Por "Christian E. Sanz" Y Prologo de Juan
Salinas
Contenido:
-Prólogo: Los misterios de Tío Al Yabrán ("Christian
E. Sanz"-
Cap I. ”RAICES DEL PODER”
-Las raíces crecen bajo tierra
-Hogar, dulce bunker
-Mis hijos naturales: legítimos y putativos
-Amistad: divino tesoro
-El señor de los anillos
-La perinola: toma todo
-Siempre fuimos compañeros
-El juego de la OCA
-Pasaporte a la aventura
-Los Invasores
-Los superagentes no se rompen
-Donde las águilas se atreven
-Cap II. ”COMPRAR LA LEY”
-Duro de votar
-El valor de la ley
-A Cavallo regalado
-Segundas partes nuncas son buenas
-Imagen de radio
-Nosotros, que nos quisimos tanto
-Cap. III. “LA VERDADERA ADUANA PARALELA..”
-Su atención por favor!
-Perdiendo el control
-Depósitos a plazo fijo
-No hay nada más lindo que la familia unida
-Amigos son los amigos
-Zona franco
-Gran negocio Gran
-Los tres mosqueteros
-Preguntas sin respuestas
-Bailar pegados
-Conflictos de exportación
-Cap IV. “ATENTADOS Y LA GUARDIA IMPERIAL”
-Ejército en las sombras
-La Pesada
-Zaprám rima con Yabrán
-La cuadratura del círculo
-Más allá de la frontera
-Conexiones peligrosas
-Atentados: la aventura del hombre
-Sorpresa y media
-No hay dos sin tres
-El cartero dispara dos veces
-Durmiendo con el enemigo
-La procesión también va por dentro
-Cap V. “DROGAS”
-Blancas encomiendas
-El condor pasa
-Conservando la “línea”
-El primero te lo regalan...
-La madre patria: Conexión España
-Buenos muchachos
-Mercasur
-Cap VI. “LA MAFIA”
-El primer mundo
-Argentinísima
-Basura de negocios
-Cuando un amigo se va
-Camino al cielo
-La boca del pez
-Mambrú se fue a la guerra
-Gente que busca gente
-Cap VII. “EL GRUPO”
-Lo que el viento se llevó
-Lazos de sangre
-Cap VIII. “SECRETOS COMPARTIDOS”
-La fuerza del cariño
-Porque es un buen compañero...!
-Enemigos íntimos
-No va más!
-Cap IX. “AHORA, MULTINACIONALES”
-Entrevista con un vampiro
-El correo del zar
-El fantasma de Canterville
-Duda cartesiana
-Unidos o dominados
-Sintonía de amor
-Cap X. “TRAICION AL AMANECER”
-La fiesta inolvidable
-Crimen por encargo
-Testigo indiscreto
-Los sospechosos de siempre
-Al final del camino
-Historia universal de la infamia
-Otra vuelta de tuerca
-El amor en tiempos de cólera
-La sociedad de los poetas muertos
-Cap XI. “EL PRINCIPIO DEL FIN…”
-Dios los cría...
-Somos mucho más que dos
-El fierecillo domado
-A modo de final...
-Cap. XII. “MUERTO AL LLEGAR”
-Sinfonía inconclusa: Hipótesis sobre una muerte
-Bibliografía
PROLOGO
Los misterios del Tío Al Yabran
La única diferencia sustancial entre Alfredo
Enrique Nallib Yabrán y otros empresarios que se
enriquecieron vertiginosamente en el curso de
una década, durante los oscuros “años de plomo”
de la última dictadura, fue su sistemático
recurrir a la violencia como última ratio.
Lejos del estereotipo del gánster que suelen
pintar el cine y la televisión, fue en este sentido como
en los demás, un administrador cuidadoso. El
primer misterio del Tío “Al Yobrán” (como
pronuncia su apellido Monzer al Kassar, oriundo
del mismo pueblo de sus padres pero nacido en
un hogar de las clases altas) es el garrafal
error de apreciación que a todas luces constituyó el
asesinato de José Luis Cabezas. ¿El crímen de
Cabezas se explica por la borrachera de la
impunidad o Yabrán jamás decidió asesinarlo y
alguién se montó en su evidente deseo de darle
una lección y le cantó Jaque Mate?
Lo cierto es que su destino pudo haber sido otro
de no mediar este crímen, en el cual no cabe
duda que estuvieron implicados sus custodios.
Cuando Cabezas fue secuestrado y asesinado,
Yabrán venía ganándole la partida a su
archirrival, Domingo Cavallo, el ministro de Economía del
mismo Gobierno que lo tenía como socio en las
sombras y principal financista.
Dentro del sistema, Cavallo es la antítesis de
Yabrán. La horma de su zapato. Mientras aquél
quiere reformar el Estado y no ve otro camino
que compatibilizar los usos y costumbres
nacionales con el baremo de los países
industrializados, a fin de agregar a la Argentina a este
bloque de cualquier modo, aunque más no sea con
el estatus de Nueva Zelanda, Yabrán creía a pie
juntillas en los valores
del sistema tal como éstos fueron siempre se aplicaron en Argentina: para
triunfar hay que ser amigo del juez y sobre
todo, correr con el caballo del comisario.
Como Pablo Escobar, Yabrán quizá pensara que lo
perseguían por haber pasado con rapidez y
eficiencia de ser, como aquél, un humilde ladrón
de lápidas a un brillante empresario de
inversiones de riesgo. Que no le permitían
triunfar personalmente porque triunfos como el suyo
suelen ser familiares: el resultado de los
afanes de dos o tres generaciones. Que lo envidiaban
porque había triunfado.
Cuando Cavallo reparó en que tras las elecciones
de 1995 y la sospechosa muerte de su hijo,
Menem se había inclinado decidida y
definitivamente en favor de su enemigo; cuando comenzó a
sospechar que todas sus conversaciones eran
grabadas y se dió cuenta que no podía confiar en los
policías que lo custodiaban, sintiéndose
acorralado, arremetió contra Yabrán como un toro en la
arena de la Cámara de Diputados, donde lo hizo
objeto de sus embates durante once horas
seguidas. Allí lo estigmatizó como jefe de “una
mafia enquistada en el poder” y obligó a Menem,
primero a farfullar que no conocía de mafias y,
después, a enmudecer.
Desde entonces, Cavallo fue considerado -por el
Gobierno que integraba- un traidor a una ley no
escrita y se desató una guerra apenas asordinada
por el temor a una fuga masiva de capitales. Pero
cuando Cabezas murió, el eje Menem-Yabrán
parecía tener ganada la partida: era Cavallo, no
Yabrán, quién estaba cerca de la cárcel.
Cabezas y el momento y lugar en que fue
asesinado constituían el denso centro de demasiadas
encrucijadas. Y demasiados procuraron sacar
alguna tajada que los beneficiara, hasta el punto de
que el testamento político de Yabrán, la
solicitada que tenía preparada para su publicación en
Clarín, cuando decidió que antes que verse
preso, mejor era volarse la tapa de los sesos, se
lamenta de que la muerte de Cabezas hubiera sido
utilizada por “unos y otros” para tapar
crímenes aún más horrendos, como “el bombardeo
de la AMIA”. Yabrán sabía de qué hablaba,
porque toda su organización hizo lo imposible
porque no se avanzara más allá de la superficie en
la tarea de identificar a los asesinos de 86
personas, entre connacionales y bolivianos.
Para comenzar, Cabezas estaba a metros de la
casa veraniega de Duhalde y su cadaver
carbonizado y humeante fue previsiblemente visto
por el gobernador cuando, a eso de las siete de
la mañana, pasó por aquél camino generalmente
desierto para ir a pescar a una laguna.
Duhalde se creía el futuro Presidente y se había
atrevido a cortar relaciones con Yabrán y a
obstaculizar el propósito de éste de construir
una segunda Pinamar (hasta el advenimiento del
menemismo el principal refugio de clases
pudientes que rehuían a la exposición pública) en torno
a un puerto deportivo.
Para continuar, para seguir, Cabezas acababa de
salir de la fiesta del principal socio-competidor
de Yabrán, el “capitán” Oscar Andreani, de quién
era amigo desde que se había convertido en el
fotógrafo de sus hijos. Andreani lo recibía en
la cocina y tomaba mate con él. Estaba muy
conmovido desde que, no hacía dos meses atrás,
había salvado la vida por estar a pared de por
medio de una impresionante balacera. Fue cuando
la sede de su empresa, en Avellaneda, fue
blanco del asalto más cruento de los anales de
la historia policial de la Argentina, con el saldo de
una decena de muertos: todos los asaltantes, el
principal testigo y dos policías.
A Andreani, que se imaginaba tratando a Yabrán
como a un par una vez que su amigo Duhalde
fuera presidente, muchas cosas de ese asalto no
le cerraban: el jefe de los policías, por ejemplo,
había sido el comisario Mario Rodríguez, alías
Chorizo, un experto en “ratoneras” al que se le
atribuían más de cien muertos. Las ratoneras son
emboscadas. Es necesario que haya un buchón
entre los asaltantes, y la carencia de éstos se
suple “embalando” rateros para que peguen el salto y
se animen a acometer asaltos a mano armada, algo
que se logra ofreciéndoles el “dato”, algunos
gramos de cocaína y, en ocasiones, hasta las
armas.
De ahí lo de ratoneras: trampas para cazar
rateros. Lugares donde los gatos-policías esperan
emboscados. Hay variantes: fusilarlos cuando se
aprestan a consumar el asalto o, la más utilizada,
esperar a que lo cometan. En ambos casos,
siempre uno de los asaltantes logra huir: es el
confidente.
Y en el segundo, casi de cajón que será acusado
de haber huído con el dinero, que nunca aparece.
En estas emboscadas no hay heridos. Los
malvivientes no leen los diarios y acuden una y otra vez
a las mismas ratoneras. Y son muy cabezones, de
otra manera no se explicaría que siempre
mueran de uno o dos tiros en la cabeza. Por lo
que nadie puede narrar la génesis del asalto, ni
decir el nombre del traidor.
Pero en ocasión del asalto a Andreani también
murieron dos policías, uno de ellos oficial y con un
balazo dado por detrás. ¿Qué había pasado?
Andreani dudaba: el Chorizo Rodríguez era
señalado en voz baja como uno de los muchos
comisarios mensualizados por Yabrán. Y Rodríguez
tenía sendos primos, también comisarios, al
frente de las comisarias de Villa Gessell y
Pinamar, eje durante ese verano y los anteriores de un
intenso tráfico de cocaína.
El primo de Pinamar, Alberto Gómez, alías El
Paisano o La Liebre, era un lacayo de Yabrán. Sin
embargo, por alguna razón, Cabezas confiaba en
él, lo visitaba en la comisaría y comía asados
con el comisario en la casa de su suegro.
Casado con una chica del lugar y conocedor de
las entretelas de una ciudad que en invierno
apenas supera las siete mil almas, Cabezas
estaba obsesionado con Yabrán. Había diseñado
cuidadosamente el operativo en el que se tomó al
empresario que no tenía rostro una primera serie
de fotos, y había seguido luego detrás de su
rastro como un perro de presa. Estaba convencido de
que Yabrán era más poderoso que el propio
Presidente y le resultaba obvio que en Pinamar se
estaba blanqueando dinero sucio a raudales.
También tenía motivos para sospechar que entre
todo aquello y el virtual monopolio de la
cocaína por la policía bonaerense, había un hilo
conductor.
Acuciado por su instinto y por la redacción del
semanario para el que trabajaba, Noticias,
Cabezas buscaba con ahínco sorprender a Yabrán
con una amante, y también se había interesado
en una sospechosísima saga de robos a las casas
de Pinamar. Robos cometidos por rateros a
sueldo de policías que a su vez eran
subordinados de La Liebre y del Chorizo... quien a su vez era
íntimo del principal barón del duhaldismo y
protector de una red de dealers: pequeños traficantes
que operaban en la zona.
Los policías que empleaban a los “escruchantes”
de mansiones eran los mismos que no hacía un
año habían iniciado una feroz ofensiva contra
Diego Maradona y su manager, sospechado de ser
el dealer y proveedor de mujeres de algunos
íntimos del Presidente.
Algunos amigos del manager habían comenzado
artesanalmente a introducir una nueva droga de
diseño: el Extasis, lo que desafiaba a los
monopolizadores de la distribución de la más telúrica
cocaína. La ofensiva judicial y policial
materializada en el “Operativo Cielorraso”, llamado así
porque su principal objetivo se encontraba junto
al “techo”, fue diluyéndose tras sus éxitos
iniciales. Quienes la habían lanzado, creían
contar con el respaldo de Duhalde, pero éste se había
desmarcado, privándolos de protección.
¿Fue el asesinato de Cabezas una venganza? Y si
así lo fue ¿De quién? ¿De Yabrán? ¿De la
policía? ¿De ambos? ¿O de algún poder
multinacional interesado en sacar de escena a Yabrán?
Lo único claro como el agua fue que la guardia
de corps de Yabrán y policías bonaerenses
participaron del asesinato.
Expuesto a la luz pública, Yabrán comenzó a
desmenuzarse como un vampiro en el Sahara, a
pesar de la solidaridad que le demostró
públicamente el Gobierno.
Yabrán exigió y obtuvo que lo recibieran en la
Casa Rosada para recibir públicamente sus quejas.
Y aunque Menem hizo trabajar de chambelán al
coordinador de sus ministros que le puso cara y
oídos, la soleada escena constituyó una de las
postales más alucinantes de la época. Millones de
argentinos descubrieron brutalmente en esa
escena que no era Menem el jefe de Yabrán: ambos
tenían poderes complementarios y equivalentes, y
que gran parte de sus negocios comunes
permanecían en la sombra.
Después, sin solución de continuidad, vino la
caída. Fue con el primero de los dos golpes
demoledores con que Duhalde resucitó de entre
los muertos y acotó el poder de Menem: la
confesión de la mujer del principal asesino
material de Cabezas, el policía Prellezo, de que éste
trabajaba para Yabrán.
Tras recibir el golpe del knocout, Yabrán tardó
algo, demasiado, en comprender cabalmente que
había sido puesto fuera de combate. Traicionado
y abandonado por parte de sus pretores,
amenazado para que no abriera la boca, un Yabrán
al que habían persuadido de poner a nombre
de otros o vendido las empresas que nunca tuvo a
su nombre ni había reconocido, seguía
confiando en sus amigos. Hasta que al llegar
aquella partida de policías a la estancia en la que se
ocultaba, comprendió que estaba perdido. Las
amenazas habían sido claras: su familia sufriría las
consecuencias. Y él no podía imaginarse
amedrentado en una celda, temiendo cada día el
momento de la ducha. Y tampoco podía imaginarse
sucio, ni sufriendo humillado. Por lo que
puso drástico fin a su carrera, evitándolas.
De la misma manera en la que su nombre e imagen
habían irrumpido en los medios,
monopolizando sus portadas, de repente
desapareció, dejando decenas de interrogantes sin
respuesta.
Para empezar, ¿quién era realmente Yabrán?
Podríamos decir que fue nuestro Al Capone, aún
más grande que el original a pesar de tomarse
escrupulosamente en cuenta las muy distintas
escalas de los Estados Unidos y la Argentina.
Ambos se especializaron en la formación de
oligopolios y en la fijación de precios de una variada
gama de servicios. Ambos sobornaron a políticos,
gobernantes, policías y guardiacárceles (aunque
El Turco aventajó a Caracortada al penetrar
profundamente en las fuerzas armadas) y ambos
fueron decididos enemigos de cualquier sindicato
u organización que no pudieran controlar.
Capone creció gracias a la Ley Seca, como los
Broffman y los Kennedy. Yabrán creció durante la
dictadura, como los Bulgheroni y los Macri, pero
también los Fortabat y Soldati. Capone “fue el
primero en utilizar el camión, el teléfono y la
metralleta para unificar el crimen”, destacó Andrew
Sinclair al prologar la ilustrativa biografía
del gángster de Chicago que escribió F.D. Pasley.
Yabrán fue el primero en utilizar los camiones
transportadores de caudales, las sacas de correo y
las armas de fuego” para hacer lo propio. Y si
“Capone había conseguido posiciones importantes
en los negocios de comunicaciones y limpieza”,
Yabrán ejercía su control sobre el mercado de las
agencias de seguridad ofreciéndole un segundo
empleo a policías, gendarmes, guardiacárceles y
suboficiales de las fuerzas armadas, mientras
conchababa a sus mujeres en sus empresas de
limpieza.
A los comisarios de más rango también les
conseguía trabajos bien remunerados, al servicio de
políticos amigos o en sus propias empresas, que
se habían extendido hasta los canales de cable.
Yabrán fue mucho menos sanguinario que Capone,
pero también fue mucho más eficiente en
utilizar la violencia potencial, aleccionadora y
disuasora. Lo hizo tras asimilar el fracaso de las
mafias rosarinas de los años 20 y de constatar
el fracaso de la Camorra, la N’drangheta y la Cosa
Nostra en hacer pie en estas playas en los
últimos treinta años. Y de escuchar el rezongo de sus
hombres por encontrar que todos los negocios
ilegales se encontraban férreamente controlados
por el aparato de seguridad del Estado.
Pero como no confiaba enteramente en los
policías que pagaba, reclutó a su servicio a muchos de
los más conspicuos prebostes de los más
eficientes campos de concentración y exterminio de la
historia americana.
Astutos, inteligentes, grandes organizadores,
resueltos e insensibles, Capone y Yabrán quizá
hubieran podido hacerse ricos como decenas de
ladrones de guante blanco y lavar el dinero
malhabido si no hubieran sido, como fueron,
hijos de inmigrantes nacidos en los márgenes: en los
suburbios de Brooklyn el primero, y en un
pequeño pueblo de Entre Ríos el segundo.
Ambos fueron generosos a la hora de recompensar
favores y atenciones -como si rindieran tributo
a algún negado complejo de inferioridad- y
modélicos padres y hombres de familia que respetaron
a ultranza los rústicos tabúes acuñados durante
en sus infancias y fortalecidos, en el caso de
Yabrán por apotegmas tan educativos como “ojo
por ojo y diente por diente” y “al enemigo, ni
justicia” y “el mejor enemigo es el enemigo
muerto”.
Capone y Yabrán fueron por igual apolíticos y
conservadores, decididos enemigos de cualquier
revuelta o desafío al orden establecido y amigos
sinceros de jueces, policías y funcionarios
corruptos, y se consideraban a si mismos como
auténticos hombres de negocios, aunque duros,
básicamente honestos, ya que eran los pocos que
conservaban su palabra y pagaban sus deudas y
compromisos aunque no estuvieran escriturados en
contratos.
A su modo de ver, todos hacían de una manera u
otra lo mismo que ellos, sólo que lo ocultaban
detrás de una maraña de subterfugios leguleyos.
La extorsión y el crímen no eran más que medios
para obtener metas socialmente glorificadas,
anheladas no sólo por simple ansía de dinero, sino
por que consideraban que el Poder podría
volverlos más que impunes: invulnerables. El Poder,
estaba para ellos más claro que el agua:
borraraba cualquier pecado original.
No estaban tan errados, pues quizá sea verdad
que es mayor crimen fundar un banco que
asaltarlo. Al menos la historia argentina
demuestra que los que fundan y vacían bancos suelen ser
los mismos. Y aunque casi todo el mundo conoce
bancos quebrados, casi nadie conoce banqueros
fundidos.
Yabrán apostó a la globalización, articulando
sus negocios con otros grupos internacionales, pero
la globalización le pasó por encima, como a
tantos otros emprendedores artesanos argentinos.
Es que lo suyo era demodée en un país que aspira
a ser receptor de los fondos de capitales que
exigen a coro seguridad jurídica para sus
inversiones. Esto es: que jueces y policías les garanticen
el retorno de sus ganancias, y no que deban
necesariamente sobornarlos para lograr hacer lo que a
cualquiera con suficientes amigos en el Estado
le corresponde por derecho propio.
A Yabrán, como a Capone, le faltó el charme
suficiente para entremezclarse en los clubes, círculos
y entidades empresarias que, quizá, le hubieran
permitido a sus hijos difuminar los orígenes de
una fortuna súbitamente amasada.
¿Era el jefe de una mafia argentina o apenas
uno, el más notorio, de sus capos familiares? ¿Acaso
era el socio local de una vasta organización
internacional?
Quizá fuera todas esas cosas a la vez, pero
averiguar si sólo era el socio oculto del Poder local o de
uno internacional exige profundizar en varios
temas. Por ejemplo en cómo YPF perdió mil
millones de dólares durante la dictadura. En
cómo la autopista a Ezeiza costó casi la misma suma.
En de qué manera se destruyó el correo nacional.
En cuál fue el desarrollo de la Logia Propaganda
Due de Licio Gelli, más allá de resonantes
fichajes como los de Massera y Suárez Mason. Entre
otros.
También implica estudiar a fondo el desarrollo
del Irangate, el negocio de los transportes de
caudales y del clearing bancario, el proyecto de
construir el misil Cóndor II, los negocios con la
Fuerza Aérea y el control de los aeropuertos,
las relaciones de Yabrán con Siria y otros países
árabes, su breve pasaje por Italia y los
negocios encarados en España por su amigo Heberto Gut
Beltramo.
Y los de Jorge Antonio, de su maestro Diego
Ibañez, y de Emir Yoma, el otro vértice del triángulo
criollo. Y medio centenar de atentados pequeños
y medianos, desde el incendio de las sacas de un
correo privado, pasando por el “suicidio” del
brigadier Etchegoyen, hasta llegar a las voladuras de
la embajada de Israel y la AMIA.
Y, sobre todo, el tráfico de armas y de drogas,
desde la epoca del affaire Irán-contras hasta las
ventas a Bosnia y Croacia.
Pasaran cincuenta años y seguirán apareciendo
libros que se interroguen sobre la figura de
Yabrán, que creció como un hongo entre las
sombras en el mundo de la plata dulce y el auge de la
triangulación de armas, drogas y dinero, del
mismo modo que Capone iluminado por los tableteos
de las metralletas Thompson en medio de una Ley
Seca que permitía ganancias jamás inferiores al
ciento por ciento.
El libro de Franco Caviglia y Christian Sanz
tiene el mérito de ser el primero y desbroza el camino
obligado que pronto recorrerán otros interesados
en iluminar las zonas más oscuras de las últimas
décadas de historia nacional, una tarea
impostergable para que Argentina se dote de una cultura
que le permita volver a ser, como alguna vez
prometió ser, un crisol de razas: el espejo donde la
Humanidad pueda mirarse para atisbar un futuro
deseable.
