Por "Christian E. Sanz" Y Prologo de Juan
Salinas
Contenido:
-Prólogo: Los misterios de Tío Al Yabrán ("Christian
E. Sanz"-
Cap I. ”RAICES DEL PODER”
-Las raíces crecen bajo tierra
-Hogar, dulce bunker
-Mis hijos naturales: legítimos y putativos
-Amistad: divino tesoro
-El señor de los anillos
-La perinola: toma todo
-Siempre fuimos compañeros
-El juego de la OCA
-Pasaporte a la aventura
-Los Invasores
-Los superagentes no se rompen
-Donde las águilas se atreven
-Cap II. ”COMPRAR LA LEY”
-Duro de votar
-El valor de la ley
-A Cavallo regalado
-Segundas partes nuncas son buenas
-Imagen de radio
-Nosotros, que nos quisimos tanto
-Cap. III. “LA VERDADERA ADUANA PARALELA..”
-Su atención por favor!
-Perdiendo el control
-Depósitos a plazo fijo
-No hay nada más lindo que la familia unida
-Amigos son los amigos
-Zona franco
-Gran negocio Gran
-Los tres mosqueteros
-Preguntas sin respuestas
-Bailar pegados
-Conflictos de exportación
-Cap IV. “ATENTADOS Y LA GUARDIA IMPERIAL”
-Ejército en las sombras
-La Pesada
-Zaprám rima con Yabrán
-La cuadratura del círculo
-Más allá de la frontera
-Conexiones peligrosas
-Atentados: la aventura del hombre
-Sorpresa y media
-No hay dos sin tres
-El cartero dispara dos veces
-Durmiendo con el enemigo
-La procesión también va por dentro
-Cap V. “DROGAS”
-Blancas encomiendas
-El condor pasa
-Conservando la “línea”
-El primero te lo regalan...
-La madre patria: Conexión España
-Buenos muchachos
-Mercasur
-Cap VI. “LA MAFIA”
-El primer mundo
-Argentinísima
-Basura de negocios
-Cuando un amigo se va
-Camino al cielo
-La boca del pez
-Mambrú se fue a la guerra
-Gente que busca gente
-Cap VII. “EL GRUPO”
-Lo que el viento se llevó
-Lazos de sangre
-Cap VIII. “SECRETOS COMPARTIDOS”
-La fuerza del cariño
-Porque es un buen compañero...!
-Enemigos íntimos
-No va más!
-Cap IX. “AHORA, MULTINACIONALES”
-Entrevista con un vampiro
-El correo del zar
-El fantasma de Canterville
-Duda cartesiana
-Unidos o dominados
-Sintonía de amor
-Cap X. “TRAICION AL AMANECER”
-La fiesta inolvidable
-Crimen por encargo
-Testigo indiscreto
-Los sospechosos de siempre
-Al final del camino
-Historia universal de la infamia
-Otra vuelta de tuerca
-El amor en tiempos de cólera
-La sociedad de los poetas muertos
-Cap XI. “EL PRINCIPIO DEL FIN…”
-Dios los cría...
-Somos mucho más que dos
-El fierecillo domado
-A modo de final...
-Cap. XII. “MUERTO AL LLEGAR”
-Sinfonía inconclusa: Hipótesis sobre una muerte
-Bibliografía
PROLOGO
Los misterios del Tío Al Yabran
La única diferencia sustancial entre Alfredo
Enrique Nallib Yabrán y otros empresarios que se
enriquecieron vertiginosamente en el curso de
una década, durante los oscuros “años de plomo”
de la última dictadura, fue su sistemático
recurrir a la violencia como última ratio.
Lejos del estereotipo del gánster que suelen
pintar el cine y la televisión, fue en este sentido como
en los demás, un administrador cuidadoso. El
primer misterio del Tío “Al Yobrán” (como
pronuncia su apellido Monzer al Kassar, oriundo
del mismo pueblo de sus padres pero nacido en
un hogar de las clases altas) es el garrafal
error de apreciación que a todas luces constituyó el
asesinato de José Luis Cabezas. ¿El crímen de
Cabezas se explica por la borrachera de la
impunidad o Yabrán jamás decidió asesinarlo y
alguién se montó en su evidente deseo de darle
una lección y le cantó Jaque Mate?
Lo cierto es que su destino pudo haber sido otro
de no mediar este crímen, en el cual no cabe
duda que estuvieron implicados sus custodios.
Cuando Cabezas fue secuestrado y asesinado,
Yabrán venía ganándole la partida a su
archirrival, Domingo Cavallo, el ministro de Economía del
mismo Gobierno que lo tenía como socio en las
sombras y principal financista.
Dentro del sistema, Cavallo es la antítesis de
Yabrán. La horma de su zapato. Mientras aquél
quiere reformar el Estado y no ve otro camino
que compatibilizar los usos y costumbres
nacionales con el baremo de los países
industrializados, a fin de agregar a la Argentina a este
bloque de cualquier modo, aunque más no sea con
el estatus de Nueva Zelanda, Yabrán creía a pie
juntillas en los valores
del sistema tal como éstos fueron siempre se aplicaron en Argentina: para
triunfar hay que ser amigo del juez y sobre
todo, correr con el caballo del comisario.
Como Pablo Escobar, Yabrán quizá pensara que lo
perseguían por haber pasado con rapidez y
eficiencia de ser, como aquél, un humilde ladrón
de lápidas a un brillante empresario de
inversiones de riesgo. Que no le permitían
triunfar personalmente porque triunfos como el suyo
suelen ser familiares: el resultado de los
afanes de dos o tres generaciones. Que lo envidiaban
porque había triunfado.
Cuando Cavallo reparó en que tras las elecciones
de 1995 y la sospechosa muerte de su hijo,
Menem se había inclinado decidida y
definitivamente en favor de su enemigo; cuando comenzó a
sospechar que todas sus conversaciones eran
grabadas y se dió cuenta que no podía confiar en los
policías que lo custodiaban, sintiéndose
acorralado, arremetió contra Yabrán como un toro en la
arena de la Cámara de Diputados, donde lo hizo
objeto de sus embates durante once horas
seguidas. Allí lo estigmatizó como jefe de “una
mafia enquistada en el poder” y obligó a Menem,
primero a farfullar que no conocía de mafias y,
después, a enmudecer.
Desde entonces, Cavallo fue considerado -por el
Gobierno que integraba- un traidor a una ley no
escrita y se desató una guerra apenas asordinada
por el temor a una fuga masiva de capitales. Pero
cuando Cabezas murió, el eje Menem-Yabrán
parecía tener ganada la partida: era Cavallo, no
Yabrán, quién estaba cerca de la cárcel.
Cabezas y el momento y lugar en que fue
asesinado constituían el denso centro de demasiadas
encrucijadas. Y demasiados procuraron sacar
alguna tajada que los beneficiara, hasta el punto de
que el testamento político de Yabrán, la
solicitada que tenía preparada para su publicación en
Clarín, cuando decidió que antes que verse
preso, mejor era volarse la tapa de los sesos, se
lamenta de que la muerte de Cabezas hubiera sido
utilizada por “unos y otros” para tapar
crímenes aún más horrendos, como “el bombardeo
de la AMIA”. Yabrán sabía de qué hablaba,
porque toda su organización hizo lo imposible
porque no se avanzara más allá de la superficie en
la tarea de identificar a los asesinos de 86
personas, entre connacionales y bolivianos.
Para comenzar, Cabezas estaba a metros de la
casa veraniega de Duhalde y su cadaver
carbonizado y humeante fue previsiblemente visto
por el gobernador cuando, a eso de las siete de
la mañana, pasó por aquél camino generalmente
desierto para ir a pescar a una laguna.
Duhalde se creía el futuro Presidente y se había
atrevido a cortar relaciones con Yabrán y a
obstaculizar el propósito de éste de construir
una segunda Pinamar (hasta el advenimiento del
menemismo el principal refugio de clases
pudientes que rehuían a la exposición pública) en torno
a un puerto deportivo.
Para continuar, para seguir, Cabezas acababa de
salir de la fiesta del principal socio-competidor
de Yabrán, el “capitán” Oscar Andreani, de quién
era amigo desde que se había convertido en el
fotógrafo de sus hijos. Andreani lo recibía en
la cocina y tomaba mate con él. Estaba muy
conmovido desde que, no hacía dos meses atrás,
había salvado la vida por estar a pared de por
medio de una impresionante balacera. Fue cuando
la sede de su empresa, en Avellaneda, fue
blanco del asalto más cruento de los anales de
la historia policial de la Argentina, con el saldo de
una decena de muertos: todos los asaltantes, el
principal testigo y dos policías.
A Andreani, que se imaginaba tratando a Yabrán
como a un par una vez que su amigo Duhalde
fuera presidente, muchas cosas de ese asalto no
le cerraban: el jefe de los policías, por ejemplo,
había sido el comisario Mario Rodríguez, alías
Chorizo, un experto en “ratoneras” al que se le
atribuían más de cien muertos. Las ratoneras son
emboscadas. Es necesario que haya un buchón
entre los asaltantes, y la carencia de éstos se
suple “embalando” rateros para que peguen el salto y
se animen a acometer asaltos a mano armada, algo
que se logra ofreciéndoles el “dato”, algunos
gramos de cocaína y, en ocasiones, hasta las
armas.
De ahí lo de ratoneras: trampas para cazar
rateros. Lugares donde los gatos-policías esperan
emboscados. Hay variantes: fusilarlos cuando se
aprestan a consumar el asalto o, la más utilizada,
esperar a que lo cometan. En ambos casos,
siempre uno de los asaltantes logra huir: es el
confidente.
Y en el segundo, casi de cajón que será acusado
de haber huído con el dinero, que nunca aparece.
En estas emboscadas no hay heridos. Los
malvivientes no leen los diarios y acuden una y otra vez
a las mismas ratoneras. Y son muy cabezones, de
otra manera no se explicaría que siempre
mueran de uno o dos tiros en la cabeza. Por lo
que nadie puede narrar la génesis del asalto, ni
decir el nombre del traidor.
Pero en ocasión del asalto a Andreani también
murieron dos policías, uno de ellos oficial y con un
balazo dado por detrás. ¿Qué había pasado?
Andreani dudaba: el Chorizo Rodríguez era
señalado en voz baja como uno de los muchos
comisarios mensualizados por Yabrán. Y Rodríguez
tenía sendos primos, también comisarios, al
frente de las comisarias de Villa Gessell y
Pinamar, eje durante ese verano y los anteriores de un
intenso tráfico de cocaína.
El primo de Pinamar, Alberto Gómez, alías El
Paisano o La Liebre, era un lacayo de Yabrán. Sin
embargo, por alguna razón, Cabezas confiaba en
él, lo visitaba en la comisaría y comía asados
con el comisario en la casa de su suegro.
Casado con una chica del lugar y conocedor de
las entretelas de una ciudad que en invierno
apenas supera las siete mil almas, Cabezas
estaba obsesionado con Yabrán. Había diseñado
cuidadosamente el operativo en el que se tomó al
empresario que no tenía rostro una primera serie
de fotos, y había seguido luego detrás de su
rastro como un perro de presa. Estaba convencido de
que Yabrán era más poderoso que el propio
Presidente y le resultaba obvio que en Pinamar se
estaba blanqueando dinero sucio a raudales.
También tenía motivos para sospechar que entre
todo aquello y el virtual monopolio de la
cocaína por la policía bonaerense, había un hilo
conductor.
Acuciado por su instinto y por la redacción del
semanario para el que trabajaba, Noticias,
Cabezas buscaba con ahínco sorprender a Yabrán
con una amante, y también se había interesado
en una sospechosísima saga de robos a las casas
de Pinamar. Robos cometidos por rateros a
sueldo de policías que a su vez eran
subordinados de La Liebre y del Chorizo... quien a su vez era
íntimo del principal barón del duhaldismo y
protector de una red de dealers: pequeños traficantes
que operaban en la zona.
Los policías que empleaban a los “escruchantes”
de mansiones eran los mismos que no hacía un
año habían iniciado una feroz ofensiva contra
Diego Maradona y su manager, sospechado de ser
el dealer y proveedor de mujeres de algunos
íntimos del Presidente.
Algunos amigos del manager habían comenzado
artesanalmente a introducir una nueva droga de
diseño: el Extasis, lo que desafiaba a los
monopolizadores de la distribución de la más telúrica
cocaína. La ofensiva judicial y policial
materializada en el “Operativo Cielorraso”, llamado así
porque su principal objetivo se encontraba junto
al “techo”, fue diluyéndose tras sus éxitos
iniciales. Quienes la habían lanzado, creían
contar con el respaldo de Duhalde, pero éste se había
desmarcado, privándolos de protección.
¿Fue el asesinato de Cabezas una venganza? Y si
así lo fue ¿De quién? ¿De Yabrán? ¿De la
policía? ¿De ambos? ¿O de algún poder
multinacional interesado en sacar de escena a Yabrán?
Lo único claro como el agua fue que la guardia
de corps de Yabrán y policías bonaerenses
participaron del asesinato.
Expuesto a la luz pública, Yabrán comenzó a
desmenuzarse como un vampiro en el Sahara, a
pesar de la solidaridad que le demostró
públicamente el Gobierno.
Yabrán exigió y obtuvo que lo recibieran en la
Casa Rosada para recibir públicamente sus quejas.
Y aunque Menem hizo trabajar de chambelán al
coordinador de sus ministros que le puso cara y
oídos, la soleada escena constituyó una de las
postales más alucinantes de la época. Millones de
argentinos descubrieron brutalmente en esa
escena que no era Menem el jefe de Yabrán: ambos
tenían poderes complementarios y equivalentes, y
que gran parte de sus negocios comunes
permanecían en la sombra.
Después, sin solución de continuidad, vino la
caída. Fue con el primero de los dos golpes
demoledores con que Duhalde resucitó de entre
los muertos y acotó el poder de Menem: la
confesión de la mujer del principal asesino
material de Cabezas, el policía Prellezo, de que éste
trabajaba para Yabrán.
Tras recibir el golpe del knocout, Yabrán tardó
algo, demasiado, en comprender cabalmente que
había sido puesto fuera de combate. Traicionado
y abandonado por parte de sus pretores,
amenazado para que no abriera la boca, un Yabrán
al que habían persuadido de poner a nombre
de otros o vendido las empresas que nunca tuvo a
su nombre ni había reconocido, seguía
confiando en sus amigos. Hasta que al llegar
aquella partida de policías a la estancia en la que se
ocultaba, comprendió que estaba perdido. Las
amenazas habían sido claras: su familia sufriría las
consecuencias. Y él no podía imaginarse
amedrentado en una celda, temiendo cada día el
momento de la ducha. Y tampoco podía imaginarse
sucio, ni sufriendo humillado. Por lo que
puso drástico fin a su carrera, evitándolas.
De la misma manera en la que su nombre e imagen
habían irrumpido en los medios,
monopolizando sus portadas, de repente
desapareció, dejando decenas de interrogantes sin
respuesta.
Para empezar, ¿quién era realmente Yabrán?
Podríamos decir que fue nuestro Al Capone, aún
más grande que el original a pesar de tomarse
escrupulosamente en cuenta las muy distintas
escalas de los Estados Unidos y la Argentina.
Ambos se especializaron en la formación de
oligopolios y en la fijación de precios de una variada
gama de servicios. Ambos sobornaron a políticos,
gobernantes, policías y guardiacárceles (aunque
El Turco aventajó a Caracortada al penetrar
profundamente en las fuerzas armadas) y ambos
fueron decididos enemigos de cualquier sindicato
u organización que no pudieran controlar.
Capone creció gracias a la Ley Seca, como los
Broffman y los Kennedy. Yabrán creció durante la
dictadura, como los Bulgheroni y los Macri, pero
también los Fortabat y Soldati. Capone “fue el
primero en utilizar el camión, el teléfono y la
metralleta para unificar el crimen”, destacó Andrew
Sinclair al prologar la ilustrativa biografía
del gángster de Chicago que escribió F.D. Pasley.
Yabrán fue el primero en utilizar los camiones
transportadores de caudales, las sacas de correo y
las armas de fuego” para hacer lo propio. Y si
“Capone había conseguido posiciones importantes
en los negocios de comunicaciones y limpieza”,
Yabrán ejercía su control sobre el mercado de las
agencias de seguridad ofreciéndole un segundo
empleo a policías, gendarmes, guardiacárceles y
suboficiales de las fuerzas armadas, mientras
conchababa a sus mujeres en sus empresas de
limpieza.
A los comisarios de más rango también les
conseguía trabajos bien remunerados, al servicio de
políticos amigos o en sus propias empresas, que
se habían extendido hasta los canales de cable.
Yabrán fue mucho menos sanguinario que Capone,
pero también fue mucho más eficiente en
utilizar la violencia potencial, aleccionadora y
disuasora. Lo hizo tras asimilar el fracaso de las
mafias rosarinas de los años 20 y de constatar
el fracaso de la Camorra, la N’drangheta y la Cosa
Nostra en hacer pie en estas playas en los
últimos treinta años. Y de escuchar el rezongo de sus
hombres por encontrar que todos los negocios
ilegales se encontraban férreamente controlados
por el aparato de seguridad del Estado.
Pero como no confiaba enteramente en los
policías que pagaba, reclutó a su servicio a muchos de
los más conspicuos prebostes de los más
eficientes campos de concentración y exterminio de la
historia americana.
Astutos, inteligentes, grandes organizadores,
resueltos e insensibles, Capone y Yabrán quizá
hubieran podido hacerse ricos como decenas de
ladrones de guante blanco y lavar el dinero
malhabido si no hubieran sido, como fueron,
hijos de inmigrantes nacidos en los márgenes: en los
suburbios de Brooklyn el primero, y en un
pequeño pueblo de Entre Ríos el segundo.
Ambos fueron generosos a la hora de recompensar
favores y atenciones -como si rindieran tributo
a algún negado complejo de inferioridad- y
modélicos padres y hombres de familia que respetaron
a ultranza los rústicos tabúes acuñados durante
en sus infancias y fortalecidos, en el caso de
Yabrán por apotegmas tan educativos como “ojo
por ojo y diente por diente” y “al enemigo, ni
justicia” y “el mejor enemigo es el enemigo
muerto”.
Capone y Yabrán fueron por igual apolíticos y
conservadores, decididos enemigos de cualquier
revuelta o desafío al orden establecido y amigos
sinceros de jueces, policías y funcionarios
corruptos, y se consideraban a si mismos como
auténticos hombres de negocios, aunque duros,
básicamente honestos, ya que eran los pocos que
conservaban su palabra y pagaban sus deudas y
compromisos aunque no estuvieran escriturados en
contratos.
A su modo de ver, todos hacían de una manera u
otra lo mismo que ellos, sólo que lo ocultaban
detrás de una maraña de subterfugios leguleyos.
La extorsión y el crímen no eran más que medios
para obtener metas socialmente glorificadas,
anheladas no sólo por simple ansía de dinero, sino
por que consideraban que el Poder podría
volverlos más que impunes: invulnerables. El Poder,
estaba para ellos más claro que el agua:
borraraba cualquier pecado original.
No estaban tan errados, pues quizá sea verdad
que es mayor crimen fundar un banco que
asaltarlo. Al menos la historia argentina
demuestra que los que fundan y vacían bancos suelen ser
los mismos. Y aunque casi todo el mundo conoce
bancos quebrados, casi nadie conoce banqueros
fundidos.
Yabrán apostó a la globalización, articulando
sus negocios con otros grupos internacionales, pero
la globalización le pasó por encima, como a
tantos otros emprendedores artesanos argentinos.
Es que lo suyo era demodée en un país que aspira
a ser receptor de los fondos de capitales que
exigen a coro seguridad jurídica para sus
inversiones. Esto es: que jueces y policías les garanticen
el retorno de sus ganancias, y no que deban
necesariamente sobornarlos para lograr hacer lo que a
cualquiera con suficientes amigos en el Estado
le corresponde por derecho propio.
A Yabrán, como a Capone, le faltó el charme
suficiente para entremezclarse en los clubes, círculos
y entidades empresarias que, quizá, le hubieran
permitido a sus hijos difuminar los orígenes de
una fortuna súbitamente amasada.
¿Era el jefe de una mafia argentina o apenas
uno, el más notorio, de sus capos familiares? ¿Acaso
era el socio local de una vasta organización
internacional?
Quizá fuera todas esas cosas a la vez, pero
averiguar si sólo era el socio oculto del Poder local o de
uno internacional exige profundizar en varios
temas. Por ejemplo en cómo YPF perdió mil
millones de dólares durante la dictadura. En
cómo la autopista a Ezeiza costó casi la misma suma.
En de qué manera se destruyó el correo nacional.
En cuál fue el desarrollo de la Logia Propaganda
Due de Licio Gelli, más allá de resonantes
fichajes como los de Massera y Suárez Mason. Entre
otros.
También implica estudiar a fondo el desarrollo
del Irangate, el negocio de los transportes de
caudales y del clearing bancario, el proyecto de
construir el misil Cóndor II, los negocios con la
Fuerza Aérea y el control de los aeropuertos,
las relaciones de Yabrán con Siria y otros países
árabes, su breve pasaje por Italia y los
negocios encarados en España por su amigo Heberto Gut
Beltramo.
Y los de Jorge Antonio, de su maestro Diego
Ibañez, y de Emir Yoma, el otro vértice del triángulo
criollo. Y medio centenar de atentados pequeños
y medianos, desde el incendio de las sacas de un
correo privado, pasando por el “suicidio” del
brigadier Etchegoyen, hasta llegar a las voladuras de
la embajada de Israel y la AMIA.
Y, sobre todo, el tráfico de armas y de drogas,
desde la epoca del affaire Irán-contras hasta las
ventas a Bosnia y Croacia.
Pasaran cincuenta años y seguirán apareciendo
libros que se interroguen sobre la figura de
Yabrán, que creció como un hongo entre las
sombras en el mundo de la plata dulce y el auge de la
triangulación de armas, drogas y dinero, del
mismo modo que Capone iluminado por los tableteos
de las metralletas Thompson en medio de una Ley
Seca que permitía ganancias jamás inferiores al
ciento por ciento.
El libro de Franco Caviglia y Christian Sanz
tiene el mérito de ser el primero y desbroza el camino
obligado que pronto recorrerán otros interesados
en iluminar las zonas más oscuras de las últimas
décadas de historia nacional, una tarea
impostergable para que Argentina se dote de una cultura
que le permita volver a ser, como alguna vez
prometió ser, un crisol de razas: el espejo donde la
Humanidad pueda mirarse para atisbar un futuro
deseable.
Juan
Salinas
San Telmo,
25 de octubre de 1998.
CAPITULO 1: Raíces del poder.
" El poder es tener impunidad. Ser poderoso
es ser un impune, un hombre al que no le llega nada
(...) Para mí, un poderoso es el que consigue o
tiene la posibilidad de conseguir una ventaja”
Alfredo Enrique Nallib Yabrán.
LAS RAÍCES CRECEN BAJO TIERRA
-“Pero Mingo, no hay pruebas... Todo el mundo
habla de Yabrán pero no hay nada contra él.
Mirá, le he pedido un informe a la side y no
tienen una sola prueba”, rezongo Carlos Menem.
-“Carlos, vos sabés que la side no es eficiente.
No es ninguna novedad que no tenga información”
–respondió el ministro Domingo Cavallo.
-“¿Y quién es más eficiente? ¿quién tiene una
prueba?” –dió por zanjada la discusión el
Presidente.
El diálogo tuvo lugar en noviembre de 1994.
Antes de que pasaran nueve meses, Cavallo iba a
denunciar que Alfredo Yabrán era “el jefe de una
mafia enquistada en el Poder” ante el pleno de
la Cámara de Diputados y con trasmisión directa
a todo el país.
Nallib Miguel Yabrán llegó a la Argentina desde
Siria en 1920, y poco después se instaló en el
pueblo de Larroque, a unos 40 kilómetros de
Gualeguaychú, provincia de Entre Ríos. Aunque no
puede asegurarse con certeza de que lugar exacto
de Siria provenía, su apellido procede de
Yabrud, una pequeña ciudad de Siria que hoy no
llega a los 70.000 habitantes y que entonces no
bordeaba los 20.000.
Yabrud tiene una situación estratégica. Está a
38 kilómetros al norte de Damasco sobre la
carretera nacional 5, y es la encrucijada que
une a las principales ciudades sirias con el fértil valle
libanés de Bekaa, del que la separa la
cordillera del Antilíbano, que se extiende paralela a la costa
mediterránea.
De Yabrud son originarios, entre otros famosos,
los Al Kassar, los Tfeli y los Menehem, parte de
cuya familia cambió (o, mejor dicho, le
cambiaron) el apellido por Menem.
Yabrud siempre fue el lugar por donde desde
épocas inmemoriales tanto el hashish como los
derivados del opio –ya sean cosechados en el
valle como los procedentes de Turquía y del
“Triángulo del Oro” asiático- recalaban antes de
pegar el salto hacia Europa. Su fama es tan
turbia que los damasquinos tiene un refrán:
“Mejor tratar con un judío que con alguién de
Yabrud”.
Prolífico y longevo, Nallib tuvo diez hijos y
casi la misma cantidad de ocupaciones: comerciante,
peluquero, prestamista, criador de vacas y
heladero, entre otras. De sus hijos, además de Alfredo,
el más pequeño de los varones, habían muerto
anteriormente otros dos chicos.
Dos hermanas de Alfredo viven en Buenos Aires:
la psicóloga Beatriz y Nelly. Los otros cinco
viven en Larroque: Angélica, la mayor, maestra
jubilada, más conocida como Coca; José, alias
Toto, quién se encarga de la administración de
los campos de Alfredo a través de la firma Yabito
(su apodo de pequeño); Miguel, llamado
familiarmente Negrín, dueño de una empresa de
transportes que recorre todo el país; Carlos,
que se hizo conocido públicamente cuando atacó a
tiros a una periodista, y María del Carmen.
Fue Alfredo, nacido el 1 de noviembre -Día de
Todos los Santos- de 1944, quién haría famoso el
apellido. Una paradoja en un hombre que siempre
procuró no llamar la atención.
De pequeño, lo llamaban Quico. Quienes lo
conocieron entónces lo recuerdan con pantalones
cortos y camisa blanca recorriendo el pueblo con
un carrito hecho con un cajón de manzanas y
ruedas de bicicleta para ofrecer los helados que
fabricaba su padre. Recuerdan también su férrea
voluntad de no dejarse prepotear por nadie. Para
cuando cumplio 15 años, había reemplazado
aquél carrito por uno tirado por un caballo y
techado. Cursaba por entónces el colegio nacional
en el “Villa Larroque”. Algunos pocos alumnos
recuerdan a Quico como muy vivaz e inteligente.
“Al profesor de Matemáticas, lo daba vuelta,
sabía más que él”, evocó Arminda Cabrera.
Alfredo recibió su título de bachiller en 1961,
dentro de una escuálida promoción de apenas ocho
estudiantes. Estaba orgulloso de poder darle esa
satisfacción a sus padres. Pero tras los festejos,
resultó obvio que el pueblo ya no tenía nada que
ofrecerle. Así fue que se marcho a Buenos Aires
con unos pocos pesos. “Quería estudiar
ingeniería química porque le interesaba el petróleo”,
recuerda su hermano Carlos. Pero la falta de
dinero lo condujo a buscar trabajo, y lo consiguió
como ayudante de pala en una panadería, donde
probablemente haya observado con atención el
modo mafioso en que se regulaban los precios del
sector, gremio desde donde hace mucho
menudean los pequeños atentados para disciplinar
a los advenedizos que pretenden vender pan
más barato o poner despachos en zonas que no
fueron previamente acordadas.
Más tarde trabajó en Burroughs como vendedor y
reparador de máquinas de oficina, “uno de los
mejores”, según se enorgullecía. Uno de sus
mayores éxitos fue proveer de máquinas a la petrolera
estatal YPF, ocasión en la que conoció a Diego
Ibañez, quién pronto, tras ser asesinado Adolfo
Cavalli, se convertiría en el secretario general
del poderoso Sindicato Unico de los Petroleros del
Estado (SUPE).
Yabrán y varios de sus amigos, entre ellos
Alejandro Barassi y Alberto Isaac Chinkies, tuvieron
que irse de Burroughs cuando quedó claro que
cuando ellos hacían buenos negocios, no
necesariamente los hacia la empresa. Desde
entónces Barassi y Chinkies gozaron de la confianza
de Yabrán, quien los designaría sucesivamente
presidentes de su empresa insignia, OCASA.
Yabrán y Barassi ingresaron en Transportes
Juncadella SA, la empresa transportadora de caudales
de los hermanos Enrique (comodoro retirado) y
Amadeo Juncadella, estrechamente relacionada
con las Fuerzas Armadas y de Seguridad y los
servicios de informaciones. Fue allí donde progresó.
Mucho.
A mediados de 1975 gobernaba la viuda de Juan
Perón, María Estela Martínez (a) Isabelita, y se
registraba el apogeo del poder del superministro
de Bienestar Social, José López Rega (a) El
Brujo, principal impulsor del terrorismo estatal
de la Alianza Anticomunista Argentina (AAA) o
Triple A. Fue por entónces, más precisamente el
28 de junio, cuando Yabrán y su esposa, Cristina
Pérez, aparecieron como dueños mayoritarios de
una empresa surgida de las costillas de
Juncadella: la Organización de Clearing
Argentino SA (OCASA) con 130.000 acciones. Más que
las que permanecían en manos de los hermanos
Juncadella.
Este gran salto que hubiera hecho palidecer de
envidiada a Mao Tsé Tung, sigue envuelto en
brumas. Crónica, diario para nada hostil al
misterioso empresario desaparecido, publicó
sucesivamente dos versiones acerca de sus
razones. La que podríamos llamar versión Heidi es:
"parece ser que con los ahorros y una
indemnización que le pagaron en Juncadella, Yabrán se
compró un camionicito y comenzó a distribuir
encomiendas y cartas dentro de la Capital Federal y
el Gran Buenos Aires con OCASA, y, como quiera
que el transporte de correspondencia era
monopolio del correo
estatal, la de Yabrán -aunque tolerada por los sucesivos gobiernos- era una
actividad clandestina pero floreciente que le
permitió hacerse rico de la noche a la mañana”.
Esta versión coincide con lo expresado por el
propio Yabrán: "Un amigo empresario (se supone
que Amadeo Juncadella) me ofreció el 50 por
ciento de OCASA, una empresa muy pequeña que
prestaba preferentemente servicios a los bancos.
Como nosotros éramos eficientes y el correo un
desastre, empezamos a tentarnos con nuevos
servicios, nos gustó y desarrollamos la OCASA
pujante que hoy se conoce, de la cual soy en la
actualidad el accionista mayoritario".
Yabrán dio esta explicación al enviarle una
carta a la revista Noticias, la que puntualizó luego que
en realidad Yabrán se hizo con el control
absoluto de OCASA, ya que su mujer también había
adquirido acciones. Yabrán pasó a ser, junto con
su esposa, María Cristina Pérez, el principal
accionista de OCASA, aun con mayor poder que sus
antiguos jefes, Enrique y Amadeo
Juncadella.
La otra versión de cómo Yabrán desbancó a los
Juncadella pertenece también a Crónica. Resulta
más verosímil: Yabrán habría hecho una fortuna
"en Florencia, Italia, donde fundó una empresa
asociado con el presidente de Libia, Muhammar
Khadafi", dice escuetamente.
Khadafi acababa de hacer un acuerdo con López
Rega, estaba asociado con el Grupo Agnelli y el
mismísimo Vaticano en la producción y venta de
armamentos. Es decir, con la Logia
Propaganda-Due de Licio Gelli, integrada en
nuestro país, entre otros, por el almirante Emilio
Eduardo Massera y el general Carlos Guillermo
Suárez Mason.
Originalmente, OCASA había sido pensada por los
hermanos Juncadella como un muletto de
Juncadella, que con 300 camiones valuados cada
uno entre 50 y 70 mil dolares, controlaba el 70
por ciento del movimiento de efectivo en la
plaza bancaria.
Juncadella fue en su origen una empresa familiar
fundada en 1932 por el inmigrante catalán
Francec Juncadella. Desde entónces tuvo un
crecimiento sostenido, aunque razonable, hasta que,
como varios de los que más tarde conformarían
los grupos económicos mas poderosos del país,
experimenta un boom a partir de 1976, al amparo
de la tablita de José Alfredo Martinez de Hoz y
su curiosa -y no menos funcional a los rapidos
negocios privados- doctrina de la subsidiariedad
del estado.
Mientras José Alfredo y su amigo, el ex ministro
del Interior Albano Harguindegui, iban de safari
al Africa, Amadeo Juncadella se dedicaba a otra
clase de caza mayor. Fue así que para el ocaso de
la dictadura militar tenía ocho filiales en
Brasil (bajo los nombres de Minaseorte SA y Prosegur
SA), y sucursales en Paraguay (Prosegur Paraguay
SA), Chile (Prosegur Compañía de Seguridad
SA), Uruguay (Transportadora de caudales
Juncadella - Musso SA), Estados Unidos (Prosegur
Incorporated), España y Lugano (Suiza).
Para entónces hacia rato, desde 1980, que Yabrán
tenía todo el paquete accionario de OCASA.
Los negocios colaterales al transporte de
caudales pueden ser todo lo fructíferos que las
disposiciones bancarias y la inflación lo
permitan. Desde la inversión en las mesas de dinero de los
sueldos de los empleados del estado
"distraídos" por tres o cuatro días (recuérdese que, por
ejemplo, hasta muy entrado el año ‘83, momento
en que las autoridades recordaron que tenían un
banco, el pago de los sueldos de empleados de la
Municipalidad de Buenos Aires estuvo a cargo
de Juncadella), la violación de la norma que
establece la obligatoriedad del encaje bancario hasta
el transito ad eternum de los fondos de
entidades amenazadas de embargo, Juncadella y OCASA
incurrieron en todas.
En las primeras extensas periodísticas sobre las
actividades de Yabrán, los periodistas Alberto
Ferrari y Alberto Ronzoni (ver La biclicleta blindada
I y II, publicadas en el mensuario
cooperativo El Porteño a fines de 1987)
afirmaron que OCASA fue, en origen, un invento de
Juncadella para forzar y ganar nuevas
licitaciones en los Bancos de La Nación y la Provincia de
Buenos Aires, proceso que se puso en marcha tan
pronto como los militares asaltaron el poder el
24 de marzo de 1976.
El nuevo ministro de economía, Martínez de Hoz,
nombró director del Banco de La Nación a su
amigo -e hijo del dueño del Banco Ganadero- Juan
Ocampo, quien ocupó su despacho en el
imponente edificio de Rivadavia y Balcarce en
compañía del coronel Rómulo Colombo, designado
al frente de la gerencia de personal. Colombo
cesanteó a más de cien empleados alegando razones
gremiales y políticas. En el interín, otros
veinte trabajadores pasaron a engrosar la lista de
"desaparecidos". Mientras el coronel
hacía esta "limpieza" que garantizaba la ausencia de
protestas, Ocampo ordenó reacondicionar los
camiones blindados del Banco Nación en los talleres
del tercer subsuelo. Cuando estuvieron listos,
los puso a la venta. Los compró Juncadella a precio
vil. Desde entónces, aquellos mismos camiones,
ahora con el nombre de Juncadella en grandes
caracteres, se encargaron del grueso del transporte
de caudales del Banco Nación, que en la
práctica se había quedado sin flota propia.
La historia es sencilla y de tan repetida, casi
rutinaria. Si bien en sus negocios con las empresas
privadas proveedoras de servicios el estado
argentino actuó tradicionalmente como un gigante
descerebrado y manirroto, aquellas nunca dejaron
de advertir la conveniencia de contar con
competidoras de paja que presentaran
presupuestos "optativos" en las distintas licitaciones. Cae
de maduro que el sentido de este recurso, que en
términos elegantes se denomina “cartel” es el
inverso al que se espera de la libre
competencia. Para decirlo de otro modo, siempre es preferible
asaltar al gigante en banda que hacerlo de a
uno.
Es este principio rector que dió nacimiento a
OCASA, producto de un acuerdo entre Juncadella y
OCA, uno de los correos privados más antiguos
del pais, con sede en Córdoba y participación de
la Fuerza Aérea.
En 1976 Juncadella desistió de continuar
prestando un servicio al Banco Provincia que le
resultaba poco ventajoso, solicitando que se
convocara a una licitación. Los militares, que se
habían adueñado de todos los resortes económicos
a sangre y fuego, accedieron. A la convocatoria
se presentaron dos oferentes: la propia
Juncadella y la novel OCASA, que con suerte de
principiante se alzó con el contrato a pesar de
haber licitado por valores muy superiores a los que
el banco solía pagar. Naturalmente, el precio de
Juncadella era todavía mayor.
“OCASA carecía de camiones y fue preciso pintar
de amarillo y negro varios de los grises de
Juncadella", escribieron Ferrari y Ronzoni.
OCA puso en venta su parte del paquete accionario de
OCASA a los hermanos Juncadella, disconforme con
"algunas cosas raras que constituían
recursos comerciales empleados en el
mercado", pero Yabrán logró evitar que los Juncadella le
quitaran el manejo de la empresa, a la que hizo
crecer de manera vertiginosa a partir de 1979,
cuando se convirtió en la principal
permisionaria de Empresa Nacional de Correos y
Telecomunicaciones (Encotel).
OCA no vendió su parte sólo por “algunas cosas
raras”. Estaba asfixiada porque Encotel le había
iniciado una demanda de 8 millones de dolares
por incumplimiento de contrato.
Ferrari y Ronzoni escribieron a fines de 1987
que ese juicio se había definido hacía “pocos meses
con un resarcimiento menos oneroso: OCA, ahora
perteneciente al grupo Yabrán, se compromete
a trasladar 30 kilos de correspondencia diaria
hasta Rosario durante 10 años".
Naturalmente, Yabrán había comprado OCA con el
compromiso de asumir los costos del juicio de
Encotel, el correo estatal que logró penetrar
hasta convertirse en el poder detrás del trono durante
los años de la dictadura, poder que no solo
decreció, sino que se consolidó durante los primeros
años de democracia.
Es lo que explica que Yabrán haya logrado
cambiar el pago de 8 millones de dolares a Encotel,
por 3.650 viajes de OCA a Rosario, a razón de
2.200 dólares cada uno.
Que OCA, OCASA y Juncadella estaban cuando menos
cartelizadas era obvio, pero lo que no
resultaba por entónces tan obvio era que el
control del “cartel” no había quedado en manos de los
hermanos Juncadella, sino del testaferro que
éstos habían puesto al frente de OCASA. Es decir, de
Yabrán.
¿Cuándo Yabrán logró subordinar a los
Juncadella? Fue un proceso y es difícil definir una fecha.
Según la historia echada a rodar por Crónica,
Yabrán tuvo que escapar de Italia a mediados de la
década de los 70 perseguido por la DEA, que lo
acusaba de ser un experto blanqueador de dinero
proveniente del narcotráfico. Es más: aseguró
que desde entónces, Yabrán tuvo vedada la entrada
tanto a Italia como a los Estados Unidos.
Quizá el año clave haya sido en 1978, cuando
Massera creía tocar el cielo con sus manos
ensangrentadas y se celebró un mundial de fútbol
cuya seguridad fue ejercida por Batallón 601 de
Inteligencia del Ejército y cuya copa no se
guardó en las bóvedas del Banco Nación, sino en la
sede-fortaleza de Juncadella, en la calle Tres
Arroyos.
Lo cierto es que, en 1980, Yabrán ya controlaba
el ciento por ciento del paquete accionario de
OCASA, lo que acota como máximo a 1979 el
momento en que Yabrán se convirtió en el capo
oculto del correo y de los transportes de
valores.
Como fuere, al año siguiente (1980), Encotel
introdujo modificaciones a la ley Postal, autorizando
a las empresas privadas a transportar
correspondencia. Según delegados de los trabajadores del
Correo, los autores del proyecto fueron los
abogados Rodolfo Balbín y Pablo Rodriguez de la
Torre, ambos muy vinculados a Yabrán. Hasta el
punto de que, en la práctica, Balbín (ya
fallecido, conocido como El Duque y sobrino del
extinto líder radical) era el delegado de Yabrán
en la Asociación de Permisionarios de Encotel
(APE).
Para entónces, Yabrán había desaparecido hasta
del directorio de OCASA, donde también lo
reemplazó Balbín, quién además de presidirla era
su síndico titular.
Yabrán tenía a su servicio a militares de alta
graduación, como los generales Naldo Dasso,
Antonio Vaquero y Alberto Bocalandro, y el coronel
Carlos Alberto Zone, quienes se rotaban en
el directorio de OCASA.
Vaquero tuvo mucho poder durante la dictadura,
hasta el punto que el periodista Joaquín
Morales Solá solía referirse en sus notas de
Clarín al "grupo de las tres V" que habría integrado
junto a los dictadores Jorge Rafael Videla y
Eduardo Viola.
Fue Vaquero quien, al parecer, ejerció una
considerable influencia para que OCASA fuera la única
empresa autorizada a trabajar en Aeroparque.
Además, ya retirado, Vaquero operó para
destrabar una licitación que Yabrán habían
ganado en Encotel, impugnada por Manuel Tienda
León SA, que comenzó a sufrir molestos
accidentes.
Otra de las tareas de las que se encargó el
general fue la de persuadir a algunos propietarios de
campos de Entre Ríos a que le vendieran 2000
hectáreas a Yabito.
Entre 1982 y 1985 el ex intendente
metropolitano, el brigadier Osvaldo Cacciatore, trabajó para
Yabrán como director de una subsidiaria de
OCASA, X Express, empresa que terminaría siendo
dada de baja por Encotel gracias a un enorme
cúmulo de irregularidades.
Otro brigadier cercano a Yabrán, Armanini,
consiguió para OCASA un depósito en el aeroparque
metropolitano.
En cuanto al coronel Zone, fue el último
administrador militar de Encotel. Tras renunciar, en 1983
se trasladó a las oficinas del undécimo piso de
Cordoba 1328, que eran de Yabrán, lo que nos
exime de mayores comentarios.
Yabrán había comprado esas oficinas a través de
su inmobiliaria Aylmer en octubre de 1981 a una
empresa llamada Fundar SA, intervenida por la
Comisión Nacional de Reparación Patrimonial
(Conarepa): el vehículo utilizado por la
dictadura para la usurpación sistemática de bienes
pertenecientes a opositores exiliados, detenidos
o desaparecidos. En nombre de Fundar SA firmó
las escrituras el capitán de navío (RE) Arnoldo
Cennari, administrador de la Conarepa.
En esa oficina funcionaron Lanolec y Yabito, dos
de las tres empresas (la otra es OCASA) que
Yabrán siempre reconoció como propias, y también
sirvió como primera dirección legal de
Bridees, la empresa de seguridad que le servía
de custodia, cuyo nombre querría decir “Brigada de
la Escuela (de Mecánica de la Armada)”,
integrada por conspicuos represores del “grupo de
tareas” de la ESMA y del Servicio Penitenciario
Federal (SPF).
Antes de dejar Encotel para ir a trabajar con
Yabrán, el coronel Zone tuvo la delicadeza de
renovar por 10 años las licencias de OCA y
OCASA. La norma era renovar los permisos por un
plazo máximo de 5 años.
Cuando Zone saltó del Palacio de Correos a las
oficinas de Yabrán, el gerente de explotación de
Encotel, Aldo Irrera se marchó a Estados Unidos
15 días con todos los gastos pagos en compañía
de su esposa.
Irriera fue sumariado tras la recuperación
democrática, cuando al revisarse los contratos pudo
verificarse que le había hecho firmar al correo
estatal un contrato con una subsidiaria de OCASA,
Villalonga Furlong, por dos millones de dolares
anuales a cambio de un servicio postal que en
ningún caso podía costar más de 500 mil.
Irrera, un íntimo de Balbín, soportó otros dos
años en Encotel, y cuando se fue, la continuidad de
la “línea” estaba garantizada. Su cuñado, Arturo
Oscar López ya era director general de Encotel.
El período del gobierno del general Reynaldo
Benito Bignogne, tras la derrota de Malvinas, fue
muy propicio para el crecimiento del Grupo
Yabrán. El poder detrás del trono de ese gobierno, el
último de la dictadura, fue Carlos Bulgheroni,
un empresario que había pasado de tener una
polvorienta oficina en la Diagonal Norte (desde
donde procuraba ganar licitaciones de provisión
de Bridas para la petrolera estatal YPF) a
hacerse vertiginosamente rico en poco más de un lustro.
Entre Bulgheroni y Yabrán había una afinidad
natural: ambos eran nuevos ricos, ambos tenían y
cultivaban todo tipo de contactos con los
militares gobernantes y ambos también habían
conformado pequeñas estructuras de seguridad
que, en el caso de la de Bulgheroni, estaba
enfocada claramente hacia la recolección de
informaciones. Como un pequeño servicio de
inteligencia y una “patota” al mismo tiempo.
Juntos hicieron lo de El Gatopardo, y lograron
ingresar a la democracia sin que nadie les
reprochase nada, dispuestos a hacer negocios tan
o más pingües con los funcionarios radicales que
los coronados en el silencio y la oscuridad con
los jerarcas de la dictadura militar.
Lo hicieron a través de un período especialmente
del desmantelado y caro correo estatal
argentino, acentuado por la multiplicación de
huelgas y otras medidas de fuerza de su personal, y
en medio de robos y extravíos de sacas de
correspondencia. Ante este panorama, las empresas
privadas se pasaban en masa a los prestatarios
privados. Lo que se vio potenciado cuando por
resolución oficial se autorizó el "servicio
ocasional" puerta a puerta, sin necesidad de contrato
previo pero limitado a aquellas
"permisionarias que dispongan de 60 vehiculos exclusivos para
efectuar el servicio y abonen 110 mil australes
por año en concepto de renta postal". Solo OCA y
OCASA cumplían dichos requisitos.
Esto, en síntesis, lo poco que un puñado de
periodistas independientes había podido averiguar a
fines de 1987. Pero cuatro años después, el
ministro Cavallo y el semanario Noticias comenzaron a
referirse públicamente a quién hasta entónces
era apenas conocido por la gente vinculada a los
correos, a los transportes de valores y a los
aeropuertos como El Turco Yabrán (así, sin nombre de
pila) o El Amarillo (en relación al color de los
camiones de OCASA) y que todavía menos trataban
entre dientes y ceremoniosamente como Don
Alfredo.
