SEPRIN: 21-09-01
DISCURSO DEL
PRESIDENTE DE EE.UU BUSH AL CONGRESO DE SU PAIS EL 20-09-01
Señor presidente (de la Cámara de Representantes),
miembros del Congreso, queridos estadounidenses:
En el transcurso
normal de los acontecimientos, los presidentes vienen a esta cámara a informar
sobre el estado de la unión.
Hoy no hace falta tal informe: ya ha sido enviado por el pueblo estadounidense.
Lo hemos visto en el coraje de los pasajeros que doblegaron a los terroristas
para salvar a otros en tierra. Pasajeros como ese hombre excepcional llamado
Todd Beamer. Por favor, ayúdenme a dar la bienvenida esta noche a su esposa,
Lisa Beamer.
Hemos visto el estado de la unión en la resistencia de los socorristas más allá
del agotamiento. Lo hemos visto en el despliegue de banderas, el resplandor de
las velas, las donaciones de sangre, las oraciones en inglés, hebreo y árabe.
Lo hemos visto en la decencia de personas caritativas y afectuosas que hicieron
suyo el luto de los extraños.
Mis queridos
compatriotas:
En los últimos
nueve días, el mundo entero ha visto por sí mismo el estado de la unión y es
fuerte.
Esta noche estamos en un país consciente del peligro y llamado a defender la
libertad. Nuestro duelo se ha convertido en ira y la ira en resolución. Ya sea
que llevemos nuestros enemigos a la justicia o la justicia a nuestros enemigos,
así lo cumpliremos.
Agradezco al Congreso por su liderazgo en un momento tan importante.
Todo Estados Unidos se sintió emocionado la noche de la tragedia cuando vieron
a demócratas y republicanos unidos en las
escalinatas de esta capitolio cantando "Dios bendiga a Estados
Unidos".
Y ustedes hicieron más que cantar. Ustedes actuaron y entregaron 40.000
millones de dólares para reconstruir nuestras
comunidades y satisfacer las necesidades de nuestras fuerzas Armadas. Presidente
de la cámara Hastert, líder demócrata
Gephardt, lder republicano Daschle y senador Lott, agradezco su amistad, su
liderazgo y sus servicios al país.
Y en representación del pueblo estadounidense, agradezco al mundo por el
respaldo brindado.
Estados Unidos nunca olvidará el sonido de nuestro himno nacional sonando en el
Palacio de Buckingham, en las calles de París y en las Puertas de Brandenburg
en Berlín.
No olvidaremos a los niños de Corea del Sur congregándose para orar en nuestra
embajada en Seúl, o las oraciones de simpatía ofrecidas en una mezquita de
Cairo.
No olvidaremos los momentos de silencio y los días de luto en Australia y
Africa y América Latina.
Ni olvidaremos a los ciudadanos de otras 80 naciones que murieron juntos con los
nuestros. Docenas de paquistaníes, más de 130 israelíes, más de 250
ciudadanos de India, hombres y mujeres de El Salvador, Irán, México y Japón y
cientos de ciudadanos británicos.
Estados Unidos no tiene un amigo más verdadero que Gran Bretaña. Una vez más,
estamos unidos en una gran causa.
Así que estoy honrado con que el primer Ministro británico cruzó un oceano
para mostrar su unión con América.
Gracias por venir, amigo.
El 11 de septiembre, enemigos de la libertad cometieron un acto de guerra contra
nuestro país. Estados Unidos ha conocido guerras, pero en los últimos 136 años
han sido guerras en suelo extranjero, excepto por un domingo en 1941. Estados
Unidos ha conocido bajas de guerra, pero no en el centro de una gran ciudad en
una mañana pacífica.
Los estadounidenses han conocido ataques sorpresivos, pero nunca antes contra
miles de ciudadanos.
Todo esto nos llegó en un solo día y la noche cayó sobre un mundo diferente,
un mundo en el que la libertad misma está bajo
ataque.
Los estadounidenses tienen muchas preguntas esta noche. Los estadounidenses se
están preguntando: "¿Quién atacó a nuestro
país?"