Juan
Salinas
San Telmo,
25 de octubre de 1998.
CAPITULO 1: Raíces del poder.
" El poder es tener impunidad. Ser poderoso
es ser un impune, un hombre al que no le llega nada
(...) Para mí, un poderoso es el que consigue o
tiene la posibilidad de conseguir una ventaja”
Alfredo Enrique Nallib Yabrán.
LAS RAÍCES CRECEN BAJO TIERRA
-“Pero Mingo, no hay pruebas... Todo el mundo
habla de Yabrán pero no hay nada contra él.
Mirá, le he pedido un informe a la side y no
tienen una sola prueba”, rezongo Carlos Menem.
-“Carlos, vos sabés que la side no es eficiente.
No es ninguna novedad que no tenga información”
–respondió el ministro Domingo Cavallo.
-“¿Y quién es más eficiente? ¿quién tiene una
prueba?” –dió por zanjada la discusión el
Presidente.
El diálogo tuvo lugar en noviembre de 1994.
Antes de que pasaran nueve meses, Cavallo iba a
denunciar que Alfredo Yabrán era “el jefe de una
mafia enquistada en el Poder” ante el pleno de
la Cámara de Diputados y con trasmisión directa
a todo el país.
Nallib Miguel Yabrán llegó a la Argentina desde
Siria en 1920, y poco después se instaló en el
pueblo de Larroque, a unos 40 kilómetros de
Gualeguaychú, provincia de Entre Ríos. Aunque no
puede asegurarse con certeza de que lugar exacto
de Siria provenía, su apellido procede de
Yabrud, una pequeña ciudad de Siria que hoy no
llega a los 70.000 habitantes y que entonces no
bordeaba los 20.000.
Yabrud tiene una situación estratégica. Está a
38 kilómetros al norte de Damasco sobre la
carretera nacional 5, y es la encrucijada que
une a las principales ciudades sirias con el fértil valle
libanés de Bekaa, del que la separa la
cordillera del Antilíbano, que se extiende paralela a la costa
mediterránea.
De Yabrud son originarios, entre otros famosos,
los Al Kassar, los Tfeli y los Menehem, parte de
cuya familia cambió (o, mejor dicho, le
cambiaron) el apellido por Menem.
Yabrud siempre fue el lugar por donde desde
épocas inmemoriales tanto el hashish como los
derivados del opio –ya sean cosechados en el
valle como los procedentes de Turquía y del
“Triángulo del Oro” asiático- recalaban antes de
pegar el salto hacia Europa. Su fama es tan
turbia que los damasquinos tiene un refrán:
“Mejor tratar con un judío que con alguién de
Yabrud”.
Prolífico y longevo, Nallib tuvo diez hijos y
casi la misma cantidad de ocupaciones: comerciante,
peluquero, prestamista, criador de vacas y
heladero, entre otras. De sus hijos, además de Alfredo,
el más pequeño de los varones, habían muerto
anteriormente otros dos chicos.
Dos hermanas de Alfredo viven en Buenos Aires:
la psicóloga Beatriz y Nelly. Los otros cinco
viven en Larroque: Angélica, la mayor, maestra
jubilada, más conocida como Coca; José, alias
Toto, quién se encarga de la administración de
los campos de Alfredo a través de la firma Yabito
(su apodo de pequeño); Miguel, llamado
familiarmente Negrín, dueño de una empresa de
transportes que recorre todo el país; Carlos,
que se hizo conocido públicamente cuando atacó a
tiros a una periodista, y María del Carmen.
Fue Alfredo, nacido el 1 de noviembre -Día de
Todos los Santos- de 1944, quién haría famoso el
apellido. Una paradoja en un hombre que siempre
procuró no llamar la atención.
De pequeño, lo llamaban Quico. Quienes lo
conocieron entónces lo recuerdan con pantalones
cortos y camisa blanca recorriendo el pueblo con
un carrito hecho con un cajón de manzanas y
ruedas de bicicleta para ofrecer los helados que
fabricaba su padre. Recuerdan también su férrea
voluntad de no dejarse prepotear por nadie. Para
cuando cumplio 15 años, había reemplazado
aquél carrito por uno tirado por un caballo y
techado. Cursaba por entónces el colegio nacional
en el “Villa Larroque”. Algunos pocos alumnos
recuerdan a Quico como muy vivaz e inteligente.
“Al profesor de Matemáticas, lo daba vuelta,
sabía más que él”, evocó Arminda Cabrera.
Alfredo recibió su título de bachiller en 1961,
dentro de una escuálida promoción de apenas ocho
estudiantes. Estaba orgulloso de poder darle esa
satisfacción a sus padres. Pero tras los festejos,
resultó obvio que el pueblo ya no tenía nada que
ofrecerle. Así fue que se marcho a Buenos Aires
con unos pocos pesos. “Quería estudiar
ingeniería química porque le interesaba el petróleo”,
recuerda su hermano Carlos. Pero la falta de
dinero lo condujo a buscar trabajo, y lo consiguió
como ayudante de pala en una panadería, donde
probablemente haya observado con atención el
modo mafioso en que se regulaban los precios del
sector, gremio desde donde hace mucho
menudean los pequeños atentados para disciplinar
a los advenedizos que pretenden vender pan
más barato o poner despachos en zonas que no
fueron previamente acordadas.
Más tarde trabajó en Burroughs como vendedor y
reparador de máquinas de oficina, “uno de los
mejores”, según se enorgullecía. Uno de sus
mayores éxitos fue proveer de máquinas a la petrolera
estatal YPF, ocasión en la que conoció a Diego
Ibañez, quién pronto, tras ser asesinado Adolfo
Cavalli, se convertiría en el secretario general
del poderoso Sindicato Unico de los Petroleros del
Estado (SUPE).
Yabrán y varios de sus amigos, entre ellos
Alejandro Barassi y Alberto Isaac Chinkies, tuvieron
que irse de Burroughs cuando quedó claro que
cuando ellos hacían buenos negocios, no
necesariamente los hacia la empresa. Desde
entónces Barassi y Chinkies gozaron de la confianza
de Yabrán, quien los designaría sucesivamente
presidentes de su empresa insignia, OCASA.
Yabrán y Barassi ingresaron en Transportes
Juncadella SA, la empresa transportadora de caudales
de los hermanos Enrique (comodoro retirado) y
Amadeo Juncadella, estrechamente relacionada
con las Fuerzas Armadas y de Seguridad y los
servicios de informaciones. Fue allí donde progresó.
Mucho.
A mediados de 1975 gobernaba la viuda de Juan
Perón, María Estela Martínez (a) Isabelita, y se
registraba el apogeo del poder del superministro
de Bienestar Social, José López Rega (a) El
Brujo, principal impulsor del terrorismo estatal
de la Alianza Anticomunista Argentina (AAA) o
Triple A. Fue por entónces, más precisamente el
28 de junio, cuando Yabrán y su esposa, Cristina
Pérez, aparecieron como dueños mayoritarios de
una empresa surgida de las costillas de
Juncadella: la Organización de Clearing
Argentino SA (OCASA) con 130.000 acciones. Más que
las que permanecían en manos de los hermanos
Juncadella.
Este gran salto que hubiera hecho palidecer de
envidiada a Mao Tsé Tung, sigue envuelto en
brumas. Crónica, diario para nada hostil al
misterioso empresario desaparecido, publicó
sucesivamente dos versiones acerca de sus
razones. La que podríamos llamar versión Heidi es:
"parece ser que con los ahorros y una
indemnización que le pagaron en Juncadella, Yabrán se
compró un camionicito y comenzó a distribuir
encomiendas y cartas dentro de la Capital Federal y
el Gran Buenos Aires con OCASA, y, como quiera
que el transporte de correspondencia era
monopolio del correo
estatal, la de Yabrán -aunque tolerada por los sucesivos gobiernos- era una
actividad clandestina pero floreciente que le
permitió hacerse rico de la noche a la mañana”.
Esta versión coincide con lo expresado por el
propio Yabrán: "Un amigo empresario (se supone
que Amadeo Juncadella) me ofreció el 50 por
ciento de OCASA, una empresa muy pequeña que
prestaba preferentemente servicios a los bancos.
Como nosotros éramos eficientes y el correo un
desastre, empezamos a tentarnos con nuevos
servicios, nos gustó y desarrollamos la OCASA
pujante que hoy se conoce, de la cual soy en la
actualidad el accionista mayoritario".
Yabrán dio esta explicación al enviarle una
carta a la revista Noticias, la que puntualizó luego que
en realidad Yabrán se hizo con el control
absoluto de OCASA, ya que su mujer también había
adquirido acciones. Yabrán pasó a ser, junto con
su esposa, María Cristina Pérez, el principal
accionista de OCASA, aun con mayor poder que sus
antiguos jefes, Enrique y Amadeo
Juncadella.
La otra versión de cómo Yabrán desbancó a los
Juncadella pertenece también a Crónica. Resulta
más verosímil: Yabrán habría hecho una fortuna
"en Florencia, Italia, donde fundó una empresa
asociado con el presidente de Libia, Muhammar
Khadafi", dice escuetamente.
Khadafi acababa de hacer un acuerdo con López
Rega, estaba asociado con el Grupo Agnelli y el
mismísimo Vaticano en la producción y venta de
armamentos. Es decir, con la Logia
Propaganda-Due de Licio Gelli, integrada en
nuestro país, entre otros, por el almirante Emilio
Eduardo Massera y el general Carlos Guillermo
Suárez Mason.
Originalmente, OCASA había sido pensada por los
hermanos Juncadella como un muletto de
Juncadella, que con 300 camiones valuados cada
uno entre 50 y 70 mil dolares, controlaba el 70
por ciento del movimiento de efectivo en la
plaza bancaria.
Juncadella fue en su origen una empresa familiar
fundada en 1932 por el inmigrante catalán
Francec Juncadella. Desde entónces tuvo un
crecimiento sostenido, aunque razonable, hasta que,
como varios de los que más tarde conformarían
los grupos económicos mas poderosos del país,
experimenta un boom a partir de 1976, al amparo
de la tablita de José Alfredo Martinez de Hoz y
su curiosa -y no menos funcional a los rapidos
negocios privados- doctrina de la subsidiariedad
del estado.
Mientras José Alfredo y su amigo, el ex ministro
del Interior Albano Harguindegui, iban de safari
al Africa, Amadeo Juncadella se dedicaba a otra
clase de caza mayor. Fue así que para el ocaso de
la dictadura militar tenía ocho filiales en
Brasil (bajo los nombres de Minaseorte SA y Prosegur
SA), y sucursales en Paraguay (Prosegur Paraguay
SA), Chile (Prosegur Compañía de Seguridad
SA), Uruguay (Transportadora de caudales
Juncadella - Musso SA), Estados Unidos (Prosegur
Incorporated), España y Lugano (Suiza).
Para entónces hacia rato, desde 1980, que Yabrán
tenía todo el paquete accionario de OCASA.
Los negocios colaterales al transporte de
caudales pueden ser todo lo fructíferos que las
disposiciones bancarias y la inflación lo
permitan. Desde la inversión en las mesas de dinero de los
sueldos de los empleados del estado
"distraídos" por tres o cuatro días (recuérdese que, por
ejemplo, hasta muy entrado el año ‘83, momento
en que las autoridades recordaron que tenían un
banco, el pago de los sueldos de empleados de la
Municipalidad de Buenos Aires estuvo a cargo
de Juncadella), la violación de la norma que
establece la obligatoriedad del encaje bancario hasta
el transito ad eternum de los fondos de
entidades amenazadas de embargo, Juncadella y OCASA
incurrieron en todas.
En las primeras extensas periodísticas sobre las
actividades de Yabrán, los periodistas Alberto
Ferrari y Alberto Ronzoni (ver La biclicleta blindada
I y II, publicadas en el mensuario
cooperativo El Porteño a fines de 1987)
afirmaron que OCASA fue, en origen, un invento de
Juncadella para forzar y ganar nuevas
licitaciones en los Bancos de La Nación y la Provincia de
Buenos Aires, proceso que se puso en marcha tan
pronto como los militares asaltaron el poder el
24 de marzo de 1976.
El nuevo ministro de economía, Martínez de Hoz,
nombró director del Banco de La Nación a su
amigo -e hijo del dueño del Banco Ganadero- Juan
Ocampo, quien ocupó su despacho en el
imponente edificio de Rivadavia y Balcarce en
compañía del coronel Rómulo Colombo, designado
al frente de la gerencia de personal. Colombo
cesanteó a más de cien empleados alegando razones
gremiales y políticas. En el interín, otros
veinte trabajadores pasaron a engrosar la lista de
"desaparecidos". Mientras el coronel
hacía esta "limpieza" que garantizaba la ausencia de
protestas, Ocampo ordenó reacondicionar los
camiones blindados del Banco Nación en los talleres
del tercer subsuelo. Cuando estuvieron listos,
los puso a la venta. Los compró Juncadella a precio
vil. Desde entónces, aquellos mismos camiones,
ahora con el nombre de Juncadella en grandes
caracteres, se encargaron del grueso del transporte
de caudales del Banco Nación, que en la
práctica se había quedado sin flota propia.
La historia es sencilla y de tan repetida, casi
rutinaria. Si bien en sus negocios con las empresas
privadas proveedoras de servicios el estado
argentino actuó tradicionalmente como un gigante
descerebrado y manirroto, aquellas nunca dejaron
de advertir la conveniencia de contar con
competidoras de paja que presentaran
presupuestos "optativos" en las distintas licitaciones. Cae
de maduro que el sentido de este recurso, que en
términos elegantes se denomina “cartel” es el
inverso al que se espera de la libre
competencia. Para decirlo de otro modo, siempre es preferible
asaltar al gigante en banda que hacerlo de a
uno.
Es este principio rector que dió nacimiento a
OCASA, producto de un acuerdo entre Juncadella y
OCA, uno de los correos privados más antiguos
del pais, con sede en Córdoba y participación de
la Fuerza Aérea.
En 1976 Juncadella desistió de continuar
prestando un servicio al Banco Provincia que le
resultaba poco ventajoso, solicitando que se
convocara a una licitación. Los militares, que se
habían adueñado de todos los resortes económicos
a sangre y fuego, accedieron. A la convocatoria
se presentaron dos oferentes: la propia
Juncadella y la novel OCASA, que con suerte de
principiante se alzó con el contrato a pesar de
haber licitado por valores muy superiores a los que
el banco solía pagar. Naturalmente, el precio de
Juncadella era todavía mayor.
“OCASA carecía de camiones y fue preciso pintar
de amarillo y negro varios de los grises de
Juncadella", escribieron Ferrari y Ronzoni.
OCA puso en venta su parte del paquete accionario de
OCASA a los hermanos Juncadella, disconforme con
"algunas cosas raras que constituían
recursos comerciales empleados en el
mercado", pero Yabrán logró evitar que los Juncadella le
quitaran el manejo de la empresa, a la que hizo
crecer de manera vertiginosa a partir de 1979,
cuando se convirtió en la principal
permisionaria de Empresa Nacional de Correos y
Telecomunicaciones (Encotel).
OCA no vendió su parte sólo por “algunas cosas
raras”. Estaba asfixiada porque Encotel le había
iniciado una demanda de 8 millones de dolares
por incumplimiento de contrato.
Ferrari y Ronzoni escribieron a fines de 1987
que ese juicio se había definido hacía “pocos meses
con un resarcimiento menos oneroso: OCA, ahora
perteneciente al grupo Yabrán, se compromete
a trasladar 30 kilos de correspondencia diaria
hasta Rosario durante 10 años".
Naturalmente, Yabrán había comprado OCA con el
compromiso de asumir los costos del juicio de
Encotel, el correo estatal que logró penetrar
hasta convertirse en el poder detrás del trono durante
los años de la dictadura, poder que no solo
decreció, sino que se consolidó durante los primeros
años de democracia.
Es lo que explica que Yabrán haya logrado
cambiar el pago de 8 millones de dolares a Encotel,
por 3.650 viajes de OCA a Rosario, a razón de
2.200 dólares cada uno.
Que OCA, OCASA y Juncadella estaban cuando menos
cartelizadas era obvio, pero lo que no
resultaba por entónces tan obvio era que el
control del “cartel” no había quedado en manos de los
hermanos Juncadella, sino del testaferro que
éstos habían puesto al frente de OCASA. Es decir, de
Yabrán.
¿Cuándo Yabrán logró subordinar a los
Juncadella? Fue un proceso y es difícil definir una fecha.
Según la historia echada a rodar por Crónica,
Yabrán tuvo que escapar de Italia a mediados de la
década de los 70 perseguido por la DEA, que lo
acusaba de ser un experto blanqueador de dinero
proveniente del narcotráfico. Es más: aseguró
que desde entónces, Yabrán tuvo vedada la entrada
tanto a Italia como a los Estados Unidos.
Quizá el año clave haya sido en 1978, cuando
Massera creía tocar el cielo con sus manos
ensangrentadas y se celebró un mundial de fútbol
cuya seguridad fue ejercida por Batallón 601 de
Inteligencia del Ejército y cuya copa no se
guardó en las bóvedas del Banco Nación, sino en la
sede-fortaleza de Juncadella, en la calle Tres
Arroyos.
Lo cierto es que, en 1980, Yabrán ya controlaba
el ciento por ciento del paquete accionario de
OCASA, lo que acota como máximo a 1979 el
momento en que Yabrán se convirtió en el capo
oculto del correo y de los transportes de
valores.
Como fuere, al año siguiente (1980), Encotel
introdujo modificaciones a la ley Postal, autorizando
a las empresas privadas a transportar
correspondencia. Según delegados de los trabajadores del
Correo, los autores del proyecto fueron los
abogados Rodolfo Balbín y Pablo Rodriguez de la
Torre, ambos muy vinculados a Yabrán. Hasta el
punto de que, en la práctica, Balbín (ya
fallecido, conocido como El Duque y sobrino del
extinto líder radical) era el delegado de Yabrán
en la Asociación de Permisionarios de Encotel
(APE).
Para entónces, Yabrán había desaparecido hasta
del directorio de OCASA, donde también lo
reemplazó Balbín, quién además de presidirla era
su síndico titular.
Yabrán tenía a su servicio a militares de alta
graduación, como los generales Naldo Dasso,
Antonio Vaquero y Alberto Bocalandro, y el coronel
Carlos Alberto Zone, quienes se rotaban en
el directorio de OCASA.
Vaquero tuvo mucho poder durante la dictadura,
hasta el punto que el periodista Joaquín
Morales Solá solía referirse en sus notas de
Clarín al "grupo de las tres V" que habría integrado
junto a los dictadores Jorge Rafael Videla y
Eduardo Viola.
Fue Vaquero quien, al parecer, ejerció una
considerable influencia para que OCASA fuera la única
empresa autorizada a trabajar en Aeroparque.
Además, ya retirado, Vaquero operó para
destrabar una licitación que Yabrán habían
ganado en Encotel, impugnada por Manuel Tienda
León SA, que comenzó a sufrir molestos
accidentes.
Otra de las tareas de las que se encargó el
general fue la de persuadir a algunos propietarios de
campos de Entre Ríos a que le vendieran 2000
hectáreas a Yabito.
Entre 1982 y 1985 el ex intendente
metropolitano, el brigadier Osvaldo Cacciatore, trabajó para
Yabrán como director de una subsidiaria de
OCASA, X Express, empresa que terminaría siendo
dada de baja por Encotel gracias a un enorme
cúmulo de irregularidades.
Otro brigadier cercano a Yabrán, Armanini,
consiguió para OCASA un depósito en el aeroparque
metropolitano.
En cuanto al coronel Zone, fue el último
administrador militar de Encotel. Tras renunciar, en 1983
se trasladó a las oficinas del undécimo piso de
Cordoba 1328, que eran de Yabrán, lo que nos
exime de mayores comentarios.
Yabrán había comprado esas oficinas a través de
su inmobiliaria Aylmer en octubre de 1981 a una
empresa llamada Fundar SA, intervenida por la
Comisión Nacional de Reparación Patrimonial
(Conarepa): el vehículo utilizado por la
dictadura para la usurpación sistemática de bienes
pertenecientes a opositores exiliados, detenidos
o desaparecidos. En nombre de Fundar SA firmó
las escrituras el capitán de navío (RE) Arnoldo
Cennari, administrador de la Conarepa.
En esa oficina funcionaron Lanolec y Yabito, dos
de las tres empresas (la otra es OCASA) que
Yabrán siempre reconoció como propias, y también
sirvió como primera dirección legal de
Bridees, la empresa de seguridad que le servía
de custodia, cuyo nombre querría decir “Brigada de
la Escuela (de Mecánica de la Armada)”,
integrada por conspicuos represores del “grupo de
tareas” de la ESMA y del Servicio Penitenciario
Federal (SPF).
Antes de dejar Encotel para ir a trabajar con
Yabrán, el coronel Zone tuvo la delicadeza de
renovar por 10 años las licencias de OCA y
OCASA. La norma era renovar los permisos por un
plazo máximo de 5 años.
Cuando Zone saltó del Palacio de Correos a las
oficinas de Yabrán, el gerente de explotación de
Encotel, Aldo Irrera se marchó a Estados Unidos
15 días con todos los gastos pagos en compañía
de su esposa.
Irriera fue sumariado tras la recuperación
democrática, cuando al revisarse los contratos pudo
verificarse que le había hecho firmar al correo
estatal un contrato con una subsidiaria de OCASA,
Villalonga Furlong, por dos millones de dolares
anuales a cambio de un servicio postal que en
ningún caso podía costar más de 500 mil.
Irrera, un íntimo de Balbín, soportó otros dos
años en Encotel, y cuando se fue, la continuidad de
la “línea” estaba garantizada. Su cuñado, Arturo
Oscar López ya era director general de Encotel.
El período del gobierno del general Reynaldo
Benito Bignogne, tras la derrota de Malvinas, fue
muy propicio para el crecimiento del Grupo
Yabrán. El poder detrás del trono de ese gobierno, el
último de la dictadura, fue Carlos Bulgheroni,
un empresario que había pasado de tener una
polvorienta oficina en la Diagonal Norte (desde
donde procuraba ganar licitaciones de provisión
de Bridas para la petrolera estatal YPF) a
hacerse vertiginosamente rico en poco más de un lustro.