HOGAR, DULCE BUNKER
Hasta su “muerte”, Yabrán vivió en una mansión
con entrada principal por la calle Pueyrredón
1501 de la localidad de Acassuso, partido de
Vicente López. Vista desde el exterior, parece un
castillo. Tiene 16.000 metros cuadrados, muchos de
ellos jardines, y está tasada (más bien por lo
bajo), en 8 millones de dólares. Yabrán se la
compró a los antiguos dueños de la chocolatería
Aguila-Saint y tiene una plazoleta de cemento
por fuera de los muros de su extremo norte que es
presidida por un águila, se conoce al lugar como
la Barranca del Aguila. Por debajo de la
plazoleta y de la calle, dice una leyenda, corre
un túnel que une la fortaleza de Yabrán con la casa
de su vecino, Amadeo Juncadella.
La mansión tiene almenas y torres dotadas de cabinas
con vidrios blindados y polarizados y se
encuentra vigilada contínuamente por unos
treinta hombres que se comunican por handys.
Yabrán vivía allí con su mujer y sus tres hijos:
Eduardo, Mariano y Melina, su preferida, a quién
le organizó una fastuosa fiesta a los 15 años
que incluyó fuegos artificiales en otra hermosa
propiedad que tenía a pocas cuadras de allí, en
la calle Alvear 1495.
Quienes lograron entrar al bunker de Yabrán
dicen que no está descuidado ningún detalle del
rubro seguridad y que, en muchas salas, no hay
aparatos de teléfono a causa de la obsesión del ex
propietario por evitar que interfieran sus
conversaciones o se informe desde allí acerca de sus
movimientos o los de sus familiares. Las
comunicaciones dentro de la fortaleza se hacen,
obligatoriamente, por medio de handys e
intercomunicadores.
Hasta que Cavallo popularizó su nombre en 1991,
de Yabrán se sabía personalmente muy, pero
muy poco. Apenas que era fanático de River y muy
amigo de Juan Destéfano, quien fuera
presidente de Racing e íntimo del presidente
Carlos Menem; que le gustaba levantarse temprano y
tomar mate como a todo buen panza verde (como se
llama a los entrerrianos por el color de las
pecheras de las tropas del caudillo López
Jordán) y salir de vacaciones con su familia.
Y que en algunas, contadas ocasiones, había
regresado a Larroque como triunfador. En uno de
estos viajes, en 1985, apareció con un camión
que transportaba siete Ford Sierra nuevos, uno para
cada uno de sus hermanos. En otro, invitó a su
suegra y a su hermano Negrín a Madrid, donde les
dio una sorpresa: una cena con Isabel Perón.
Si algo detestaba Yabrán, era que le sacaran
fotos. “Nadie, ni siquiera los servicios de inteligencia
tienen fotos mías en sus archivos”, dijo en una
tensa entrevista con Héctor D’Amico, director de
Noticias.
No era del todo verdad porque circulaba una
sola, de cuando Yabrán tenía veintipico y todavía
era simplemente Quico, en la que esbozaba una
amplia sonrisa y tenía el pelo completamente
negro. Pero no había ni siquiera una del último
cuarto de siglo.
La fobia de Yabrán por las fotos se extendía a
los periodistas y había logrado inoculársela a sus
familiares. El 13 de octubre de 1991, los
custodios de su mansión ahuyentaron al periodista
Gustavo González, de Noticias, disparando un
tiro que pasó a unos pocos centímetros por sobre
su cabeza. Y una periodista del diario La
Prensa, Florencia Alvarez, recibió un tiro de calibre 38
en el muslo cuando en Larroque le insistió a
Carlos Yabrán en su pretensión de entrevistarlo.
Noticias había logrado obtener fotos suyas en
Pinamar, mientras miraba fuegos artificiales que el
mismo había encargado. Las fotos habían sido
obtenidas burlando a su custodia en un operativo
organizado por José Luis Cabezas. Yabrán no
quería por nada del mundo que se publicaran.
Según algunos, porque acostumbraba a utilizar
falsas identidades en sus movimientos,
transacciones
comerciales e inspecciones a las filiales de sus propias empresas. Otras
fuentes iban
aún más lejos y alegaban que Yabrán, como Munzer
al Kassar, solía usar pasaportes con falsa
identidad.
¿Para qué utilizaría Yabrán pasaportes falsos?
El diputado mendocino Raúl Vicchi expresó
públicamente sus sospechas acerca del porque.
Según él, estaba “vinculado al tráfico internacional
de heroína y la producción y elaboración de tal
droga realizada en el Valle de la Bekaá”, en
territorio libanés pero ocupado por tropas
sirias.
No sólo Crónica, en la oportunidad ya aludida,
sino también La Nación, hicieron saber de sus
informaciones acerca de que Yabrán había tenido
que marcharse de Italia a causa de su relación
con las drogas. Y los informes de Inforsec (una
agencia privada creada al iniciarse la dictadura
por el Batallón 601 de Inteligencia del
Ejército, y pasada tras las asonadas carapintadas a la férula
de la SIDE), vocero oficioso de la CIA, lo
acusaban abiertamente de lavar dinero proveniente del
tráfico de drogas.
“El objetivo principal (del Grupo Yabrán) es
negar todo el contrabando que se encuentra en los
depósitos de LADE” (Líneas Aéreas del Estado:
los mismos que después pasarían bajo el control
de una sociedad entre Yabrán y la Fuerza Aérea,
la Empresa de Cargas del Atlántico Sur SA o
EDCADASSA), afirmaba uno.
Se trataba de una ingente cantidad de
“mercaderías no amparadas por documentación aduanera,
bultos canguro, equipajes no acompañados, etc.
Las empresas ingresan a la pista para obtener la
correspondencia pre y post aérea de Encotel.
Están siendo investigadas por la Policía Federal por
su vínculos con el tráfico de drogas”, agregaba.
Pero Yabrán controlaba en realidad a gran parte
de los comisarios de la Policía Federal, que le
debían incontables favores. Y así fue cómo, en
1992, la sede de Inforsec fue volada por una
bomba.
MIS HIJOS NATURALES: LEGÍTIMOS Y PUTATIVOS
De todas las empresas que controlaba, Yabrán
jamás reconoció más que cuatro, OCASA, la
agrícola-ganadera Yabito, Bosquemar (empresa
madre de sus emprendimientos turísticos en
Pinamar), la inmobiliaria Aylmer y la empresa de
taxis aéreos Lanolec.
En cambio, negó siempre y sistemáticamente sus
vínculos con:
-Inversiones y Servicios SA.
-OCA: Correo privado.
-Andreani: Correo privado.
-Skycab: Correo privado.
-Juncadella: Transportadora de caudales.
-Transbank: Transportadora de caudales.
-Villalonga Furlong: Transporte de cargas.
-Intercargo: Servicio de rampas.
-Interbaires:
Free Shops.
-EDCADASSA: Depósitos fiscales.
-Orgamer: Empresa de seguridad.
-Bridees: Empresa de seguridad.
-Servicios Quality Control: Empresa de seguridad.
-Tecnipol: Empresa de seguridad.
-DHL: Correo privado.
-Ciccone Calcográfica: Confección de pasaportes,
cheques, cédulas y registros de portación de
armas.
-Prosegur: Empresa de seguridad y transporte de
caudales.
También se le han atribuído las empresas
Servemar, Compar, Asistencia de Vehículos
Comerciales, Zapram SA, Zapram SRL, Zapram
Technical, Shelter, Ocupar, Transportes Vidal y
Udes. Y nunca faltaron los rumores que le
adjudicaban el control de Juncadella –probablemente a
través de Prosegur- lo que su vocero, Wenceslao
Bungue, no logró desmentir convincentemente.
Dicho de otro modo: Yabrán ha controlado el
mercado del transporte de dinero, la
documentación bancaria y financiera, de
correspondencia y de carga doméstica, y el control de
bodegas de importación y exportación. Toda una
cadena que le permitía trasladar cualquier suma
y cualquier cosa de puerta a puerta.
AMISTAD: DIVINO TESORO
A Yabrán se lo vinculó públicamente con personas
de gran poder, comenzando por el propio
Presidente de La Nación, Carlos Saúl Menem. Un
día después de que Cavallo denunciara a
Yabrán en el Congreso, Menem aseguró desconocer
“a las mafias que denuncia el ministro” desde
la escalerilla de un Lear Jet de la empresa
Lanolec, propiedad de Yabrán. La relación entre ambos
resultó tan obvia que la ex esposa de Menem,
Zulema Yoma, dijo que “me da asco que Menem
ande tratando de tapar las amistades que tiene
con Yabrán”. Por lo demás, el Presidente lo
defendió varias en veces en público, a quién
consideró “un empresario más”.
Yabrán siempre tuvo buena llegada con el
ministro del Interior, Carlos Corach, quién decidió
indeminizar a una de sus empresas, Intercargo
por el rompimiento de contrato, que la ligaba al
Estado, con la friolera de 44 millones de
dólares cuando sólo le correspondían unos cinco
millones. Además, se apresuró a desligar a
Yabrán del asesinato de José Luis Cabezas y a dar
como establecido que éste había muerto por
disparos de la pistola de uno de los miembros de la
gavilla conocida como “Los Pepitos”, ligados a
un prostíbulo del puerto de Mar del Plata.
Ermán González nunca desmintió haber defendido
los intereses de Yabrán desde los ministerios de
Economía y Defensa y admitió haberlo visitado.
También habría destrabado el cobro de una
deuda, por lo que Yabrán le habría facilitado el
dinero para comprar un departamento en la calle
Larrea 1381 de la Capital Federal.
Otro de los estrechos allegados a Yabrán lo fue
el ex subsecretario de Seguridad, luego interventor
eterno de la Dirección Nacional de Migraciones y
hoy director de este organismo, Hugo Franco,
alías El Ratón. Franco fue impulsor, junto con
Corach, de la privatización de la hechura de los
DNI a medida del Grupo Yabrán, subasta que ganó
el grupo Siemens cuando Yabrán se
encontraba en la debacle.
El ex ministro y actual senador Eduardo Bauza,
alías El Fideo, mantenía aceitadas relaciones con
Yabrán, aunque cuando le resultó necesario, puso
distancia con él.
El juez federal de San Iisidro, Roberto
Marquevich, benefició con varios de sus fallos a empresas
de Yabrán. Según un informe de inteligencia, el
Grupo lo recompensó por estos favores
comprándole un chalet en San Isidro.
El secretario general de la Presidencia, Alberto
Kohan, dijo a los pocos días del asesinato de
Cabezas que “investigarlo a Yabrán es una
locura”. A confesión de partes, relevo de pruebas.
Según Zulema Yoma, el senador Eduardo Menem fue
una pieza clave en la relación del gobierno
con Yabrán. Aún así, una de las hipótesis del
brutal asalto que sufrió la casa del senador (un
polícia muerto y otro malherido) es que lo hayan
cometido allegados a Yabrán a consecuencia del
intento del hermano presidencial de olvidar
aquél vínculo.
Monzer al Kassar visitó a Yabrán en su principal
estancia entrerriana. El narcotraficante y
traficante de armas habría mantenido relación
con Yabrán a través del extinto presidente de la
firma Prosegur de España, Herberto Gut Beltramo,
un antiguo empleado y más tarde socio de
Amadeo Juncadella..
El actual embajador en el Vaticano, Esteban
Caselli, alías Cacho o El Obispo, le solicitó por
escrito a la Fuerza Aérea por “expreso pedido
del presidente” que la empresa Lanolec pudiera
instalar un hangar en Aeroparque. Según Cavallo,
Caselli fue un personaje clave en el
contrabando del oro y de las armas y estaba
estrechamente relacionado a Yabrán.
Durante la gestión de Horacio Jaunarena como
ministro de Defensa, durante el gobierno de Raúl
Alfonsín, se decidió conformar la sociedad entre
la Fuerza Aérea y Yabrán, EDCADASSA, que se
consolidó durante el gobierno de Menem gracias a
los desvelos de Erman González.
El ex ministro de Obras Públicas Roberto Dromi
benefició notoriamente a Villalonga Furlong en
sus relaciones con Encotel pergeñando un decreto
que se firmó en 1990.
El actual ministro de Justicia y ex embajador en
Washington, Raúl Granillo Ocampo, mantuvo
buenas relaciones con Yabrán al menos desde
1989, cuando se desempeñaba como secretario
Legal y Técnico de la Presidencia.
El ex jefe del bloque radical de diputados,
César Jaroslavsky, siempre reconoció ser amigo de
Yabrán y haber gestado varios encuentros entre
éste y el entónces ministro Cavallo.
El ex secretario norteamericano de Estado, Henry
Kissinger fue contratado por Yabrán para
evaluar la imagen y eficiencia de sus empresas
y, de paso, para “lavarles” un poco la cara.
Renunció a la tarea en 1995.
Elías Jassan, el ex ministro de Justicia (cargo
al que debió renunciar cuando se descubrió que
habia mantenido más de cien contactos
telefónicos con Yabrán desde el asesinato de Cabezas)
había sido antes vicepresidente de Interbaires.
Jassan le dió el reparto de la correspondencia del
Ministerio de Justicia a OCA. “No tengo ni he
tenido relación alguna con el señor Yabrán”,
mintió descaradamente en noviembre de 1996. Eso
le costó el cargo.
Emir Yoma. era uno de los principales nexos
entre Yabrán y el gobierno y lo ha recibido tanto en
su casa como en sus oficinas.
Horacio Massaccesi dijo que siendo gobernador
rionegrino mantuvo reuniones con el empresario.
"Cuando la situación financiera de la
provincia se hizo inmanejable hubo que reunirse con
empresarios que tenían en sus manos la suerte de
la provincia", se justificó.
El ex juez federal Carlos Branca, hoy preso por
corrupto, trabó un embargo por 30.000 dólares
contra Cavallo por una denuncia de OCASA. Más
tarde se descubriría que integraba una banda
de contrabandistas.
También tuvieron relaciones con Yabrán, Fernando
de la Rúa (que fue apoderado de OCA),
Carlos Grosso; el ex intendente de Pinamar, Blas
Altieri; el comisario Juan Adrián Pellachi y,
entre otros, los jueces federales Rodolfo
Canicoba Corral, Jorge Urso y María Romilda Servini de
Cubría.
(Yabrán era amigo personal de monseñor Marcelo
Martorell, ecónomo del Arzobispado de
Córdoba y brazo derecho del cardenal Raúl
Primatesta, quien reconoció haber recibido una
importante donación de OCA. "No me consta
que OCA sea de Yabrán. El solo nos presentó a sus
presidentes, los señores (Nelson) Pozzoli y
(Héctor) Colella", explicó. Yabrán también se reunió
con el cardenal primado de la Argentina, Antonio
Quarracino, a principios de septiembre de 1995.
Para Cavallo, no hay duda de que Pozzoli era un
testaferro de Yabrán. “Hace lo que diaria,
cotidiana y horariamente le dice el señor
Yabrán” afirmó en noviembre de 1994).
EL SEÑOR DE LOS ANILLOS
“La campaña de Menem está alimentada por unos
veinte millones de dólares que le dió el Turco
Yabrán”, dijo el entónces titular de la side,
Facundo Suárez al comité de la campaña de Eduardo
Angeloz para las presidenciales de 1989.
Un estrecho colaborador de José Luis Manzano
-cuando este era Ministro del Interior- dijo: “Me
consta que en 1989 Yabrán puso cinco millones de
dólares en efectivo, en billetes de baja
denominación y en apenas 24 horas, que fue lo
que más me maravilló. El que los trajo fue Cacho
Caselli en persona”.
Según Cavallo, Caselli fue un “personaje clave”
porque “fue el contacto que movió los
expedientes (para Yabrán), el que llevaba y
traía las cosas y él que movía influencias. Desde la
época de SOMISA siempre trabajó con (el director
de Migraciones) Hugo Franco. Ambos hacían
los contactos para las mafias del oro, de las
armas y de Yabrán, y yo creo que las tres están
intimamente vinculadas ”, expresó.
Quien fuera un alto cargo de la SIDE en los
últimos tiempos del gobierno de Alfonsín, puntualiza
que “hay una confusión: Facundo Suárez habló de
veinte millones de dólares no en relación a la
campaña para las elecciones presidenciales, sino
el total que le dió a Menem para enfrentar a
Cafiero en las internas de 1988 y a Angeloz en
las presidenciales de 1989”.
Vale. Lo cierto es que Yabrán tambien habría
donado 4 millones para la campaña de Angeloz, y
Jaroslavsky admitió haber recibido alguna
pequeña suma de su bolsillo. Todo indica que Yabrán
muchas veces consolidó vínculos políticos
mediante la entrega de fuertes sumas de dinero para las
campañas políticas, generosidad que también
alcanzó a ciertos comunicadores.¿Lo dejamos ahí?
La generosidad de Yabrán nunca fue gratuita.
Sometía a quienes pagaban a recibir órdenes. “Esta
es la lista de lo que tenés que hacer",
solía decirles con voz calma, la boca en una semisonrisa
sardónica y sus fríos ojos celestes mirando
fijo.
LA PERINOLA: TOMA TODO
Un modus operandi habitual en el Grupo fue el de
amedrentar para evitar la competencia, la
destrucción o bien absorción de ésta bajo
presión.
Veamos el caso del Expreso Los Pinos SRL, una
empresa de Paraná, integrada originalmente por
los hermanos Mario Alberto y Enrique Carlos
Harispe. Los Pinos se decicaba desde mediados de
los años 70 a la correspondencia interbancaria:
el movimiento de cheques. Lo que comúnmente se
llama clearing. Como muchas empresas medianas,
Los Pinos recién obtuvo autorización para
funcionar como permisionario de Encotel en abril
de 1980, cuando extendió sus actividades a
todas las provincias del norte.
Los Pinos hacia nada menos que el clearing del
Banco de La Nación en todo el norte argentino.
Pero en 1981 sus dueños recibieron una llamada
telefónica de un coronel que se desempeñaba en
dicho Banco, quien les informó que su contrato
había sido rescindido unilateralmente por
“razones de seguridad nacional”. Y, de
inmediato, las camionetas amarillas de OCASA
comenzaron a hacer todo el clearing en esas
extensas regiones.
Luego de esta rescisión, Expreso Los Pinos
comenzó a tener dificultades económicas. A mediados
de 1984 comienza a trabajar para la empresa Hugo
Benjamín Lifschitz, quien promueve una
reunión entre Alberto Harispe y Alfredo Yabrán.
En esa reunión Yabrán le dijo a Harispe que
tenía que venderle la empresa a él a un precio
que era irrisorio. El almuerzo culminó en una
discusión. Posteriormente, Harispe se reunió una
vez más con Yabrán en un bar y, por tercera vez
en el Hotel Mayorazgo de Paraná, dónde Yabrán le
exigió la entrega de la empresa. La negativa de
los Harispe fue el detonante de una “guerra de
baja intensidad”.
El 29 de noviembre de 1984 se realizó la
apertura de las ofertas para la licitación 32/84 de clearing
para el Banco del Chaco. Se presentaron Expreso
Los Pinos, OCA, OCASA, Villalonga Furlong e
Intercar. Se la adjudica Expreso Los Pinos con
la cifra más baja. Todos los demás oferentes
impugnaron, pero Intercar inició también una
fuerte campaña en procura de que licitación se
anulara. Publica varias solicitadas en los
principales diarios de Resistencia donde cuestiona la
subasta y a las autoridades del banco.
Y después, cuando lleva apenas unos pocos días
prestando los servicios, en enero y febrero de
1985, dos camionetas de Expreso Los Pinos son
sacadas de la ruta por accidentes sospechosos.
El día 9 de marzo se comete un atentado
incendiario en el garage de la firma en Resistencia. Se
incendió una camioneta y los bomberos pudieron
evitar que el fuego se extendiera a otros
vehículos estacionados. La policía encontró un
bidón con restos de nafta y una linterna. Los
elementos no eran de la empresa.
Mientras tanto, se apilan los pedidos de
informes sobre la licitación en Diputados y las denuncias
de sindicalistas contra la empresa.
Y el golpe definitivo: Hugo Lifschitz, luego de
intentar convencer a los Harispe de llegar a un
arreglo con el Grupo, es nombrado presidente de
Intercar, que a continuación se lanza a comprar
cheques posdatados y créditos de terceros contra
Expreso Los Pinos o sus propietarios, en un
intento de ahogarlos económicamente.
Y OCASA e Intercar comienzan denuncian a los
Harispe ante la Justicia. A pesar de que las
denuncias son rechazadas por su evidente falta
de fundamentos, Encotel resuelve no renovarles el
permiso que poco tiempo atrás les había quitado.
De una conversación grabada poco después a
Lifschiz, surgieron diálogos muy sugestivos que
fueron presentados oportunamente ante la
Fiscalía de Investigaciones Administrativas, a cargo
entónces del Dr. Ricardo Molinas. De dicha
grabación se desprende que Lifschitz pretendía
generar un paro del personal de Expreso Los
Pinos para que no pudieran prestar servicio.
También deja en evidencia que mantuvo una
conversación con Alfredo Yabrán en la que éste le
propuso darles la licitación del Banco de Entre
Ríos a cambio del control del 10% de Expreso Los
Pinos y que Harispe no aceptó. Que Yabrán tenía
como objetivo destruir a Expreso Los Pinos.
Etc...
La empresa Intercar, actualmente actúa como
fusión con la empresa Skycab, cuyo domicilio en
aquella época era el de la firma Aylmer, que
Yabrán reconoce como propia.
Otro caso lo tenemos con la firma
Autocompensación, empresa que se dedicaba a la entrega de
correspondencia, documentación o valores “puerta
a puerta” y clearing bancario, llegando a
representar al 10% del mercado, gracias al
amparo del permiso concedido por Encotel. A
mediados de 1990, pese a no haber sufrido
sanción alguna por parte del órgano de contralor
durante casi diez años, comenzó a ser severamente
controlada y sumariada por incumplimientos
de insignificante entidad, lo que provocó la
revocación del permiso y negación por parte de
Encotel de renovarlo.
Esta situación llevó a Autocompensación a la
extrema reducción de la actividad, con paralización
de la mayoría de los vehículos, gastos fijos
imposibles de afrontar y otras situaciones que la
llevaron a la cesación de pagos.
Del informe general del síndico, que se
desprende del expediente de la quiebra, surge que la causa
básica de la crisis de la fallida, fue la
revocación de la autorización para funcionar como
permisionaria de Encotel por parte de ese
organismo de contralor y que la quiebra se decretó
como consecuencia de la falta de cumplimiento
del acuardo preventivo inicialmente homologado
en los autos.
Su ex-dueño, José Arana, solo agrega: “Aunque no
tengo pruebas documentadas, (sé que es)
Yabrán quien nos obligó a cerrar la compañía.
(...) En 1982 nos propuso fusionar nuestras
empresas. Si le decimos que no, nos mata,
pensamos. Si le decimos que sí, desaparecemos”.
Y desaparecieron nomás...
Para continuar, veremos el caso de la firma
D.H.L., una empresa Internacional que se constituyó
en 1979 entre dos ciudadanos británicos.
D.H.L. se ha dedicado al servicio de courier y
como tal está adherida a la organización
internacional D.H.L. Ricardo Giachino y Carlos
Roberto Mackinlay eran sus abogados.
Cuando estalla la guerra de Malvinas y se
decreta la indisponibilidad de los bienes británicos, los
socios originarios deciden venderla a sus
abogados. Estos adquieren en la proporción de 90% el
primero y 10% el segundo. Posteriormente
Giachino niega la calidad de socio de Mackinlay
imputándole la calidad de testaferro de él, lo
cual desencadena un juicio entre ambos que dificulta
la administración de la sociedad.
Las presiones sobre la empresa comenzaron en
noviembre de 1986 con una demanda anónima
recibida por la Fiscalía Nacional de
Investigaciones Administrativas, a cargo del fiscal Ricardo
Molinas. Al mismo tiempo la Aduana realiza una
cantidad importante de procedimientos de
intercepción y apertura de la correspondencia.
En uno de los procedimientos participó Roberto
“Oreja” Fernández, quien trabajaba para Juan
Carlos Delconte y era sindicado como “hombre de
Yabrán” (ver Cap. 3).
En diciembre de 1987 se envía una circular
anónima a los clientes de D.H.L. Internacional
informando que se realizaba contrabando mediante
la utilización de los servicios de la empresa.
Entre los años 1986 y 1988, fueron realizados 26
sumarios contra D.H.L. Internacional, y una gran
cantidad de trámites parlamentarios. Algunos
diputados, inclusive pidieron al PEN que dejara sin
efecto la autorización de D.H.L.
Luego de todo lo descripto se produce la firma
de los siguientes acuerdos:
a-El reconocimiento de Giachino a favor de
Natalio Levitán de la propiedad del 50% de las
acciones de D.H.L. Internacional.
b-La compra de Giachino a Mackinlay de la
propiedad del 10% de las acciones y la firma
simultánea de los desestimientos de acciones
judiciales cruzadas. Dichas operaciones se realizaron
en el estudio del Dr. Rodolfo Balbín.
Llamativamente, a menos de dos meses del arreglo
con el Grupo, se suscribe un acuerdo de
conciliación con Encotel que da por terminados
todos los sumarios anteriores.
Giachino sostiene que llegó a suscribir los
contratos por las presiones a las que fue sometido.
Prueba de ello es que al día siguiente del
acuerdo dejó constancia de dicha circunstancia ante un
escribano público.
Durante el período que duró el control del
Grupo, este colocó a dos de sus empleados en D.H.L.
Internacional: En el área de operaciones a
Arnaldo Eduardo Verzura y en el área comercial a Juan
Carlos García, quienes comenzaron a derivar
clientes hacia las empresas del Grupo Yabrán.
Un seguimiento de las empresas que se atribuyen
a la captación por parte del Grupo permite
verificar que el modus operandi es siempre el
mismo. A continuación, resumimos un documento
de inteligencia que versa sobre el modo
utilizado por el Grupo para apoderarse de algunas
empresas:
-Intercar (actualmente Skycab):
-Dueños originales: Medargo y Tozzi.
-Medio de captación: Se provoca la ruptura de
ambos socios.
-Representante del grupo: señor Lobosco.
-Villalonga Furlong:
-Dueños originales: Varios.
-Medio: Se compra al señor Queijó y a los Bancos
que él manejaba (Shaw y Boston).
-Representante: Andrés Gigena.
-Transportes Andreani:
-Dueño original: Familia Andreani.
-Medio: Campaña de desprestigio (denuncias de
contrabando, etc.) y la consiguiente participación
de Encotel. Finalmente logran parte de su
objetivo, ya que Oscar Andreani les vende el
departamento de documentación especializada
(permiso de Encotel).
En el ámbito de las versiones, hay dos que
serían las más fuertes en lo que respecta a la relación de
Alfredo Yabrán y Andreani. La primera asegura
que Oscar Andreani ha sido testaferro de Yabrán.
La segunda, en cambio, sostiene que fueron
“socios del miedo”: Yabrán controlaba a Andreani
mediante actos violentos.
-Transbank SRL:
-Dueños originales: Hermanos Frattini.
-Medio: Si no es una empresa “tomada”, responde
totalmente al “grupo Yabrán”, ya que de su
dirección desaparecieron Roberto Frattini por
venta de su parte.
Actúan ex funcionarios pertenecientes al grupo.
-Compar:
- Dueños originales: Alzugaray, Rodríguez y
Aste.
-Medio: Por las representaciones que detenta
Julio Rodríguez (representante de la rama caudales)
y otras de igual importancia (APE, ambulancias,
etc), hacen figurar que la misma también forma
parte del “grupo Yabrán”. Lo demuestran las
cotizaciones que suscribe con el Automóvil Club
Argentino y el Banco de Avellaneda.
-Servemar:
- Dueños originales: Los cuatro hermanos Escaba.
-Medios: Fue la primer empresa atacada por
Encotel y se le hicieron tantos sumarios, que
solamente la intervención de Alfonsín(h) la
salvó de la revocatoria.
Creador con DHL Internacional y Transportes
Andreani de Autónomos del Correo (Cepac),
quedaron solos y no tuvieron más remedio que
seguir las directivas del “grupo Yabrán”.
SIEMPRE FUIMOS COMPAÑEROS
La relación del Alfredo Yabrán con la estructura
del peronismo nació de la mano del ala sindical.
El metalúrgico Lorenzo Miguel y el fallecido
petrolero Diego Ibañez se ubican en la historia como
amigos del empresario. Por el año 1.983, Yabrán
solía frecuentar las oficinas del SUPE en
Bartolomé Mitre al 800, donde, puertas adentro,
hablaba de sus negocios mientras Ibañez
proyectaba sueños electorales. Se sabe que
Yabrán aportaba para la campaña electoral y que de
esos días data su acercamiento a Juan Carlos
Rousselot y Julio Mera Figueroa.
Hombres cercanos a Ibañez cuentan, a modo de
anécdota, que cuando fue secuestrado su hijo,
Yabrán le ofreció un millón de dólares para
pagar el rescate. Ibañez no llegó a aceptarlo o
rechazarlo, a los pocos días éste apareció
asesinado.
Uno de los motivos de su crecimiento fue la
prestación de servicios postales a los bancos del Oeste
y de Junín, pero, por sobre todo al Banco
Ciudad, donde en tiempos de la dictadura militar trabó
amistad con el abogado Francisco Gazquez Molina,
por aquel entónces director de la entidad y
hoy "dueño del 10% del paquete accionario
de OCASA".
Instaladas las autoridades radicales, el “grupo”
comienza a desarrollar tareas de penetración en
distintas oficinas de Encotel. Captan al
subadministrador Ross; colocan a Gerardo Mapelli como
empleado y van sumando a personal de mediana
importancia. El año 1.987 es trascendente para
sus planes, ya que logran desplazar a Ordoñez de
la jefatura de Autorizaciones a terceros y
colocan en su lugar a Gerardo Mapelli, que será
la pieza clave para consumar la acción de Encotel
contra las empresas “rebeldes”, multándolas o
revocándoles directamente el servicio.
Nuevamente mejora su posición con las
designaciones de Cerqueiro en Explotación, Vanini en
Asuntos Jurídicos y Ramgeyer en Inspección
General. En el mismo sentido, lograron la renuncia
de Uriarte y Forte y la designación de Raúl
Carmelo Vacalluzzo al frente de Encotel. Con esto
consiguen no solo dominar la segunda línea de la
empresa estatal, sino también a los que dirigen.
Las medidas que toman (aparte de la revocatoria
de la tercera permisionaria en el orden nacional,
como fue Autocompensación), favorecen al Grupo
con renovación de permisos, con régimen de
excepciones, promoción de renta postal, etc.
De esta manera, el Grupo Yabrán se apoderó de
Encotel, titular por ley del monopolio postal.
Hubo que esperar hasta 1.993, año en que Cavallo
desreguló la actividad e impuso las leyes del
mercado.
Yabrán también supo hacer buenas migas con
varios altos jefes de la Fuerza Aerea, entre ellos, los
brigadieres Ernesto Crespo y Raúl Juliá, y
aportó dinero para la campaña presidencial de Italo
Luder, en 1.983.
Fue durante otra campaña presidencial, la de
1.989, que Yabrán vió en persona -por primera vez-
a Carlos Menem y sería el mismo Ibáñez, amigo en
común, el encargado de las presentaciones
formales.
Según declaraciones de Zulema Yoma hechas en el
año 1997, “Yabrán y Carlos se conocen desde
hace 15 años. Se veían en el departamento de la
calle Cochabamba como amigos que son”.
Zulema le ofreció a Cavallo declarar como
testigo de esos encuentros cuando él lo creyera
necesario. Por otro lado, la periodista Gabriela
Cerrutti cuenta que cuando Yabrán visitaba el
bulín de Menem en la calle Cochabamba 2617, éste
pedía a las personas que se encontraban en el
lugar que los dejaran solas. “Conversaban
sentados sobre la cama mientras comían los dátiles que
traía Yabrán”.
El amarillo sabe elegir a sus abogados, fue
cliente del abogado Pablo Argibay Molina,
perteneciente (en ese momento) al estudio
jurídico del penalista Carlos Fontán Balestra (abogado
de Carlos Saúl Menem). Argibay Molina también ha
sido defensor, entre otros, de José Luis
Manzano, Maria Julia Alsogaray y Armando
Cavalieri.
-"Aquí se inventó un triángulo desde mi
persona como defensor del presidente y como defensor de
Yabrán. Y que esto significaba una organización
de tipo mafiosa...", le dijo el abogado a la revista
Noticias de septiembre de 1.995, en ocasión de
haberse producido una ruptura entre los abogados
del estudio, a causa de lo denunciado por
Domingo Cavallo en el Congreso Nacional.
EL JUEGO DE LA OCA
“Durante el año 1.993 el giro total del sector
postal ascendió a 1.352 millones de dólares”, era uno
de los titulares que se podía leer en algunos
medios. Del total de la “torta”, el 33% correpondió al
sector estatal, el 59% a los privados y el 8% a
las firmas pequeñas del sector.
“Dentro de los privados las líderes que figuran
son OCASA y OCA, que se llevan el 70% del
mercado total y con respecto a las empresas que brindan
servicio internacional, la más importante
es DHL, seguida por Federal Express y OCASA,
concentrando entre las tres el 60% del mercado”.
Nótese que casi todo el mercado se lo reparten
las empresas que se vinculan con Yabrán.
Hasta no hace muchos años atrás, la condición de
permisionario se obtenía a través del
cumplimiento de requisitos estructurales
específicos, tales como patrimonio neto contable no
inferior a 800 mil portes postales (es decir U$S
304.000 aproximadamente) y otros que hacían muy
dificultoso que alguien pudiera ingresar al
mercado postal.
Los volúmenes manejados por Encotesa cayeron
sistemáticamente desde 1.985 y se acentuaron a
partir de 1.987, cuando se desreguló la
actividad y los privados comenzaron a operar en el
mercado en forma abierta. La empresa estatal
nunca pudo recuperar la pérdida de terreno frente a
las prestadoras privadas.
A la hora de hablar de las perspectivas
generales de este negocio hay una posición muy optimista
por parte de las permisionarias ya que,
mundialmente, el mercado duplicó sus volúmenes.
El ex Diputado Federico Zamora denunció en el
año 1.992 que OCASA detentaba el monopolio
del mercado “gracias a acuerdos leoninos
firmados con Encotel y en las prácticas desleales con las
competencias”.
Gracias a Encotel, en abril de 1.982, OCASA
adquirió el derecho de efectuar el servicio de Pre y
Post embarque aéreo y en agosto de ese año
amplió sus facultades de permisionaria para “operar
en el plano internacional” y en envíos “puerta a
puerta”, siendo la única empresa autorizada para
funcionar en Aeroparque y cuyas camionetas
pueden acceder hasta la bodega de los aviones.
Luego de un tiempo, Yabrán optó por desaparecer
del directorio de OCASA (aunque sin perder el
control del paquete accionario) y puso en su
lugar a un hombre de confianza: el doctor Rodolfo
Balbín (fallecido hace poco tiempo), sobrino de
Ricardo, el famoso caudillo radical.
Finalmente, gracias al impresionante crecimiento
que tuvo, OCASA terminó absorbiendo a OCA
que, de la mano de Yabrán, supo progresar cuando
se convirtió en la principal accionista de
Encotel.
Como la reglamentación preparada por la división
Normas y Servicios de Encotel era considerada
de sumo peligro para sus intereses (podrían
ingresar muchas empresas como permisionarias), el
Grupo proyecta la “Resolución Nº 2.422-Encotel
‘93”, imponiendo muchas trabas a los aspirantes
a permisionarios, y va más allá al firmarse un
contrato a Encotel a favor de Villalonga Furlong
(subsidiaria de OCASA) por dos millones de
dólares anuales a cambio de un servicio que no
pasaba de quinientos mil dólares, y que llevó a
que se iniciara un sumario contra Villalonga
Furlong. No hay que olvidarse que estas empresas
actúan en relación muy estrecha con los
depósitos fiscales de EDCADASSA y su tarea
consiste en el traslado de correspondencia y
mercadería que proviene de los embarques y
desembarques que se realizan en la Aduana de
Ezeiza.
En junio de 1.993, OCASA también fue partícipe
de otro escándalo. La Dirección General
Impositiva denunció un fraude en su perjuicio
por medio de la utilización de “boletas truchas”
como forma de evasión impositiva. Según Carlos
Tacchi (secretario de ingresos públicos de ese
momento) lo hicieron “efectuando contrataciones
con otras dos firmas, cuyos nombres, si mal no
recuerdo, son Priler e Interestudio”(sic).
PASAPORTE A LA AVENTURA
“-Ud. les hizo ganar la licitación a dos
empresarios cuestionados”, se escuchó decir a un enojado
Cavallo contra el Comisario General Adrián
Pelacchi, jefe de la Policía Federal. El enojo estaba
asociado a la concesión de otorgar pasaportes y
cédulas de identidad al consorcio integrado por
Ciccone Calcográfica y OCASA, es decir a Yabrán.
Sin poder dar explicaciones al ministro,
Pelacchi le pidió una audiencia al Presidente
Menem, quien lo recibió de inmediato y que luego de
escucharlo le dijo que “decida según su
criterio. No se deje impresionar, yo no intercedo por
nadie”. Como es su costumbre, el Presidente no
tomó partido.
Alberto y Nicolás Ciccone son hermanos y
accionistas mayoritarios de Ciccone Calcográfica, un
establecimiento gráfico que, desde 1.978 no dejó
de crecer y que se encarga de la impresión de
documentación de sum importancia para bancos e
instituciones varias.
El crecimiento de los Ciccone se puede dividir
en cuatro etapas principales:
1-Gracias a la conexión con el almirante Carlos
Lacoste, cuando era presidente del Ente
Autárquico Mundial 1.978, pudieron obtener la
adjudicación para imprimir las entradas del
susodicho Mundial de futbol.
Todas las empresas vinculadas con el EAM ‘78
gozaron de un beneficio no menor: la posibilidad
de importar sin aranceles. La Junta Militar
consideraba al Mundial un objetivo estratégico para
romper el cerco internacional levantado por
Amnesty y las organizaciones defensoras de los
derechos humanos.
Ciccone pudo importar máquinas gráficas a un
precio preferencial en un momento en el que la
economía argentina tenía aranceles muy elevados
y se gozaba de un tipo de cambio muy bajo. Se
sabe que aún después de la liquidación del EAM
‘78, dicha empresa gráfica pudo seguir
importando en esas condiciones por que Lacoste
se había “olvidado” de informar al Ministerio de
Economía acerca de la disolución.
2-Otra vez gracias a la relación con Lacoste,
los Ciccone pudieron ingresar en el Ministerio de
Bienestar Social, del que dependía Lotería
Nacional y se llevaron el negocio de la impresión de
billetes de la misma. Luego existió un acuerdo
con IBM Argentina para quedarse con su planta de
impresión de tarjetas perforadas utilizadas en
los juegos como Prode y otros que aparecieron
después, como el Loto. Durante varios años la
empresa continuó usufructuando ese negocio,
excediéndose de los previstos debido a otra
licitación iniciada por Lotería y que también ganó
Ciccone, para establecer el sistema informático
punto-a-punto que reemplazaba a las tarjetas
perfoverificadas. Asimismo comenzó a imprimir
billetes y valores para las provincias, sus bancos y
loterías. Por ejemplo para La Rioja.
3-La influencia sobre La Casa de la Moneda, sin
cuya connivencia, Ciccone no podría haber
continuado creciendo, ya que la mayoría de sus
contrataciones fueron precisamente con el Estado.
A comienzos del gobierno de Alfonsín, la
relación entre Ciccone y La Casa de la Moneda sufrió
fricciones, pero el administrador que interfería
(de la mismísima familia Illia), fue desplazado por
un “imprevisto escándalo”. Con Armando Gostanián
(amigo del presidente), la relación de los
Ciccone alcanzó niveles desconocidos, a punto tal
que hasta les otorgó la responsabilidad de
imprimir los tristemente célebres
“Menemtruchos”.
4-Los proyectos de diversificación de
actividades, básicamente los sistemas informáticos para el
Estado y el proyecto de renovación del sistema
de pasaportes y cédulas. Este último negocio
(frenado en su momento por Béliz y Manzano), es
parte de la creación de una red informática que
vincularía a todas las oficinas de migraciones
de la Argentina.
Cavallo ha vinculado a Ciccone y Yabrán con un
proyecto que el Estado evaluó aprobar cuando
José Roberto Dromi era Ministro de Obras y
Servicios Públicos y que consistía en que las
empresas del Estado privatizaran el control de
los medidores, la facturación, la distribución
domiciliaria de esa correspondencia y hasta el
cobro de las tarifas. El proyecto nació cuando
todavía era Ministro de Economía Nestor
Rapanelli y continuó durante el comienzo de la gestión
de Antonio Erman González, pero no funcionó
porque no había privatización posible en esas
condiciones de la distribución eléctrica o de
gas o de aguas sanitarias.
La influencia de Yabrán sobre Ciccone
Calcográfica se dio a través de un crédito por U$S 25
millones –aproximadamente- que la Banca della
Svizzera Italiana otorgara a dicha firma y que la
misma no pudo restituir. El 19 de enero de 1995,
como parte de su aporte para solucionar los
problemas financieros que tenía la provincia de
Córdoba, Alfredo Yabrán depósito la suma de
U$S 25 millones a una tasa del 14% anual con
vencimiento al 19 de abril de 1995 en el Banco
Provincia de Córdoba. Producido el vencimiento,
se ordenó al Banco de Córdoba a girar los
fondos a la cuenta de titularidad del empresario
postal (8A51420A) en la Banca della Svizzera
Italiana, sucursal Nueva York.
Esta relación de triangulación de la deuda de
Ciccone Calcográfica, explicaría (entre otros
motivos), las razones de las asociaciones de las
empresas en licitaciones tan cuestionadas como la
provisión de pasaportes y documentación
automotor.
Por otro lado es llamativo que el Sr. Alberto
Isaac Chinkies, quien fuera director y gerente general
de OCASA, hoy detente el cargo de gerente
general de Ciccone Calcográfica. Una gran casualidad,
sobre todo si tenemos en cuenta que Chinkies fue
compañero de Yabrán en la empresa Burroughs
y que ambos fueron despedidos (juntos) de la
misma.
Más allá de esto, hay numerosas similitudes
entre Ciccone Calcográfica y Yabrán que llaman
poderosamente la atención. Algunas de ellas son:
-Ambos han tenido muy buena relación con las
fuerzas de seguridad. Yabrán tenía vínculos con
Gendarmería Nacional, Prefectura Nacional y
Fuerza Aérea. Los Ciccone con la Policía Federal.
-La vinculación de los Ciccone con la Policía
les permitió resolver más o menos rápido el secuestro
del que fue víctima uno de los hermanos y que
dejó secuelas a toda la familia.
-Si bien ambos desarrollan negocios con el
sector privado, las concesiones con el Estado son parte
fundamental de su facturación.
-Ambos ejercen un lobby bastante importante
sobre los organismos del Estado relacionados con
su tarea. Yabrán mantenía mala relación con el
correo público desde que Cavallo era ministro de
Economía. Los Ciccone no padecen dificultades
semejantes con Casa de la Moneda. Hoy en día
una obsesión de estos últimos es que no se
privatice dicho organismo público o bien la posibilidad
de participar en la licitación.
-Ambos tienen diálogo directo con la Casa de
Gobierno y lograron profundizar vínculos con
varios e influyentes políticos cercanos a la presidencia.
LOS INVASORES
Según algunos testimosnios “off the record”, el
nexo entre Yabrán y la ley de correos -y su
enfrentamiento con Cavallo-, tuvo que ver con el
deseo de monopolizar el mercado postal y poder
manejar las tarifas del mercado a su antojo
(acto expresamente prohibido por la ley), no
permitiendole a una "cierta empresa
extranjera interesada" la posibilidad de entrar en un negocio
que mueve muchos millones de dólares.
Pero para entender parte de este enfrentamiento
hay que hacer una breve reseña. La empresa
extranjera citada se llama Federal Express y se
dedica al transporte de correspondencia en los
Estados Unidos.
La historia de Federal Express comienza con Fred
Smith, un ex piloto de helicópteros en Vietnam
(donde había sido herido y condecorado), quien
después de la guerra fundó una empresa dedicada
al negocio de la aviación. Años más tarde compró
con un crédito de 20.000 dólares una compañía
regional de correos privados, que más tarde
sería Federal Express.
En 1.982, la compañía de Smith compró Flying
Tigers, una compañía aérea integrada por 100
aviones piloteados por veteranos de la guerra de
Vietnam y que algunos sostienen que pertenecía a
la CIA o la DEA.
Luego formó una subsidiaria llamada Federal
Express Cargo, dedicada al transporte de
mercaderías por vía aérea en rutas
internacionales. El mercado de cargas aéreas internacionales en
Argentina tiene un volúmen anual de 50.000 kg.
Sin embargo, a Federal Express Cargo no le
interesa el mercado local, porque tendría que
trasladar parte de sus aviones a la Argentina y el
movimiento de importación y exportación es muy
chico frente al de la ruta de Oriente.
En Estados Unidos, Federal Express opera con
alrededor de 60 millones de piezas postales por mes
en un mercado de 200 millones (más del 25%) y
hay que recordar que el mercado argentino es de
24 millones de piezas postales cada 30 días.
Cuando en 1.988 Federal Express se instala en la
Argentina, empieza a dedicarse al transporte de
correspondencia internacional, un mercado mucho
más chico que el local, donde se envían
solamente 60.000 piezas postales mensuales. El
liderazgo de este segmento del mercado lo tiene la
empresa local DHL, que cuenta con un padrón de
20.000 clientes en la Argentina y oficinas
propias en 70.000 localidades distribuídas en
190 países (más que los que integran las Naciones
Unidas).
En el tema Federal Express, Alfredo Yabrán temía
que la empresa entrara en el negocio local de la
correspondencia, que como dijimos es de 24
millones de cartas mensuales y donde Yabrán maneja
8 millones, otro tanto Encotesa y otro las
empresas “piratas”.
En algún momento trascendió que a Federal
Express no le interesaba el mercado local y que solo
se preocupaba del transporte de cartas a nivel
internacional -en competencia con DHL y OCASA-,
pero es casi evidente que la disputa contra
Yabrán tiene como impulsores a Federal Express y la
embajada de Estados Unidos.
LOS SUPERAGENTES NO SE ROMPEN
La historia de EDCADASSA y consecuente
"influencia" sobre Ezeiza comienza a fines del año
1.975, cuando agonizaba el gobierno de Isabel
Perón y la doctrina de Seguridad Nacional era algo
así como el dogma sagrado de los militares. En
esa oportunidad se tomó una decisión
administrativa sobre la que, en ese momento
nadie prestaba mucha atención. A través de un
decreto presidencial, se rescindieron los
contratos de los dos concesionarios que manejaban los
depósitos fiscales del Aeropuerto de Ezeiza. Una
de las empresas concesionarias estaba integrada
por todas las líneas aéreas que operaban en la aeroestación.
