control

de los depósitos a la Fuerza Aérea por esas supuestas razones de "seguridad nacional" que

comprendían más las mentes psicóticas de las cúpulas militares que las del resto de los argentinos.

Después de 1.983 las Fuerzas Armadas dejaron de ser estados en sí mismos y, al igual que el resto

de los sectores de la vida nacional, vieron drásticamente reducidos sus presupuestos. Los gastos

militares de la Argentina pasaron de una cifra equivalente al 4,2 por ciento al 2,8 del Producto

Bruto Nacional.

A principios de 1.989 la Fuerza Aérea no tenía ni siquiera presupuesto para pagar las horas

mínimas de vuelo que mantienen en forma a sus pilotos, tampoco el mínimo capital para seguir

administrando los servicios de Ezeiza.

Lo que conservaba era una buena cuota de influencia sobre el gobierno radical. El brigadier

Ernesto Crespo cobro su factura: había sido el jefe de la única fuerza que había apoyado a

Alfonsín durante las tres rebeliones carapintadas, y logró que el gobierno autorizara, en 1.989,

(pocos días antes de la entrega del poder al gobierno peronista), la creación de una empresa mixta

a la que se le otorgaba el negocio de Ezeiza por "contratación directa". En junio de ese mismo

año se firmó el contrato por el cual el 1º de julio la empresa EDCADASSA (Empresa de Cargas del

Atlantico Sud S.A.), cuyo capital accionario era propiedad, 55 % de la Fuerza Aérea y 45 %de la

empresa Villalonga Furlong, comenzó sus operaciones en Ezeiza. Su tarea consistía en el maipuleo

y almacenaje para el control por la Aduana y posterior distribución de todas las mercaderías que

entraban y salían del país por vía aérea. El contrato establecía que se cedía la operatoria a

EDCADASSA por 20 años con opción a 10 más. La Fuerza Aérea ganaba así un canon de 750.000

dólares por mes.

Hablar de EDCADASSA nos obliga a hablar, también de OCA y OCASA, cuyo dueño es Alfredo

Yabrán (aunque no haya admitido nunca la titularidad de OCA). Ambas empresas se reparten el

servicio de correos para bancos. La primera controla el 35 % del mercado; la otra, la mayoría del

65 % restante.

Sin embargo, a pesar de que tenía la titularidad de la empresa, Alfredo Yabrán no apareció en la

constitución de EDCADASSA, algo muy sospechoso considerando que fue dueño de Villalonga

Furlong. A lo largo de esta obra se evidenciará que este modo de operar iba a ser el utilizado en

todas sus “transacciones comerciales”, porque precisamente en su clandestinidad y en el

anonimato del Grupo, se fortalecía su poder.

El contrato de cesión de los servicios fue firmado por el brigadier Ernesto Crespo y el señor

Ricardo Pasman en representación del grupo Villalonga Furlong, constituyendose lo que iba a ser

EDCADASSA.

El directorio de la nueva empresa quedó conformado así:Directorio por las acciones de clase “A”:

Brigadier (RE) Jorge Ricardo Ruíz (Presidente); José Angel Gutierrez (Vicepresidente); Alejandro

Pedro Juan de Dios Segurado (director titular); Juan Carlos Cuadrado (director suplente);

Enrique Martiniano Garbo Bertrand (director suplente) y Reinaldo Edgar Cravero (director

suplente). Por las acciones clase “B”: Andrés Humberto Gigena (director titular), Ronaldo Luis

Depetris (director titular); Hugo Alberto Malespina (director suplente) y Carlos María Cabrera

(director suplente). Comisión Fiscalizadora por acciones de clase “A”: Alberto Ramón García

(síndico titular); Armando Antonio Irungaray (síndico titular), Laureano Alvarez Estrada (síndico

suplente) y Roberto Oscar Marconi (síndico suplente). Por las acciones clase “B”: Félix Gorgo

(síndico titular) y Alberto Juan Marzorati (síndico suplente).

Dentro de una estrategia incompatible con los intereses nacionales se determinó la privatización,

en abril de 1.990, por contratación directa (y violando la legislación vigente), de todas las

actividades que se desarrollan en un aeropuerto, entre el arribo o partida de una aeronave y la

efectiva revisión aduanera, con el fín de crear una “zona franca” para circulación de todo objeto

y/o mercadería que ingresa, transita o egresa por los aeropuertos internacionales.

El 10 de abril de ese mismo año la empresa Interbaires S.A. reforma su estatuto social

adecuándolo en el artículo 3 para “comercializar mercaderías libre de gravamen en aeropuertos

que cuenten con servicio permanente de aduanas...Pudiendo celebrar todas las operaciones

vinculadas o necesarias para el cumplimiento del objeto...”.

Ese mismo día, otra empresa llamada Intercargo S.A.C. también resuelve modificar su estatuto

social que en su artículo 3 establece “la prestación del servicio de atención en tierra de aeronaves y

aeródromos de la Nación”.

Catorce días después, el 24 de abril de 1.990, el Brigadier Mayor José Antonio Juliá rubrica un

acuerdo, en nombre y representación del Estado Nacional, el Ministerio de Defensa y la Fuerza

Aérea Argentina (escritura nº 238) con las empresas Intercargo S.A.C. e Interbaires S.A. a través

del cual se convierte en “socio accionista” de dichas empresas mediante el mencionado contrato

de cesión y transferencia de acciones y pasando del terreno de las casualidades al terreno de las

sospechas, ya que, dicho contrato está condicionado a que se entregue por contratación directa el

servicio de “Free-Shop” a Interbaires S.A., y el servicio de “Rampa” a Intercargo S.A.C.; tal es así

que el contrato establece que “la cesión de acciones y la aceptación de por el cesionario quedará

perfeccionada a partir del momento en la cual se cumplan las cuestiones antedichas, oportunidad

en la cual se pagará el precio convenido de las acciones cedidas”.

Para que se entienda, de esta manera el día 24 de abril, el Brigadier Mayor José Antonio Juliá le

concedió por contratación directa el servicio de “Rampa” a Intercargo S.A.C. y el servicio de

“Free Shop” a Interbaires S.A. por 20 años, renovable por 10 años más, que comprenden los

servicios con carácter exclusivo de los aeropuertos internacionales de Aeroparque y Ezeiza, y

agregándose en el caso de Interbaires S.A. el Aeropuerto Internacional de la ciudad de Córdoba.

En esa misma línea y como para que no se diga que a esta gente no le gusta trabajar, el nombrado

Brigadier Mayor, suscribe el contrato de cesión “ad referendum” de la Comisión Administrativa

de la Fuerza Aérea estipulado en la Ley 20.124 (reglamentado por el Decreto 265/73). ¿Qué

significa esto?. La ley mencionada crea comisiones administrativas compuestas por un presidente

y cuatro vocales que serán nombrados por el Poder Ejecutivo y que entenderán en todas las

contrataciones que efectúen los organismos militares.

Luego de esta maniobra, Inversiones y Servicios S.A. (el grupo Villalonga Furlong es parte de la

misma y consecuentemente pertenece a Yabrán), se quedó con el 79,2 % de las acciones de

Interbaires e Intercargo (empresa luego recomprada por el Estado), y la Fuerza Aérea y los Sres.

Félix Gorgo y Hugo Malespina con el resto. En concepto de canon para la aeronáutica militar se

fijaron 300.000 dólares en el primer caso y 500.000 en el segundo. En ambos casos el contrato fue

firmado por el sucesor de Crespo en la jefatura de la Fuerza Aérea, brigadier José Juliá, y por el

Sr. Andrés H. Gigena por la empresa Inversiones y Servicios S.A.

El directorio de Interbaires S.A. quedó integrado de la siguiente manera: Carlos María Cabrera

(presidente), brigadier (RE) Juan Carlos Cuadrado (vicepresidente); Hugo Alberto Malespina

(director titular), Rómulo León Ibargoyen (director titular); Comodoro (RE) Hugo Alberto

Mujica (director titular); Comodoro (RE) Eduardo Juan Amores (director suplente); Alberto Juan

Marzorati (síndico presidente); Mauricio Raúl Pinto (síndico titular); Rubén Horacio Devoto

(síndico titular); Rodolfo Teodoro Rastatter (síndico suplente); Silvia Leonor Bacman (síndico

suplente) y Laureano Alvarez Estrada (síndico suplente).

El directorio de Intercargo S.A.C. se conformó por: Carlos María Cabrera (presidente); Brigadier

(RE) Ricardo Augusto Peña (vicepresidente); Mario Victor Barbero (director titular); Rolando

Luis Depetris (director titular); Comodoro (RE) Alberto Abelardo Cano (director titular);

Comodoro (RE) Jorge Horacio Bocca (director suplente); Rodolfo Tedoro Rastatter (síndico

presidente); Silvia Leonor Bacman (síndico titular); Armando Antonio Irungaray (síndico titular);

Alberto Juan Marzorati (síndico suplente); Mauricio Raúl Pinto (síndico suplente) y Laureano

Alvarez Estrada (síndico suplente).

Con la finalidad de adentrarnos un poco más en la mecánica del sistema de contrataciones,

debemos agregar que la ley establece la obligatoriedad de la licitación pública o privada, ya que

no está prevista la contratación directa para estos casos en ninguno de los 16 supuestos que prevee

la norma.

No obstante esto, el inciso “J” autoriza dicha modalidad cuando la contratación no exceda el

monto que fije la Comisióm Adjudicativa de Contrataciones, y acá es donde debemos prestar

atención ya que, en lo que se refiere al contrato de cesión de acciones, resulta manifiesta la

subvaluación de las mismas, a punto tal que el precio total convenido fue de 20.000 australes

(plata de esa época) y se retuvo como impuesto a las ganacias 540 australes y 6 australes (en la

otra operación) respectivamente, cuando la rentabilidad anual de dicho negocio ronda los “60

millones de dólares anuales”.

Esto nos conduce a algunas reflexiones:

1º)¿Cómo es posible que alguien pueda “tragarse el sapo” de la irrisoriedad de las cifras?

2º) Conociendo la ineficiencia de nuestra burocracia estatal y por ende, la lentitud de todos los

trámites a su cargo.¿Cómo se entiende que en solo 24 hs se hayan podido: celebrar un contrato de

cesión de acciones con las dos empresas antes mencionadas, cumplimentar todos los requisitos

establecidos en el decreto 265/73 -que incluye 268 artículos- y adjudicar por contratación directa el

servicio de “Rampa” (a Intercargo S.A.C.) y el de “Free Shop” (a Interbaires S.A.)?