Entre Bulgheroni y Yabrán había una afinidad
natural: ambos eran nuevos ricos, ambos tenían y
cultivaban todo tipo de contactos con los
militares gobernantes y ambos también habían
conformado pequeñas estructuras de seguridad
que, en el caso de la de Bulgheroni, estaba
enfocada claramente hacia la recolección de
informaciones. Como un pequeño servicio de
inteligencia y una “patota” al mismo tiempo.
Juntos hicieron lo de El Gatopardo, y lograron
ingresar a la democracia sin que nadie les
reprochase nada, dispuestos a hacer negocios tan
o más pingües con los funcionarios radicales que
los coronados en el silencio y la oscuridad con
los jerarcas de la dictadura militar.
Lo hicieron a través de un período especialmente
del desmantelado y caro correo estatal
argentino, acentuado por la multiplicación de
huelgas y otras medidas de fuerza de su personal, y
en medio de robos y extravíos de sacas de
correspondencia. Ante este panorama, las empresas
privadas se pasaban en masa a los prestatarios
privados. Lo que se vio potenciado cuando por
resolución oficial se autorizó el "servicio
ocasional" puerta a puerta, sin necesidad de contrato
previo pero limitado a aquellas
"permisionarias que dispongan de 60 vehiculos exclusivos para
efectuar el servicio y abonen 110 mil australes
por año en concepto de renta postal". Solo OCA y
OCASA cumplían dichos requisitos.
Esto, en síntesis, lo poco que un puñado de
periodistas independientes había podido averiguar a
fines de 1987. Pero cuatro años después, el
ministro Cavallo y el semanario Noticias comenzaron a
referirse públicamente a quién hasta entónces
era apenas conocido por la gente vinculada a los
correos, a los transportes de valores y a los
aeropuertos como El Turco Yabrán (así, sin nombre de
pila) o El Amarillo (en relación al color de los
camiones de OCASA) y que todavía menos trataban
entre dientes y ceremoniosamente como Don
Alfredo.
HOGAR, DULCE BUNKER
Hasta su “muerte”, Yabrán vivió en una mansión
con entrada principal por la calle Pueyrredón
1501 de la localidad de Acassuso, partido de
Vicente López. Vista desde el exterior, parece un
castillo. Tiene 16.000 metros cuadrados, muchos de
ellos jardines, y está tasada (más bien por lo
bajo), en 8 millones de dólares. Yabrán se la
compró a los antiguos dueños de la chocolatería
Aguila-Saint y tiene una plazoleta de cemento
por fuera de los muros de su extremo norte que es
presidida por un águila, se conoce al lugar como
la Barranca del Aguila. Por debajo de la
plazoleta y de la calle, dice una leyenda, corre
un túnel que une la fortaleza de Yabrán con la casa
de su vecino, Amadeo Juncadella.
La mansión tiene almenas y torres dotadas de cabinas
con vidrios blindados y polarizados y se
encuentra vigilada contínuamente por unos
treinta hombres que se comunican por handys.
Yabrán vivía allí con su mujer y sus tres hijos:
Eduardo, Mariano y Melina, su preferida, a quién
le organizó una fastuosa fiesta a los 15 años
que incluyó fuegos artificiales en otra hermosa
propiedad que tenía a pocas cuadras de allí, en
la calle Alvear 1495.
Quienes lograron entrar al bunker de Yabrán
dicen que no está descuidado ningún detalle del
rubro seguridad y que, en muchas salas, no hay
aparatos de teléfono a causa de la obsesión del ex
propietario por evitar que interfieran sus
conversaciones o se informe desde allí acerca de sus
movimientos o los de sus familiares. Las
comunicaciones dentro de la fortaleza se hacen,
obligatoriamente, por medio de handys e
intercomunicadores.
Hasta que Cavallo popularizó su nombre en 1991,
de Yabrán se sabía personalmente muy, pero
muy poco. Apenas que era fanático de River y muy
amigo de Juan Destéfano, quien fuera
presidente de Racing e íntimo del presidente
Carlos Menem; que le gustaba levantarse temprano y
tomar mate como a todo buen panza verde (como se
llama a los entrerrianos por el color de las
pecheras de las tropas del caudillo López
Jordán) y salir de vacaciones con su familia.
Y que en algunas, contadas ocasiones, había
regresado a Larroque como triunfador. En uno de
estos viajes, en 1985, apareció con un camión
que transportaba siete Ford Sierra nuevos, uno para
cada uno de sus hermanos. En otro, invitó a su
suegra y a su hermano Negrín a Madrid, donde les
dio una sorpresa: una cena con Isabel Perón.
Si algo detestaba Yabrán, era que le sacaran
fotos. “Nadie, ni siquiera los servicios de inteligencia
tienen fotos mías en sus archivos”, dijo en una
tensa entrevista con Héctor D’Amico, director de
Noticias.
No era del todo verdad porque circulaba una
sola, de cuando Yabrán tenía veintipico y todavía
era simplemente Quico, en la que esbozaba una
amplia sonrisa y tenía el pelo completamente
negro. Pero no había ni siquiera una del último
cuarto de siglo.
La fobia de Yabrán por las fotos se extendía a
los periodistas y había logrado inoculársela a sus
familiares. El 13 de octubre de 1991, los
custodios de su mansión ahuyentaron al periodista
Gustavo González, de Noticias, disparando un
tiro que pasó a unos pocos centímetros por sobre
su cabeza. Y una periodista del diario La
Prensa, Florencia Alvarez, recibió un tiro de calibre 38
en el muslo cuando en Larroque le insistió a
Carlos Yabrán en su pretensión de entrevistarlo.
Noticias había logrado obtener fotos suyas en
Pinamar, mientras miraba fuegos artificiales que el
mismo había encargado. Las fotos habían sido
obtenidas burlando a su custodia en un operativo
organizado por José Luis Cabezas. Yabrán no
quería por nada del mundo que se publicaran.
Según algunos, porque acostumbraba a utilizar
falsas identidades en sus movimientos,
transacciones
comerciales e inspecciones a las filiales de sus propias empresas. Otras
fuentes iban
aún más lejos y alegaban que Yabrán, como Munzer
al Kassar, solía usar pasaportes con falsa
identidad.
¿Para qué utilizaría Yabrán pasaportes falsos?
El diputado mendocino Raúl Vicchi expresó
públicamente sus sospechas acerca del porque.
Según él, estaba “vinculado al tráfico internacional
de heroína y la producción y elaboración de tal
droga realizada en el Valle de la Bekaá”, en
territorio libanés pero ocupado por tropas
sirias.
No sólo Crónica, en la oportunidad ya aludida,
sino también La Nación, hicieron saber de sus
informaciones acerca de que Yabrán había tenido
que marcharse de Italia a causa de su relación
con las drogas. Y los informes de Inforsec (una
agencia privada creada al iniciarse la dictadura
por el Batallón 601 de Inteligencia del
Ejército, y pasada tras las asonadas carapintadas a la férula
de la SIDE), vocero oficioso de la CIA, lo
acusaban abiertamente de lavar dinero proveniente del
tráfico de drogas.
“El objetivo principal (del Grupo Yabrán) es
negar todo el contrabando que se encuentra en los
depósitos de LADE” (Líneas Aéreas del Estado:
los mismos que después pasarían bajo el control
de una sociedad entre Yabrán y la Fuerza Aérea,
la Empresa de Cargas del Atlántico Sur SA o
EDCADASSA), afirmaba uno.
Se trataba de una ingente cantidad de
“mercaderías no amparadas por documentación aduanera,
bultos canguro, equipajes no acompañados, etc.
Las empresas ingresan a la pista para obtener la
correspondencia pre y post aérea de Encotel.
Están siendo investigadas por la Policía Federal por
su vínculos con el tráfico de drogas”, agregaba.
Pero Yabrán controlaba en realidad a gran parte
de los comisarios de la Policía Federal, que le
debían incontables favores. Y así fue cómo, en
1992, la sede de Inforsec fue volada por una
bomba.
MIS HIJOS NATURALES: LEGÍTIMOS Y PUTATIVOS
De todas las empresas que controlaba, Yabrán
jamás reconoció más que cuatro, OCASA, la
agrícola-ganadera Yabito, Bosquemar (empresa
madre de sus emprendimientos turísticos en
Pinamar), la inmobiliaria Aylmer y la empresa de
taxis aéreos Lanolec.
En cambio, negó siempre y sistemáticamente sus
vínculos con:
-Inversiones y Servicios SA.
-OCA: Correo privado.
-Andreani: Correo privado.
-Skycab: Correo privado.
-Juncadella: Transportadora de caudales.
-Transbank: Transportadora de caudales.
-Villalonga Furlong: Transporte de cargas.
-Intercargo: Servicio de rampas.
-Interbaires:
Free Shops.
-EDCADASSA: Depósitos fiscales.
-Orgamer: Empresa de seguridad.
-Bridees: Empresa de seguridad.
-Servicios Quality Control: Empresa de seguridad.
-Tecnipol: Empresa de seguridad.
-DHL: Correo privado.
-Ciccone Calcográfica: Confección de pasaportes,
cheques, cédulas y registros de portación de
armas.
-Prosegur: Empresa de seguridad y transporte de
caudales.
También se le han atribuído las empresas
Servemar, Compar, Asistencia de Vehículos
Comerciales, Zapram SA, Zapram SRL, Zapram
Technical, Shelter, Ocupar, Transportes Vidal y
Udes. Y nunca faltaron los rumores que le
adjudicaban el control de Juncadella –probablemente a
través de Prosegur- lo que su vocero, Wenceslao
Bungue, no logró desmentir convincentemente.
Dicho de otro modo: Yabrán ha controlado el
mercado del transporte de dinero, la
documentación bancaria y financiera, de
correspondencia y de carga doméstica, y el control de
bodegas de importación y exportación. Toda una
cadena que le permitía trasladar cualquier suma
y cualquier cosa de puerta a puerta.
AMISTAD: DIVINO TESORO
A Yabrán se lo vinculó públicamente con personas
de gran poder, comenzando por el propio
Presidente de La Nación, Carlos Saúl Menem. Un
día después de que Cavallo denunciara a
Yabrán en el Congreso, Menem aseguró desconocer
“a las mafias que denuncia el ministro” desde
la escalerilla de un Lear Jet de la empresa
Lanolec, propiedad de Yabrán. La relación entre ambos
resultó tan obvia que la ex esposa de Menem,
Zulema Yoma, dijo que “me da asco que Menem
ande tratando de tapar las amistades que tiene
con Yabrán”. Por lo demás, el Presidente lo
defendió varias en veces en público, a quién
consideró “un empresario más”.
Yabrán siempre tuvo buena llegada con el
ministro del Interior, Carlos Corach, quién decidió
indeminizar a una de sus empresas, Intercargo
por el rompimiento de contrato, que la ligaba al
Estado, con la friolera de 44 millones de
dólares cuando sólo le correspondían unos cinco
millones. Además, se apresuró a desligar a
Yabrán del asesinato de José Luis Cabezas y a dar
como establecido que éste había muerto por
disparos de la pistola de uno de los miembros de la
gavilla conocida como “Los Pepitos”, ligados a
un prostíbulo del puerto de Mar del Plata.
Ermán González nunca desmintió haber defendido
los intereses de Yabrán desde los ministerios de
Economía y Defensa y admitió haberlo visitado.
También habría destrabado el cobro de una
deuda, por lo que Yabrán le habría facilitado el
dinero para comprar un departamento en la calle
Larrea 1381 de la Capital Federal.
Otro de los estrechos allegados a Yabrán lo fue
el ex subsecretario de Seguridad, luego interventor
eterno de la Dirección Nacional de Migraciones y
hoy director de este organismo, Hugo Franco,
alías El Ratón. Franco fue impulsor, junto con
Corach, de la privatización de la hechura de los
DNI a medida del Grupo Yabrán, subasta que ganó
el grupo Siemens cuando Yabrán se
encontraba en la debacle.
El ex ministro y actual senador Eduardo Bauza,
alías El Fideo, mantenía aceitadas relaciones con
Yabrán, aunque cuando le resultó necesario, puso
distancia con él.
El juez federal de San Iisidro, Roberto
Marquevich, benefició con varios de sus fallos a empresas
de Yabrán. Según un informe de inteligencia, el
Grupo lo recompensó por estos favores
comprándole un chalet en San Isidro.
El secretario general de la Presidencia, Alberto
Kohan, dijo a los pocos días del asesinato de
Cabezas que “investigarlo a Yabrán es una
locura”. A confesión de partes, relevo de pruebas.
Según Zulema Yoma, el senador Eduardo Menem fue
una pieza clave en la relación del gobierno
con Yabrán. Aún así, una de las hipótesis del
brutal asalto que sufrió la casa del senador (un
polícia muerto y otro malherido) es que lo hayan
cometido allegados a Yabrán a consecuencia del
intento del hermano presidencial de olvidar
aquél vínculo.
Monzer al Kassar visitó a Yabrán en su principal
estancia entrerriana. El narcotraficante y
traficante de armas habría mantenido relación
con Yabrán a través del extinto presidente de la
firma Prosegur de España, Herberto Gut Beltramo,
un antiguo empleado y más tarde socio de
Amadeo Juncadella..
El actual embajador en el Vaticano, Esteban
Caselli, alías Cacho o El Obispo, le solicitó por
escrito a la Fuerza Aérea por “expreso pedido
del presidente” que la empresa Lanolec pudiera
instalar un hangar en Aeroparque. Según Cavallo,
Caselli fue un personaje clave en el
contrabando del oro y de las armas y estaba
estrechamente relacionado a Yabrán.
Durante la gestión de Horacio Jaunarena como
ministro de Defensa, durante el gobierno de Raúl
Alfonsín, se decidió conformar la sociedad entre
la Fuerza Aérea y Yabrán, EDCADASSA, que se
consolidó durante el gobierno de Menem gracias a
los desvelos de Erman González.
El ex ministro de Obras Públicas Roberto Dromi
benefició notoriamente a Villalonga Furlong en
sus relaciones con Encotel pergeñando un decreto
que se firmó en 1990.
El actual ministro de Justicia y ex embajador en
Washington, Raúl Granillo Ocampo, mantuvo
buenas relaciones con Yabrán al menos desde
1989, cuando se desempeñaba como secretario
Legal y Técnico de la Presidencia.
El ex jefe del bloque radical de diputados,
César Jaroslavsky, siempre reconoció ser amigo de
Yabrán y haber gestado varios encuentros entre
éste y el entónces ministro Cavallo.
El ex secretario norteamericano de Estado, Henry
Kissinger fue contratado por Yabrán para
evaluar la imagen y eficiencia de sus empresas
y, de paso, para “lavarles” un poco la cara.
Renunció a la tarea en 1995.
Elías Jassan, el ex ministro de Justicia (cargo
al que debió renunciar cuando se descubrió que
habia mantenido más de cien contactos
telefónicos con Yabrán desde el asesinato de Cabezas)
había sido antes vicepresidente de Interbaires.
Jassan le dió el reparto de la correspondencia del
Ministerio de Justicia a OCA. “No tengo ni he
tenido relación alguna con el señor Yabrán”,
mintió descaradamente en noviembre de 1996. Eso
le costó el cargo.
Emir Yoma. era uno de los principales nexos
entre Yabrán y el gobierno y lo ha recibido tanto en
su casa como en sus oficinas.
Horacio Massaccesi dijo que siendo gobernador
rionegrino mantuvo reuniones con el empresario.
"Cuando la situación financiera de la
provincia se hizo inmanejable hubo que reunirse con
empresarios que tenían en sus manos la suerte de
la provincia", se justificó.
El ex juez federal Carlos Branca, hoy preso por
corrupto, trabó un embargo por 30.000 dólares
contra Cavallo por una denuncia de OCASA. Más
tarde se descubriría que integraba una banda
de contrabandistas.
También tuvieron relaciones con Yabrán, Fernando
de la Rúa (que fue apoderado de OCA),
Carlos Grosso; el ex intendente de Pinamar, Blas
Altieri; el comisario Juan Adrián Pellachi y,
entre otros, los jueces federales Rodolfo
Canicoba Corral, Jorge Urso y María Romilda Servini de
Cubría.
(Yabrán era amigo personal de monseñor Marcelo
Martorell, ecónomo del Arzobispado de
Córdoba y brazo derecho del cardenal Raúl
Primatesta, quien reconoció haber recibido una
importante donación de OCA. "No me consta
que OCA sea de Yabrán. El solo nos presentó a sus
presidentes, los señores (Nelson) Pozzoli y
(Héctor) Colella", explicó. Yabrán también se reunió
con el cardenal primado de la Argentina, Antonio
Quarracino, a principios de septiembre de 1995.
Para Cavallo, no hay duda de que Pozzoli era un
testaferro de Yabrán. “Hace lo que diaria,
cotidiana y horariamente le dice el señor
Yabrán” afirmó en noviembre de 1994).
EL SEÑOR DE LOS ANILLOS
“La campaña de Menem está alimentada por unos
veinte millones de dólares que le dió el Turco
Yabrán”, dijo el entónces titular de la side,
Facundo Suárez al comité de la campaña de Eduardo
Angeloz para las presidenciales de 1989.
Un estrecho colaborador de José Luis Manzano
-cuando este era Ministro del Interior- dijo: “Me
consta que en 1989 Yabrán puso cinco millones de
dólares en efectivo, en billetes de baja
denominación y en apenas 24 horas, que fue lo
que más me maravilló. El que los trajo fue Cacho
Caselli en persona”.
Según Cavallo, Caselli fue un “personaje clave”
porque “fue el contacto que movió los
expedientes (para Yabrán), el que llevaba y
traía las cosas y él que movía influencias. Desde la
época de SOMISA siempre trabajó con (el director
de Migraciones) Hugo Franco. Ambos hacían
los contactos para las mafias del oro, de las
armas y de Yabrán, y yo creo que las tres están
intimamente vinculadas ”, expresó.
Quien fuera un alto cargo de la SIDE en los
últimos tiempos del gobierno de Alfonsín, puntualiza
que “hay una confusión: Facundo Suárez habló de
veinte millones de dólares no en relación a la
campaña para las elecciones presidenciales, sino
el total que le dió a Menem para enfrentar a
Cafiero en las internas de 1988 y a Angeloz en
las presidenciales de 1989”.
Vale. Lo cierto es que Yabrán tambien habría
donado 4 millones para la campaña de Angeloz, y
Jaroslavsky admitió haber recibido alguna
pequeña suma de su bolsillo. Todo indica que Yabrán
muchas veces consolidó vínculos políticos
mediante la entrega de fuertes sumas de dinero para las
campañas políticas, generosidad que también
alcanzó a ciertos comunicadores.¿Lo dejamos ahí?
La generosidad de Yabrán nunca fue gratuita.
Sometía a quienes pagaban a recibir órdenes. “Esta
es la lista de lo que tenés que hacer",
solía decirles con voz calma, la boca en una semisonrisa
sardónica y sus fríos ojos celestes mirando
fijo.
LA PERINOLA: TOMA TODO
Un modus operandi habitual en el Grupo fue el de
amedrentar para evitar la competencia, la
destrucción o bien absorción de ésta bajo
presión.
Veamos el caso del Expreso Los Pinos SRL, una
empresa de Paraná, integrada originalmente por
los hermanos Mario Alberto y Enrique Carlos
Harispe. Los Pinos se decicaba desde mediados de
los años 70 a la correspondencia interbancaria:
el movimiento de cheques. Lo que comúnmente se
llama clearing. Como muchas empresas medianas,
Los Pinos recién obtuvo autorización para
funcionar como permisionario de Encotel en abril
de 1980, cuando extendió sus actividades a
todas las provincias del norte.
Los Pinos hacia nada menos que el clearing del
Banco de La Nación en todo el norte argentino.
Pero en 1981 sus dueños recibieron una llamada
telefónica de un coronel que se desempeñaba en
dicho Banco, quien les informó que su contrato
había sido rescindido unilateralmente por
“razones de seguridad nacional”. Y, de
inmediato, las camionetas amarillas de OCASA
comenzaron a hacer todo el clearing en esas
extensas regiones.
Luego de esta rescisión, Expreso Los Pinos
comenzó a tener dificultades económicas. A mediados
de 1984 comienza a trabajar para la empresa Hugo
Benjamín Lifschitz, quien promueve una
reunión entre Alberto Harispe y Alfredo Yabrán.
En esa reunión Yabrán le dijo a Harispe que
tenía que venderle la empresa a él a un precio
que era irrisorio. El almuerzo culminó en una
discusión. Posteriormente, Harispe se reunió una
vez más con Yabrán en un bar y, por tercera vez
en el Hotel Mayorazgo de Paraná, dónde Yabrán le
exigió la entrega de la empresa. La negativa de
los Harispe fue el detonante de una “guerra de
baja intensidad”.
El 29 de noviembre de 1984 se realizó la
apertura de las ofertas para la licitación 32/84 de clearing
para el Banco del Chaco. Se presentaron Expreso
Los Pinos, OCA, OCASA, Villalonga Furlong e
Intercar. Se la adjudica Expreso Los Pinos con
la cifra más baja. Todos los demás oferentes
impugnaron, pero Intercar inició también una
fuerte campaña en procura de que licitación se
anulara. Publica varias solicitadas en los
principales diarios de Resistencia donde cuestiona la
subasta y a las autoridades del banco.
Y después, cuando lleva apenas unos pocos días
prestando los servicios, en enero y febrero de
1985, dos camionetas de Expreso Los Pinos son
sacadas de la ruta por accidentes sospechosos.
El día 9 de marzo se comete un atentado
incendiario en el garage de la firma en Resistencia. Se
incendió una camioneta y los bomberos pudieron
evitar que el fuego se extendiera a otros
vehículos estacionados. La policía encontró un
bidón con restos de nafta y una linterna. Los
elementos no eran de la empresa.
Mientras tanto, se apilan los pedidos de
informes sobre la licitación en Diputados y las denuncias
de sindicalistas contra la empresa.
Y el golpe definitivo: Hugo Lifschitz, luego de
intentar convencer a los Harispe de llegar a un
arreglo con el Grupo, es nombrado presidente de
Intercar, que a continuación se lanza a comprar
cheques posdatados y créditos de terceros contra
Expreso Los Pinos o sus propietarios, en un
intento de ahogarlos económicamente.
Y OCASA e Intercar comienzan denuncian a los
Harispe ante la Justicia. A pesar de que las
denuncias son rechazadas por su evidente falta
de fundamentos, Encotel resuelve no renovarles el
permiso que poco tiempo atrás les había quitado.