El mismo decreto otorgaba el control
de los depósitos a la Fuerza Aérea por esas
supuestas razones de "seguridad nacional" que
comprendían más las mentes psicóticas de las
cúpulas militares que las del resto de los argentinos.
Después de 1.983 las Fuerzas Armadas dejaron de
ser estados en sí mismos y, al igual que el resto
de los sectores de la vida nacional, vieron
drásticamente reducidos sus presupuestos. Los gastos
militares de la Argentina pasaron de una cifra
equivalente al 4,2 por ciento al 2,8 del Producto
Bruto Nacional.
A principios de 1.989 la Fuerza Aérea no tenía
ni siquiera presupuesto para pagar las horas
mínimas de vuelo que mantienen en forma a sus
pilotos, tampoco el mínimo capital para seguir
administrando los servicios de Ezeiza.
Lo que conservaba era una buena cuota de
influencia sobre el gobierno radical. El brigadier
Ernesto Crespo cobro su factura: había sido el
jefe de la única fuerza que había apoyado a
Alfonsín durante las tres rebeliones
carapintadas, y logró que el gobierno autorizara, en 1.989,
(pocos días antes de la entrega del poder al
gobierno peronista), la creación de una empresa mixta
a la que se le otorgaba el negocio de Ezeiza por
"contratación directa". En junio de ese mismo
año se firmó el contrato por el cual el 1º de
julio la empresa EDCADASSA (Empresa de Cargas del
Atlantico Sud S.A.), cuyo capital accionario era
propiedad, 55 % de la Fuerza Aérea y 45 %de la
empresa Villalonga Furlong, comenzó sus
operaciones en Ezeiza. Su tarea consistía en el maipuleo
y almacenaje para el control por la Aduana y
posterior distribución de todas las mercaderías que
entraban y salían del país por vía aérea. El
contrato establecía que se cedía la operatoria a
EDCADASSA por 20 años con opción a 10 más. La
Fuerza Aérea ganaba así un canon de 750.000
dólares por mes.
Hablar de EDCADASSA nos obliga a hablar, también
de OCA y OCASA, cuyo dueño es Alfredo
Yabrán (aunque no haya admitido nunca la
titularidad de OCA). Ambas empresas se reparten el
servicio de correos para bancos. La primera
controla el 35 % del mercado; la otra, la mayoría del
65 % restante.
Sin embargo, a pesar de que tenía la titularidad
de la empresa, Alfredo Yabrán no apareció en la
constitución de EDCADASSA, algo muy sospechoso
considerando que fue dueño de Villalonga
Furlong. A lo largo de esta obra se evidenciará
que este modo de operar iba a ser el utilizado en
todas sus “transacciones comerciales”, porque
precisamente en su clandestinidad y en el
anonimato del Grupo, se fortalecía su poder.
El contrato de cesión de los servicios fue
firmado por el brigadier Ernesto Crespo y el señor
Ricardo Pasman en representación del grupo
Villalonga Furlong, constituyendose lo que iba a ser
EDCADASSA.
El directorio de la nueva empresa quedó
conformado así:Directorio por las acciones de clase “A”:
Brigadier (RE) Jorge Ricardo Ruíz (Presidente);
José Angel Gutierrez (Vicepresidente); Alejandro
Pedro Juan de Dios Segurado (director titular);
Juan Carlos Cuadrado (director suplente);
Enrique Martiniano Garbo Bertrand (director
suplente) y Reinaldo Edgar Cravero (director
suplente). Por las acciones clase “B”: Andrés
Humberto Gigena (director titular), Ronaldo Luis
Depetris (director titular); Hugo Alberto
Malespina (director suplente) y Carlos María Cabrera
(director suplente). Comisión Fiscalizadora por
acciones de clase “A”: Alberto Ramón García
(síndico titular); Armando Antonio Irungaray
(síndico titular), Laureano Alvarez Estrada (síndico
suplente) y Roberto Oscar Marconi (síndico
suplente). Por las acciones clase “B”: Félix Gorgo
(síndico titular) y Alberto Juan Marzorati
(síndico suplente).
Dentro de una estrategia incompatible con los
intereses nacionales se determinó la privatización,
en abril de 1.990, por contratación directa (y
violando la legislación vigente), de todas las
actividades que se desarrollan en un aeropuerto,
entre el arribo o partida de una aeronave y la
efectiva revisión aduanera, con el fín de crear
una “zona franca” para circulación de todo objeto
y/o mercadería que ingresa, transita o egresa
por los aeropuertos internacionales.
El 10 de abril de ese mismo año la empresa
Interbaires S.A. reforma su estatuto social
adecuándolo en el artículo 3 para “comercializar
mercaderías libre de gravamen en aeropuertos
que cuenten con servicio permanente de
aduanas...Pudiendo celebrar todas las operaciones
vinculadas o necesarias para el cumplimiento del
objeto...”.
Ese mismo día, otra empresa llamada Intercargo
S.A.C. también resuelve modificar su estatuto
social que en su artículo 3 establece “la
prestación del servicio de atención en tierra de aeronaves y
aeródromos de la Nación”.
Catorce días después, el 24 de abril de 1.990,
el Brigadier Mayor José Antonio Juliá rubrica un
acuerdo, en nombre y representación del Estado
Nacional, el Ministerio de Defensa y la Fuerza
Aérea Argentina (escritura nº 238) con las
empresas Intercargo S.A.C. e Interbaires S.A. a través
del cual se convierte en “socio accionista” de
dichas empresas mediante el mencionado contrato
de cesión y transferencia de acciones y pasando
del terreno de las casualidades al terreno de las
sospechas, ya que, dicho contrato está
condicionado a que se entregue por contratación directa el
servicio de “Free-Shop” a Interbaires S.A., y el
servicio de “Rampa” a Intercargo S.A.C.; tal es así
que el contrato establece que “la cesión de
acciones y la aceptación de por el cesionario quedará
perfeccionada a partir del momento en la cual se
cumplan las cuestiones antedichas, oportunidad
en la cual se pagará el precio convenido de las
acciones cedidas”.
Para que se entienda, de esta manera el día 24
de abril, el Brigadier Mayor José Antonio Juliá le
concedió por contratación directa el servicio de
“Rampa” a Intercargo S.A.C. y el servicio de
“Free Shop” a Interbaires S.A. por 20 años, renovable
por 10 años más, que comprenden los
servicios con carácter exclusivo de los
aeropuertos internacionales de Aeroparque y Ezeiza, y
agregándose en el caso de Interbaires S.A. el
Aeropuerto Internacional de la ciudad de Córdoba.
En esa misma línea y como para que no se diga
que a esta gente no le gusta trabajar, el nombrado
Brigadier Mayor, suscribe el contrato de cesión
“ad referendum” de la Comisión Administrativa
de la Fuerza Aérea estipulado en la Ley 20.124
(reglamentado por el Decreto 265/73). ¿Qué
significa esto?. La ley mencionada crea
comisiones administrativas compuestas por un presidente
y cuatro vocales que serán nombrados por el
Poder Ejecutivo y que entenderán en todas las
contrataciones que efectúen los organismos
militares.
Luego de esta maniobra, Inversiones y Servicios
S.A. (el grupo Villalonga Furlong es parte de la
misma y consecuentemente pertenece a Yabrán), se
quedó con el 79,2 % de las acciones de
Interbaires e Intercargo (empresa luego
recomprada por el Estado), y la Fuerza Aérea y los Sres.
Félix Gorgo y Hugo Malespina con el resto. En
concepto de canon para la aeronáutica militar se
fijaron 300.000 dólares en el primer caso y
500.000 en el segundo. En ambos casos el contrato fue
firmado por el sucesor de Crespo en la jefatura
de la Fuerza Aérea, brigadier José Juliá, y por el
Sr. Andrés H. Gigena por la empresa Inversiones
y Servicios S.A.
El directorio de Interbaires S.A. quedó
integrado de la siguiente manera: Carlos María Cabrera
(presidente), brigadier (RE) Juan Carlos
Cuadrado (vicepresidente); Hugo Alberto Malespina
(director titular), Rómulo León Ibargoyen
(director titular); Comodoro (RE) Hugo Alberto
Mujica (director titular); Comodoro (RE) Eduardo
Juan Amores (director suplente); Alberto Juan
Marzorati (síndico presidente); Mauricio Raúl
Pinto (síndico titular); Rubén Horacio Devoto
(síndico titular); Rodolfo Teodoro Rastatter
(síndico suplente); Silvia Leonor Bacman (síndico
suplente) y Laureano Alvarez Estrada (síndico
suplente).
El directorio de Intercargo S.A.C. se conformó
por: Carlos María Cabrera (presidente); Brigadier
(RE) Ricardo Augusto Peña (vicepresidente);
Mario Victor Barbero (director titular); Rolando
Luis Depetris (director titular); Comodoro (RE)
Alberto Abelardo Cano (director titular);
Comodoro (RE) Jorge Horacio Bocca (director
suplente); Rodolfo Tedoro Rastatter (síndico
presidente); Silvia Leonor Bacman (síndico
titular); Armando Antonio Irungaray (síndico titular);
Alberto Juan Marzorati (síndico suplente);
Mauricio Raúl Pinto (síndico suplente) y Laureano
Alvarez Estrada (síndico suplente).
Con la finalidad de adentrarnos un poco más en
la mecánica del sistema de contrataciones,
debemos agregar que la ley establece la
obligatoriedad de la licitación pública o privada, ya que
no está prevista la contratación directa para
estos casos en ninguno de los 16 supuestos que prevee
la norma.
No obstante esto, el inciso “J” autoriza dicha
modalidad cuando la contratación no exceda el
monto que fije la Comisióm Adjudicativa de
Contrataciones, y acá es donde debemos prestar
atención ya que, en lo que se refiere al
contrato de cesión de acciones, resulta manifiesta la
subvaluación de las mismas, a punto tal que el
precio total convenido fue de 20.000 australes
(plata de esa época) y se retuvo como impuesto a
las ganacias 540 australes y 6 australes (en la
otra operación) respectivamente, cuando la
rentabilidad anual de dicho negocio ronda los “60
millones de dólares anuales”.
Esto nos conduce a algunas reflexiones:
1º)¿Cómo es posible que alguien pueda “tragarse
el sapo” de la irrisoriedad de las cifras?
2º) Conociendo la ineficiencia de nuestra
burocracia estatal y por ende, la lentitud de todos los
trámites a su cargo.¿Cómo se entiende que en
solo 24 hs se hayan podido: celebrar un contrato de
cesión de acciones con las dos empresas antes
mencionadas, cumplimentar todos los requisitos
establecidos en el decreto 265/73 -que incluye
268 artículos- y adjudicar por contratación directa el
servicio de “Rampa” (a Intercargo S.A.C.) y el
de “Free Shop” (a Interbaires S.A.)?
3º) ¿Cómo cuadra el artículo 4 del decreto
1.024/90 (del 28/5/90) en el que se excluye de la
privatización “los derechos de la empresa en la
explotación del rubro denominado “tienda libre de
impuestos” (Free Shop) y del servicio de
“atención en tierra de aeronaves” (Rampa), los que serán
asumidos por la empresa. La Fuerza Aérea
decidirá sobre la futura explotación de estas
actividades”.
Si tenemos en cuenta que la contratación directa
entre la Fuerza Aérea y las empresas recién
mencionadas se realizó el día 24/4/90, estando
dichos servicios (todavía entonces) incluídos en la
privatización de Aerolíneas Argentinas S.E., no
hace falta un gran esfuerzo intelectual para
concluir que dichos contratos son nulos, de
nulidad absoluta, pues quedan desafectados
expresamente de la privatización de dicha
compañía Aérea. Lógicamente nadie puede entregar lo
que no posee y por lo tanto -reitero- los
contratos son nulos como si no tuvieran objetos (artículo
953 C.C.) careciendo sus efectos de valor
jurídico.
Analizando desde el punto de vista
administrativo, lanulidad encuentra su fundamento en la Ley
19.549 (de procedimientos administrativos), pues
el acto ha sido celebrado en violación del
artículo nº7 de dicha ley., porque:
1º) No fue dictado por autoridad competente
(inciso a).
2º) No se sustenta en derecho aplicable (inciso
b).
3º) No es objeto jurídicamente posible (inciso
c)
Concluyendo, resulta de una claridad meridiana
que el acto jurídico no tiene motivación válida
(inciso e), y que, en función del artículo 14 de
la misma ley, su sanción es la de ser nulo, de
nulidad absoluta e insanable.
Al mismo tiempo es muy sospechoso, el hecho de
haber asociado a las Fuerzas Armadas con
sectores privados en áreas donde el Estado tenía
por sí mismo una alta rentabilidad.
Más allá de toda esta explicación técnica,
algunos de los datos más interesantes de la historia los
ha brindado el secretario de la Fuerza Aérea,
brigadier Carlos Corino. Parte de esa información ha
sido publicada el día 5 de julio de 1998 en el
diario LA NACION, en un destacable artículo
desarrollado por Pablo Caruso que se trancribe,
en parte, a continuación:
El secretario general de la Fuerza Aérea,
brigadier Carlos Corino, resumió las conclusiones de su
informe:
“-Señor, no podemos firmar un contrato con una
empresa que presenta sus últimos balances en
rojo: técnicamente está quebrada”.
La empresa era Villalonga Furlong y por el
contrato en cuestión la Fuerza Aérea le cedía el
manejo de los depósitos fiscales del aeropuerto
de Ezeiza. Pero el jefe del Estado Mayor, brigadier
general Ernesto Crespo, no consideró que la
evaluación de Corino -encargado específicamente de
analizar el asunto- fuera determinante, y firmó
el acuerdo.
"Todo fue legal", insiste aún hoy,
como comprobó La Nación al entrevistarlo en su domicilio, en
momentos en que su actuación está bajo estudio
de la comisión antimafia del Congreso. Porque
aquel contrato, firmado el 16 de diciembre de
1988, abrió las puertas de los aeropuertos al grupo
de empresas atribuidas al difunto Alfredo
Yabrán.
"Si la justicia comprueba que Crespo o (su
sucesor, el brigadier general José) Juliá cometieron
ilícitos, serán degradados", afirmó un alto
oficial de la Fuerza Aérea. De ser así, Crespo, que llegó
a ser el militar de mayor confianza del
presidente Raúl Alfonsín (al punto de haberle pedido una
ampliación de la ley de obediencia debida, según
fuentes militares), afrontaría un final más que
deshonroso. Para llegar a ese punto es necesario
reconstruir la historia.
La privatización de los aeropuertos obligó a las
empresas interesadas a indagar en los negocios en
los que aquéllos estaban involucrados. La
conducción de la Fuerza Aérea había decidido en 1988
privatizar el manejo de los depósitos fiscales
de Ezeiza, hasta ese momento en manos de Líneas
Aéreas del Estado (LADE), empresa cautiva de ese
cuerpo militar.
La decisión parecía razonable. Los problemas en
el manejo de los depósitos fiscales del período
LADE quedarían al descubierto en la investigación
realizada en 1991 por el entonces juez federal
de San Isidro, Alberto Piotti, que conducirían a
la detención del ex administrador nacional de
Aduanas Juan Carlos Delconte.
En esa causa, Piotti demostró que había un
contrabando masivo a través del depósito fiscal de
cargas a nombre de personas inexistentes. El
brigadier Corino, secretario general de la fuerza en
1988, recibió el encargo de analizar la
situación de la empresa Villalonga Furlong para decidir si se
le otorgaría el contrato o no. Para ello,
analizó los balances de la compañía correspondientes a los
años 1986 y 1987. Sus conclusiones fueron
terminantes:
1) Que la capacidad de pago de la empresa es
deficiente.
2) Que mantiene una política de endeudamiento
para financiar su activo.
3) Que si bien el índice de rentabilidad bruta
ha mejorado, aún subsiste un margen de utilidad
neto negativo.4) Que el capital de trabajo
negativo demuestra una situación de iliquidez.
5) El índice de solvencia la coloca entre
aquellas empresas que estadísticamente han ido a la
quiebra. Un endeudamiento convenientemente
programado es aquél donde este índice resulta
igual o mayor a 2, en ese momento en Villalonga
Furlong era 0,6.
6) Corroborando lo expresado en el inciso
anterior, las probabilidades de quiebra de la empresa,
deducidas del índice de Altman, son amplias.
Poco tiempo después de este informe, Corino fue
designado como agregado militar a la embajada
argentina en los Estados Unidos. Confesó que no
había escuchado hablar de Yabrán en aquel
tiempo y que se limitó a un análisis
económico-financiero. "Una vez concluido mi análisis, le dije
al brigadier Crespo: Señor brigadier, usted,
como representante del Estado argentino, no se puede
asociar con una empresa que presenta sus
balances en rojo. El brigadier Crespo me contestó:
¿Esta es su última opinión, brigadier Corino?.
Yo le respondí: Sí, señor. Nunca más hablamos del
tema".
Pese a una opinión tan terminante, el 16 de
diciembre de 1988, mientras el presidente Raúl
Alfonsín desistía de firmar la privatización
parcial de Aerolíneas Argentinas mediante contratación
directa con Scandinavian Airlines System (SAS),
el brigadier Crespo firmaba la constitución de
Empresas de Cargas del Sur Sociedad Anónima
(EDCADASSA), integrada por Villalonga Furlong
y la Fuerza Aérea Argentina, sin licitación
previa.
El contrato establecía que Villalonga Furlong
debía pagar un canon mensual de 1.200.000 dólares,
a menos que se aumentaran las tarifas que
pagaban los importadores -cuya fijación era
responsabilidad de la Fuerza Aérea Argentina-,
en cuyo caso debería modificarse en el mismo
sentido. La empresa pidió y obtuvo un período de
180 días para aceptar el contrato, cosa que
finalmente hizo el 28 de marzo de 1989.
Ex oficiales con acceso a Crespo afirmaron que
algunos miembros de la plana mayor de la fuerza
le observaron que la contratación directa podía
ser objetada por el presidente Alfonsín, que se
había negado a adoptarla en la privatización de
Aerolíneas Argentinas.
Según esos testimonios, Crespo se mostraba
seguro de que ello no ocurriría. Según un ex alto jefe
de la fuerza, "por ese entonces el desgaste
del gobierno radical era enorme. Cada uno trataba de
salvarse del incendio. El Gobierno se caía a
pedazos. La indisciplina era total, también en los
políticos que integraban el Gobierno. Ni qué
decir de las Fuerzas Armadas. El brigadier Crespo
era uno de los hombres más leales a Alfonsín; el
0Presidente no podía negarle nada".
"No sé si usted sabe -agregó como prueba de
su afirmación- que fue el brigadier Crespo, en el
avión que los trasladaba a Uruguay, quien le
arrancó la ampliación de la obediencia debida.
Menos iba a negarle la firma de la asociación
con Villalonga Furlong".
El 2 de julio de ese año, el presidente Alfonsín
firmó la constitución de EDCADASSA mediante el
decreto 773/89.
Pero ya el 28 de junio, según recuerda el ex
oficial consultado, EDCADASSA pidió que se
modificaran las tarifas a cobrar por los
servicios prestados en los depósitos fiscales. Al día
siguiente, el brigadier Crespo lo aprobó
mediante la resolución 541/89. Los usuarios protestaron
mediante solicitadas en los diarios. Pero menos
de un mes más tarde se disminuyó el canon
mensual que debía pagar Villalonga Furlong a la
mitad, o sea 600.000 dólares, completó la fuente.
Y, además, la concesión fue extendida a veinte
años.
El 13 de julio de 1989, un día después de que
Carlos Menem asumió la Presidencia, Crespo fue
reemplazado en su cargo por el brigadier general
José Juliá.
En su discurso inaugural, Juliá prometió
"dedicación exclusiva y excluyente al perfeccionamiento
profesional, guiados por el respeto a las reglas
éticas y morales que deben distinguir el
comportamiento de un militar argentino".
Testigos del acto afirmaron que los presentes
interpretaron la frase como una alusión negativa
a su predecesor.
Más allá de los dimes y diretes, Juliá ordenó al
subjefe de la fuerza, brigadier Tomás Rodríguez,
que investigara por qué se había reducido el
canon que debía pagar EDCADASSA.
Rodríguez se puso en contacto con el titular de
esa empresa, brigadier Jorge Ruiz, para pedirle
que se presentara en el edificio Cóndor, sede de
la fuerza. Ruiz prometió estar allí dos días
después. No hizo falta. Pocas horas más tarde,
Juliá dijo a Rodríguez que se olvidara del asunto,
porque él se ocuparía personalmente.
Ese sería el comienzo de una mala relación, que
concluiría con una denuncia formal de Rodríguez
contra Juliá por la presunta comisión de
ilícitos en la compra de repuestos por 18 millones de
dólares. Juliá fue sobreseído, Rodríguez fue
encontrado culpable de "deslealtad grave" por un
tribunal de honor y pasado a retiro y la
investigación sobre EDCADASSA no concluyó en nada.
En lugar de ello, EDCADASSA aceptó aumentar el
canon a pagar de 600.000 a 750.000 dólares,
pero a cambio de incorporar los depósitos
fiscales del aeropuerto de Córdoba a los negocios que
manejaba la empresa.
Juliá tenía una visión optimista acerca de la
posibilidad de la Fuerza Aérea de hacer buenos
negocios y por ello dió mayor impulso al Consejo
de Coordinación Empresaria presidido por su
hermano, el brigadier retirado Oscar Juliá, y
como asesor al abogado José Luis Entin. Este último
fue acusado por el brigadier Rodríguez de
intentar sobornarlo, según consta en el expediente.
En tren de ampliar posibilidades, Juliá resolvió
privatizar el servicio de rampa ofrecido a las
compañías aéreas y el manejo de las tiendas
libres de impuestos (free shops).
Con objeto de obtener ambos contratos,
Villalonga Furlong apeló a las empresas Intercargo SA e
Interbaires SA, pero subsistía la dificultad de
que ninguna de las dos tenía experiencia en los
rubros respectivos ni su objeto social tenía
relación con ellos.
Este obstáculo fue salvado -relató a La Nación
el ex alto jefe consultado- mediante el cambio del
objeto social de ambas empresas.
Pero así como Crespo había tenido que sortear el
informe negativo de Corino para constituir
EDCADASSA, Juliá se vio frente a un escollo
similar en esta nueva etapa.
El brigadier mayor David Eduardo Giosa,
presidente de la comisión de contratación de la Fuerza
Aérea designado por el Ministerio de Defensa, se
opuso a firmar la resolución que hubiera
permitido a Juliá contratar a Intercargo e Interbaires
en forma directa.
Giosa sostenía que un acuerdo de ese tenor y con
esas características debía ser firmado por el
poder político. Pese a la insistencia de Juliá,
Giosa no cedió. Entonces Juliá le ordenó que
renunciara a la comisión. Giosa lo hizo, pero
dejó constancia en su dimisión que había recibido la
orden de hacerlo.
Con la aprobación de la nueva comisión,
encabezada por el brigadier Luis Galindo, se firmó la
concesión directa por veinte años de los
servicios de rampa y free shop. Al mismo tiempo, la
composición accionaria había cambiado. En
Intercargo e Interbaires, los privados tenían el
ochenta por ciento y la Fuerza Aérea el veinte.
En siete meses de 1991, ambas facturaron
aproximadamente 47 millones de dólares.
Desde entonces, el grupo quedó constituido en
los aeropuertos. Ese mismo año aparecieron las
primeras denuncias de una presunta "aduana
paralela", efectuadas por el entonces diputado
nacional del Grupo de los 8, Franco Caviglia,
que tres años después el ministro de Economía
Domingo Cavallo llevaría más lejos, al acusar a
Alfredo Yabrán de ser el "jefe de la mafia".
DONDE LAS AGUILAS SE ATREVEN
El día 4 de junio de 1998 Clarín logró hacerle
una entrevista al brigadier Ernesto Crespo, en la que
se desdijo de todo lo sucedido en 1989, año en
el que la fortuna y el poder de Yabrán comenzaron
a crecer al ingresar en el negocio de los
aeropuertos.
Transcribimos a continuación, partes de una
entrevista que a tenor de sus dichos recobra
significación en relación a la etapa histórica
investigada:
“-¿Cómo llegó Villalonga Furlong -una empresa
que Yabrán nunca reconoció como propia- al
Aeropuerto de Ezeiza.
-(Luego de unos segundos)-Miren, pudo haber sido
a través del brigadier Rodolfo Echegoyen, que
en ese entonces era jefe de Comando. O también,
ahora que lo pienso, pudo haber sido a través de
Caritas...
-¿De Caritas?
-Sí, no se olviden que nosotros le habíamos dado
a Caritas la administración de las playas de
estacionamiento para que obtuvieran algún
dinero.
-¿Y quién era su interlocutor?
-Monseñor Rubén Di Monte. Aunque con el tema de
los estacionamientos estaba monseñor
Aramburu.
Una semana antes de perder la vida, Alfredo
Yabrán había hecho pública una carta en la que
decía que algunos "hombres de la Iglesia"
habían sido "burlados" en su buena fe. Se especuló,
entonces, con la posibilidad de una mediación de
la Iglesia a favor del empresario ante la Justicia.
Por otro lado, en los pasillos del poder
eclesiástico se lo señalaba a monseñor Di Monte como uno
de los contactos del empresario.
-¿Usted fue socio de Yabrán?
-Yo ni siquiera lo conocí. Lo que pasó es que
con los demás comandantes planteamos la necesidad
de formar una sociedad con algún empresario para
no tener toda la responsabilidad del manejo de
los depósitos fiscales. Era un buen negocio y
además teníamos miedo de que nos pusieran droga.
Y bueno, así apareció Vilallonga Furlong.
-¿No sabía que era de Yabrán?
-Para mí esa empresa era de Andrés Gigena, que
era el que negociaba con nosotros. Si Echegoyen
trajo a Villalonga sabiendo que era de Yabrán,
entonces habla muy mal de Echegoyen. Porque
engañó a sus pares y a su comandante.
-¿Cómo fue el acuerdo?
-Llamé a todos los comandantes, a los asesores
de cada comando para que analizaran el tema. En
total al proyecto lo estudiaron unas cien
personas. Se pusieron requisitos muy duros para asegurar
una garantía al Estado. El primer requisito es
que la compañía que iba a formar parte de la
sociedad tenía que poner una enorme cantidad de
dinero: cinco millones de dólares.
-Mucha plata, sobre todo en aquella época
-Y pusieron billete verde sobre billete verde.
Todo cash, nada de papeles. Así se formó Edcadassa.
El 51 por ciento quedó para la Fuerza Aérea y el
49 para la parte civil. Era un buen acuerdo, sin
duda.
-¿Fue la única oferta que tuvieron?
-No, se presentaron los del Lloyd Aéreo, gente
de la Aduana, una cámara de despachantes de
aduana y no sé cuántos más. Pero cuando uno les
decía que tenían que "ponerse", desaparecían.
-¿Realmente nunca conoció a Yabrán?
-El señor Yabrán era un ilustre desconocido en
aquella época. Hasta que apareció Cavallo, que lo
único que quería era darle el negocio de los
depósitos a Federal Express, a los norteamericanos.
-Durante el acuerdo con Edcadassa, ¿nunca
sospechó nada extraño?
-La primera duda se me presentó cuando los hijos
del brigadier Echegoyen dijeron que su padre
era amigo de Yabrán. Esa es la única duda real
que tengo. Pero ellos no son muy creíbles, porque
siempre se retractan.
-¿La Fuerza Aérea no es responsable de la
fortuna y el poder de Yabrán?
-Yo no. En todo caso, pregúntenle a los que me
siguieron. Tienen que buscar a partir de fines del
89. Le recuerdo que el 13 de julio de ese año se
hizo cargo de la Fuerza el brigadier José Juliá.
-¿Entonces él fue el responsable?
-Yo se lo preguntaría a él.
-¿Por qué cree que lo acusan a usted?
-Acá hay en juego factores económicos. Es obvio
que pegan donde pueden tener algún rédito. Si
me pegan a mí, el que recibe el impacto es
Alfonsín.
-¿Por qué cuestiona ese decreto?
-Porque privaron al Estado de un servicio que es
del Estado. La Comisión de la Fuerza Aérea
encargada de esas cosas estaba en contra. ¿Saben
qué hicieron? Decidieron desplazarla y
cambiarla por otra.
-¿Quién decidió separar a esa Comision?
-Fue Juliá, por supuesto, presionado por el
Ministerio de Defensa. Bah...por Erman González, que
quería quedarse con el control del asunto. Y
Echegoyen también dio su aval. Yo tengo dudas de si
esa resolución era legal.
-¿Qué pasaba en la Aduana?
-No sé bien, pero ahí había cosas no santas que
el mismo Gobierno decía. Se hablaba de
contrabando, de Aduana paralela y no sé cuántas
cosas más.
-Brigadier Crespo, Antonietti dijo alguna vez
que todo el que quiera saber algo de Edcadassa y la
Aduana paralela tenía que investigar la
"escuela Crespo". ¿Sabe a qué se refería con eso?
-El brigadier Antonietti no me perdona que lo
haya sancionado. Pero la Aduana paralela apareció
después de mi gestión. Además ni tiene nada que
ver con los despósitos fiscales. Insisto. Si hay
alguna cosa ilegal, fuera de lugar, búsquenla
después del año 89. Y si el brigadier Antonietti dijo
eso, es un perfecto canalla. No tiene derecho.
-Pero Yabrán empezó a actuar durante su gestión
en la Fuerza Aérea.
-Ya dije que para mí era un desconocido. A mí me
apareció por primera vez, en este horizonte de
dudas que todos tenemos, cuando Cavallo lo
empezó a tratar de mafioso.
-¿Usted conoció a Al Kassar?
-Se dicen tantas cosas, pero por favor. Fíjense
que cuando le preguntaron a él, dijo que ni me
conocia. Yo jamás lo vi. Y les voy a ser
totalmente honesto. Si durante mi gestión Al Kassar me la
hubiera pedido, yo le habría dado una audiencia.
Porque en el lugar que yo estaba no trataba con
carmelitas descalzas. Trataba con gente que
vendía armamento.
¿Por qué no lo vio?
-El producto que vendía no era de nuestro
interés, porque era armamento usado y nosotros a los
armamentos los comprábamos de gobierno a
gobierno, igual que como se hace con las ventas.
-¿Nunca se acercó alguno de sus asesores
invocando a Al Kassar o a Yabrán?
-Es que no existían, ninguno de los dos. Estamos
hablando de diez años atrás. Aparte, ahora está
el famoso Excalibur. ¿Creen que no me han
rastreado todas las llamadas? Cada vez que se arma
lío me traban el telefono. Cuando dije que este
era un país bananero (cuando el Gobierno de
Menem dESMAnteló el misil Cóndor por presión de
EE.UU.) tuve que cambiar de teléfono porque
me amenazaban.
-Pero Al Kassar hizo varios negocios en la
Argentina o al menos intentó hacerlos.
-Qué se yo. Cada vez que había una propuesta
para negociar aviones o zapatillas, yo me dirigía al
ministerio de Defensa. De todos modos, en
aquella época para nosotros era más fácil venderle
armamento a la Madre Teresa o al Vaticano que a
cualquier país. Porque Dante Caputo (entonces
canciller) decía no y no. Y teníamos armamentos
sofisticados, pero a él no le gustaba el negocio de
las armas. Un negocio que podría haberle
aportado al país muchísimo dinero. Igual yo deje en
superávit a la Fuerza Aérea: 165 palos verdes le
dejé. La de ahora no existe en comparación con
aquella.”
El mismo día -4 de junio-, los periodistas
Daniel Juri y Gerardo Young de Clarín describieron las
impresiones que les había dejado la entrevista
con Crespo:
“El brigadier Ernesto Crespo abrió el miércoles
las puertas de su casa a Clarín como si se tratara
de un personaje ajeno a la política caliente de
los últimos quince años.
Crespo sabía que en estos días es uno de los
hombres más requeridos por la prensa. Que el
nombre de Alfredo Yabrán aparece fuertemente
ligado a la fuerza que él comandó hasta que
Carlos Menem lo pasó a retiro. Que además ahora
su nombre se había entremezclado, casi de
manera escandalosa, con el del traficante de
armas sirio Monzer Al Kassar.
Que además, por si fuera poco, aparece en el
medio de todo esto el supuesto suicidio de un
camarada de armas suyo, el también brigadier
Rodolfo Echegoyen de quien se ocupa de recalcar
que llegó a ese rango gracias a él.
Sabe que todo va más lejos y que se estaba
hablando por estas horas de un exilio suyo en Miami,
donde -según se decía- vivía recluído del mundo
rodeado de custodios. Sabía todo eso y hasta
ofrece su pasaporte para demostrar que hace años
que no sale del país.
Pero a pesar de ese juego de alusiones y
elusiones su única respuesta terminó siendo: "Hasta ahora
no hablé porque ningún periodista vino a
preguntarme nada". Difícil creerlo.
Dificíl creer, también, que no quiere hacer
política cuando señala sin ninguno disimulo a Cavallo
como un hombre que responde "a los
intereses norteamericanos".
Difícil creer además que las únicas referencias
sobre Alfredo Yabrán le hayan llegado a partir de
las denuncias de Cavallo o por los comentarios
que comenzó a hacer la prensa, en cuanto estalló
el escándalo en agosto de 1995. Haya estado o no
vinculado a él, Alfredo Yabrán era un hombre
bien conocido entre los aviadores.
Esta claro que este hombre de armas también
lleva un animal político dentro. Un político que
supo seducir a los acorralados radicales a fines
de los ochenta, en medio de las sublevaciones
carapintadas.
Un político, en definitiva, que se dedicó
durante las tres horas de la entrevista a tratar de esquivar
las preguntas comprometedoras, política o
institucionalmente, y a decir sólo lo que más le
convenía. Concretamente: que después de 1989,
todo. Antes de esa fecha -en la que tal vez no sea
muy necesario aclarar, pasó a cuarteles de
invierno- nada.
Su estrategia consiste en seguir abrazado a sus
aliados del pasado. "Sería un honor para mí ser
amigo de Alfonsín. Lástima que no lo soy",
dijo con tono penoso, pocos segundos después de
adular al ex canciller Dante Caputo, con quien,
en tiempos activos, debió pelearse más de una vez.
Crespo dice que su opinión no importa dentro de
la Fuerza Aérea "porque ya soy un retirado".
Sabe que no es así.
"La fuerza ya no es lo que era antes
", dijo de pronto, mirando de reojo a un imprevisto visitante
que interrumpió la reunión. Era otro
aeronáutico, de algo rango, pero en actividad.
A sus palabras, entonces, hay que entenderlas
como mensajes indirectos, danzarines.
"Yo se lo preguntaría a Juliá",
contestó a una pregunta sobre las responsabilidades de la Fuerza
Aérea en la formación del imperio Yabrán. En
fin, tiró todo el tiempo el guante para ver si alguien
lo recoje.”
Hay que preguntarse, entónces: ¿Cuál era el
verdadero trasfondo de los contratos de Ezeiza? El
gobierno de los Estados Unidos tiene sospechas
al respecto.
En enero de 1.992, Erman González se reunía en
Washington con el secretario de Estado adjunto
para América Latina, Bernard Aronson y otros
funcionarios del gobierno norteamericano con la
intención de gestionar un crédito de 300
millones de dólares destinado a pagar las indemnizaciones
de los empleados que serían despedidos antes de
privatizar las empresas del área del Ministerio de
Defensa.
Para su sorpresa, la administración republicana
aprovechó la oportunidad para pedirle la
desregulación y desmonopolización de los
depósitos fiscales y del servicio de rampa de Ezeiza.
Adujeron dos motivos: el primero era el deseo
norteamericano de que empresas privadas
estadounidenses como Federal Express
participaran del negocio; el segundo motivo de la
administración Busch era su convicción de que si
varias empresas trabajaban en la principal
puerta de entrada y salida de la Argentina, el
control sobre el narcotráfico dependería de varios
ojos. La poderosa DEA (Drug Enforcement
Administration) no era ajena a esos comentarios.
"Detrás de un negocio legal de solo 30
millones de dólares puede haber otro negocio", susurraron
varias veces diplomáticos de la embajada
norteamericana en los oídos de los funcionarios del
gobierno argentino, obviamente sin obtener
respuesta concreta de parte de los mismos.
CAPITULO 2: Comprar la ley.
" Puedo comprar o vender a cualquiera de
esas personas que siempre anda criticándome."
Pia Zadora
DURO DE VOTAR
"La Argentina es Estados Unidos o la
Argentina es Colombia. Si es Colombia, yo me voy", fueron
las explosivas declaraciones efectuadas por
Cavallo (luego desmentidas por él), el día miércoles 23
de noviembre de 1.994 refiriendose a la ley de
correos que había obtenido media sanción en la
Cámara de Senadores a mediados del mismo mes y
que facilitaría el transporte de "elementos
prohibidos". Por este y otros motivos,
Cavallo atacó duramente el proyecto impulsado por los
senadores oficialistas Eduardo Vaca (Capital
Federal) y Juan Carlos Romero (Salta). En el año
1.991, ambos senadores habían estado de acuerdo
en sostener que el sistema constituído por
EDCADASSA, Intercargo e Interbaires era el mejor
que se podía conseguir.
(Paradojicamente, Juan Carlos Romero es hijo del
fallecido Roberto Romero, sindicado en
distintas publicaciones como narcotraficante y
sospechado por la DEA de haber sido la
vinculación más poderosa de Argentina con la
mafia ítalo-yanqui).
El porque de la oposición de Economía al
proyecto de privatización del correo tuvo que ver, más
que nada, con algunos artículos de la ley que
iban a provocar potenciales irregularidades.
Los artículos polémicos eran:
1º-Restricción al 30% de participación de las
firmas extranjeras en la compra de Encotesa (que
perjudicaría directamente a Federal Express); y
2º-Los vehículos afectados exclusivamente al
transporte postal gozarían de los beneficios de libre
tránsito y estacionamiento, y no podrían ser
detenidos, demorados ni secuestrados durante su
recorrido sin orden judicial.
El primero de los artículos, al otorgarle
prioridad al capital argentino y fijando límite al capital
extranjero, desestimularía a operadores
internacionales a aceptar una participación minoritaria; y,
el segundo, facilitaría al transporte de elementos
de índole dudosa, ya sea drogas, armas o dinero
del narcotráfico.
A su vez, el marco regulatorio aprobado
inhabilitaba de hecho a las entónces prestadoras de
Encotesa, ya que les exige un capital mínimo de
200.000 dólares o pesos (artículos 18 y 19) y
disponibilidad mínima de inmuebles, dotación y
vehículos.
El miércoles 23, el embajador de E.E.U.U., James
Cheek se sumó a las críticas de Cavallo al
Senado y dijo que había una agresión contra
empresas de su país amenazando con "represalias"
por parte de su gobierno.
En ese sentido, lo que más molestaba a Cavallo
-de la ley- era la posibilidad de que Encotesa fuera
comprada por Yabrán y se convirtiera en un
monopolio. Inclusive llegó a amenazar con su
renuncia si Diputados daba su media sanción. Por
su parte, el empresario postal advirtió que
existía una campaña en su contra y amenazó con
iniciar acciones legales a los medios que
investigaran sus actividades. En una carta
dirigida a los directores de varios medios, el abogado de
Yabrán, Argibay Molina, advirtió que “en caso de
incurrir en aseveraciones referidas a estas
cuestiones, los hará responsables por asumir,
ahora indudablemente a sabiendas, la mencionada
campaña difamatoria”.
Dadas las declaraciones de Cheek y de Cavallo,
la crisis se trasladó al seno del gobierno y desde la
Casa Rosada se instruyó a los diputados del PJ
para postergar el tratamiento de la polémica
iniciativa, logrando frenar el análisis de la
misma hasta agosto de 1.995.
El jueves 24, al tiempo que Menem hacía
declaraciones en Aeroparque, la Cámara de Senadores
trató en una sesión especial las declaraciones
de rechazo a las expresiones de Cavallo y Cheek en
referencia a sendos comentarios nacidos a raíz
de la media sanción de la ley.
En el caso de Cavallo, solo votaron a favor del
rechazo los justicialiastas, y en relación al
diplomático norteamericano lo hicieron también
los legisladores opositores presentes.
Los proyectos fueron elaborados por el pampeano
Enrique Martínez Almudévar y el entrerriano
Augusto Alasino. Uno declaró la disconformidad
del cuerpo por el trato descomedido,
irrespetuoso e injusto del ministro, y el otro
solicitó al Poder Ejecutivo que requiera del
embajador Cheek que aclare las expresiones
pronunciadas luego de su visita al Ministerio de
Economía, que los senadores consideraron una
velada amenaza.
El viernes 25 de noviembre, en medio de una
creciente tensión, Menem encargó a Eduardo Bauzá
el congelamiento inmediato del conflicto dentro
del gobierno. La cuestión del correo ni siquiera se
mencionó en la reunión de gabinete. El embajador
Cheek fue convocado por la Cancillería y
ratificó sus cuestionamientos. Dijo que, sin
control policial, las encomiendas argentinas serían
"sospechosas" en el exterior. Esa
sospecha estaría basada en la posibilidad de que, en esas cartas y
encomiendas, pudiera transportarse droga.
Menem quedó entre dos fuegos. Sabía que el
proyecto del Senado tenía el visto bueno de algunos
de sus "colaboradores y amigos". Pero
también supo que detrás de la embestida de Cavallo
estaban los intereses con los que -desde el
principio de su gestión- tomó la decisión estratégica de
no enfrentarse.
Obligado a definir el pleito, Menem eligió el
camino de quien debe conducir al conjunto: criticó
las amenazas de Cheek sobre las eventuales
represalias, pero dijo que el proyecto, así como
estaba, no era de su agrado. Fiel a su estilo,
dejó pasar bastante tiempo hasta hacer esas
declaraciones públicas.
Por la noche, el Presidente se reunió con
Cavallo en la residencia de Olivos y poco después lo
respaldó en público, al decir -ante empresarios
argentinos y chilenos- que el ministro "está más
firme que nunca y seguirá en el cargo hasta
1.999" - aclarando, por las dudas, que "a mí no me
condiciona nadie"-
EL VALOR DE LA LEY
“Me opuse a la ley porque su artículo 4º es una
invitación a lavar dinero. Los americanos van a
llamar a la ley: lavadores de dinero
bienvenidos”, sostuvo el ex diputado Eduardo Varela Cid
acerca de la ley desde su exilio en Miami luego
de que fuera procesado por el juez federal Gabriel
Cavallo por el delito de cohecho. Había sido
denunciado por el empresario telepostal José Ongaro
de pedirle dinero para frenar la ley.
Una fuente cercana a Varela Cid sostiene que “Es
increíble. Lo acusan de pedir dinero para parar
la ley cunado en realidad hubo un diputado que
le dijo que había treinta millones de dólares para
repartir en la bancada si aprobaban la ley de
correos. Recibió muchos llamados de legisladores
para dejarse convencer. Incluída una alta
autoridad de su bloque.(...) Sus compañeros de bancada
le decían: -agarrá la guita y dejate de joder”
Varela Cid agrega que: “el artículo 4 de la ley
señala que los servicios monetarios que prestaría la
futura empresa de correo privada serían secretos
y estarían amparados por la garantía
constitucional de la inviolabilidad de la
correspondencia. Enseguida relacioné esto con otra
historia. En 1993, un banquero me contó que un
empresario argentino ofreció U$S 800 millones en
efectivo para comprar las acciones de Aerolineas
Argentinas. Este empresario está en el negocio
postal, por lo que el negocio le cerraría
redondito. No voy a decir quien es el empresario, pero está
claro de quien hablo (...) Este empresario que
podía reunir U$S 800 millones para comprar
Aerolíneas tiene tanto poder que puede comprar a
políticos y periodistas”.
Ya Cavallo había expuesto ante diputados la
situación de irregularidad de la ley tal y como la
estaban por sancionar: "No es solo el
correo, sino un sistema que tiene que ver con transporte de
cosas delicadas y con la entrada y salida de
mercadería del país, como documentación de
seguridad. Sospecho de un intento de copamiento
monopólico del correo con fines no solo
económicos sino con otros fines, que incluso
pueden ser aun más peligrosos que los económicos".
A CAVALLO REGALADO...
“Nos equivocamos con la ley de correo, pero no
hubo mala fé ” sostuvo el senador justicialista
Antonio Cafiero refiriendose a la aprobación en
el Senado de la polémica ley. El legislador dijo
asumir la responsabilidad que le corresponde,
aunque se atajó diciendo que “no formé parte de la
comisión encargada de discutir esa ley, ni fuí
uno de los que más participó del debate
(...).VOTAMOS CONSCIENTES DE QUE HACÍAMOS LO
MEJOR...”
En contraste con estas declaraciones, Cavallo
embistió en el programa de Mariano Grondona del
jueves 24 de noviembre de 1.994, diciendo que
"Hay algunos diputados justicialistas y algunos
senadores justicialistas, y alguna gente de
nuestro gobierno, que quieren meter cuña entre el
presidente Menem y yo, que quieren que yo me
vaya del Ministerio de Economía, que quieren que
se aplique otra política económica". Era un
mensaje evidente hacia quienes, dentro del
oficialismo, se oponían a su postura respecto de
la desregulación del correo. Cavallo no solo pegó
hacia adentro del Gobierno. También aprovechó
para castigar a los radicales: "Esto no debe
sorprender, porque le pasó a Alfonsín al final
de su gobierno. El mismo candidato a presidente,
Angeloz, le pidió la renuncia a Sourrouille".
Luego, Cavallo solicitó "prudencia" a
los diputados y senadores del oficialismo y concluyó
diciendo: "Pretender meter cuña entre el
presidente Menem y yo en este momento es suicida, no
solo para el justicialismo, sino para el
país".
SEGUNDAS PARTES NUNCA SON BUENAS
"¡Vendé, vendé todo porque parece que el
"Mingo" ya fue!". Tal era el tono en el que se
transmitían las ordenes a los operadores
ubicados en el recinto bursatil el jueves 24 de agosto de
1.995.
Hasta las 14.30 hs todos los operadores
esperaban a que se oficializara la renuncia de Domingo
Cavallo y tuvieron su reacción: vendían a
cualquier precio. Inclusive el Banco Central daba a
conocer la pérdida de 576 millones de dólares de
reservas líquidas, provocando un recorte
simultáneo en la base monetaria.