Las pruebas que hemos reunido apuntan todas a una colección de organizaciones
terroristas conocida como al Qaeda. Ellos son algunos de los asesinos condenados
por la colocación de bombas en las embajadas estadounidenses en Tanzania y
Kenya y los responsables por la bomba contra el USS Cole.
Al Qaeda es al terror lo que la mafia es al crimen. Pero su meta no es hacer
dinero, su meta es recrear el mundo e imponer sus creencias radicales sobre la
gente en todas partes.
Los terroristas practican una forma marginal de extremismo islámico que ha sido
rechazada por los erudistos musulmanes y por la vasta mayoría de los clérigos
musulmanes; un movimiento marginal que pervierte las enseñanzas pacíficas del
Islam.
Las directivas de los terroristas les ordenan matar a cristianos y judíos,
matar a todos los estadounidenses y no hacer distinción entre militares y
civiles, incluyendo mujeres y niños.
Este grupo y su líder, una persona llamada Osama bin Laden, están ligados a
muchas otras organizaciones en diferentes países, incluyendo la Yihad Islámica
egipcia, el Movimiento Islámico de Uzbekistán.
Hay miles de estos terroristas en más de 60 países.
Son reclutados en sus propias naciones y vecindarios y traídos a los campos en
lugares como Afganistán, donde son entrenados en las tácticas del terror. Son
enviados de regreso a sus casas o enviados a ocultarse en países alrededor del
mundo para planear maldad y destrucción.
El liderazgo de Al Qaeda tiene una gran influencia en Afganistán y respalda al
régimen Talibán en el control de la mayoría de ese país. En Afganistán
vemos la visión que al Qaeda tiene para el mundo. El pueblo de Afganistán ha
sido tratado brutalmente, muchos están muriendo de hambre y muchos han huido.
A las mujeres no se les permite ir a la escuela. Uno puede ser encarcelado por
tener un televisor. La religión sólo puede ser practicada como dictan sus
dirigentes. Un hombre puede ser encarcelado en Afganistán si su barba no es
suficientemente larga.
Estados Unidos respeta al pueblo de Afganistán -después de todo, somos
actualmente su primera fuente de ayuda humanitaria-, pero condenamos al régimen
del Talibán. No sólo reprime a su propio pueblo, sino que es una amenaza para
las personas de todas partes por patrocinar y dar abrigo y suministros a los
terroristas.
Ayudando e instigando el asesinato, el régimen del Talibán está cometiendo
asesinatos y esta noche Estados Unidos de América hace las siguientes demandas
al Talibán:
* Entreguen a las autoridades de Estados Unidos a los dirigentes de al Qaeda que
se esconden en su país.
* Liberen a todos los ciudadanos extranjeros, incluso a los ciudadanos
estadounidenses que tienen encarcelados injustamente.
* Protejan a los periodistas extranjeros, los diplomáticos y los trabajadores
humanitarios que se encuentran en su país.
* Cierren inmediata y permanentemente todos los campamentos que entrenan a
terroristas en Afganistán y entreguen a todo
terrorista y a toda persona y su estructura de apoyo a las autoridades
apropiadas.
* Den a Estados Unidos acceso total a los campamentos de terroristas, para que
podamos estar seguros de que no siguen operando.
Estas demandas no están abiertas a negociaciones ni discusiones.
El Talibán debe actuar y actuar inmediatamente.
Entregarán a los terroristas o compartirán su destino.
Quiero hablar esta noche también directamente a los musulmanes de todo el
mundo:
Respetamos vuestra fe. Es practicada libremente por muchos millones de
estadounidenses y millones de personas más en países que Estados Unidos cuenta
como amigos. Sus enseñanzas son buenas y pacíficas y todos los que comenten
actos de maldad en nombre de Alá blasfeman el nombre de Alá.
Los terroristas son traidores a su propia fe, tratando, en realidad, de
secuestrar todo el islamismo.
El enemigo de América no son nuestros numerosos amigos musulmanes. No son
nuestros numerosos amigos árabes. Nuestro enemigo es una red radical de
terroristas y cada gobierno que la respalda.