De una conversación grabada poco después a
Lifschiz, surgieron diálogos muy sugestivos que
fueron presentados oportunamente ante la
Fiscalía de Investigaciones Administrativas, a cargo
entónces del Dr. Ricardo Molinas. De dicha
grabación se desprende que Lifschitz pretendía
generar un paro del personal de Expreso Los
Pinos para que no pudieran prestar servicio.
También deja en evidencia que mantuvo una
conversación con Alfredo Yabrán en la que éste le
propuso darles la licitación del Banco de Entre
Ríos a cambio del control del 10% de Expreso Los
Pinos y que Harispe no aceptó. Que Yabrán tenía
como objetivo destruir a Expreso Los Pinos.
Etc...
La empresa Intercar, actualmente actúa como
fusión con la empresa Skycab, cuyo domicilio en
aquella época era el de la firma Aylmer, que
Yabrán reconoce como propia.
Otro caso lo tenemos con la firma
Autocompensación, empresa que se dedicaba a la entrega de
correspondencia, documentación o valores “puerta
a puerta” y clearing bancario, llegando a
representar al 10% del mercado, gracias al
amparo del permiso concedido por Encotel. A
mediados de 1990, pese a no haber sufrido
sanción alguna por parte del órgano de contralor
durante casi diez años, comenzó a ser severamente
controlada y sumariada por incumplimientos
de insignificante entidad, lo que provocó la
revocación del permiso y negación por parte de
Encotel de renovarlo.
Esta situación llevó a Autocompensación a la
extrema reducción de la actividad, con paralización
de la mayoría de los vehículos, gastos fijos
imposibles de afrontar y otras situaciones que la
llevaron a la cesación de pagos.
Del informe general del síndico, que se
desprende del expediente de la quiebra, surge que la causa
básica de la crisis de la fallida, fue la
revocación de la autorización para funcionar como
permisionaria de Encotel por parte de ese
organismo de contralor y que la quiebra se decretó
como consecuencia de la falta de cumplimiento
del acuardo preventivo inicialmente homologado
en los autos.
Su ex-dueño, José Arana, solo agrega: “Aunque no
tengo pruebas documentadas, (sé que es)
Yabrán quien nos obligó a cerrar la compañía.
(...) En 1982 nos propuso fusionar nuestras
empresas. Si le decimos que no, nos mata,
pensamos. Si le decimos que sí, desaparecemos”.
Y desaparecieron nomás...
Para continuar, veremos el caso de la firma
D.H.L., una empresa Internacional que se constituyó
en 1979 entre dos ciudadanos británicos.
D.H.L. se ha dedicado al servicio de courier y
como tal está adherida a la organización
internacional D.H.L. Ricardo Giachino y Carlos
Roberto Mackinlay eran sus abogados.
Cuando estalla la guerra de Malvinas y se
decreta la indisponibilidad de los bienes británicos, los
socios originarios deciden venderla a sus
abogados. Estos adquieren en la proporción de 90% el
primero y 10% el segundo. Posteriormente
Giachino niega la calidad de socio de Mackinlay
imputándole la calidad de testaferro de él, lo
cual desencadena un juicio entre ambos que dificulta
la administración de la sociedad.
Las presiones sobre la empresa comenzaron en
noviembre de 1986 con una demanda anónima
recibida por la Fiscalía Nacional de
Investigaciones Administrativas, a cargo del fiscal Ricardo
Molinas. Al mismo tiempo la Aduana realiza una
cantidad importante de procedimientos de
intercepción y apertura de la correspondencia.
En uno de los procedimientos participó Roberto
“Oreja” Fernández, quien trabajaba para Juan
Carlos Delconte y era sindicado como “hombre de
Yabrán” (ver Cap. 3).
En diciembre de 1987 se envía una circular
anónima a los clientes de D.H.L. Internacional
informando que se realizaba contrabando mediante
la utilización de los servicios de la empresa.
Entre los años 1986 y 1988, fueron realizados 26
sumarios contra D.H.L. Internacional, y una gran
cantidad de trámites parlamentarios. Algunos
diputados, inclusive pidieron al PEN que dejara sin
efecto la autorización de D.H.L.
Luego de todo lo descripto se produce la firma
de los siguientes acuerdos:
a-El reconocimiento de Giachino a favor de
Natalio Levitán de la propiedad del 50% de las
acciones de D.H.L. Internacional.
b-La compra de Giachino a Mackinlay de la
propiedad del 10% de las acciones y la firma
simultánea de los desestimientos de acciones
judiciales cruzadas. Dichas operaciones se realizaron
en el estudio del Dr. Rodolfo Balbín.
Llamativamente, a menos de dos meses del arreglo
con el Grupo, se suscribe un acuerdo de
conciliación con Encotel que da por terminados
todos los sumarios anteriores.
Giachino sostiene que llegó a suscribir los
contratos por las presiones a las que fue sometido.
Prueba de ello es que al día siguiente del
acuerdo dejó constancia de dicha circunstancia ante un
escribano público.
Durante el período que duró el control del
Grupo, este colocó a dos de sus empleados en D.H.L.
Internacional: En el área de operaciones a
Arnaldo Eduardo Verzura y en el área comercial a Juan
Carlos García, quienes comenzaron a derivar
clientes hacia las empresas del Grupo Yabrán.
Un seguimiento de las empresas que se atribuyen
a la captación por parte del Grupo permite
verificar que el modus operandi es siempre el
mismo. A continuación, resumimos un documento
de inteligencia que versa sobre el modo
utilizado por el Grupo para apoderarse de algunas
empresas:
-Intercar (actualmente Skycab):
-Dueños originales: Medargo y Tozzi.
-Medio de captación: Se provoca la ruptura de
ambos socios.
-Representante del grupo: señor Lobosco.
-Villalonga Furlong:
-Dueños originales: Varios.
-Medio: Se compra al señor Queijó y a los Bancos
que él manejaba (Shaw y Boston).
-Representante: Andrés Gigena.
-Transportes Andreani:
-Dueño original: Familia Andreani.
-Medio: Campaña de desprestigio (denuncias de
contrabando, etc.) y la consiguiente participación
de Encotel. Finalmente logran parte de su
objetivo, ya que Oscar Andreani les vende el
departamento de documentación especializada
(permiso de Encotel).
En el ámbito de las versiones, hay dos que
serían las más fuertes en lo que respecta a la relación de
Alfredo Yabrán y Andreani. La primera asegura
que Oscar Andreani ha sido testaferro de Yabrán.
La segunda, en cambio, sostiene que fueron
“socios del miedo”: Yabrán controlaba a Andreani
mediante actos violentos.
-Transbank SRL:
-Dueños originales: Hermanos Frattini.
-Medio: Si no es una empresa “tomada”, responde
totalmente al “grupo Yabrán”, ya que de su
dirección desaparecieron Roberto Frattini por
venta de su parte.
Actúan ex funcionarios pertenecientes al grupo.
-Compar:
- Dueños originales: Alzugaray, Rodríguez y
Aste.
-Medio: Por las representaciones que detenta
Julio Rodríguez (representante de la rama caudales)
y otras de igual importancia (APE, ambulancias,
etc), hacen figurar que la misma también forma
parte del “grupo Yabrán”. Lo demuestran las
cotizaciones que suscribe con el Automóvil Club
Argentino y el Banco de Avellaneda.
-Servemar:
- Dueños originales: Los cuatro hermanos Escaba.
-Medios: Fue la primer empresa atacada por
Encotel y se le hicieron tantos sumarios, que
solamente la intervención de Alfonsín(h) la
salvó de la revocatoria.
Creador con DHL Internacional y Transportes
Andreani de Autónomos del Correo (Cepac),
quedaron solos y no tuvieron más remedio que
seguir las directivas del “grupo Yabrán”.
SIEMPRE FUIMOS COMPAÑEROS
La relación del Alfredo Yabrán con la estructura
del peronismo nació de la mano del ala sindical.
El metalúrgico Lorenzo Miguel y el fallecido
petrolero Diego Ibañez se ubican en la historia como
amigos del empresario. Por el año 1.983, Yabrán
solía frecuentar las oficinas del SUPE en
Bartolomé Mitre al 800, donde, puertas adentro,
hablaba de sus negocios mientras Ibañez
proyectaba sueños electorales. Se sabe que
Yabrán aportaba para la campaña electoral y que de
esos días data su acercamiento a Juan Carlos
Rousselot y Julio Mera Figueroa.
Hombres cercanos a Ibañez cuentan, a modo de
anécdota, que cuando fue secuestrado su hijo,
Yabrán le ofreció un millón de dólares para
pagar el rescate. Ibañez no llegó a aceptarlo o
rechazarlo, a los pocos días éste apareció
asesinado.
Uno de los motivos de su crecimiento fue la
prestación de servicios postales a los bancos del Oeste
y de Junín, pero, por sobre todo al Banco
Ciudad, donde en tiempos de la dictadura militar trabó
amistad con el abogado Francisco Gazquez Molina,
por aquel entónces director de la entidad y
hoy "dueño del 10% del paquete accionario
de OCASA".
Instaladas las autoridades radicales, el “grupo”
comienza a desarrollar tareas de penetración en
distintas oficinas de Encotel. Captan al
subadministrador Ross; colocan a Gerardo Mapelli como
empleado y van sumando a personal de mediana
importancia. El año 1.987 es trascendente para
sus planes, ya que logran desplazar a Ordoñez de
la jefatura de Autorizaciones a terceros y
colocan en su lugar a Gerardo Mapelli, que será
la pieza clave para consumar la acción de Encotel
contra las empresas “rebeldes”, multándolas o
revocándoles directamente el servicio.
Nuevamente mejora su posición con las
designaciones de Cerqueiro en Explotación, Vanini en
Asuntos Jurídicos y Ramgeyer en Inspección
General. En el mismo sentido, lograron la renuncia
de Uriarte y Forte y la designación de Raúl
Carmelo Vacalluzzo al frente de Encotel. Con esto
consiguen no solo dominar la segunda línea de la
empresa estatal, sino también a los que dirigen.
Las medidas que toman (aparte de la revocatoria
de la tercera permisionaria en el orden nacional,
como fue Autocompensación), favorecen al Grupo
con renovación de permisos, con régimen de
excepciones, promoción de renta postal, etc.
De esta manera, el Grupo Yabrán se apoderó de
Encotel, titular por ley del monopolio postal.
Hubo que esperar hasta 1.993, año en que Cavallo
desreguló la actividad e impuso las leyes del
mercado.
Yabrán también supo hacer buenas migas con
varios altos jefes de la Fuerza Aerea, entre ellos, los
brigadieres Ernesto Crespo y Raúl Juliá, y
aportó dinero para la campaña presidencial de Italo
Luder, en 1.983.
Fue durante otra campaña presidencial, la de
1.989, que Yabrán vió en persona -por primera vez-
a Carlos Menem y sería el mismo Ibáñez, amigo en
común, el encargado de las presentaciones
formales.
Según declaraciones de Zulema Yoma hechas en el
año 1997, “Yabrán y Carlos se conocen desde
hace 15 años. Se veían en el departamento de la
calle Cochabamba como amigos que son”.
Zulema le ofreció a Cavallo declarar como
testigo de esos encuentros cuando él lo creyera
necesario. Por otro lado, la periodista Gabriela
Cerrutti cuenta que cuando Yabrán visitaba el
bulín de Menem en la calle Cochabamba 2617, éste
pedía a las personas que se encontraban en el
lugar que los dejaran solas. “Conversaban
sentados sobre la cama mientras comían los dátiles que
traía Yabrán”.
El amarillo sabe elegir a sus abogados, fue
cliente del abogado Pablo Argibay Molina,
perteneciente (en ese momento) al estudio
jurídico del penalista Carlos Fontán Balestra (abogado
de Carlos Saúl Menem). Argibay Molina también ha
sido defensor, entre otros, de José Luis
Manzano, Maria Julia Alsogaray y Armando
Cavalieri.
-"Aquí se inventó un triángulo desde mi
persona como defensor del presidente y como defensor de
Yabrán. Y que esto significaba una organización
de tipo mafiosa...", le dijo el abogado a la revista
Noticias de septiembre de 1.995, en ocasión de
haberse producido una ruptura entre los abogados
del estudio, a causa de lo denunciado por
Domingo Cavallo en el Congreso Nacional.
EL JUEGO DE LA OCA
“Durante el año 1.993 el giro total del sector
postal ascendió a 1.352 millones de dólares”, era uno
de los titulares que se podía leer en algunos
medios. Del total de la “torta”, el 33% correpondió al
sector estatal, el 59% a los privados y el 8% a
las firmas pequeñas del sector.
“Dentro de los privados las líderes que figuran
son OCASA y OCA, que se llevan el 70% del
mercado total y con respecto a las empresas que brindan
servicio internacional, la más importante
es DHL, seguida por Federal Express y OCASA,
concentrando entre las tres el 60% del mercado”.
Nótese que casi todo el mercado se lo reparten
las empresas que se vinculan con Yabrán.
Hasta no hace muchos años atrás, la condición de
permisionario se obtenía a través del
cumplimiento de requisitos estructurales
específicos, tales como patrimonio neto contable no
inferior a 800 mil portes postales (es decir U$S
304.000 aproximadamente) y otros que hacían muy
dificultoso que alguien pudiera ingresar al
mercado postal.
Los volúmenes manejados por Encotesa cayeron
sistemáticamente desde 1.985 y se acentuaron a
partir de 1.987, cuando se desreguló la
actividad y los privados comenzaron a operar en el
mercado en forma abierta. La empresa estatal
nunca pudo recuperar la pérdida de terreno frente a
las prestadoras privadas.
A la hora de hablar de las perspectivas
generales de este negocio hay una posición muy optimista
por parte de las permisionarias ya que,
mundialmente, el mercado duplicó sus volúmenes.
El ex Diputado Federico Zamora denunció en el
año 1.992 que OCASA detentaba el monopolio
del mercado “gracias a acuerdos leoninos
firmados con Encotel y en las prácticas desleales con las
competencias”.
Gracias a Encotel, en abril de 1.982, OCASA
adquirió el derecho de efectuar el servicio de Pre y
Post embarque aéreo y en agosto de ese año
amplió sus facultades de permisionaria para “operar
en el plano internacional” y en envíos “puerta a
puerta”, siendo la única empresa autorizada para
funcionar en Aeroparque y cuyas camionetas
pueden acceder hasta la bodega de los aviones.
Luego de un tiempo, Yabrán optó por desaparecer
del directorio de OCASA (aunque sin perder el
control del paquete accionario) y puso en su
lugar a un hombre de confianza: el doctor Rodolfo
Balbín (fallecido hace poco tiempo), sobrino de
Ricardo, el famoso caudillo radical.
Finalmente, gracias al impresionante crecimiento
que tuvo, OCASA terminó absorbiendo a OCA
que, de la mano de Yabrán, supo progresar cuando
se convirtió en la principal accionista de
Encotel.
Como la reglamentación preparada por la división
Normas y Servicios de Encotel era considerada
de sumo peligro para sus intereses (podrían
ingresar muchas empresas como permisionarias), el
Grupo proyecta la “Resolución Nº 2.422-Encotel
‘93”, imponiendo muchas trabas a los aspirantes
a permisionarios, y va más allá al firmarse un
contrato a Encotel a favor de Villalonga Furlong
(subsidiaria de OCASA) por dos millones de
dólares anuales a cambio de un servicio que no
pasaba de quinientos mil dólares, y que llevó a
que se iniciara un sumario contra Villalonga
Furlong. No hay que olvidarse que estas empresas
actúan en relación muy estrecha con los
depósitos fiscales de EDCADASSA y su tarea
consiste en el traslado de correspondencia y
mercadería que proviene de los embarques y
desembarques que se realizan en la Aduana de
Ezeiza.
En junio de 1.993, OCASA también fue partícipe
de otro escándalo. La Dirección General
Impositiva denunció un fraude en su perjuicio
por medio de la utilización de “boletas truchas”
como forma de evasión impositiva. Según Carlos
Tacchi (secretario de ingresos públicos de ese
momento) lo hicieron “efectuando contrataciones
con otras dos firmas, cuyos nombres, si mal no
recuerdo, son Priler e Interestudio”(sic).
PASAPORTE A LA AVENTURA
“-Ud. les hizo ganar la licitación a dos
empresarios cuestionados”, se escuchó decir a un enojado
Cavallo contra el Comisario General Adrián
Pelacchi, jefe de la Policía Federal. El enojo estaba
asociado a la concesión de otorgar pasaportes y
cédulas de identidad al consorcio integrado por
Ciccone Calcográfica y OCASA, es decir a Yabrán.
Sin poder dar explicaciones al ministro,
Pelacchi le pidió una audiencia al Presidente
Menem, quien lo recibió de inmediato y que luego de
escucharlo le dijo que “decida según su
criterio. No se deje impresionar, yo no intercedo por
nadie”. Como es su costumbre, el Presidente no
tomó partido.
Alberto y Nicolás Ciccone son hermanos y
accionistas mayoritarios de Ciccone Calcográfica, un
establecimiento gráfico que, desde 1.978 no dejó
de crecer y que se encarga de la impresión de
documentación de sum importancia para bancos e
instituciones varias.
El crecimiento de los Ciccone se puede dividir
en cuatro etapas principales:
1-Gracias a la conexión con el almirante Carlos
Lacoste, cuando era presidente del Ente
Autárquico Mundial 1.978, pudieron obtener la
adjudicación para imprimir las entradas del
susodicho Mundial de futbol.
Todas las empresas vinculadas con el EAM ‘78
gozaron de un beneficio no menor: la posibilidad
de importar sin aranceles. La Junta Militar
consideraba al Mundial un objetivo estratégico para
romper el cerco internacional levantado por
Amnesty y las organizaciones defensoras de los
derechos humanos.
Ciccone pudo importar máquinas gráficas a un
precio preferencial en un momento en el que la
economía argentina tenía aranceles muy elevados
y se gozaba de un tipo de cambio muy bajo. Se
sabe que aún después de la liquidación del EAM
‘78, dicha empresa gráfica pudo seguir
importando en esas condiciones por que Lacoste
se había “olvidado” de informar al Ministerio de
Economía acerca de la disolución.
2-Otra vez gracias a la relación con Lacoste,
los Ciccone pudieron ingresar en el Ministerio de
Bienestar Social, del que dependía Lotería
Nacional y se llevaron el negocio de la impresión de
billetes de la misma. Luego existió un acuerdo
con IBM Argentina para quedarse con su planta de
impresión de tarjetas perforadas utilizadas en
los juegos como Prode y otros que aparecieron
después, como el Loto. Durante varios años la
empresa continuó usufructuando ese negocio,
excediéndose de los previstos debido a otra
licitación iniciada por Lotería y que también ganó
Ciccone, para establecer el sistema informático
punto-a-punto que reemplazaba a las tarjetas
perfoverificadas. Asimismo comenzó a imprimir
billetes y valores para las provincias, sus bancos y
loterías. Por ejemplo para La Rioja.
3-La influencia sobre La Casa de la Moneda, sin
cuya connivencia, Ciccone no podría haber
continuado creciendo, ya que la mayoría de sus
contrataciones fueron precisamente con el Estado.
A comienzos del gobierno de Alfonsín, la
relación entre Ciccone y La Casa de la Moneda sufrió
fricciones, pero el administrador que interfería
(de la mismísima familia Illia), fue desplazado por
un “imprevisto escándalo”. Con Armando Gostanián
(amigo del presidente), la relación de los
Ciccone alcanzó niveles desconocidos, a punto tal
que hasta les otorgó la responsabilidad de
imprimir los tristemente célebres
“Menemtruchos”.
4-Los proyectos de diversificación de
actividades, básicamente los sistemas informáticos para el
Estado y el proyecto de renovación del sistema
de pasaportes y cédulas. Este último negocio
(frenado en su momento por Béliz y Manzano), es
parte de la creación de una red informática que
vincularía a todas las oficinas de migraciones
de la Argentina.
Cavallo ha vinculado a Ciccone y Yabrán con un
proyecto que el Estado evaluó aprobar cuando
José Roberto Dromi era Ministro de Obras y
Servicios Públicos y que consistía en que las
empresas del Estado privatizaran el control de
los medidores, la facturación, la distribución
domiciliaria de esa correspondencia y hasta el
cobro de las tarifas. El proyecto nació cuando
todavía era Ministro de Economía Nestor
Rapanelli y continuó durante el comienzo de la gestión
de Antonio Erman González, pero no funcionó
porque no había privatización posible en esas
condiciones de la distribución eléctrica o de
gas o de aguas sanitarias.
La influencia de Yabrán sobre Ciccone
Calcográfica se dio a través de un crédito por U$S 25
millones –aproximadamente- que la Banca della
Svizzera Italiana otorgara a dicha firma y que la
misma no pudo restituir. El 19 de enero de 1995,
como parte de su aporte para solucionar los
problemas financieros que tenía la provincia de
Córdoba, Alfredo Yabrán depósito la suma de
U$S 25 millones a una tasa del 14% anual con
vencimiento al 19 de abril de 1995 en el Banco
Provincia de Córdoba. Producido el vencimiento,
se ordenó al Banco de Córdoba a girar los
fondos a la cuenta de titularidad del empresario
postal (8A51420A) en la Banca della Svizzera
Italiana, sucursal Nueva York.
Esta relación de triangulación de la deuda de
Ciccone Calcográfica, explicaría (entre otros
motivos), las razones de las asociaciones de las
empresas en licitaciones tan cuestionadas como la
provisión de pasaportes y documentación
automotor.
Por otro lado es llamativo que el Sr. Alberto
Isaac Chinkies, quien fuera director y gerente general
de OCASA, hoy detente el cargo de gerente
general de Ciccone Calcográfica. Una gran casualidad,
sobre todo si tenemos en cuenta que Chinkies fue
compañero de Yabrán en la empresa Burroughs
y que ambos fueron despedidos (juntos) de la
misma.
Más allá de esto, hay numerosas similitudes
entre Ciccone Calcográfica y Yabrán que llaman
poderosamente la atención. Algunas de ellas son:
-Ambos han tenido muy buena relación con las
fuerzas de seguridad. Yabrán tenía vínculos con
Gendarmería Nacional, Prefectura Nacional y
Fuerza Aérea. Los Ciccone con la Policía Federal.
-La vinculación de los Ciccone con la Policía
les permitió resolver más o menos rápido el secuestro
del que fue víctima uno de los hermanos y que
dejó secuelas a toda la familia.
-Si bien ambos desarrollan negocios con el
sector privado, las concesiones con el Estado son parte
fundamental de su facturación.