Ese jueves, a la noche, el presidente Menem
ratificaba en su cargo de Ministro de Economía, a
Domingo Cavallo, luego de presiones por parte de
empresarios e inclusive del propio embajador
norteamericano, James Cheek en favor del
ministro. Esto ocurrió luego de que Cavallo hubiera
polemizado, al mayor extremo posible, con
algunos legisladores en pleno Congreso de la Nación,
en la segunda parte de un tema que traía cola:
"la ley de correos".
Un día de mucho calor, un recinto de
legisladores a punto de hacer ebullición y un ministro a
punto de ser interpelado, fue la mezcla
explosiva que se vivió el miércoles 23 de agosto de1.995 en
el Congreso Nacional, en una interpelación hecha
por los diputados a Domingo Cavallo, en
relación a la ley de correos que tenía media
sanción en la Cámara de Senadores y estaba en
despacho de comision en la Cámara de Diputados y
que, según el ministro, iba a favorecer a las
mafias.
Ese mismo día, Cavallo, había recibido en su
despacho una acción de amparo (habeas data)
presentada por Alfredo Yabrán en proceso
sumarísimo ante el Juzgado Nacional de 1º Instancia
en lo Contencioso Administrativo Federal nº 3,
Secretaría nº 5 de la Dra. Amalia Panello,
requiriendo que la información poseída por el ministro
sobre él y sus empresas fuera puesta a su
disposición.
Ya en el recinto del Congreso, en una sesión que
duró 11 horas, Cavallo casi no dejó funcionario
por denunciar como vinculado a la
"mafia" que él mismo relacionó a Alfredo Yabrán.
El ministro vinculó de una manera u otra, al
"grupo mafioso" con distintas personalidades del
quehacer público y contó que en distintos
momentos, el economista Roberto Alemann y los
empresarios Aldo Roggio y Enrique Pescarmona
denunciaron ante él que pequeñas empresas de
correo eran intimidadas al extremo de colocar
explosivos en sus camionetas.
Reveló que Raúl Carmelo Vaccalluzzo, primer
titular del correo de la gestión de Carlos Menem,
estaba vinculado con OCA, y tenía asesores que
formaban parte del grupo Yabrán; y describió
diversos atentados sufridos por aquellos que
tomaron medidas contra el “Grupo mafioso”.
Contó sus encuentros con Yabrán, en los cuales
discutieron la estructura del mercado postal y en
donde el empresario postal habría manifestado su
deseo de promover una "competencia
regulada" luego de comprar Encotesa.
Cavallo señaló que el propio Yabrán le había
confesado que “era socio de EDCADASSA,
Intercargo, Interbaires, OCA, OCASA”, y
reconoció “cierto control sobre Andreani y las
empresas de limpieza y vigilancia Zapram y
Orgamer”.
En ese mismo tenor, el ministro dijo no poder
precisar aún que destino le estarían dedicando las
empresas al dinero blanqueado a través de
facturas truchas, ya que esto tendría que seguir siendo
investigado. ”No puedo descartar que en algún
caso se lo haya usado para coimas, para comprar
gente, como ocurre en casi todos los países del
mundo”, señaló Cavallo.
Yabrán, también le habría confesado que tenía
influencia sobre "comunicadores como Daniel
Hadad y Bernardo Neustadt"; y luego
insistió con que ejecutivos del grupo se encontraban con
estos dos “periodistas” sumados a Roberto
García, vicedirector de Ambito Financiero.
El ministro, en definitiva, vinculó con Yabrán
a:
-Cesar Jaroslavsky. Ex diputado radical.
Intercedió en el encuentro de Cavallo con Yabrán.
Luego, en una entrevista a Noticias (3/9/95),
confesaría haberle pedido $50.000 al empresario
postal para la campaña presidencial de Horacio
Masaccesi.
-Raúl Baglini. Ex diputado radical. Habría sido
utilizado para denunciar a Abel Cuchetti, ex
titular de Encotesa. Baglini habría hecho una
denuncia penal ante Servini de Cubría contra
Cuchetti por haber eliminado este, la tarifa de
$14 a la correspondencia que venía del exterior.
-Celestino Blanco. Ex diputado justicialista. Persona
muy vinculada al Grupo a través de varias
empresas de Yabrán.
-Enrique Benedetti. Actual diputado radical.
Cavallo lo vinculó a Yabrán como "ariete de la
mafia".
-María Romilda Servini de Cubría. Jueza.
Vinculada a Yabrán por medio de las conexiones de su
marido en la Fuerza Aérea.
-Adolfo Bagnasco. Juez. Habría investigado a los
hombres que denuncian a la "mafia".
-Roberto Marquevich. Juez. Desatendió denuncias
penales formuladas por la DGI contra el grupo
Yabrán. Según Cavallo, el juez hacía denuncias o
hablaba según la conveniencia del empresario
postal.
-Alberto Santamarina. Juez. Protegió a empresas
de Yabrán ante denuncias formuladas por la
DGI. Sobreseyó a EDCADASSA en una causa y su
mujer habría sido ascendida en circunstancias
irregulares.
-Raúl Plee. Fiscal. Motorizó denuncias en contra
del ministro Cavallo.
-Adelina de Viola. Ex titular del Banco
Hipotecario. Intentó favorecer a OCASA en una licitación
por la distribución de la correspondencia de la
entidad. Un negocio de U$S 5.000.000.
-Juan
Gasset Waydat. Titular
de la Caja Nacional de Ahorro y Seguro. Intentó favorecer al grupo
Yabrán desde la entidad.
-Roberto García. Director periodístico de Ambito
Financiero. Se reunía con Hector Colella,
ejecutivo relacionado con Yabrán. Admite que
hizo lobby para que se quitara la nominatividad de
las acciones, cosa que hizo el gobierno de
Menem. Según Cavallo, el anonimato accionario era
funcional al empresario, pues no permitía saber
que empresas poseía.
-Erman Gonzalez. Diputado justicialista.
"Está un poco desmemoriado. Dice que conoció a
Yabrán cuando estaba en Defensa. Tengo
evidencias de que lo conocía antes", dijo Cavallo.
-Bernardo Neustadt. Periodista. Yabrán le habría
confesado que tenía influencias sobre el mismo.
-Carlos Corach. Ministro del Interior. Aunque no
dió su nombre, lo citó como un funcionario que
intercedió ante la DGI por Daniel Hadad para
evitar que se lo investigara.
-Daniel Haddad. Periodista. También estaría
influenciado por el empresario, según Yabrán.
Pocos días después, a principios de septiembre,
Alfredo Yabrán le iba a iniciar a Cavallo una
querella criminal por calumnias e injurias
afirmando que no había presentado ante la justicia las
pruebas que decía tener en su poder sobre su
“vinculación con la mafia”.
IMAGEN DE RADIO
El mismo día en que el ministro estaba siendo
interpelado por los diputados del Congreso de la
Nacion y acusaba a Daniel Hadad de relacionarse
con la "mafia", el presidente de la Nación,
Carlos Menem, en apología de lo absurdo, firmó
el decreto 374/95, por el cual el Poder Ejecutivo
decidió adjudicar para su explotación la AM y FM
de Radio Municipal al grupo Auditas SA,
integrado, entre otros, por Daniel Hadad, Viviana
Zocco (esposa de Hadad), Marcelo Tinelli,
Oscar Salvi (abogado estrechamente vinculado a
Gerardo Sofovich), y Raúl Fernández
(funcionario de ATC).
El día anterior a la adjudicación, la Cámara de
Apelaciones había frenado la licitación como
resultado de una acción de ámparo presentado por
el concejal Norberto La Porta, quien denunció
que la nueva frecuencia otorgada a Radio
Municipal resultaba muy dificil de captar en Capital
Federal ya que la nueva radio estaría ubicada en
un extremo del dial. A su vez La Porta desestimó
el argumento del Gobierno para vender la radio,
que justificaba la privatización diciendo que
ahorrarían presupuesto. El concejal se
preguntaba: "Si la privatizan para ahorrar ¿Por qué crean
una nueva Radio Municipal?". A su vez
declaraba que la adjudicación "representa un acto de
despojo, con el que se pretende favorecer a los
amigos del poder".
No obstante estos acontecimietos, el presidente
Menem desoyó el pedido de la justicia que
suspendía la apertura de los sobres de
licitación y firmó el polémico decreto que beneficiaba a
Auditas SA. La licencia de la Radio fue
entregada por quince años, con la posibilidad de ser
prorrogada por diez años más y, lo que es más
interesante, la empresa adjudicataria no tendría
que poner ni un solo peso. Unicamente
equipamiento (que obviamente sería explotado por sus
beneficiarios).
El decreto dejó fuera de la licitación a la
empresa Radio Centro, formada por el periodista
Osvaldo Granados; el ex presidente de Radio
Argentina, Carlos Fioroni y el director de la
organización agropecuaria homónima, Victor
Dapice.
"Yo creo que, a partir de nuestras
impugnaciones, el grupo que ganó no tiene los méritos
suficientes para que le adjudicaran la
radio.", denunció Fioroni acerca de la licitación. También
agregó que: “Nosotros impugnamos varios puntos.
Por un lado la parte patrimonal, porque el
patrimonio declarado no coincide con la
realidad, ellos incluyen propiedades tasadas en montos
falsos. Salvi presenta un departamento en la
calle Callao por 800.000 dólares pero la tasación
hecha por la inmobiliaria que lo vende, en
realidad alcanza los 500.000 dólares. Hadad presenta
un departamento en Torres de Manantiales por
300.000 dólares, que no es el precio que marca el
mercado. Además, como la mujer forma parte de la
empresa, en lugar de dividir las propiedades,
declaran por separado el mismo departamento para
aumentar el patrimonio”.
Por otro lado, los trabajadores de Radio
Municipal denunciaron que el Comfer habría modificado
los pliegos de la licitación una vez que ya
había sido lanzada.
Una vez más, las palabras quedan superadas
totalmente por la elocuencia de los hechos.
"Es un lobbysta fenomenal. Si logró lo que
logró en tan poco tiempo me parece que puede llegar
muy alto", opinó Osvaldo Granados acerca de
Daniel Hadad y citó un comentario hecho por
Joaquín Morales Solá sobre Hadad a la revista
Gente: "Viejos defectos...¡Tan temprano!".
¿Qué podemos agregar de Daniel Hadad?. Es
abogado y periodista recibido en la Universidad
Católica Argentina y está vinculado al Opus Dei
desde que realizó un posgrado en la universidad
española de Navarra, lo que lo lleva a veces a
sostener una postura ultra conservadora. No
obstante esto último, en una de las grabaciones
del “famoso” caso Cóppola que dieron a conocer
varios medios de comunicación, se lo podía
escuchar pidiendo “bichos (por extasis), consoladores
y chicas”. También se comprobó que tenía una
relación más que fluída con la tristemente célebre
Samantha Farjat.
Recaudó una cifra cercana a los dos millones de
dólares en cinco años y solo contando sus
propiedades. Este fue uno de los motivos por los
que la DGI comenzó a investigar su patrimonio.
Según admitió Hadad a Página/12, esa presión lo
preocupó a tal punto que se quejó ante el
ministro del Interior, Carlos Corach, y el
vicepresidente de la Nación, Carlos Ruckauf. A partir de
ese hecho se desprenden dos versiones de lo
sucedido. La primera especula con que el ministro
(Corach), habría llamado al entonces titular de
la DGI, Ricardo Cosssio, y le habría pedido que
"pare" la investigación, de acuerdo a
los dichos de Cavallo en el programa Hora Clave del jueves
17 de agosto de 1.995. La segunda versión de los
hechos la dá el mismo Corach diciendo que se
"preocupó" por saber si había alguna
animosidad contra el periodista (Hadad). También aseguró
que "haría lo mismo por cualquier
periodista". Comentarios sobran.
Aquellos que conocen a Hadad desde sus comienzos
en el periodismo destacan su ambición y
ostentación. Luego de comprar un dúplex en Villa
Devoto pudo acceder a un departamento
valuado en 350.000 dólares en la zona de Palermo
y a una casa en el exclusivo Club de Campo
Mayling cuyo costo alcanza el millón y medio de
dólares.
Por sus comienzos en televisión, condujo el
programa La trama y el revés, junto a Guillermo
Cherasny, donde se identificaba a ambos
periodistas con las ideas del sector carapintada, y que
hizo que el entónces diputado radical Cesar
Jarosalvsky los denunciara por estar financiados por
Norberto Cao, detenido durante el gobierno de
Alfonsín por atentar contra la democracia. El
programa también habría estado relacionado con
empresarios vinculados a los servicios de
inteligencia. A pesar de que Hadad siempre negó
los vinculos denunciados, fue el propio Aldo
Rico quien en un reportaje que salió al aire en
su programa radial le recordó que el periodista
frecuentaba la fundación que él dirigía.
En el libro Los dueños de la Argentina II, el
periodista Luis Majul denunció que había un acuerdo
extrapublicitario entre Hadad y Longobardi y la
empresa Benito Roggio. Según el libro, los dos
periodistas recibían 3.000 dólares mensuales de
parte del empresario sin la contrapartida de
publicidad. Marcelo Longobardi, independientemente,
admitió que se le habían facturado tres
meses a Roggio en las condiciones que había
denunciado Majul.
"Para la empresa informativa, ganar dinero
es un deber ético", expresó Hadad ante el diario La
Prensa el 20 de diciembre de 1.992.
Lorena Colella, hermana de Hector Colella
(supuesto sucesor de Yabrán), fue colaboradora de
Hadad hasta 1994, año en el que falleció en
Pinamar en un accidente automovilístico.
NOSOTROS, QUE NOS QUISIMOS TANTO
Era la primera semana de marzo de 1.992 y
Cavallo escuchaba (como casi siempre en ese
entónces), el programa de Bernardo Neustadt en
Radio América. El periodista elogiaba al aire la
manera en que EDCADASSA había transportado los
muebles a su casa.
EDCADASSA fue una de las empresas más
importantes que auspició el programa de Neustadt en
T.V.: Tiempo Nuevo. Semanalmente se la podía ver
como una de las empresas que “cree en el
país”.
En ese preciso instante y totalmente enfurecido
el Ministro se decidió a llamar al programa radial.
“¡El servicio (de EDCADASSA, ovbio) es
monopólico y muy malo!”, vociferó mientras el
periodista no salía de su asombro. Agregó que
“por eso es una buena idea la de la desregulación.
Por más presión e intereses que haya y por más
“lobby”, que se valen de todos los medios
posibles, nosotros vamos a seguir adelante
aunque amenacen a los funcionarios”.
Acto seguido, Cavallo denunció al aire que el
subsecretario Pablo Rojo, que trabajaba en la
desregulación del transporte había sido
amenazado luego de que había trascendido algo que el
ministro todavía no había autorizado a
publicitar. “De ninguna manera estaba en marcha el
decreto de desregulación (de Ezeiza), ya que lo
teníamos que discutir en el gabinete, pero alguien
lo hizo trascender (...).El proyecto de decreto
fue enviado al diario La Nación. Los que lo
mandaron fueron los mismos que le dieron a usted
información sobre los servicios de rampa”,
dijo irónicamente Cavallo a Neustadt y en
evidente referencia a EDCADASSA, que era la que le
había mandado la información al periodista. El
ministro concluyó su intervención denunciando
que la amenaza contra Pablo Rojo era obra de
“las mafias que existen en el país y que son las que
precisamente inducen a que sigan habiendo todos
estos sistemas de presión”.
Un par de años después, el destino haría de las
suyas, tratando de rememorar el acontecimiento
arriba relatado. El día 20 de noviembre de
1.994, Bernardo Neustadt conducía su programa radial
y ponía enfasis a la ley de correos. Como es su
costumbre y sin avisar llamó el Ministro de
Economía autoinvitándose a “hablar del tema
correos” y a debatir con el señor Maiorano”. “Le
propongo una cosa, dado que el señor Maiorano
-que ostenta el título de Defensor del Pueblo-.
Ahora va a hablar de servicios públicos, de
entes reguladores; invíteme también a mi que soy
ministro y vengo trabajando en defensa del
pueblo desde hace bastante tiempo”. Cavallo propuso
así someterse a “todas esas preguntas que usted
(Neustadt) hace sistemáticamente todas las
mañanas” (sobre el tema de los correos y su
privatización, y cómo funciona el correo oficial).
Exigió que el debate fuera frente a la cámara de
televisión y solicitó la presencia en el debate del
“titular de EDCADASSA, Alfredo Yabrán. Que no
mande un testaferro, que venga él. Que mire
con sus ojos a la cámara de T.V., como la voy a
mirar yo”. “Invitelo; usted lo conoce”, instó
ironicamente Cavallo al periodista.
Cumpliendo con lo requerido, Neustadt invitó al
ministro a su programa de T.V. (Tiempo Nuevo),
el martes 22 para que hablara del tema de los
correos. Ya en el programa, Cavallo atacó
frontalmente el proyecto impulsado por Eduardo
Vaca, y terminó en un enfrentamiento con el
mismo que subió de tono a la salida del canal;
siendo el comentario de algunos de los presentes,
cómo hubo que interponerse entre el ministro y
el senador para evitar "males mayores".
El momento más áspero se dió cuando Cavallo
balbuceó: “Hay algo que yo no quiero decir...”.
Neustadt hasta ese momento se había comportado
con total tranquilidad, pero el contenido de esa
frase hizo que se pusiera bastante incómodo, al
igual que el senador Vaca que se encontraba en el
estudio. Mientras Neustadt hacía fuerza para que
el “misil” no le llegara a pleno y al legislador
capitalino le temblaba ostensiblemente la mano
frente a la cámara, el ministro dudó un momento
y decidió -finalmente- perdonarles la vida. Acto
seguido se fueron al corte.
El ministro Cavallo habría tenido la intención
de denunciar en el programa los regalos de Yabrán
(casas valuadas en más de un millón de dólares a
periodistas y políticos), pero como respuesta,
Neustadt le iba a echar en cara que varias veces
le pidió que no atacara a Manzano (quien cuando
estuvo en Interior era aliado de Cavallo).
Corría agosto de 1995. Cavallo había vinculado a
Bernardo Neustadt con Yabrán en el programa
Hora Clave, conducido por Mariano Grondona. Unos
días más tarde, en el programa radial del
primero se dá la siguiente conversación entre el
ministro, el periodista y el Gobernador Eduardo
Duhalde:
-Eduardo Duhalde: “(...)La característica de la
denuncia que hace (Cavallo), requiere que aclare
las cosas lo más rápidamente posible, porque
sino todo el mundo va a estar en ascuas”.
-B.Neustadt: “Imaginese, lo que yo luché (...) a
lo mejor como persona influyente para que
Cavallo fuera ministro(...). Me pregunto por
quien doblan las campanas.¿ Por Menem, por
Cavallo? Ojalá haya retorno, con perdón de la
palabra ¿Me perdona, Dr. Cavallo? Buen día”.
-D. Cavallo: “Buen día. No festeje por
anticipado mi ida del gobierno que no me voy a ir (...)Con
respecto al gobernador yo siempre lo he
informado muy bien de todas las cosas...”
-E.D.: “Ahora te hago una pregunta. Está
referida al Banco Nación y al correo”.
-D.C.: “Si vás a hablar de lo que yo he
dicho(...) no te guíes por lo que está diciendo Bernardo
Neustadt que se quedó con la sangre en el ojo
por que me sacó del aire el día martes y yo conseguí
que Grondona me diera todo el tiempo necesario,
y ahí expliqué muy bien(...). Ahora ese ataque
al Banco de la Nación que hace Neustadt, que ha
venido haciendo Hadad, que han hecho varios es
totalmente intencional (...) Hadad no me cabe
duda que trabaja para Yabrán. Con respecto a
Neustadt, sinceramente creo que sigue estando
totalmente mal informado y equivocado”.
Pocos días después, Cavallo vincularía a
Neustadt con Yabrán en plena Cámara de Diputados.
Para saber quien es Neustadt, de quien se
podrían escribir interminables capítulos, solo voy a citar
la opinión de dos personas que lo conocieron en
detalle. El primero es Alejandro Romay, quien
dijo:
-“Neustadt ha sido la voz oficialista de todos
los gobiernos. ¿Ud. recuerda alguna vez que no haya
sido oficialista durante los primeros años de
todos los gobiernos? Yo tengo 44 años de experiencia
en este negocio , conozco la trayectoria de
Bernardo Neustadt día por día (...), pertenece a los
lobbies internacionales...”
La segunda opinión es la de un gran periodista,
Jacobo Timerman:
-“(Neustadt) es un payaso, un ignorante que
trata de impactar (...). Ha corrompido la profesión.
El no hace periodismo, hace un espectáculo”
CAPITULO 3:La verdadera Aduana paralela..
"Quien tiene dinero y amigos, se burla de
la justicia”
Código de Omertá
SU ATENCION POR FAVOR!
El juez español, Baltasar Garzón, tenía firmado
desde el día 2 de febrero de 1.991 el pedido de
busqueda y captura de parientes y funcionarios
del presidente Carlos Menem. Coincidentemente,
la Interpol remitió al magistrado un dossier
producido por un organismo de inteligencia militar
argentina que tenía una serie de revelaciones
bastantes llamativas:
-1º. Uno de los mecanismos de lavado de dinero
sobre el que la DEA norteamericana ha puesto su
atención se centra precisamente en el aeropuerto
internacional de Ezeiza, donde las divisas
saldrían del país mediante la utilización de
sacas de correspondencia.
-2º. Una de las empresas que presta ese
servicio, en la que tienen participación algunos miembros
retirados de la Fuerza Aérea Argentina, estaría
implicada en algún tipo de maniobra sobre el tema
o, por lo menos, es sospechosa de estarlo
(¿EDCADASSA?).
-3º.La familia Yoma, desde el comienzo del
gobierno de Menem, habría considerado al aeropuerto
de Ezeiza como una zona propia y de algún modo
interfirió o intentó hacerlo en este tipo de
actividades."
El manejo de los depósitos fiscales y de las
cargas aéreas otorga facultades para ingresar al país
diferentes bienes, e incluso dólares, sin
embargo requieren la complicidad de la gente de Aduana.
Expertos de la DEA han manifestado que el “dueño
de la Aduana de Ezeiza” era Yabrán y han
sostenido, junto con el Mossad (servicio de
inteligencia israelí), que un 10% del dinero que ingresó
en los bultos misteriosos fue destinado a la continuación
del polémico proyecto Condor II, de
manera secreta.
Era una mañana de abril de 1.991. El juez
Alberto Piotti buscaba en Ezeiza un cargamento de
droga que no aparecía y se encontró con
solicitudes fraguadas de particulares de 1.988 para retirar
bultos que llegaban de Miami. Los nombres que
aparecían en las solicitudes llamó la atención al
juez, quien comprobó la total impunidad de la
gente que operaba. No solo Onassis o Baker eran
los apellidos escritos en los comprobantes de
los bultos sospechosos, también aparecían, entre
otros: Pablo Prepuccio, Carlos Baginna, Pablo
Cullo, Santiago Testiculli y Juan Pedorro; que
mostraban, no solo el perfíl de los
responsables, sino también, la absoluta falta de control con que
operaban. Piotti no podía entender como, en más
de dos años, ningún inspector pudo descubrir
que semejantes nombres eran fraguados y que
podrían esconder algo sospechoso.
El fiscal Plee, reconoció que en el último
cuatrimestre de 1.988, más de mil toneladas de
mercadería habrían ingresado al país a través de
esos "papeles truchos", mientras Piotti contaba a
un cronista de Somos que: "Puede ser que
así hayan entrado dólares, armas, pero esto es solo una
presunción", mientras vinculaba con este
hecho al entónces administrador nacional de Aduanas,
Juan Carlos Delconte.
El comienzo de la investigación en Ezeiza tiene
como fecha original, el 9 de febrero de 1.991. En la
localidad de Morón, y en plena tarde (casi
noche), una avioneta bimotor que tenía como plan de
vuelo, Santa Cruz de la Sierra-Bragado, había
rebotado contra el piso, permitiendo encontrar
bajo el piso de la máquina 120 kilos de cocaína
pura, en la operación que luego se conoció como
"Viento Norte" y que culminó con la
detención de nueve personas.
Para entónces Raúl Plee y Alberto Piotti estaban
muy alerta: cuatro meses antes, Policía y
Prefectura habían cortado parte de una red
Bolivia-Argentina-Francia-Alemania que pasaba
cocaína oculta en bolsas de carbón (Operación
Carbón Blanco) y que dejaba al descubierto la
vinculación de un tal Roberto Fernández, alias
"oreja" con Carlos Segura, dueño del Circo Rodas
y que había sido procesado por la causa
"Viento Norte".
A "oreja" se lo tildaba como
"capo de la mafia aduanera", con funciones imprecisas, credencial
de asesor de Delconte y con poder suficiente
como para ubicar empleados y funcionarios en
puntos clave. Profugo de la justicia, Fernández
confesó que había trabajado a sueldo de Yabrán,
para quien había formulado el proyecto de la
empresa EDCADASSA, que reemplazó a LADE en
la gestión de la bodega fiscal. Un hombre muy
cercano al fiscal Carlos Villafuerte reveló que el
"oreja es un pesado en serio" e
informó que tiene antecedentes tales como "robo a mano
armada".
Se sabe que “Oreja” Fernández fue puntero
radical amigo de Carlos Bello y Enrique Nosiglia.
Junto al Turco Hanze, suboficial del ejército,
formó un grupo conocido como los “Dandys de
Mataderos”, dedicado al contrabando en Ezeiza.
En una entrevista concedida a un semanario,
Roberto Fernández, denunció que “el tema de los
bultos de la Aduana nunca lo había manejado
porque era de incumbencia de los brigadieres.
Nunca pude pisar los depósitos fiscales de
Ezeiza.” En otro pasaje sindicó a Yabrán como “el
presidente de OCASA y Villalonga Furlong”, y
manifestó que permanecía en el exterior porque
tenía miedo. También dijo una frase bastante
elocuente: “Mi vida depende de Yabrán”.
Sería bueno recordar también, que cuando
Villalonga Furlong adquirió el 45 por ciento de lo que
era LADE, puso en el cargo de “bodeguero” a Don “Oreja”
Fernández, tal vez por sus contactos
comerciales con las principales plazas
exportadoras del mundo. “Es uno de los más conspicuos
coposeedores del mercado de Miami. No hay
proveedor importante de La Florida que no sepa
quién es Roberto Fernández”, admiten los
mismísimos gerentes de Villalonga Furlong.
El epicentro de la maniobra se encontraría en
una dependencia que se llama "Departamento
Operacional de Ezeiza", intervenida por el
sucesor de Delconte en la Aduana, Rolando Peppi, que
luego declaró más de cuatro horas ante Piotti,
Plee y Villafuerte.
Piotti puso, entónces, a Juan Carlos Delconte en
prisión.
PERDIENDO EL CONTROL
Es sabido que cuando se lleva a cabo una
transferencia de empresas se realiza (previo a ello), una
auditoría a los efectos de inventariar todos los
bienes que serán objeto de traspaso a los nuevos
titulares.
Este fue, naturalmente, el procedimiento que se
utilizó cuando LADE dejó de ser una empresa de
la Fuerza Aérea para transformarse en la
sociedad anónima de la que hablabamos en el capítulo
primero: EDCADASSA.
En ese momento, la auditoría es llevada a cabo
por José Celestino Blanco, quien junto con cuatro
profesionales efectúan los inventarios de la
existencia de mercaderías depositadas en las bodegas
(hasta entónces pertenecientes a LADE) y de su
documentación respectiva.
Ocho meses después de realizada esta auditoría,
EDCADASSA toma posesión de los depósitos
fiscales y de la mercadería existente en ellos,
haciéndose responsable de toda la documentación
que certificaba la existencia de la misma.
La auditoría dió como resultado que en la bodega
no faltaban mercaderías, ni se habría hallado
documentación apócrifa, ni faltantes de
mercadería en la bodega, con lo cual se debe concluir que
en los depósitos fiscales todo estaba en orden
porque, de no ser así, en el caso de que hubieran
existido irregularidades, los auditores habrían
incurrido (como mínimo) en el delito de
encubrimiento, y como finalmente la
privatización se llevó a cabo de todas maneras, podría
generar responsabilidades penales de mayor
entidad.
En el marco del procedimiento llevado adelante
por el juez Piotti y el Fiscal Plee, anteriormente
citado, considerando que lo detectado por los
mismo fue con fecha anterior a la privatización del
LADE y de acuerdo a la auditoría recién
descripta cabe preguntarse lo siguiente: ¿Cómo es posible
que de la numerosa cantidad de documentación
irregular detectada en el procedimiento judicial
no haya habido ni noticias en el momento de
realizarse la auditoría?
Si damos fe a las aseveraciones del Sr. Juez no
queda menos que preguntarse las razones por las
cuales la auditoría no puso en evidencia la
existencia de las mismas. De esta misma duda, surgen
espontáneamente otras preguntas:
¿Cómo puede compatibilizar la investigación
llevada adelante por el Dr. Piotti con los resultados
de la auditoría resultante del traspaso de LADE
a EDCADASSA?
¿Se quiso proteger, acaso, el interés de algún
grupo económico y/o evitar un escándalo que
hubiera salpicado a altos oficiales de la Fuerza
Aérea?
DEPOSITOS A PLAZO FIJO
El dia 2 de mayo de 1991 la Comisión de
Economías Regionales de la Cámara de Diputados invitó
al Administrador Nacional de Aduanas,
Vice-Almirante (RE) Juan C. Martínez para tratar temas
generales y, además, según palabras de Jorge
Domínguez (en ese momento Diputado Nacional)
por “nuetra inquietud por conocer cuales son los
pasos que ha programado dar en la
administración de Aduanas para hacer frente a
los problemas que son de dominio público.
Observamos que (...) han aparecido algunos casos
muy complejos vinculados con el contrabando
en la Aduana y también con el narcotráfico...”
En un momento, el diputado Moure le preguntó a
Martínez si el Aeropuerto de Ezeiza tenía
alguna característica o sistema particular distinto
al que puede tener otro aeropuerto
internacional, a lo que el Administrador
responde que “acá hubo un fraude y es evidente que
hubo complicidad o connivencia aduanera. De esto
no tengo la menor duda (...) Me parece hasta
pueril decir que los fraudes los hacían cuatro o
cinco empleados de LADE “.
A partir de acá, el diálogo con Martínez se dió
de la siguiente manera:
-Diputado Nacional Caviglia: “¿Qué relación
mantiene la Administración Nacional de Aduanas
con los depósitos fiscáles de EDCADASSA en cuánto
al control interno de la mercadería?”
-Sr. Martínez: “¿A qué se refiere cuando habla
del control interno?”
-D. N. Caviglia: “Al control dentro de los
depósitos fiscales”.
-Sr. Martínez: “La Aduana no interviene en ese
control. Lo que hace la Aduana es verificar la
entrada y salida.”
-D. N. Caviglia: “¿La Aduana no ingresa en los
depósitos fiscales?”.
-Sr. Martínez: “Por supuesto que entra (...),
pero el manejo interno no es responsabilidad de la
Aduana”.
-D. N. Caviglia: “¿El manejo interno de los
depósitos fiscales no es responsabilidad de la
Aduana?”.
-Sr. Martínez: “No, no lo es (...). Si bien de
acuerdo con la ley la Aduana tiene responsabilidad en
la zona aduanera no solamente sobre la mercadería
sino en la reglamentación del ingreso y
movimiento de las personas en las zonas donde
esta mercadería se encuentra, en la práctica se
establecen normas de funcionamiento por las que
la aduana limita el diario contacto con esa
mercadería a lo que realmente le interesa, que
es verificar el ingreso, salida y pago de los
respectivos derechos aduaneros”.
-D. N.Caviglia: “Eso limita el control que
ejercen dentro de los depósitos fiscales”.
-Sr.Martínez: “Es razonable. No se puede montar
una Aduana paralela dentro de los depósitos...”.
(Para entender de que va la charla,
transcribimos el artículo 112 del Código Aduanero que
establece que “el servicio aduanero ejercerá el
control sobre las personas y la mercadería, incluída
la que constituye medio de transporte, en cuanto
tuvieren relación con el tráfico internacional de
mercadería”. A su vez, el artículo 114 establece
que “ para el cumplimiento de sus funciones de
control, el servicio aduanero adoptará las
medidas que resulten más convenientes de acuerdo a las
circunstancias tales como la verificación de
mercadería en cualquier ámbito en que se encontrare,
la imposición de sellos y precintos y el
establecimiento de custodias”).
Otro pasaje importante de la reunión fue el
referido a la documentación aduanera.
-Diputado Nacional Zambianchi: “¿Usted decía que
en la Aduana estaba la documentación
correcta...?”
-Sr. Martínez: “ Aparentemente correcta”
-D. N. Zambianchi: “¿...Y en LADE,
aparentemente, estaba la falsa?”
-Sr. Martínez: “Así es”
-D.N. Zambianchi: “ Es decir que la
investigación tendría que arrancar en LADE, donde estaba la
documentación falsa...”.
-Sr. Martínez: “No, eso no significa en modo
alguno desvincular a la Aduana de la existencia de
esos ilícitos, porque es todo un conjunto”.
Y como si todo esto fuera poco, Martínez terminó
reconociendo la existencia de caminos
alternativos respecto de los cuales no se ejerce
control de la entrada y salida de mercaderías.
Por otro lado, cabría preguntarse si cuando el
susodicho mencionó a LADE no estaba haciendo
referencia a EDCADASSA. También habría que ver
si cuando evidencia fraude, lo hace
equiparándolo al delito de contrabando, o
también incluye otros ilícitos, ya que evidentemente no
se trata de un hombre versado en derecho.
Lo que sí queda claro, es que de lo que habla el
Sr. Martínez es de una organización para cometer
delitos y sin duda, tratándose de Ezeiza, el
delito de contrabando no puede estar ausente.
NO HAY NADA MAS LINDO QUE LA FAMILIA UNIDA
La sociedad dedicada al narcotráfico entre Ramón
Puentes y Mario Anello se concretó en 1.985,
en Miami y estaba vinculada al cártel de
Medellín. Uno de sus segundos, Andrés Ignacio Cruz de
Iglesias, alias Andy, había sido detenido en
Madrid con un pasaporte argentino y, tras esperar en
vano colaboración financiera de parte de
Puentes, aceptó colaborar con el juez Baltazar Garzón a
cambio de una reducción de pena, contando todo
cuanto sabía acerca de la red que funcionaba en
Buenos Aires.
El escándalo se tituló Yomagate y se desató
cuando, el 11 de marzo de 1.991, la revista española
Cambio16 publicó que Garzón investigaba a
parientes y funcionarios del presidente argentino,
Carlos Menem. Los principales implicados eran:
Amira Yoma, cuñada del presidente; Ibrahim Al
Ibrahim, sirio y ex esposo de Amira; y Mario
Caserta, subsecretario de servicios públicos. Según el
arrepentido Andy, el trabajo de la pareja
(Yoma-Ibrahim), consistía en cargar valijas repletas de
dinero en Nueva York y trasladarlas en avión a
Buenos Aires como equipaje sellado. Después
pasaban por Ezeiza sin revisión y eran
trasladadas a la casa de Puentes, donde se contaba el
dinero que luego era llevado a Uruguay por
diferentes vías.
La relación de Caserta con Mario Anello se
inició en Miami, cuando el dirigente peronista
comenzaba sus primeras armas en el tráfico de
cocaína que compraba en Bolivia y transportaba
hasta La Florida por medio de Anello como
distribuidor.
El mismo Caserta le habría gestionado los
documentos argentinos al cubano en la provincia del
Chaco a través del abogado Antonio Vega
Fernández, yerno de Juan Carlos Rousselot (intendente
de Morón), y fue también, el funcionario de
obras públicas, quien convocó a la secretaria de
audiencias y cuñada de Menem, Amira Yoma y a su
ex esposo Ibrahim como correos de Puentes y
Anello.
También habían conseguido que Eduardo Duhalde,
en ese momento vicepresidente, firmara el
decreto (4/9/89) que nombraba a Ibrahim Al
Ibrahim como asesor de la Administración Nacional
de Aduanas en el aeropuerto de Ezeiza, a pesar
de su precario manejo del idioma castellano y
potenciado por el hecho de que el sirio, al
igual que Amira, poseían pasaportes diplomáticos por
integrar la comitiva presidencial.
Luego del escándalo político que significó la
aparición de dichas informaciones en la revista
española, muchos fiscales y jueces habían
comenzado a investigar el tema y en un acto sin
precedentes (por su magnitud), casi todos fueron
ascendidos a otros puestos para poder colocar a
personajes que atendieran de mejor manera las
necesidades políticas del gobierno. Hasta se llegó a
poner como jueza de la causa a una amiga del
presidente, María Romilda Servini de Cubría, quien
le informaba a Menem de todo lo acontecido en la
causa y que se dió el lujo de enmendar una
declaración y obligar a una persona a cambiar su
testimonio para perjudicar a un fiscal que no le
era útil en obsecuencia ante el Ejecutivo.
Era tan importante estrategicamente la jueza,
que diputados oficialistas impidieron que Servini de
Cubría fuera sometida a juicio político a pesar
de la sarta de irregularidades que la magistrada
cometió (que no fueron pocas). Luego de eso,
anticipar la inocencia de Amira era algo cantado.
De hecho, sucedió.
Plazoleta Fiscal Ezeiza. Así había sido
bautizada una maniobra llevada a cabo por Encotel a fines
de 1.989 donde se mostraba como muchas sacas de
correspondencia contenían "ladrillos" en lugar
de cartas. La carpeta con las actuaciones
labradas por el ente estatal fue puesta en manos de
Toxicomanía y Represión al Narcotráfico. El
nombre de la maniobra tenía que ver con la facilidad
registrada en Ezeiza para el tráfico de valores
y mercaderías y, por que no, de narcodólares para
su lavado en Montevideo y otras plazas
financieras.
El área afectada era controlada por Ibrahim,
quien había facilitado operaciones con libertad y sin
control a algunas compañias de transporte
internacional de correspondencia.
(Durante el año 1.991, algunas versiones
periodísticas vincularon al Yomagate con Alfredo
Yabrán, e inclusive la inteligencia castrense
cree que el empresario postal dejaba a Ibrahim o
Caserta los negocios "chicos", es
decir, los que representaban ganancias de entre 600.000 y
800.000 dólares mensuales. Por otro lado se sabe
que Ibrahim conducía reuniones en las que se
coordinaban las entregas y recepciones de
mercaderías, así como de las directivas para el lavado
de dinero, realizadas en el salón VIP del
Aeropuerto de Ezeiza).
El modus operandi de la maniobra de Ibrahim era
muy simple: su oficina tenía dos puertas y era
uno de los pocos lugares de salida de esa parte
del aeropuerto que permitía esquivar los controles
aduaneros. Si el sirio quería podía eludir los
registros del organismo que el mismo representaba.
Luego de ser desbaratada la "banda" y
en ocasión de hacer declaraciones, Ibrahim rompió
silencio y trató de involucrar a la mayor
cantidad de gente importante posible.
AMIGOS SON LOS AMIGOS
El 12 de diciembre de 1.990, era un día especial
para el brigadier Rodolfo Echegoyen, su hijo,
Rodolfo Gabriel, se había casado por civil a las
tres de la tarde y le esperaba una fiesta que iba a
ser minuciosamente supervisada por el mismísimo
aviador retirado. Su estado de ánimo no podía
ser mejor, vería a su nieta preferida, hija de
Marcela, que por ese entonces estaba casada y
radicada en Perú.
Esa mañana, el brigadier, se había levantado
temprano, se había afeitado y perfumado y vestía lo
que había encontrado más apropiado para la
ocasión: un traje gris azulado, una camisa celeste y
una corbata con rayas azules. Luego de haber
asistido puntualmente a la ceremonia civil de su
hijo Rodolfo y siendo las ocho de la noche, se
despidió e informó que tenía que asistir a una
reunión; sin aclarar con quien ni donde y no
permitiendo que lo acompañaran.
A las seis de la mañana del día siguiente, 13 de
diciembre, el juez federal Roberto José
Marquevich, lo encontró muerto, de un tiro que
le atravesó la cabeza en su estudio de la calle
Arroyo 845 PB, acompañado de una carta, con el
siguiente texto: "A mis seres queridos: no pude
aguantar la traición política de mis amigos. Perdón
por no estar estructurado para aguantar tanta
presión y peso sobre mis espaldas. Perdón a mi
esposa e hijos. A mis amigos, guarden de mi
familia. Comodoro Moreira (Negro) hacé cargo de
mis cosas. Gracias. Rodolfo. 12/12/90. (P.D.)
Nadie de este estudio tiene nada que ver con
este suicidio político.”
La causa "Echegoyen, Rodolfo Orlando
s/muerte dudosa" quedó radicada en el Juzgado Nacional
de Primera Instancia en lo Criminal de
Instrucción Nº 10, a cargo del Dr. Roberto José
Marquevich, Secretaría Nº 129 de Silvia Nora
Ramond, Fiscalía del Dr. Raúl Cavallini.-
En el expediente instruído por Marquevich llama
la atención la premura por cerrar el caso tanto
por parte del fiscal, como por el magistrado. Se
trasluce de su simple lectura el escaso interés por
investigar y la rápidez por sobreseer la causa.
Este "apuro" se hizo aún más evidente en un
expediente plagado de irregularidades jurídicas
y criminológicas, que dejaba en claro que su
investigación, no solo afectaría significativos
intereses económicos, sino además un importante
segmento del poder político que utilizaba la
aduana de Ezeiza para hacer "negocios" que no
tenían precisamente la ley como punto de
referencia.
Solo en este marco puede interpretarse la falta
de una investigación criminalistia globalizada que
procurara una clara determinación de lo
acontecido o pudo haber sucedido. De otra forma,
¿Cómo es posible que no se hiciera una pericia
caligráfica sobre el papel hallado en el lugar del
crimen, con un presunto mensaje del brigadier?
¿Cuál fue el motivo por el cual el Juez no
investigó la fractura de los huesos propios de
la nariz y el hematoma que presentaba el cadaver en
la región frontal derecha?. Resulta claro que el
proyectil pasó por detras de los mismos y este
hecho solo se puede explicar con la presencia de
una tercera persona que golpeara a la víctima
antes de su muerte: tal vez para dejarlo
inconciente, colocarle el arma en la boca y asesinarlo, tal
vez para presionarlo amenazando a su familia,
etc. ¿Cómo se explica, que si el disparo fue con la
mano derecha y el proyectil sigue una línea que
va de abajo hacia arriba, ligeramente de derecha a
izquierda y de adelante hacia atrás, nadie haya
advertido, ni el juez, ni los médicos legistas, que es
imposible que la salida del proyectil se
produzca sobre el parietal derecho?
¿Porqué el brigadier Echegoyen, un hombre
habituado al uso de armas, habría empuñado la
misma en sentido inverso apretando el disparador
con el dedo pulgar, siendo que lo normal y
habitual es accionar la cola del disparador con
el dedo índice (todos los autores de ciencias
criminalísticas sostienen que la comodidad es un
rasgo importante en el suicida)? ¿Porqué el
retroceso del arma después del disparo no le
afectó los dientes delanteros o lastimó los labios y
porqué no se registraron restos orgánicos en la
boca del arma de fuego?
Tampoco tiene una explicación lógica el sentido
en que quedó el revólver luego del disparo; en
primer lugar, porque el impacto y la fuerza
centrífuga que desarrolla hubiera empujado el arma a
varios metros del occiso y, en segundo término,
es absolutamente antinatural que el arma quedara
en la mano del brigadier, paradojicamente en
posición inversa al disparo. Quien sostenga que el
arma no fue plantada en la mano de Echegoyen
estaría violando todas las leyes de la fisica.
Aún sin considerar lo mencionado, el hecho de
que no se hayan encontrado restos de pólvora en
la mano de la víctima, descarta absolutamente
que se haya suicidado, para lo cual no hay que
remitirse a ningún tratadista, pues es
suficiente utilizar la lógica y el sentido común para saber que
el disparo realizado con un revolver deja restos
de pólvora en las manos del tirador. Las pericias
posteriores a la reapertura de la causa
demostraron que los que sostenían la hipótesis del
homicidio estaban en lo cierto.
Pero si tomamos en cuenta el aspecto
trascendente de esta muerte, el mayor "déficit" de la
instrucción no deviene en sus aspectos
procedimentales, ni en la falta de claridad y transparencia
de la causa, sino en la circunstancia que no se
tuvo en cuenta el contexto dentro del cual debió
llevarse a cabo la investigación y que estaba
relacionada con las actividades que había
desarrollado Echegoyen cuando estuvo al frente
de la Administración Nacional de Aduanas.
Durante la duró la mayor parte del proceso se
"desperdició un tiempo precioso" en la búsqueda
de motivaciones explicativas en torno a
circunstancias laborales y personales que rodeaban al
occiso.
Más allá de los errores que pudieron haberse
sucitado o las actitudes negligentes, es innegable la
existencia de una sistemática voluntad política
de que el asesinato de Echegoyen fuera considerado
un hecho policial más para que la causa
terminara archivada como suicidio.
La hipótesis de quienes sostienen que no se
trató de un suicidio coincide con la de la mayoría de
los que conocieron al militar: alguien estaba
muy interesado en que Echegoyen desapareciera.
Se sabe que el ex titular de Aduanas había
investigado el funcionamiento del depósito fiscal de
Ezeiza, prestando especial atención a las
actividades de la firma EDCADASSA, que opera esos
depósitos. Según Marcos Basile, quien fue jefe
operacional de Ezeiza durante la gestión del
brigadier, se había llevado adelante "una
investigación reservada en el ámbito de EDCADASSA,
tendiente a determinar la salida de mercaderías
de los depósitos fiscales".
Los familiares y amigos de Echegoyen insisten en
que este realizó importantes investigaciones para
detectar el tráfico de drogas y lavado de
narcodólares en las aduanas argentinas, inspeccionando
sorpresivamente los depósitos fiscales de
EDCADASSA en varias oportunidades. Su familia insiste
con que las causas de la muerte del brigadier
hay que buscarlas por ese lado.
Entre los hechos que más llamaban la atención de
Rodolfo Echegoyen se encotraban:
-Subfacturación de importaciones. Echegoyen
había iniciado 57.000 expedientes de empresas que
presuntamente evadieron impuestos por 300
millones de dólares.
-Narcotráfico. La Aduana siempre participó en
prevención y secuestro de droga, y en los nueve
meses que Echegoyen estuvo en su cargo fue
cuando se realizaron los procedimientos más
importantes.