Nuestra guerra contra el terror comienza con Al Qaeda, pero no termina allí.
No terminará hasta que cada grupo terrorista de alcance mundial haya sido
encontrado, detenido y vencido.
Los estadounidenses se están preguntando: ¿Por qué nos odian?
Ellos odian lo que ven aquí en esta cámara: un gobierno democráticamente
electo. Sus líderes son nombrados por ellos mismos. Ellos nos odian por
nuestras libertadas: nuestra libertad de religión, nuestra libertad de expresión,
nuestra libertad de votar y congregarnos y de estar en desacuerdo entre
nosotros.
Ellos quieren derrocar gobiernos existentes en muchos países musulmanes como
Egipto, Arabia Saudita y Jordania. Ellos quieren sacar a Israel de Oriente
medio. Ellos quieren expulsar a cristianos y judíos de vasta regiones de Asia y
África.
Estos terroristas no matan sólo para extinguir vidas, sino para interrumpir y
poner fin a una manera de vivir. Con cada atrocidad, ellos esperan que Estados
Unidos se torne más temeroso y se retire del mundo olvidando nuestros amigos.
Ellos se enfrentan a nosotros porque nosotros estamos en su camino.
Nosotros no nos dejamos engañar por su religiosidad fingida.
Nosotros hemos visto su clase antes. Ellos son los herederos de todas las
ideologías asesinas del siglo XX. Al sacrificar vidas humanas para servir sus
visiones radicales, al abandonar todos los valores a excepción de su deseo de
poder, ellos siguen el camino del fascismo, el nazismo y el totalitarismo. Y
ellos van a seguir ese camino hasta donde termina, en el sepulcro sin marcar de
la historia de mentiras descartadas.
Los estadounidenses se están preguntado: "¿Como vamos a pelear y ganar
esta guerra?"
Dirigiremos todos los recursos a nuestra disposición -todos los medios de la
diplomacia, toda herramienta de inteligencia,
todo instrumento para la aplicación de la ley, toda influencia financiera y
toda arma de guerra necesaria- a la destrucción y la derrota de la red global
del terror.
Ahora, esta guerra no será como la guerra contra Irak de hace una década, con
una liberación decisiva de un territorio y una
conclusión rápida. No se parecerá a la guerra aérea sobre Kosovo de hace dos
años, donde no se utilizaron tropas terrestres y ni un solo estadounidense se
perdió en combate.
Nuestra respuesta involucra mucho más que una represalia instantánea y golpes
aislados. Los estadounidenses no deben esperar una batalla, sino una larga campaña
como no hemos visto ninguna otra jamás. Puede incluir golpes dramáticos
visibles en la televisión y operaciones encubiertas secretas igual de exitosas.
Le quitaremos el financiamiento a los terroristas, los volveremos el uno contra
el otro, los haremos moverse de un lugar a otro hasta que no tengan refugio o
descanso.
Y perseguiremos a las naciones que proporcionen ayuda o refugio al terrorismo.
Todas las naciones en todas las regiones deben tomar ahora una decisión: o están
con nosotros o están con los terroristas.
De este día en adelante, cualquier nación que continúe dando refugio o
apoyando el terrorismo será considerada por Estados Unidos como un régimen
hostil. Nuestra nación ha sido puesta en alerta, no somos inmunes a los
ataques. Tomaremos medidas defensivas contra el terrorismo para proteger a los
estadounidenses.
Hoy, docenas de departamentos federales y agencias, así como gobiernos
estatales y locales, tienen responsabilidades que afectan la seguridad de la
patria.
Estos esfuerzos deben ser coordinados al más alto nivel.
Por eso, esta noche anuncio la creación de una posición a nivel de gabinete
que reportará directamente a mí: la Oficina de Seguridad Interna.
Y esta noche, anunció también a un estadounidense distinguido para dirigir
este esfuerzo, para fortalecer la seguridad estadounidense: un veterano militar,
un gobernador efectivo, un verdadero patriota, un amigo de confianza, Tom Ridge,
de
Pennsylvania.