3º) ¿Cómo cuadra el artículo 4 del decreto 1.024/90 (del 28/5/90) en el que se excluye de la

privatización “los derechos de la empresa en la explotación del rubro denominado “tienda libre de

impuestos” (Free Shop) y del servicio de “atención en tierra de aeronaves” (Rampa), los que serán

asumidos por la empresa. La Fuerza Aérea decidirá sobre la futura explotación de estas

actividades”.

Si tenemos en cuenta que la contratación directa entre la Fuerza Aérea y las empresas recién

mencionadas se realizó el día 24/4/90, estando dichos servicios (todavía entonces) incluídos en la

privatización de Aerolíneas Argentinas S.E., no hace falta un gran esfuerzo intelectual para

concluir que dichos contratos son nulos, de nulidad absoluta, pues quedan desafectados

expresamente de la privatización de dicha compañía Aérea. Lógicamente nadie puede entregar lo

que no posee y por lo tanto -reitero- los contratos son nulos como si no tuvieran objetos (artículo

953 C.C.) careciendo sus efectos de valor jurídico.

Analizando desde el punto de vista administrativo, lanulidad encuentra su fundamento en la Ley

19.549 (de procedimientos administrativos), pues el acto ha sido celebrado en violación del

artículo nº7 de dicha ley., porque:

1º) No fue dictado por autoridad competente (inciso a).

2º) No se sustenta en derecho aplicable (inciso b).

3º) No es objeto jurídicamente posible (inciso c)

Concluyendo, resulta de una claridad meridiana que el acto jurídico no tiene motivación válida

(inciso e), y que, en función del artículo 14 de la misma ley, su sanción es la de ser nulo, de

nulidad absoluta e insanable.

Al mismo tiempo es muy sospechoso, el hecho de haber asociado a las Fuerzas Armadas con

sectores privados en áreas donde el Estado tenía por sí mismo una alta rentabilidad.

Más allá de toda esta explicación técnica, algunos de los datos más interesantes de la historia los

ha brindado el secretario de la Fuerza Aérea, brigadier Carlos Corino. Parte de esa información ha

sido publicada el día 5 de julio de 1998 en el diario LA NACION, en un destacable artículo

desarrollado por Pablo Caruso que se trancribe, en parte, a continuación:

El secretario general de la Fuerza Aérea, brigadier Carlos Corino, resumió las conclusiones de su

informe:

“-Señor, no podemos firmar un contrato con una empresa que presenta sus últimos balances en

rojo: técnicamente está quebrada”.

La empresa era Villalonga Furlong y por el contrato en cuestión la Fuerza Aérea le cedía el

manejo de los depósitos fiscales del aeropuerto de Ezeiza. Pero el jefe del Estado Mayor, brigadier

general Ernesto Crespo, no consideró que la evaluación de Corino -encargado específicamente de

analizar el asunto- fuera determinante, y firmó el acuerdo.

"Todo fue legal", insiste aún hoy, como comprobó La Nación al entrevistarlo en su domicilio, en

momentos en que su actuación está bajo estudio de la comisión antimafia del Congreso. Porque

aquel contrato, firmado el 16 de diciembre de 1988, abrió las puertas de los aeropuertos al grupo

de empresas atribuidas al difunto Alfredo Yabrán.

"Si la justicia comprueba que Crespo o (su sucesor, el brigadier general José) Juliá cometieron

ilícitos, serán degradados", afirmó un alto oficial de la Fuerza Aérea. De ser así, Crespo, que llegó

a ser el militar de mayor confianza del presidente Raúl Alfonsín (al punto de haberle pedido una

ampliación de la ley de obediencia debida, según fuentes militares), afrontaría un final más que

deshonroso. Para llegar a ese punto es necesario reconstruir la historia.

La privatización de los aeropuertos obligó a las empresas interesadas a indagar en los negocios en

los que aquéllos estaban involucrados. La conducción de la Fuerza Aérea había decidido en 1988

privatizar el manejo de los depósitos fiscales de Ezeiza, hasta ese momento en manos de Líneas

Aéreas del Estado (LADE), empresa cautiva de ese cuerpo militar.

 

La decisión parecía razonable. Los problemas en el manejo de los depósitos fiscales del período

LADE quedarían al descubierto en la investigación realizada en 1991 por el entonces juez federal

de San Isidro, Alberto Piotti, que conducirían a la detención del ex administrador nacional de

Aduanas Juan Carlos Delconte.

En esa causa, Piotti demostró que había un contrabando masivo a través del depósito fiscal de

cargas a nombre de personas inexistentes. El brigadier Corino, secretario general de la fuerza en

1988, recibió el encargo de analizar la situación de la empresa Villalonga Furlong para decidir si se

le otorgaría el contrato o no. Para ello, analizó los balances de la compañía correspondientes a los

años 1986 y 1987. Sus conclusiones fueron terminantes:

1) Que la capacidad de pago de la empresa es deficiente.

2) Que mantiene una política de endeudamiento para financiar su activo.

3) Que si bien el índice de rentabilidad bruta ha mejorado, aún subsiste un margen de utilidad

neto negativo.4) Que el capital de trabajo negativo demuestra una situación de iliquidez.

5) El índice de solvencia la coloca entre aquellas empresas que estadísticamente han ido a la

quiebra. Un endeudamiento convenientemente programado es aquél donde este índice resulta

igual o mayor a 2, en ese momento en Villalonga Furlong era 0,6.

6) Corroborando lo expresado en el inciso anterior, las probabilidades de quiebra de la empresa,

deducidas del índice de Altman, son amplias.

Poco tiempo después de este informe, Corino fue designado como agregado militar a la embajada

argentina en los Estados Unidos. Confesó que no había escuchado hablar de Yabrán en aquel

tiempo y que se limitó a un análisis económico-financiero. "Una vez concluido mi análisis, le dije

al brigadier Crespo: Señor brigadier, usted, como representante del Estado argentino, no se puede

asociar con una empresa que presenta sus balances en rojo. El brigadier Crespo me contestó:

¿Esta es su última opinión, brigadier Corino?. Yo le respondí: Sí, señor. Nunca más hablamos del

tema".

Pese a una opinión tan terminante, el 16 de diciembre de 1988, mientras el presidente Raúl

Alfonsín desistía de firmar la privatización parcial de Aerolíneas Argentinas mediante contratación

directa con Scandinavian Airlines System (SAS), el brigadier Crespo firmaba la constitución de

Empresas de Cargas del Sur Sociedad Anónima (EDCADASSA), integrada por Villalonga Furlong

y la Fuerza Aérea Argentina, sin licitación previa.

El contrato establecía que Villalonga Furlong debía pagar un canon mensual de 1.200.000 dólares,

a menos que se aumentaran las tarifas que pagaban los importadores -cuya fijación era

responsabilidad de la Fuerza Aérea Argentina-, en cuyo caso debería modificarse en el mismo

sentido. La empresa pidió y obtuvo un período de 180 días para aceptar el contrato, cosa que

finalmente hizo el 28 de marzo de 1989.

Ex oficiales con acceso a Crespo afirmaron que algunos miembros de la plana mayor de la fuerza

le observaron que la contratación directa podía ser objetada por el presidente Alfonsín, que se

había negado a adoptarla en la privatización de Aerolíneas Argentinas.

Según esos testimonios, Crespo se mostraba seguro de que ello no ocurriría. Según un ex alto jefe

de la fuerza, "por ese entonces el desgaste del gobierno radical era enorme. Cada uno trataba de

salvarse del incendio. El Gobierno se caía a pedazos. La indisciplina era total, también en los

políticos que integraban el Gobierno. Ni qué decir de las Fuerzas Armadas. El brigadier Crespo

era uno de los hombres más leales a Alfonsín; el 0Presidente no podía negarle nada".

"No sé si usted sabe -agregó como prueba de su afirmación- que fue el brigadier Crespo, en el

avión que los trasladaba a Uruguay, quien le arrancó la ampliación de la obediencia debida.

Menos iba a negarle la firma de la asociación con Villalonga Furlong".

El 2 de julio de ese año, el presidente Alfonsín firmó la constitución de EDCADASSA mediante el

decreto 773/89.

Pero ya el 28 de junio, según recuerda el ex oficial consultado, EDCADASSA pidió que se

modificaran las tarifas a cobrar por los servicios prestados en los depósitos fiscales. Al día

siguiente, el brigadier Crespo lo aprobó mediante la resolución 541/89. Los usuarios protestaron

mediante solicitadas en los diarios. Pero menos de un mes más tarde se disminuyó el canon

mensual que debía pagar Villalonga Furlong a la mitad, o sea 600.000 dólares, completó la fuente.

Y, además, la concesión fue extendida a veinte años.

El 13 de julio de 1989, un día después de que Carlos Menem asumió la Presidencia, Crespo fue

reemplazado en su cargo por el brigadier general José Juliá.

En su discurso inaugural, Juliá prometió "dedicación exclusiva y excluyente al perfeccionamiento

profesional, guiados por el respeto a las reglas éticas y morales que deben distinguir el

comportamiento de un militar argentino". Testigos del acto afirmaron que los presentes

interpretaron la frase como una alusión negativa a su predecesor.

Más allá de los dimes y diretes, Juliá ordenó al subjefe de la fuerza, brigadier Tomás Rodríguez,

que investigara por qué se había reducido el canon que debía pagar EDCADASSA.

Rodríguez se puso en contacto con el titular de esa empresa, brigadier Jorge Ruiz, para pedirle

que se presentara en el edificio Cóndor, sede de la fuerza. Ruiz prometió estar allí dos días

después. No hizo falta. Pocas horas más tarde, Juliá dijo a Rodríguez que se olvidara del asunto,

porque él se ocuparía personalmente.

Ese sería el comienzo de una mala relación, que concluiría con una denuncia formal de Rodríguez

contra Juliá por la presunta comisión de ilícitos en la compra de repuestos por 18 millones de

dólares. Juliá fue sobreseído, Rodríguez fue encontrado culpable de "deslealtad grave" por un

tribunal de honor y pasado a retiro y la investigación sobre EDCADASSA no concluyó en nada.

En lugar de ello, EDCADASSA aceptó aumentar el canon a pagar de 600.000 a 750.000 dólares,

pero a cambio de incorporar los depósitos fiscales del aeropuerto de Córdoba a los negocios que

manejaba la empresa.

Juliá tenía una visión optimista acerca de la posibilidad de la Fuerza Aérea de hacer buenos

negocios y por ello dió mayor impulso al Consejo de Coordinación Empresaria presidido por su

hermano, el brigadier retirado Oscar Juliá, y como asesor al abogado José Luis Entin. Este último

fue acusado por el brigadier Rodríguez de intentar sobornarlo, según consta en el expediente.

En tren de ampliar posibilidades, Juliá resolvió privatizar el servicio de rampa ofrecido a las

compañías aéreas y el manejo de las tiendas libres de impuestos (free shops).