-Autos truchos. Echegoyen habría llegado casi al
extremo de la exigencia de que Raúl Cuello y
Erman González le explicaran acerca de las
irregularidades que permitían comprar a particulares
autos importados sin pagar impuestos, valiendose
de las franquicias para lisiados.
-Irregularidades en distintos sectores de la
Aduana. La privatización del free shop y el servicio de
rampas, denuncias e inspecciones en torno a los
depósitos fiscales de Ezeiza y el manejo de las
sacas de correspondencia, pondría sobre el
tapete algunos nombres de miembros retirados de la
Fuerza Aérea.
-Negocios en Ezeiza. Echegoyen estaba por
desentrañar el modus operandi de una banda que,
presumiblemente, manejaba los negocios de
Ezeiza, integrada por personas que ingresaron no por
sus conocimientos sobre comercio exterior, sino
por sus amistades y contactos con el poder
político.
Todo esto habría llevado sin duda al brigadier a
detectar un circuito de contrabando en distintas
formas (narcotráfico, tráfico de armas, lavado
de dinero, etc.) y que operaría de la siguiente
manera: De las aeronaves arrivadas a Aeroparque
y al Aeropuerto de Ezeiza, la mercadería se
transportaría a través de Intercargo e
Interbaires a los galpones de EDCADASSA y desde allí
OCA y OCASA harían su distribución, efectuándose
asimismo la operación inversa para sacar
divisas del país hacia el exterior, no
pudiéndose descartar por vías de hipótesis que estuviese
involucrado -inclusive- personal de la DGI, cuya
misión sería facilitar por omisión en su accionar
la salida de los narcodólares.
Entre los nombres principales que actuarían como
operadores de los intereses ilícitos
mencionados, se encontrarían: Ibrahim Al
Ibrahim; Roberto "Oreja" Fernández, quien para el
brigadier occiso cumplía funciones similares a
las de Ibrahim (a pesar de no figurar en la planta
permanente); y Hector Name, secretario técnico de
la Aduana y testigo de una causa por estafa a
la Aduana conducida por el juez Miguel Pons.
En ese mismo sentido, Franco Caviglia, que
conjuntamente con el "grupo de los ocho" venía
realizando diversas investigaciones relacionadas
con la corrupción y el crímen organizado,
sospechaba también que existía algún tipo de
vinculación entre la lamentable muerte de
Echegoyen y la problematica estructural que
ocurría en la aduana de Ezeiza y que tenía que ver
con la gigantesca red de subfacturación de
importaciones, que dió lugar a que Echegoyen
instruyera los 57.000 expedientes adminitrativos
citados anteriormente. El brigadier había
advertido y comunicado a sus superiores los
circuitos de contrabando relacionados con la droga,
el narcotrafico, el lavado de dinero y el
tráfico de armas, por lo cual oficiales y ex-oficiales
superiores de la Fuerza Armada, funcionarios de
la aduana y miembros del denominado "grupo
Yabrán" no podían estar ajenos.
Caviglia, en el conexto de las actividades que
el brigader venía desarrollando en la Administración
Nacional de Aduanas, le solicitó al juez
Marquevich, el 19 de abril de 1991, que se decrete el
secreto sumarial y que se ordene la inmediata
detención del brigadier mayor José Juliá, los
militares y civiles involucrados -la mayoría de
los cuales pertenecían al "grupo"- y se allanen las
oficinas y depósitos de Intercargo S.A.,
Interbaires S.A. y EDCADASSA. Como era de suponer la
petición fue denegada y la causa archivada.
A pesar de lo descripto y de haber dictado el
sobreseimiento provisorio por falta de pruebas a los
imputados en la causa, el mismísimo juez admitió
que no se trató de un asesinato, sino que la
victima fue inducida al suicidio y que, en su
opinión "puede darse por acreditado hasta lo aquí
actuado, que el fallecido Echegoyen, en el
transcurso de su paso por la aduana y días antes de su
muerte, investigaba procedimientos permisivos de
los funcionarios de la aduana.(...) Y no solo el
tema relacionado con las subfacturaciones,
también por vía de hipótesis, puedo decir que advirtió
introducción de drogas o ingreso ilegal de
divisas en la Aduana, o bien, en Puertos Argentinos,
donde aquel organismo tenía activa y directa
injerencia”.
Además señala que "como –obviamente- esta
investigación secreta la llevaba a cabo con personas
de su confianza -funcional o de conocimiento
personal- se trató de establecer si dentro de su Arma
-la Fuerza Aérea- o Aduana o sus amistades,
alguien o algún grupo estaba interesado en que esa
investigación no prosperara o si, habiendo
tomado conocimiento de tal investigación, le
obstaculizaran su éxito...”
Lo más paradójico es que el mismo juez sostiene
que Echegoyen no se suicidó: que estaba
realizando una investigación secreta paralela a
la oficial, pues no confiaba en los "amigos
políticos" que lo rodeaban, y que su muerte
estaba relacionada con las investigaciones que llevaba
a cabo en la aduana. No obstante que el contexto
fáctico ponía de manifiesto que se estaba en
presencia de hechos verdaderamente ilícitos y se
poseían instrumentos jurídicos para proseguir
con la investigación, la misma fue clausurada.
La traba más importante para el juez en la
investigación para encontrar a los responsables
materiales del asesinato del brigadier
Echegoyen, estaba en dejar abierto un expediente que
pudiera comprometer seriamente a Alfredo Yabrán,
miembros de su "grupo", Oficiales y
ex-Oficiales superiores de la Fuerza Aérea y
funcionarios y personas estrechamente vinculadas al
gobierno.
Ante estos hechos, daba la sensación de que la
causa estaba a punto de cerrarse, pero luego de
esperar más de seis años se iba a producir un
acontecimiento que permitiría que se reabriera
nuevamente: el ex-chofer de Echegoyen, Salvador
Rosselli, había sido secuestrado y amenazado
por desconocidos que le advertían que no
comentara nada sobre lo ocurrido en los depósitos
fiscales de Ezeiza. Hechos de los que tendría
conocimiento por ser, no sólo el chofer sino, además,
un hombre de confianza del brigadier.
Sumado a esto, el 13 de marzo de 1997, Rosselli,
escuchó una voz masculina por el teléfono que le
advertía: "si sabés algo del caso
Echegoyen, no sabés nada, por que si no, sos boleta". Tal vez, en
la creencia de que el mensaje no había sido lo
suficientemente claro, es reiterado 10 minutos más
tarde. Al día siguiente, en horas de la mañana,
el mensaje se repitió en forma más escueta y
contundente. Le manifestaron: "sos
boleta".
Al parecer, los amenazadores entendieron que no
habían sido lo suficientemente claros: volvieron
a levantar nuevamente el teléfono y no dejaron
lugar a dudas sobre cual era su propósito. Rosselli,
del otro de la línea escuchó "sos
boleta". Ya no le quedaban dudas.
En los días subsiguientes volvieron a repetirse
en forma sistemática las amenazas telefónicas con
frases tales como: "Ojo con lo que vas a
decir, por que tu familia hace dos días que no está en tu
casa, por que sos boleta". “Ojo que puede
ser el último cumpleaños que festejes”. “Que linda
nena!”. “¿Los chicos, bien?". "Estás
muerto".
El "mal momento" que Rosselli estaba soportando
con los amedrantamientos vía telefónica no
cerraron el capítulo pues, el 15 de marzo, fue
interceptado por un automóvil Fiat Duna blanco con
vidrios polarizados, dentro del cual se hallaban
dos personas, una de las cuales descendió con un
arma de fuego y le expresó: "te veo un pibe
inteligente, vos del caso Echegoyen no sabés nada, por
que sos boleta, te das cuenta que no es joda?.
No sabés nada, o querés que te matemos ahora?”.
La jueza Silvia Nora Ramond, ante las amenazas
que sufrió el ex-chofer de Echegoyen y frente a
la solicitud de sus familiares no tuvo otra
alternativa que reabrir la causa el 3 de abril de 1997.
Pero a diferencia de su primera etapa, la
investigación de la sospechosa muerte del brigadier se
enmarca en el conjunto de investigaciones que
venía realizando sobre la conexión entre
brigadieres y ex-brigadieres de la Fuerza Aérea
y las firmas concesionarias de los servicios del
aeropuerto de Ezeiza vinculadas a Yabrán con
millonarios contrabandos de mercaderías, drogas,
tráfico de armas, etc., facilitado por la
"aduana paralela" constituida sobre la base de contratos
de concesión totalmente ilegítimos.
A raíz de esta segunda etapa, salieron varios
detalles a la luz: el enfrentamiento de Echegoyen con
Yabrán, la complicidad pasiva de oficiales de la
Fuerza Aérea, las investigaciones que venía
realizando el brigadier y las amenazas que había
recibido por ese motivo y las irregularidades,
complicidades y encubrimientos en una
instrucción judicial donde faltaba voluntad de investigar,
algo que debilitaba fuertemente la hipótesis
oficial del suicidio.
"Frente a la droga me paro", sostuvo
ante su hermano Juan José, diplomatico que por ese
entonces estaba radicado en Suiza, en un última
conversación telefónica, pocas semanas antes de
su muerte. Finalizó la comunicación manifestando
que "....estoy juntando documentación y no me
callaré. Voy a hacer como hizo papá ". Se
refería a las denuncias que su padre, José Tránsito
Echegoyen, funcionario de la provincia de
Mendoza, había presentado en el Congreso de la
Nación en la década del 40, sobre presuntos
negociados en materia de obras hidráulicas.
Por otra parte, días antes de su muerte, en una
reunión familiar, manifestó que "en esta casa no se
habla más de Yabrán", tomando seguidamente
su agenda, abriéndola en la página
correspondiente a la letra "Y" y
arrancando la hoja. El mensaje era claro: tenía que ver con su
investigación de irregularidades en la aduana de
Ezeiza, narcotráfico y Yabrán. El eje de las
preocupaciones del brigadier y un cocktail
explosivo donde podrían encontrarse los motivos de su
muerte.
Si bien no quería preocupar a su familia,
admitió ante un familiar: "estoy amenazado, pero no le
digas nada a Raquel" (su mujer). Al mismo
tiempo, le había insistido a su chofer, Rosselli, que
abandonara su cargo.
A tal punto desconfiaba de su entorno en la
aduana de Ezeiza que se llevaba de su casa los
saquitos de té y el azúcar.
Un informe de inteligencia atribuído a la SIDE
señala que su asesino habría sido Luis Alberto
Martínez, alías El Japonés, un ex sargento de la
Policía Federal que se destacó como represor en
los años 70 y fue detenido en Suiza al intentar
cobrar un rescate por un secuestro extorsivo junto
a dos agentes del Batallón 601 de Inteligencia
del Ejército: Leandro Angel Sánchez Reisse, alías
Lenny o El Marqués, y Rubén Bufano, alías Polo.
Según este informe, El Japonés Martínez habría
ingresado en el despacho de Etchegoyen con con
la complicidad de Mario Hugo Cárdenas, alías
Panqueque, uno de los “killers” preferidos de
Claudio Pitana, alías Fafá, jefe del “primer
círculo” de custodios de Yabrán.
Y el propio Cárdenas se habría ido de boca al
decir que el “suicidio” de Echegoyen había sido
pedido por Ibrahim al Ibrahim (¿a Yabrán?).
Las pruebas balísticas demostraron que el
revólver con el que se había disparado el brigadier,
"necesariamente dejarían restos de pólvora
sobre la mano del tirador en todos los casos". Por
otro lado, la pericia caligráfica determinó que
la firma que figura al final de la carta no pertenece
a Etchegoyen. Asimismo, la pericia médica deja
asentado que el proyectil no pudo haber afectado
los huesos propios de la naríz y que la fractura
de los mismos se debió a un golpe, de lo cual se
deduce que el militar no estaba precisamente
solo en el momento de producirse su muerte.
Todo esto se fue evidenciando a través del largo
paso del tiempo, sorteando la falta de voluntad
investigativa y las trabas y dilaciones
procesales, las que no lograron doblegar la firme voluntad
de una familia que ahora puede manifestar con
orgullo que la muerte de su padre no fue en vano.
Tal vez su suerte quedó echada cuando anunció
públicamente que iba a realizar una conferencia
de prensa para dar a conocer las irregularidades
mencionadas. Como quedó demostrado, con las
nuevas pruebas aportadas al expediente, su
destino estaba marcado. Echegoyen debía morir.
En su momento y en declaraciones públicas, Erman
González declaró que Echegoyen no tenía idea
de lo que significaba manejar la Aduana y
enfrentar los intereses que hay en juego. Quizás haya
sido justamente eso lo que lo mató: su
inocencia.
ZONA FRANCO
"Franco Caviglia continúa avanzando en su
intento de demostrar un acuerdo non sancto entre
miembros de la Fuerza Aérea y el empresario
Yabrán en el caso de corrupción detectado en la
aduana de Ezeiza", publicaba una revista
Somos del año 1.991, que a su vez denunciaba que "la
Fuerza aérea habría violado la Ley de Reforma
del Estado cuando formalizó el contrato, ya que
ésta no contemplaba la privatización de
Aerolíneas Argentina, la separación de rambla y free
shop, sino su concesión", agregando que,
para salvar el error, el presidente Carlos Menem firmó
un decreto (mayo de 1.990), que excluyó de la
licitación de Aerolíneas a la rambla y el free shop.
Para Caviglia, entre los personajes a seguir con
atención estarían los responsables de las empresas
Intercargo, Interbaires, OCASA y Villalonga
Furlong.
En esa denuncia, el ex diputado se propuso
también demostrar que Yabrán estaba siendo
investigado en Estados Unidos en una causa
relacionada con el narcotráfico.
Caviglia acusó al circuito EDCADASSA, Intercargo
e Interbaires de construir una "zona franca"
o "aduana paralela" por la que se
consumaría el contrabando de armas y drogas y especuló con la
posibilidad de que el brigadier Echegoyen la
hubiera descubierto y generado un enfrentamiento
con el lobby de sus colegas, los brigadieres
retirados, pagando por eso las consecuencias de la
contienda. Por todo esto, el ex diputado del
“Grupo de los ocho” presentó una denuncia judicial
en la justicia penal, que luego se conocería
como el "Caso de la Aduana Paralela" y que cayó en el
juzgado Criminal y Correccional Federal Nº 1, de
María Romilda Servini de Cubría.
Entre algunos de los puntos de su denuncia
manifestó que:
-Hay mucha gente que compone un sector con mucho
poder comprometida; la mayoría son
funcionarios y ex funcionarios políticos. Además
están comprometidos altos oficiales de la Fuerza
Aérea.
-El administrador de Aduanas, contraalmirante
Juan Carlos Martínez, declaró ante la Comisión
de Economía de la Cámara de Diputados que
existía documentación apócrifa en EDCADASSA y
habló de fraude con complicidad aduanera (tema
ampliado más arriba).
-En la Fiscalía Nacional de Investigaciones
Administrativas, el brigadier Puig denunció la
existencia de cinco túneles secretos que salen
de la aduana y van hasta más allá de la zona de
verificación.
-El contraalmirante Martínez agregó que Ibrahim
tenía un salón de negocios al lado del VIP y
sería el único caso de nombramiento en Aduana
por el Poder Ejecutivo pese a que existe la ley de
autarquía desde 1.981.
-La auditoría que determinó el pase de LADE a
EDCADASSA se realizó el 1º de enero de 1.989 y
fue dirigida por el ex diputado Celestino
Blanco. Hubo acuerdo de los brigadieres Ernesto Crespo,
Ruiz y el propio Echegoyen, quien en ese momento
era jefe de la primera región de Ezeiza.
En ese mismo escrito, Caviglia también
denunciaba que Andrés Gigena era el testaferro de Yabrán
y que actuaba como intermediario entre éste
último y la Fuerza Aérea. Al parecer, esta relación le
reportó una considerable fortuna a Gigena, que,
al comenzar la investigación generada por
Caviglia comenzó a vender algunas de sus
propiedades.
Agrega como dato nuevo que la vigilancia y
seguridad (de EDCADASSA) estaba a cargo de
Zapram, que también pertenecía al Grupo Yabrán y
que tendría relaciones con el servicio de
inteligencia de la Fuerza Aérea (por medio de un
ex jefe del mismo: Brigadier Mario Alfredo
Laporta) a través de lo que serían sus agentes
más peligrosos y responsables del “trabajo sucio”:
Adolfo El tigre Acosta, Alfredo Donda Tigel y
Victor Hugo Dinamarca. Durante 1989/90, el enlace
del Brigadier Laporta con las personas
mencionadas habría sido el Comodoro Ricardo Quellet.
Por último adjuntó un anónimo donde se expresa
que fue por decisión de funcionarios del
gobierno que se realizó esta operación en forma
directa y sin licitación previa que reportaría un
beneficio anual de 60 millones de dólares, por
un compromiso político con Diego Ibáñez y Alfredo
Yabrán.
No está de más aclarar que esta causa había sido
cerrada definitivamente por Servini de Cubría y
que la Cámara Federal le ordenó que la reabra,
orientándola hacia el lado del narcotráfico y
actualmente se continúa con la “investigación”,
con tanta mala suerta que en siete años no se
pudo detectar a ninguna persona involucrada.
A principios del año 1997, Franco Caviglia,
conjuntamente con los diputados Juan Pablo Cafiero
y Darío Alessandro, realizó una nueva denuncia
relacionada con la que en 1991 había operado
como disparador y agregó que todo lo que había
dicho en su primer escrito se habia corroborado
con posterioridad.
La causa es la Nº1880/97 y tramita en el Juzgado
en lo Criminal y Correccional Federal Nº 10, del
Juez Gustavo Adolfo Literas. El fiscal que
entiende en la causa es Miguel Ossorio.
En el escrito se denuncia la comisión de los
presuntos delitos de asociación ilícita y defraudación
mediante administración fraudulenta en perjuicio
del Estado (Ministerio de Defensa-Fuerza
Aérea), y la responsabilidad de todos aquellas
personas que, desde el 16 de diciembre de 1988,
hubieren intervenido en la concesión directa de
EDCADASSA o en los actos constitutivos de esta
sociedad, así como también de todos sus
directores, síndicos, gerentes y miembros del comité
ejecutivo que participaron en esos hechos
ilícitos. Asimismo se sostiene que "esa banda, bajo
apariencia institucional, aparece destinada a
cometer hechos ilícitos, de entre los cuales se destaca
la sustracción de gruesos aportes dinerarios
pertenecientes a la empresa y su conversión en
provecho propio, mediante el arbitrio contable
de imputar los fraudulentos egresos al pago de
facturas falsas por provisión de personal
temporario. Ese faltante de caja debió trasladarse y
afectar decisivamente la cuenta de resultados de
EDCADASSA y la distribución de dividendos en
perjuicio del Estado nacional". "Ello,
sin perjuicio de las maniobras de contrabando y otros
hechos ilícitos resultantes de la anómala
gestión de la referida empresa en el ámbito de Ezeiza".
El fiscal Ossorio disparó en un extenso dictamen
que: "Se ha denunciado la existencia de una
estructura altamente organizada y temporalmente
perdurable, cuya finalidad resultaría la
comisión de diversos tipos de ilícitos. De los
escritos presentados surge que, enmarcados en
diversas estructuras societarias, los imputados
habrían desarrollado una serie de actos".
Los actos serían los siguientes: Irregularidades
en la concesión de los depósitos fiscales de Ezeiza,
ya que se violaron las disposiciones legales
para conceder en forma directa los referidos depósitos
a EDCADASSA, que es una emprsa privada, cuando
en realidad la Fuerza Aérea sólo podria
haberlos explotado en forma directa o haberlos
entregado a otro organismo público.
Mediante la escritura pública 1097, según
rememora el dictámen, se constituyó la empresa
EDCADASSA, con participación mayoritaria de la
Fuerza Aérea. La mayoría de las acciones, esto
es, el 55% conformaban la mayoría estatal, en
tanto el 45 por ciento restante, fueron de capital
privado (Villalonga Furlong). A su vez, la
administración del Directorio estaría integrada por
cinco miembros titulares: tres de ellos por el
Estado y dos por la minoría, el sector privado (ver
capítulo 1).
Según la denuncia que el juez y el fiscal deben
investigar, "este formal control estatal se vio en los
hechos desvirtuado, mediante el cercenamiento de
las facultades que esta mayoría debía tener en
los órganos deliberativo y ejecutivo (asamblea y
directorio) de la empresa". La forma de hacerlo
fue creando un Comité Ejecutivo, al cual se le
asignaron las facultades propias del Directorio, con
grandes atribuciones de gestión y control. Fue
en ese cuerpo donde no se habrían respetado las
proporciones apuntadas, pues, a través de un
“contra-documento secreto” se invirtió la
proporción original que daba mayoría y control
al Estado y se lo integró con tres miembros, de los
cuales uno sólo representaba a éste último. Los
otros dos representaban al sector privado, con lo
cual el control real de los depósitos fiscales
quedó en manos de Villalonga Furlong, es decir, el
Grupo Yabrán.
Otro de los puntos a investigar es la defraudación
a la administración pública, ya que, según los
denunciantes, los encargados del gerenciamiento
de EDCADASSA habrían imputado a los
ejercicios económicos gastos inexistentes,
mediante la emisión de facturas falsas por otras
empresas que se atribuyen al grupo.
También se cuestiona la contratación directa
293/88, efectuada por la Fuerza Aérea, representada
por el brigadier general Ernesto Crespo, y
Villalonga Furlong, la cual fue aprobada por un decreto
del 2 de junio de 1989.
Asimismo, el fiscal en su dictámen dedica todo
un capítulo a reproducir las vinculaciones
económicas que se denuncian entre Intercargo,
Interbaires, Inversiones y Servicios, Villalonga
Furlong, Oca y Ocasa.
A partir del dictámen del fiscal Miguel Angel
Ossorio, el juez Literas dispuso una serie de medidas
para iniciar la investigación sobre EDCADASSA.
Ellas son:
- Solicitar que se le remitan varias causas
judiciales donde se ha denunciado a la empresa
Edcadassa por evasión.
- Requerir a la Fuerza Aérea que envíe al
tribunal toda la documentación vinculada con la
contratación directa entre ese organismo y
Edcadassa y el estatuto social de la firma.
- Requerir a la Inspección General de Justicia
que se remitan al juzgado el estatuto social, actas de
asamblea y directorio .
- Solicitar que se le informe sobre la
correlativa distribución de cargos y balances de las empresas
EDCADASSA, Villalonga Furlong, Ocasa,
Inversiones y Servicios, Interbaires, Intercargo,
Ocupar, Briller, Interestudio y OCA.
- Solicitar a la Dirección General Impositiva
que remita la totalidad de la información que posee
respecto de esas empresas y Alfredo Yabrán,
Ricardo Passman, Wenceslao Bunge, Andrés Gigena
y otros supuestos ejecutivos de esas firmas.
Para el mes de junio de 1998 y, según los datos
que se desprendían de la denuncia, quedó
demuestrado, según el fiscal Ossorio, que -prima
fascie- estaban configurados los extremos legales
de los delitos que se imputaban y se solicitó
llevar adelante la investigacion. En su ultima
resolucion (el 6 de abril de 1998), la fiscalía
manifiesta que “en atención a la información pública
relativa a la transferencia de las empresas
investigadas en autos a favor del grupo economico
EXXEL Group solicito a VS se requiera a la
Inspeccion General de Justicia que envíe la
actualizacion de los datos del directorio,
accionistas y asambleas”. Además solicita que se oficie a
la Cámara de Diputados de la Nacion, Comisión
Antimafia a fín de que aporten a la fiscalía
aquellos elementos que guarden relación con el
objeto procesal de esta investigacion.
Resulta claro que la resolucion del fiscal
persigue dos objetivos. Por un lado determinar la
titularidad de las empresas pertenecientes al
grupo y, en segundo término, establecer una probable
vinculacion entre las empresas que pertenecieron
al grupo y sus nuevos dueños, luego de que se
operara la transacción por la cual el EXXEL
Group adquiriera la titularidad de EDCADASSA,
Interbaires, OCA y OCASA.
Una historia que recién comienza y ya ha abierto
muchos interrogantes.
GRAN NEGOCIO GRAN
Pocos meses más tarde Juan Pablo Cafiero, Darío
Alessandro y Franco Caviglia, ampliaron la
denuncia que oportunamente presentaran ante el
Juez Gustavo Literas en los siguientes términos.
"Sin que esta ampliación de denuncia
importe agotar el catálogo de crímenes resultantes y ante la
comprobación de un nuevo y gravísimo acto de
fraude, del que participaron -entre otros- el
entonces Secretario Legal y Técnico de la
Presidencia de la Nación Dr. Carlos V. Corach (hoy
Ministro del Interior), el Dr. Oscar Camilión
(ex Ministro de Defensa) y hasta el propio Presidente
de la Nación Dr. Carlos S. Menem, venimos a
denunciar la ocurrencia de un hecho, configurativo
de una nueva y gravísima defraudación mediante
administración fraudulenta, en perjuicio del
patrimonio del Estado Nacional ".
En uno de sus párrafos más importantes el
escrito sostiene que “Como ya lo expresáramos en la
presentación que amliamos en este acto, el 16 de
diciembre de 1.988 la Fuerza Aérea Argentina,
representada por el Brigadier Gral. Ernesto
Horacio Crespo y Villalonga Furlong S.A. ( Alfredo
Yabrán) , a través del Presidente de su
Directorio Dr. Ricardo E. Pasman suscribieron, además de
una carta de intención y una escritura pública
por la que se constituyó EDCADASSA como
sociedad anónima con participación estatal
mayoritaria, la contratación directa N 239/88,
concediendo a la citada empresa y por el término
de 20 años, ‘la prestación y explotación de
servicios de almacenamiento y estibaje de cargas
aéreas internacionales ingresadas a depósitos
fiscales ubicados en aeropuertos
internacionales".
Es del caso destacar -ante todo y por su
atinencia con esta denuncia ampliatoria- que entre las
causales de rescisión que contempla el artículo
15 de esa contratación directa 293/88 ( aprobada -a
la postre- por Decreto 773 del 2 de junio de
1.989 ), se estipularon las dos que acto seguido
analizamos: La primera de ellas (prevista en el
citado artículo 15, inciso f) textualmente prevée
"La entrada en vigencia de normas
derogatorias o modificatorias de los Decretos 3.509/7 y
2.182/80, en virtud de las cuales cese la
atribución otorgada a la FUERZA (Aérea) para
administrar y explotar los servicios referidos
en los mismos ".
Ambos decretos –muy concretamente- habían
facultado a la Fuerza Aérea para prestar y explotar
-en forma directa o a través de otros organismos
estatales- los "servicios de almacenamiento y
estibaje de cargas aéreas internacionales
ingresadas a depósitos fiscales ubicados en aeropuertos
internacionales" .
Acotación al margen, diremos que la letra del
artículo 150, inciso f -que ya hemos transcripto-
resulta de claridad meridiana y no ofrece
mayores alternativas de interpretación, siendo que esa
previsión contractual no hizo sino ratificar
instrumentalmente, uno de los principios generales que
informan la estructura del orden jurídico todo:
el de que nadie puede transmitir a otro un derecho
mejor ni más extenso que el que tiene; ni
adquirir un derecho mejor y más extenso que el que
tenía aquél de quien lo adquiere.
Ergo, rescindidas, revocadas, canceladas o
dejadas sin efecto las facultades y prerrogativas
conferidas a la Fuerza Aérea, correspondía por
derecho -y así se estipuló contractualmente-, que
quedasen rescindidas, revocadas, canceladas o
dejadas sin efecto (también) las concesiones que
ella pudiera haber otorgado para la explotación
subsidiaria de los servicios de almacenamiento y
estibaje de cargas en los depósitos fiscales
habilitados en aeropuertos internacionales.
Y entonces, frente a la alternativa cierta de
que el Estado Nacional decidiese desregular la
actividad aeroportuaria -privatización mediante-
y surjiese por consecuencia de tal determinación
su correlativa necesidad de recuperar el control
y la disponibilidad de esos servicios, una de las
concretas posibilidades a las que, válida y
legítimamente pudo recurrir el poder administrador -sin
costos mayores para el erario público, como
veremos-, era decretar la caducidad de la
autorización otorgada a la Fuerza Aérea por los
Decretos 3.509/75 y 2.128/80, recuperando en
plenitud el ejercicio de los derechos
emergentes. Porque de esa manera y dándose el supuesto
contemplado por el art. 150, inc. f , del
contrato de concesión 293/88, ratificado por el Decreto
773/89, quedaba rescindida, de pleno derecho, la
"concesión directa" que por ese mismo convenio
se acordara a EDCADASSA.
Pero es del caso que, además de esa facultad
rescisoria que hemos analizado, existía otra cláusula
que se incorporó como párrafo final de ese mismo
art. 150 del contrato de concesión directa y que
autorizaba al Estado Nacional -de manera más
"aséptica" aún- a rescindir el convenio con
Villalonga Furlong S.A., con lo cual la Fuerza
Aérea recuperaría de inmediato y sin secuelas, la
titularidad de los servicios concesionados a
EDCADASSA. La norma dice que "Cualquiera de las
partes podrá, unilateralmente y sin expresión de
causa, declarar resuelto el presente contrato,
siempre que hayan transcurrido no menos de tres
años de su entrada en vigencia definitiva. En
este caso la resolución se operará a los seis
meses calendarios desde la fecha en que se reciba por la
otra parte, la comunicación por medio aútentico,
que a tal efecto deberá cursarse”.
Aprobada la "concesión directa" N
293/88 por Decreto 773 del 2 de junio de 1.989, va de suyo que
a partir de los tres años de esa fecha, es
decir, del 2 de junio de 1.992, la Fuerza Aérea, estaba en
condiciones de denunciar el contato con el cual
se había favorecido a Villalonga Furlong S.A. y
declararlo rescindido, sin más obligación indemnizatoria
respecto de ésta última, que reintegrarle
las inversiones efectivamente realizadas.
Un simple telegrama colacionado, una carta
documento o una actuación notarial, habrían vastado
para recuperar el control y la disponibilidad
por la Fuerza Aérea de los depósitos fiscales de
Ezeiza, y por el Estado Nacional de los
restantes aeropuertos internacionles del país.
Con el solo cargo de indemnizar al concesionario
sus inversiones documentadas, conforme lo
dispone la Reglamentación Jurisdiccional del Decreto-Ley
20.124/73 para el Comando General de
la Fuerza Aérea, aprobado por el Decreto 265 del
12 de noviembre de 1.973.
Este reglamento, además de establecer el régimen
de contrataciones aplicables a los diversos
supuestos en que la Fuerza Aérea sea parte y dar
por cierto e inexcusable, para el adjudicatario, el
conocimiento integral y la aceptación
incondicional de todas sus normas, dispone de modo
categórico, para el caso que la Fuerza Aérea
rescinda un contrato sin culpa de la otra parte que:
"..el adjudicatario tendrá derecho a que se
le reconozca los gastos directos o improductivos que
documentadamente probare haber efectuado, con
posterioridad a la adjudicación y con motivo
del contrato, pero no se hará lugar a ninguna
reclamación por lucro cesante o por intereses de
capitales"
Así de claro y concluyente es el dispositivo
para el caso de que se produzca una ruptura
contractual sin culpa de la Fuerza Aérea, la
cual sólo deberá abonar la idemnización que resultare
de las inversiones debidamente documentadas,
excluyéndose, expresamente, todo reclamo por
lucro cesante o intereses de capitales.
En definitiva, el Estado o la Fuerza Aérea,
tenían las herramientas, para recuperar o reasumir, la
explotación directa de los depósitos fiscales de
EDCADASSA, disponiendo de ellos conforme con
los objetivos de desregulación que implementase
el Poder Ejecutivo.
Ello, sin tener que indemnizar más allá de los
gastos e inversiones que Villalonga Furlong S.A.
probase haber realizado, sin pensar en
eventuales reclamos por lucro cesante o intereses de
capitales.
No obstante lo manifestado, Carlos Menem, Oscar
Camilión (Ministro de Defensa) y el entonces
Secretario Legal y Técnico, Carlos Corach,
suscribieron los dos primeros y generaron el restante:
el Decreto 1.188 del 15 de julio de 1.994, cuya
absoluta falta de contraprestacion o equivalencia a
favor del Estado, importó obligarlo
abusivamente, en beneficio de las empresas de Alfredo
Yabrán.
En efecto; el Decreto 1.188/94 originado en la
Secretaría Legal y Técnica de la Presidencia de la
Nación, que se gestó a partir de una
presentación de dos sociedades que integraban el "Grupo
Yabrán" ( Inversiones y Servicios S.A. e
Intercargo S.A.) tuvo por finalidad aprobar un convenio
entre Oscar Camilión, en representación del
Ministerio de Defensa y Andrés Humberto Gigena,
por Inversiones y Servicios S.A.
El convenio importó decuplicar el valor de
rescate de las acciones de Intercargo S.A., mediante la
introducción de un mecanismo de valuación no
contemplado en los contratos originales y
expresamente vedado por el reglamento de la
Fuerza Aérea.
Entre las leoninas disposiciones que contiene el
Decreto N 1.188/94, referido de modo primordial
al convenio con Intercargo S.A. y pasando por
alto las que también habrían de benficiar a
Interbaires S.A., hay una que se refiere
concreta, específica y sugestivamente a EDCADASSA. Dice
así: "Reafirmar el funcionamiento de
EDCADASSA como concesionaria exclusiva para la
prestacion del servicio de deposito fiscal de
carga aérea conforme al contrato firmado con el
Estado Nacional, aprobado por Decreto N 773 de
fecha 2 de junio de 1.989 ".
Esta cláusula significa una renuncia al derecho
que asistía al Estado,. de rescindir el contrato, sin
tener que afrontar mas indemnización a la
contraparte, que el reintegro de las inversiones
documentadas.
Pero lo más grave, lo inaudito e inconcebible
vendría acto seguido, al disponer el decreto que: "Si
como consecuencia de la implementación de los
objetivos de desregulación que lleve a cabo el
Poder Ejecutivo Nacional se afectara, directa o
indirectamente, la concesión otorgada a
EDCADASSA, el Estado Nacional se compromete a
evaluar el precio de las acciones que en dicha
Sociedad posee en propiedad Villalonga Furlong
S.A. o quien la sucediere, a los fines de su
posterior adquisición. A ese efecto, se aplicará
como metodología de evaluación el denominado
flujo de fondos descontados”.
Esta terminología en versión telúrica, es una
expresión que, en la práctica equivale al
reconocimiento del lucro cesante o
"intereses de capitales" para la determinación de un eventual
monto indemnizatorio. Es en definitva, ese mismo
"lucro cesante" o "intereses de capitales" que
aparece expresamente prohibido en el Reglamento
Jurisdiccional para Contrataciones en la
Fuerza Aérea Argentina (art. 142) y que, por
ende, excluía la aplicación de ese rubro en caso que el
Estado hubiera resuelto, la rescisión del
contrato de concesión directa.
En síntesis, y por lo concerniente a los
intereses de Villalonga Furlong S.A. en EDCADASSA,
podemos decir, que quienes actuaron como
mandatarios en representación del Estado -con el Sr.
Presidente de la Nación a la cabeza-
perjudicaron a sabiendas el patrimonio del Estado Nacional
merced a un dispositivo de doble fase.
La primera de ellas habría de materializarse al
reafirmar el Decreto 1.188/94: "el funcionamiento
de EDCADASSA como concesionaria exclusiva para
la prestación del servicio de depósito fiscal de
cargas aéreas", por cuanto esa
"reafirmación" importaría -en la práctica- modificar la letra del
contrato de concesión originario y renunciar,
revocar o resignar en exclusivo interés o favor de
Villalonga Furlong S.A "el inalienable
derecho del Estado Nacional a rescindir el contrato de
concesión directa para la explotación de los
depósitos fiscales, indemnizando a la citada empresa
-por todo concepto- mediante el reintegro de sus
inversiones documentadas ( art. 150., inc. f ) y
último párrafo del contrato N 293/88, ratificado
por Decreto 773/89.
La restante fase consistió en sustituir el
sistema de resarcimiento que debía aplicarse al supuesto
de rescisión del contrato, sin culpa del
concesionario, limitado en el convenio original al reintegro
de las inversiones documentadas (art. 142 del
Reglamento Jurisdiccional para Contrataciones de
Fuerza Aérea Argentina); y, a ese efecto, se
dispuso renunciar, abruptamente , a lo que era un
derecho adquirido por el Estado Nacional
-conforme a aquel dispositivo- y en su caso,
"recomprar" las acciones de Villalonga
Furlong S.A. en EDCADASSA, evaluándolas por el
método denominado de "flujo de fondos
descontados" o "lucro cesante" en la terminología
vernácula.
Vale decir, que en exclusivo beneficio de
Villalonga Furlong S.A. y sin que ello reportase la más
mínima utilidad o contraprestación equivalente
en favor del patrimonio estatal por Decreto
1.188/94 del Poder Ejecutivo Nacional se
modificaron las bases y los mecanismos a través de los
cuales podría el Estado Nacional recuperar la
titularidad de los servicios concesionados (servicio
de depósitos fiscales para cargas aéreas),
agravando las claras condiciones contractuales de origen,
hasta límites resarcitorios verdaderamente
insospechados. Tanto, que su estimación coincidente
los lleva a una cifra del orden de los 600.000.000
de dólares, sobre cuyo particular y a los fines de
establecer con más exactitud los términos e
importes de la abusiva obligación que asumiera el
Poder Ejecutivo Nacional, a modo de canon y al
solo efecto "gratificar" los intereses de
Villalonga Furlong S. A., habrá de practicarse
el peritaje correspondiente. Sin duda un excelente
negocio para el "Grupo Yabrán", si
tenemos en cuenta que, de aplicar la metodología vigente, el
valor de rescate no superaría los cinco millones
de dolares.
A pesar de lo descripto y, con evidente asombro,
a través de la prensa escrita, nos enteramos - el
martes 18 de marzo de 1.997- que funcionarios
destacados ante la 38a. Asamblea del Banco
Interamericano de Desarrollo, que tuvo lugar en
la ciudad de Barcelona, refiriéndose a las trabas
que obstaculizan la privatización (o
desregulación) de la actividad aeroportuaria en nuestro país,
expresaron con un cinismo que desborda toda
medida y como si el Poder Ejecutivo Nacional nada
hubiera tenido que ver en ello que : "La
decisión -demora en la privatización de los aeropuertos-
se vincula también con el convencimiento del
Estado Argentino sobre la imposibilidad de poder
rescindir, por los altos costos estimados, los
contratos que rigen actualmente con EDCADASSA e
INTERBAIRES, empresas que ofrecen servicios en
Ezeiza y otros aeropuertos, operación necesaria
para hacer más atractiva la venta ", ( La
Nación, 18-3-1.997, primera plana ).
Porque la única verdad que subyace en todo este
turbio manejo de la cosa pública, es que el
Estado Nacional, por obra y gracia exclusiva del
menemismo y a las resultas de su infiel manejo
de los intereses que fueran confiados a su
administración, renunció al derecho adquirido de
rescindir el contrato con EDCADASSA y reintegrar
-por todo concepto- las inversiones
documentadas; a la par que pactó la recompra de
las acciones de Villalonga Furlong S.A.
(mecanismo no previsto en el contrato original )
y su avalúo a través de un sistema que reconoce
el "lucro cesante" como base
indemnizatoria, decuplicando de este modo el monto que real y
efectivamente habría correspondido restituir a
las empresas de Alfredo Yabrán.
LOS TRES MOSQUETEROS
El 4 de junio de 1998, basándose en los dichos
vertidos por el brigadier Ernesto Crespo en una
entrevista en la que había dicho que para saber
más sobre Yabrán había que preguntarle al
Gobierno, Franco Caviglia amplió la denuncia
presentada en 1991 ante la Jueza Servini de Cubría,
abriendo una nueva línea investigativa sobre
estos temas.
La nueva denuncia aporta el dato brindado por un
testigo acerca de que existieron reuniones entre
Crespo, Yabrán y Al Kassar motivadas por el
desarrollo del plan misilístico Condor (ver capítulo
5). A su vez, Franco Caviglia envió el nombre del
testigo en un sobre cerrado -para proteger su
integridad física- al juzgado para que le tomen
declaración testimonial.
Otro punto del escrito pide que se siga la línea
de las declaraciones del Sr. Walter Spengler,
fabricante y vendedor de armas cordobés radicado
en Panamá, quien señaló a Al Kassar como
intermediario en la exportación de armas
argentinas a Croacia. Caviglia pone enfasis en que “una
de las empresas vinculadas a la venta de armas
se llama DAFOREL SA, anagrama de ALFREDO,
y ya es sabido que Yabrán tenía un particular
sentido del humor a la hora de poner nombre a sus
sociedades: su casa en Pinamar se llamaba
NARBAY, es decir Yabrán a la inversa; la “sociedad”
que explota un restaurante fue bautizada por él
“Cosa Nostra”; la estancia que compró en San
Martín de los Andes se llama “El viejo botín” y
su guardia pretoriana era de la agencia BRIDEES,
que quiere decir “Brigada de la Escuela” (de
Mecánica de la Armada).”
Spengler señaló además que la venta de armas a
Croacia y Ecuador fueron operaciones en las que
estuvieron presentes Al Ibrahim, Al Kassar y las
empresas de Yabrán, por lo cual dichas empresas
han cumplido una importante función en
garantizar la salida de tecnología misilística del Proyecto
Condor a países de Oriente Medio.
Finalmente se arroja la hipótesis de que, para
vender ilegalmente armas a Croacia y Ecuador, se
ha necesitado de la connivencia de la estructura
de la Aduana de Ezeiza, la Fuerza Aérea, sectores
del Gobierno, Yabrán y Al Kassar.
PREGUNTAS SIN RESPUESTAS
Junio de 1.991. Terence Todman, embajador de los
Estados Unidos, había sido invitado a una
reunión en el palacio San Martín. Una vez en la
misma, Todman se encontró con Eduardo Bauzá,
Eduardo Menem, Erman González y Guido Di Tella
en un ambiente que tornaba la conversación
en sobreentendidos a causa del supuesto contacto
del menemismo con el narcotráfico luego del
escándalo del Yomagate.
En un momento dado, los asistentes menemistas
miraban unos folletos explicativos acerca de la
lucha contra el narcotráfico llevados por el
embajador y preguntaron sin vueltas:
-"Con toda sinceridad, ¿Ustedes tienen
alguna sospecha de narcotráfico y lavado de dinero?”;
-"No hay ningún problema" contestó
Todman, agregando que "en la cuestión drogas nos
parecería útil un sistema para detectar
aeropuertos clandestinos".
Ya sobre el final de la reunión el embajador
norteamericano planteó que su gobierno estaba
interesado en que la Argentina privatizara los
servicios de rampa y depósito fiscal en el aeropuerto
de Ezeiza y la desmonopolización de los
depósitos y cargas de la aduana, agregando que a Federal
Express le interesaba mucho ese negocio. Erman
quedó en estudiar el pedido.
La segunda comida que reunió al embajador Todman
con los menemistas se concretó en casa del
canciller Guido Di Tella en el barrio de
Belgrano y volvió a reflotar el tema de Federal Express.
Además del dueño de casa, estaba el hermano del
presidente, Eduardo Menem y el secretario
Bauzá. Erman González prefirió no ir. En medio
de la cena, mientras el embajador se preguntaba
el porque de la reunión, uno de los comensales
interrogó:
-"¿Hay algo de los Estados Unidos en contra
de nosotros?". Todman miró asombrado, dijo que
no y siguió comiendo.
-"¿Qué tendríamos que hacer para mejorar
las relaciones con ustedes?", insistió uno de los
argentinos.
-"Nada!", respondió Todman mientras
miraba cada vez más asombrado.
-"¿Tienen alguna información de que el
brigadier Yabrán es narcotraficante?", repreguntaron,
reforzando las sospechas que circulaban en la
aduana.
-"Ninguna información al respecto",
contestó el embajador mostrando ya cierto cansancio.
Los dos Eduardos suspiraron aliviados: Bauzá y
Menem. No podían creer que el embajador no
sospechara que oficiales retirados de la Fuerza
Aérea estaban implicados en maniobras de
narcotráfico. Mientras tanto, Todman aprovechaba
para reclamar otra vez por los depósitos de la
aduana y la desregulación de los servicios de
rampa.
-"¿Usted tiene algo que recriminarnos?,
insistieron ya casi evidenciando todo lo que querían que
no se supiera.
Todman fue concreto:
-"No, mi tema es comercial...."
BAILAR PEGADOS
El lunes 9 de marzo de 1.992 había sido el día
elegido por Menem para reunirse con los ministros
Erman González y Domingo Cavallo para tratar de
acercar posiciones entre ambos en un tema
conflictivo: Ezeiza. A último momento y con
obvio interés de preservar la imagen pública, el
presidente la pospuso, encomendando la tarea de
mediación a Eduardo Bauzá.
El ministro Cavallo, igualmente, tuvo actividad
importante ese día: se encontró con Terence
Todman en su piso de Avenida Libertador y
Ocampo. En dicha reunión, el embajador explicó a
Cavallo que había varias empresas
norteamericanas interesadas en invertir en el país pero que
buscaban mejores condiciones para arribar. La
concreción del encuentro entre ambos fue
intrepretado, en un gobierno alineado a la
política norteamericana, como un gesto de apoyo al
mismo.
La conciliatoria reunión entre Erman y Cavallo
que había quedado pendiente se realizó, a puertas
cerradas, el 18 de marzo de 1.992 y con la
mediación de Bauzá en el despacho de este último en la
Casa Rosada.
Eduardo Bauzá abrió la reunión a las 9.45 hs
transmitiendo las instrucciones de Menem de evitar
polémicas y encontrar una solución consensuada a
la crisis en el tema de los depósitos fiscales de
Ezeiza. Acto seguido, Cavallo y González
comenzaron a discutir e insultarse, mientras se acusaban
mutuamente del fracaso de la gestión de cada uno
por culpa del otro, a la vez que acordaron
demostrar imagen de paz ante la opinión pública.
Entre las cosas que se dijeron, se destacan, por
su gravedad: la acusación del economista a Erman
por "defender intereses privados"; y
el contragolpe de este último a Cavallo por "mostrar una
imagen poco digna hacia la Embajada de los
Estados Unidos"; agravandose todo esto al señalar
Cavallo que Erman actuaba como
"representante de EDCADASSA y del grupo económico que
pilotea Alfredo Yabrán", lo que provocó el
enojo del ministro de Defensa, quien, mientras volcaba
sin querer un poco de café sobre la mesa,
respondió a su par de Economía que hablaba "en
nombre de Federal Express", que quiere
entrar en el negocio de Ezeiza.