-Ambos ejercen un lobby bastante importante
sobre los organismos del Estado relacionados con
su tarea. Yabrán mantenía mala relación con el
correo público desde que Cavallo era ministro de
Economía. Los Ciccone no padecen dificultades
semejantes con Casa de la Moneda. Hoy en día
una obsesión de estos últimos es que no se
privatice dicho organismo público o bien la posibilidad
de participar en la licitación.
-Ambos tienen diálogo directo con la Casa de
Gobierno y lograron profundizar vínculos con
varios e influyentes políticos cercanos a la presidencia.
LOS INVASORES
Según algunos testimosnios “off the record”, el
nexo entre Yabrán y la ley de correos -y su
enfrentamiento con Cavallo-, tuvo que ver con el
deseo de monopolizar el mercado postal y poder
manejar las tarifas del mercado a su antojo
(acto expresamente prohibido por la ley), no
permitiendole a una "cierta empresa
extranjera interesada" la posibilidad de entrar en un negocio
que mueve muchos millones de dólares.
Pero para entender parte de este enfrentamiento
hay que hacer una breve reseña. La empresa
extranjera citada se llama Federal Express y se
dedica al transporte de correspondencia en los
Estados Unidos.
La historia de Federal Express comienza con Fred
Smith, un ex piloto de helicópteros en Vietnam
(donde había sido herido y condecorado), quien
después de la guerra fundó una empresa dedicada
al negocio de la aviación. Años más tarde compró
con un crédito de 20.000 dólares una compañía
regional de correos privados, que más tarde
sería Federal Express.
En 1.982, la compañía de Smith compró Flying
Tigers, una compañía aérea integrada por 100
aviones piloteados por veteranos de la guerra de
Vietnam y que algunos sostienen que pertenecía a
la CIA o la DEA.
Luego formó una subsidiaria llamada Federal
Express Cargo, dedicada al transporte de
mercaderías por vía aérea en rutas
internacionales. El mercado de cargas aéreas internacionales en
Argentina tiene un volúmen anual de 50.000 kg.
Sin embargo, a Federal Express Cargo no le
interesa el mercado local, porque tendría que
trasladar parte de sus aviones a la Argentina y el
movimiento de importación y exportación es muy
chico frente al de la ruta de Oriente.
En Estados Unidos, Federal Express opera con
alrededor de 60 millones de piezas postales por mes
en un mercado de 200 millones (más del 25%) y
hay que recordar que el mercado argentino es de
24 millones de piezas postales cada 30 días.
Cuando en 1.988 Federal Express se instala en la
Argentina, empieza a dedicarse al transporte de
correspondencia internacional, un mercado mucho
más chico que el local, donde se envían
solamente 60.000 piezas postales mensuales. El
liderazgo de este segmento del mercado lo tiene la
empresa local DHL, que cuenta con un padrón de
20.000 clientes en la Argentina y oficinas
propias en 70.000 localidades distribuídas en
190 países (más que los que integran las Naciones
Unidas).
En el tema Federal Express, Alfredo Yabrán temía
que la empresa entrara en el negocio local de la
correspondencia, que como dijimos es de 24
millones de cartas mensuales y donde Yabrán maneja
8 millones, otro tanto Encotesa y otro las
empresas “piratas”.
En algún momento trascendió que a Federal
Express no le interesaba el mercado local y que solo
se preocupaba del transporte de cartas a nivel
internacional -en competencia con DHL y OCASA-,
pero es casi evidente que la disputa contra
Yabrán tiene como impulsores a Federal Express y la
embajada de Estados Unidos.
LOS SUPERAGENTES NO SE ROMPEN
La historia de EDCADASSA y consecuente
"influencia" sobre Ezeiza comienza a fines del año
1.975, cuando agonizaba el gobierno de Isabel
Perón y la doctrina de Seguridad Nacional era algo
así como el dogma sagrado de los militares. En
esa oportunidad se tomó una decisión
administrativa sobre la que, en ese momento
nadie prestaba mucha atención. A través de un
decreto presidencial, se rescindieron los
contratos de los dos concesionarios que manejaban los
depósitos fiscales del Aeropuerto de Ezeiza. Una
de las empresas concesionarias estaba integrada
por todas las líneas aéreas que operaban en la aeroestación.
El mismo decreto otorgaba el control
de los depósitos a la Fuerza Aérea por esas
supuestas razones de "seguridad nacional" que
comprendían más las mentes psicóticas de las
cúpulas militares que las del resto de los argentinos.
Después de 1.983 las Fuerzas Armadas dejaron de
ser estados en sí mismos y, al igual que el resto
de los sectores de la vida nacional, vieron
drásticamente reducidos sus presupuestos. Los gastos
militares de la Argentina pasaron de una cifra
equivalente al 4,2 por ciento al 2,8 del Producto
Bruto Nacional.
A principios de 1.989 la Fuerza Aérea no tenía
ni siquiera presupuesto para pagar las horas
mínimas de vuelo que mantienen en forma a sus
pilotos, tampoco el mínimo capital para seguir
administrando los servicios de Ezeiza.
Lo que conservaba era una buena cuota de
influencia sobre el gobierno radical. El brigadier
Ernesto Crespo cobro su factura: había sido el
jefe de la única fuerza que había apoyado a
Alfonsín durante las tres rebeliones
carapintadas, y logró que el gobierno autorizara, en 1.989,
(pocos días antes de la entrega del poder al
gobierno peronista), la creación de una empresa mixta
a la que se le otorgaba el negocio de Ezeiza por
"contratación directa". En junio de ese mismo
año se firmó el contrato por el cual el 1º de
julio la empresa EDCADASSA (Empresa de Cargas del
Atlantico Sud S.A.), cuyo capital accionario era
propiedad, 55 % de la Fuerza Aérea y 45 %de la
empresa Villalonga Furlong, comenzó sus
operaciones en Ezeiza. Su tarea consistía en el maipuleo
y almacenaje para el control por la Aduana y
posterior distribución de todas las mercaderías que
entraban y salían del país por vía aérea. El
contrato establecía que se cedía la operatoria a
EDCADASSA por 20 años con opción a 10 más. La
Fuerza Aérea ganaba así un canon de 750.000
dólares por mes.
Hablar de EDCADASSA nos obliga a hablar, también
de OCA y OCASA, cuyo dueño es Alfredo
Yabrán (aunque no haya admitido nunca la
titularidad de OCA). Ambas empresas se reparten el
servicio de correos para bancos. La primera
controla el 35 % del mercado; la otra, la mayoría del
65 % restante.
Sin embargo, a pesar de que tenía la titularidad
de la empresa, Alfredo Yabrán no apareció en la
constitución de EDCADASSA, algo muy sospechoso
considerando que fue dueño de Villalonga
Furlong. A lo largo de esta obra se evidenciará
que este modo de operar iba a ser el utilizado en
todas sus “transacciones comerciales”, porque
precisamente en su clandestinidad y en el
anonimato del Grupo, se fortalecía su poder.
El contrato de cesión de los servicios fue
firmado por el brigadier Ernesto Crespo y el señor
Ricardo Pasman en representación del grupo
Villalonga Furlong, constituyendose lo que iba a ser
EDCADASSA.
El directorio de la nueva empresa quedó
conformado así:Directorio por las acciones de clase “A”:
Brigadier (RE) Jorge Ricardo Ruíz (Presidente);
José Angel Gutierrez (Vicepresidente); Alejandro
Pedro Juan de Dios Segurado (director titular);
Juan Carlos Cuadrado (director suplente);
Enrique Martiniano Garbo Bertrand (director
suplente) y Reinaldo Edgar Cravero (director
suplente). Por las acciones clase “B”: Andrés
Humberto Gigena (director titular), Ronaldo Luis
Depetris (director titular); Hugo Alberto
Malespina (director suplente) y Carlos María Cabrera
(director suplente). Comisión Fiscalizadora por
acciones de clase “A”: Alberto Ramón García
(síndico titular); Armando Antonio Irungaray
(síndico titular), Laureano Alvarez Estrada (síndico
suplente) y Roberto Oscar Marconi (síndico
suplente). Por las acciones clase “B”: Félix Gorgo
(síndico titular) y Alberto Juan Marzorati
(síndico suplente).
Dentro de una estrategia incompatible con los
intereses nacionales se determinó la privatización,
en abril de 1.990, por contratación directa (y
violando la legislación vigente), de todas las
actividades que se desarrollan en un aeropuerto,
entre el arribo o partida de una aeronave y la
efectiva revisión aduanera, con el fín de crear
una “zona franca” para circulación de todo objeto
y/o mercadería que ingresa, transita o egresa
por los aeropuertos internacionales.
El 10 de abril de ese mismo año la empresa
Interbaires S.A. reforma su estatuto social
adecuándolo en el artículo 3 para “comercializar
mercaderías libre de gravamen en aeropuertos
que cuenten con servicio permanente de
aduanas...Pudiendo celebrar todas las operaciones
vinculadas o necesarias para el cumplimiento del
objeto...”.
Ese mismo día, otra empresa llamada Intercargo
S.A.C. también resuelve modificar su estatuto
social que en su artículo 3 establece “la
prestación del servicio de atención en tierra de aeronaves y
aeródromos de la Nación”.
Catorce días después, el 24 de abril de 1.990,
el Brigadier Mayor José Antonio Juliá rubrica un
acuerdo, en nombre y representación del Estado
Nacional, el Ministerio de Defensa y la Fuerza
Aérea Argentina (escritura nº 238) con las
empresas Intercargo S.A.C. e Interbaires S.A. a través
del cual se convierte en “socio accionista” de
dichas empresas mediante el mencionado contrato
de cesión y transferencia de acciones y pasando
del terreno de las casualidades al terreno de las
sospechas, ya que, dicho contrato está
condicionado a que se entregue por contratación directa el
servicio de “Free-Shop” a Interbaires S.A., y el
servicio de “Rampa” a Intercargo S.A.C.; tal es así
que el contrato establece que “la cesión de
acciones y la aceptación de por el cesionario quedará
perfeccionada a partir del momento en la cual se
cumplan las cuestiones antedichas, oportunidad
en la cual se pagará el precio convenido de las
acciones cedidas”.
Para que se entienda, de esta manera el día 24
de abril, el Brigadier Mayor José Antonio Juliá le
concedió por contratación directa el servicio de
“Rampa” a Intercargo S.A.C. y el servicio de
“Free Shop” a Interbaires S.A. por 20 años, renovable
por 10 años más, que comprenden los
servicios con carácter exclusivo de los
aeropuertos internacionales de Aeroparque y Ezeiza, y
agregándose en el caso de Interbaires S.A. el
Aeropuerto Internacional de la ciudad de Córdoba.
En esa misma línea y como para que no se diga
que a esta gente no le gusta trabajar, el nombrado
Brigadier Mayor, suscribe el contrato de cesión
“ad referendum” de la Comisión Administrativa
de la Fuerza Aérea estipulado en la Ley 20.124
(reglamentado por el Decreto 265/73). ¿Qué
significa esto?. La ley mencionada crea
comisiones administrativas compuestas por un presidente
y cuatro vocales que serán nombrados por el
Poder Ejecutivo y que entenderán en todas las
contrataciones que efectúen los organismos
militares.
Luego de esta maniobra, Inversiones y Servicios
S.A. (el grupo Villalonga Furlong es parte de la
misma y consecuentemente pertenece a Yabrán), se
quedó con el 79,2 % de las acciones de
Interbaires e Intercargo (empresa luego
recomprada por el Estado), y la Fuerza Aérea y los Sres.
Félix Gorgo y Hugo Malespina con el resto. En
concepto de canon para la aeronáutica militar se
fijaron 300.000 dólares en el primer caso y
500.000 en el segundo. En ambos casos el contrato fue
firmado por el sucesor de Crespo en la jefatura
de la Fuerza Aérea, brigadier José Juliá, y por el
Sr. Andrés H. Gigena por la empresa Inversiones
y Servicios S.A.
El directorio de Interbaires S.A. quedó
integrado de la siguiente manera: Carlos María Cabrera
(presidente), brigadier (RE) Juan Carlos
Cuadrado (vicepresidente); Hugo Alberto Malespina
(director titular), Rómulo León Ibargoyen
(director titular); Comodoro (RE) Hugo Alberto
Mujica (director titular); Comodoro (RE) Eduardo
Juan Amores (director suplente); Alberto Juan
Marzorati (síndico presidente); Mauricio Raúl
Pinto (síndico titular); Rubén Horacio Devoto
(síndico titular); Rodolfo Teodoro Rastatter
(síndico suplente); Silvia Leonor Bacman (síndico
suplente) y Laureano Alvarez Estrada (síndico
suplente).
El directorio de Intercargo S.A.C. se conformó
por: Carlos María Cabrera (presidente); Brigadier
(RE) Ricardo Augusto Peña (vicepresidente);
Mario Victor Barbero (director titular); Rolando
Luis Depetris (director titular); Comodoro (RE)
Alberto Abelardo Cano (director titular);
Comodoro (RE) Jorge Horacio Bocca (director
suplente); Rodolfo Tedoro Rastatter (síndico
presidente); Silvia Leonor Bacman (síndico
titular); Armando Antonio Irungaray (síndico titular);
Alberto Juan Marzorati (síndico suplente);
Mauricio Raúl Pinto (síndico suplente) y Laureano
Alvarez Estrada (síndico suplente).
Con la finalidad de adentrarnos un poco más en
la mecánica del sistema de contrataciones,
debemos agregar que la ley establece la
obligatoriedad de la licitación pública o privada, ya que
no está prevista la contratación directa para
estos casos en ninguno de los 16 supuestos que prevee
la norma.
No obstante esto, el inciso “J” autoriza dicha
modalidad cuando la contratación no exceda el
monto que fije la Comisióm Adjudicativa de
Contrataciones, y acá es donde debemos prestar
atención ya que, en lo que se refiere al
contrato de cesión de acciones, resulta manifiesta la
subvaluación de las mismas, a punto tal que el
precio total convenido fue de 20.000 australes
(plata de esa época) y se retuvo como impuesto a
las ganacias 540 australes y 6 australes (en la
otra operación) respectivamente, cuando la
rentabilidad anual de dicho negocio ronda los “60
millones de dólares anuales”.
Esto nos conduce a algunas reflexiones:
1º)¿Cómo es posible que alguien pueda “tragarse
el sapo” de la irrisoriedad de las cifras?
2º) Conociendo la ineficiencia de nuestra
burocracia estatal y por ende, la lentitud de todos los
trámites a su cargo.¿Cómo se entiende que en
solo 24 hs se hayan podido: celebrar un contrato de
cesión de acciones con las dos empresas antes
mencionadas, cumplimentar todos los requisitos
establecidos en el decreto 265/73 -que incluye
268 artículos- y adjudicar por contratación directa el
servicio de “Rampa” (a Intercargo S.A.C.) y el
de “Free Shop” (a Interbaires S.A.)?
3º) ¿Cómo cuadra el artículo 4 del decreto
1.024/90 (del 28/5/90) en el que se excluye de la
privatización “los derechos de la empresa en la
explotación del rubro denominado “tienda libre de
impuestos” (Free Shop) y del servicio de
“atención en tierra de aeronaves” (Rampa), los que serán
asumidos por la empresa. La Fuerza Aérea
decidirá sobre la futura explotación de estas
actividades”.
Si tenemos en cuenta que la contratación directa
entre la Fuerza Aérea y las empresas recién
mencionadas se realizó el día 24/4/90, estando
dichos servicios (todavía entonces) incluídos en la
privatización de Aerolíneas Argentinas S.E., no
hace falta un gran esfuerzo intelectual para
concluir que dichos contratos son nulos, de
nulidad absoluta, pues quedan desafectados
expresamente de la privatización de dicha
compañía Aérea. Lógicamente nadie puede entregar lo
que no posee y por lo tanto -reitero- los
contratos son nulos como si no tuvieran objetos (artículo
953 C.C.) careciendo sus efectos de valor
jurídico.
Analizando desde el punto de vista
administrativo, lanulidad encuentra su fundamento en la Ley
19.549 (de procedimientos administrativos), pues
el acto ha sido celebrado en violación del
artículo nº7 de dicha ley., porque:
1º) No fue dictado por autoridad competente
(inciso a).
2º) No se sustenta en derecho aplicable (inciso
b).
3º) No es objeto jurídicamente posible (inciso
c)
Concluyendo, resulta de una claridad meridiana
que el acto jurídico no tiene motivación válida
(inciso e), y que, en función del artículo 14 de
la misma ley, su sanción es la de ser nulo, de
nulidad absoluta e insanable.
Al mismo tiempo es muy sospechoso, el hecho de
haber asociado a las Fuerzas Armadas con
sectores privados en áreas donde el Estado tenía
por sí mismo una alta rentabilidad.
Más allá de toda esta explicación técnica,
algunos de los datos más interesantes de la historia los
ha brindado el secretario de la Fuerza Aérea,
brigadier Carlos Corino. Parte de esa información ha
sido publicada el día 5 de julio de 1998 en el
diario LA NACION, en un destacable artículo
desarrollado por Pablo Caruso que se trancribe,
en parte, a continuación:
El secretario general de la Fuerza Aérea,
brigadier Carlos Corino, resumió las conclusiones de su
informe:
“-Señor, no podemos firmar un contrato con una
empresa que presenta sus últimos balances en
rojo: técnicamente está quebrada”.
La empresa era Villalonga Furlong y por el
contrato en cuestión la Fuerza Aérea le cedía el
manejo de los depósitos fiscales del aeropuerto
de Ezeiza. Pero el jefe del Estado Mayor, brigadier
general Ernesto Crespo, no consideró que la
evaluación de Corino -encargado específicamente de
analizar el asunto- fuera determinante, y firmó
el acuerdo.
"Todo fue legal", insiste aún hoy,
como comprobó La Nación al entrevistarlo en su domicilio, en
momentos en que su actuación está bajo estudio
de la comisión antimafia del Congreso. Porque
aquel contrato, firmado el 16 de diciembre de
1988, abrió las puertas de los aeropuertos al grupo
de empresas atribuidas al difunto Alfredo
Yabrán.
"Si la justicia comprueba que Crespo o (su
sucesor, el brigadier general José) Juliá cometieron
ilícitos, serán degradados", afirmó un alto
oficial de la Fuerza Aérea. De ser así, Crespo, que llegó
a ser el militar de mayor confianza del
presidente Raúl Alfonsín (al punto de haberle pedido una
ampliación de la ley de obediencia debida, según
fuentes militares), afrontaría un final más que
deshonroso. Para llegar a ese punto es necesario
reconstruir la historia.
La privatización de los aeropuertos obligó a las
empresas interesadas a indagar en los negocios en
los que aquéllos estaban involucrados. La
conducción de la Fuerza Aérea había decidido en 1988
privatizar el manejo de los depósitos fiscales
de Ezeiza, hasta ese momento en manos de Líneas
Aéreas del Estado (LADE), empresa cautiva de ese
cuerpo militar.
La decisión parecía razonable. Los problemas en
el manejo de los depósitos fiscales del período
LADE quedarían al descubierto en la investigación
realizada en 1991 por el entonces juez federal
de San Isidro, Alberto Piotti, que conducirían a
la detención del ex administrador nacional de
Aduanas Juan Carlos Delconte.
En esa causa, Piotti demostró que había un
contrabando masivo a través del depósito fiscal de
cargas a nombre de personas inexistentes. El
brigadier Corino, secretario general de la fuerza en
1988, recibió el encargo de analizar la
situación de la empresa Villalonga Furlong para decidir si se
le otorgaría el contrato o no. Para ello,
analizó los balances de la compañía correspondientes a los
años 1986 y 1987. Sus conclusiones fueron
terminantes:
1) Que la capacidad de pago de la empresa es
deficiente.
2) Que mantiene una política de endeudamiento
para financiar su activo.
3) Que si bien el índice de rentabilidad bruta
ha mejorado, aún subsiste un margen de utilidad
neto negativo.4) Que el capital de trabajo
negativo demuestra una situación de iliquidez.
5) El índice de solvencia la coloca entre
aquellas empresas que estadísticamente han ido a la
quiebra. Un endeudamiento convenientemente
programado es aquél donde este índice resulta
igual o mayor a 2, en ese momento en Villalonga
Furlong era 0,6.
6) Corroborando lo expresado en el inciso
anterior, las probabilidades de quiebra de la empresa,
deducidas del índice de Altman, son amplias.
Poco tiempo después de este informe, Corino fue
designado como agregado militar a la embajada
argentina en los Estados Unidos. Confesó que no
había escuchado hablar de Yabrán en aquel
tiempo y que se limitó a un análisis
económico-financiero. "Una vez concluido mi análisis, le dije
al brigadier Crespo: Señor brigadier, usted,
como representante del Estado argentino, no se puede
asociar con una empresa que presenta sus
balances en rojo. El brigadier Crespo me contestó:
¿Esta es su última opinión, brigadier Corino?.
Yo le respondí: Sí, señor. Nunca más hablamos del
tema".
Pese a una opinión tan terminante, el 16 de
diciembre de 1988, mientras el presidente Raúl
Alfonsín desistía de firmar la privatización
parcial de Aerolíneas Argentinas mediante contratación
directa con Scandinavian Airlines System (SAS),
el brigadier Crespo firmaba la constitución de
Empresas de Cargas del Sur Sociedad Anónima
(EDCADASSA), integrada por Villalonga Furlong
y la Fuerza Aérea Argentina, sin licitación
previa.
El contrato establecía que Villalonga Furlong
debía pagar un canon mensual de 1.200.000 dólares,
a menos que se aumentaran las tarifas que
pagaban los importadores -cuya fijación era
responsabilidad de la Fuerza Aérea Argentina-,
en cuyo caso debería modificarse en el mismo
sentido. La empresa pidió y obtuvo un período de
180 días para aceptar el contrato, cosa que
finalmente hizo el 28 de marzo de 1989.
Ex oficiales con acceso a Crespo afirmaron que
algunos miembros de la plana mayor de la fuerza
le observaron que la contratación directa podía
ser objetada por el presidente Alfonsín, que se
había negado a adoptarla en la privatización de
Aerolíneas Argentinas.
Según esos testimonios, Crespo se mostraba
seguro de que ello no ocurriría. Según un ex alto jefe
de la fuerza, "por ese entonces el desgaste
del gobierno radical era enorme. Cada uno trataba de
salvarse del incendio. El Gobierno se caía a
pedazos. La indisciplina era total, también en los
políticos que integraban el Gobierno. Ni qué
decir de las Fuerzas Armadas. El brigadier Crespo
era uno de los hombres más leales a Alfonsín; el
0Presidente no podía negarle nada".
