24-12-00
Leáse todo en Modo Potencial
![]() |
INFORMACION SIN CONFIRMAR, DE CAMBIOS EN EL REPORTAJE DE FREDI STOTANI EN CLARIN DEL 24-12 Publicamos el Reportaje real y el Otro, esta resaltado en Amarillo el Cambio.-
Reperimos: no tenemos conformación, debe tomarse como rumor
Nota de Clarín "La Bonaerense es una policía de cuatro puntos"
ENTREVISTA FEDERICO STORANI: FEDERICO STORANI,
MINISTRO DEL INTERIOR
"La Bonaerense es una policía de cuatro puntos"
Con la inseguridad como tema central, el ministro habló con Clarín. Y aludió
a la interna policial, al miedo de la gente, a los que compran armas para
autodefensa y a las estadísticas del delito.
Por HECTOR GAMBINI y CAMILO SANCHEZ. De la Redacción de Clarín.
|
VERSION PUBLICADA EN CLARIN.COM |
VERSION NO CONFIRMADA DEL supuesto REPORTAJE REAL |
| —¿Alguna vez
lo asaltaron, ministro? Federico Storani —50 años, tres hijas, profesor universitario, hincha de Independiente— se hunde en el sillón de cuero. Parece cansado y mira hacia la puerta con alivio cuando ve que le traen el mate. Pero no van a cebarle: también le dejan un termo azul. —Me asaltaron en la ruta 6, en el tramo que va de Cañuelas a Luján, hace como siete u ocho años. Fue muy conmocionante. Me pegaron, y uno me amenazaba con el arma en la cabeza. No me reconocieron y creo que eso fue lo mejor. —¿Creyó que podía morir? —Al principio no había tomado conciencia. Al tiempo, cuando tuve que ir a reconocer a los ladrones a la comisaría supe que uno de ellos había matado a un policía. Ahí sí lo pensé: ese tipo me podría haber matado, tranquilamente. La víctima de aquel asalto es ahora el jefe político de la Policía Federal. En esa condición —sólo una de las atribuciones del Ministerio del Interior— le tocó la feroz represión en el Congreso cuando se trataba la reforma laboral (los policías les pegaron a dirigentes sindicales abiertamente y delante de las cámaras de TV), y la fuga de tres detenidos del Departamento Central de Policía, un hecho que ocurrió por primera vez en 112 años de historia del edificio. —¿Fueron casos de negligencia o maniobras provocadas por una interna policial contra la actual jefatura? —Para ser franco, hubo algo de las dos cosas. En lo del Congreso, a mí me quedó el sabor de que semejante exceso ante las cámaras no podía ser inocente. Me sorprendió que se exhibiera de esa manera, sin audio, porque la cámara estaba en el lugar solamente con la música de fondo que identifica al canal. Todavía no sabemos quién manejaba la cámara en ese momento. Eso, evidentemente, olía a maniobra. —¿Usted dice que el camarógrafo pudo haber sido un policía? —Puede ser, porque, con franqueza, el locutor estaba a más de 200 metros cuando ocurrieron esas cosas. Esto es algo que la investigación tendrá que desentrañar. —¿La interna la generan policías desplazados por la actual conducción o policías en actividad? —Las dos cosas. Hay gente desplazada y gente que responde a los desplazados y que está en actividad, y que tal vez querían generar condiciones para que los que están actualmente en la conducción no durasen mucho tiempo. Por eso, después de la fuga del Departamento de Policía de la que usted me hablaba —de paso le recuerdo que ya recapturamos a dos de los tres evadidos— aprovechamos para hacer cambios y lograr una conducción más homogénea en la fuerza. —¿Qué puntaje le pondría a la Policía Federal? -Siete puntos. En algunas áreas es de
una altísima eficiencia —por ejemplo, en lo que hace a inteligencia
antiterrorista—, y en otros casos sufre de un esquema de organización
anacrónico. Yo creo que puede ser una Policía mucho más eficiente.
-Cuatro puntos, con generosidad. La Policía
que actúa en el conurbano es bastante deficiente. El otro día, en el
episodio de la cancha de Almirante Brown dispararon con municiones reales.
La explicación que yo recibí es que el policía que tiró se equivocó
cuando cargó el arma. Una persona tenía cuatro heridas de bala. No el
que murió, sino otro. ¡Cuatro heridas de bala...!. Entonces, hay un
nivel de ineficiencia y falta de preparación. —Esto ha provocado que mucha gente
compre armas para defenderse en sus casas. Si todos los expertos y la
propia Policía lo desaconseja ¿por qué no hay una campaña del Gobierno
que desaliente a la gente a armarse?