"Menem puede ser Salinas de Gortari o
Carlos Andrés Pérez", acusó Cavallo, agregando que
muchos funcionarios del gobierno actúan como
para que el presidente se parezca al destituído
presidente de Venezuela y no al exitoso de
México (obviamente todavía ni se soñaba con la suerte
final de Salinas de Gortari).
El resultado de final de la reunión fue un
comunicado que llevaba la firma del "mediador" Bauzá
y que textualmente decía:
"En el día de la fecha, reunidos los
ministros de Economía y Obras y Servicios Públicos, Domingo
Cavallo, y de Defensa, Antonio Erman González,
con la presencia del secretario general de la
Presidencia, Eduardo Bauzá, luego de un
prolongado diálogo informaron al Presidente sobre las
coincidencias alcanzadas, conforme las cuales el
señor Presidente dispuso:
1. El dictado de un decreto encuadrado en la ley
de Reforma del Estado que transfiera a la
secretaría de Transportes del ministerio de
Economía y Obras y Servicios Públicos las facultades
relativas a los regímenes económicos de los
servicios que se presten en el ámbito aeroportuario,
incluyendo los servicios de depósito y de rampa.
Hasta tanto se efectivice la desregulación y
desmonopolización de los mencionados servicios,
la secretaría de Transporte determinará las
tarifas a cobrar, de acuerdo con los costos de
prestación y propendiendo al desarrollo del
transporte aéreo.
2. Que la Fuerza Aérea Argentina continuará
administrando los aeropuertos nacionales
percibiendo las tasas correspondientes, en tanto
las empresas actualmente autorizadas por ella
continuarán prestando los servicio
aeroportuarios.
3. Que el ministerio de Defensa continuará con
la privatización de las acciones de éstas y otras
empresas en las que las Fuerzas Armadas tengan
participación".
"A mí no me presiona nadie. Ni Bush, ni el
presidente de Francia, François Mitterrand. Al que lo
intente le cierro la puerta en la cara",
vociferó Menem en público luego del aparente cese de
hostilidades y en alusión a las presiones
norteamericanas, agregando Cavallo que no había habido
presiones de Todman sobre el presidente a favor
de Federal Express.
Un poco más de un año más tarde, el 9 de junio
de 1.993, la Dirección General Impositiva
denunció a EDCADASSA por presunta evasión fiscal
entre los años 1.990 y 1.992 mediante
“boletas truchas”, que totalizarían un monto
aproximado de U$S 1.600.000. En el mismo sentido,
el secretario de Ingresos Públicos, Carlos
Tacchi, confirmó que la DGI realizó la denuncia
correspondiente contra dicha empresa “por haber
hecho aparecer contrataciones con una firma
que estaba en plena evasión”.
CONFLICTOS DE EXPORTACION
El informe oficial nortamericano, presentado por
el Secretario de Transportes norteamericano,
Andrew Card, y visto en simultáneo en Washington
y Buenos Aires, denunciaba que el Aeropuerto
Internacional de Ezeiza "no mantiene
medidas de seguridad efectivas".
Los principales diarios del sábado 14 de marzo
de 1.992, hacían referencia al documento de la
FAA (Federal Aviation Administration), que daba
observación de las pobres medidas de seguridad
en la estación aérea ante eventuales ataques
terroristas, y que había sido entregado al ministro de
Defensa, Erman González, poco antes de ser dado
en difusión.
El principal problema a resolver, según el
comunicado, era el control de acceso a las rampas que
conducen a las aeronaves, potestad de EDCADASSA,
empresa citada en el primer capítulo y que
pertenecería al fallecido Yabrán.
Al mismo tiempo, el documento hacía referencia a
otras objeciones de parte del organismo
norteamericano:
-El equipo técnico de la FAA observó que una
puerta de la cinta transportadora de equipaje
estaba sin candado y no había control.
-En tres ocasiones observaron que las puertas de
vidrio que conducen a la pista de aterrizaje
estaban abiertas y sin control.
-Una puerta de la cinta de equipaje, ubicada del
lado del público, detrás de los mostradores de
Líneas Aéreas Paraguayas, estaba cerrada y sin
candado y los técnicos observaron que no había
ningún guardia. El guardia más cercano estaba a
quince metros, por lo cual no podía tener una
visión clara de dicha puerta.
-En tres oportunidades el equipo observó una
puerta de salida abierta y sin control. Esta puerta se
halla ubicada en el segundo piso del edificio
Terminal Internacional.
-Un guardia que se hallaba a unos 14 metros
observó que uno de los técnicos no tenía credencial
pero no se acercó. Recién cuando el técnico de
la FAA se aproxima el guardia procede a
interrogarlo.
Simultaneamente a todos estos hechos, la
Secretaría de Transportes ordenó a todas las líneas
aéreas comerciales nortamericanas comunicar por
escrito a sus pasajeros, antes de venderles los
pasajes, la falta de seguridad detectada por el
organismo. También debían colocarse carteles en los
aeropuertos norteamericanos desde donde
partieran vuelos que lleguen a Buenos Aires,
informando sobre las pobres medidas de
prevención ante posibles ataques con armas o explosivos.
Todman se esforzó por aclarar que la llamada de
atención de la Secretaría de Transportes
norteamericano no tenía nada que ver con la
disputa de Domingo Cavallo y Erman González, solo
se trataba del cumplimiento de normas vigentes
en su país. Pero los hechos de que no hubiera
habido ningún atentado hasta el momento en la
Argentina y de que la Fuerza Aérea fuera la
responsable de la seguridad de Ezeiza, levantaba
múltiples sospechas.
Después de haber jugado un partido de fútbol,
desde el hipódromo de San Isidro, el presidente
Menem sostuvo a los periodistas que "la
sanción es una cuestión de neto corte político y una
burda mentira".
El martes siguiente a estos acontecimientos se
produjo un hecho que definió la pulseada entre
Argentina y Estados Unidos: el 17 de marzo
estalló una bomba en la embajada de Israel,
reduciendo la construcción a escombros y
produciendo decenas de muertos.
Los servicios de inteligencia norteamercanos
habrían informado a la SIDE que existía algún
indicio de que se planeaba un atentado en Buenos
Aires. Pero la lectura más importante que se
desprende del “tema Ezeiza” (interpretación que
se ve reforzada por el posterior atentado a la
AMIA-ver Cap. 11), es la falta de control en la
entrada y salida de mercancías y/o personas en la
Aduana de dicho aeropuerto que configuran una
“zona franca”, una verdadera “aduana
paralela”, que no solo lesiona la soberanía de
nuestro país sino que, además, atenta contra la
seguridad nacional.
CAPITULO 4: atentados y la guardia imperial.
"Se consigue más con una palabra amable y
un revolver que lo que se puede conseguir con una
palabra amable solamente"
Al Capone
EJÉRCITO EN LAS SOMBRAS
“¡Yo no tengo custodios! ¿Usted me vé con
custodios, Señorita?”. Yabrán estaba muy enojado.
Era la primera vez que un juez lo citaba a
declarar y encima una periodista insolente le imputaba
el hecho de manejarse con custodios privados.
Era como tratar de tapar el sol con un dedo.
Yabrán había conformado desde los años 70 un
pequeño ejército privado en base a ex represores
que habían servido en centros clandestinos de
detención y exterminio. Sobre todo del más
grande de todos ellos, una verdadera factoría: la
Escuela de Mecánica de la Armada.
Los centuriones de Yabrán estaba conformada por
tres círculos concéntricos:
El más pequeño e íntimo estaba estaba encargado
de la seguridad de la mujer del propio Yabrán,
de su mujer y de sus hijos. Y también,
eventualmente, del sobrino de “Don Alfredo”, Fernando
Bernabé Fiorito; de su cuñada, Blanca Rosa Pérez
y del marido de ésta, Raúl Oscar Alonso,
testaferros suyos y por lo tanto conocedores de
sus tejes y manejes empresariales.
Este círculo estaba compuesto por el servicio de
custodia interior de la residencia de Yabrán y
tenía por turno al menos cuatro hombres armados
con escopetas automáticas High Standard
calibre 12/70.
También se encargaba de las relaciones con la
custodia exterior, conformada por miembros de
Unidad Regional de Vicente López que, a cambio
de suculentas propinas, acudían de inmediato al
menor llamado, no sólo de Yabrán, sino también
de Amadeo Juncadella y de algún otro vecino
notable.
Y se encargaba por último del servicio de
custodia en tránsito, que acompañaba a Yabrán en sus
desplazamientos, desde su casa a las oficinas de
la calle Viamonte 352 o a cualquier sitio que
fuera. Estaba compuesto por la custodia personal
y dos o tres vehículos de apoyo. Entre varios
automóviles diversos que eran permanentemente
rotados, se disponía para esta tarea de tres
camionetas 4 x 4 marca Toyota y modelo Land
Cruisser de colores bordó (la que le gustaba
manejar al propio Yabrán), roja y gris. Esta
custodia no solìa llamar la atención porque se
prestaba “a distancia próxima”: si Yabrán quería
cenar en un restaurante de la Recoleta, por
ejemplo, primero llegaba un equipo que informaba
de cualquier novedad (presencia de personas
que pudieran identificarlo o periodistas, por
ejemplo).
Esta guardia de corps estaba al mando de Claudio
Pitana, alías Fafá (porque, como el mago, hacía
desaparecer a las personas) o Bigote. Suboficial
de la Polícia Federal exonerado, participó del
“grupo de tareas” de la ESMA donde se destacó
como avezado torturador y luego formó parte,
durante el gobierno radical, de la llamada “SIDE
paralela” de la Avenida Leandro N. Alem 218, a
las órdenes de Raúl Antonio Guglielminetti,
alías el “mayor Rogelio Guastavino”.
Participan de este dispositivo Gregorio Ríos,
Roberto Archuvi y otros involucrados en el asesinato
de Cabezas.
Pitana también se encargaba del enlace con el
segundo círculo, a cargo del “jefe de inteligencia”
de Yabrán, el capitán de fragata Adolfo Miguel
Donda Tiguel, alías “Jerónimo” o “Palito”, quién
había sido anteriormente jefe de inteligencia
del “grupo de tareas” de la ESMA y al que Pitana se
subordinaba en tareas que no tuvieran que ver
directamente con la protección física de Yabrán y
su familia.
Donda estuvo procesado por violaciones a los
derechios humanos pero se benefició con las leyes
de Punto Final y Obediencia Debida. Figuró como
director suplente de Zapram SA, presidente de
Servicios Quality Control y socio gerente de
Tecnipol SRL
El segundo círculo tenía su sede en las oficinas
de Quality Control SA, en el séptimo piso de
Santiago del Estero 454, donde Donda era
secundado por Francisco Schembri, su hombre de
acción. De Schenbri dependían dos grupos
operativos, denominados “Ala 1” y “Ala 2”,
conformados exclusivamente por agentes de
fuerzas de seguridad.
El “Ala 1” estaba a cargo de un ex oficial de la
Policía Federal, a quién secundaba un ex suboficial
de la misma institución. Lo poco que se sabe de
ellos es que estuvieron detenidos juntos en la
cárcel vieja de Caseros a mediados de la década
pasada y que con ellos trabajaba el ex oficial de la
Policía Federal Roberto Oscar González.
El tercer círculo es la periferia del segundo.
Se diferencia de aquél en el carácter “part time” de sus
miembros, entre los cuáles había bastante
rotación. Básicamente su tamaño dependía de las
necesidades de Yabrán. Integraban este círculo
dos decenas de oficiales superiores y oficiales jefes
de las policías federal y bonaerense, la mayoría
de los cuáles ocupaban cargos clave en esas
instituciones.
Entre los pistoleros que solían ser más
frecuentemente convocados habrían estado dos ex cabos de
la PFA y veteranos represores de le ESMA, Juan
Carlos Fotea y Pedro Salvia y también Marío
Hugo Cárdenas, a quién se le atribuye haber
participado en el supuesto asesinato del brigadier
Echegoyen junto a El Japonés Martínez.
Al parecer, el mismo Cárdenas, nacido en Mendoza
en 1951, se habría jactado de su participación
en este hecho, pues un informe de inteligencia
atribuído a la SIDE asegura que “según su propias
manifestaciones” habría participado del hecho y
todos los detalles estarían en conocimiento de
J.L.A., un empresario.
El mismo informe le atribuye a Cárdenas la
colocación de una bomba en el cine Alfa durante la
época de las sublevaciones carapintadas y el ser
íntimo de Luis Carlos Sidicaro, un ex agente del
Batallón 601.
Cárdenas jamás integró, que se sepa (al menos
formalmente), fuerza policial o de seguridad
alguna, pero está sindicado como “informante
profesional” del Departamento de Protección al
Orden Constitucional (DPOC) de la Policía
Federal.
Es decir, se trata de lo que en la jerga
policial se llama un “pluma”, supernumerarios que cobran
unos 1.500 pesos mensuales y diversos pluses por
la información relevante que puedan aportarles
a sus jefes, los oficiales del DPOC, también
llamados “halcones”.
Precisamente, Cárdenas habría sido un protegido
del jefe del DPOC hasta no hace dos años, el
comisario Carlos Antonio Castañeda, a su vez
señalado como hombre de Yabrán.
El informe precisa todavía más: Cárdenas
trabajaría específicamente en un grupo llamado “Los
Abuelos”, dirigido por el subcomisario Carlos
Gómez, alías El Rufían, encargándose, sobre todo,
de mantener contactos con los narcotraficantes.
El Rufían Gómez se diplomó en secuestros
extorsivos y homicidios a mediados de los años 70,
cuando estaba destacado en la comisaría 47,
integró los grupos de tareas de la Superintendencia
de Seguridad Federal (SSF) de la PFA durante la
dictadura, y se dedicó luego a hacer dinero, a
veces en sociedad con el comisario (RE) Carlos
Gallone, alías El Duque.
El grupo de “Los Abuelos” del DPOC tendría como
base la agencia privada de seguridad Self
Security, de la calle Saenz Peña 352, piso 5º,
concluye el informe.
LA PESADA
Además de los ya nombrados, los más conspicuos
miembros de “la pesada” de Yabrán eran:
-Adolfo Miguel “Donda” Tigel: Capitan de Fragata
(RE). Durante la dictadura fue jefe de
inteligencia de los grupos de tareas de la ESMA.
Alias Jerónimo, Palito o Dunda. Estuvo
procesado y se beneficio con las leyes de Punto
Final y Obediencia Debida. Figuró como director
suplente de Zapram S.A., presidente en Servicios
Quality Control y socio gerente de Tecnipol
S.R.L.(en sociedad con Dinamarca).
-Victor Hugo Dante Dinamarca: Alcalde Mayor
(R.E.) del Servicio Penitenciario Federal (RE). Era
el contacto de la ESMA con el Servicio
Penitenciario. Alias El Chango. Denunciado como represor
de la dictadura por la CONADEP, actuo en el
campo de concentración el "Vesubio" (causas N
3.674 y 7.071). Fue socio gerente de Tecnipol
S.R.L. (en sociedad con Donda Tigel), gerente y
propietario del 50% de la acciones de BRIDEES
S.A.y figuraba como accionista de Asistencia de
Vehículos Comerciales y Sky Cab ( ex Servi Bank
S.R.L. ).
-Carlos Orlando Generoso: Suboficial (R.E.) del
Servicio Penitenciario Federal (RE). En la
dictadura fue comisionado a la ESMA. Fue
presidente de Zapram S.A., socio gerente de Zapram
S.R.L. y en BRIDEES S.A. figuraba como
"vigilador".
-Juan Carlos Cociña: Suboficial (R.E.) del
Servicio Penitenciario Federal (RE). Denunciado como
represor de la dictadura por la CONADEP, actuo
en el campo de concentración el "Vesubio".
Vicepresidente de Zapram S.A., luego paso a BRIDEES
S.A. como vigilador registrado en la
policía. En la seguridad de Yabrán actuó en el
primer círculo.
-Marcelo Claudio Carmona: Suboficial(R.E.)del
Servicio Penitenciario Federal (RE). Alias
Choper. Fue socio gerente de Zapram S.R.L. y
presidente de Zapram Technical. Luego paso a
BRIDEES S.A.
-Juan Carlos Castillo: Suboficial(R.E.) del
Servicio Penitenciario Federal (RE). Alias La serpiente.
Vicepresidente de Zapram Technical, luego pasó a
BRIDEES S.A.
-Héctor Francisco Montoya: Suboficial (R.E.) del
Servicio Penitenciario Federal (RE). Director de
Zapram Technical y hermano de Domingo Osvaldo.
-Domingo Osvaldo Montoya: Prefecto Mayor (R.E.)
del Servicio Penitenciario Federal. Fue socio
y presidente de BRIDEES S.A.
-Roberto González: Oficial Inspector de la
Policía Federal Argentina. Exonerado de la institución
y condenado por delitos comunes. Alias Federico.
Estuvo en la ESMA y formo parte de los grupos
de tareas. Asesor de seguridad en OCASA.
-Roberto Naya: Oficial del Servicio
Penitenciario Federal (RE). Alias Hernán o Paco. Denunciado
como represor de la dictadura por la CONADEP
(causa N 7.170), actuo en el campo de
concentración el "Vesubio". Fue
presidente de Aylmer y Lanolec. Vinculado a la seguridad de
Yabrán, figuró como vigilador registrado de
BRIDEES S.A.
-Ramón Vallejos: Suboficial(R.E.) de la Armada.
Especialista en intercepciones telefónicas.
-Aristóbulo Nicanor Moreira: Oficial (R.E.) de
la Armada. Alias El negro. Fue director de
Servicios Quality Control S.A.
- Angel Laurenzano: Civil. Alias Ratón. Fue
dirigente del Partido Comunista Marxista que estuvo
secuestrado en la ESMA donde paso a colaborar.
Fue el encargado de la inteligencia del grupo y
era especialista en seguimientos. Trabajó con
Dinamarca.
-Fernando Luis Zizzutti: Cabo (R.E.) del
Ejército Argentino exonerado de la institución.
-Alejandro Marcelo Rabufetti: Civil. Mano
derecha de Dinamarca. Hace trabajos de seguimiento
de personas. Director de Orgamer.
-Miguel Angel Caridad: Suboficial (R.E.) del
Servicio Penitenciario Federal. Denunciado como
represor de la dictadura por la CONADEP, actuo
en el campo de concentración el "Vesubio".
Socio fundador de BRIDEES S.R.L.
-Salvador María Grandoglio: Comisario de la
Policía Federal Argentina. Era el encargado de
operar la documentación personal del grupo. Así
es que hacía valer sus conexiones en la fuerza
para acelerar trámites.
-Gregorio Rios: Sargento (R.E.) del Ejercito.
Integró grupos de inteligencia durante la dictadura.
Trabajo en BRIDEES S.A. Responsable de la
seguridad personal del empresario fallecido y de su
familia. Actualmente detenido por considerarselo
involucrado en el asesinato de José Luis
Cabezas.
-Carlos Galaor Mouriño: Alias Coco, responsable
de la seguridad interior de la vivienda que
ocupa la familia Yabran en Pueyrredón 1.501,
Martinez, Buenos Aires. Tuvo una vinculación muy
estrecha con el sindicalista Diego Ibañez.
-Jorge Acosta: Alias el Tigre. Sindicado por los
organismos de Derechos Humanos como represor
durante la dictadura. Vinculado a Orgamer.
-Guillermo Andie: Alias Polaco o Pelado.
Ex-agente de la Policía Federal. Trabajaba en el segundo
círculo, en el ALA Nº 2, de la seguridad del
"Grupo Yabrán".
-Mario Hugo Cardenas: Estaba ligado al aparato
de seguridad de Yabrán como miembro "part
time" del tercer círculo. Fue informante de
la Policía Federal. Tiene antecedentes penales por
droga. Sospechado de estar involucrado en el
asesinato del brigadier Echegoyen.
-Juan Carlos Fotea: Ex Cabo de la Policía
Federal (exonerado), comisionado en 1977 a la ESMA,
fue denunciado por la CONADEP ( legajos N 704,
2.740 y 2.365 ) por violación de los derechos
humanos. Trabajo con Guglialminetti en el
"Grupo Alem" durante la primera etapa del gobierno
democratico. Salvia, lo incorpora al "Grupo
Yabrán", sumándolo al segundo círculo de
seguridad.
-Alberto González Menotti: Oficial de la Armada
(R.E.). Integró los grupos de tareas durante la
dictadura. También estuvo vinculado a los
equipos de seguridad de Yabrán.
-Luis Alberto Pistoni: Sargento 1 (R.E.) del
Ejercito. Integro grupos de inteligencia durante la
dictadura. Fue empleado de BRIDEES S.A.
-Claudio Pitana: Ex Cabo de la Policía Federal
(exonerado). Durante el gobierno Radical participo
en el "Grupo Alem". Se desempeño como
jefe de seguridad personal de Yabrán.
-Jorge Carlos Rádice: Teniente de Fragata
(R.E.). Oficial de logística en la ESMA durante la
dictadura. Estuvo vinculado a la seguridad de
Yabrán.
-Carlos Juvenal Romero Villar: Comisario (R.E.)
de la Policía Federal. Fue presidente de Orgamer
y designado asesor "ad honorem" en
Encotel durante la intervención de Raúl Vaccalluzzo.
-Oscar Rossi: Comisario General (R.E.) de la
Policía Bonaerense. Se desempeño como gerente de
seguridad de Juncadella-Prosegur.
-Pedro Salvia: Ex Cabo de la Policía Federal
(exonerado), fue comisionado a la ESMA y
denunciado como represor de la dictadura por la
CONADEP. Procesado por el secuestro de Sivak.
Participo con Fotia en el "Grupo
Alem", durante el gobierno radical. Formó parte del sistema de
seguridad e inteligencia de Yabrán.
Los jefes del grupo eran Dinamarca, Donda y
Naya. Con el advenimiento de la democracia este
grupo comenzó a reunirse en la sede del Servicio
de Inteligencia del Servicio Penitenciario Federal,
ubicado en la calle Varela al 400 de la Capital
Federal.
Con el correr del tiempo, el grupo intentó
aparentar que existían distintas empresas de seguridad
que disputaban espacios de poder. Los hechos
demostraron que todas las firmas operaban en
conjunto y como una sola unidad bajo la ferrea
conducción de Alfredo Yabrán.
Asimismo han adoptado distintas formas
societarias para evadir impuestos y simular competencia
que no existe.
El Grupo operó con las siguientes sociedades:
-Zapram SRL: Se dedicó a proveer seguridad a
empresas del grupo. En especial a las que operaban
en el Aeropuerto de Ezeiza: Intercargo,
Interbaires y EDCADASSA.
-Zapram SA: Idem que la anterior.
-Zapram Technical SA: Idem que la anterior, pero
además operaba en la intermediación de equipo
electrónico de inteligencia y
contrainteligencia.
Esta estructura de seguridad de las tres Zapram,
se basaba en la provisión de servicios a las
empresas del grupo dividiéndose las tareas en
las relacionadas con el grupo del Aeropuerto de
Ezeiza, que estaba a cargo de Donda y Zizzutti,
y las relacionadas con el tema específicamente
postal, que estaba a cargo de Dinamarca.
Tal fue el exceso de facturación apócrifa que
generó el grupo Zapram a sus supuestos clientes
(parte del Grupo Yabrán que opera en Ezeiza)
que, cuando la DGI los inspecciona, deciden urdir
una maniobra delictiva que se detalla
seguidamente:
Simulan el robo de un vehículo en el que tenían
todos y cada uno de los documentos de de las tres
sociedades y denuncian que les habían llevado
hasta la computadora donde estaba toda la
contabilidad. Así, con tal grosero ardid Zapram
SA, Zapram SRL y Zapram Technical SA
solicitan su quiebra.
Mientras tanto, sus clientes Intercargo,
Interbaires y EDCADASSA se quedan con el crédito fiscal
por IVA facturado por las ya quebradas.
En el mismo sentido, deciden traspasar todo el
personal que tenían la tres Zapram a Bridees SRL,
Servicios Quality Control y Tecnipol. Prueba de
ello son los casos de Carlos Generoso, Miguel
Angel Caridad y Marcelo Carmona que luego de la
quiebra de Zapram trabajan para Bridees.
-Bridees SRL: Esta empresa está a cargo de
Dinamarca y estaba destinada a proveer seguridad a
las empresas del Grupo, en especial a Villalonga
Furlong SA, OCA y a todas las que integran el
grupo Inversiones y Servicios SA (ver capítulo
7). También prestó seguridad personal a Alfredo
Yabrán, en especial en su casa, oficinas y
desplazamiento. Ha incorporado o tenido bajo relación
de dependencia al personal que integraba el
grupo Zapram.
-Servicios Quality Control SRL: Se trata de una
sociedad creada por Donda Tigel y Alejandro
Alberto Di Pasqua en septiembre de 1993. Se
encarga proveer seguridad en el Aeropuerto de
Ezeiza. Es la continuadora con personal, bienes
y clientes de las empresas del grupo Zapram. Con
ello se sustrajo de la quiebra a los bienes que
correspondían a los acreedores de las Zapram, entre
ellos el Estado Nacional. Brindaba servicios de
seguridad a Transportes Vidal SA (perteneciente al
grupo).
Donda Tigel y Alejandro Alberto Di Pasqua
integraban el órgano de administración de la
sociedad. Sin embargo en la asamblea del 22/1/93
(casi inmediatamente después de la creación)
desaparece Di Pasqua de la sociedad y aparece
Norberto Fernando Irazoqui como accionista.
También Donda desaparece del directorio. Acto
seguido se designa a Aristóbulo Nicanor Moreira
como presidente del directorio. El mismo que
aparece como director de la revista Tecnipol,
publicada por la sociedad homónima.
-Orgamer SA: Tenía los contratos de servicios
médicos, limpieza y seguridad de Intercargo SA.
Fueron contratos tan leoninos y simulados que
generó que el Estado Nacional se negara a
reconocerlos cuando el Grupo Yabrán le
transfirió el paquete accionario de Intercargo como
consecuencia de la desregulación de los
servicios de rampa.
-Tecnipol SA: Es una vieja sociedad en comandita
por acciones creada el 7/11/66 y transformada
en SRL el 9/02/77. Su objeto social es la
industrialización y/o comercialización de equipos y
elementos utilizados por fuerzas policiales o de
seguridad, investigación criminal, pericia,
inteligencia e identificación. Se dedicaba a la
provisión de elementos de seguridad a las Fuerzas
Armadas y de Seguridad.
El 21/10/93 mediante cesión de cuotas inscripta
el 1/12/93, se incorporan como socios Donda Tigel
y Victor Hugo Dinamarca. Quienes fueron
designados también como administradores. En la
misma fecha Tecnipol se cambia del domicilio
social a Pte. Roque Saenz Peña 1119, 9º piso of. 13
de esta Capital, el mismo edificio en el que
tenía oficinas el Grupo Zapram.
El propio Donda ha reconocido su relación con
Enrique Nallib Yabrán Marpaz y que esta empresa
es la continuadora de las Zapram ( como podrá
apreciarse, Marpaz -su segundo apellido, poco
conocido por la gente- equivale a Zapram escrito
en sentido inverso. Simple casualidad? Tal vez si
se tratara de un hecho aislado, pero dificil de
creerlo si tenemos en cuenta el sentido irónico que
tenía el empresario cuando debía nominar sus
propiedades y sociedades ).
ZAPRAM RIMA CON YABRAN
La historia de las tres firmas Zapram tiene características
notables y es una clara demostración de
la impunidad con la que se manejó el Grupo.
Todas las empresas se constituyen en el año 1991
y tienen como objeto social la prestación de
servicios de seguridad y vigilancia. En el caso
de Zapram Technical, el objeto social era la
provisión de elementos de seguridad y
contrainteligencia electrónicos.
A partir de aquí se hacen evidentes en las tres
sociedades un montón de “raras” coincidencias.
El domicilio de las tres empresas está ubicado
en Av. Roque Saenz Peña 1119/45 5º piso, oficina
502 de esta Capital. El escribano que aparece en
todas las Zapram es Luis García Orlando. Los
socios y administradores de cada firma son:
- Zapram SA: Carlos Orlando Generoso (socio y
presidente), Juan Carlos Cociña (socio y
vicepresidente) y Adolfo Donda Tigel (director
suplente).
- Zapram SRL: Carlos Orlando Generoso (socio y
administrador) y Marcelo Claudio Carmona
(idem).
- Zapram Technical SA: Marcelo Claudio Carmona
(socio y presidente), Juan Carlos Castillo
(socio y vicepresidente) y Hector Francisco
Montoya (director).
Increiblemente también existe un notable
paralelismo en la desaparición de las tres Zapram que
deciden pedir su propia quiebra al mismo tiempo,
entre el 10 y el 15 de noviembre de 1993. Entre
tantas casualidades, a las tres les robaron toda
la documentación contable. Supuestamente
trasladaban en el mismo vehículo toda la
información y el movil fue robado con todo lo que tenía
en su interior.
En las presentaciones hechas en cada pedido de
propia quiebra se manifiesta que “en forma
sorpresiva imputable al vuelco politicoeconómico
y su posterior reacomodamiento a la coyuntura
fue que sistemáticamente se rescindieron
contratos de servicios; evento éste que causara un serio
desequilibrio en la balanza comercial de la
firma (...) El hecho detonante que marcara la
imposibilidad de afrontar los compromisos de
pago, lo constituye en robo a mano armada
sucedido el 24 de octubre de 1993..”
Esta causa se tramita en el Juzgado Criminal y
Correcional del Dr. Juan Carlos Miniño del
Departamento Judicial de Morón y está caratulada
como “Privación ilegal de la libertad, robo
automotor y robo”. En la misma se denuncia que
fueron robados libros de contabilidad,
comprobantes de gastos, pagos a proveedores,
impuestos, cargas sociales y listados de personal
entre otras cosas.
La DGI había verificado, tiempo atrás, que las
Zapram habían instrumentado, a través de
documentación apócrifa, un sistema de erogación
de fondos de su contabilidad cuyo único
sustento eran comprobantes que habían elaborado
o adquirido. Según la DGI, tal maniobra
permitió a las empresas de Yabrán disminuir el
crédito fiscal mediante la suposición de gastos
disimulando su real situación patrimonial y
utilizando documentación de empresas inexistentes o
sin actividad, lo que generó la promoción de una
causa penal contra cada una de las sociedades el
8 de marzo de 1995 por violación a los articulos
1 y 2 de la ley Penal Tributaria y Previsional. La
causa contra Zapram S.A. quedo radicada en el
Juzgado en lo Penal Económico N 7, Secretaría N
13, donde el Estado reclama un perjuicio fiscal
de $ 4.484.547, 01; el Juzgado N 5, Secretaría N 10
instruye la causa contra Zapram S.R.L. con un
perjuicio fiscal estimado en $ 9.686.685,26; y el
Juzgado N 4, Secretaría N 8, sigue la causa
contra Zapram Technical S.A. donde el prejuicio
demandado es de $ 3.651.001,08.
Uno de los puntos que más certezas genera es el
destino del personal de las tres Zapram, los cuales
pasaron a engrosar las filas de otras empresas
del Grupo: Orgamer SA, Tecnipol SA, Servicios
Quality
Control SA y Bridees SRL. Como botón de muestra se describen a continuación tres casos
testigo: el primero es el de Juan Castillo,
quien aportó como empleado de las tres Zapram, para
pasar en 1993 a las filas de Orgamer y, en 1995,
" consiguió " trabajo en Villalonga Furlong. Pero
lo más llamativo de todo es que en 1996 recibe
la cédula de notificación dirigida a Alfredo Yabrán
en el domicilio particular de este último. Se
trataba de una cédula de notificación de testigo
dirigida a Yabrán librada en los autos "
Neustadt, Bernardo c/ Cavallo, Domingo Felipe s/
sumario " que tramita ante el Juzgado
Nacional de Primera Instancia en lo Civil N 28, Secretaría
N 55. Otro de los casos es el de Rodolfo Teodoro
Rastatter, quien fue contador certificante de los
balances de las tres Zapram (consecuentemente
co-imputado en las causas promovidas por la
DGI) y luego fue síndico de Intercargo SA (de la
cual Zapram SA era proveedora). Fue también
apoderado de Skycab para la compra de un campo
en Gualeguaychú y síndico suplente de Iceberg
SA, en la que Yabrán era director.
Otro caso interesante es el de Juan Carlos
Cociña, quien luego de integrar los grupos de tareas de
la ESMA fue accionista y vicepresidente de
Zapram SA. También fue suboficial del Servicio
Penitenciario Federal y sospechoso en el crimen
de José Luis Cabezas. Alfredo Yabrán lo
reconoció como integrante de Bridees SRL y de su
custodia. Las coincidencias entre Marcelo
Claudio Carmona y Cociña son notables; también
es suboficial del Servicio Penitenciario Federal,
también estuvo en la ESMA, también integraba la
custodia de Yabrán a través de Bridees SRL,
también integra la lista de sospechosos del caso
Cabezas y también integro las Zapram, como
presidente del Directorio y accionista de Zapram
Technical S.A. y socio gerente de Zapram SRL.
Extraño resulta a su vez que pasó con los bienes
de las Zapram los que quedaron todos en poder y
dominio de lo que se designaba como el
"grupo Yabrán".
En " Zapram S.A. s/ quiebra " frente
al requirimiento del síndico ( fs. 193/vta ) para que la fallida
precise el lugar exacto de úbicación de los
bienes el Sr Generoso a fs. 197 manifiesta que los bienes
inventariados se ubican físicamente en poder de
las empresas radicadas en Ezeiza (bienes muebles)
y los rodados en la playa de estacionamiento.
En " Zapram Technical s/ quiebra ", la
empresa quebrada expesa que los bienes de la misma se
encuentran en las sociedades Interbaires S.A.,
Intercargo S.A. y EDCADASSA, no pudiendo
retirarlos por no tener dinero para afrontar
gastos de depósito.
Destacable es el caso de los bienes de Zapram
SRL, pues en el pedido de propia quiebra Generoso
y Carmona no indican que la sociedad poseyera
bienes. Sin embargo es el propio Generoso quien
a fs. 18 de la causa "Zapram S.A. s/
quiebra" detalla que las empresas que contrataban los
servicios de la fallida eran casualmente
EDCADASSA, Intercargo S.A. e Interbaires S.A. Estas
eran también las únicas clientes de Zapram
Technical S.A. y de Zapram SRL. Esta es otra de las
"desapariciones" en la que son
expertos los integrantes de este grupo. Por último, y como para no
creer que Carlos Generoso se quedo sin empleo;
no bien disueltas las Zapram pasó a integrar el
plantel de Bridees SRL.
En conclusión, no caben dudas de que las tres
sociedades Zapram fueron vaciadas y sus bienes y
personal pasaron, sin solución de continuidad, a
pertenecer a otras empresas del Grupo como
Orgamer S.A., Tecnipol S.A., Servicios Quality
Control S.A. o Bridees SRL.
Como dato de revelador agregamos el testimonio
de Adolfo Donda Tigel, en entrevista con la
revista Noticias el día 21/12/96:
- “¿Usted es socio de (Victor Hugo) Dinamarca?”
- “Eramos socios en Tecnipol pero me vendió la
parte. Y a Quality la tuvimos que armar por el
desastre que se armó con Zapram, por los ataques
de la DGI y de Cavallo. Quality se armó con
gente que se quedó sin laburo.”
- “¿Zapram no tenía relación directa con el
grupo Yabrán?”
- “Zapram no existe más. Yo estoy orgullosos de
haber trabajado ahí. Nosotros en EDCADASSA
limpiamos los depósitos fiscales de
contrabandistas. Ahora Quality no tiene nada que ver.”
- “¿Sigue prestando servicios en Ezeiza?”
- “Efectivamente. Pero no el damos ningún
servicio a Yabrán. Es más, hay empresas de Yabrán
que compitieron con nosotros. Orgamer por
ejemplo...”
Como puede verse las Zapram fueron vaciadas. Su
personal pasó a desempeñarse en las otras
empresas de seguridad del grupo. Sus bienes
siguieron el mismo camino. Sus créditos fiscales por
IVA fueron transferidos a EDCADASSA.
Para finalizar, lo único que le quedó al Estado
Nacional Argentino es un perjuicio fiscal que, de
acuerdo a las oportunas denuncias de la DGI,
supera los 18 millones de dólares.
LA CUADRATURA DEL CIRCULO
Según un documento de inteligencia de la SIDE
(no reconocido como propio por el organismo), el
aparato de inteligencia y operacional de Alfredo
Nallib Yabrán, estaba conformado en base a tres
circulos concéntricos.
El Primer Círculo era el más proximo a Yabrán y
estaba integrado por Claudio Pitana, ex - Cabo
1 de la Policía Federal, institución de la cual
fue exonerado, pasando luego a integrar durante el
gobierno radical el llamado " Grupo Alem
218 "; y miembros de la empresa BRIDEES, entre los
que se destacaban Dinamarca, Generoso, Cociña,
Naya y Caridad.
Pitana se desempeñaba permanentemente como jefe
de la seguridad personal de Yabrán y de su
familia, es decir, su esposa María Cristina
Perez y los hijos de la pareja. En forma eventual o en
casos de emergencia, hacía lo propio con su
sobrino Fernando Bernabé Fiorotto, su cuñada
Blanca Rosa Pérez y su concuñado Raúl Oscar
Alonso. La extensión del servicio de protección no
obedecía sólo a la condición de ser sus parientes,
sino también a que en su condición de virtuales
"testaferros", conocían perfectamente
los entrecruzamientos empresa-riales del " Grupo ".
Pitana tenía bajo su supervisión y directo
control, el servicio de custodia interior de la residencia
de Yabrán, en la localidad de Acasusso, que
ocupa casi 16.000 metros cuadrados y se encuentra
perimetrada por un muro de manpostería de varios
metros de altura, con garitas para permitir el
control visual. Las garitas, en caso de ser
necesario son ocupadas por guardias armados con
escopeta del tipo "High Standard"
calibre 12/70.
Además del servicio propio, la seguridad se
complementaba exteriormente con patrulleros de la
policía bonaerense (Unidad Regional de Vicente
López), que mensualmente erán estimulados de
manera no oficial.
Este círculo se completaba con el servicio de
custodia en tránsito, como era el caso de brindar
protección entre Acasusso y las oficinas de
Viamonte 352 o 636, piso 7 de la Capital Federal, desde
donde Yabrán gerenciaba muchos de sus negocios.
Como responsable del primer circulo, Claudio
Pitana, no solo estaba en contacto permanente con
Yabrán, sino también con BRIDEES, que era el que
demandaba las "necesidades informativas"
que satisfacían el segundo y tercer círculo.
Conjuntamente con los integrantes mencionados,
también eran miembros de BRIDEES el Capitán de
Fragata (R) Adolfo Miguel Donda Tigel y
Francisco Schembri. Ambos erán responsables del
segundo circulo y de la coordinación entre
ambos dispositivos.
El segundo círculo constituía el núcleo del
aparato de inteligencia y operacional de Yabrán. La
conducción estaba integrada por Donda Tigel, que
manejaba ésta estructura desde las oficinas
ubicadas en Santiago del Estero 454, Piso 7,
Oficina 27 de la Capital Federal, que figuraba como
las oficinas de Servicios Quality Control S.A.
El segundo en la cadena de mandos era Claudio
Pitana, que a su vez tenía bajo su
responsabilidad el primer círculo. Dependiendo directamente de
ellos figura como responsable operativo
Francisco Schembri, quien acompañaba a Donda Tigel
para entrevistarse semanalmente en las oficinas
de la calle Paraná con Dinamarca.
Los " Grupos Operativos " estaban
conformados exclusivamente por ex integrantes de Fuerzas de
Seguridad y se subdividian en dos estructuras
que recibían el nombre de ALA Nº 1 y ALA Nº 2,
que respondían verticalmente a Donda Tigel y
Schembri (excepcionalmente a Pitana). La primera
de ellas estaba comandada por el ex-oficial
Inspector de la Policia Federal, Roberto Oscar
González que estaba secundado en sus actividades
por un ex-Suboficial, también de la Policia
Federal. Hombres de acción y de extrema
peligrosidad, que fueron exonerados de la institucion
policial y estuvieron presos por delítos
comúnes. El ALA Nº 2 carecía de un responsable definido
como en el caso anterior y estaba integrado por
Roberto "Gallego" Fernández, ex integrante de la
Policia Federal, al igual que Guillermo Andie, y
los ex-cabos de la misma fuerza Cabral y Pedro
Salvia. Este grupo se especializaba en
actividades como reunión de información, seguimientos y
vigilancias. También conseguía pasaportes
argentinos para asegurar el ingreso y/o egreso de
personas.
El tercer círculo no tenía una dedicación full
time y se recurria a los mismos según las necesidades
y/o intereses de Yabrán. Su conformación era
heterogénea, integrando el mismo desde ex -
delincuentes comunes convertidos en
"informantes" y casi dos decenas de Oficiales Superiores y
Oficiales Jefes de la Policía Federal y
Bonaerense. Algunos de ellos eran convocados para tener
una participación operativa, entre los que se
encontraban los ex-cabos de la Policía Federal Pedro
Salvia y Juan Fotea, a los que se sumaba Mario
Hugo Cardenas. Se los consultaba respecto de
antecedentes de personas o de empresas, que
resultaran de interes al segundo círculo. Otros eran
convocados a "nivel de amigos" para
evacuar consultas de tipo informativo, como por ejemplo en
el caso que el Alfredo Yabrán fuera investigado,
judicial o extrajudicialmente, a lo que tenían
rápidamente acceso, porque muchos de ellos
ocupaban cargos claves en sus respectivas fuerzas.
Según el "paper" de inteligencia
estatal la tarea de coordinación y contacto estaba a cargo de
Donda Tigel y Schembri, que "recompensaban
generosamente" los favores que les prestaran.
Entre la nómina de "amigos" de la
Policía Federal figuraban: los Comisarios Generales Jorge
Ramos y Oscar Fernández, los Comisarios Mayores
Rodolfo Viera, Ramón Amaya y Vicente Palo,
los Comisarios Inspectores Carlos Buscaglia,
Néstor Blanco y Carlos Castañeda, y los Comisarios
Jorge Palacios, Eduardo Curleto y Carlos Navedo.
Entre la Policía Bonaerense se encuentraban el
Comisario General Oscar Rossi (a)
"Coco", el Comisario Mayor Mario Rebollo, los Comisarios
Inspectores Mario Naldi y Enrique Forggione, y
el Comisario Emilio Azzaro.
En sintesís, si tenemos en cuenta el material
humano y los recursos económicos del que disponía el
sistema de circulos concentricos, podemos
afirmar que su capacidad operacional resultaba tanto
defensiva, como ofensiva, según la situación que
debían enfrentar.
MAS ALLA DE LA FRONTERA
En una denuncia secreta que se presentó ante el
Juez Baltasar Garzón, que tiene a su cargo una
causa en la que se investiga la desaparición de
más de 600 ciudadanos españoles durante el pasado
proceso militar en la Argentina, figura una
detallada relación entre militares represores de la
última dictadura que habrían estado vinculados a
empresas del denominado grupo Yabrán.
Muchos de los principales nombres, habrían integrado
las actividades del Centro Clandestino de
Detención que funcionó en la Escuela de Mecánica
de la Armada (ESMA). Además, la denuncia
destaca como partícipe de la represión al ex -
suboficial sargento ayudante Gregorio Ríos, el
mismo que está detenido y acusado por el
asesinato del periodista José Luis Cabezas.
La denuncia hace referencia a "un grupo de
sociedades y personas presuntamente vinculadas con
la denominada trama económico- financiera de los
militares argentinos". Se mencionan los
negocios de Alfredo Yabrán, en relación con
sociedades de seguridad argentinas, algunas con
destacada presencia en España. Afirman también
que los vínculos de Yabrán con los aparatos
represivos de la dictadura eran más que
elocuentes.
Expresa que a través de Enrique Schlegel,
miembro del Servicio Penitenciario Federal, Yabrán
entro en relación "con varios represores
que revistaban en el centro clandestino El Vesubio", entre
los que se destacaban los oficiales Alberto
Neudorf y Víctor Hugo Dante Dinamarca.
La denuncia detalla las sociedades que
mencionamos, como pertenecientes al "grupo Yabrán" y
consigna el nombre de varias personas que
pertenecieron al Servicio Penitenciario Federal, la
policía y la Armada. Estas personas se habrían
reunido con Yabrán, en un despacho del Servicio
Penitenciario ubicado en la calle Varela al 400,
donde acudían entre otros: Carlos Orlando
Generoso, Adolfo Miguel Donda Tigel, Alberto
González Menotti, Roberto Naya, Víctor Hugo
Dinamarca y Gregorio Ríos, quien se habría
desempeñado como enlace con el jefe de inteligencia
del Servicio Penitenciario (Dinamarca), para
acciones relaconadas con el traslado de los
secuestrados hacia Campo de Mayo, de donde
desaparecieron.
CONEXIONES PELIGROSAS
Otra de las características del
"grupo" era su capacidad para infiltrarse, influenciar y controlar,
colocando hombres de su confianza en áreas
claves del mapa institucional, e incluso bloquear y
cooptar agentes administrativos, sectores del
poder político y judicial funcionales a sus intereses.
Esta actitud era sistemática en espacios
estratégicos que hacían a la seguridad del Estado, como la
Administración Nacional de Aduanas, correo,
control de fronteras y sectores de la administración
pública nacional y provincial, principalmente en
las áreas de seguridad.
Esta es la razón por la cual se llego a hablar
de un "estado paralelo" o "anillo de seguridad" del
grupo, del cual hemos dado cuenta a lo largo del
trabajo. En el marco de éste "modus operandi"
señalaremos un ejemplo testigo que graficará suficientemente
lo expresado.
Mientras el brigadier Rodolfo Echegoyen estuvo
al frente de la Administración Nacional de
Aduanas, "llegaron" como asesores
recomendados por Yabrán, los Dres. Jorge Alberto Mazzaglia
y Jorge Enrique Lecumberry. Simultaneamente es
ascendido y trasladado a la División de
Sumarios y Procedimientos el Dr. Jorge Enrique
Kolon, que si bien aparenta ser un cargo de poca
relevancia, era fundamental para conocer todo el
plantel del personal de la administración, y de
esa forma "premiar" con ascensos y más
espacios de control a los "amigos" y "castigar" a
quienes entorpecieran los negocios de
"grupo".
Con posterioridad al reemplazo de Elías (1991),
Mazzaglia y Lecumberry obtuvieron sendos
puestos en las empresas de Yabrán. El primero
ocupó cargos en los directorios de Interbaires S.A.
e Intercargo S.A., mientras que el segundo
recaló en EDCADASSA.