"No sé si usted sabe -agregó como prueba de
su afirmación- que fue el brigadier Crespo, en el
avión que los trasladaba a Uruguay, quien le
arrancó la ampliación de la obediencia debida.
Menos iba a negarle la firma de la asociación
con Villalonga Furlong".
El 2 de julio de ese año, el presidente Alfonsín
firmó la constitución de EDCADASSA mediante el
decreto 773/89.
Pero ya el 28 de junio, según recuerda el ex
oficial consultado, EDCADASSA pidió que se
modificaran las tarifas a cobrar por los
servicios prestados en los depósitos fiscales. Al día
siguiente, el brigadier Crespo lo aprobó
mediante la resolución 541/89. Los usuarios protestaron
mediante solicitadas en los diarios. Pero menos
de un mes más tarde se disminuyó el canon
mensual que debía pagar Villalonga Furlong a la
mitad, o sea 600.000 dólares, completó la fuente.
Y, además, la concesión fue extendida a veinte
años.
El 13 de julio de 1989, un día después de que
Carlos Menem asumió la Presidencia, Crespo fue
reemplazado en su cargo por el brigadier general
José Juliá.
En su discurso inaugural, Juliá prometió
"dedicación exclusiva y excluyente al perfeccionamiento
profesional, guiados por el respeto a las reglas
éticas y morales que deben distinguir el
comportamiento de un militar argentino".
Testigos del acto afirmaron que los presentes
interpretaron la frase como una alusión negativa
a su predecesor.
Más allá de los dimes y diretes, Juliá ordenó al
subjefe de la fuerza, brigadier Tomás Rodríguez,
que investigara por qué se había reducido el
canon que debía pagar EDCADASSA.
Rodríguez se puso en contacto con el titular de
esa empresa, brigadier Jorge Ruiz, para pedirle
que se presentara en el edificio Cóndor, sede de
la fuerza. Ruiz prometió estar allí dos días
después. No hizo falta. Pocas horas más tarde,
Juliá dijo a Rodríguez que se olvidara del asunto,
porque él se ocuparía personalmente.
Ese sería el comienzo de una mala relación, que
concluiría con una denuncia formal de Rodríguez
contra Juliá por la presunta comisión de
ilícitos en la compra de repuestos por 18 millones de
dólares. Juliá fue sobreseído, Rodríguez fue
encontrado culpable de "deslealtad grave" por un
tribunal de honor y pasado a retiro y la
investigación sobre EDCADASSA no concluyó en nada.
En lugar de ello, EDCADASSA aceptó aumentar el
canon a pagar de 600.000 a 750.000 dólares,
pero a cambio de incorporar los depósitos
fiscales del aeropuerto de Córdoba a los negocios que
manejaba la empresa.
Juliá tenía una visión optimista acerca de la
posibilidad de la Fuerza Aérea de hacer buenos
negocios y por ello dió mayor impulso al Consejo
de Coordinación Empresaria presidido por su
hermano, el brigadier retirado Oscar Juliá, y
como asesor al abogado José Luis Entin. Este último
fue acusado por el brigadier Rodríguez de
intentar sobornarlo, según consta en el expediente.
En tren de ampliar posibilidades, Juliá resolvió
privatizar el servicio de rampa ofrecido a las
compañías aéreas y el manejo de las tiendas
libres de impuestos (free shops).
Con objeto de obtener ambos contratos,
Villalonga Furlong apeló a las empresas Intercargo SA e
Interbaires SA, pero subsistía la dificultad de
que ninguna de las dos tenía experiencia en los
rubros respectivos ni su objeto social tenía
relación con ellos.
Este obstáculo fue salvado -relató a La Nación
el ex alto jefe consultado- mediante el cambio del
objeto social de ambas empresas.
Pero así como Crespo había tenido que sortear el
informe negativo de Corino para constituir
EDCADASSA, Juliá se vio frente a un escollo
similar en esta nueva etapa.
El brigadier mayor David Eduardo Giosa,
presidente de la comisión de contratación de la Fuerza
Aérea designado por el Ministerio de Defensa, se
opuso a firmar la resolución que hubiera
permitido a Juliá contratar a Intercargo e Interbaires
en forma directa.
Giosa sostenía que un acuerdo de ese tenor y con
esas características debía ser firmado por el
poder político. Pese a la insistencia de Juliá,
Giosa no cedió. Entonces Juliá le ordenó que
renunciara a la comisión. Giosa lo hizo, pero
dejó constancia en su dimisión que había recibido la
orden de hacerlo.
Con la aprobación de la nueva comisión,
encabezada por el brigadier Luis Galindo, se firmó la
concesión directa por veinte años de los
servicios de rampa y free shop. Al mismo tiempo, la
composición accionaria había cambiado. En
Intercargo e Interbaires, los privados tenían el
ochenta por ciento y la Fuerza Aérea el veinte.
En siete meses de 1991, ambas facturaron
aproximadamente 47 millones de dólares.
Desde entonces, el grupo quedó constituido en
los aeropuertos. Ese mismo año aparecieron las
primeras denuncias de una presunta "aduana
paralela", efectuadas por el entonces diputado
nacional del Grupo de los 8, Franco Caviglia,
que tres años después el ministro de Economía
Domingo Cavallo llevaría más lejos, al acusar a
Alfredo Yabrán de ser el "jefe de la mafia".
DONDE LAS AGUILAS SE ATREVEN
El día 4 de junio de 1998 Clarín logró hacerle
una entrevista al brigadier Ernesto Crespo, en la que
se desdijo de todo lo sucedido en 1989, año en
el que la fortuna y el poder de Yabrán comenzaron
a crecer al ingresar en el negocio de los
aeropuertos.
Transcribimos a continuación, partes de una
entrevista que a tenor de sus dichos recobra
significación en relación a la etapa histórica
investigada:
“-¿Cómo llegó Villalonga Furlong -una empresa
que Yabrán nunca reconoció como propia- al
Aeropuerto de Ezeiza.
-(Luego de unos segundos)-Miren, pudo haber sido
a través del brigadier Rodolfo Echegoyen, que
en ese entonces era jefe de Comando. O también,
ahora que lo pienso, pudo haber sido a través de
Caritas...
-¿De Caritas?
-Sí, no se olviden que nosotros le habíamos dado
a Caritas la administración de las playas de
estacionamiento para que obtuvieran algún
dinero.
-¿Y quién era su interlocutor?
-Monseñor Rubén Di Monte. Aunque con el tema de
los estacionamientos estaba monseñor
Aramburu.
Una semana antes de perder la vida, Alfredo
Yabrán había hecho pública una carta en la que
decía que algunos "hombres de la Iglesia"
habían sido "burlados" en su buena fe. Se especuló,
entonces, con la posibilidad de una mediación de
la Iglesia a favor del empresario ante la Justicia.
Por otro lado, en los pasillos del poder
eclesiástico se lo señalaba a monseñor Di Monte como uno
de los contactos del empresario.
-¿Usted fue socio de Yabrán?
-Yo ni siquiera lo conocí. Lo que pasó es que
con los demás comandantes planteamos la necesidad
de formar una sociedad con algún empresario para
no tener toda la responsabilidad del manejo de
los depósitos fiscales. Era un buen negocio y
además teníamos miedo de que nos pusieran droga.
Y bueno, así apareció Vilallonga Furlong.
-¿No sabía que era de Yabrán?
-Para mí esa empresa era de Andrés Gigena, que
era el que negociaba con nosotros. Si Echegoyen
trajo a Villalonga sabiendo que era de Yabrán,
entonces habla muy mal de Echegoyen. Porque
engañó a sus pares y a su comandante.
-¿Cómo fue el acuerdo?
-Llamé a todos los comandantes, a los asesores
de cada comando para que analizaran el tema. En
total al proyecto lo estudiaron unas cien
personas. Se pusieron requisitos muy duros para asegurar
una garantía al Estado. El primer requisito es
que la compañía que iba a formar parte de la
sociedad tenía que poner una enorme cantidad de
dinero: cinco millones de dólares.
-Mucha plata, sobre todo en aquella época
-Y pusieron billete verde sobre billete verde.
Todo cash, nada de papeles. Así se formó Edcadassa.
El 51 por ciento quedó para la Fuerza Aérea y el
49 para la parte civil. Era un buen acuerdo, sin
duda.
-¿Fue la única oferta que tuvieron?
-No, se presentaron los del Lloyd Aéreo, gente
de la Aduana, una cámara de despachantes de
aduana y no sé cuántos más. Pero cuando uno les
decía que tenían que "ponerse", desaparecían.
-¿Realmente nunca conoció a Yabrán?
-El señor Yabrán era un ilustre desconocido en
aquella época. Hasta que apareció Cavallo, que lo
único que quería era darle el negocio de los
depósitos a Federal Express, a los norteamericanos.
-Durante el acuerdo con Edcadassa, ¿nunca
sospechó nada extraño?
-La primera duda se me presentó cuando los hijos
del brigadier Echegoyen dijeron que su padre
era amigo de Yabrán. Esa es la única duda real
que tengo. Pero ellos no son muy creíbles, porque
siempre se retractan.
-¿La Fuerza Aérea no es responsable de la
fortuna y el poder de Yabrán?
-Yo no. En todo caso, pregúntenle a los que me
siguieron. Tienen que buscar a partir de fines del
89. Le recuerdo que el 13 de julio de ese año se
hizo cargo de la Fuerza el brigadier José Juliá.
-¿Entonces él fue el responsable?
-Yo se lo preguntaría a él.
-¿Por qué cree que lo acusan a usted?
-Acá hay en juego factores económicos. Es obvio
que pegan donde pueden tener algún rédito. Si
me pegan a mí, el que recibe el impacto es
Alfonsín.
-¿Por qué cuestiona ese decreto?
-Porque privaron al Estado de un servicio que es
del Estado. La Comisión de la Fuerza Aérea
encargada de esas cosas estaba en contra. ¿Saben
qué hicieron? Decidieron desplazarla y
cambiarla por otra.
-¿Quién decidió separar a esa Comision?
-Fue Juliá, por supuesto, presionado por el
Ministerio de Defensa. Bah...por Erman González, que
quería quedarse con el control del asunto. Y
Echegoyen también dio su aval. Yo tengo dudas de si
esa resolución era legal.
-¿Qué pasaba en la Aduana?
-No sé bien, pero ahí había cosas no santas que
el mismo Gobierno decía. Se hablaba de
contrabando, de Aduana paralela y no sé cuántas
cosas más.
-Brigadier Crespo, Antonietti dijo alguna vez
que todo el que quiera saber algo de Edcadassa y la
Aduana paralela tenía que investigar la
"escuela Crespo". ¿Sabe a qué se refería con eso?
-El brigadier Antonietti no me perdona que lo
haya sancionado. Pero la Aduana paralela apareció
después de mi gestión. Además ni tiene nada que
ver con los despósitos fiscales. Insisto. Si hay
alguna cosa ilegal, fuera de lugar, búsquenla
después del año 89. Y si el brigadier Antonietti dijo
eso, es un perfecto canalla. No tiene derecho.
-Pero Yabrán empezó a actuar durante su gestión
en la Fuerza Aérea.
-Ya dije que para mí era un desconocido. A mí me
apareció por primera vez, en este horizonte de
dudas que todos tenemos, cuando Cavallo lo
empezó a tratar de mafioso.
-¿Usted conoció a Al Kassar?
-Se dicen tantas cosas, pero por favor. Fíjense
que cuando le preguntaron a él, dijo que ni me
conocia. Yo jamás lo vi. Y les voy a ser
totalmente honesto. Si durante mi gestión Al Kassar me la
hubiera pedido, yo le habría dado una audiencia.
Porque en el lugar que yo estaba no trataba con
carmelitas descalzas. Trataba con gente que
vendía armamento.
¿Por qué no lo vio?
-El producto que vendía no era de nuestro
interés, porque era armamento usado y nosotros a los
armamentos los comprábamos de gobierno a
gobierno, igual que como se hace con las ventas.
-¿Nunca se acercó alguno de sus asesores
invocando a Al Kassar o a Yabrán?
-Es que no existían, ninguno de los dos. Estamos
hablando de diez años atrás. Aparte, ahora está
el famoso Excalibur. ¿Creen que no me han
rastreado todas las llamadas? Cada vez que se arma
lío me traban el telefono. Cuando dije que este
era un país bananero (cuando el Gobierno de
Menem dESMAnteló el misil Cóndor por presión de
EE.UU.) tuve que cambiar de teléfono porque
me amenazaban.
-Pero Al Kassar hizo varios negocios en la
Argentina o al menos intentó hacerlos.
-Qué se yo. Cada vez que había una propuesta
para negociar aviones o zapatillas, yo me dirigía al
ministerio de Defensa. De todos modos, en
aquella época para nosotros era más fácil venderle
armamento a la Madre Teresa o al Vaticano que a
cualquier país. Porque Dante Caputo (entonces
canciller) decía no y no. Y teníamos armamentos
sofisticados, pero a él no le gustaba el negocio de
las armas. Un negocio que podría haberle
aportado al país muchísimo dinero. Igual yo deje en
superávit a la Fuerza Aérea: 165 palos verdes le
dejé. La de ahora no existe en comparación con
aquella.”
El mismo día -4 de junio-, los periodistas
Daniel Juri y Gerardo Young de Clarín describieron las
impresiones que les había dejado la entrevista
con Crespo:
“El brigadier Ernesto Crespo abrió el miércoles
las puertas de su casa a Clarín como si se tratara
de un personaje ajeno a la política caliente de
los últimos quince años.
Crespo sabía que en estos días es uno de los
hombres más requeridos por la prensa. Que el
nombre de Alfredo Yabrán aparece fuertemente
ligado a la fuerza que él comandó hasta que
Carlos Menem lo pasó a retiro. Que además ahora
su nombre se había entremezclado, casi de
manera escandalosa, con el del traficante de
armas sirio Monzer Al Kassar.
Que además, por si fuera poco, aparece en el
medio de todo esto el supuesto suicidio de un
camarada de armas suyo, el también brigadier
Rodolfo Echegoyen de quien se ocupa de recalcar
que llegó a ese rango gracias a él.
Sabe que todo va más lejos y que se estaba
hablando por estas horas de un exilio suyo en Miami,
donde -según se decía- vivía recluído del mundo
rodeado de custodios. Sabía todo eso y hasta
ofrece su pasaporte para demostrar que hace años
que no sale del país.
Pero a pesar de ese juego de alusiones y
elusiones su única respuesta terminó siendo: "Hasta ahora
no hablé porque ningún periodista vino a
preguntarme nada". Difícil creerlo.
Dificíl creer, también, que no quiere hacer
política cuando señala sin ninguno disimulo a Cavallo
como un hombre que responde "a los
intereses norteamericanos".
Difícil creer además que las únicas referencias
sobre Alfredo Yabrán le hayan llegado a partir de
las denuncias de Cavallo o por los comentarios
que comenzó a hacer la prensa, en cuanto estalló
el escándalo en agosto de 1995. Haya estado o no
vinculado a él, Alfredo Yabrán era un hombre
bien conocido entre los aviadores.
Esta claro que este hombre de armas también
lleva un animal político dentro. Un político que
supo seducir a los acorralados radicales a fines
de los ochenta, en medio de las sublevaciones
carapintadas.
Un político, en definitiva, que se dedicó
durante las tres horas de la entrevista a tratar de esquivar
las preguntas comprometedoras, política o
institucionalmente, y a decir sólo lo que más le
convenía. Concretamente: que después de 1989,
todo. Antes de esa fecha -en la que tal vez no sea
muy necesario aclarar, pasó a cuarteles de
invierno- nada.
Su estrategia consiste en seguir abrazado a sus
aliados del pasado. "Sería un honor para mí ser
amigo de Alfonsín. Lástima que no lo soy",
dijo con tono penoso, pocos segundos después de
adular al ex canciller Dante Caputo, con quien,
en tiempos activos, debió pelearse más de una vez.
Crespo dice que su opinión no importa dentro de
la Fuerza Aérea "porque ya soy un retirado".
Sabe que no es así.
"La fuerza ya no es lo que era antes
", dijo de pronto, mirando de reojo a un imprevisto visitante
que interrumpió la reunión. Era otro
aeronáutico, de algo rango, pero en actividad.
A sus palabras, entonces, hay que entenderlas
como mensajes indirectos, danzarines.
"Yo se lo preguntaría a Juliá",
contestó a una pregunta sobre las responsabilidades de la Fuerza
Aérea en la formación del imperio Yabrán. En
fin, tiró todo el tiempo el guante para ver si alguien
lo recoje.”
Hay que preguntarse, entónces: ¿Cuál era el
verdadero trasfondo de los contratos de Ezeiza? El
gobierno de los Estados Unidos tiene sospechas
al respecto.
En enero de 1.992, Erman González se reunía en
Washington con el secretario de Estado adjunto
para América Latina, Bernard Aronson y otros
funcionarios del gobierno norteamericano con la
intención de gestionar un crédito de 300
millones de dólares destinado a pagar las indemnizaciones
de los empleados que serían despedidos antes de
privatizar las empresas del área del Ministerio de
Defensa.
Para su sorpresa, la administración republicana
aprovechó la oportunidad para pedirle la
desregulación y desmonopolización de los
depósitos fiscales y del servicio de rampa de Ezeiza.
Adujeron dos motivos: el primero era el deseo
norteamericano de que empresas privadas
estadounidenses como Federal Express
participaran del negocio; el segundo motivo de la
administración Busch era su convicción de que si
varias empresas trabajaban en la principal
puerta de entrada y salida de la Argentina, el
control sobre el narcotráfico dependería de varios
ojos. La poderosa DEA (Drug Enforcement
Administration) no era ajena a esos comentarios.
"Detrás de un negocio legal de solo 30
millones de dólares puede haber otro negocio", susurraron
varias veces diplomáticos de la embajada
norteamericana en los oídos de los funcionarios del
gobierno argentino, obviamente sin obtener
respuesta concreta de parte de los mismos.
CAPITULO 2: Comprar la ley.
" Puedo comprar o vender a cualquiera de
esas personas que siempre anda criticándome."
Pia Zadora
DURO DE VOTAR
"La Argentina es Estados Unidos o la
Argentina es Colombia. Si es Colombia, yo me voy", fueron
las explosivas declaraciones efectuadas por
Cavallo (luego desmentidas por él), el día miércoles 23
de noviembre de 1.994 refiriendose a la ley de
correos que había obtenido media sanción en la
Cámara de Senadores a mediados del mismo mes y
que facilitaría el transporte de "elementos
prohibidos". Por este y otros motivos,
Cavallo atacó duramente el proyecto impulsado por los
senadores oficialistas Eduardo Vaca (Capital
Federal) y Juan Carlos Romero (Salta). En el año
1.991, ambos senadores habían estado de acuerdo
en sostener que el sistema constituído por
EDCADASSA, Intercargo e Interbaires era el mejor
que se podía conseguir.
(Paradojicamente, Juan Carlos Romero es hijo del
fallecido Roberto Romero, sindicado en
distintas publicaciones como narcotraficante y
sospechado por la DEA de haber sido la
vinculación más poderosa de Argentina con la
mafia ítalo-yanqui).
El porque de la oposición de Economía al
proyecto de privatización del correo tuvo que ver, más
que nada, con algunos artículos de la ley que
iban a provocar potenciales irregularidades.
Los artículos polémicos eran:
1º-Restricción al 30% de participación de las
firmas extranjeras en la compra de Encotesa (que
perjudicaría directamente a Federal Express); y
2º-Los vehículos afectados exclusivamente al
transporte postal gozarían de los beneficios de libre
tránsito y estacionamiento, y no podrían ser
detenidos, demorados ni secuestrados durante su
recorrido sin orden judicial.
El primero de los artículos, al otorgarle
prioridad al capital argentino y fijando límite al capital
extranjero, desestimularía a operadores
internacionales a aceptar una participación minoritaria; y,
el segundo, facilitaría al transporte de elementos
de índole dudosa, ya sea drogas, armas o dinero
del narcotráfico.
A su vez, el marco regulatorio aprobado
inhabilitaba de hecho a las entónces prestadoras de
Encotesa, ya que les exige un capital mínimo de
200.000 dólares o pesos (artículos 18 y 19) y
disponibilidad mínima de inmuebles, dotación y
vehículos.
El miércoles 23, el embajador de E.E.U.U., James
Cheek se sumó a las críticas de Cavallo al
Senado y dijo que había una agresión contra
empresas de su país amenazando con "represalias"
por parte de su gobierno.
En ese sentido, lo que más molestaba a Cavallo
-de la ley- era la posibilidad de que Encotesa fuera
comprada por Yabrán y se convirtiera en un
monopolio. Inclusive llegó a amenazar con su
renuncia si Diputados daba su media sanción. Por
su parte, el empresario postal advirtió que
existía una campaña en su contra y amenazó con
iniciar acciones legales a los medios que
investigaran sus actividades. En una carta
dirigida a los directores de varios medios, el abogado de
Yabrán, Argibay Molina, advirtió que “en caso de
incurrir en aseveraciones referidas a estas
cuestiones, los hará responsables por asumir,
ahora indudablemente a sabiendas, la mencionada
campaña difamatoria”.
Dadas las declaraciones de Cheek y de Cavallo,
la crisis se trasladó al seno del gobierno y desde la
Casa Rosada se instruyó a los diputados del PJ
para postergar el tratamiento de la polémica
iniciativa, logrando frenar el análisis de la
misma hasta agosto de 1.995.
El jueves 24, al tiempo que Menem hacía
declaraciones en Aeroparque, la Cámara de Senadores
trató en una sesión especial las declaraciones
de rechazo a las expresiones de Cavallo y Cheek en
referencia a sendos comentarios nacidos a raíz
de la media sanción de la ley.
En el caso de Cavallo, solo votaron a favor del
rechazo los justicialiastas, y en relación al
diplomático norteamericano lo hicieron también
los legisladores opositores presentes.
Los proyectos fueron elaborados por el pampeano
Enrique Martínez Almudévar y el entrerriano
Augusto Alasino. Uno declaró la disconformidad
del cuerpo por el trato descomedido,
irrespetuoso e injusto del ministro, y el otro
solicitó al Poder Ejecutivo que requiera del
embajador Cheek que aclare las expresiones
pronunciadas luego de su visita al Ministerio de
Economía, que los senadores consideraron una
velada amenaza.