Con objeto de obtener ambos contratos, Villalonga Furlong apeló a las empresas Intercargo SA e

Interbaires SA, pero subsistía la dificultad de que ninguna de las dos tenía experiencia en los

rubros respectivos ni su objeto social tenía relación con ellos.

Este obstáculo fue salvado -relató a La Nación el ex alto jefe consultado- mediante el cambio del

objeto social de ambas empresas.

Pero así como Crespo había tenido que sortear el informe negativo de Corino para constituir

EDCADASSA, Juliá se vio frente a un escollo similar en esta nueva etapa.

El brigadier mayor David Eduardo Giosa, presidente de la comisión de contratación de la Fuerza

Aérea designado por el Ministerio de Defensa, se opuso a firmar la resolución que hubiera

permitido a Juliá contratar a Intercargo e Interbaires en forma directa.

Giosa sostenía que un acuerdo de ese tenor y con esas características debía ser firmado por el

poder político. Pese a la insistencia de Juliá, Giosa no cedió. Entonces Juliá le ordenó que

renunciara a la comisión. Giosa lo hizo, pero dejó constancia en su dimisión que había recibido la

orden de hacerlo.

Con la aprobación de la nueva comisión, encabezada por el brigadier Luis Galindo, se firmó la

concesión directa por veinte años de los servicios de rampa y free shop. Al mismo tiempo, la

composición accionaria había cambiado. En Intercargo e Interbaires, los privados tenían el

ochenta por ciento y la Fuerza Aérea el veinte. En siete meses de 1991, ambas facturaron

aproximadamente 47 millones de dólares.

Desde entonces, el grupo quedó constituido en los aeropuertos. Ese mismo año aparecieron las

primeras denuncias de una presunta "aduana paralela", efectuadas por el entonces diputado

nacional del Grupo de los 8, Franco Caviglia, que tres años después el ministro de Economía

Domingo Cavallo llevaría más lejos, al acusar a Alfredo Yabrán de ser el "jefe de la mafia".

 

 

DONDE LAS AGUILAS SE ATREVEN

 

El día 4 de junio de 1998 Clarín logró hacerle una entrevista al brigadier Ernesto Crespo, en la que

se desdijo de todo lo sucedido en 1989, año en el que la fortuna y el poder de Yabrán comenzaron

a crecer al ingresar en el negocio de los aeropuertos.

Transcribimos a continuación, partes de una entrevista que a tenor de sus dichos recobra

significación en relación a la etapa histórica investigada:

 

“-¿Cómo llegó Villalonga Furlong -una empresa que Yabrán nunca reconoció como propia- al

Aeropuerto de Ezeiza.

 

-(Luego de unos segundos)-Miren, pudo haber sido a través del brigadier Rodolfo Echegoyen, que

en ese entonces era jefe de Comando. O también, ahora que lo pienso, pudo haber sido a través de

Caritas...

 

-¿De Caritas?

 

-Sí, no se olviden que nosotros le habíamos dado a Caritas la administración de las playas de

estacionamiento para que obtuvieran algún dinero.

 

-¿Y quién era su interlocutor?

 

-Monseñor Rubén Di Monte. Aunque con el tema de los estacionamientos estaba monseñor

Aramburu.

 

Una semana antes de perder la vida, Alfredo Yabrán había hecho pública una carta en la que

decía que algunos "hombres de la Iglesia" habían sido "burlados" en su buena fe. Se especuló,

entonces, con la posibilidad de una mediación de la Iglesia a favor del empresario ante la Justicia.

Por otro lado, en los pasillos del poder eclesiástico se lo señalaba a monseñor Di Monte como uno

de los contactos del empresario.

 

-¿Usted fue socio de Yabrán?

 

-Yo ni siquiera lo conocí. Lo que pasó es que con los demás comandantes planteamos la necesidad

de formar una sociedad con algún empresario para no tener toda la responsabilidad del manejo de

los depósitos fiscales. Era un buen negocio y además teníamos miedo de que nos pusieran droga.

Y bueno, así apareció Vilallonga Furlong.

 

-¿No sabía que era de Yabrán?

 

-Para mí esa empresa era de Andrés Gigena, que era el que negociaba con nosotros. Si Echegoyen

trajo a Villalonga sabiendo que era de Yabrán, entonces habla muy mal de Echegoyen. Porque

engañó a sus pares y a su comandante.

 

-¿Cómo fue el acuerdo?

 

-Llamé a todos los comandantes, a los asesores de cada comando para que analizaran el tema. En

total al proyecto lo estudiaron unas cien personas. Se pusieron requisitos muy duros para asegurar

una garantía al Estado. El primer requisito es que la compañía que iba a formar parte de la

sociedad tenía que poner una enorme cantidad de dinero: cinco millones de dólares.

 

-Mucha plata, sobre todo en aquella época

 

-Y pusieron billete verde sobre billete verde. Todo cash, nada de papeles. Así se formó Edcadassa.

El 51 por ciento quedó para la Fuerza Aérea y el 49 para la parte civil. Era un buen acuerdo, sin

duda.

 

-¿Fue la única oferta que tuvieron?

 

-No, se presentaron los del Lloyd Aéreo, gente de la Aduana, una cámara de despachantes de

aduana y no sé cuántos más. Pero cuando uno les decía que tenían que "ponerse", desaparecían.

 

-¿Realmente nunca conoció a Yabrán?

 

-El señor Yabrán era un ilustre desconocido en aquella época. Hasta que apareció Cavallo, que lo

único que quería era darle el negocio de los depósitos a Federal Express, a los norteamericanos.

 

-Durante el acuerdo con Edcadassa, ¿nunca sospechó nada extraño?

 

-La primera duda se me presentó cuando los hijos del brigadier Echegoyen dijeron que su padre

era amigo de Yabrán. Esa es la única duda real que tengo. Pero ellos no son muy creíbles, porque

siempre se retractan.

 

-¿La Fuerza Aérea no es responsable de la fortuna y el poder de Yabrán?

 

-Yo no. En todo caso, pregúntenle a los que me siguieron. Tienen que buscar a partir de fines del

89. Le recuerdo que el 13 de julio de ese año se hizo cargo de la Fuerza el brigadier José Juliá.

 

-¿Entonces él fue el responsable?

 

-Yo se lo preguntaría a él.

 

-¿Por qué cree que lo acusan a usted?

 

-Acá hay en juego factores económicos. Es obvio que pegan donde pueden tener algún rédito. Si

me pegan a mí, el que recibe el impacto es Alfonsín.

 

-¿Por qué cuestiona ese decreto?

 

-Porque privaron al Estado de un servicio que es del Estado. La Comisión de la Fuerza Aérea

encargada de esas cosas estaba en contra. ¿Saben qué hicieron? Decidieron desplazarla y

cambiarla por otra.

 

-¿Quién decidió separar a esa Comision?

 

-Fue Juliá, por supuesto, presionado por el Ministerio de Defensa. Bah...por Erman González, que

quería quedarse con el control del asunto. Y Echegoyen también dio su aval. Yo tengo dudas de si

esa resolución era legal.

 

-¿Qué pasaba en la Aduana?

 

-No sé bien, pero ahí había cosas no santas que el mismo Gobierno decía. Se hablaba de

contrabando, de Aduana paralela y no sé cuántas cosas más.

 

-Brigadier Crespo, Antonietti dijo alguna vez que todo el que quiera saber algo de Edcadassa y la

Aduana paralela tenía que investigar la "escuela Crespo". ¿Sabe a qué se refería con eso?

 

-El brigadier Antonietti no me perdona que lo haya sancionado. Pero la Aduana paralela apareció

después de mi gestión. Además ni tiene nada que ver con los despósitos fiscales. Insisto. Si hay

alguna cosa ilegal, fuera de lugar, búsquenla después del año 89. Y si el brigadier Antonietti dijo

eso, es un perfecto canalla. No tiene derecho.

 

-Pero Yabrán empezó a actuar durante su gestión en la Fuerza Aérea.

 

-Ya dije que para mí era un desconocido. A mí me apareció por primera vez, en este horizonte de

dudas que todos tenemos, cuando Cavallo lo empezó a tratar de mafioso.

 

-¿Usted conoció a Al Kassar?

 

-Se dicen tantas cosas, pero por favor. Fíjense que cuando le preguntaron a él, dijo que ni me

conocia. Yo jamás lo vi. Y les voy a ser totalmente honesto. Si durante mi gestión Al Kassar me la

hubiera pedido, yo le habría dado una audiencia. Porque en el lugar que yo estaba no trataba con

carmelitas descalzas. Trataba con gente que vendía armamento.

 

¿Por qué no lo vio?

 

-El producto que vendía no era de nuestro interés, porque era armamento usado y nosotros a los

armamentos los comprábamos de gobierno a gobierno, igual que como se hace con las ventas.

 

-¿Nunca se acercó alguno de sus asesores invocando a Al Kassar o a Yabrán?

 

-Es que no existían, ninguno de los dos. Estamos hablando de diez años atrás. Aparte, ahora está

el famoso Excalibur. ¿Creen que no me han rastreado todas las llamadas? Cada vez que se arma

lío me traban el telefono. Cuando dije que este era un país bananero (cuando el Gobierno de

Menem dESMAnteló el misil Cóndor por presión de EE.UU.) tuve que cambiar de teléfono porque

me amenazaban.

 

-Pero Al Kassar hizo varios negocios en la Argentina o al menos intentó hacerlos.

 

-Qué se yo. Cada vez que había una propuesta para negociar aviones o zapatillas, yo me dirigía al

ministerio de Defensa. De todos modos, en aquella época para nosotros era más fácil venderle

armamento a la Madre Teresa o al Vaticano que a cualquier país. Porque Dante Caputo (entonces

canciller) decía no y no. Y teníamos armamentos sofisticados, pero a él no le gustaba el negocio de

las armas. Un negocio que podría haberle aportado al país muchísimo dinero. Igual yo deje en

superávit a la Fuerza Aérea: 165 palos verdes le dejé. La de ahora no existe en comparación con

aquella.”

 

El mismo día -4 de junio-, los periodistas Daniel Juri y Gerardo Young de Clarín describieron las

impresiones que les había dejado la entrevista con Crespo:

 

“El brigadier Ernesto Crespo abrió el miércoles las puertas de su casa a Clarín como si se tratara

de un personaje ajeno a la política caliente de los últimos quince años.

Crespo sabía que en estos días es uno de los hombres más requeridos por la prensa. Que el

nombre de Alfredo Yabrán aparece fuertemente ligado a la fuerza que él comandó hasta que

Carlos Menem lo pasó a retiro. Que además ahora su nombre se había entremezclado, casi de

manera escandalosa, con el del traficante de armas sirio Monzer Al Kassar.