-Un par de años. |
—¿Alguna vez
lo asaltaron, ministro? Federico Storani —50 años, tres hijas, profesor universitario, hincha de Independiente— se hunde en el sillón de cuero. Parece cansado y mira hacia la puerta con alivio cuando ve que le traen el mate. Pero no van a cebarle: también le dejan un termo azul. —Me asaltaron en la ruta 6, en el tramo que va de Cañuelas a Luján, hace como siete u ocho años. Fue muy conmocionante. Me pegaron, y uno me amenazaba con el arma en la cabeza. No me reconocieron y creo que eso fue lo mejor. —¿Creyó que podía morir? —Al principio no había tomado conciencia. Al tiempo, cuando tuve que ir a reconocer a los ladrones a la comisaría supe que uno de ellos había matado a un policía. Ahí sí lo pensé: ese tipo me podría haber matado, tranquilamente. La víctima de aquel asalto es ahora el jefe político de la Policía Federal. En esa condición —sólo una de las atribuciones del Ministerio del Interior— le tocó la feroz represión en el Congreso cuando se trataba la reforma laboral (los policías les pegaron a dirigentes sindicales abiertamente y delante de las cámaras de TV), y la fuga de tres detenidos del Departamento Central de Policía, un hecho que ocurrió por primera vez en 112 años de historia del edificio. —¿Fueron casos de negligencia o maniobras provocadas por una interna policial contra la actual jefatura? —Para ser franco, hubo algo de las dos
cosas. En lo del Congreso, a mí me quedó el sabor de que semejante
exceso ante las cámaras no podía ser inocente. Me sorprendió que se
exhibiera de esa manera, sin audio, porque la cámara estaba en el lugar
solamente con la música de fondo que identifica al canal. Todavía no
sabemos quién manejaba la cámara en ese momento. Eso, evidentemente, olía
a maniobra.
—Las dos cosas. Hay gente desplazada y gente que responde a los desplazados y que está en actividad, y que tal vez querían generar condiciones para que los que están actualmente en la conducción no durasen mucho tiempo. Por eso, después de la fuga del Departamento de Policía de la que usted me hablaba —de paso le recuerdo que ya recapturamos a dos de los tres evadidos— aprovechamos para hacer cambios y lograr una conducción más homogénea en la fuerza. —¿Qué puntaje le pondría a la Policía Federal? —Siete puntos. En algunas áreas es de una altísima eficiencia —por ejemplo, en lo que hace a inteligencia antiterrorista—, y en otros casos sufre de un esquema de organización anacrónico. Yo creo que puede ser una Policía mucho más eficiente. —¿Y a la Bonaerense? —Prefiero
abstenerme porque es una basura. Son ineficaces y corruptos. Me tienen
harto que se la pasen vulnerando los derechos humanos de los ciudadanos. —Cuatro puntos, con generosidad. La Policía que actúa en el conurbano es bastante deficiente. El otro día, en el episodio de la cancha de Almirante Brown dispararon con municiones reales. La explicación que yo recibí es que el policía que tiró se equivocó cuando cargó el arma. Una persona tenía cuatro heridas de bala. No el que murió, sino otro. ¡Cuatro heridas de bala...!. Entonces, hay un nivel de ineficiencia y falta de preparación. -¿Por qué no bajan los delitos en la Capital? —Bueno, hay prácticamente un nivel estable de delitos, lo cual no es un logro pero al menos no siguieron subiendo. Ha disminuido el hurto, pero lamentablemente aumenta el asalto a mano armada, que tiene una violencia mucho mayor. La mayor cantidad de homicidios que ocurren en la Capital es por robos a mano armada. Naturalmente que estamos ante una situación que no nos agrada...
—No es una mala idea. Podríamos hacer una campaña en ese sentido. Comprar armas para autodefensa es un disparate mayúsculo, que en la mayoría de los casos termina en tragedia. Nosotros estamos ensayando un plan de prevención del delito con algunas experiencias piloto que se han puesto en marcha y vemos como mucho mejor la participación ciudadana en el sentido de indicar qué lugares tienen que estar mejor iluminados, dónde tienen que estar las paradas de colectivos. Yo no digo que con eso se va a evitar a una banda organizada, pero se reduce sustancialmente la posibilidad del arrebato, del delito menor, del asalto a un vecino. —¿Cuánto tiene que ver el delito con la marginalidad o la pobreza? —Tiene mucho que ver. Yo no soy de los que creen que hay una relación de causa efecto total e inmediata, pero hay un caldo de cultivo importante. A mayor marginalidad, mayor pobreza, mayor exclusión y, por supuesto, mayor delito. Por eso es tan importante tener una política preventiva que se oriente a la educación, la contención social y el trabajo. —Si pudiese solucionar la inseguridad con, digamos, 10 pesos. ¿Cuánto destinaría a equipar a la Policía y cuánto a mejorar la situación social? —Le pondría 8 pesos a la cuestión social y 2 a mejorar el equipamiento policial. —¿Qué le diría al porteño al que están robando en este momento? —Que haga la denuncia. Que persista en la posibilidad de que el delito se esclarezca. No hay duda que es muy difícil un análisis racional cuando uno sufre una situación de tanta violencia, como es ser asaltado. Es un vejamen, una violación. Esto hay sociedades que lo han combatido con mucha firmeza, dentro del marco de la ley, y que han logrado buenos resultados. Nosotros procuramos hacer eso. —¿Cuánto habrá que esperar para que los niveles de inseguridad bajen significativamente? —Yo creo que la tendencia se puede revertir rápidamente. Si desarrollamos y aplicamos este plan de prevención urbana con la colaboración de los vecinos, revertiríamos la tendencia. —¿Pero en cuánto tiempo? -Un par de años. |
|
|
Contador Para Menu