El viernes 25 de noviembre, en medio de una
creciente tensión, Menem encargó a Eduardo Bauzá
el congelamiento inmediato del conflicto dentro
del gobierno. La cuestión del correo ni siquiera se
mencionó en la reunión de gabinete. El embajador
Cheek fue convocado por la Cancillería y
ratificó sus cuestionamientos. Dijo que, sin
control policial, las encomiendas argentinas serían
"sospechosas" en el exterior. Esa
sospecha estaría basada en la posibilidad de que, en esas cartas y
encomiendas, pudiera transportarse droga.
Menem quedó entre dos fuegos. Sabía que el
proyecto del Senado tenía el visto bueno de algunos
de sus "colaboradores y amigos". Pero
también supo que detrás de la embestida de Cavallo
estaban los intereses con los que -desde el
principio de su gestión- tomó la decisión estratégica de
no enfrentarse.
Obligado a definir el pleito, Menem eligió el
camino de quien debe conducir al conjunto: criticó
las amenazas de Cheek sobre las eventuales
represalias, pero dijo que el proyecto, así como
estaba, no era de su agrado. Fiel a su estilo,
dejó pasar bastante tiempo hasta hacer esas
declaraciones públicas.
Por la noche, el Presidente se reunió con
Cavallo en la residencia de Olivos y poco después lo
respaldó en público, al decir -ante empresarios
argentinos y chilenos- que el ministro "está más
firme que nunca y seguirá en el cargo hasta
1.999" - aclarando, por las dudas, que "a mí no me
condiciona nadie"-
EL VALOR DE LA LEY
“Me opuse a la ley porque su artículo 4º es una
invitación a lavar dinero. Los americanos van a
llamar a la ley: lavadores de dinero
bienvenidos”, sostuvo el ex diputado Eduardo Varela Cid
acerca de la ley desde su exilio en Miami luego
de que fuera procesado por el juez federal Gabriel
Cavallo por el delito de cohecho. Había sido
denunciado por el empresario telepostal José Ongaro
de pedirle dinero para frenar la ley.
Una fuente cercana a Varela Cid sostiene que “Es
increíble. Lo acusan de pedir dinero para parar
la ley cunado en realidad hubo un diputado que
le dijo que había treinta millones de dólares para
repartir en la bancada si aprobaban la ley de
correos. Recibió muchos llamados de legisladores
para dejarse convencer. Incluída una alta
autoridad de su bloque.(...) Sus compañeros de bancada
le decían: -agarrá la guita y dejate de joder”
Varela Cid agrega que: “el artículo 4 de la ley
señala que los servicios monetarios que prestaría la
futura empresa de correo privada serían secretos
y estarían amparados por la garantía
constitucional de la inviolabilidad de la
correspondencia. Enseguida relacioné esto con otra
historia. En 1993, un banquero me contó que un
empresario argentino ofreció U$S 800 millones en
efectivo para comprar las acciones de Aerolineas
Argentinas. Este empresario está en el negocio
postal, por lo que el negocio le cerraría
redondito. No voy a decir quien es el empresario, pero está
claro de quien hablo (...) Este empresario que
podía reunir U$S 800 millones para comprar
Aerolíneas tiene tanto poder que puede comprar a
políticos y periodistas”.
Ya Cavallo había expuesto ante diputados la
situación de irregularidad de la ley tal y como la
estaban por sancionar: "No es solo el
correo, sino un sistema que tiene que ver con transporte de
cosas delicadas y con la entrada y salida de
mercadería del país, como documentación de
seguridad. Sospecho de un intento de copamiento
monopólico del correo con fines no solo
económicos sino con otros fines, que incluso
pueden ser aun más peligrosos que los económicos".
A CAVALLO REGALADO...
“Nos equivocamos con la ley de correo, pero no
hubo mala fé ” sostuvo el senador justicialista
Antonio Cafiero refiriendose a la aprobación en
el Senado de la polémica ley. El legislador dijo
asumir la responsabilidad que le corresponde,
aunque se atajó diciendo que “no formé parte de la
comisión encargada de discutir esa ley, ni fuí
uno de los que más participó del debate
(...).VOTAMOS CONSCIENTES DE QUE HACÍAMOS LO
MEJOR...”
En contraste con estas declaraciones, Cavallo
embistió en el programa de Mariano Grondona del
jueves 24 de noviembre de 1.994, diciendo que
"Hay algunos diputados justicialistas y algunos
senadores justicialistas, y alguna gente de
nuestro gobierno, que quieren meter cuña entre el
presidente Menem y yo, que quieren que yo me
vaya del Ministerio de Economía, que quieren que
se aplique otra política económica". Era un
mensaje evidente hacia quienes, dentro del
oficialismo, se oponían a su postura respecto de
la desregulación del correo. Cavallo no solo pegó
hacia adentro del Gobierno. También aprovechó
para castigar a los radicales: "Esto no debe
sorprender, porque le pasó a Alfonsín al final
de su gobierno. El mismo candidato a presidente,
Angeloz, le pidió la renuncia a Sourrouille".
Luego, Cavallo solicitó "prudencia" a
los diputados y senadores del oficialismo y concluyó
diciendo: "Pretender meter cuña entre el
presidente Menem y yo en este momento es suicida, no
solo para el justicialismo, sino para el
país".
SEGUNDAS PARTES NUNCA SON BUENAS
"¡Vendé, vendé todo porque parece que el
"Mingo" ya fue!". Tal era el tono en el que se
transmitían las ordenes a los operadores
ubicados en el recinto bursatil el jueves 24 de agosto de
1.995.
Hasta las 14.30 hs todos los operadores
esperaban a que se oficializara la renuncia de Domingo
Cavallo y tuvieron su reacción: vendían a
cualquier precio. Inclusive el Banco Central daba a
conocer la pérdida de 576 millones de dólares de
reservas líquidas, provocando un recorte
simultáneo en la base monetaria.
Ese jueves, a la noche, el presidente Menem
ratificaba en su cargo de Ministro de Economía, a
Domingo Cavallo, luego de presiones por parte de
empresarios e inclusive del propio embajador
norteamericano, James Cheek en favor del
ministro. Esto ocurrió luego de que Cavallo hubiera
polemizado, al mayor extremo posible, con
algunos legisladores en pleno Congreso de la Nación,
en la segunda parte de un tema que traía cola:
"la ley de correos".
Un día de mucho calor, un recinto de
legisladores a punto de hacer ebullición y un ministro a
punto de ser interpelado, fue la mezcla
explosiva que se vivió el miércoles 23 de agosto de1.995 en
el Congreso Nacional, en una interpelación hecha
por los diputados a Domingo Cavallo, en
relación a la ley de correos que tenía media
sanción en la Cámara de Senadores y estaba en
despacho de comision en la Cámara de Diputados y
que, según el ministro, iba a favorecer a las
mafias.
Ese mismo día, Cavallo, había recibido en su
despacho una acción de amparo (habeas data)
presentada por Alfredo Yabrán en proceso
sumarísimo ante el Juzgado Nacional de 1º Instancia
en lo Contencioso Administrativo Federal nº 3,
Secretaría nº 5 de la Dra. Amalia Panello,
requiriendo que la información poseída por el ministro
sobre él y sus empresas fuera puesta a su
disposición.
Ya en el recinto del Congreso, en una sesión que
duró 11 horas, Cavallo casi no dejó funcionario
por denunciar como vinculado a la
"mafia" que él mismo relacionó a Alfredo Yabrán.
El ministro vinculó de una manera u otra, al
"grupo mafioso" con distintas personalidades del
quehacer público y contó que en distintos
momentos, el economista Roberto Alemann y los
empresarios Aldo Roggio y Enrique Pescarmona
denunciaron ante él que pequeñas empresas de
correo eran intimidadas al extremo de colocar
explosivos en sus camionetas.
Reveló que Raúl Carmelo Vaccalluzzo, primer
titular del correo de la gestión de Carlos Menem,
estaba vinculado con OCA, y tenía asesores que
formaban parte del grupo Yabrán; y describió
diversos atentados sufridos por aquellos que
tomaron medidas contra el “Grupo mafioso”.
Contó sus encuentros con Yabrán, en los cuales
discutieron la estructura del mercado postal y en
donde el empresario postal habría manifestado su
deseo de promover una "competencia
regulada" luego de comprar Encotesa.
Cavallo señaló que el propio Yabrán le había
confesado que “era socio de EDCADASSA,
Intercargo, Interbaires, OCA, OCASA”, y
reconoció “cierto control sobre Andreani y las
empresas de limpieza y vigilancia Zapram y
Orgamer”.
En ese mismo tenor, el ministro dijo no poder
precisar aún que destino le estarían dedicando las
empresas al dinero blanqueado a través de
facturas truchas, ya que esto tendría que seguir siendo
investigado. ”No puedo descartar que en algún
caso se lo haya usado para coimas, para comprar
gente, como ocurre en casi todos los países del
mundo”, señaló Cavallo.
Yabrán, también le habría confesado que tenía
influencia sobre "comunicadores como Daniel
Hadad y Bernardo Neustadt"; y luego
insistió con que ejecutivos del grupo se encontraban con
estos dos “periodistas” sumados a Roberto
García, vicedirector de Ambito Financiero.
El ministro, en definitiva, vinculó con Yabrán
a:
-Cesar Jaroslavsky. Ex diputado radical.
Intercedió en el encuentro de Cavallo con Yabrán.
Luego, en una entrevista a Noticias (3/9/95),
confesaría haberle pedido $50.000 al empresario
postal para la campaña presidencial de Horacio
Masaccesi.
-Raúl Baglini. Ex diputado radical. Habría sido
utilizado para denunciar a Abel Cuchetti, ex
titular de Encotesa. Baglini habría hecho una
denuncia penal ante Servini de Cubría contra
Cuchetti por haber eliminado este, la tarifa de
$14 a la correspondencia que venía del exterior.
-Celestino Blanco. Ex diputado justicialista. Persona
muy vinculada al Grupo a través de varias
empresas de Yabrán.
-Enrique Benedetti. Actual diputado radical.
Cavallo lo vinculó a Yabrán como "ariete de la
mafia".
-María Romilda Servini de Cubría. Jueza.
Vinculada a Yabrán por medio de las conexiones de su
marido en la Fuerza Aérea.
-Adolfo Bagnasco. Juez. Habría investigado a los
hombres que denuncian a la "mafia".
-Roberto Marquevich. Juez. Desatendió denuncias
penales formuladas por la DGI contra el grupo
Yabrán. Según Cavallo, el juez hacía denuncias o
hablaba según la conveniencia del empresario
postal.
-Alberto Santamarina. Juez. Protegió a empresas
de Yabrán ante denuncias formuladas por la
DGI. Sobreseyó a EDCADASSA en una causa y su
mujer habría sido ascendida en circunstancias
irregulares.
-Raúl Plee. Fiscal. Motorizó denuncias en contra
del ministro Cavallo.
-Adelina de Viola. Ex titular del Banco
Hipotecario. Intentó favorecer a OCASA en una licitación
por la distribución de la correspondencia de la
entidad. Un negocio de U$S 5.000.000.
-Juan
Gasset Waydat. Titular
de la Caja Nacional de Ahorro y Seguro. Intentó favorecer al grupo
Yabrán desde la entidad.
-Roberto García. Director periodístico de Ambito
Financiero. Se reunía con Hector Colella,
ejecutivo relacionado con Yabrán. Admite que
hizo lobby para que se quitara la nominatividad de
las acciones, cosa que hizo el gobierno de
Menem. Según Cavallo, el anonimato accionario era
funcional al empresario, pues no permitía saber
que empresas poseía.
-Erman Gonzalez. Diputado justicialista.
"Está un poco desmemoriado. Dice que conoció a
Yabrán cuando estaba en Defensa. Tengo
evidencias de que lo conocía antes", dijo Cavallo.
-Bernardo Neustadt. Periodista. Yabrán le habría
confesado que tenía influencias sobre el mismo.
-Carlos Corach. Ministro del Interior. Aunque no
dió su nombre, lo citó como un funcionario que
intercedió ante la DGI por Daniel Hadad para
evitar que se lo investigara.
-Daniel Haddad. Periodista. También estaría
influenciado por el empresario, según Yabrán.
Pocos días después, a principios de septiembre,
Alfredo Yabrán le iba a iniciar a Cavallo una
querella criminal por calumnias e injurias
afirmando que no había presentado ante la justicia las
pruebas que decía tener en su poder sobre su
“vinculación con la mafia”.
IMAGEN DE RADIO
El mismo día en que el ministro estaba siendo
interpelado por los diputados del Congreso de la
Nacion y acusaba a Daniel Hadad de relacionarse
con la "mafia", el presidente de la Nación,
Carlos Menem, en apología de lo absurdo, firmó
el decreto 374/95, por el cual el Poder Ejecutivo
decidió adjudicar para su explotación la AM y FM
de Radio Municipal al grupo Auditas SA,
integrado, entre otros, por Daniel Hadad, Viviana
Zocco (esposa de Hadad), Marcelo Tinelli,
Oscar Salvi (abogado estrechamente vinculado a
Gerardo Sofovich), y Raúl Fernández
(funcionario de ATC).
El día anterior a la adjudicación, la Cámara de
Apelaciones había frenado la licitación como
resultado de una acción de ámparo presentado por
el concejal Norberto La Porta, quien denunció
que la nueva frecuencia otorgada a Radio
Municipal resultaba muy dificil de captar en Capital
Federal ya que la nueva radio estaría ubicada en
un extremo del dial. A su vez La Porta desestimó
el argumento del Gobierno para vender la radio,
que justificaba la privatización diciendo que
ahorrarían presupuesto. El concejal se
preguntaba: "Si la privatizan para ahorrar ¿Por qué crean
una nueva Radio Municipal?". A su vez
declaraba que la adjudicación "representa un acto de
despojo, con el que se pretende favorecer a los
amigos del poder".
No obstante estos acontecimietos, el presidente
Menem desoyó el pedido de la justicia que
suspendía la apertura de los sobres de
licitación y firmó el polémico decreto que beneficiaba a
Auditas SA. La licencia de la Radio fue
entregada por quince años, con la posibilidad de ser
prorrogada por diez años más y, lo que es más
interesante, la empresa adjudicataria no tendría
que poner ni un solo peso. Unicamente
equipamiento (que obviamente sería explotado por sus
beneficiarios).
El decreto dejó fuera de la licitación a la
empresa Radio Centro, formada por el periodista
Osvaldo Granados; el ex presidente de Radio
Argentina, Carlos Fioroni y el director de la
organización agropecuaria homónima, Victor
Dapice.
"Yo creo que, a partir de nuestras
impugnaciones, el grupo que ganó no tiene los méritos
suficientes para que le adjudicaran la
radio.", denunció Fioroni acerca de la licitación. También
agregó que: “Nosotros impugnamos varios puntos.
Por un lado la parte patrimonal, porque el
patrimonio declarado no coincide con la
realidad, ellos incluyen propiedades tasadas en montos
falsos. Salvi presenta un departamento en la
calle Callao por 800.000 dólares pero la tasación
hecha por la inmobiliaria que lo vende, en
realidad alcanza los 500.000 dólares. Hadad presenta
un departamento en Torres de Manantiales por
300.000 dólares, que no es el precio que marca el
mercado. Además, como la mujer forma parte de la
empresa, en lugar de dividir las propiedades,
declaran por separado el mismo departamento para
aumentar el patrimonio”.
Por otro lado, los trabajadores de Radio
Municipal denunciaron que el Comfer habría modificado
los pliegos de la licitación una vez que ya
había sido lanzada.
Una vez más, las palabras quedan superadas
totalmente por la elocuencia de los hechos.
"Es un lobbysta fenomenal. Si logró lo que
logró en tan poco tiempo me parece que puede llegar
muy alto", opinó Osvaldo Granados acerca de
Daniel Hadad y citó un comentario hecho por
Joaquín Morales Solá sobre Hadad a la revista
Gente: "Viejos defectos...¡Tan temprano!".
¿Qué podemos agregar de Daniel Hadad?. Es
abogado y periodista recibido en la Universidad
Católica Argentina y está vinculado al Opus Dei
desde que realizó un posgrado en la universidad
española de Navarra, lo que lo lleva a veces a
sostener una postura ultra conservadora. No
obstante esto último, en una de las grabaciones
del “famoso” caso Cóppola que dieron a conocer
varios medios de comunicación, se lo podía
escuchar pidiendo “bichos (por extasis), consoladores
y chicas”. También se comprobó que tenía una
relación más que fluída con la tristemente célebre
Samantha Farjat.
Recaudó una cifra cercana a los dos millones de
dólares en cinco años y solo contando sus
propiedades. Este fue uno de los motivos por los
que la DGI comenzó a investigar su patrimonio.
Según admitió Hadad a Página/12, esa presión lo
preocupó a tal punto que se quejó ante el
ministro del Interior, Carlos Corach, y el
vicepresidente de la Nación, Carlos Ruckauf. A partir de
ese hecho se desprenden dos versiones de lo
sucedido. La primera especula con que el ministro
(Corach), habría llamado al entonces titular de
la DGI, Ricardo Cosssio, y le habría pedido que
"pare" la investigación, de acuerdo a
los dichos de Cavallo en el programa Hora Clave del jueves
17 de agosto de 1.995. La segunda versión de los
hechos la dá el mismo Corach diciendo que se
"preocupó" por saber si había alguna
animosidad contra el periodista (Hadad). También aseguró
que "haría lo mismo por cualquier
periodista". Comentarios sobran.
Aquellos que conocen a Hadad desde sus comienzos
en el periodismo destacan su ambición y
ostentación. Luego de comprar un dúplex en Villa
Devoto pudo acceder a un departamento
valuado en 350.000 dólares en la zona de Palermo
y a una casa en el exclusivo Club de Campo
Mayling cuyo costo alcanza el millón y medio de
dólares.
Por sus comienzos en televisión, condujo el
programa La trama y el revés, junto a Guillermo
Cherasny, donde se identificaba a ambos
periodistas con las ideas del sector carapintada, y que
hizo que el entónces diputado radical Cesar
Jarosalvsky los denunciara por estar financiados por
Norberto Cao, detenido durante el gobierno de
Alfonsín por atentar contra la democracia. El
programa también habría estado relacionado con
empresarios vinculados a los servicios de
inteligencia. A pesar de que Hadad siempre negó
los vinculos denunciados, fue el propio Aldo
Rico quien en un reportaje que salió al aire en
su programa radial le recordó que el periodista
frecuentaba la fundación que él dirigía.
En el libro Los dueños de la Argentina II, el
periodista Luis Majul denunció que había un acuerdo
extrapublicitario entre Hadad y Longobardi y la
empresa Benito Roggio. Según el libro, los dos
periodistas recibían 3.000 dólares mensuales de
parte del empresario sin la contrapartida de
publicidad. Marcelo Longobardi, independientemente,
admitió que se le habían facturado tres
meses a Roggio en las condiciones que había
denunciado Majul.
"Para la empresa informativa, ganar dinero
es un deber ético", expresó Hadad ante el diario La
Prensa el 20 de diciembre de 1.992.
Lorena Colella, hermana de Hector Colella
(supuesto sucesor de Yabrán), fue colaboradora de
Hadad hasta 1994, año en el que falleció en
Pinamar en un accidente automovilístico.
NOSOTROS, QUE NOS QUISIMOS TANTO
Era la primera semana de marzo de 1.992 y
Cavallo escuchaba (como casi siempre en ese
entónces), el programa de Bernardo Neustadt en
Radio América. El periodista elogiaba al aire la
manera en que EDCADASSA había transportado los
muebles a su casa.
EDCADASSA fue una de las empresas más
importantes que auspició el programa de Neustadt en
T.V.: Tiempo Nuevo. Semanalmente se la podía ver
como una de las empresas que “cree en el
país”.
En ese preciso instante y totalmente enfurecido
el Ministro se decidió a llamar al programa radial.
“¡El servicio (de EDCADASSA, ovbio) es
monopólico y muy malo!”, vociferó mientras el
periodista no salía de su asombro. Agregó que
“por eso es una buena idea la de la desregulación.
Por más presión e intereses que haya y por más
“lobby”, que se valen de todos los medios
posibles, nosotros vamos a seguir adelante
aunque amenacen a los funcionarios”.
Acto seguido, Cavallo denunció al aire que el
subsecretario Pablo Rojo, que trabajaba en la
desregulación del transporte había sido
amenazado luego de que había trascendido algo que el
ministro todavía no había autorizado a
publicitar. “De ninguna manera estaba en marcha el
decreto de desregulación (de Ezeiza), ya que lo
teníamos que discutir en el gabinete, pero alguien
lo hizo trascender (...).El proyecto de decreto
fue enviado al diario La Nación. Los que lo
mandaron fueron los mismos que le dieron a usted
información sobre los servicios de rampa”,
dijo irónicamente Cavallo a Neustadt y en
evidente referencia a EDCADASSA, que era la que le
había mandado la información al periodista. El
ministro concluyó su intervención denunciando
que la amenaza contra Pablo Rojo era obra de
“las mafias que existen en el país y que son las que
precisamente inducen a que sigan habiendo todos
estos sistemas de presión”.
Un par de años después, el destino haría de las
suyas, tratando de rememorar el acontecimiento
arriba relatado. El día 20 de noviembre de
1.994, Bernardo Neustadt conducía su programa radial
y ponía enfasis a la ley de correos. Como es su
costumbre y sin avisar llamó el Ministro de
Economía autoinvitándose a “hablar del tema
correos” y a debatir con el señor Maiorano”. “Le
propongo una cosa, dado que el señor Maiorano
-que ostenta el título de Defensor del Pueblo-.
Ahora va a hablar de servicios públicos, de
entes reguladores; invíteme también a mi que soy
ministro y vengo trabajando en defensa del
pueblo desde hace bastante tiempo”. Cavallo propuso
así someterse a “todas esas preguntas que usted
(Neustadt) hace sistemáticamente todas las
mañanas” (sobre el tema de los correos y su
privatización, y cómo funciona el correo oficial).
Exigió que el debate fuera frente a la cámara de
televisión y solicitó la presencia en el debate del
“titular de EDCADASSA, Alfredo Yabrán. Que no
mande un testaferro, que venga él. Que mire
con sus ojos a la cámara de T.V., como la voy a
mirar yo”. “Invitelo; usted lo conoce”, instó
ironicamente Cavallo al periodista.
Cumpliendo con lo requerido, Neustadt invitó al
ministro a su programa de T.V. (Tiempo Nuevo),
el martes 22 para que hablara del tema de los
correos. Ya en el programa, Cavallo atacó
frontalmente el proyecto impulsado por Eduardo
Vaca, y terminó en un enfrentamiento con el
mismo que subió de tono a la salida del canal;
siendo el comentario de algunos de los presentes,
cómo hubo que interponerse entre el ministro y
el senador para evitar "males mayores".