Que además, por si fuera poco, aparece en el medio de todo esto el supuesto suicidio de un

camarada de armas suyo, el también brigadier Rodolfo Echegoyen de quien se ocupa de recalcar

que llegó a ese rango gracias a él.

Sabe que todo va más lejos y que se estaba hablando por estas horas de un exilio suyo en Miami,

donde -según se decía- vivía recluído del mundo rodeado de custodios. Sabía todo eso y hasta

ofrece su pasaporte para demostrar que hace años que no sale del país.

Pero a pesar de ese juego de alusiones y elusiones su única respuesta terminó siendo: "Hasta ahora

no hablé porque ningún periodista vino a preguntarme nada". Difícil creerlo.

Dificíl creer, también, que no quiere hacer política cuando señala sin ninguno disimulo a Cavallo

como un hombre que responde "a los intereses norteamericanos".

Difícil creer además que las únicas referencias sobre Alfredo Yabrán le hayan llegado a partir de

las denuncias de Cavallo o por los comentarios que comenzó a hacer la prensa, en cuanto estalló

el escándalo en agosto de 1995. Haya estado o no vinculado a él, Alfredo Yabrán era un hombre

bien conocido entre los aviadores.

Esta claro que este hombre de armas también lleva un animal político dentro. Un político que

supo seducir a los acorralados radicales a fines de los ochenta, en medio de las sublevaciones

carapintadas.

Un político, en definitiva, que se dedicó durante las tres horas de la entrevista a tratar de esquivar

las preguntas comprometedoras, política o institucionalmente, y a decir sólo lo que más le

convenía. Concretamente: que después de 1989, todo. Antes de esa fecha -en la que tal vez no sea

muy necesario aclarar, pasó a cuarteles de invierno- nada.

Su estrategia consiste en seguir abrazado a sus aliados del pasado. "Sería un honor para mí ser

amigo de Alfonsín. Lástima que no lo soy", dijo con tono penoso, pocos segundos después de

adular al ex canciller Dante Caputo, con quien, en tiempos activos, debió pelearse más de una vez.

Crespo dice que su opinión no importa dentro de la Fuerza Aérea "porque ya soy un retirado".

Sabe que no es así.

"La fuerza ya no es lo que era antes ", dijo de pronto, mirando de reojo a un imprevisto visitante

que interrumpió la reunión. Era otro aeronáutico, de algo rango, pero en actividad.

A sus palabras, entonces, hay que entenderlas como mensajes indirectos, danzarines.

"Yo se lo preguntaría a Juliá", contestó a una pregunta sobre las responsabilidades de la Fuerza

Aérea en la formación del imperio Yabrán. En fin, tiró todo el tiempo el guante para ver si alguien

lo recoje.”

 

Hay que preguntarse, entónces: ¿Cuál era el verdadero trasfondo de los contratos de Ezeiza? El

gobierno de los Estados Unidos tiene sospechas al respecto.

En enero de 1.992, Erman González se reunía en Washington con el secretario de Estado adjunto

para América Latina, Bernard Aronson y otros funcionarios del gobierno norteamericano con la

intención de gestionar un crédito de 300 millones de dólares destinado a pagar las indemnizaciones

de los empleados que serían despedidos antes de privatizar las empresas del área del Ministerio de

Defensa.

Para su sorpresa, la administración republicana aprovechó la oportunidad para pedirle la

desregulación y desmonopolización de los depósitos fiscales y del servicio de rampa de Ezeiza.

Adujeron dos motivos: el primero era el deseo norteamericano de que empresas privadas

estadounidenses como Federal Express participaran del negocio; el segundo motivo de la

administración Busch era su convicción de que si varias empresas trabajaban en la principal

puerta de entrada y salida de la Argentina, el control sobre el narcotráfico dependería de varios

ojos. La poderosa DEA (Drug Enforcement Administration) no era ajena a esos comentarios.

"Detrás de un negocio legal de solo 30 millones de dólares puede haber otro negocio", susurraron

varias veces diplomáticos de la embajada norteamericana en los oídos de los funcionarios del

gobierno argentino, obviamente sin obtener respuesta concreta de parte de los mismos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 2: Comprar la ley.

 

" Puedo comprar o vender a cualquiera de esas personas que siempre anda criticándome."

 

Pia Zadora

 

 

 

 

 

 

 

DURO DE VOTAR

 

"La Argentina es Estados Unidos o la Argentina es Colombia. Si es Colombia, yo me voy", fueron

las explosivas declaraciones efectuadas por Cavallo (luego desmentidas por él), el día miércoles 23

de noviembre de 1.994 refiriendose a la ley de correos que había obtenido media sanción en la

Cámara de Senadores a mediados del mismo mes y que facilitaría el transporte de "elementos

prohibidos". Por este y otros motivos, Cavallo atacó duramente el proyecto impulsado por los

senadores oficialistas Eduardo Vaca (Capital Federal) y Juan Carlos Romero (Salta). En el año

1.991, ambos senadores habían estado de acuerdo en sostener que el sistema constituído por

EDCADASSA, Intercargo e Interbaires era el mejor que se podía conseguir.

 

(Paradojicamente, Juan Carlos Romero es hijo del fallecido Roberto Romero, sindicado en

distintas publicaciones como narcotraficante y sospechado por la DEA de haber sido la

vinculación más poderosa de Argentina con la mafia ítalo-yanqui).

 

El porque de la oposición de Economía al proyecto de privatización del correo tuvo que ver, más

que nada, con algunos artículos de la ley que iban a provocar potenciales irregularidades.

Los artículos polémicos eran:

1º-Restricción al 30% de participación de las firmas extranjeras en la compra de Encotesa (que

perjudicaría directamente a Federal Express); y

2º-Los vehículos afectados exclusivamente al transporte postal gozarían de los beneficios de libre

tránsito y estacionamiento, y no podrían ser detenidos, demorados ni secuestrados durante su

recorrido sin orden judicial.

El primero de los artículos, al otorgarle prioridad al capital argentino y fijando límite al capital

extranjero, desestimularía a operadores internacionales a aceptar una participación minoritaria; y,

el segundo, facilitaría al transporte de elementos de índole dudosa, ya sea drogas, armas o dinero

del narcotráfico.

A su vez, el marco regulatorio aprobado inhabilitaba de hecho a las entónces prestadoras de

Encotesa, ya que les exige un capital mínimo de 200.000 dólares o pesos (artículos 18 y 19) y

disponibilidad mínima de inmuebles, dotación y vehículos.

 

El miércoles 23, el embajador de E.E.U.U., James Cheek se sumó a las críticas de Cavallo al

Senado y dijo que había una agresión contra empresas de su país amenazando con "represalias"

por parte de su gobierno.

En ese sentido, lo que más molestaba a Cavallo -de la ley- era la posibilidad de que Encotesa fuera

comprada por Yabrán y se convirtiera en un monopolio. Inclusive llegó a amenazar con su

renuncia si Diputados daba su media sanción. Por su parte, el empresario postal advirtió que

existía una campaña en su contra y amenazó con iniciar acciones legales a los medios que

investigaran sus actividades. En una carta dirigida a los directores de varios medios, el abogado de

Yabrán, Argibay Molina, advirtió que “en caso de incurrir en aseveraciones referidas a estas

cuestiones, los hará responsables por asumir, ahora indudablemente a sabiendas, la mencionada

campaña difamatoria”.

Dadas las declaraciones de Cheek y de Cavallo, la crisis se trasladó al seno del gobierno y desde la

Casa Rosada se instruyó a los diputados del PJ para postergar el tratamiento de la polémica

iniciativa, logrando frenar el análisis de la misma hasta agosto de 1.995.

El jueves 24, al tiempo que Menem hacía declaraciones en Aeroparque, la Cámara de Senadores

trató en una sesión especial las declaraciones de rechazo a las expresiones de Cavallo y Cheek en

referencia a sendos comentarios nacidos a raíz de la media sanción de la ley.

En el caso de Cavallo, solo votaron a favor del rechazo los justicialiastas, y en relación al

diplomático norteamericano lo hicieron también los legisladores opositores presentes.

Los proyectos fueron elaborados por el pampeano Enrique Martínez Almudévar y el entrerriano

Augusto Alasino. Uno declaró la disconformidad del cuerpo por el trato descomedido,

irrespetuoso e injusto del ministro, y el otro solicitó al Poder Ejecutivo que requiera del

embajador Cheek que aclare las expresiones pronunciadas luego de su visita al Ministerio de

Economía, que los senadores consideraron una velada amenaza.

El viernes 25 de noviembre, en medio de una creciente tensión, Menem encargó a Eduardo Bauzá

el congelamiento inmediato del conflicto dentro del gobierno. La cuestión del correo ni siquiera se

mencionó en la reunión de gabinete. El embajador Cheek fue convocado por la Cancillería y

ratificó sus cuestionamientos. Dijo que, sin control policial, las encomiendas argentinas serían

"sospechosas" en el exterior. Esa sospecha estaría basada en la posibilidad de que, en esas cartas y

encomiendas, pudiera transportarse droga.

Menem quedó entre dos fuegos. Sabía que el proyecto del Senado tenía el visto bueno de algunos

de sus "colaboradores y amigos". Pero también supo que detrás de la embestida de Cavallo

estaban los intereses con los que -desde el principio de su gestión- tomó la decisión estratégica de

no enfrentarse.

Obligado a definir el pleito, Menem eligió el camino de quien debe conducir al conjunto: criticó

las amenazas de Cheek sobre las eventuales represalias, pero dijo que el proyecto, así como

estaba, no era de su agrado. Fiel a su estilo, dejó pasar bastante tiempo hasta hacer esas

declaraciones públicas.

Por la noche, el Presidente se reunió con Cavallo en la residencia de Olivos y poco después lo

respaldó en público, al decir -ante empresarios argentinos y chilenos- que el ministro "está más

firme que nunca y seguirá en el cargo hasta 1.999" - aclarando, por las dudas, que "a mí no me

condiciona nadie"-

 

 

EL VALOR DE LA LEY

 

“Me opuse a la ley porque su artículo 4º es una invitación a lavar dinero. Los americanos van a

llamar a la ley: lavadores de dinero bienvenidos”, sostuvo el ex diputado Eduardo Varela Cid

acerca de la ley desde su exilio en Miami luego de que fuera procesado por el juez federal Gabriel

Cavallo por el delito de cohecho. Había sido denunciado por el empresario telepostal José Ongaro

de pedirle dinero para frenar la ley.