El dirigirá, supervisará y coordinará una amplia estrategia nacional para
salvaguardar a nuestro país contra el terrorismo y responder a cualquier ataque
que pudiera venir.
Estas medidas son esenciales. La única manera de derrotar al terrorismo como
una amenaza a nuestra forma de vida es detenerlo, eliminarlo y destruirlo donde
quiera que crezca.
Muchos participarán en este esfuerzo, desde los agentes del FBI hasta los
operativos de inteligencia y los reservistas que hemos llamado a servicio
activo. Todos se merecen nuestras gracias y todos tienen nuestras oraciones.
Y esta noche, a pocas millas del dañado Pentágono, tengo un mensaje para los
militares: estén preparados. He colocado a las fuerzas armadas en alerta y eso
tiene una razón.
La hora está llegando para que Estados Unidos actúe y ustedes nos harán
sentir orgullosos.
Esta no es, sin embargo, una lucha sólo de Estados Unidos y lo que está en
juego no son solamente las libertades estadounidenses.
Esta es una lucha del mundo. Esta es una lucha de la civilización. Esta es una
lucha de todos los que crean en el progreso y el pluralismo, la tolerancia y la
libertad.
Pedimos a todas las naciones que se unan a nosotros.
Pediremos y necesitaremos la ayuda de fuerzas de policía, servicios de
inteligencia y sistemas bancarios de todo el mundo. Estados Unidos agradece que
tantas naciones y muchas organizaciones internacionales hayan respondido ya con
simpatía y apoyo: naciones de América Latina, Asia, Africa, Europa y el mundo
islámico.
Quizás la carta de la OTAN refleja mejor la actitud del mundo: un ataque contra
uno es un ataque contra todos. El mundo civilizado se está alineando junto a
Estados Unidos.
Ellos comprenden que si este terror queda sin castigo, sus propias ciudades, sus
propios ciudadanos podrían ser los próximos. El terror sin contestar no sólo
puede derribar edificios, es capaz de amenazar la estabilidad de gobiernos legítimos.
¿Y saben qué? No vamos a permitirlo.
Los estadounidenses se preguntan: ¿qué se espera de nosotros?
Quiero que vivan sus vidas y abracen a sus hijos.
Sé que muchos ciudadanos tienen miedo esta noche y yo les pido que tengan calma
y resolución, incluso cuando enfrentan una continua amenaza. Les pido que
mantengan los valores de Estados Unidos y recuerden por qué tantos han venido a
este país.
Estamos en una lucha por nuestros principios y nuestra primera responsabilidad
es vivir a la altura de ellos. Nadie debe ser señalado, ni maltratado, ni
ofendido de palabra por su origen étnico ni su fe religiosa.
Les pido que sigan apoyando a las víctimas de esta tragedia con sus
contribuciones. Los que quieran dar pueden llegarse hasta un centro de información,
Libertyunites.org, para encontrar los nombres de los grupos que están
ofreciendo ayuda directa en Nueva York, Pennsylvania y Virginia.
Los miles de agentes de la FBI que están trabajando ahora en esta investigación
pudieran necesitar su cooperación y les pido que se la den. Les pido paciencia
con las demoras y las inconveniencias que podrían acompañar a la seguridad más
estrecha y su paciencia en lo que será una larga lucha.
Les pido su participación continua y confianza en la economía estadounidense.
Los terroristas atacaron un símbolo de la
prosperidad estadounidense; ellos no tocaron su fuente.
Estados Unidos es exitoso por el trabajo duro y la creatividad y el
emprendimiento de nuestro pueblo. Estas eran las verdaderas fortalezas de
nuestra economía antes del 11 de septiembre y estas son nuestras fortalezas
hoy.
Y finalmente, por favor continúen orando por las víctimas del terror y por sus
familias, por aquellos en uniforme y por nuestro gran país. La oración nos ha
confortado en la pena y nos ayudará a fortalecernos para la jornada que tenemos
por delante.
Esta noche agradezco a mis compatriotas por lo que ya han hecho y por lo que harán.
Y señoras y señores del Congreso, les agradezco por lo que ya han hecho y por
lo que harán juntos.