Hasta aquí solo podría tratarse de un
"amigo" que devuelve "favores" a dos "amigos",
pero
acontecimientos posteriores ponen de manifiesto
como se "movía" el grupo.
Asi como las circunstancias mencionadas ponen en
evidencia como controlaban la Administración
Nacional de Aduanas, hechos posteriores vinculan
claramente al fallecido Alfredo Yabrán con
personas que condujeron el destino de la Policía
Bonaerense en épocas del comisario general
Pedro Klodczyk.
Durante la gestión del Dr. Alberto Piotti a
cargo de la Secretaría de Seguridad de la Provincia de
Buenos Aires y del mencionado comisario general
como jefe de la Policía Bonaerense,
llamativamente Mazzaglia es designado
Subsecretario de Seguridad, es decir segundo de Piotti.
Sugestivamente y para aventar toda sospecha de
casualidad, Kolon es nombrado Director de
Servicios Técnico-Administrativos de la
Dirección General de Administración, cuyas funciones
eran la de hacer sumarios a policías sospechados
de haber cometido irregularidades, aplicando la
misma matríz que ya había utilizado en la A.N.A.
Observamos como Yabrán pudo colocar a hombres de
su grupo en lugares decisivos de la policía
provincial, siendo un instrumento fundamental
para ésta estrategia el Dr. Mazzaglia quien,
cuando Piotti dejó la Secretaría de Seguridad y
fue a la Secretaría General de la Gobernación,
pasó a detentar el puesto de Subsecretario de la
Función Pública de la secretaría a cargo de Piotti.
Kolon fue un instrumento secundario pero
ilustrativo de la estructura de pago de "favores" y
"lealtades" de estos grupos.
Frente a la existencia de una fuerte sospecha
-que se confirma con el paso del tiempo como
consecuencia de las pruebas acumuladas- de que
la muerte de José Luis Cabezas estuvo vinculada
a la nefasta conjunción de bandas organizadas
por un poderoso empresario con miembros
corruptos del área de seguridad de la Provincia
de Buenos Aires, los Dres. Domingo Cavallo y
Franco Caviglia (este último en su carácter de
abogado), pusieron en conocimiento del
gobernador Eduardo Duhalde tal circunstancia.
Consecuentemente, a los pocos días Piotti,
Mazzaglia y Kolon, fueron
"renunciados" de sus cargos.
ATENTADOS: LA AVENTURA DEL HOMBRE
A las 7 de la mañana del jueves 6 de agosto de
1.992, Abel Cuchietti, 51 años y entónces
interventor de Encotel, salía de su casa ubicada
en Marcelo T. de Alvear 1.185 (y Libertad). Un
coche con dos de sus secretarios (Altimari y De
Filippo), lo esperaba como todas los días para
llevarlo a su lugar de trabajo. De pronto, se le
acercó un hombre de cabello corto, vestido con
campera marrón y jean azul, portando como arma
un palo. Acto seguido, atacó a Cuchetti, le
produjo una doble fractura del peroné derecho
con el arma improvisada y se dió a la fuga.
Miguel A. Altimari, el chofer de Cuchietti,
corrió al agresor y le dió alcance a la salida del
estacionamiento ubicado en Paraguay y Cerrito.
El perseguido logró subir a un taxi, pero fue
prácticamente sacado del coche por el chofer del
interventor, con quien forcejeó y por quien fue
finalmente dominado. En ese momento apareció
otro auto - en aparente apoyo del agresor-, y del
mismo salió un hombre que apuntó a Altimari con
un revolver obligandolo a abandonar dicha
situación. Instantáneamente, agresor y apoyo
subieron al coche y se dieron a la fuga, mientras el
chofer de Cuchietti, en un acto de excelentes
reflejos tomó los datos del automovil. Luego de
hacer la denuncia pertinente, nunca fueron
encontrados los personajes implicados en el atentado.
El presente hecho no está sacado de ninguna
novela policial ni de película alguna; esta anécdota es
real, consta en una denuncia ante un juez y la
descripción de las heridas está registrada en la
historia clínica de Abel Cuchietti en la obra
social del correo. El ex interventor debió afrontar una
convalescencia de seis meses, tres de ellos en
silla de ruedas.
Según el identikit realizado bajo la descripción
de Cuchietti, el agresor tendría un increíble
parecido (o sería concretamente) con el oficial
de policía Gustavo Prellezzo, quien ha sido
procesado por ser el autor material del crimen
del reportero gráfico José Luis Cabezas (ver
Cap.10).
Abel Cuchietti había sido años atrás secretario
del gremio de telecomunicaciones y presidente del
Instituto de Obras Sociales. Durante la gestión
de Domingo Cavallo, el presidente de la Nación lo
hizo designar al frente de Encotel. Cuchietti es
un gracioso personaje que sufre de Afasia:
enfermedad que hace cometer "furcios
verbales" producida por posibles lesiones en los centros
nerviosos del lenguaje. Por ejemplo: lapidiario,
telón de Aquiles, entre la espalda y la pared, chivo
respiratorio, entre otros.
De ahí que tras ser golpeado en el antedicho
atentado y estar obligado a estar en una silla de
ruedas, le dijera a un amigo: "Yo soy Perry
Mason", en colación a su lucha contra la injusticia, a
lo que el amigo respondió: " No seas bruto,
el personaje Raymond Burr hace en silla de ruedas es
Ironside".
El comienzo de los problemas de Cuchietti se dió
cuando el ex interventor abrió el registro de
permisionarios, permitiendo a nuevas empresas su
incorporación en el mercado postal. Luego de
hacer eso sufrió el primero de sus atentados,
arriba descripto, y acusó a Yabrán de ser el
responsable de lo sucedido.
Un mes después del atentado a Cuchietti, el 5 de
setiembre, estalla una bomba en el portón del
domicilio particular de Guillermo Seita,
Secretario de Relaciones Institucionales del ministerio de
Economía y Obras y Servicios Públicos y estrecho
colaborador de Cavallo, sito en el barrio
Caisamar de la ciudad de Mar del Plata, siendo
denunciado el hecho ante el Juez Federal de la
ciudad citada, Dr. Cangiani. El atentado, en un
acto sin precedentes, fue repudiado energicamente
por la embajada norteamericana, mientras que la
SIDE y los investigadores de la policía no
pudieron encontrar siquiera una pista que los
llevara hacia los autores del repudiable hecho.
El sábado 9 de enero de 1.993, aproximadamente
cuatro meses después del atentado y en pleno
aniversario de casamiento de Seita, una
camioneta de OCA entregó un paquete a su mujer, Teresa
Soalleiro de Seita, quien lo abrió y encontró en
su interior el libro Más allá de la vida, de Victor
Sueyro, que contenía un hueco -como el utilizado
para llenar con bombas- y un papel que decía:
"Esta vez fue de juguete. Si hubiera sido
de verdad no alcanzabas a leer el libro". Esta denuncia
también fue puesta en manos del Dr. Cangiani.
El Subsecretario de Desregulación de la cartera
de Economía, Pablo Rojo, estudiaba el "caso
Ezeiza" haciendo honor a su cargo y en
miras a desregular el servicio, manejado
monopolicamente por Edcadassa. Eran los primeros
días de marzo de 1.992 y este seguimiento del
aeropuerto le costaría una amenaza de muerte
hacia él y hacia toda su familia por medio de una
llamada telefónica anónima.
SORPRESA Y MEDIA!
2 de la mañana del miércoles 16 de diciembre de
1.992. En "Cerro de las Rosas" de la ciudad de
Córdoba todos dormían sin preveer que, en ese
preciso instante, acontecería el "segundo"
atentado contra la vida de Abel Cuchietti.
Una bomba estalló en la vivienda de un vecino
del ex interventor, sita en la calle Canarias 60,
despertando a todos los vecinos y no llegando a
herir a Cuchietti.
Ocho minutos después, a las 2:08 de la madrugada
explotó una segunda bomba en un local de la
empresa permisionaria Cargo S.A., después de
haber ganado una licitación llamada por el Banco
Israelita y luego de que Cuchetti la autorizara
a participar. La coincidencia se completa con el
veredicto de los servicios de inteligencia, que
determinan que las dos bombas poseen las mismas
condiciones técnicas. Unas semanas antes, el
jueves 19 de noviembre, había sido asaltado un
vehículo de la empresa Seprit S.A., siéndole
sustraída la carga que llevaba.
Esta última empresa volvería a sufrir, el
viernes 26 de mayo de 1.995, otro hecho de intimidación
directa cuando, en una sucursal de Cargo en
Rosario, se produce un atentado explosivo, dejando
con heridas graves a un empleado de la firma.
Luego de este hecho se sucederían otros dos: uno
fue un asalto e intimidación a un chofer de una
unidad movil, producido el viernes 9 de junio de
1.995, sin sustracción de elementos de Seprit por
parte de los agresores; y el otro fue un asalto
a mano armada en una sucursal de Seprit en Buenos
Aires con destrucción de puerta inferior de
oficinas, sustrayendo, los asaltantes, efectos personales
de los dependientes y un cheque destinado a pago
de proveedores. Los atentados a Seprit llegaron
al extremo de la muerte cuando un empleado fue
alcanzado por la detonación de una bomba.
Todos estos hechos todavía están impunes, lo que
tal vez demuestre el poder de los intereses en
juego.
NO HAY DOS SIN TRES
En marzo del año 1.993, Abel Cuchietti volvía de
vacaciones con su familia y recibe un envío
postal conteniendo un libro hueco con un objeto
de plastilina y una nota diciendo: "si esto fuera
de verdad, no estarías para leerlo". Por si
eso fuera poco, en esos días también había sido objeto
de denuncia por parte del diputado Raúl Baglini
por haber dejado sin efecto (Cuchietti), un canon
a los envíos de llegada de fuera del país por
ser muy elevado (medida que perjudicaba a Yabrán).
La tercera sería la vencida.
"Yabrán es un mal empresario y quiere
ejercer un monopolio del correo local, de tal manera que
todo quede para él", declaró Cuchietti el
jueves 24 de agosto de 1.995, un día después de la
interpelación a Cavallo por parte de la Cámara
de Diputados. El ex interventor indicó que durante
su gestión al frente de la empresa de correo
estatal estuvo en contacto con el empresario Yabrán, a
quien conoció, según sus propios dichos, en la
década del '80, cuando el monopolio lo tenía el
Estado.
"Cuando se reunió conmigo ya era dueño de
muchas empresas y quería que no dé nuevos
permisos en el correo. No sé si con eso me vino
a apretar, pero yo no le hice caso", agregó
Cuchietti denunciando el afán de crecimiento de
Yabrán.
Unos meses antes del tercer atentado Cavallo
había vuelto a batallar contra el Yabrán por varios
flancos al mismo tiempo. Por un lado, desreguló
los servicios de correo y telegrafía que antes
monopolizaba Encotel, con el fín de crear
competencia a las empresas del grupo Yabrán, que
poseían permisos que el Estado les había
otorgado para explotar los servicios más lucrativos. Por
otro lado, el ministro hizo que la DGI
denunciara ante la justicia a Edcadassa por evadir
impuestos por un total de 1.6 millones de pesos
entre 1.990 y 1.992; y a OCASA por otros 1.02
millones.
Al mismo tiempo, y en forma reservada, Cavallo
ordenó al Banco de la Nación apretar las clavijas
de los contratos que OCA y OCASA mantienen con
esa entidad. Entonces se descubrió que los
mismos se habían adjudicado por concurso privado
de precios en lugar de hacerlos por licitación
pública, con el detalle de que las
adjudicaciones estaban hechas pero no firmadas, lo que permitió
negociar con OCA y OCASA. Ambas empresas aceptaron
reducir sus pretensiones en casi el 50%,
lo que hizo especular la manera y los términos
en que se habría justificado la adjudicación
original.
A raíz de los descuentos conseguidos y
considerando solo algunas cifras, el Banco de la Nación
pasó a ahorrarse 666.000 dólares mensuales.
EL CARTERO DISPARA DOS VECES
En la noche del lunes 18 de julio de 1.994, el
Dr. Luis Cerolini, Vicepresidente del Banco
Hipotecario Nacional, sufrió una violación a su
domicilio, de donde se le sustrajo una gran
cantidad de bienes y fue víctima de destrozos.
Este atentado sucedió en el marco de la
contratación de los servicios de correo del Banco
Hipotecario Nacional, en los que se pretendió
descalificar a Encotesa de la licitación y por lo que
el Dr. Cerolini dejó sentada posición en el acta
de directorio nº 1885 del 15 de junio de 1.994,
oponiéndose a dejar afuera de la misma a
Encotesa, ya que, el anterior preveedor del servicio de
correo del Banco que era OCASA, cobraba $1.40
por envío (bastante más caro que Encotesa), y
los envíos a zonas no rentables los hacía a
través de Encotesa.
Casi tres meses más tarde, el viernes 21 de
octubre de 1.994, estalló una bomba en el edificio
Bruno Ramírez de Encotesa; fue después de que
quedó demostrado que la empresa era viable.
El lunes 12 de junio de 1.995, el periodista
Guillermo Cherasny sale de su casa cuando un
desconocido le dispara dos tiros a quemarropa y
huye en un Fiat Duna, utilizando un modus
operandi idéntico al del atentado sufrido por
Abel Cuchietti en el año '92.
"El 8 de junio escribí un artículo donde
critiqué duramente a Esteban Caselli y a Alfredo Yabrán.
No estoy acusando a nadie, pero en esa nota yo
digo que Caselli es el contacto en el Gobierno del
lobby del Correo. Algunos funcionarios me
advirtieron que era una nota dura, que no convenía, y
no llegó a publicarse", confesó Cherasny,
agregando (con tono pesimista) que " ya me cansé de
hablar con funcionarios (...) Prefieren hablar
de las internas del Gobierno".
Estas son solo unas pocas de las tantas personas
que sufrieron en carne propia todo tipo de
amedrentamientos, con el evidente fin de que se
retiraran del negocio del correo. Tal vez con el
objeto de monopolizar un rubro que deja miles de
millones de pesos por año.
"Un tipo fue muerto, otro perdió un brazo y
a otro le pusieron un revólver en la cabeza y lo
obligaron a vender su empresa", diría un ex
permisionario de un correo privado en los días en que
se discutía la ley de privatización, y que no
quiso dar su nombre por temor a cualquier tipo de
represalias.
El comienzo de -casi-todos los problemas de la
mencionada índole se remonta al año 1.979,
cuando se crea dentro de la antigua ley de
correos (20.216, de Pedro Gordillo), la figura del
permisionario, decretada por medio del artículo
4, firmado por el ex Ministro de Economía, José
Alfredo Martínez de Hoz, y en donde se daba a
terceros la "permisión" para insertarse en el
mercado de los "courriers". Inclusive,
al tiempo, se crearía la Asociación de Permisionarios (A.P.).
DURMIENDO CON EL ENEMIGO
En la historia de la actividad postal argentina
se han detectado interminables hechos de violencia
que han sido atribuidos (algunos en estricto off
the record) al Grupo Yabrán. Algunos de ellos se
describen a continuación.
Mailcorp
S.A.
El Sr. Alejandro Morales (jefe de personal de la
empresa) fue privado de su libertad, sufrió
lesiones y recibió amenazas entre el 30 y 31 de
diciembre de 1.991. Intervino la comisaría 2º de la
Capital Federal y la causa tramita ante el
Juzgado Nacional de 1º instancia en lo Criminal de
Instrucción Nº 6, a cargo del Dr. Roberto
Enrique Hornos.
Posteriormente, Nestor Elías, perteneciente a
Encotel denuncia ante la Comisaría 15º de la Capital
Federal, que Mailcorp había sustraído de Encotel
los bolsos de correo que utilizaban sus
carteros.La falsa denuncia acarrea la detención
de carteros de la empresa y clausura judicial del
local de Mailcorp sito en Bolivar 879 de esta
Capital, un día viernes de un fín de semana largo, lo
que provoca gran perturbación a las actividades
de la empresa que había obtenido un cliente
importante y tenía gran cantidad de
correspondencia para clasificar. La justicia levantó la
clausura en el primer día hábil siguiente cuando
se acreditó mediante las facturas correspondientes
la propiedad genuina de las bolsas de correo
como pertenecientes a Mailcorp. El perjuicio a la
empresa ya estaba logrado.
Transclear SRL:
Trasclear SRL era un correo privado que, luego
de la desregulación, se presentó en el concurso
privado de precios que realizó Telefónica de
Argentina para la distribución de cartas facturas. El
22 de octubre de 1993, Telefónica abrió el
concurso, resultando las ofertas más bajas las de
Encotesa y Trasclear.
En la madrugada del 20 de noviembre de 1.992 a
la 1:30 hs. desde un automovil se realizaron tres
tiros de armas de fuego de grueso calibre contra
el frente del local de Trasclear sito en Av. Cobo
1232. Ese hecho fue denunciado en la Comisaría
12 e intervino el Juzgado de Instrucción del Dr.
Julio Marcelo Lucini.
En el mes de abril de 1.994 Telefónica decidió
otorgarle una parte del contrato a Trasclear y otra a
Encotesa.
El día 18 de abril, en el mismo local de
Trasclear, explotó una bomba que dañó no solo el local,
sino también a vehículos estacionadosy locales
vecinos. Intervino la Comisaría 12 y el Juzgado de
Instrucción del Dr. Adolfo Calvete.
En la comisaría un gerente de la empresa,
Antonio Luis Gómez Dolzer denunció textualmente:
“haber sufrido tres meses antes otro atentado,
mediante disparos de armas de fuego. Que para la
época existían problemas con una empresa de
plaza denominada OCASA pero no puede asegurar
que el atentado tenga que ver con esta
situación”.
Rhodas Courrier:
Raúl Alberto Sei era dueño de Rhodas Courrier,
una empresa permisionaria de Encotel que había
comenzado a funcionar en el año 1.985. Como no
estaba dentro del Grupo Regulador de la
Actividad Postal, la empresa de Sei, y otras,
comenzaron a ser perseguidas. Al principio a nivel
administrativo, mediante inspecciones generadas,
muchas veces, por falsas denuncias; más tarde
fueron acosadas violentamente por medio de
atentados. Y otras yerbas.
El Ente Regulador de la Actividad Postal, en ese
momento era Encotel y estaba manejado por un
grupo de empresas. Según Sei, las personas que
estaban al frente del organismo eran
"funcionarios corruptos".
Al no trascender el tema de las denuncias, las
acciones subieron de tenor y, en una oportunidad en
que el empresario postal manejaba su automóvil,
dos personas subieron a la fuerza, lo hacieron
conducir unas cuadras y lo obligaron a parar a
un costado del camino, haciendolo escuchar un
casette con una conversación telefónica que Sei
había efectuado el día anterior con su abogado (la
conversación era sobre temas comerciales).
" No te va a pasar nada, lo único que tenés que hacer
es irte del negocio. No hay lugar para
vos", le dijeron los maleantes al empresario antes de dejarlo
ir.
Raúl Sei no tenía intenciones de dejar el
negocio y eso le valió el segundo atentado, en el mes de
noviembre de 1.989 y más violento que el
primero.
El empresario, en analogía del anterior
amedrentamiento, viajaba nuevamente en su coche,
cuando otro auto se le cruza rapidamente,
obligandolo a detenerse. Un hombre se baja de este
último y se presenta ante Sei como policía,
mientras le comunica que había cometido una
infracción y le pide el registro.
"Este es el que estamos buscando", le
dijo sin vueltas el falso agente al acompañante que esperaba
en el coche, mietras leía, sin disimulo, el
apellido que figuraba en el documento del empresario.
Acto seguido lo sacan a los pelos del coche y lo
tiran en el asiento de atrás del "improvisado"
patrullero, paseándolo desde Caballito hasta
Panamericana y Pelliza y abandonándolo en ese
mismo lugar.
"Estos hechos, aunque no son conocidos, son
habituales, a la vez que muchas pequeñas empresas
de correo son víctimas de juicios y querellas
constantes", denunció Raúl Sei en el programa "Hora
Clave" (24/08/95), a colación de los atentados
que había sufrido, citando como ejemplo a la
empresa "Autocompensación Bancaria",
que, en 30 días, había perdido el permiso para funcionar
y dejó a 600 personas en la calle.
El día viernes 8 de noviembre de 1.996, el
Interventor en la Administración Nacional de Aduanas,
Lic. Carlos Silvani recibió una extraña visita
que le habría dicho que “debía tener cuidado porque
podían matarlo, como hicieron con Echegoyen”,
agregando que “le dijera a su chofer que no se
alejara en ningún momento, porque podría producirse
un sabotaje. Sobre todo el sábado 9 en
Ezeiza”. Tal afirmación, dejó a Silvani muy
sorprendido por el profundo conocimiento que tenía
su visitante de su agenda personal, ya que el
día 9, Silvani viajaba al exterior desde Ezeiza.
LA PROCESION TAMBIEN VA POR DENTRO
Pedro Ibarra trabajaba demasiado. Casi quince
horas por día, de lunes a lunes. No era suficiente.
Había que cumplir con un trabajo que era
imposible de realizar sin violar algunas reglas externas
e internas. De hecho, Ibarra había violado
algunos códigos internos. Le salió caro. Muy caro.
Hasta el punto de hacerle perder el 80% de su
capacidad física y mental para trabajar.
El 29 de julio de 1981, Pedro Ibarra ingresó a
trabajar a la empresa OCASA. Era un hombre
normal, casado, con dos hijos y 70 kilos de
peso. Un hombre común, cuyo cargo era el de chofer
de Primera, categoría 5.
Como conductor de una de las camionetas de OCASA
debía cumplir con horarios de más de 12
horas diarias, violando límites de velocidad
para poder llegar a finalizar su trabajo, sin pago de
horas extras, sin francos, sin descansos, sin
solución de continuidad.
A principios de 1.984, Ibarra comienza a
somatizar cefaleas, convulsiones y relajación de
esfínteres. Todo debidamente documentado en el
pertinente parte médico. La historia termina con
la aparición de un coágulo en la cabeza de
Ibarra, el cual es exitosamente operado. Es puesto
ahora a realizar tareas administrativas, no
menos agotadoras que las anteriores, con la misma
cantidad de horas. A veces más.
Desde OCASA le piden que acepte voluntariamente
bajar de categoría y así negociar una
reducción de su salario. Ibarra se niega. Por
ese motivo es enviado a un lugar conocido como “la
jaula de los choferes”. Una sala aparentemente
normal, con un televisor y una pequeña cocina,
donde los trabajadores que se niegan a presentar
su renuncia son enviados todos los días a
cumplir su horario laboral sin hacer nada y sin
poder salir más que para ir al baño.
Para el perito medico legal no queda lugar a
dudas: Ibarra ingresó a trabajar en buena salud a
OCASA y actualmente “está con las secuelas
propias de su patología. Además incluye ligera
fotofobia, impotencia sexual, insomnio, etc.”.
Por su parte la pericia psiaquiátrica constata una
actitud “paranoide y querulante, con ideas
deliroides de persecución (...). Esta situación de Stress,
al actuar sobre un cerebro lábil y una
personalidad predispuesta, puede llevar al desarrollo de un
síndrome de las características reseñadas y que
el stress padecido interfirió en la recuperación de la
patología orgánica”.
Con estos testimonios, el 12 de agosto de 1.992,
el Juzgado Nº 10 condenó a OCASA a pagar la
indemnización reclamada por Pedro Ibarra. La
empresa apeló la resolución en primera instancia y
un año más tarde ésta fue ratificada por la
Cámara, teniendo OCASA que cubrir la indemnización
más costas del litigio.
A pesar de todo, Ibarra ya no era la misma
persona que cuando había comenzado a trabajar para
la empresa que perteneció a Yabrán. Quizá ni
siquiera volvería a ser una persona otra vez.
DAÑOS CORPORALES
Luego de haber analizado el caso del Sr. Pedro
Ibarra podríamos llegar a pensar que se trató de
un hecho aislado. Pero lamentablemente no es
así. En ese mismo sentido, vamos ahora a ser
testigos del mismo modus operandi en otra de las
empresas vinculadas a Yabrán.
Roberto Jara había ingresado en el año 1986 a la
empresa Intercar como auditor. Trabajaba 8
horas por día con mucha dedicación, pensando que
podía llegar a hacer carrera dentro de la
empresa. De hecho, nunca había tenido un solo
llamado de atención por su conducta.
En el año 1989 comienza a percatarse de que
había muchos movimientos extraños de personal.
Sospecha que algo raro estaba sucediendo. Hecho
confirmado por la decisión tomada por Intercar
de trasladarlo a trabajar a otro lugar.
Sus dudas comienzan a disiparse cuando es
informado –confidencialmente- por el Jefe de Personal
(Sr. Ruiz Díaz) de que Intercar había sido
absorbida por la firma Skycab el día 1/7/89 (ver Cap.1).
En ese instante comenzaba a entender todo. Jara
sabía que ya nada volvería a ser igual. Ni
siquiera frente a la promesa del Sr. Ruiz Díaz
de que se respetarían las condiciones laborales
vigentes en ese momento.
No había retorno. Jara había sufrido un injusto
agregado de horas de trabajo sin el consiguiente
pago de horas extras y le habían cambiado las
tareas que debía desempeñar, ahora se encontraba
trabajando en el sector distribución. No se
imaginaba que todavía le esperaba lo peor:
suspensiones en serie, congelamiento de sueldo,
no reconocimiento de años de antigüedad y otro
tanto de cosas.
Creyó en ese momento que era lógico hablar con
el jefe de distribución, un tal Carlos Giménez
Ascar. En principio reclamó lo pertinente a
horas extras y se quejó por tener que trabajar los días
sábados. Asimismo renegó de tener que cumplir
tareas de distribución cuando el había sido
contratado como auditor. Lo que sucedería a
partir de esa charla, iba a confirmarle a Jara que
Giménez Ascar tenía mucho que ver con el sistema
de represión utilizado por el “Grupo”.
En respuesta a sus reclamos recibió suspenciones
varias y fue enviado a un lugar de encierro. “Una
cárcel” según el propio damnificado. Desde octubre
de 1990 hasta mayo de 1991, tuvo que
soportar estar encerrado en esa “celda” sin
poder comunicarse con nadie. Jornadas completas de
trabajo mirando al techo. Durante esos siete
meses fue vapuleado continuamente por el jefe de
personal y por el jefe de distribución. Fue
presionado para que renunciara a su puesto de trabajo
una y otra vez. Aguantó lo más que pudo. El día
10 de mayo de 1991 dijo basta. Se había
quebrado emocionalmente y su salud estaba grave.
Pensó que era tiempo de hacer justicia.
Luego de juntar fuerzas de donde no tenía, buscó
un abogado y comenzó una querella contra
Skycab. Tenía todos los elementos para ganar. Lo
último que había averiguado era que no le
habían hecho aportes para su jubilación. Solo
era cuestión de tiempo. Ser paciente y esperar.
Lo próximo que supo, luego de siete años de
litigio, fue que tenía una sentencia desfavorable de su
lado. Cuando comenzó a averiguar vió con estupor
que su abogado nunca había aportado
elementos probatorios a la causa. No lo podía
creer. Menos todavía cuando observó que durante
el juicio se había alterado un peritaje. No
podía ser peor. Su salud se derrumbaba
proporcionalmente a la causa. Su credibilidad en
la justicia declinaba totalmente, mientras su
esposa lo abandonaba debido a la situación
económica que no los ayudaba.
En un intento desesperado, escribió una carta
“al periodismo”. No podía estar todo perdido.
“...Uds. los periodistas (...) los considero
abanderados de nuestros reclamos con fuerza popular.
(...) Sabemos que nos roban muchos señores de
guantes blancos (...) Queremos un poder justo,
sentirnos respaldados y bien cuidados.
Lamentablemente no es lo que ocurre. Nos reprimen por
nuestros reclamos y nos desprotejen por nuestros
derechos.(...) Los cara de cemento se han
olvidado de nuestra existencia...”. Estas son
algunas de las líneas de tan tremenda carta redactada
por Roberto Jara, quien a esa altura estaba
viviendo con sus padres por problemas económicos.
CAPITULO 5: drogas.
"El narcotráfico no puede desarrollarse si
no está apoyado desde el poder político.(...)El
narcotráfico internacional está mirando a la
Argentina y es un problema serio".
Monseñor Jorge Casaretto.
Obispo de San Isidro.
BLANCAS ENCOMIENDAS
"La ventaja del correo para los traficantes
no está en la cantidad de droga que pueden mover,
sino en la facilidad que tienen para hacerla
llegar a los destinatarios", declaraba Michael Levine,
hombre de 55 años y jefe de la DEA en Buenos
Aires durante cinco años, en un extenso reportaje
donde agregó que "la CIA no solo protege a
algunos narcotraficantes, sino que muchas veces
entra en las operaciones ilícitas. La CIA
determina qué y como hacer las cosas, en tanto que la
DEA debe aparentar que lucha contra la
droga".
Este hombre que trabajó para la DEA durante 23
años, conoce muchos usos y costumbres que la
agencia maneja internamente, y eso lo demuestra
en cada una de sus afirmaciones. "Si un
gobernante tiene buenas conecciones con la CIA,
puede hacer lo que quiera. Si él mismo saliera a
vender cocaína en la calle, la DEA no podría
hacer nada al respecto", denunció en una de sus
aseveraciones más polémicas, agregando que
"en la Argentina me dí cuenta de que la CIA
protegía a ciertos narcotraficantes".
Por otro lado, se sabe que la DEA utiliza la
información recogida acerca de narcotráfico que
involucra a funcionarios, como arma de presión
de su política exterior. Es más, la DEA sospechó
en algún momento de hombres del entorno de
Carlos Menem, y también investigó al mismísimo
presidente. Los motivos de especulación del
organismo norteamericano eran muy fuertes: si la
cocaína ingresaba por las provincias del
noroeste del país y la mariuana por las del noreste, era
muy dificil creer que los caudillos locales no
tuvieran alguna relación con el "negocio". El
resultado de la investigación sobre Menem esta
archivado en computadoras de El Paso y del
Departamento de Estado.
Desde el año 1.983, la cantidad de decomisos de
cargamentos de drogas no lícitas iba en ascenso
ininterrumpidamente; no solo eran secuestradas
drogas como cocaína y marihuana, sino también
LSD, psicotrópicos, etc. A partir del año 1.989,
según cifras proporcionadas por la Secretaría de
Programación para la prevención de la
Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico, este ascenso
en cuestión de procedimientos se corta
sospechosamente, reduciéndose todos los operativos -de la
Policía, Gendarmería y Prefectura- a la captura
de personajes de poca monta y dejando a los
grandes traficantes moverse a sus anchas en el
marco de la Argentina del '89, inclusive a sabiendas
de la DEA y la CIA.
El tema del combate al narcotráfico por parte de
ambas agencias (DEA y CIA), es bastante
sospechoso y deja algunas dudas al respecto.
Entre algunas de las ambivalentes conductas que
presentan sendos organismos se destaca, por
ejemplo, la actuación de la propia CIA a fín de evitar
la captura de los jefes del "cártel de
Medellín" en julio de 1.984, y el respaldo prestado para
lograr la llegada de embarques con droga a su
país de origen.
"En los archivos de la Oficina de
Relaciones Internacionales del FBI no existe información alguna
sobre Alfredo Yabrán", dijo Wenceslao
Bunge, vocero del empresario postal, cuando se le
preguntó acerca de los supuestos antecedentes
del mismo a nivel internacional, mientras mostraba
-como aval de sus dichos-, un certificado
emitido por la DEA el 16 de agosto de 1991 y un facsímil
mandado por el FBI el 17 de enero de 1.995 (que
había sido solicitado por la embajada argentina
el 15 de diciembre de 1.994).
Para las personas que conocen la ambivalencia de
la DEA y la credibilidad que se le puede dar, no
era de extrañar que no hubiera antecedentes de
Yabrán en los archivos de la misma. Por otro lado
es lógico pensar que si estában investigando las
actividades de Yabrán nunca lo hubiesen dicho
abiertamente, ya que habría colocado a la
defensiva al sospechado empresario.
No obstante lo antedicho, esta particular
situación fue aprovechada por voceros de Alfredo
Yabrán para desdibujar toda posibilidad de
especulación sobre temas ilícitos que salpicarán el
"buen nombre" del mismo. Igualmente,
otras fuentes señalan que Yabrán habría sido investigado
por la DEA, por enriquecerse tan rapidamente (y
por otras cosas).
“La DEA sólo maneja información, no realiza
operativos ni escuchas telefónicas”, esgrime la gente
de la Embajada de Estados Unidos en Argentina
para tratar de evitar todas las miradas curiosas y
paranoias varias. Lo cierto es que en sus
archivos ellos registran todo dato que les parece que
tenga que ver con narcotráfico o lavado de
dinero del mismo. Todo está volcado en el archivo
central de la DEA con sede en El Paso, Texas. En
ese preciso lugar, en medio del desierto se
levanta El Paso Intelligence Center (EPIC), una
fortaleza infomática dónde convergen todos los
archivos de las 72 oficinas del citado organismo
esparcidas por todo el mundo.
Lamentablemente y como decíamos al principio
toda esta información sólo es utilizada en
contados casos y, en su gran mayoría, es
negociada políticamente a cambio de su no difusión, la
que podrían producir verdaderos escándalos.
EL CONDOR PASA
Se puede decir que proyecto "Condor
II" fue uno de los problemas de mayor controversia entre
los gobiernos de Argentina y Estados Unidos en
el año 1.990. La creación por parte de los
militares argentinos de un misil con un alcance
de 1.000/1.200 km, con una cabeza de hasta 500 kg
y posibilidades de cargar una ojiva nuclear,
química y convencional no era algo que ayudara a
afianzar las "relaciones carnales" que
estaban comenzando a evidenciarse entre el gobierno
norteamericano y "nosotros". El
entonces embajador de E.E.U.U., Terence Todman hizo notar
con demasía la posición que obedecía su país en
lo que a cuestion de "misiles" respecta,
comenzando a presionar (en el sentido más
literal de la palabra) sobre distintos estamentos de
poder apoyándose en la potencial peligrosidad
que tendría el Condor sobre la seguridad del
Estado hebreo; hablando con el Presidente Menem,
pasando por los ministros Cavallo y Erman
González y llegando hasta distintos brigadieres
y legisladores. No hace falta ser adivino para
conocer el resultado que tuvo el lobby efectuado
por Todman: en 1.991 el Condor II había sido
desactivado; a pesar de la resistencia mostrada
por parte de la Fuerza Aérea. Por lo menos, esa era
la imagen que había que dar ante los
norteamericanos, ya que el proyecto Condor no había
concluído, sino que continuaba de manera
secreta. Es más, la DEA y el Mossad (servicio de
inteligencia israelí), sostienen que el 10 % del
dinero que ingresó vía bultos misteriosos por la
Aduana (ver Cap.3), fue destinado a la
continuación del proyecto Condor II en Falda de El
Carmen (Córdoba).
El mismísimo Cavallo especuló en algún momento
con la relación entre Yabrán y el Condor, a
través de aportes derivados de sacas de
narcodólares ingresados por la Aduana de Ezeiza con el
objetivo de financiar el proyecto, sumando
también algunos millones de dólares provenientes de
Egipto e Irak. (para ampliar el tema ver última
parte del Cap. 10).
CONSERVANDO LA "LINEA"
"Esto no es nuevo. En la historia del
correo existen varios casos de envíos postales con droga.
Desde Mar del Plata se mandaban postales con
droga hacia España en los años '91 y '92",
denunció Abel Cuchietti el miércoles 23 de agosto
de 1.995, agregando más polémica a un tema
que había sido destapado al público en esos días
de manera poca sutil.
Por otro lado, Carlos Suárez, secretario del
gremio telepostal A.A.T.R.A., confesó: "Pensamos
nosotros que se maneja el interés de la distribución
de la droga a través de una ley que permitiría
a los sectores que manejan el vicio, tener una
distribución medio oficial en todo el país. Tememos,
en un tema de esta naturaleza por la vida de
todos los que nos oponemos". Respaldando esos
dichos, Jorge Soria (también de A.A.T.R.A),
señaló que "de un tiempo a esta parte, ha habido
muchos atentados en el tema de correos".
De igual manera, pero conservando el anonimato,
por miedo a represalias, un pequeño
empresario postal apareció en las pantallas de
T.V. con la voz distorsionada y mostrando solo el
contorno de su cara, denunciando haber recibido
llamadas telefónicas intimidándolo con un:
"abrite que sos boleta". También
comentó que conocía casos de vuelcos de camionetas por "haber
quitado clientes"(sic), y de robo de
bolsines. (Desgraciadamente el modus operandi siempre
coincide entre todos los hechos).
Según sus propios dichos y empujado por las
amenazas recibidas, el anónimo empresario se
dirigió a la embajada de Estados Unidos a hacer
la denuncia pertinente. Ahí mismo fue derivado
hacia el sector de la DEA en donde trató de
asentar la denuncia de lo que sería un hecho político y
que, para la gente de la agencia, tenía una
connotación bastante mayor. Los funcionarios de dicho
organismo le confesaron textualmente al
empresario que "el Sr. Yabrán está siendo investigado
profundamente porque no hay una persona que se
haya enriquecido en forma tan rápida. Tiene
todos los accesos al aeropuerto, tiene acceso a
todos los medios de comunicación a través de su
red de correo privado".
En la última parte de su declaración, el
intimado empresario confesó que esta actitud por parte de
la embajada "nos asustó mucho (a él y
acompañante), porque nos pidieron llenar una serie de
datos muy comprometedores para nosotros, como
cicatrices, caries; ya que muchos de sus
informantes han terminado muertos o han sido
desaparecidos".
EL PRIMERO TE LO REGALAN...
El día 3 de mayo de 1997, la revista Noticias
publicó una entrevista realizada a un ex gendarme,
Victor Pintos, especialzado en contrabando y
narcotráfico. En la nota Pintos denunció, entre otras
cosas, una operación de narcotráfico vinculada
con la gente de la firma Andreani. Textualmente
confesó: “Yo estaba detrás de un ex comisario de
la Policía Bonaerense, Roberto “Piti” Catinari,
que tiene acceso a armas pesadas y contactos con
la SIDE (...).Catinari tiene relación con personal
de la empresa Andreani involucrado en
operaciones de narcotráfico desde Salta hacia la costa
bonaerense. El juzgado Federal Nº 2 de Morón me
solicita en agosto de 1996 que investigue al
administrador general de transporte de Andreani
en la ciudad de Salta y al encargado en la ciudad
de Tartagal, donde se armaban encomiendas con
droga que venía desde Bolivia. Los cargamentos
bajaban a Santiago del Estero donde el nexo era
Daniel Leguizamon, alias “ Tribilín”, un policía
de la línea del ex comisario Mario Rodríguez.
“Tribilín” a su vez informaba de los cargamentos a
un comprador en Bs.Aires, que según las escuchas
telefónicas que conseguimos era Catinari. A su
vez “Tribilín”, quería conseguir protección
policial para pasar droga en las camionetas de
Andreani”.
Luego de estas y otras denuncias, Pintos fue
víctima de un atentado. Tiempo antes había sido
exonerado de la fuerza a la que pertenecía.
LA MADRE PATRIA: CONEXIÓN EN ESPAÑA
Yabrán, junto a otros socios, parece haber
logrado el control de Transportes Juncadella en 1982.
Hace ahora dos años que Juncadella está asociada
con Prosegur Internacional, grupo cuya cabeza
es la española Prosegur SA, constituída en abril
de 1976, pero en su origen Prosegur fue una
creación de Juncadella.
Desde un principio, el presidente de Prosegur
fue un antiguo compañero suyo de trabajo en
Juncadella, tres años menor que él: Herberto
Juan Gut Beltramo. Juntos comenzaron a hacer
fortuna con el gobierno de Isabel Perón y López
Rega. La diferencia es que mientras Yabrán se
quedó en Argentina (hay versiones de que ese
mismo año había debido salir apurado de Italia,
bajo una intensa presión de la DEA), Gut se
marchó a España..
Herberto Gut había llegado a Juncadella después
de haber sido empleado de Ciba-Geigy y de
trabajar luego tres años en Pittsburgh &
Cardiff Coal, una proveedora de armamentos de la
Armada y el Ejército en la que también se desempeñaba
el ingeniero Mauricio Schoklender.
A mediados de 1975, Gut le propuso a Amadeo
Juncadella abrir una sucursal de la empresa en
España. No había en ese país ni por asomo una
empresa que se dedicara al transporte de caudales,
ni a dar seguridad a las instituciones, bienes y
personas o al transporte de caudales.
Y así fue como Gut aterrizó en Barcelona en
noviembre de 1975, cuando tenía 28 años. Su patrón,
Amadeo Juncadella, le había dado algunos
contactos, sobre todo con su primo catalán, el
poderoso industrial José María Juncadella
Sallisachs. Y también con Juan Abelló, titular del
floreciente laboratorio Antibióticos, quien a su
vez le presentó a Mario Conde, el presidente del
poderoso Banesto.
"Gut siempre contó que había llegado a
España enviado por Amadeo Juncadella, un industrial
rioplatense muy bien relacionado con la familia
catalana del mismo apellido", recuerdan en su
libro “Los cómplices de Mario Conde” los
periodistas españoles Encarnación Pérez García y
Miguel Angel Nieto Solís (Temas de hoy, Madrid,
1993). Amadeo Juncadella le habría encargado
"a su joven ejecutivo que creara una filial
española de la empresa", agregaron.
Pocos días antes, y como consecuencia de la
protesta obrera que obligó a renunciar al ministro de
Economía del gobierno de Isabel Perón, su
protegido Celestino Rodrigo, el ex ministro de
Bienestar Social José López Rega, había
aterrizado en Barajas, convertido en embajador
itinerante sin destino y rodeado de un
tumultuoso séquito de miembros de la Triple A.
Gut trabajó con eficacia, y así, el 14 de mayo
de 1976, tres semanas después del golpe militar
encabezado por el entónces general Jorge Rafael
Videla, nació Prosegur. La sociedad fue
bautizada por Rogelio Minobis, vicepresidente
del Banco del Progreso, perteneciente al Grupo
March, que también participó de la fundación.
El presidente era el propio Gut, e integraban el
directorio conspicuos representantes del
franquismo y la banca como Rogelio Guillaumez
(testaferro de la Banca March) y Leopoldo
Rodes Castañes (en representación de la agencia
de publicidad norteamericana BBDO). En cuanto
a las acciones, estaban repartidas entre la
sociedad Gutbel (en obvia referencia a gut Beltramo),
José María Juncadella Sallisach, la Banca March,
el Banco de Madrid y el mismo Gut, que se
había reservado el 16 por ciento.
Casi al mismo tiempo, en Madrid, López Rega y el
ex ministro del franquismo, José María López
de Letona, fundaban una agencia de seguridad y
vigilancia llamada Sass, donde encontró trabajo
la crema y nata de la Triple A argentina, entre
ella, el subcomisario Eduardo Almirón, quien más
tarde (luego de hacer sus pinitos en la
organización terrorista anti-ETA "Batallón Vasco-español")
conseguiría ser contratado como jefe de la
custodia de Manuel Fraga Iribarne entónces líder de la
Alianza Popular (antecesora del hoy gobernante
Partido Popular) y actual presidente de la
comunidad autónoma de Galicia.
Prosegur se convirtió en tiempo récord en la
principal transportadora de caudales y servicios de
seguridad de España. Su primer contrato
importante en la Madre Patria fue para custodiar la
quinta "Puerta de Hierro" en Madrid,
donde había vivido sus años más felices el ex presidente
Juan Domingo Perón. La histórica casa, hoy
demolida, había sido heredada por Isabel Perón, que
había sido detenida por los militares y pasaba
sus días en una jaula de oro, recibiendo espaciadas
visitas del almirante Massera.
La filial barcelonesa de Juncadella pasó a ser
también madrileña. Había sido elegida para ese
honor, por el juez federal Rafael Sarmiento, el
mismo que tenía a su cargo la causa abierta contra
Isabel Martínez, y el mismo que interrogó a los
ejecutivos de las Industrias Grassi y del Banco de
Hurlingham secuestrados en la guarnición de
Campo de Mayo mientras Raúl Guglialminetti,
Sánchez Reisse y compañía los torturaban.
Por si aun cupiera alguna duda sobre los
vínculos existentes entre Juncadella-Prosegur y los
servicios de inteligencia de la dictadura
militar, baste recordar que la seguridad del Mundial de
Fútbol de 1978 corrió a cargo del Batallón 601
de Inteligencia de esa fuerza y que la copa del
mundo conquistada por el representativo local
ante el holandés fue guardada, no en las bóvedas
del Banco Central, sino en el bunker de
Juncadella.
La Copa del Mundo permaneció allí hasta 1982,
cuando volvió a ponerse en juego en España,
donde los servicios de seguridad del mundial,
ante las protestas de los desairados empresarios
locales, fueron confiados a... Prosegur, esta
vez, se dijo, gracias a las recomendaciones de la
embajada argentina.
Curiosamente, durante la realización de los más
importantes partidos del mundial ibérico, una
experta banda de delincuentes argentinos con
inocultable aspecto porteño (de Barrio Norte), se
dedicó a saquear las mansiones vacías de los más
exclusivos barrios de Barcelona y madrid.
Cuatro años antes, apenas terminado el mundial
argentino, en España había sido conformada
otra subsidiaria del Grupo Juncadella, la
empresa Afha, de actividades tan vastas e imprecisas que
se inscribió como "sociedad agraria,
inmobiliaria, constructora y agencia de publicidad". Entre
los accionistas de Afha figuraban los hermanos
Juncadella y el almirante Jorge Montes, por
entónces canciller de la dictadura.
El representante de Afha en España era el
capitán de fragata Eduardo Aldao, amigo y compañero
de promoción del también capitán de fragata
Carlos Carpintero, secretario de Prensa e
Información de la junta militar.
Afha firmó contratos con la fábrica estatal de
explosivos Río Tinto y realizó grandes exportaciones
sin que luego se pudiera precisar cual había
sido su destino final. Probablemente haya canalizado
exportaciones de armas españolas. Lo cierto es
que, al llegar Felipe González al gobierno,
"afloraron las denuncias sobre blanqueo de
dólares provenientes del narcotráfico y reinvertidos en
España", según escribieron los periodistas
Ferrari y Ronzoni.
Algo importante había sucedido al terminar el
mundial español de 1982: Gut le habia birlado a
sus patrones el control de Prosegur. Es más:
había iniciado junto a su amigo Yabrán, la conquista
de Juncadella.