Una fuente cercana a Varela Cid sostiene que “Es increíble. Lo acusan de pedir dinero para parar

la ley cunado en realidad hubo un diputado que le dijo que había treinta millones de dólares para

repartir en la bancada si aprobaban la ley de correos. Recibió muchos llamados de legisladores

para dejarse convencer. Incluída una alta autoridad de su bloque.(...) Sus compañeros de bancada

le decían: -agarrá la guita y dejate de joder”

Varela Cid agrega que: “el artículo 4 de la ley señala que los servicios monetarios que prestaría la

futura empresa de correo privada serían secretos y estarían amparados por la garantía

constitucional de la inviolabilidad de la correspondencia. Enseguida relacioné esto con otra

historia. En 1993, un banquero me contó que un empresario argentino ofreció U$S 800 millones en

efectivo para comprar las acciones de Aerolineas Argentinas. Este empresario está en el negocio

postal, por lo que el negocio le cerraría redondito. No voy a decir quien es el empresario, pero está

claro de quien hablo (...) Este empresario que podía reunir U$S 800 millones para comprar

Aerolíneas tiene tanto poder que puede comprar a políticos y periodistas”.

Ya Cavallo había expuesto ante diputados la situación de irregularidad de la ley tal y como la

estaban por sancionar: "No es solo el correo, sino un sistema que tiene que ver con transporte de

cosas delicadas y con la entrada y salida de mercadería del país, como documentación de

seguridad. Sospecho de un intento de copamiento monopólico del correo con fines no solo

económicos sino con otros fines, que incluso pueden ser aun más peligrosos que los económicos".

 

 

A CAVALLO REGALADO...

 

“Nos equivocamos con la ley de correo, pero no hubo mala fé ” sostuvo el senador justicialista

Antonio Cafiero refiriendose a la aprobación en el Senado de la polémica ley. El legislador dijo

asumir la responsabilidad que le corresponde, aunque se atajó diciendo que “no formé parte de la

comisión encargada de discutir esa ley, ni fuí uno de los que más participó del debate

(...).VOTAMOS CONSCIENTES DE QUE HACÍAMOS LO MEJOR...”

En contraste con estas declaraciones, Cavallo embistió en el programa de Mariano Grondona del

jueves 24 de noviembre de 1.994, diciendo que "Hay algunos diputados justicialistas y algunos

senadores justicialistas, y alguna gente de nuestro gobierno, que quieren meter cuña entre el

presidente Menem y yo, que quieren que yo me vaya del Ministerio de Economía, que quieren que

se aplique otra política económica". Era un mensaje evidente hacia quienes, dentro del

oficialismo, se oponían a su postura respecto de la desregulación del correo. Cavallo no solo pegó

hacia adentro del Gobierno. También aprovechó para castigar a los radicales: "Esto no debe

sorprender, porque le pasó a Alfonsín al final de su gobierno. El mismo candidato a presidente,

Angeloz, le pidió la renuncia a Sourrouille".

Luego, Cavallo solicitó "prudencia" a los diputados y senadores del oficialismo y concluyó

diciendo: "Pretender meter cuña entre el presidente Menem y yo en este momento es suicida, no

solo para el justicialismo, sino para el país".

 

 

SEGUNDAS PARTES NUNCA SON BUENAS

 

"¡Vendé, vendé todo porque parece que el "Mingo" ya fue!". Tal era el tono en el que se

transmitían las ordenes a los operadores ubicados en el recinto bursatil el jueves 24 de agosto de

1.995.

Hasta las 14.30 hs todos los operadores esperaban a que se oficializara la renuncia de Domingo

Cavallo y tuvieron su reacción: vendían a cualquier precio. Inclusive el Banco Central daba a

conocer la pérdida de 576 millones de dólares de reservas líquidas, provocando un recorte

simultáneo en la base monetaria.

Ese jueves, a la noche, el presidente Menem ratificaba en su cargo de Ministro de Economía, a

Domingo Cavallo, luego de presiones por parte de empresarios e inclusive del propio embajador

norteamericano, James Cheek en favor del ministro. Esto ocurrió luego de que Cavallo hubiera

polemizado, al mayor extremo posible, con algunos legisladores en pleno Congreso de la Nación,

en la segunda parte de un tema que traía cola: "la ley de correos".

 

Un día de mucho calor, un recinto de legisladores a punto de hacer ebullición y un ministro a

punto de ser interpelado, fue la mezcla explosiva que se vivió el miércoles 23 de agosto de1.995 en

el Congreso Nacional, en una interpelación hecha por los diputados a Domingo Cavallo, en

relación a la ley de correos que tenía media sanción en la Cámara de Senadores y estaba en

despacho de comision en la Cámara de Diputados y que, según el ministro, iba a favorecer a las

mafias.

Ese mismo día, Cavallo, había recibido en su despacho una acción de amparo (habeas data)

presentada por Alfredo Yabrán en proceso sumarísimo ante el Juzgado Nacional de 1º Instancia

en lo Contencioso Administrativo Federal nº 3, Secretaría nº 5 de la Dra. Amalia Panello,

requiriendo que la información poseída por el ministro sobre él y sus empresas fuera puesta a su

disposición.

Ya en el recinto del Congreso, en una sesión que duró 11 horas, Cavallo casi no dejó funcionario

por denunciar como vinculado a la "mafia" que él mismo relacionó a Alfredo Yabrán.

El ministro vinculó de una manera u otra, al "grupo mafioso" con distintas personalidades del

quehacer público y contó que en distintos momentos, el economista Roberto Alemann y los

empresarios Aldo Roggio y Enrique Pescarmona denunciaron ante él que pequeñas empresas de

correo eran intimidadas al extremo de colocar explosivos en sus camionetas.

Reveló que Raúl Carmelo Vaccalluzzo, primer titular del correo de la gestión de Carlos Menem,

estaba vinculado con OCA, y tenía asesores que formaban parte del grupo Yabrán; y describió

diversos atentados sufridos por aquellos que tomaron medidas contra el “Grupo mafioso”.

Contó sus encuentros con Yabrán, en los cuales discutieron la estructura del mercado postal y en

donde el empresario postal habría manifestado su deseo de promover una "competencia

regulada" luego de comprar Encotesa.

Cavallo señaló que el propio Yabrán le había confesado que “era socio de EDCADASSA,

Intercargo, Interbaires, OCA, OCASA”, y reconoció “cierto control sobre Andreani y las

empresas de limpieza y vigilancia Zapram y Orgamer”.

En ese mismo tenor, el ministro dijo no poder precisar aún que destino le estarían dedicando las

empresas al dinero blanqueado a través de facturas truchas, ya que esto tendría que seguir siendo

investigado. ”No puedo descartar que en algún caso se lo haya usado para coimas, para comprar

gente, como ocurre en casi todos los países del mundo”, señaló Cavallo.

Yabrán, también le habría confesado que tenía influencia sobre "comunicadores como Daniel

Hadad y Bernardo Neustadt"; y luego insistió con que ejecutivos del grupo se encontraban con

estos dos “periodistas” sumados a Roberto García, vicedirector de Ambito Financiero.

El ministro, en definitiva, vinculó con Yabrán a:

-Cesar Jaroslavsky. Ex diputado radical. Intercedió en el encuentro de Cavallo con Yabrán.

Luego, en una entrevista a Noticias (3/9/95), confesaría haberle pedido $50.000 al empresario

postal para la campaña presidencial de Horacio Masaccesi.

 

-Raúl Baglini. Ex diputado radical. Habría sido utilizado para denunciar a Abel Cuchetti, ex

titular de Encotesa. Baglini habría hecho una denuncia penal ante Servini de Cubría contra

Cuchetti por haber eliminado este, la tarifa de $14 a la correspondencia que venía del exterior.

-Celestino Blanco. Ex diputado justicialista. Persona muy vinculada al Grupo a través de varias

empresas de Yabrán.

 

-Enrique Benedetti. Actual diputado radical. Cavallo lo vinculó a Yabrán como "ariete de la

mafia".

 

-María Romilda Servini de Cubría. Jueza. Vinculada a Yabrán por medio de las conexiones de su

marido en la Fuerza Aérea.

 

-Adolfo Bagnasco. Juez. Habría investigado a los hombres que denuncian a la "mafia".

 

-Roberto Marquevich. Juez. Desatendió denuncias penales formuladas por la DGI contra el grupo

Yabrán. Según Cavallo, el juez hacía denuncias o hablaba según la conveniencia del empresario

postal.

 

-Alberto Santamarina. Juez. Protegió a empresas de Yabrán ante denuncias formuladas por la

DGI. Sobreseyó a EDCADASSA en una causa y su mujer habría sido ascendida en circunstancias

irregulares.

 

-Raúl Plee. Fiscal. Motorizó denuncias en contra del ministro Cavallo.

 

-Adelina de Viola. Ex titular del Banco Hipotecario. Intentó favorecer a OCASA en una licitación

por la distribución de la correspondencia de la entidad. Un negocio de U$S 5.000.000.

 

-Juan Gasset Waydat. Titular de la Caja Nacional de Ahorro y Seguro. Intentó favorecer al grupo

Yabrán desde la entidad.

 

-Roberto García. Director periodístico de Ambito Financiero. Se reunía con Hector Colella,

ejecutivo relacionado con Yabrán. Admite que hizo lobby para que se quitara la nominatividad de

las acciones, cosa que hizo el gobierno de Menem. Según Cavallo, el anonimato accionario era

funcional al empresario, pues no permitía saber que empresas poseía.

 

-Erman Gonzalez. Diputado justicialista. "Está un poco desmemoriado. Dice que conoció a

Yabrán cuando estaba en Defensa. Tengo evidencias de que lo conocía antes", dijo Cavallo.

 

-Bernardo Neustadt. Periodista. Yabrán le habría confesado que tenía influencias sobre el mismo.

 

-Carlos Corach. Ministro del Interior. Aunque no dió su nombre, lo citó como un funcionario que

intercedió ante la DGI por Daniel Hadad para evitar que se lo investigara.

 

-Daniel Haddad. Periodista. También estaría influenciado por el empresario, según Yabrán.

 

Pocos días después, a principios de septiembre, Alfredo Yabrán le iba a iniciar a Cavallo una

querella criminal por calumnias e injurias afirmando que no había presentado ante la justicia las

pruebas que decía tener en su poder sobre su “vinculación con la mafia”.

 

 

IMAGEN DE RADIO

 

El mismo día en que el ministro estaba siendo interpelado por los diputados del Congreso de la

Nacion y acusaba a Daniel Hadad de relacionarse con la "mafia", el presidente de la Nación,

Carlos Menem, en apología de lo absurdo, firmó el decreto 374/95, por el cual el Poder Ejecutivo

decidió adjudicar para su explotación la AM y FM de Radio Municipal al grupo Auditas SA,

integrado, entre otros, por Daniel Hadad, Viviana Zocco (esposa de Hadad), Marcelo Tinelli,

Oscar Salvi (abogado estrechamente vinculado a Gerardo Sofovich), y Raúl Fernández

(funcionario de ATC).

