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CONFIRMAN QUE LARRABURE FUE ASESINADO

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Hace 35 años mis ojos adolescentes horrorizados se encontraban con el cuerpo inerte; lacerado, desnutrido, de impresionante delgadez, golpeado y torturado de mi padre después de 372 días de calvario en una húmeda, subterránea y escondida celda de tormentos denominada por sus jóvenes victimarios “cárcel del pueblo”. Sólo el amor, la inteligencia, dulzura, visión, integridad y la paz de mi madre ante semejante tragedia y asesinato nos hizo crecer en un mundo sin odios ni sed de venganza, llamándonos encarecidamente al silencio sin olvido. Debíamos hacer honor al pedido de mi padre, “Aún suceda la peor, no deben odiar a nadie y devolver la bofetada poniendo la otra mejilla”. Así lo hicimos, así maduré haciéndome hombre a temprana edad, así pude formar una familia. Era ese el mejor homenaje que podría brindarle a mis progenitores. El triunfo de la fe, de la esperanza, del amor, de la superación ante tremenda y terrible tragedia.

Con los años y la llegada de Kirchner al poder vislumbré que la historia que habíamos vivido la intentaban contar de otra manera, disfrazando la verdad, poniendo en duda lo acaecido, habían regresado los “paladines de la justicia”.

Mi silencio se transformó en voz, en ese “alarido que estremece la tranquilidad del monte”. Escribí un libro que titulé “Un canto a la Patria”, envié artículos y cartas a la prensa, me integré a una ONG que reúne a seres de mi misma condición y sufrimiento hasta que finalmente reabrí en la justicia la causa de mi padre. Han pasado casi cuatro años desde aquella decisión y los primeros frutos empiezan a cosecharse. Se ha abierto la instrucción judicial citando a brindar testimonio a Antonio Cafiero, Carlos Ruckauf, Martín Caparrós, Miguel Bonasso, José Pablo Feinmann y Jorge Massetti (h), y, ante los escritos periodísticos de Carlos Del Frade en Página 12 intentando hacer creer que se había suicidado, la fiscal requirió que el Cuerpo Médico Forense de la Corte Suprema de Justicia, dictaminara sobre la causa y mecánica de la muerte del Cnel Larrabure.

Ya nadie lo podrá poner en duda.

Los Peritos Médicos Forenses Tanatólogos, Dres Oscar Ignacio A. Lossetti y Roberto Víctor Cohen, designados por el Presidente del Cuerpo Médico Forense de la Corte Suprema de Justicia por ser los de mayor versación en la materia, conjuntamente con el Titular de la Catedra de Medicina Legal de la UBA, dr. Luis Alberto Kvitko y el perito de partes, Dr. Enio Linares, por unanimidad han concluido que fue víctima de una muerte violenta (asfixia mecánica por compresión cervical externa) habiendo sido estrangulado.

Especial relevancia han dado a la determinación de alcohol etílico en sangre visceral de 3,49 gr por mil mililitros en promedio, guarismo que los lleva a concluir como verosímil que “Larrabure se encontrara en estado de indefensión o por lo menos con disminución de su capacidad de reacción al momento de su muerte”.

Para llegar a esta conclusión se basan en los resultados toxicológicos practicados, al hallarse el cadáver, por los Dres Carlos Insúa y Luis Bertello, que concluyeron que el mismo presentaba una existencia de alcohol etílico de 3,40 gramos por mil mililitos de sangre de vísceras.

Destacan que en aquel momento se solicitó confrontación con el Laboratorio Químico de Policía Federal, obteniendo el Jefe de Laboratorio, Comisario Químico Eduardo José Gobbi un resultado de 3,58 gramos por mil mililitros. El promedio de ambas determinaciones arroja: 3,49.

Interpretan que se lo habría estrangulado con un elemento fino y resistente, de un diámetro no mayor de 5 a 6 mm, y con la resistencia idónea, suficiente como para comprimir las estructuras cutáneas, musculares, vásculonerviosas y osteocartilaginosas de cuello,como para producir una constricción tal que genere la muerte por asfixia por compresión mecánica cervical”.

Dan cuenta que “las características del surco de compresión del cuello descriptas por todos los profesionales médicos, son coincidentes en cuanto a que se trata de un surco único y completo, el cual tiene una dirección horizontal o ligeramente oblicua ascedente de adelante hacia atrás, que en ningún momento se interrrumpe ni deja la marca de posibles nudos del dogal. Estas características son compatibles con la compresión mecánica del cuello de la variedad de estrangulación a lazo.

Descartan la existencia de una asfixia por ahorcadura autoprovocada, pues “ no se describen protrusión de la lengua ni lesiones corporales compatibles con esquimosis, excoriaciones y/o hematomas capaces de generarse durante el período convulsivo de colgamiento”

Enfatizan que una de las principales diferencias entre la ahorcadura y el estrangulamiento, es que en la ahorcadura el surco es oblicuo mientras que el estrangulamiento es horizontal como el observable en el cuello del cadáver del Cnel Larrabure.

Este surco además es de recorrido completo, mientras que en la ahorcadura es incompleto.

Es duro revivir el dolor, es triste releer como fueron sus últimos instantes pero es necesario que la verdad prime sobre tanta mentira. Mi padre fue fiel hasta el final, murió sin quebrarse, entonando en los días previos el himno nacional. Murió como deseaba: como el “quebracho que al caer hace el ruido que sigue estremeciendo la tranquilidad del monte”.

Arturo Larrabure.

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