El momento más áspero se dió cuando Cavallo
balbuceó: “Hay algo que yo no quiero decir...”.
Neustadt hasta ese momento se había comportado
con total tranquilidad, pero el contenido de esa
frase hizo que se pusiera bastante incómodo, al
igual que el senador Vaca que se encontraba en el
estudio. Mientras Neustadt hacía fuerza para que
el “misil” no le llegara a pleno y al legislador
capitalino le temblaba ostensiblemente la mano
frente a la cámara, el ministro dudó un momento
y decidió -finalmente- perdonarles la vida. Acto
seguido se fueron al corte.
El ministro Cavallo habría tenido la intención
de denunciar en el programa los regalos de Yabrán
(casas valuadas en más de un millón de dólares a
periodistas y políticos), pero como respuesta,
Neustadt le iba a echar en cara que varias veces
le pidió que no atacara a Manzano (quien cuando
estuvo en Interior era aliado de Cavallo).
Corría agosto de 1995. Cavallo había vinculado a
Bernardo Neustadt con Yabrán en el programa
Hora Clave, conducido por Mariano Grondona. Unos
días más tarde, en el programa radial del
primero se dá la siguiente conversación entre el
ministro, el periodista y el Gobernador Eduardo
Duhalde:
-Eduardo Duhalde: “(...)La característica de la
denuncia que hace (Cavallo), requiere que aclare
las cosas lo más rápidamente posible, porque
sino todo el mundo va a estar en ascuas”.
-B.Neustadt: “Imaginese, lo que yo luché (...) a
lo mejor como persona influyente para que
Cavallo fuera ministro(...). Me pregunto por
quien doblan las campanas.¿ Por Menem, por
Cavallo? Ojalá haya retorno, con perdón de la
palabra ¿Me perdona, Dr. Cavallo? Buen día”.
-D. Cavallo: “Buen día. No festeje por
anticipado mi ida del gobierno que no me voy a ir (...)Con
respecto al gobernador yo siempre lo he
informado muy bien de todas las cosas...”
-E.D.: “Ahora te hago una pregunta. Está
referida al Banco Nación y al correo”.
-D.C.: “Si vás a hablar de lo que yo he
dicho(...) no te guíes por lo que está diciendo Bernardo
Neustadt que se quedó con la sangre en el ojo
por que me sacó del aire el día martes y yo conseguí
que Grondona me diera todo el tiempo necesario,
y ahí expliqué muy bien(...). Ahora ese ataque
al Banco de la Nación que hace Neustadt, que ha
venido haciendo Hadad, que han hecho varios es
totalmente intencional (...) Hadad no me cabe
duda que trabaja para Yabrán. Con respecto a
Neustadt, sinceramente creo que sigue estando
totalmente mal informado y equivocado”.
Pocos días después, Cavallo vincularía a
Neustadt con Yabrán en plena Cámara de Diputados.
Para saber quien es Neustadt, de quien se
podrían escribir interminables capítulos, solo voy a citar
la opinión de dos personas que lo conocieron en
detalle. El primero es Alejandro Romay, quien
dijo:
-“Neustadt ha sido la voz oficialista de todos
los gobiernos. ¿Ud. recuerda alguna vez que no haya
sido oficialista durante los primeros años de
todos los gobiernos? Yo tengo 44 años de experiencia
en este negocio , conozco la trayectoria de
Bernardo Neustadt día por día (...), pertenece a los
lobbies internacionales...”
La segunda opinión es la de un gran periodista,
Jacobo Timerman:
-“(Neustadt) es un payaso, un ignorante que
trata de impactar (...). Ha corrompido la profesión.
El no hace periodismo, hace un espectáculo”
CAPITULO 3:La verdadera Aduana paralela..
"Quien tiene dinero y amigos, se burla de
la justicia”
Código de Omertá
SU ATENCION POR FAVOR!
El juez español, Baltasar Garzón, tenía firmado
desde el día 2 de febrero de 1.991 el pedido de
busqueda y captura de parientes y funcionarios
del presidente Carlos Menem. Coincidentemente,
la Interpol remitió al magistrado un dossier
producido por un organismo de inteligencia militar
argentina que tenía una serie de revelaciones
bastantes llamativas:
-1º. Uno de los mecanismos de lavado de dinero
sobre el que la DEA norteamericana ha puesto su
atención se centra precisamente en el aeropuerto
internacional de Ezeiza, donde las divisas
saldrían del país mediante la utilización de
sacas de correspondencia.
-2º. Una de las empresas que presta ese
servicio, en la que tienen participación algunos miembros
retirados de la Fuerza Aérea Argentina, estaría
implicada en algún tipo de maniobra sobre el tema
o, por lo menos, es sospechosa de estarlo
(¿EDCADASSA?).
-3º.La familia Yoma, desde el comienzo del
gobierno de Menem, habría considerado al aeropuerto
de Ezeiza como una zona propia y de algún modo
interfirió o intentó hacerlo en este tipo de
actividades."
El manejo de los depósitos fiscales y de las
cargas aéreas otorga facultades para ingresar al país
diferentes bienes, e incluso dólares, sin
embargo requieren la complicidad de la gente de Aduana.
Expertos de la DEA han manifestado que el “dueño
de la Aduana de Ezeiza” era Yabrán y han
sostenido, junto con el Mossad (servicio de
inteligencia israelí), que un 10% del dinero que ingresó
en los bultos misteriosos fue destinado a la continuación
del polémico proyecto Condor II, de
manera secreta.
Era una mañana de abril de 1.991. El juez
Alberto Piotti buscaba en Ezeiza un cargamento de
droga que no aparecía y se encontró con
solicitudes fraguadas de particulares de 1.988 para retirar
bultos que llegaban de Miami. Los nombres que
aparecían en las solicitudes llamó la atención al
juez, quien comprobó la total impunidad de la
gente que operaba. No solo Onassis o Baker eran
los apellidos escritos en los comprobantes de
los bultos sospechosos, también aparecían, entre
otros: Pablo Prepuccio, Carlos Baginna, Pablo
Cullo, Santiago Testiculli y Juan Pedorro; que
mostraban, no solo el perfíl de los
responsables, sino también, la absoluta falta de control con que
operaban. Piotti no podía entender como, en más
de dos años, ningún inspector pudo descubrir
que semejantes nombres eran fraguados y que
podrían esconder algo sospechoso.
El fiscal Plee, reconoció que en el último
cuatrimestre de 1.988, más de mil toneladas de
mercadería habrían ingresado al país a través de
esos "papeles truchos", mientras Piotti contaba a
un cronista de Somos que: "Puede ser que
así hayan entrado dólares, armas, pero esto es solo una
presunción", mientras vinculaba con este
hecho al entónces administrador nacional de Aduanas,
Juan Carlos Delconte.
El comienzo de la investigación en Ezeiza tiene
como fecha original, el 9 de febrero de 1.991. En la
localidad de Morón, y en plena tarde (casi
noche), una avioneta bimotor que tenía como plan de
vuelo, Santa Cruz de la Sierra-Bragado, había
rebotado contra el piso, permitiendo encontrar
bajo el piso de la máquina 120 kilos de cocaína
pura, en la operación que luego se conoció como
"Viento Norte" y que culminó con la
detención de nueve personas.
Para entónces Raúl Plee y Alberto Piotti estaban
muy alerta: cuatro meses antes, Policía y
Prefectura habían cortado parte de una red
Bolivia-Argentina-Francia-Alemania que pasaba
cocaína oculta en bolsas de carbón (Operación
Carbón Blanco) y que dejaba al descubierto la
vinculación de un tal Roberto Fernández, alias
"oreja" con Carlos Segura, dueño del Circo Rodas
y que había sido procesado por la causa
"Viento Norte".
A "oreja" se lo tildaba como
"capo de la mafia aduanera", con funciones imprecisas, credencial
de asesor de Delconte y con poder suficiente
como para ubicar empleados y funcionarios en
puntos clave. Profugo de la justicia, Fernández
confesó que había trabajado a sueldo de Yabrán,
para quien había formulado el proyecto de la
empresa EDCADASSA, que reemplazó a LADE en
la gestión de la bodega fiscal. Un hombre muy
cercano al fiscal Carlos Villafuerte reveló que el
"oreja es un pesado en serio" e
informó que tiene antecedentes tales como "robo a mano
armada".
Se sabe que “Oreja” Fernández fue puntero
radical amigo de Carlos Bello y Enrique Nosiglia.
Junto al Turco Hanze, suboficial del ejército,
formó un grupo conocido como los “Dandys de
Mataderos”, dedicado al contrabando en Ezeiza.
En una entrevista concedida a un semanario,
Roberto Fernández, denunció que “el tema de los
bultos de la Aduana nunca lo había manejado
porque era de incumbencia de los brigadieres.
Nunca pude pisar los depósitos fiscales de
Ezeiza.” En otro pasaje sindicó a Yabrán como “el
presidente de OCASA y Villalonga Furlong”, y
manifestó que permanecía en el exterior porque
tenía miedo. También dijo una frase bastante
elocuente: “Mi vida depende de Yabrán”.
Sería bueno recordar también, que cuando
Villalonga Furlong adquirió el 45 por ciento de lo que
era LADE, puso en el cargo de “bodeguero” a Don “Oreja”
Fernández, tal vez por sus contactos
comerciales con las principales plazas
exportadoras del mundo. “Es uno de los más conspicuos
coposeedores del mercado de Miami. No hay
proveedor importante de La Florida que no sepa
quién es Roberto Fernández”, admiten los
mismísimos gerentes de Villalonga Furlong.
El epicentro de la maniobra se encontraría en
una dependencia que se llama "Departamento
Operacional de Ezeiza", intervenida por el
sucesor de Delconte en la Aduana, Rolando Peppi, que
luego declaró más de cuatro horas ante Piotti,
Plee y Villafuerte.
Piotti puso, entónces, a Juan Carlos Delconte en
prisión.
PERDIENDO EL CONTROL
Es sabido que cuando se lleva a cabo una
transferencia de empresas se realiza (previo a ello), una
auditoría a los efectos de inventariar todos los
bienes que serán objeto de traspaso a los nuevos
titulares.
Este fue, naturalmente, el procedimiento que se
utilizó cuando LADE dejó de ser una empresa de
la Fuerza Aérea para transformarse en la
sociedad anónima de la que hablabamos en el capítulo
primero: EDCADASSA.
En ese momento, la auditoría es llevada a cabo
por José Celestino Blanco, quien junto con cuatro
profesionales efectúan los inventarios de la
existencia de mercaderías depositadas en las bodegas
(hasta entónces pertenecientes a LADE) y de su
documentación respectiva.
Ocho meses después de realizada esta auditoría,
EDCADASSA toma posesión de los depósitos
fiscales y de la mercadería existente en ellos,
haciéndose responsable de toda la documentación
que certificaba la existencia de la misma.
La auditoría dió como resultado que en la bodega
no faltaban mercaderías, ni se habría hallado
documentación apócrifa, ni faltantes de
mercadería en la bodega, con lo cual se debe concluir que
en los depósitos fiscales todo estaba en orden
porque, de no ser así, en el caso de que hubieran
existido irregularidades, los auditores habrían
incurrido (como mínimo) en el delito de
encubrimiento, y como finalmente la
privatización se llevó a cabo de todas maneras, podría
generar responsabilidades penales de mayor
entidad.
En el marco del procedimiento llevado adelante
por el juez Piotti y el Fiscal Plee, anteriormente
citado, considerando que lo detectado por los
mismo fue con fecha anterior a la privatización del
LADE y de acuerdo a la auditoría recién
descripta cabe preguntarse lo siguiente: ¿Cómo es posible
que de la numerosa cantidad de documentación
irregular detectada en el procedimiento judicial
no haya habido ni noticias en el momento de
realizarse la auditoría?
Si damos fe a las aseveraciones del Sr. Juez no
queda menos que preguntarse las razones por las
cuales la auditoría no puso en evidencia la
existencia de las mismas. De esta misma duda, surgen
espontáneamente otras preguntas:
¿Cómo puede compatibilizar la investigación
llevada adelante por el Dr. Piotti con los resultados
de la auditoría resultante del traspaso de LADE
a EDCADASSA?
¿Se quiso proteger, acaso, el interés de algún
grupo económico y/o evitar un escándalo que
hubiera salpicado a altos oficiales de la Fuerza
Aérea?
DEPOSITOS A PLAZO FIJO
El dia 2 de mayo de 1991 la Comisión de
Economías Regionales de la Cámara de Diputados invitó
al Administrador Nacional de Aduanas,
Vice-Almirante (RE) Juan C. Martínez para tratar temas
generales y, además, según palabras de Jorge
Domínguez (en ese momento Diputado Nacional)
por “nuetra inquietud por conocer cuales son los
pasos que ha programado dar en la
administración de Aduanas para hacer frente a
los problemas que son de dominio público.
Observamos que (...) han aparecido algunos casos
muy complejos vinculados con el contrabando
en la Aduana y también con el narcotráfico...”
En un momento, el diputado Moure le preguntó a
Martínez si el Aeropuerto de Ezeiza tenía
alguna característica o sistema particular distinto
al que puede tener otro aeropuerto
internacional, a lo que el Administrador
responde que “acá hubo un fraude y es evidente que
hubo complicidad o connivencia aduanera. De esto
no tengo la menor duda (...) Me parece hasta
pueril decir que los fraudes los hacían cuatro o
cinco empleados de LADE “.
A partir de acá, el diálogo con Martínez se dió
de la siguiente manera:
-Diputado Nacional Caviglia: “¿Qué relación
mantiene la Administración Nacional de Aduanas
con los depósitos fiscáles de EDCADASSA en cuánto
al control interno de la mercadería?”
-Sr. Martínez: “¿A qué se refiere cuando habla
del control interno?”
-D. N. Caviglia: “Al control dentro de los
depósitos fiscales”.
-Sr. Martínez: “La Aduana no interviene en ese
control. Lo que hace la Aduana es verificar la
entrada y salida.”
-D. N. Caviglia: “¿La Aduana no ingresa en los
depósitos fiscales?”.
-Sr. Martínez: “Por supuesto que entra (...),
pero el manejo interno no es responsabilidad de la
Aduana”.
-D. N. Caviglia: “¿El manejo interno de los
depósitos fiscales no es responsabilidad de la
Aduana?”.
-Sr. Martínez: “No, no lo es (...). Si bien de
acuerdo con la ley la Aduana tiene responsabilidad en
la zona aduanera no solamente sobre la mercadería
sino en la reglamentación del ingreso y
movimiento de las personas en las zonas donde
esta mercadería se encuentra, en la práctica se
establecen normas de funcionamiento por las que
la aduana limita el diario contacto con esa
mercadería a lo que realmente le interesa, que
es verificar el ingreso, salida y pago de los
respectivos derechos aduaneros”.
-D. N.Caviglia: “Eso limita el control que
ejercen dentro de los depósitos fiscales”.
-Sr.Martínez: “Es razonable. No se puede montar
una Aduana paralela dentro de los depósitos...”.
(Para entender de que va la charla,
transcribimos el artículo 112 del Código Aduanero que
establece que “el servicio aduanero ejercerá el
control sobre las personas y la mercadería, incluída
la que constituye medio de transporte, en cuanto
tuvieren relación con el tráfico internacional de
mercadería”. A su vez, el artículo 114 establece
que “ para el cumplimiento de sus funciones de
control, el servicio aduanero adoptará las
medidas que resulten más convenientes de acuerdo a las
circunstancias tales como la verificación de
mercadería en cualquier ámbito en que se encontrare,
la imposición de sellos y precintos y el
establecimiento de custodias”).
Otro pasaje importante de la reunión fue el
referido a la documentación aduanera.
-Diputado Nacional Zambianchi: “¿Usted decía que
en la Aduana estaba la documentación
correcta...?”
-Sr. Martínez: “ Aparentemente correcta”
-D. N. Zambianchi: “¿...Y en LADE,
aparentemente, estaba la falsa?”
-Sr. Martínez: “Así es”
-D.N. Zambianchi: “ Es decir que la
investigación tendría que arrancar en LADE, donde estaba la
documentación falsa...”.
-Sr. Martínez: “No, eso no significa en modo
alguno desvincular a la Aduana de la existencia de
esos ilícitos, porque es todo un conjunto”.
Y como si todo esto fuera poco, Martínez terminó
reconociendo la existencia de caminos
alternativos respecto de los cuales no se ejerce
control de la entrada y salida de mercaderías.
Por otro lado, cabría preguntarse si cuando el
susodicho mencionó a LADE no estaba haciendo
referencia a EDCADASSA. También habría que ver
si cuando evidencia fraude, lo hace
equiparándolo al delito de contrabando, o
también incluye otros ilícitos, ya que evidentemente no
se trata de un hombre versado en derecho.
Lo que sí queda claro, es que de lo que habla el
Sr. Martínez es de una organización para cometer
delitos y sin duda, tratándose de Ezeiza, el
delito de contrabando no puede estar ausente.
NO HAY NADA MAS LINDO QUE LA FAMILIA UNIDA
La sociedad dedicada al narcotráfico entre Ramón
Puentes y Mario Anello se concretó en 1.985,
en Miami y estaba vinculada al cártel de
Medellín. Uno de sus segundos, Andrés Ignacio Cruz de
Iglesias, alias Andy, había sido detenido en
Madrid con un pasaporte argentino y, tras esperar en
vano colaboración financiera de parte de
Puentes, aceptó colaborar con el juez Baltazar Garzón a
cambio de una reducción de pena, contando todo
cuanto sabía acerca de la red que funcionaba en
Buenos Aires.
El escándalo se tituló Yomagate y se desató
cuando, el 11 de marzo de 1.991, la revista española
Cambio16 publicó que Garzón investigaba a
parientes y funcionarios del presidente argentino,
Carlos Menem. Los principales implicados eran:
Amira Yoma, cuñada del presidente; Ibrahim Al
Ibrahim, sirio y ex esposo de Amira; y Mario
Caserta, subsecretario de servicios públicos. Según el
arrepentido Andy, el trabajo de la pareja
(Yoma-Ibrahim), consistía en cargar valijas repletas de
dinero en Nueva York y trasladarlas en avión a
Buenos Aires como equipaje sellado. Después
pasaban por Ezeiza sin revisión y eran
trasladadas a la casa de Puentes, donde se contaba el
dinero que luego era llevado a Uruguay por
diferentes vías.
La relación de Caserta con Mario Anello se
inició en Miami, cuando el dirigente peronista
comenzaba sus primeras armas en el tráfico de
cocaína que compraba en Bolivia y transportaba
hasta La Florida por medio de Anello como
distribuidor.
El mismo Caserta le habría gestionado los
documentos argentinos al cubano en la provincia del
Chaco a través del abogado Antonio Vega
Fernández, yerno de Juan Carlos Rousselot (intendente
de Morón), y fue también, el funcionario de
obras públicas, quien convocó a la secretaria de
audiencias y cuñada de Menem, Amira Yoma y a su
ex esposo Ibrahim como correos de Puentes y
Anello.
También habían conseguido que Eduardo Duhalde,
en ese momento vicepresidente, firmara el
decreto (4/9/89) que nombraba a Ibrahim Al
Ibrahim como asesor de la Administración Nacional
de Aduanas en el aeropuerto de Ezeiza, a pesar
de su precario manejo del idioma castellano y
potenciado por el hecho de que el sirio, al
igual que Amira, poseían pasaportes diplomáticos por
integrar la comitiva presidencial.
Luego del escándalo político que significó la
aparición de dichas informaciones en la revista
española, muchos fiscales y jueces habían
comenzado a investigar el tema y en un acto sin
precedentes (por su magnitud), casi todos fueron
ascendidos a otros puestos para poder colocar a
personajes que atendieran de mejor manera las
necesidades políticas del gobierno. Hasta se llegó a
poner como jueza de la causa a una amiga del
presidente, María Romilda Servini de Cubría, quien
le informaba a Menem de todo lo acontecido en la
causa y que se dió el lujo de enmendar una
declaración y obligar a una persona a cambiar su
testimonio para perjudicar a un fiscal que no le
era útil en obsecuencia ante el Ejecutivo.
Era tan importante estrategicamente la jueza,
que diputados oficialistas impidieron que Servini de
Cubría fuera sometida a juicio político a pesar
de la sarta de irregularidades que la magistrada
cometió (que no fueron pocas). Luego de eso,
anticipar la inocencia de Amira era algo cantado.
De hecho, sucedió.
Plazoleta Fiscal Ezeiza. Así había sido
bautizada una maniobra llevada a cabo por Encotel a fines
de 1.989 donde se mostraba como muchas sacas de
correspondencia contenían "ladrillos" en lugar
de cartas. La carpeta con las actuaciones
labradas por el ente estatal fue puesta en manos de
Toxicomanía y Represión al Narcotráfico. El
nombre de la maniobra tenía que ver con la facilidad
registrada en Ezeiza para el tráfico de valores
y mercaderías y, por que no, de narcodólares para
su lavado en Montevideo y otras plazas
financieras.
El área afectada era controlada por Ibrahim,
quien había facilitado operaciones con libertad y sin
control a algunas compañias de transporte
internacional de correspondencia.
(Durante el año 1.991, algunas versiones
periodísticas vincularon al Yomagate con Alfredo
Yabrán, e inclusive la inteligencia castrense
cree que el empresario postal dejaba a Ibrahim o
Caserta los negocios "chicos", es
decir, los que representaban ganancias de entre 600.000 y
800.000 dólares mensuales. Por otro lado se sabe
que Ibrahim conducía reuniones en las que se
coordinaban las entregas y recepciones de
mercaderías, así como de las directivas para el lavado
de dinero, realizadas en el salón VIP del
Aeropuerto de Ezeiza).
El modus operandi de la maniobra de Ibrahim era
muy simple: su oficina tenía dos puertas y era
uno de los pocos lugares de salida de esa parte
del aeropuerto que permitía esquivar los controles
aduaneros. Si el sirio quería podía eludir los
registros del organismo que el mismo representaba.
Luego de ser desbaratada la "banda" y
en ocasión de hacer declaraciones, Ibrahim rompió
silencio y trató de involucrar a la mayor
cantidad de gente importante posible.
AMIGOS SON LOS AMIGOS
El 12 de diciembre de 1.990, era un día especial
para el brigadier Rodolfo Echegoyen, su hijo,