El día anterior a la adjudicación, la Cámara de Apelaciones había frenado la licitación como

resultado de una acción de ámparo presentado por el concejal Norberto La Porta, quien denunció

que la nueva frecuencia otorgada a Radio Municipal resultaba muy dificil de captar en Capital

Federal ya que la nueva radio estaría ubicada en un extremo del dial. A su vez La Porta desestimó

el argumento del Gobierno para vender la radio, que justificaba la privatización diciendo que

ahorrarían presupuesto. El concejal se preguntaba: "Si la privatizan para ahorrar ¿Por qué crean

una nueva Radio Municipal?". A su vez declaraba que la adjudicación "representa un acto de

despojo, con el que se pretende favorecer a los amigos del poder".

No obstante estos acontecimietos, el presidente Menem desoyó el pedido de la justicia que

suspendía la apertura de los sobres de licitación y firmó el polémico decreto que beneficiaba a

Auditas SA. La licencia de la Radio fue entregada por quince años, con la posibilidad de ser

prorrogada por diez años más y, lo que es más interesante, la empresa adjudicataria no tendría

que poner ni un solo peso. Unicamente equipamiento (que obviamente sería explotado por sus

beneficiarios).

El decreto dejó fuera de la licitación a la empresa Radio Centro, formada por el periodista

Osvaldo Granados; el ex presidente de Radio Argentina, Carlos Fioroni y el director de la

organización agropecuaria homónima, Victor Dapice.

"Yo creo que, a partir de nuestras impugnaciones, el grupo que ganó no tiene los méritos

suficientes para que le adjudicaran la radio.", denunció Fioroni acerca de la licitación. También

agregó que: “Nosotros impugnamos varios puntos. Por un lado la parte patrimonal, porque el

patrimonio declarado no coincide con la realidad, ellos incluyen propiedades tasadas en montos

falsos. Salvi presenta un departamento en la calle Callao por 800.000 dólares pero la tasación

hecha por la inmobiliaria que lo vende, en realidad alcanza los 500.000 dólares. Hadad presenta

un departamento en Torres de Manantiales por 300.000 dólares, que no es el precio que marca el

mercado. Además, como la mujer forma parte de la empresa, en lugar de dividir las propiedades,

declaran por separado el mismo departamento para aumentar el patrimonio”.

Por otro lado, los trabajadores de Radio Municipal denunciaron que el Comfer habría modificado

los pliegos de la licitación una vez que ya había sido lanzada.

Una vez más, las palabras quedan superadas totalmente por la elocuencia de los hechos.

 

"Es un lobbysta fenomenal. Si logró lo que logró en tan poco tiempo me parece que puede llegar

muy alto", opinó Osvaldo Granados acerca de Daniel Hadad y citó un comentario hecho por

Joaquín Morales Solá sobre Hadad a la revista Gente: "Viejos defectos...¡Tan temprano!".

¿Qué podemos agregar de Daniel Hadad?. Es abogado y periodista recibido en la Universidad

Católica Argentina y está vinculado al Opus Dei desde que realizó un posgrado en la universidad

española de Navarra, lo que lo lleva a veces a sostener una postura ultra conservadora. No

obstante esto último, en una de las grabaciones del “famoso” caso Cóppola que dieron a conocer

varios medios de comunicación, se lo podía escuchar pidiendo “bichos (por extasis), consoladores

y chicas”. También se comprobó que tenía una relación más que fluída con la tristemente célebre

Samantha Farjat.

Recaudó una cifra cercana a los dos millones de dólares en cinco años y solo contando sus

propiedades. Este fue uno de los motivos por los que la DGI comenzó a investigar su patrimonio.

Según admitió Hadad a Página/12, esa presión lo preocupó a tal punto que se quejó ante el

ministro del Interior, Carlos Corach, y el vicepresidente de la Nación, Carlos Ruckauf. A partir de

ese hecho se desprenden dos versiones de lo sucedido. La primera especula con que el ministro

(Corach), habría llamado al entonces titular de la DGI, Ricardo Cosssio, y le habría pedido que

"pare" la investigación, de acuerdo a los dichos de Cavallo en el programa Hora Clave del jueves

17 de agosto de 1.995. La segunda versión de los hechos la dá el mismo Corach diciendo que se

"preocupó" por saber si había alguna animosidad contra el periodista (Hadad). También aseguró

que "haría lo mismo por cualquier periodista". Comentarios sobran.

Aquellos que conocen a Hadad desde sus comienzos en el periodismo destacan su ambición y

ostentación. Luego de comprar un dúplex en Villa Devoto pudo acceder a un departamento

valuado en 350.000 dólares en la zona de Palermo y a una casa en el exclusivo Club de Campo

Mayling cuyo costo alcanza el millón y medio de dólares.

Por sus comienzos en televisión, condujo el programa La trama y el revés, junto a Guillermo

Cherasny, donde se identificaba a ambos periodistas con las ideas del sector carapintada, y que

hizo que el entónces diputado radical Cesar Jarosalvsky los denunciara por estar financiados por

Norberto Cao, detenido durante el gobierno de Alfonsín por atentar contra la democracia. El

programa también habría estado relacionado con empresarios vinculados a los servicios de

inteligencia. A pesar de que Hadad siempre negó los vinculos denunciados, fue el propio Aldo

Rico quien en un reportaje que salió al aire en su programa radial le recordó que el periodista

frecuentaba la fundación que él dirigía.

En el libro Los dueños de la Argentina II, el periodista Luis Majul denunció que había un acuerdo

extrapublicitario entre Hadad y Longobardi y la empresa Benito Roggio. Según el libro, los dos

periodistas recibían 3.000 dólares mensuales de parte del empresario sin la contrapartida de

publicidad. Marcelo Longobardi, independientemente, admitió que se le habían facturado tres

meses a Roggio en las condiciones que había denunciado Majul.

"Para la empresa informativa, ganar dinero es un deber ético", expresó Hadad ante el diario La

Prensa el 20 de diciembre de 1.992.

Lorena Colella, hermana de Hector Colella (supuesto sucesor de Yabrán), fue colaboradora de

Hadad hasta 1994, año en el que falleció en Pinamar en un accidente automovilístico.

 

 

NOSOTROS, QUE NOS QUISIMOS TANTO

 

Era la primera semana de marzo de 1.992 y Cavallo escuchaba (como casi siempre en ese

entónces), el programa de Bernardo Neustadt en Radio América. El periodista elogiaba al aire la

manera en que EDCADASSA había transportado los muebles a su casa.

 

EDCADASSA fue una de las empresas más importantes que auspició el programa de Neustadt en

T.V.: Tiempo Nuevo. Semanalmente se la podía ver como una de las empresas que “cree en el

país”.

 

En ese preciso instante y totalmente enfurecido el Ministro se decidió a llamar al programa radial.

“¡El servicio (de EDCADASSA, ovbio) es monopólico y muy malo!”, vociferó mientras el

periodista no salía de su asombro. Agregó que “por eso es una buena idea la de la desregulación.

Por más presión e intereses que haya y por más “lobby”, que se valen de todos los medios

posibles, nosotros vamos a seguir adelante aunque amenacen a los funcionarios”.

Acto seguido, Cavallo denunció al aire que el subsecretario Pablo Rojo, que trabajaba en la

desregulación del transporte había sido amenazado luego de que había trascendido algo que el

ministro todavía no había autorizado a publicitar. “De ninguna manera estaba en marcha el

decreto de desregulación (de Ezeiza), ya que lo teníamos que discutir en el gabinete, pero alguien

lo hizo trascender (...).El proyecto de decreto fue enviado al diario La Nación. Los que lo

mandaron fueron los mismos que le dieron a usted información sobre los servicios de rampa”,

dijo irónicamente Cavallo a Neustadt y en evidente referencia a EDCADASSA, que era la que le

había mandado la información al periodista. El ministro concluyó su intervención denunciando

que la amenaza contra Pablo Rojo era obra de “las mafias que existen en el país y que son las que

precisamente inducen a que sigan habiendo todos estos sistemas de presión”.

 

Un par de años después, el destino haría de las suyas, tratando de rememorar el acontecimiento

arriba relatado. El día 20 de noviembre de 1.994, Bernardo Neustadt conducía su programa radial

y ponía enfasis a la ley de correos. Como es su costumbre y sin avisar llamó el Ministro de

Economía autoinvitándose a “hablar del tema correos” y a debatir con el señor Maiorano”. “Le

propongo una cosa, dado que el señor Maiorano -que ostenta el título de Defensor del Pueblo-.

Ahora va a hablar de servicios públicos, de entes reguladores; invíteme también a mi que soy

ministro y vengo trabajando en defensa del pueblo desde hace bastante tiempo”. Cavallo propuso

así someterse a “todas esas preguntas que usted (Neustadt) hace sistemáticamente todas las

mañanas” (sobre el tema de los correos y su privatización, y cómo funciona el correo oficial).

Exigió que el debate fuera frente a la cámara de televisión y solicitó la presencia en el debate del

“titular de EDCADASSA, Alfredo Yabrán. Que no mande un testaferro, que venga él. Que mire

con sus ojos a la cámara de T.V., como la voy a mirar yo”. “Invitelo; usted lo conoce”, instó

ironicamente Cavallo al periodista.

Cumpliendo con lo requerido, Neustadt invitó al ministro a su programa de T.V. (Tiempo Nuevo),

el martes 22 para que hablara del tema de los correos. Ya en el programa, Cavallo atacó

frontalmente el proyecto impulsado por Eduardo Vaca, y terminó en un enfrentamiento con el

mismo que subió de tono a la salida del canal; siendo el comentario de algunos de los presentes,

cómo hubo que interponerse entre el ministro y el senador para evitar "males mayores".

El momento más áspero se dió cuando Cavallo balbuceó: “Hay algo que yo no quiero decir...”.

Neustadt hasta ese momento se había comportado con total tranquilidad, pero el contenido de esa

frase hizo que se pusiera bastante incómodo, al igual que el senador Vaca que se encontraba en el

estudio. Mientras Neustadt hacía fuerza para que el “misil” no le llegara a pleno y al legislador

capitalino le temblaba ostensiblemente la mano frente a la cámara, el ministro dudó un momento

y decidió -finalmente- perdonarles la vida. Acto seguido se fueron al corte.

 

El ministro Cavallo habría tenido la intención de denunciar en el programa los regalos de Yabrán

(casas valuadas en más de un millón de dólares a periodistas y políticos), pero como respuesta,

Neustadt le iba a echar en cara que varias veces le pidió que no atacara a Manzano (quien cuando

estuvo en Interior era aliado de Cavallo).