El periodista Juan Salinas se refirió a este
proceso en “El otro Yo del Señor Yabrán”, publicado en
“El Nuevo Porteño” el 2 de octubre de 1996.
Advertía que los investigadores judiciales españoles
investigaban la hipótesis de que Gut lavaba el
dinero de Monzer Al Kassar y otros traficantes de
armas.
En el mismo sentido, el periodista argentino
radicado en Barcelona Norberto Bermúdez, agregó
que en algunos de estos negocios Gut utilizaba
un alías de raigambre masserista, “Comandante
Negro”.
Durante los primeros años, Gut mantuvo en
Prosegur su posición de accionista minoritario, en
tanto que Amadeo Juncadella, en Buenos Aires
seguía de lejos complacido la gestión de su joven
ejecutivo. Pero en 1982, la satisfacción de
Juncadella se transformó súbitamente en preocupación.
Gut le dijo que quería comprar la parte de los
Juncadella en Prosegur y hacerse con su control,
pero sólo le ofrecía pagar 100 millones de pesetas,
el equivalente a su facturación anual.
Los hermanos Juncadella desestimaron la oferta
de plano. No deseaban desprenderse de la
mayoría de la empresa, y menos entregársela a un
joven empleado suyo. Ocurrió entónces algo
insólito: de la noche a la mañana, Gut elevó su
oferta a 400 millones pagaderos al contado, y
consiguió hacerse con el 20 por ciento de las
acciones en poder de March y el 20 por ciento del
Banco de Madrid. Con lo que obtuvo el control
absoluto de la sociedad. Nadie sabe a ciencia
cierta de dónde provino el dinero, pero si se
sabe que Gut negoció la operación en secreto con el
entónces consejero del Banco de Madrid, Enrique
Moya, quién enseguida pasó a desempeñarse en
la presidencia del Instuto Nacional de la
Industria (INI). Dos años más tarde, Moya ocupó la
presidencia de Prosegur por deseo expreso de
Gut.
Ya con el control absoluto de la firma, Gut
firmó un contrato de seguridad con Juan Abelló y
Mario Conde y su empresa pasó así a ocuparse en
1983 de la vigilancia del banquero y de todas
las filiales de Antibióticos. Para desesperación
de la familia de Abelló, Gut y Conde terminarían
por quedarse con el laboratorio, el más
importante de España.
Ya desde fines de 1982, Gut y Conde eran
objetivo de especial vigilancia por parte del gobierno
socialista de Felipe González, que había logrado
romper con más de cuatro décadas de
franquismo y postfranquismo. El gobierno había
conformado para vigilarlos (no sólo a ellos, si no
a todos los grandes evasores) una sociedad
anónima, Incresa, a modo de “task force”.
Prosegur estaba sospechada de evasiones
multimillonarias de dinero en billetes, enviándolos
primero a las islas Canarias y desde allí al
paraíso fiscal del Principado de Andorra, pero con el
correr de los años, las investigaciones fueron
quedando en agua de borrajas.
Otra fue la suerte de Conde. El gobierno
socialista encargó a la agencia norteamericana Kroll
Associates, conformada por ex agentes de la CIA,
un seguimiento de las actividades de Conde. El
Informe Crillón resultante de estas
investigaciones, está repleto de referencias a las vinculaciones
de Conde con Argentina y particularmente a los
financistas Jorge Antonio y Jacques (Jacobo)
Hachuel, al Banco Shaw, al “círculo de Carlos
Menem” y a Monzer Al Kassar.
Según el informe, Conde utilizaba estos vínculos
para “el lavado de dinero procedente de
operaciones de droga y armamento”.
En diciembre de 1993 el Banco de España (emisor)
intervino al Banesto, tras lo cual pudo
comprobar la “evaporación” de alrededor de 5.000
millones de dólares.
Conde y Hachuel -un argentino nacionalizado
francés, socio y amigo de Jorge Antonio- fueron
condenados en marzo de 1996 en una causa
secundaria, por apropiación indebida y falsedad de
documento mercantil.
Conde logró obtener la libertad provisional tras
pagar una fianza de 14 millones de dólares a la
espera de ser juzgado por la causa principal.
Sin embargo en febrero de 1998 fue nuvamente
detenido e internado por la policía en la
prisión de máxima seguridad de Alcalá Mecó, tras ser
condenado a cuatro años de cárcel por la
apropiación de cuatro millones de dólares, en el llamado
Caso Argentia.
El periodista argentino -radicado en Madrid-
Ernesto Ekaizer escribió en El País (cuya jefatura de
redacción integra), que "durante sus años
de Banesto, Conde vivió obsesionado con la idea de
poseer la información más amplia sobre personas
y hechos heterogéneos" y que "montó una red
propia de empresas de seguridad" cuyos
puntales fueron las firmas Protecsa y Prosegur.
Conde, explica Ekaizer, dio satisfacción a sus
obesiones asesorado "por el financiero Jacques
Hachuel, quien le acercó un grupo selecto de
agentes del Mossad israelí".
Ekaizer reveló que Hachuel le hacía llegar a
Conde todos los días un minuta con las novedades
encontradas por sus servicios particulares de
inteligencia. "La habilidad de Conde fue indiscutible:
en lugar de acudir a agentes locales
indiscretos, que suelen vender y revender como por fotocopias
una misma información a diferentes clientes,
contrató un equipo israelí".
Por otra parte, en su libro “Cortinas de humo”,
Jorge Lanata y Joe Goldman relacionaron a
Conde con Hachuel (a quien describieron como
"un argentino emigrado del barrio de Once") y a
ambos con Al Kassar y con el sirio-argentino
Antonio, el principal financista de Juan Perón
durante su largo exilio madrileño.
Conde, Hachuel y Cía. se especializaron en
filtrar a la prensa informes robados al CESID (Centro
de Estudios Superiores de Inteligencia para la
Defensa, el espionaje español) por el coronel Juan
Alberto Perote; alentar “guerra sucias”; usar
servicios de seguridad privados para todo tipo de
tareas y desparramar coimas a troche y moche en
procura de comprometer al gobierno español, e
incluso al propio Rey Juan Carlos (cuyas
conversaciones telefónicas no tuvieron empacho en
interceptar y grabar) en complicidades mutuas
que les garantizaran impunidad y olvido.
Pero, a pesar de todo, fueron detenidos y
enjuiciados.
Es en este contexto que entre 1982 y 1983, la
misma manguera que había servido para succionar
dinero desde la Argentina comenzó a escupirlo,
alimentando las arcas de empresas de transportes
de caudales y de los correos privados, que
florecían como hongos luego de la lluvia.
Ferrari y Ronzoni puntualizaron que "a
partir de 1983, el ciclo se invirtió y aquellos dineros que
se habían multiplicado en la península ibérica
comenzaron a volver a la Argentina. Gran parte de
ellos ingresó a los paquetes accionarios de las
transportadoras de caudales. Si hay una certeza,
ésta es que hubo una inyección de capital
proveniente del exterior capaz de transformar a
empresitas que a veces ni siquiera podían pagar
el alquiler de sus locales en firmas tan prósperas
que en pocos meses adquirieron flotillas de
camiones y camionetas y se trasladaron a confortables
oficinas propias".
Los mismos periodistas agregaban un dato muy
sugestivo: los voceros del Grupo Juncadella
justificaban tan fulgurante prosperidad porque,
decían al unísono, habrían recibido copiosísimas
"inversiones árabes".
¿Qué otros elementos habían pesado para que el
sentido del flujo de dinero se invirtiera? También
que a partir de 1982 y casi hasta comenzar 1984,
en el último gobierno militar, del general
Bignone, tenía una enorme influencia Carlos
Bulgheroni, un empresario afín a Yabrán. Y, por
otra parte, las relaciones entre los Estados
Unidos y Siria eran pésimas, hasta el punto de que el 23
de octubre de 1983 un coche-bomba del Hezbollah
atentó contra el cuartel general de las Marines
norteamericanos en Beirut, con un saldo de 239
muertos, y a comienzos de diciembre aviones
estadounidenses atacaron las posiciones del
ejército sirio en el Líbano tras acusar a Damasco de
haber patrocinado aquél ataque.
No hacía una semana que el escritor y periodista
Miguel Bonasso se había ocupado nuevamente
del misterioso Gut (del que en Argentina seguía
sin conocerse siquiera una foto) en Página/12
cuando, el 31 de mayo de 1997, el supuesto
“Comandante Negro” murió en un accidente
automovilístico en la carretera nacional 1 de
España que une a Madrid con Burgos a la altura del
Km. 70, cerca del pueblo de Loyozuela.
Para entónces, Gut también era el vicepresidente
de la argentina Prosegur-Protección Activa SA,
firma que, asociada a Juncadella, se había
instalado entre 1995 y 1996 en los cuatro países
asociados en el Mercosur y, de yapa, obtenido un
sabroso contrato para modernizar y mantener
los equipos de comunicaciones de las policías
federal y bonaerense. Una sigilosa privatización de
hecho.
El 5 de octubre de 1996, el jefe de la PFA,
comisario Pelacchi convocó a una conferencia de prensa
en el microcine del Departamento de Policía para
presentar sendos sistemas pagos de alarma (para
comercios y hogares y para localización de
vehículos) disponibles para quien pueda pagarlos a
razón de 40 pesos cada uno -si se trata de un
particular- o de 80 pesos si se pretende el disfrute de
tal protección para comercios, industrias o
flotas de camiones.
Acompañaba a Pelacchi el ingeniero Daniel
Fernandez Damiani, de la ignota firma Localizer SA
de supuesto origen estadounidense. Pelacchi
dijo, para justificar la asociación entre la PFA y la
empresa, que "una institución estatal no
puede ni debe invertir sus escasos recursos en desarrollos
tecnológicos que pueden ser costeados con inversión
de riesgo a cargo de una empresa privada".
Esta asociación "le permite a la PFA
incorporar tecnología de punta, de manera que los vecinos
que menos recursos puedan beneficiarse con el
sistema", aseguró.
Mientras el público presente se estrujaba los sesos
tratando de entender de que manera podían
beneficiarse los vecinos pobres de que los
vecinos ricos tuvieran una manera infinitamente más
rápida y eficaz de relacionarse con la policía
que acudir a la comisaría, tomó la palabra Fernández
Damiani, quien dijo que el sistema estaba
conectado a "dos constelaciones satelitales que
permiten localizar vehículos en movimiento y
trasmitir su posición al Comando Radioléctrico",
sistema que ya funciona en varias ciudades de
los Estados Unidos.
En cuanto a las alarmas domiciliarias, Fernández
Damiani aseguró que una vez que el sistema se
activa, las computadoras de la empresa
automáticamente identifican el código y retrasmiten el
aviso al Departamento Central, de manera que la
policía pueda enviar de inmediato un patrullero
al lugar.
En resumidas cuentas: lo mismo que se lograba
llamando al Comando Radioeléctrico, pero sin
tener que dar explicaciones. El policía y el
ejecutivo afirmaron luego que "en un futuro
inmediato", quienes instalasen el sistema
podrían beneficiarse con la detección de ladrones u otros
intrusos que ingresen a sus viviendas o
comercios cuando ellos no están.
Cuando decían "un futuro inmediato" no
exageraban. Apenas tres días más tarde, en un
suplemento de Clarín dedicado a conmemorar el
centésimo aniversario del nacimiento de Juan
Perón, bajo el lema "vigilancia
inteligente", salió un aviso de media página promocionando un
sistema similar, llamado "Protección
Activa".
"Antes de que el ladrón de un paso, ya
estamos llamando a la policía", decía. "En el mismo
momento en que un extraño irrumpa en su casa,
una alarma empezará a sonar dentro del
domicilio y el detector enviará una señal a la
computadora de la Central, donde nuestro personal
actuará de inmediato comunicándose con usted,
llamando a la policía y con nuestro exclusivo
Sistema de Asistencia Inmediata, enviando un
movil de Prosegur a su propio domicilio",
continuaba.
El aviso, firmado por Juncadella-Prosegur
Internacional, solamente adelantaba que la dichosa
central estaba atendida por "profesionales".
Daba, por fin, los números de teléfono para
comunicarse con un "centro de atención al
cliente" y suscribirse al prodigio: 585-6203/9.
Por curiosidad, Juan Salinas llamó para
preguntar si el servicio que ofrecía Juncadella-Prosegur
era el mismo que había anunciado el jefe de la
Policía Federal. Ya era de noche, y el hombre que
lo atendió, respondió "Afirmativo, si
quiere abonarse, deben llamar mañana por la mañana".
La aparición del primer número del mensuario “La
Federal”, órgano de la PFA financiado por
Yabrán, Amalita Fortabat y otros empresarios,
permitió completar la información. Explicaba que
el sistema promocionado fue desarrollado
"en el país por Localizer SA y Sky Cop SA", cuyo
titular es otro Fernández Damiani, en este caso
Néstor, quién dijo que Sky Cop es "una empresa
argentina, integrada por Localizer SA, quién
provee toda la tecnología, y un grupo de inversores"
a los que no identificó.
En esta ocasión, y superando largamente lo
afirmado por su jefe, el órgano de la PFA sostuvo que
el sistema utiliza no dos, sino "28
satélites que orbitan la Tierra a 18 mil kilómetros de altura,
lanzados por el Departamento de Defensa de los
Estados Unidos", lo que le "permite brindar una
seguridad absoluta, no sólo a las patrullas
policiales, sino a todos los vehículos abonados, sean de
transporte público de pasajeros, de mercancías
de valor, servicios de distribución, etc." y que "el
tiempo de llegada (de la policía) ante una
emergencia es de un promedio de tres minutos".
"Este emprendimiento puede considerarse
único en el mundo" se enfervorizó Fernández Damiani
II. "Si bien existen empresas dedicadas a
la seguridad que cuentan con sistemas de alarmas, en
nuestro caso, la aplicación masiva y la
interacción con la Policía Federal y la bonaerense nos
diferencia..."
¿Hasta que punto llega la imbricación entre la
PFA y estas empresas privadas? El presidente de
Sky Coop dijo que las señales de alarma ingresan
"al Centro Digital de Localización de Señales
instalado por Sky Cop en el Comando
Radioeléctrico" por lo que "la implementación de nuestro
servicio proporciona un doble servicio de
prestación por parte de la Policía Federal" al añadírsele
"la asistencia empresaria que permite
conocer a nuestros abonados".
"Nuestra intención es la de abarcar todas
las rutas del país, para lo cual ya fue instalada en el
Comando Radioeléctrico una 'estación de Control
Nacional'. En un futuro, pensamos extendernos
más allá de nuestras fronteras", adelantó
Fernández Damiani II. Gracias a esta asociación, la PFA
"tiene equipos tan modernos que pueden
seguir por satélite un camión hasta Brasil", remató
Pelacchi. Es bueno señalar la coincidencia de
que Juncadella-Prosegur funciona en Argentina,
Uruguay y Chile y acaba de establecerse en
Brasil. (tiene 10 filiales en Brasil según Ferrari)
El órgano de la PFA invitaba a visitar en el
Departamento Central la "sala de situaciones" de la
Dirección General de Operaciones de la
Superintendencia de Seguridad Metrolitana y apreciar "su
moderno sistema radial y de video, ambos
enlazados por microondas y móviles". A partir de fines
de 1994, añadía, "esta dependencia cuenta
con rastreo satelital que le permite conocer de manera
inmediata la ubicación de todos los patrulleros
en la Capital" y el auxilio de una "cámara de
video con lente infrarrojo (que puede filmar de
noche) instalada en un helicóptero que se comanda
por medio de una computadora desde el interior
de la aeronave".
Contar con dicha cámara, se ufanó Pelacchi en un
programa de televisión, así como la adquisición
de una novísima central telefónica a la francesa
Secom, fue posible gracias a sendas donaciones.
También dijo que gracias a otra donación la PFA
pudo adquirir por medio millón de dólares una
computadora que hace identikits y los coteja
electrónicamente, y en la contratapa del primer
número de La Federal se informa de la reciente
adquisición, también en Francia y por medio
milón de dólares, de una supercomputadora que
procesa un Sistema Automático de Identificación
de Impresiones Digitales (AFIS en sus siglas
inglesas). Como Pelacchi decía que a la PFA no le
sobraba un peso, debía suponerse que también esa
compra era posible gracias a una donación
desinteresada.
Curiosamente, además de Juncadella-Prosegur
Internacional, hay otra empresa, subsidiaria de
aquella, que tampoco es reivindicada por la PFA
aunque es obvio que trabaja en sociedad con
ella. Se trata de Protección Activa SA, de la
que su gerente general, Gustavo Hemadi, informó que
tiene casa matriz en Madrid y que se instaló en
Argentina en septiembre de 1995, es decir un mes
antes de que Pelacchi y Fernández Damiani I
anunciaran que quién quiera contar con seguridad
para sus casas o negocios deberá oblar de aquí
en más un mínimo de 400 pesos mensuales, suma
que ronda los 500 si se pretende que tras sonar
la alarma, acuda un vehículo de vigiladores a ver
qué pasa.
Como en el caso de Localizer, Skycop y sus
padres Juncadella-Prosegur Internacional, Protección
Activa ofrece sistemas electrónicos de seguridad
conectados a una estación central de monitoreo.
Y al igual que sus progenitoras afirma contar
con una flotilla de móviles prestos para partir a los
domicilios o propiedades de sus clientes si los
sensores infrarrojos detectan algún cambio de
temperatura. Los tripulantes, aclara Hemadi,
"van equipados con radios para informar lo que esté
pasando pero no están armados".
La promoción del nuevo sistema de alarmas tuvo
sus costados grotescos. Para vender alarmas, es
obvio, es necesario que la intranquilidad cunda
entre la población. Así, muy poco después de
aquél anuncio, el Comando Radioeléctrico sostuvo
que "la Capital Federal registra un promedio
de tres asaltos por hora", lo que de ser
cierto redondearía un total anual de 27 mil casos. El
problema es que casi al mismo tiempo la
Dirección de Operaciones de la propia PFA ofreció una
estadística según la cuál en 1994 se denunciaron
exactamente 5.029 robos a domicilios particulares
y comercios en la ciudad de Buenos Aires.
Cuando una periodista de Clarín consultó sobre
esta contradicción al jefe del Comando
Radioeléctrico, comisario Julio Díaz, éste
respondió impertérrito: "ratifico mis números" y su
superior, el comisario Rodolfo Segovia, jefe del
Departamento de Orden Público, filosofó que "las
estadísticas son como la sensación térmica,
nunca terminan de reflejar la realidad".
En síntesis: el Comando radioeléctrico y el DOP
desautorizaron a la Dirección de Operaciones
Criminales de la propia PFA, que es la encargada
de confeccionar las estadísticas oficiales. Donde
ésta compatibiliza un robo, aquellos cuentan
5,3.
Clarín informó que la Policía se queda con el 30
por ciento de la cuota que pagan los propietarios
de los locales que se adhieren al sistema de
alarmas. También consultó a un ingeniero electrónico
que estimó que el sistema no era eficaz. "Muchas
veces los sensores se activan a pesar de que
quien se pasea por el living no es un ladrón,
sino un gato, un perro o una rata" y los sensores
suelen sonar "ante cualquier cambio de
temperatura captado en el ambiente atravesado por los
rayos infrarrojos e incluso algunos se activan
cuando se abre una ventana y entra una corriente de
aire", explicó el experto.
En estas circunstancias, resultó lógico que las
mentes malintencionadas dieran por supuesto que de
lo que se trataba era de vender protección, sí,
sólo que con comillas: esa “protección” que hace
que, si uno deja de pagarla, es muy probable que
le roben.
Tras la muerte de Gut Beltramo, la jefa de
prensa de Prosegur de España, Maite Alba, vino a
Buenos Aires a argumentar que su jefe fallecido
era una excelente persona, y la empresa de primer
nivel. Para entónces, Prosegur se había vuelto
asociar a Juncadella, y los camiones de transporte
de caudales llevan los nombres de ambas
empresas, mientras que los custodios habían pasado a
ser exclusivamente de Prosegur. Y el jefe de
seguridad de Juncadella-Prosegur era el comisario
Oscar Rossi, alías Coco, un viejo allegado a
Yabrán.
“Durante todos estos años, Gut y Juncadella
fueron cada uno por su lado, pero ahora que Gut
murió, hemos vuelto al primer amor”, explicó
Alba. Y en un momento se sinceró: “Yo fue la
secretaria de Gut durante muchos años, y te
aseguró que jamás me enteré que lavara dinero, pero
aún si fuera así, ha pasado mucho agua debajo de
los puentes y ahora somos una empresa
transparente, que cotiza en bolsa y de la que
viven 7.000 mil familias”.
Meses después, Maite Alba renunció a su trabajo.
Uno de los autores estuvo hace poco con el
gerente de Prosegur Argentina, Ramiro Vall, quién
insiste que las cuentas de la empresa están
claras como el agua. Pero en este tiempo, custodios de
Prosegur bajaron de los camiones de Juncadella a
los tiros, hirieron a un niño de un balazo en la
cabeza y resultó que ni siquiera tenían permiso
de portación de armas.
Antes, en marzo e 1997, una camioneta de Juncadella-Prosegur
fue asaltada en Ciudad del Este. El
robo de dinero habría ascendido a 10 millones de
dólares. El periodista paraguayo Mario Orcinoli,
que investigó el caso, asegura que la compañía
no pudo demostrar el origen del dinero.
Otro periodista, Hernán López Echagüe, quién
pasó una larga temporada en Ciudad del Este para
documentarse y escribir su libro La Frontera
(Planeta, 1997) se interesó en el tema y obtuvo
información de primera agua.
López Echagüe se enteró de que los camiones de
Prosegur pasaban de Ciudad del Este a Foz de
Iguaçú sin ser controlados. “Párese en el Puente
de la Amistad un rato nomás y fíjese como
pasan”, lo desafió un poblador. Así fue como el
periodista pudo ver como la tripulación de uno de
los camiones de Prosegur retiraba sacas repletas
de papeles u otros objetos de negocios de poca
monta y los vió cruzar el puente internacional
sin ser revisados. Una y otra vez.
Llamó entónces a Prosegur de Brasil. Lo atendió
una voz femenina, a la que le preguntó por el
gerente comercial, “Walter Kufter, de parte de
Wenceslao Bunge”.
Oper.: “-Ahh..! ¿Del señor Wen? Un minuto, por
gentileza...”
Walter
Kufter: “-Alooo ¿Wen?”
L.E.: “-No, soy un conocido de él. Martínez es
mi apellido, señor Kufter. Lo llamo porque estoy a
punto de concretar unos negocios en Ciudad del
Este... Y bueno, el señor Bunge me ha dicho que
ustedes son las personas indicadas para realizar
una serie de traslados de papelería...”
W.K.: “-¿Desde Ciudad del Este hacia donde,
señor?”
L.E.: “-Hacia el Brasil y también hacia la
Argentina. Papeles, señor Kufter, muchos papeles,
¿comprende?”
W.K.: “-Entiendo, entiendo. Mucho papel, claro,
claro. ¿Va a necesitar el servicio una sola vez o
serán varios traslados, señor?”
L.E.: “-Si todo sale bien, serán varios. Todo
dependerá de los controles...”
W.K.: “-Usted olvídese de los controles, señor.
Con Prosegur sale todo bien...Wen ya le habrá
hablado de nuestra responsabilidad.(...) Le pido
que nos visite aquí, en Curitiba. Hay detalles que
debemos hablar personalmente.”
L.E.: “-¡Por supuesto!”
W.K.: “-Mande mis saludos a Wen y para el Sr.
Yabrán.”
BUENOS MUCHACHOS
“Los líderes del narcotráfico eligieron otros
puntos de américa para producir y se cambió el
circuito de la droga. Había que conseguir nuevos
territorios.(...) La droga de Perú y de Bolivia
sale por Argentina. Para eso se necesita una
gran organización, compañías de transporte, aéreas y
de navegación, compañías de transporte de
caudales. Esta gran organización se fue ampliando en
la Argentina”, confesó Jacobo Timerman a la
revista NOTICIAS, el 2 de junio de 1991.
Como hemos comentado en capítulos anteriores, el
día 28 de junio de 1975, Alfredo Yabrán pasó
de ser empleado de OCASA a dueño de la mayoría
de acciones. Coincidentemente, Mario Caserta,
otro de los empleados de dicha empresa (que
trabajó como operador privado de López Rega), se
abrió también de la empresa y fundó Tab Torres,
una importante empresa recaudadora de
caudales que aparecería vinculada en el Yomagate
veinte años después. Otra de las coincidencias
de ambos es que, al igual que su ex compañero de
trabajo, Caserta tenía muy buena llegada a
brigadieres de la Fuerza Aérea.
El mismo Caserta fue quien canalizó el aporte
que hizo Yabrán para la campaña de Carlos
Menem, junto a Mario Rotundo que era el
recaudador oficial de los fondos.
Al poco tiempo de llegar Menem a la Presidencia,
Mario Caserta se enemistó con Yabrán,
aparentemente por sus deseos cruzados de
controlar el transporte de valores. Algunos creen que
esta pelea fue el detonante para que fuera el
único en purgar condena por el Narcogate. Poco
antes de ser detenido y como presidente Federal
de Agua Potable, Caserta había emitido un
comunicado en el que responsabilizaba de su
caída a “personajes vinculados a investigaciones que
ordené a pedido de otros funcionarios del
Gobierno, cuando descubrí contratos y prebendas que
entregaron el ciento por ciento del poder de
transporte nacional de sacas, encomiendas y
correspodencia a empresas que hoy son
monopólicas y que han dejado nuestro correo
desmantelado, vaciado”.
Mario Caserta nunca le perdonó a Yabrán que en
las vísperas del Narcogate, éste le hubiera dado
asilo a Ibrahim al Ibrahim en su estancia de
Entre Ríos, de donde luego escapó hacia el exterior,
permaneciendo prófugo. Caserta estuvo entónces a
punto de contar todo lo que sabía, pero lo
convencieron de que era mejor pasar unos años en
la carcel y poder seguir su vida en paz.
Unos meses después de haber salido en libertad,
Caserta sufrió un grave accidente automovilístico
cuando iba a La Plata a entrevistarse con el
Gobernador Duhalde.
MERCASUR
Desde hace varios años venimos escuchando hablar
en demasía de los cárteles colombianos de la
droga, sobre todo la cocaína. Nunca se trató
realmente de un cártel, sino más bien de un conjunto
indeterminado de familias e individuos que
trabajan, no para establecer precios, sino para
asegurar una alta tasa de entrega a los mercados
de cocaína de todo el mundo. Estas familias de la
droga, que han manejado grandes ciudades como
Medellín y Cali, dominan el comercio de la
marihuana y cocaína, llevando corrupción y
violencia a varias ciudades que superan las fronteras
de Colombia.
A fines de los años ’80 y luego de utilizar el
mismo camino durante tantísimos años para el tráfico
de drogas hacia otros países, el cártel de Cali
necesitó modificar el recorrido. Para ello pensó en
Chile, país que regresaba a la democracia y
abría su economía, dos hechos que ayudaban a
proyectar el negocio. Pero había otros dos
problemas: la envergadura del país y la transparencia
que querían dar a sus operaciones comerciales
harían notar visiblemente las sumas de dinero
injustificado. Entónces miraron hacia Argentina.
Sus políticas y economías regionales anacrónicas
y poderosas y una clase política corrompible en
la medida en que se financiaran sus campañas,
eran el caldo de cultivo que necesitaban.
A principios de los noventa, Argentina ya era
país de tránsito (y, porque no decirlo, de consumo
también), y los cárteles de la droga buscaron
aliados dentro de nuestro país. Según la periodista
Gabriela Cerrutti, Alfredo Yabrán se convertía
en ese sentido en una pieza clave para el transporte
de droga a través del territorio nacional y
permitir su salida a través de la Aduana de Buenos
Aires y Ezeiza.
Yabrán ofrecía todo lo necesario para lograr ese
fin: empresas de transporte de correspondencia,
de transporte de caudales, de asistencia de
rampa a aviones, control de los depósitos fiscales, y
más.
Al mismo tiempo ofrecía vínculos muy
importantes: políticos de primera línea, gente de la cúpula
de gendarmería, brigadieres de la Fuerza Aérea,
Ibrahim Al Ibrahim en Ezeiza y el brigadier
Echegoyen en la Aduana.
Pero no todo iba a ser color de rosa. Existia
incompatibilidad de negocios con la policía
bonaerense: es que para que un país sirva de
tránsito para la droga, no puede ser de consumo al
mismo tiempo, y la policía distribuía en toda la
costa y Gran Buenos Aires.
Por otro lado existían dos escollos más
imposibles de superar. Uno tenía que ver con la
triangulación de armas que involucraba a figuras
del Gobierno y personajes como Monzer Al
Kassar, quienes necesitaban la infraestructura
de Yabrán. El otro problema era Siria, que, a través
de Ibrahim Al Ibrahim, necesitaba lavar dinero
de la venta de heroína para su envío a Estados
Unidos y también entorpecía a los otros
negocios. Sobre todo teniendo en cuenta que la guerra
entre los distribuidores de cocaína y de heroína
en el mundo es cada vez más dura.
Un ex ministro, que conoció muchísimo a Carlos
Menem declaró sobre este tema de superposición
de intereses que: “Menem dejó que Mario Rotundo
le prometiera a Muhamar Kadafi que le iban a
vender el Condor mientras Cavallo le prometía a
Estados Unidos que lo iban a desarmar. Y esto
sucedía en dos habitaciones del mismo hotel. Con
mentalidad árabe, pateó la cosa para adelante
todo lo que pudo y cuando Estados Unidos apretó
mucho, terminó diciéndoles a los hombres de
Kadafi que él no lo conocía a Rotundo. Con los
sirios y los colombianos hicieron lo mismo.
Hablaron todos en nombre de todos, revibieron
plata para la campaña, se comprometieron a
millones de cosas y después los traicionaron, no
cumplieron, cumplieron a medias, hasta que se
encontraron en medio de una guerra”.
CAPITULO 6: la mafia. "Durante varias
décadas los gobiernos han participado en el tráfico de
drogas. Eso significa que el narco-terrorismo se
ha convertido en un fenómeno patrocinado por el
Estado".
Rachel Ehrenfeld.
Periodista
EL PRIMER MUNDO
El martes 26 de septiembre de 1.995 a las 10 de
la mañana, en el aula-bunker de Ucciardone
(Sicilia), comenzaba "el proceso del
siglo" contra el varias veces ex-primer ministro democristiano
Giulio Andreotti por el cargo de
"mafioso", apoyado por 134 puntos contenidos en 6.000 carillas
presentadas por un grupo de fiscales de Palermo.
Giulio Andreotti, abogado, padre de cuatro
hijos, fue siete veces jefe de gobierno y, en otras 21
ocasiones, ministro de múltiples carteras:
Defensa, Relaciones Exteriores, Hacienda, Industria,
Tesoro e Interior. Amigo personal de algunos
Papas: desde Pio XII a Juan Pablo II, ha recibido
once lauros Honoris Causa y ha publicado 19
libros. Los fiscales lo acusan de tener estrechos
vínculos con la mafia y estar relacionado con
algunos episodios bastante graves en la historia
italiana, tales como el secuestro de Aldo Moro
por las Brigadas Rojas; el asesinato del general
Carlo Dalla Chiesa por parte de la mafia en
1.982; su amistad con el banquero de la mafia Michele
Sindona; y su vínculo con Licio Gelli,
delincuente y gran maestre de la logia masónica
Propaganda 2.
En el jucio más impresionante de la historia
italiana se convocaron a declarar a 116 testigos a
favor de Andreotti y a 400 personas presentadas
por la acusación, muchos de ellos "padrinos" de
la mafia, y se estima que el juicio durará más
de dos años debido a la cantidad de gente a escuchar
y la montaña de documentos y folios judiciales a
consultar.
La decisión de los magistrados milaneses creó
las condiciones judiciales para que pudieran resultar
evidenciados los hechos ilegales de
Tangentopoli.El mérito histórico de los magistrados de Mani
pulite ha sido no sólo y no tanto haberse
llevado por delante una clase política corrupta, sino el
haber rehabilitado en su país el principio de
subordinación del poder público a la Ley, sobre el
que se apoya no solo el Estado de Derecho, sino
también la democracia. Una legalidad que vale
tanto para los poderes públicos como para el
sector privado. Los intereses públicos no pueden ser
vendidos por quienes tienen la obligación de
custodiarlos, pero tampoco pueden ser adquiridos
por particulares.
Nuestro país se caracteriza por una carencia
estructural de independencia del Poder Judicial en
causas donde se investigan delitos de
corrupción, el crimen organizado, abusos del poder político
y económico que se ve reflejada en una marcada
impunidad de ciertos sectores del segmento
político, empresarial, eclesiástico, sindical y
militar ligados al poder, que no solo debilitan la
construcción democrática, sino que además privan
a los ciudadanos del derecho a la verdad y la
justicia.
Durante los últimos años ha crecido con
carácteristicas alarmantes la demanda de seguridad
jurídica en nuestro país y, como lo señalara la
Conferencia Episcopal Católica " la sensación de
vivir sin ley o de poder modificarla para servir
intereses sectoriales facilita la corrupción pública y
privada, crea una incredulidad generalizada, de
temor frente a los demás, e impotencia y angustia
que impide la formación de un espíritu solidario
y fraterno....frente a un estado de ánimo que
lleva a pensar la imposibilidad de superar la
impunidad, es necesario renovar la confianza en las
instituciones judiciales. Ese es nuestro compromiso,
aunque sabemos que libramos esta ‘batalla’
desde una posición desventajosa, también sabemos
que no todos somo iguales ante la ley, ni
tenemos las mismas posibilidades de acceso a la
justicia. Pero eso poco importa cuando se tiene el
espíritu fuerte y por único objetivo la verdad y
la justicia”.
En fín, tenemos la voluntad y el deseo
esperanzado de que este proceso que vive Italia nos
contagie un poco y podamos comenzar a investigar
en serio a todos aquellos que parecen
"intocables" y que creen que pueden
hacer lo que les plazca con total impunidad amparados por
funcionarios corruptos.
Cuando el juez italiano Giovanni Falcone, gran
investigador de las mafias (y que murió asesinado
luego de haber decabezado a la poderosísima
"Cosa Nostra", en el famoso "Juicio del Siglo"),
visitó la Argentina en el año 1.992, luego de
entrevistarse con Carlos Menem, declaró que "(a
Menem) solo le interesa que lleguen inversiones,
sin preguntar de donde viene la plata".
"La mafia, la corrupción política...todas
son parte de lo mismo. Nacen porque no existe un Estado
fuerte, y se convierten ellas mismas en un
Estado. Tienen territorio, poder y leyes propias", agregó
el juez en otra parte de sus declaraciones y en
obvia connotación hacia nuestro país, sin saber que
sería absurdamente asesinado pocos meses después
por la mafia mientras manejaba su automovil
por una autopista del sur de Italia. Irreparable
pérdida.
ARGENTINISIMA
Cuando los muchachos finalizaron su tarea en la
privatización de Agua y Energía Eléctrica S.E.
comenzaron a diseñar unos días de descanso. No
tuvieron suerte. Su Jefe quedó tan satisfecho con
el trabajo que habían realizado que en mayo de
1993 designó a Haroldo Grisanti (presidente) y
Alfredo Castañón (vice-presidente) al frente del
ENCOTESA. Una experiencia que seguramente no
olvidarán facilmente. El mercado postal estaba
totalmente regulado y cartelizado y el Correo
Estatal no podía prestar ningún servicio con
seriedad.
Cuando se hicieron cargo del correo regía la
antigua ley que creaba un monopolio postal, y
además autorizaba a ENCOTEL a otorgar permisos
para servicios ocasionales o excepcionales,
con carácter muy restrictivo, regulando normas,
creando zonas, en definitiva generando presiones
para que no pudieran ingresar nuevos permisionarios.
Este sistema normativo con Vacalluzzo al
frente de la entidad era totalmente funcional al
"grupo", al que le permitían monopolizar todo el
sector privado. A tal punto era así que en el
año 1991 les fueron renovados los permisos vigentes a
partir de 1995 por 5 años más, con lo cual el
derecho que tenían las empresas del Grupo Yabrán
vencía recién en el año 2000.
En junio de ese año comenzaría a cambiar la
historia, cuya transformación, más allá del correo,
generó un impacto importante en otros niveles
sociales, económicos e institucionales. Alfredo
Castañon y Pablo Rojo comenzaron a diseñar lo
que luego sería el Decreto Nº 1187/93 firmado
por Menem y Cavallo.
Como el monopolio postal era un privilegio y la
Ley de Reforma del Estado facultaba al Poder
Ejecutivo a dictar Decretos derogando cualquier
tipo de ventaja; a través del 1187/93, se derogó el
privilegio postal. El mismo decreto le quita a
ENCOTESA el manejo de la renta postal. Antes del
dictado del mismo, los permisionarios
(pertenecientes al "grupo Yabran") por cada carta que
distribuían debían pagar el equivalente a una
carta simple en concepto de renta postal. El nuevo
Decreto de desregulación eliminaba la "tasa
postal" e imponía un sistema muy simple que
permitía ingresar en el mercado a las pequeñas y
medianas empresas cumpliendo con requisitos
mínimos, ya que hasta el momento operaban como
piratas. Por otro lado, pagando 5.000 pesos
anuales se podían inscribir en la Comisión
Nacional de Correos y Telégrafos como prestadoras de
servicios postales.
Asimismo el Decreto imponía a ENCOTESA la
obligación de prestar el servicio postal universal en
todo el país, al maximo de $1 (1 peso) la carta
simple.
Por último ordena a todos los Entes Públicos
dependientes de la Administración Central y Entes
Autárquicos, y a la Municipalidad de Buenos
Aires que todavía no era ciudad autónoma, a
contratar obligatoriamente al correo del Estado
en forma directa.
Esta reforma no solo significó un cambio
sustancial al régimen vigente, sino que afectó
directamente los intereses del
"grupo", pues al legalizar las empresas piratas se licuó el monopolio
de las sociedades de Yabrán que cobraba $ 3,50
por carta contra $ 0,75 del correo estatal.
También dejaban de percibir un importante margen
de ganancia al conceder al ENCOTESA un
mercado cautivo integrado por grandes
reparticiones del Estado (la DGI y el Banco Hipotecario
nacional entre ellas).
Frente a una situación que perjudicaba
directamente a los intereses del “Grupo”, Yabrán
reacciona rápidamente e intenta bloquear la
vigencia de la nueva regulación interponiendo
numerosos recursos de amparo ante la Justicia en
lo Contencioso Administrativo, argumentando
que la nueva normativa “no permitía la
competencia”, disputa que tuvo como epílogo la
declaración de inconstitucional del Decreto
1187/93.
Ante una situación que estaba generando graves
dificultades en el funcionamiento del correo y
para sortear el escenario creado por el
"Grupo", en octubre del mismo año Cavallo dicta el
Decreto 2247. El sentido de este nuevo Decreto
era la de generar condiciones de mercado que
consolidaran la competencia y la desregulación
postal que en los hechos rindió sus frutos con una
baja abrupta de los precios.
El otro dato sobresaliente es que este decreto
habilitaba a ENCOTESA a participar en todas las
licitaciones que dependían del Estado -cuando la
práctica común en la administración pública era
la de excluir al correo oficial- en condiciones
de igualdad sin que se pudiera limitar la posibilidad
de su presentación.
El mercado postal se iba normalizando y ENCOTESA
ya estaba en condiciones de brindar un
buen servicio. El yabranismo había pérdido el
control del correo oficial, carecía de mecanísmos
para debilitarlo y no podía formalizar
contrataciones del servicio de distribución a su antojo. El
vicepresidente de ENCOTESA, Castañon manifestó
que cuando se hicieron cargo del Correo no
habían podido participar en varias licitaciones
por no tener los camiones necesarios para la
distribución, pero lo paradójico es que no los
tenían porque eran subcontratados por las
sociedades de Yabrán. Uno de los casos más
elocuentes fue la intervención del ministro Cavallo
para conseguir la adjudicación del servicio de
distribución de las chequeras de pago del Banco
Hipotecario Nacional a favor del ENCOTESA frente
a otros oferentes en la licitación (OCA,
OCASA, SKYCAB). Esto dió lugar a que Alejandro
Octavio Barassi, en representación de
OCASA, acusara a Cavallo, como ministro, de
maniobras que el querellante interpretaba como
persecutorias. La causa quedó radicada en el
Juzgado de Primera Instancia en lo Criminal y
Correccional Federal, N 12, Secretaría N 23, a
cargo del Dr. Norberto Oyarbide. En los hechos
ENCOTESA impugna las cláusulas restrictivas
colocadas por el Banco Hipotecario Nacional en el
pliego de licitación referente a la contratación
del servicio de distribución de chequeras. Uno de los
puntos se relacionaba con la exigencia de la
entrega de la correspondencia en un plazo de 48 horas
para Capital Federal y Gran Buenos Aires y de 72
horas para el resto del país. En la práctica
OCASA no cumplía esos plazos dado que parte de
los envíos eran remitidos a traves del servicio
de carta simple de ENCOTESA. Además, la
exigencia de esos plazos encarecía el servicio y
resultaba innecesaria dado que el Banco
Hipotecario Nacional sabía con 6 meses de anticipación el
valor de las cuotas que debían figurar en las
chequeras. Esa fue la razón por la cual el correo
oficial exigió que se aumentarán los plazos. El
servicio paso de $ 1,82 a costar $ 0,40.
Elocuentemente, despues de que ENCOTESA tomara
el servicio, la cobranza del banco aumentó
notablemente.
Como dato estadistico el Juez Oyarbide procesó a
Cavallo, hecho absurdo que fue reparado por la
Sala II de la Cámara de Apelaciones en lo
Criminal y Correccional Federal, la cual sobresee
definitivamente al ministro. En lo sustancial,
el relato de los hechos nos va graficando como el
"grupo Yabrán" va perdiendo espacio y
se va debilitando frente a la política del Correo Estatal. El
sueño del “Grupo” de tener un mercado postal
monopolico ya era historia. Al poco tiempo la
privatización del correo quedó en manos de un
grupo de empresarios encabezados por Franco
Macri. Alfredo Yabrán comenzaba a perder sus
batallas.
BASURA DE NEGOCIOS
Allá por fines de 1.994 el entonces Intendente
de Capital Federal, Saúl Bouer, estaba por
renegociar los contratos de recolección de
basura que hasta ese momento estaba en manos de las
empresas Cliba, de Aldo Roggio, y Manliba, de
Francisco Macri, cuando trascendió que el grupo
Yabrán estaba decidido a ingresar al jugoso
negocio de los desperdicios, totalmente dispuesto a
enfrentarse a los dos pesos pesados (Macri y
Roggio). Desgraciadamente para el empresario
postal, la pelea entre colosos no pudo darse ya
que el Congreso de la Nación postergó la
renegociación de los contratos y dejó en
suspenso la posible contratación de alguna de las
empresas.
La desición de Yabrán de ingresar a un negocio
que es ajeno al grupo, tenía que ver,
indudablemente, con la devolución a la
intervención de los Roggio, hace un tiempo, al negocio
postal, gracias a una adjudicación de Haroldo
Grisanti, a través de las empresas Seprit y Savia que
han competido abiertamente con OCASA y OCA.
La puja entre los tres empresarios se extiende a
la demorada privatización de los aeropuertos de
Ezeiza y Capital Federal, donde el grupo Yabrán
controlaba Edcadassa, Intercargo e Interbaires, y
en donde Macri y Roggio erán candidatos firmes
para la ampliación de los mismos.
A su vez, el tema de los aeropuertos tenía otra
connotación especial por el lado de la privatización
ya que si esto sucedía había que pagarle una
indemnización al grupo Yabrán por la tres empresas
que manejaba en Ezeiza, en razón del fín abrupto
de la concesión. El encargado de expedirse sobre
este tema es el subsecretario genaral de la
Presidencia, Félix Borgonovo, estrechamente vinculado
a Eduardo Bauzá y Carlos Corach.
Es muy elocuente la manera en que el grupo se ha
querido adueñar de todos los negocios rentables
posibles, con métodos no siempre del todo
lícitos. El colmo del límite estuvo dado en la
explotación que Cáritas hace en los bares,
restaurantes y playas de estacionamiento de
Aeroparque y Ezeiza y que Yabrán le quiso
arrebatar.
El empresario postal sabía que Cáritas no
invertía nada en la concesión y por eso se contactó con
uno de los varios amigos que tiene en el
Gobierno con la intención de que convenciera a los
directivos de la citada institución de la
conveniencia de formar una sociedad para la explotación
de los bares, restaurantes y playas de
estacionamiento mencionadas. Los entónces concesionarios
aportarían, según la propuesta, la concesión y
Yabrán una suma importante de dinero para
modernizar las instalaciones. Enterado Cavallo
de esto, trabó el proyecto de asociación, cuyo
objetivo era entorpecer la privatización de los
aeropuertos y, al mismo tiempo, en el Palacio de
Hacienda - que tenía como meta modernizar las
instalaciones antes citadas - se comenzó a hablar
de un presunto intento de lavado de dinero.
En este tipo de pujas no es extraño ver jugadas
de estas características, en donde la política se
confunde con sucios intercambios de negocios
turbios.
Alguien dijo alguna vez acerca de estas
zancadillas interactivas: "Es pura basura". No se equivocó.
CUANDO UN AMIGO SE VA
"Yabrán aporta para las campañas en
general", confesó Cesar Jaroslavsky para luego renunciar a
la dirigencia de la UCR. "Le pedí una
contribución para la campaña de Massaccesi. Fue algo
modesto... $ 50.000", agregó a su
confesión, denunciando no ser el único radical vinculado al
empresario postal.
Del mismo tenor fueron las declaraciones hechas
por un secretario de estado en estricto "off de
record", en donde acepta que "no sé si
pone plata a nivel nacional, pero sí se que aporta en la
Capital".
A mediados de este 1.995, Eduardo Angeloz tuvo
que entregar el mando anticipado en el gobierno
de Córdoba, por culpa de la crisis social y
económica que atravesaba toda la provincia, quedando,
consecuentemente, como sucesor en la conducción
de la misma Ramon Mestre, que no imaginaba,
ni por las tapas, la sorpresa que le esperaba
cuando revisara las "cuentas" dejadas por su
antecesor.
Entre las tantas deudas que habían quedado en la
provincia, Mestre encontraría una que le
llamaría profundamente la atención: documentos
oficiales que mostraban al grupo Yabrán como
acreedor de 25 millones de dólares del Tesoro
Cordobés, más los intereses correspondientes.
Por lo que muestran los documentos, el préstamo
fue concretado en enero de este año y quedó