Esta noche enfrentamos nuevos y súbitos retos nacionales.
Nos uniremos para mejorar la seguridad aérea, para aumentar dramáticamente el
número de vigilantes aéreos en los vuelos domésticos y tomaremos nuevas
medidas para prevenir los secuestros.
Nos uniremos para promover la estabilidad y mantener nuestras aerolíneas
volando con asistencia directa durante esta emergencia.
Nos uniremos para dar a los responsables de aplicar la ley las herramientas
adicionales que necesitan para localizar el terror aquí, en casa.
Nos uniremos para fortalecer nuestras capacidades de inteligencia para conocer
los planes de los terroristas antes de que actúen y encontrarlos antes de que
golpeen.
Nos uniremos para tomar pasos activos que fortalezcan la economía de Estados
Unidos y que nuestro pueblo vuelva al trabajo.
Esta noche damos la bienvenida a dos líderes que representan el extraordinario
espíritu de todos los neoyorquinos, el gobernador George Pataki y el alcalde
Rudolf Giuliani.
Como muestra de la resolución de Estados Unidos, mi administración trabajará
con el Congreso y estos dos líderes para demostrarle al mundo que nosotros
vamos a reconstruir la ciudad de Nueva York.
Después de todo lo que ha pasado, todas las vidas que fueron tomadas y todas
las posibilidades y esperanzas que murieron con ellas, es natural preguntarse si
el futuro de Estados Unidos es uno de temor.
Algunos hablan de una era de terror. Yo sé que hay luchas por delante y
peligros que enfrentamos. Pero este país va a definir nuestra era, no será
definido por ella.
Siempre y cuando Estados Unidos sea fuerte y mantenga su determinación, esta no
ser una era de terror. Esta será una era de libertad, aquí y a lo largo del
mundo.
Se nos ha hecho gran daño. Hemos sufrido una gran pérdida. Y en nuestro dolor
y en nuestra ira, hemos encontrado nuestra misión y nuestro momento.
La libertad y el temor están en guerra. El avance de la libertad humana, el
gran logro de nuestro tiempo y la gran esperanza de cada era, depende ahora de
nosotros.
Nuestra nación, esta generación, levantará la oscura amenaza de violencia que
recae sobre nuestro pueblo y nuestro futuro. Fomentaremos que el mundo se una a
esta causa a través de nuestros esfuerzos y de nuestra valentía. No nos vamos
a cansar, no nos vamos a rendir y no vamos a fracasar.
Es mi esperanza que en los próximos meses y años, la vida retorne casi a la
normalidad. Regresaremos a nuestras vidas y rutinas, y eso es bueno.
Incluso la tristeza disminuye con el tiempo y la buena voluntad.
Sin embargo, nuestra resolución no desparecerá. Cada uno de nosotros recordará
lo que sucedió ese día y a quiénes les sucedió. Recordaremos el momento en
que llegaron las noticias, dónde estábamos y lo que hacíamos.
Algunos recordarán una imagen de un incendio o una historia o un rescate.
Algunos llevarán recuerdos permanentes de un rostro o una voz.
Yo llevaré esto: la placa del policía llamado George Howard, que murió en el
World Trade Center tratando de salvar a los
demás.
Me la entregó su madre, Arlene, como recuerdo orgulloso de su hijo. Es mi
recuerdo de las vidas que terminaron y una tarea que no termina.
Nunca olvidaré la herida a nuestro país ni aquellos que la infligieron. No
flaquearé, no descansaré, no me ablandaré en la tarea de librar esta lucha
por la libertad y seguridad del pueblo estadounidense.
El curso de este conflicto no se conoce, pero su resultado es cierto. Libertad y
temor, justicia y crueldad, siempre han estado en guerra y sabemos que Dios no
es neutral.
Mis queridos compatriotas, enfrentaremos violencia con justicia paciente,
garantizada por la corrección de nuestra causa y confiados en las victorias por
venir.
En todo lo que nos espera, que Dios nos dé sabiduría y podamos velar por
Estados Unidos de América.
Gracias
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recuperaremos el poder que nos fue arrebatado