 

Corría agosto de 1995. Cavallo había vinculado a Bernardo Neustadt con Yabrán en el programa

Hora Clave, conducido por Mariano Grondona. Unos días más tarde, en el programa radial del

primero se dá la siguiente conversación entre el ministro, el periodista y el Gobernador Eduardo

Duhalde:

-Eduardo Duhalde: “(...)La característica de la denuncia que hace (Cavallo), requiere que aclare

las cosas lo más rápidamente posible, porque sino todo el mundo va a estar en ascuas”.

-B.Neustadt: “Imaginese, lo que yo luché (...) a lo mejor como persona influyente para que

Cavallo fuera ministro(...). Me pregunto por quien doblan las campanas.¿ Por Menem, por

Cavallo? Ojalá haya retorno, con perdón de la palabra ¿Me perdona, Dr. Cavallo? Buen día”.

-D. Cavallo: “Buen día. No festeje por anticipado mi ida del gobierno que no me voy a ir (...)Con

respecto al gobernador yo siempre lo he informado muy bien de todas las cosas...”

-E.D.: “Ahora te hago una pregunta. Está referida al Banco Nación y al correo”.

-D.C.: “Si vás a hablar de lo que yo he dicho(...) no te guíes por lo que está diciendo Bernardo

Neustadt que se quedó con la sangre en el ojo por que me sacó del aire el día martes y yo conseguí

que Grondona me diera todo el tiempo necesario, y ahí expliqué muy bien(...). Ahora ese ataque

al Banco de la Nación que hace Neustadt, que ha venido haciendo Hadad, que han hecho varios es

totalmente intencional (...) Hadad no me cabe duda que trabaja para Yabrán. Con respecto a

Neustadt, sinceramente creo que sigue estando totalmente mal informado y equivocado”.

Pocos días después, Cavallo vincularía a Neustadt con Yabrán en plena Cámara de Diputados.

Para saber quien es Neustadt, de quien se podrían escribir interminables capítulos, solo voy a citar

la opinión de dos personas que lo conocieron en detalle. El primero es Alejandro Romay, quien

dijo:

-“Neustadt ha sido la voz oficialista de todos los gobiernos. ¿Ud. recuerda alguna vez que no haya

sido oficialista durante los primeros años de todos los gobiernos? Yo tengo 44 años de experiencia

en este negocio , conozco la trayectoria de Bernardo Neustadt día por día (...), pertenece a los

lobbies internacionales...”

La segunda opinión es la de un gran periodista, Jacobo Timerman:

-“(Neustadt) es un payaso, un ignorante que trata de impactar (...). Ha corrompido la profesión.

El no hace periodismo, hace un espectáculo”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 3:La verdadera Aduana paralela..

 

"Quien tiene dinero y amigos, se burla de la justicia”

 

Código de Omertá

 

 

 

 

 

SU ATENCION POR FAVOR!

 

El juez español, Baltasar Garzón, tenía firmado desde el día 2 de febrero de 1.991 el pedido de

busqueda y captura de parientes y funcionarios del presidente Carlos Menem. Coincidentemente,

la Interpol remitió al magistrado un dossier producido por un organismo de inteligencia militar

argentina que tenía una serie de revelaciones bastantes llamativas:

-1º. Uno de los mecanismos de lavado de dinero sobre el que la DEA norteamericana ha puesto su

atención se centra precisamente en el aeropuerto internacional de Ezeiza, donde las divisas

saldrían del país mediante la utilización de sacas de correspondencia.

-2º. Una de las empresas que presta ese servicio, en la que tienen participación algunos miembros

retirados de la Fuerza Aérea Argentina, estaría implicada en algún tipo de maniobra sobre el tema

o, por lo menos, es sospechosa de estarlo (¿EDCADASSA?).

-3º.La familia Yoma, desde el comienzo del gobierno de Menem, habría considerado al aeropuerto

de Ezeiza como una zona propia y de algún modo interfirió o intentó hacerlo en este tipo de

actividades."

El manejo de los depósitos fiscales y de las cargas aéreas otorga facultades para ingresar al país

diferentes bienes, e incluso dólares, sin embargo requieren la complicidad de la gente de Aduana.

Expertos de la DEA han manifestado que el “dueño de la Aduana de Ezeiza” era Yabrán y han

sostenido, junto con el Mossad (servicio de inteligencia israelí), que un 10% del dinero que ingresó

en los bultos misteriosos fue destinado a la continuación del polémico proyecto Condor II, de

manera secreta.

 

Era una mañana de abril de 1.991. El juez Alberto Piotti buscaba en Ezeiza un cargamento de

droga que no aparecía y se encontró con solicitudes fraguadas de particulares de 1.988 para retirar

bultos que llegaban de Miami. Los nombres que aparecían en las solicitudes llamó la atención al

juez, quien comprobó la total impunidad de la gente que operaba. No solo Onassis o Baker eran

los apellidos escritos en los comprobantes de los bultos sospechosos, también aparecían, entre

otros: Pablo Prepuccio, Carlos Baginna, Pablo Cullo, Santiago Testiculli y Juan Pedorro; que

mostraban, no solo el perfíl de los responsables, sino también, la absoluta falta de control con que

operaban. Piotti no podía entender como, en más de dos años, ningún inspector pudo descubrir

que semejantes nombres eran fraguados y que podrían esconder algo sospechoso.

El fiscal Plee, reconoció que en el último cuatrimestre de 1.988, más de mil toneladas de

mercadería habrían ingresado al país a través de esos "papeles truchos", mientras Piotti contaba a

un cronista de Somos que: "Puede ser que así hayan entrado dólares, armas, pero esto es solo una

presunción", mientras vinculaba con este hecho al entónces administrador nacional de Aduanas,

Juan Carlos Delconte.

El comienzo de la investigación en Ezeiza tiene como fecha original, el 9 de febrero de 1.991. En la

localidad de Morón, y en plena tarde (casi noche), una avioneta bimotor que tenía como plan de

vuelo, Santa Cruz de la Sierra-Bragado, había rebotado contra el piso, permitiendo encontrar

bajo el piso de la máquina 120 kilos de cocaína pura, en la operación que luego se conoció como

"Viento Norte" y que culminó con la detención de nueve personas.

Para entónces Raúl Plee y Alberto Piotti estaban muy alerta: cuatro meses antes, Policía y

Prefectura habían cortado parte de una red Bolivia-Argentina-Francia-Alemania que pasaba

cocaína oculta en bolsas de carbón (Operación Carbón Blanco) y que dejaba al descubierto la

vinculación de un tal Roberto Fernández, alias "oreja" con Carlos Segura, dueño del Circo Rodas

y que había sido procesado por la causa "Viento Norte".

A "oreja" se lo tildaba como "capo de la mafia aduanera", con funciones imprecisas, credencial

de asesor de Delconte y con poder suficiente como para ubicar empleados y funcionarios en

puntos clave. Profugo de la justicia, Fernández confesó que había trabajado a sueldo de Yabrán,

para quien había formulado el proyecto de la empresa EDCADASSA, que reemplazó a LADE en

la gestión de la bodega fiscal. Un hombre muy cercano al fiscal Carlos Villafuerte reveló que el

"oreja es un pesado en serio" e informó que tiene antecedentes tales como "robo a mano

armada".

 

Se sabe que “Oreja” Fernández fue puntero radical amigo de Carlos Bello y Enrique Nosiglia.

Junto al Turco Hanze, suboficial del ejército, formó un grupo conocido como los “Dandys de

Mataderos”, dedicado al contrabando en Ezeiza.

 

En una entrevista concedida a un semanario, Roberto Fernández, denunció que “el tema de los

bultos de la Aduana nunca lo había manejado porque era de incumbencia de los brigadieres.

Nunca pude pisar los depósitos fiscales de Ezeiza.” En otro pasaje sindicó a Yabrán como “el

presidente de OCASA y Villalonga Furlong”, y manifestó que permanecía en el exterior porque

tenía miedo. También dijo una frase bastante elocuente: “Mi vida depende de Yabrán”.

Sería bueno recordar también, que cuando Villalonga Furlong adquirió el 45 por ciento de lo que

era LADE, puso en el cargo de “bodeguero” a Don “Oreja” Fernández, tal vez por sus contactos

comerciales con las principales plazas exportadoras del mundo. “Es uno de los más conspicuos

coposeedores del mercado de Miami. No hay proveedor importante de La Florida que no sepa

quién es Roberto Fernández”, admiten los mismísimos gerentes de Villalonga Furlong.

El epicentro de la maniobra se encontraría en una dependencia que se llama "Departamento

Operacional de Ezeiza", intervenida por el sucesor de Delconte en la Aduana, Rolando Peppi, que

luego declaró más de cuatro horas ante Piotti, Plee y Villafuerte.

Piotti puso, entónces, a Juan Carlos Delconte en prisión.

 

 

PERDIENDO EL CONTROL

 

Es sabido que cuando se lleva a cabo una transferencia de empresas se realiza (previo a ello), una

auditoría a los efectos de inventariar todos los bienes que serán objeto de traspaso a los nuevos

titulares.

Este fue, naturalmente, el procedimiento que se utilizó cuando LADE dejó de ser una empresa de

la Fuerza Aérea para transformarse en la sociedad anónima de la que hablabamos en el capítulo

primero: EDCADASSA.

En ese momento, la auditoría es llevada a cabo por José Celestino Blanco, quien junto con cuatro

profesionales efectúan los inventarios de la existencia de mercaderías depositadas en las bodegas

(hasta entónces pertenecientes a LADE) y de su documentación respectiva.

Ocho meses después de realizada esta auditoría, EDCADASSA toma posesión de los depósitos

fiscales y de la mercadería existente en ellos, haciéndose responsable de toda la documentación

que certificaba la existencia de la misma.

La auditoría dió como resultado que en la bodega no faltaban mercaderías, ni se habría hallado

documentación apócrifa, ni faltantes de mercadería en la bodega, con lo cual se debe concluir que

en los depósitos fiscales todo estaba en orden porque, de no ser así, en el caso de que hubieran

existido irregularidades, los auditores habrían incurrido (como mínimo) en el delito de

encubrimiento, y como finalmente la privatización se llevó a cabo de todas maneras, podría

generar responsabilidades penales de mayor entidad.

En el marco del procedimiento llevado adelante por el juez Piotti y el Fiscal Plee, anteriormente

citado, considerando que lo detectado por los mismo fue con fecha anterior a la privatización del

LADE y de acuerdo a la auditoría recién descripta cabe preguntarse lo siguiente: ¿Cómo es posible

que de la numerosa cantidad de documentación irregular detectada en el procedimiento judicial

no haya habido ni noticias en el momento de realizarse la auditoría?

Si damos fe a las aseveraciones del Sr. Juez no queda menos que preguntarse las razones por las

cuales la auditoría no puso en evidencia la existencia de las mismas. De esta misma duda, surgen

espontáneamente otras preguntas:

¿Cómo puede compatibilizar la investigación llevada adelante por el Dr. Piotti con los resultados

de la auditoría resultante del traspaso de LADE a EDCADASSA?

¿Se quiso proteger, acaso, el interés de algún grupo económico y/o evitar un escándalo que

hubiera salpicado a altos oficiales de la Fuerza Aérea?

 

 

DEPOSITOS A PLAZO FIJO

 

El dia 2 de mayo de 1991 la Comisión de Economías Regionales de la Cámara de Diputados invitó

al Administrador Nacional de Aduanas, Vice-Almirante (RE) Juan C. Martínez para tratar temas

generales y, además, según palabras de Jorge Domínguez (en ese momento Diputado Nacional)

por “nuetra inquietud por conocer cuales son los pasos que ha programado dar en la

administración de Aduanas para hacer frente a los problemas que son de dominio público.

Observamos que (...) han aparecido algunos casos muy complejos vinculados con el contrabando

en la Aduana y también con el narcotráfico...”

En un momento, el diputado Moure le preguntó a Martínez si el Aeropuerto de Ezeiza tenía

alguna característica o sistema particular distinto al que puede tener otro aeropuerto

internacional, a lo que el Administrador responde que “acá hubo un fraude y es evidente que

hubo complicidad o connivencia aduanera. De esto no tengo la menor duda (...) Me parece hasta

pueril decir que los fraudes los hacían cuatro o cinco empleados de LADE “.

A partir de acá, el diálogo con Martínez se dió de la siguiente manera:

-Diputado Nacional Caviglia: “¿Qué relación mantiene la Administración Nacional de Aduanas

con los depósitos fiscáles de EDCADASSA en cuánto al control interno de la mercadería?”

-Sr. Martínez: “¿A qué se refiere cuando habla del control interno?”

-D. N. Caviglia: “Al control dentro de los depósitos fiscales”.

-Sr. Martínez: “La Aduana no interviene en ese control. Lo que hace la Aduana es verificar la

entrada y salida.”

-D. N. Caviglia: “¿La Aduana no ingresa en los depósitos fiscales?”.

-Sr. Martínez: “Por supuesto que entra (...), pero el manejo interno no es responsabilidad de la

Aduana”.

-D. N. Caviglia: “¿El manejo interno de los depósitos fiscales no es responsabilidad de la

Aduana?”.

-Sr. Martínez: “No, no lo es (...). Si bien de acuerdo con la ley la Aduana tiene responsabilidad en

la zona aduanera no solamente sobre la mercadería sino en la reglamentación del ingreso y

movimiento de las personas en las zonas donde esta mercadería se encuentra, en la práctica se

establecen normas de funcionamiento por las que la aduana limita el diario contacto con esa

mercadería a lo que realmente le interesa, que es verificar el ingreso, salida y pago de los

respectivos derechos aduaneros”.

-D. N.Caviglia: “Eso limita el control que ejercen dentro de los depósitos fiscales”.

-Sr.Martínez: “Es razonable. No se puede montar una Aduana paralela dentro de los depósitos...”.

 

(Para entender de que va la charla, transcribimos el artículo 112 del Código Aduanero que

establece que “el servicio aduanero ejercerá el control sobre las personas y la mercadería, incluída

la que constituye medio de transporte, en cuanto tuvieren relación con el tráfico internacional de

mercadería”. A su vez, el artículo 114 establece que “ para el cumplimiento de sus funciones de

control, el servicio aduanero adoptará las medidas que resulten más convenientes de acuerdo a las

circunstancias tales como la verificación de mercadería en cualquier ámbito en que se encontrare,

la imposición de sellos y precintos y el establecimiento de custodias”).

 

Otro pasaje importante de la reunión fue el referido a la documentación aduanera.

-Diputado Nacional Zambianchi: “¿Usted decía que en la Aduana estaba la documentación

correcta...?”

-Sr. Martínez: “ Aparentemente correcta”

-D. N. Zambianchi: “¿...Y en LADE, aparentemente, estaba la falsa?”

-Sr. Martínez: “Así es”

-D.N. Zambianchi: “ Es decir que la investigación tendría que arrancar en LADE, donde estaba la

documentación falsa...”.

-Sr. Martínez: “No, eso no significa en modo alguno desvincular a la Aduana de la existencia de

esos ilícitos, porque es todo un conjunto”.

Y como si todo esto fuera poco, Martínez terminó reconociendo la existencia de caminos

alternativos respecto de los cuales no se ejerce control de la entrada y salida de mercaderías.

Por otro lado, cabría preguntarse si cuando el susodicho mencionó a LADE no estaba haciendo

referencia a EDCADASSA. También habría que ver si cuando evidencia fraude, lo hace

equiparándolo al delito de contrabando, o también incluye otros ilícitos, ya que evidentemente no

se trata de un hombre versado en derecho.

Lo que sí queda claro, es que de lo que habla el Sr. Martínez es de una organización para cometer

delitos y sin duda, tratándose de Ezeiza, el delito de contrabando no puede estar ausente.

 

 

NO HAY NADA MAS LINDO QUE LA FAMILIA UNIDA

 

La sociedad dedicada al narcotráfico entre Ramón Puentes y Mario Anello se concretó en 1.985,

en Miami y estaba vinculada al cártel de Medellín. Uno de sus segundos, Andrés Ignacio Cruz de

Iglesias, alias Andy, había sido detenido en Madrid con un pasaporte argentino y, tras esperar en

vano colaboración financiera de parte de Puentes, aceptó colaborar con el juez Baltazar Garzón a

cambio de una reducción de pena, contando todo cuanto sabía acerca de la red que funcionaba en

Buenos Aires.

El escándalo se tituló Yomagate y se desató cuando, el 11 de marzo de 1.991, la revista española

Cambio16 publicó que Garzón investigaba a parientes y funcionarios del presidente argentino,

Carlos Menem. Los principales implicados eran: Amira Yoma, cuñada del presidente; Ibrahim Al

Ibrahim, sirio y ex esposo de Amira; y Mario Caserta, subsecretario de servicios públicos. Según el

arrepentido Andy, el trabajo de la pareja (Yoma-Ibrahim), consistía en cargar valijas repletas de

dinero en Nueva York y trasladarlas en avión a Buenos Aires como equipaje sellado. Después

pasaban por Ezeiza sin revisión y eran trasladadas a la casa de Puentes, donde se contaba el

dinero que luego era llevado a Uruguay por diferentes vías.

La relación de Caserta con Mario Anello se inició en Miami, cuando el dirigente peronista

comenzaba sus primeras armas en el tráfico de cocaína que compraba en Bolivia y transportaba

hasta La Florida por medio de Anello como distribuidor.

El mismo Caserta le habría gestionado los documentos argentinos al cubano en la provincia del

Chaco a través del abogado Antonio Vega Fernández, yerno de Juan Carlos Rousselot (intendente

de Morón), y fue también, el funcionario de obras públicas, quien convocó a la secretaria de

audiencias y cuñada de Menem, Amira Yoma y a su ex esposo Ibrahim como correos de Puentes y

Anello.

También habían conseguido que Eduardo Duhalde, en ese momento vicepresidente, firmara el

decreto (4/9/89) que nombraba a Ibrahim Al Ibrahim como asesor de la Administración Nacional

de Aduanas en el aeropuerto de Ezeiza, a pesar de su precario manejo del idioma castellano y

potenciado por el hecho de que el sirio, al igual que Amira, poseían pasaportes diplomáticos por

integrar la comitiva presidencial.

Luego del escándalo político que significó la aparición de dichas informaciones en la revista

española, muchos fiscales y jueces habían comenzado a investigar el tema y en un acto sin

precedentes (por su magnitud), casi todos fueron ascendidos a otros puestos para poder colocar a

personajes que atendieran de mejor manera las necesidades políticas del gobierno. Hasta se llegó a

poner como jueza de la causa a una amiga del presidente, María Romilda Servini de Cubría, quien

le informaba a Menem de todo lo acontecido en la causa y que se dió el lujo de enmendar una

declaración y obligar a una persona a cambiar su testimonio para perjudicar a un fiscal que no le

era útil en obsecuencia ante el Ejecutivo.

Era tan importante estrategicamente la jueza, que diputados oficialistas impidieron que Servini de

Cubría fuera sometida a juicio político a pesar de la sarta de irregularidades que la magistrada

cometió (que no fueron pocas). Luego de eso, anticipar la inocencia de Amira era algo cantado.

De hecho, sucedió.

 

Plazoleta Fiscal Ezeiza. Así había sido bautizada una maniobra llevada a cabo por Encotel a fines

de 1.989 donde se mostraba como muchas sacas de correspondencia contenían "ladrillos" en lugar

de cartas. La carpeta con las actuaciones labradas por el ente estatal fue puesta en manos de

Toxicomanía y Represión al Narcotráfico. El nombre de la maniobra tenía que ver con la facilidad

registrada en Ezeiza para el tráfico de valores y mercaderías y, por que no, de narcodólares para

su lavado en Montevideo y otras plazas financieras.

El área afectada era controlada por Ibrahim, quien había facilitado operaciones con libertad y sin

control a algunas compañias de transporte internacional de correspondencia.

 

(Durante el año 1.991, algunas versiones periodísticas vincularon al Yomagate con Alfredo

Yabrán, e inclusive la inteligencia castrense cree que el empresario postal dejaba a Ibrahim o

Caserta los negocios "chicos", es decir, los que representaban ganancias de entre 600.000 y

800.000 dólares mensuales. Por otro lado se sabe que Ibrahim conducía reuniones en las que se

coordinaban las entregas y recepciones de mercaderías, así como de las directivas para el lavado

de dinero, realizadas en el salón VIP del Aeropuerto de Ezeiza).

 

El modus operandi de la maniobra de Ibrahim era muy simple: su oficina tenía dos puertas y era

uno de los pocos lugares de salida de esa parte del aeropuerto que permitía esquivar los controles

aduaneros. Si el sirio quería podía eludir los registros del organismo que el mismo representaba.

Luego de ser desbaratada la "banda" y en ocasión de hacer declaraciones, Ibrahim rompió

silencio y trató de involucrar a la mayor cantidad de gente importante posible.

 

 

AMIGOS SON LOS AMIGOS

 

El 12 de diciembre de 1.990, era un día especial para el brigadier Rodolfo Echegoyen, su hijo,